Hola chicas…bien, acá estoy de vuelta. Espero no haberlas hecho esperar mucho.

Y….las cosas se ponen un tanto intensas entre Ron y Hermione..

Pero no hablo mas…les dejo el nuevo capitulo

Besos para todas!!

Cap. 14: ¿Con la mente fría….?

La mañana amanecía clara y con el sol iluminando más de lo habitual. El día presagiaba ser más cálido que los días anteriores. Hermione abrió los ojos lentamente y con un poco de esfuerzo, se acomodó en su cama para quedar semi sentada. Se quedó mirando la pared que tenía enfrente y su mente se volvió a inundar de un pensamiento que no se alejaba de ella, particularmente desde que le había pedido a Ron que la acompañara a su sesión en el hospital. ¿Cómo no había pensado que tendría que ver a Ron en traje de baño? y ¿Qué él también la vería así?. Solo pensarlo, hacia que de la nada se sonrojara y que la vergüenza la invadiera. Levantó el cobertor que la cubría y se tapo el rostro. Pese a todo lo que pudiera pensar…no podía dar pie atrás; ya le había pedido a Ron que la acompañara a la sesión y además, debía asistir. "Solo espero, que la sesión sea…provechosa", pensó Hermione, auto convenciéndose. Quitó el cobertor de su cara y se quedó nuevamente mirando la pared que tenía enfrente; ahora debía esperar a que llegara la Sra. Flor para que la ayudara a comenzar el día; un especial día.

Mientras, en La Madriguera, Harry habría pesadamente los ojos, buscando el origen de tanto barullo en la habitación. Cuando pudo abrir los ojos por completo, miró a su derecha y vio a Ron, de rodillas, sobre un baúl; alrededor de este, había varias prendas de ropa, unos libros, unos cuantos cachivaches de Sortilegios Weasley, entre otras cosas.

Harry se acomodó en la cama, abrió y cerró los ojos un par de veces y preguntó:

-¿Ron? ¿Qué estás haciendo?- Ron se volteo para mirar a Harry.

-¡Oh! Harry. Siento haberte despertado.- contestó Ron, algo avergonzado.

-¿Pero…que estas buscando?- preguntó Harry, seguido de un largo bostezo.

-Busco mi traje de baño. No lo encuentro, Harry.- contestó Ron, metido nuevamente en el baúl.

-Ron, ¿y no podías hacerlo más tarde?.- preguntó nuevamente Harry, levantando sus manos para ponerlas tras su cabeza.

-Solo tengo la mañana para hacerlo. Luego del almuerzo, debo ir a casa de Hermione. Recuerda que sus sesiones en el hospital son por la tarde.- contestó Ron, enderezando su cuerpo para volver al baúl toda la ropa y cosas que había dejado en el suelo.

-Será mejor que le preguntes a tu madre, Ron. De seguro ella sabe donde esta.- dijo Harry, luego de mirar por un instante a su amigo pelirrojo. De seguro, estaba nervioso y eso no ayudaría a encontrar la prenda de ropa que tanto necesitaba. Lo mejor sería acudir a la Sra. Weasley

-Mmm…sí, creo que mejor le pregunto a ella.- dijo algo resignado Ron. Llevaba un buen rato buscando y ya comenzaba a preocuparse. Se puso de pie y camino hacia la puerta de la habitación. Cuando estaba por llegar a esta, se giró y miró a Harry para hablarle.- mejor te levantas, que pronto mi madre nos llamara para que bajemos.

-Sí, no te preocupes. N creo que vuelva a conciliar el sueño.- dijo Harry, entre divertido y fastidiado; no tenía caso volver a dormir, con Ron tan frenético y…nervioso por lo demás.

Ron miro ahora hacia la puerta, giró el pomo y salió; un minuto después, salía de la habitación Harry, dando pequeños bostezos y caminando desganado, rumbo al desayuno.

La mañana, tanto para Hermione como para Ron pasó tan rápido como los latidos de sus corazones cada vez que pensaban en lo que vivirían en unas cuantas horas más.

Ron por fin había encontrado su traje de baño, gracias a la ayuda, tal como había dicho Harry, de la Sra. Weasley. Acto seguido, buscó en su habitación un bolso pequeño y metió en el su traje de baño junto a una toalla y un cambio de ropa, por si acaso. A continuación, paso lo que quedaba de tiempo, antes del almuerzo, interrogando a Harry sobre el tratamiento de Hermione. Harry le repetía una y otra vez lo mismo que le había dicho la noche anterior, lo cual no era mucho, pues era lo que había visto hace bastante tiempo en la televisión, mientras vivía con los Dursley. Pero Ron insistía en tratar de sacarle a Harry toda la información que tuviera y le ayudara a entender un poco más la nueva situación a la que se enfrenaría con Hermione.

Pese a todo, y por más que buscara información de tipo "médica", sobre el tratamiento de la castaña, lo que realmente agobiaba a Ron, en un buen sentido, era saber que vería a Hermione…en traje de baño. No podía evitar ponerse algo nervioso y que se le formara un nudo en la garganta. Amaba como nunca a la castaña y la ayudaría en lo que fuera para que volviera a caminar, en especial, luego del positivo diagnostico que había hecho el doctor. Pero lo que viviría en unas cuantas horas, podía tener otra connotación.

Hasta el momento en que Hermione le pidió que la acompañara a una nueva sesión en el hospital, había concentrado todas sus fuerzas en confesarle a la castaña que estaba enamorado de ella y luego de aquello, en hacerle sabe lo mucho que la amaba y apoyaba.

Ahora se sentía nervioso porque, básicamente, no sabía cómo iba a reaccionar al ver a Hermione mucho menos vestida de lo habitual. Además, por lo que le explicaba Harry, él tendría que estar muy cerca de Hermione…del cuerpo de Hermione. Él tendría que sostenerla siempre…y estaría más que nunca en contacto con la piel de la castaña. De solo pensarlo, se le erizaban los claros bellos de los brazos. Eran novios y aquel tipo de confianza "debería" ser normal para ello; pero las actuales circunstancias no permitían que la confianza fluyera con total naturalidad. Se conocían hace años y muchas fueron las aventuras que vivieron junto a Harry. Pero esta vez, la aventura era solo entre él y Hermione. Solo esperaba esta a la altura de la situación que vivía Hermione para poder ser útil y no concentrarse en "otros" asuntos. "Debo mantener la mente fría", se repetía de vez en cuando.

La hora había llegado. Hermione, gracias a la ayuda de la Sra. Flor y de su madre, estaba ya preparada para su primera sesión en el agua: llevaba un pantalón de buzo color negro con una delgada línea blanca al costado de cada pierna y un poleron, con capuchón, color gris. Debajo de estas prendas, ya llevaba puesto su traje de baño, que para esta ocasión, era completo, de color negro. Era bastante sencillo de frente, con un escote que ocultaba muy bien sus pechos, mientras que la espalada revelaba un poco más: toda esta iba cruzada por una cuantas tiras del mismo color y material que el resto del traje de baño. El final de estas llegaba justo un par de centímetros más abajo de la cintura.

Ya se encontraba en el primer piso de su casa, cuando unos golpes en al puerta anunciaban la llegada de alguien; el corazón de Hermione dio un vuelco; se acomodo en su silla, arreglo un nos cuantos mechones de sus cabello tras sus orejas y miró hacia el pasillo que llegaba a la puerta.

Unos segundos después, Ron hacia su aparición en casa de los Granger. Saludo a los padres de Hermione en primer lugar, quienes lo recibieron en la entrada de la casa. A continuación, la Sra. Granger le indicó que Hermione se encontraba en el living. Abrió un poco los ojos y sonrió. Camino un par de pasos y asomó su cabeza en la sala en que se encontraba la castaña .cuando sus ojos se encontraron con los de la chica, un nuevo nudo apareció en su garganta. Trago saliva rápidamente y camino hacia su novia.

-Hola Herm.- saludo Ron, con una amplia sonrisa y una sensación de vértigo en su estomago. Se aproximo a la castaña y le dio un breve beso en los labios. Aunque a decir verdad, tenía más aspecto de beso tímido, como si fuera la primera vez que besara a una chica.

-Hola Ron.- dijo Hermione, inmediatamente después de separa sus labios de los de Ron.

-¿Ya estas…lista?.- preguntó Ron, aun sonriente.

-Si.- contestó raudamente Hermione, como no queriendo estar en silencio junto a Ron. Paso un segundo y entró al living el padre de Hermione.

-Hija, Ron, ya es hora.- dijo el Sr. Granger, caminando hacia Hermione.

Los aludidos asintieron. El Sr. Granger se ubico detrás de la silla de ruedas de su hija y comenzó a empujarla hacia el pasillo. Tras de ellos iba Ron, con el rostro un poco pálido y una sonrisa, que a esta altura, parecía más una mueca.

El viaje al hospital duro unos 10 minutos. Manejo el Sr. Granger y junto a el iba su esposa; en la parte posterior a ellos, iban sentados Hermione y Ron, tomados de la mano. Durante le trayecto, hablaron en unas cuantas ocasiones, pero de asuntos triviales: como estaban Ginny y Harry, la Sra. Weasley o de los gemelos y su tienda de chascos y artilugios varios. El resto del viaje, fue en silencio y con fortuitas miradas; cuando Hermione miraba por la ventana, Ron la observaba embobado y en cuanto la castaña movía su cabeza, Ron volteaba para mirar por la ventana. Hermione aprovechaba el "interés" del pelirrojo por el paisaje fuera del automóvil y se le quedaba mirando con ternura, para luego volver su vista hacia cualquier otro punto, ante un nuevo movimiento de Ron. Todo aquel juego de miradas esquivas, eran sin duda, nervios de enamorados.

Una vez ya en hospital, el Sr. Granger y Ron ayudaron a Hermione a bajarse del automóvil, mientras la Sra. Granger sostenía el bolso de su hija y el de Ron.

Ya Hermione en su silla de ruedas, se encaminaron hacia un edificio contiguo al hospital. Entraron en el e inmediatamente miraron hacia unas amplias puertas, en las que se podía ver en ambos lados, la palabra rehabilitación. El Sr. Granger empujo la silla de Hermione en dirección a aquellas puertas, seguido de Ron y de la Sra. Granger.

En el preciso momento en que abrían las puertas, el doctor de la castaña hizo su aparición.

-¡Oh!, Srta. Granger. Buenas tardes.- dijo el doctor, animadamente.

-Buenas tares doctos.- dijo Hermione, sonriendo con algo de timidez.

-Veo que no hubo inconvenientes en que viniera a la sesión en la piscina; me alegro. Así no hay retraso con el tratamiento.- dijo el doctor, mirando ahora a los Sres. Granger.

-Lamentamos decirle que nosotros no podremos acompañara a Hermione.- dijo la Sra. Granger.- Debemos retomar nuestro trabajo, que hemos dejado luego del accidente de Hermione. Pero antes que diga algo – el doctor movió los labios para decir algo, pero la Sra. Granger lo detuvo – Nuestra hija no viene sola. Quien la ayudara será su novio, Ronald.- terminó la Sra. Granger, indicando con la mano al pelirrojo. Tanto él como Hermione se sonrojaron un poco.

-Me parece muy bien. La idea es que alguien cercano a la Srta. Granger la ayude, porque existe mas confianza, lo que hace que la terapia en el agua se mas efectiva.- dijo el doctor.

No fue necesario que ni Ron ni Hermione hablaran para saber lo que pasaba por sus cabezas luego de escuchar las palabras del doctor. Se sintieron algo cohibidos y la palabra confianza comenzó a zumbar en sus cabezas. Solo la voz del doctor, los saco de sus pensamientos.

-Bien, ahora, si me sigue, iremos al sector donde se encuentra la piscina.-

El Sr. Granger asintió y volvió a empujar la silla de ruedas de Hermione. El doctor los guió por un par de pasillos, para luego llegar a otro par de grandes puertas, sobre las que se leía "Piscina de Rehabilitación". Las atravesaron, sintiendo de inmediato el calor que albergaba en el lugar; el agua de la piscina era temperada, ya que ayudaba a la relajación de los músculos de los pacientes que se rehabilitaban allí. El doctor los guió hacia un extremo del recinto, a lo que parecían ser los camarines.

-Srta. Granger, acá puede cambiarse.- dijo el doctor, indicando un par de puertas mas pequeñas.- Es el camarín de mujeres.

-Por ahora no será necesario doctor. Ya estoy lista.- dijo Hermione, con las mejillas sonrojadas, pero ahora por el calor del lugar.

-Muy bien.- dijo el doctor, fijando ahora su mirada en Ron.- ¿Y usted joven?.-

-Yo si necesito cambiarme.- dijo Ron, algo cohibido y también con las mejillas coloradas por el calor.

-Entonces me acompaña, que los camarines de hombres están al otro lado.- dijo el doctor, indicándole con la mano a Ron hacia el extremo contrario de donde se encontraban.

-Ok.- dijo Ron, y luego de guiñarle un ojo a Hermione, siguió al doctor.

Pasados unos minutos, Ron regresó ya cambiado: llevaba puesta la misma polera de hace un rato atrás y su traje de baño, que consistía en unos pantalones que le llegaban un par de centímetros más arriba de la rodilla, tipo bermudas, de color gris.

Una vez que estuvo junto a Hermione, los padres de esta se despidieron de ambos, y el Sr. Granger les recordó que volvería por ellos en más o menos una hora más, que era lo que duraría la sesión de la castaña. Una vez que los Sres. Granger comenzaron a caminar, el doctor regresó; este se despidió también de ellos y se dirigió ahora hacia Ron y Hermione.

-Bien jóvenes, ¿comenzamos?.- dijo el doctor cuando estuvo junto a la pareja. Ron y Hermione se miraron intrigados por lo que pasaría a continuación y asintieron con las cabezas casi de manera automática.

Ron fue el primero en tomar la iniciativa; dio unos cuantos de pasos hacia una banca que había cerca y fue depositando en ella lo que no iba a necesitar dentro de la piscina. Desabrocho sus zapatillas y las puso sobre la banca, para luego seguir con la polera. Se la quito rápidamente, la dejo sobre las zapatillas y camino hacia Hermione. El camino de vuelta de Ron era beber, pero fue más que suficiente para que la chica lo observara de pies a cabeza. Mientras lo veía caminar, pensaba: "¿Y esos brazos...? ¿Y sus hombros…? ¿Aquello es su abdomen? ¿Pese a todo lo que come? ¿Y su pecho?...De haber continuado con semejante desfile de preguntas, jamás hubiera podido cerrar la boca. ¡De donde Ron había sacado semejante cuerpo!. Ron había crecido bastante de estatura desde la primera vez que lo vio en el vagón del Expreso de Hogwarts, y Hermione se lo había imaginado más bien delgado, tal vez como Percy o los gemelos. Pero la espalda ancha, el abdomen plano y con claras señales de haber sido ejercitado y los brazos bien torneados…..¿ese era Ron…su novio?. La sesión al parecer seria más difícil de lo que había pensado.

Sacudió su cabeza, reaccionando rápidamente y dejo de mirarlo como si fuera una niña a la que acababan de darle un maravilloso juguete. Además, debía concentrarse en la sesión, que para eso estaba allí. "Concentración, concentración", se repetía mentalmente.

De pronto, recordó algo obvio que había olvidado totalmente; ella sola no podría sacarse la ropa o al menos si el poleron ¿Cómo no le había pedido a su madre, antes que se fuera, que la ayudara? ¿Qué pasaría ahora con el…pantalón?. Lo pensó por solo un segundo; no era momento para que los nervios la invadieran y nublaran su mente. Le había pedido a Ron que la acompañara y que la ayudara.

Se acomodó en su silla y afirmándose con una de sus manos a esta, comenzó a bajar de a poco su pantalón; lo hacía alternadamente por lado, hasta que con algo de esfuerzo (bueno, quizás un poco mas), su pantalón quedó a mitad de sus muslos. Ya para cuando Ron estuvo a su lado, esta lo miró y se decidió.

-Ron, ¿podrías ayudarme….con el pantalón?- aquella pregunta sonaba mejor en su cabeza que en sus labios.

-Eee…claro.- respondió Ron. El momento de conocer un poco más de la anatomía de Hermione había llegado. La sensación de vértigo llego nuevamente a su estómago, pero debía continuar pese a esta; Hermione necesitaba de su ayuda.

Se ubicó delante de Hermione; se agacho, dejando una de sus rodillas flectada, mientras que la otra la apoyo en el suelo. Levantó sus manos y las acercó al borde del pantalón de la castaña. El contacto con la piel de la chica, aunque breve, fue inevitable; trago un poco de saliva y continuo, aunque ahora prefirió afirmar mas la tela del pantalón y jalarlo hacia abajo con cuidado. Una vez hecho, afirmó el pantalón por un segundo y se lo paso a Hermione, quien lo recibió para dejarlo, de momento, sobre sus piernas, ahora al descubierto. Se incorporo y se movió para quedar al lado de la castaña. Esta lo miro entre agradecida y cohibida; acto seguido, cruzó sus manos y agarro un poco de la tela del poleron, que tiró hacia arriba. Un segundo después, lo tenía sobre sus piernas, junto al pantalón. Sin decir nada, Ron extendió su mano para recibir la ropa de Hermione y dejarla junto a la suya, en la banca. La castaña le sonrió y se la paso. Una vez hecho, Ron volvía a estar de pie, a un lado de Hermione.

-Ahora que están listos, quisiera, joven, que tomara en brazos a la Srta. Granger e ingresaran juntos a la piscina.- hablo nuevamente el doctor, mirando eso si, a Ron.- Y van a hacerlo por la escalera de allí.- dijo, apuntando el extremo más cercano a ellos de la piscina.

Si la sensación de vértigo había llegado a su estomago cuando Hermione le pidió que la ayudara a sacarse su pantalón, lo que a continuación sentiría Ron, con creces la superaría.

Mientras, Hermione sintió que el corazón se le escaparía en cualquier momento del pecho; al igual que Ron, nunca se había visto enfrentada a algo parecido….lo que claramente la enfrentaría a nuevas emociones.

Ron se giró hacia Hermione, y bajo un poco su cuerpo; no fue necesario que le dijera algo, puesto que de inmediato, Hermione levantó uno de sus brazos y rodeo el cuello del pelirrojo. Este pasó, tal como lo había hecho en el hospital, una de sus manos por debajo de las rodillas de la castaña, mientras que la otra la ubico en su espalda. Tomo fuerzas y la levanto de una vez. El movimiento desestabilizó un poco a Hermione, quien se aferró, ahora con su otra mano, al cuello de Ron y apoyo su cabeza en el hombro desnudo del pelirrojo. Este, pese a sentirse más nervioso que nunca ante la proximidad de Hermione, se acerco al oído de la chica y le susurro:

-Tranquila. Por nada del mundo dejaría que cayeras.-

Hermione no sabía porque pero el tono de voz de Ron cerca de su odio, hizo que sus brazos se pusieran como piel de gallina. Ron la atrajo un poco más hacia él para sostenerla mejor, pero solo logro que su corazón se acelerara mas. Tener a Hermione en su brazos, de la manera en que lo estaba haciendo, le comenzaba a fascinar. Tenerla tan cerca ayudo a que se fijara en detalles de su anatomía que hasta aquel momento habían pasado desapercibidos para él, pendiente mas de poder ser correspondido por la castaña que de otros asuntos.

El cuerpo que llevaba en sus brazos, ya no era el de una niña. Hermione, al igual que él, había crecido un poco más en estatura, aunque era más baja que él. No sabía si la castaña hacia algún tipo de deporte o ejercicios antes del accidente, pero por lo que podía observar, sus piernas estaban bien tonificadas; tenía el abdomen plano y las caderas anchas, proporcionales a su estrecha cintura, aquella que tanto le gustaba rodear con sus brazos. Con la mano que sujetaba la espalda de Hermione, pudo sentir lo suave de su pie, tal como lo había experimentado al tocar con sus dedos parte del muslo de la castaña, al ayudarle a quitarse el pantalón.

Camino con Hermione en sus brazos al lugar que le había indicado el doctor. Cuando estaba a punto de dar el primer paso para comenzar a bajar la ancha escalera, y sin pensarlo mucho, le hablo a Hermione.

-Herm….quiero que sepas que te amo y que para mí significa mucho el poder estar hoy acá, contigo. Quiero que confíes en mí y que sepas que cuidare siempre de ti.- dijo Ron, besando brevemente la mejilla de Hermione. Esta se quedo muda por un instante; si, Ron había cambiado….era simplemente perfecto para ella.

-Y no sabes lo que significan para mi tus palabras…yo también te amo, Ron, y mucho.- dijo Hermione, emocionada por lo que acaba de escuchar de parte de Ron.

Luego de ese breve pero emotivo momento, Ron procedió a bajar la escalera.

Fue entrando en la piscina lentamente, disfrutando por lo demás de la agradable temperatura del agua. Una vez que el agua le llegó hasta la cintura y comenzó a tapar las piernas de Hermione, el doctor rápidamente le indicó a Ron que mientras él atendía a otro paciente en la piscina, se acercara hacia unas barandas que se encontraban instaladas en la piscina, de modo que Hermione se soltara de él y pudiera afirmarse de ellas.

El pelirrojo se acercó al lugar que indicaba el doctor. Le pregunto a Hermione si estaba lista y luego de que esta asintiera con algo de nerviosismo, se ubico en frente de las barandas, a una distancia accesible para Hermione, y fue lentamente soltando a la castaña. Saco primero la mano que sostenía las piernas de la chica y la mano que afirmaba su espalda, paso a rodear su cintura. Así, Hermione pudo estar derecha y estiró los brazos para sujetarse de las barandas. El doctor volvió a hablarle a Ron, esta vez para decirle que por nada soltara a Hermione, pues sus brazos aun no eran lo suficientemente fuerte para sostener el resto de su cuerpo.

A Ron no debían repetirle dos veces aquella indicación. Avanzó un poco más adelante, afirmando con un poco mas de fuerza la cintura de Hermione, consiguiendo quedar lo suficientemente cerca de la castaña como para sentir en su abdomen, los tirantes del traje de baño cruzados en su espalda.

Por unos segundos olvidaron al doctor y en donde estaban. Ron pudo sentir el aroma del cabello de Hermione, obligándolo a cerrar los ojos para disfrutarlo. Aquel aroma y la cercanía con la que estaba con Hermione, comenzaron a nublar su mente y se dejo llevar. La castaña sintió que Ron comenzaba a acariciar su abdomen con la mano que la afirmaba. Tenerlo tan cerca la hizo ponerse más colorada de lo que estaba, en lo que obviamente, la temperatura del agua no tenía nada que ver. Sintió la necesidad de quedarse así con Ron por mucho tiempo y un cosquilleo en su estomago la invadió; sin duda era una sensación nueva, pero no la rechazo. De pronto, sintió que la mano libre de Ron se movía hacia su cabello, corriéndolo hacia un lado para despejar su cuello. A continuación Ron bajo un poco su cabeza, para acercarse nuevamente hasta su oído y hablarle solo para que ella lo escuchara

-Herm….eres realmente hermosa....- dijo Ron. No sabía cómo habían salido aquellas palabras de su boca. Ya en anteriores ocasiones, le había hecho ver lo bella que era, pero en aquel momento, para ambos, lo dicho por el pelirrojo tenía otro sentido.

Hermione sintió que el cosquilleo en su estomago había aumentado de uno a diez. Todo lo que había pensado, lo de "mantener la mente fría", lo desecho de su mente como si fuera algo que no servia y en un acto impulsado puramente por lo que estaba sintiendo, saco una de sus manos de la baranda que la sostenía e impulsándose con la otra, rodeo con bastante agilidad, considerando su condición, el cuello de Ron. El pelirrojo se sorprendió un poco con el movimiento hecho por Hermione, dando unos pasos hacia atrás, y no atinó a nada mas que seguir sosteniendo con firmeza la cintura de la chica. Ahora el cuello de Ron ya estaba rodeado por ambas manos de Hermione y sus cuerpos más juntos que nunca. La castaña movió sus manos para que Ron bajara un poco más la cabeza, de manera que ella quedara a la altura de su oído, tal como lo había hecho Ron hace un momento atrás. Cuando estuvo a la altura, acercó su boca al oído del pelirrojo y le susurro:

-No sabía que además de buen amigo, eras exquisitamente atractivo…..- dijo Hermione, consiguiendo un tono que a Ron le pareció a sensualidad.

Aquello basto para que, sin más, Ron levantara su cabeza y acercara sus labios a los de Hermione. No se fue con rodeos y comenzó a besarla con mayor intensidad que las veces anteriores; abrió un poco más su boca y con su lengua buscó la de Hermione. Esta comprendió lo que quería y movió su lengua lentamente hasta dar con la de Ron. El contacto de ambas los estremeció y solo consiguió que se besaran con más urgencia; eran besos nuevos y la situación en la que se encontraban no ayudaba a mitigarlos. De pronto, Ron movió una de sus piernas con el objetivo de acomodarse, pero para su sorpresa, el movimiento fue demasiado brusco, consiguiendo caer hacia atrás, llevándose a Hermione consigo; ella se aferro aun más al cuerpo de Ron y juntos terminaron sumergidos en el agua. No estuvieron ni dos segundos bajo el agua, cuando salieron a flote. Ron se incorporo de inmediato, preocupado de Hermione, quien una vez en la superficie, comenzó a toser; había tragado agua por el sorpresivo movimiento de Ron.

-Herm…¿estas..bien?- preguntó Ron, jadeando por la falta de aire.

-Cof..cof…sí, creo que si.- contestó Hermione, aferrada ahora a los brazos del pelirrojo.

-Perdóname…creo que me moví demasiado rápido.- dijo Ron, algo apenado.

-Tranquilo, solo fue un poco mas de agua de lo normal.- dijo Hermione.

Retiró una de sus manos del brazo de Ron y la llevo al rostro de este; movió algunos mechones empapados que le tapaban los ojos y cuando pudo ver su cara más despejada, le sonrió abiertamente. Ron hizo lo mismo con el cabello de Hermione y una vez que termino, le acaricio el rostro, devolviéndole una sonrisa picara.

-No sabía que las chicas inteligentes como tú besaban así.- dijo Ron, mirando a Hermione con atención.

-Para ser un cabeza dura, tampoco pensé que llegaras a besar así.- dijo Hermione, manteniendo también la mirada fija en aquellos irresistibles ojos azules.

-Veo que pese a los años, aun hay cosas que no conocemos el uno del otro.- dijo Ron, volviendo a acercar a Hermione hacia su cuerpo.

-Pero ahora las cosas son diferentes; tú eres mi novio ahora.- dijo Hermione, dejando que Ron la acercara a él.

-Y espero serlo por mucho tiempo más. Jamás me cansare de descubrir nuevas cosas de ti.- dijo Ron, moviendo su cabeza para buscar la frente de la castaña.

-A mí me bastaría con saber cómo eras cuando tenias 11 años, para volver a enamorarme de ti. – dijo Hermione, juntando su frente con la del pelirrojo.

-Te amo inmensamente, Hermione.- dijo tiernamente Ron.

-Y yo a ti, mi adorado pelirrojo.- dijo Hermione, dejándose llevar por completo por lo que sentía en aquel momento.

¿Mente fría?....Al parecer, aquello había quedado desechado hace ya un buen rato…