Hola chicas!!! Qué tal?

Bueno, ya estoy de regreso y con nuevo capítulo. Bienvenidas a las nuevas lectoras. Me alegro mucho que pasen a leer mi humilde historia, jejeje. Y se viene un momento decisivo en la recuperación de Hermione!!!!

Sin más, las dejo para que lean…

yumikun8: Bueno, para que no tengas que esperar tanto con las otras actualizaciones, dejo un nuevo capítulo. Un besoo!!!

Dani: No te preocupes si el comentario es largo o corto….sé que siempre estas acá y eso es lo que importa. Te quiero mucho!!!!

Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.

Cap. 15: Con mucho esfuerzo…

Hermione y Ron mantenían sus frentes juntas, cuando nuevamente la voz del doctor llegó a sus oídos:

-Srta. Granger, ¿no se supone que debería estar sujeta de aquella baranda?.- preguntó ceñudo el doctor, apuntando hacia donde uno momento atrás, Hermione se mantenía afirmada.

La aludida se separó un poco del pelirrojo para mirar al doctor, como si la estuvieran despertando de un agradable sueño.

-Eee…si…de inmediato.- contestó Hermione, algo avergonzada, pero sin dejar de sonreír.

-Creo que no podre descuidarme de usted, Srta. Granger.- dijo el doctor, pasando la mirada de Hermione a Ron. La castaña, antes de sacar sus manos del cuello del pelirrojo, lo atrajo hacia su rostro y le susurro cerca de su oído:

-Creo que debemos concentrarnos ahora en el tratamiento.-

Ron, imitándola, acercó su boca al oído de Hermione.

-Y yo que me muero de ganas de seguir abrazado a ti; pero también me muero de ganas de que vuelvas a caminar cuanto antes, para así….- pero se detuvo. Una fugaz y atrevida idea paso por su cabeza y sintió que el rostro le ardía; solo el calor de la piscina logro disimularlo.

-¿Para así qué?.- preguntó rápidamente Hermione, aunque algo intuía.

-Para…para así poder…- pero nuevamente se detuvo, esta vez interrumpido por la voz del doctor.

-¡ Jóvenes, por favor, que debo atender a otros pacientes!.- dijo con un poco mas de energía el doctor, pero sin indicios de estar molesto.

-Si.- dijeron al unísono los aludidos.

Ron, haciendo caso al doctor, aferró ahora con más firmeza la cintura de Hermione, y la ayudó a acercarse nuevamente a la baranda. Una vez que la castaña estuvo sujeta a esta, Ron fue soltando la cintura de la chica lentamente, hasta solo rosarla con sus manos, a modo de precaución.

Ya lista, el doctor le dio las indicaciones de los primeros ejercicios, que básicamente consistían en dar fuerza a su cuerpo de la cintura para arriba, especialmente en los brazos. Luego de que Hermione comenzara con lo indicado por el doctor y de estar seguro que su novia estuviera segura en la baranda, Ron soltó la cintura de esta, para ahora observarla, atento a sus movimientos. En su cabeza aun daba vueltas el intenso beso con Hermione, y tal como le había dicho, se moría de ganas por seguir abrazado a ella, de repetir aquel beso y de otras cosas que llegaban a su mente. Movió de un lado a otro su cabeza, como queriendo sacar aquellas ideas de su mente. De momento, debía concentrarse en Hermione y su sesión. Continúo observando a la castaña, quien en aquel momento comenzaba un nuevo ejercicio indicado por el doctor. Pudo percibir, como Hermione, pese a su accidente, seguía siendo la misma cuando se proponía algo; su rostro reflejaba concentración y dedicación, las mismas que ponía en cada deber que le daban los profesores en Hogwarts. Aquello lo alivio en cierta medida; si Hermione no quisiera volver a caminar o se diera por vencida, todos los esfuerzos serían en vano, incluidos los ejercicios en el agua. Con eso resuelto, él debía estar junto a su novia para apoyarla y alentarla, porque la amaba y porque en más de una oportunidad, Hermione también estuvo junto a él para animarlo.

Se mantuvo atento a todos los movimientos de la castaña y en cada momento en que descansaba, se acercaba a ella, acariciaba su espalda a modo de ánimo y la besaba, para luego separarse un poco y volver a estar atento a los ejercicios que realizaba.

El tiempo de duración de la sesión estaba llegando a su fin. El doctor le indicó a Hermione un último ejercicio, el cual debía hacer con ayuda de Ron. Hermione sonrió y pese a lo concentrada que estaba, deseaba volver a tener cerca a Ron; en cuanto al pelirrojo, era claro que pasaba lo mismo por su cabeza.

Para el último ejercicio, Hermione se separaría de la baranda y utilizaría un balón. Acá es donde entraba Ron, quien debía ayudarla a estirarse en el agua, como si fuera a nadar. La idea del ejercicio era que Hermione estirara sus brazos con el balón entre sus manos e intentara mover su cuerpo impulsada por sus piernas. Como no se le podía dejar sola hacer esto, pues de seguro se hundiría, Ron pasaría sus brazos por el abdomen de la castaña para sostenerla. Para Hermione, las ganas de tener nuevamente cerca a Ron se transformaron en miedo absoluto. "¿Cómo pretende que me impulse con mis piernas, si estas no se mueves?", pensaba Hermione, mientras miraba con los ojos muy abiertos al doctor. A Ron se le paso la misma pregunta por la cabeza y ante las miradas de ambos, el doctor volvió a hablar.

-Haber, con este ejercicio quiero saber qué control tiene su mente sobre sus piernas. Y antes que diga algo – continuo el doctor, al ver que Hermione abría la boca para replicar.- el ejerció que le acabo de dar, es muy similar al que realizamos en el hospital, cuando quise saber cuánto tiempo podía permanecer de pie. Usted tranquila, que su novio y yo estaremos pendiente de sus movimientos. – terminó de hablar el doctor.

-Está bien.- pudo responder Hermione, que pese a las palabras del doctor y de comprender su punto de vista, no dejaba de sentirse nerviosa, lo que le hacía temblar la voz. Entre tanto, Ron se le había acercado un poco más para ubicarse frente a ella.

-¿Te encuentras bien? -

-Sí, estoy bien – contestó Hermione, tratando de esbozar una sonrisa que solo resultó ser una mueca.

-Debes estar tranquila- dijo Ron, mientras acercaba su mano hacia el rostro de la castaña. Un segundo después, le acariciaba una de sus mejillas.- Yo te estaré sujetando en todo momento. Confía en el doctor y también en mí, como ya te dije. – dijo Ron, mirando a la castaña con una sonrisa encantadora. Hermione dio un suspiro y volvió a hablar.

-Sí, tienes razón. Aunque no puedo dejar de sentir un miedo sofocante; qué tal si…- pero Ron la interrumpió.

-No, no pasara nada. Yo te mantendré firme.-

-¿Seguro?- preguntó Hermione, mirándolo ansiosamente, esperando más conformidad en las palabras de su novio.

-Te doy mi palabra.- contestó Ron, acercando ahora la mano que tenía en el rostro de la castaña, hacia una de sus manos aferradas a la baranda. Ante el gesto de Ron, Hermione sonrió ahora mas convencida y se acercó otro poco más al pelirrojo, para a continuación besarlo brevemente en los labios. Al separarse, Ron le devolvió una sonrisa radiante.

-Muy bien, comencemos.- dijo finalmente Hermione.

El doctor se marchó por un instante, para luego regresar con un balón entre sus manos. Ron se separó de Hermione y se acercó a la orilla de la piscina para tomarlo de las manos extendidas del doctor.

Ron a su vez, cuando estuvo nuevamente junto a la castaña, le entrego el balón. Lo tomó con una de sus manos, mientras que la otra seguía sujetada a la baranda.

Una vez que estuvo segura de lo que haría a continuación, miro a Ron y asintió con la cabeza. El pelirrojo se aproximó más a Hermione, y volvió a rodear la cintura de esta. Ya firme, se separaron un poco de la baranda, para ubicarse más al centro del carril que ocupaban en la piscina.

Ya quietos, Hermione estiró los brazos con el balón entre sus manos y comenzó a inclinar su cuerpo hacia adelante. Para ayudarla, Ron saco una de sus manos de la cintura de Hermione y la ubicó bajo las rodillas de esta. Un nuevo movimiento de cabeza de la castaña le indicó que podía proceder. Entonces, Ron comenzó a levantar las piernas de la chica, aún con su otra mano firme en la cintura de esta; de este modo, el resto de su cuerpo no se iba en picada hacia delante.

Luego de un momento, Hermione pudo ubicarse de manera horizontal sobre el agua, tal como quería el doctor y claro está, con la ayuda del pelirrojo.

Pese a que Ron la tenía muy bien sujeta, no ayudaba a mitigar los nervios de la castaña. Además, no dejaba de pensar que en cualquier momento su cabeza terminaba sumergida en el agua. Pero debía hacer el esfuerzo e intentar hacer lo que señalaba el doctor; ahora si debía tener sus cinco sentidos concentrados y dispuestos para el ejercicio.

-Muy bien. Ahora, Srta. Granger, intente mover cualquiera de sus piernas.- dijo el doctor, observando con atención a la aludida.

Hermione tomo aire y luego lo soltó. Quiso cerrar los ojos, pero un segundo después, desistió, pues solo la pondría más nerviosa ante la idea de irse en picada hacia adelante, aun teniendo a Ron a su lado. Abrió y cerró los ojos un par de veces y se concentró. Los músculos de su rostro se tensaron, al igual que sus brazos. Se mantuvo así por alrededor de 30 segundos; nada sucedía con sus piernas. Volvió a tomar aire y continúo con su labor; pero nada se movía de su cintura para abajo.

-No…puedo.- un leve tono de desesperación se percibió en la voz de la castaña.

-No se desespere, vuelva a intentarlo. Recuerde que todo está en su mente. Con los avances que ha tenido en las sesiones pasadas, confió en que lo lograra.- dijo de inmediato el doctor, acercándose un poco más a la orilla de la piscina, para luego arrodillarse.

-Pero eso intento…y no pasa nada.- volvió a hablar Hermione. Ahora la situación, además de causarle temor, comenzaba a exasperarla y a frustrarla; dos cosas que de por si, detestaba experimentar.

Ron, que observaba atento los movimientos de Hermione, no quiso interferir, pues reconoció el tono de voz de su novia y lo que ello implicaba.

La castaña continúo en la misma posición, esforzándose por poder mover una de sus piernas. La frustración volvía a invadirla; el temor se apoderaba de su mente. De pronto sintió que Ron se movía junto ella; un segundo después, y aun sosteniéndola de la cintura, se acercó a su cabeza, para hablarle al oído.

-Herm…yo se que puedes. En los años que te conozco, jamás he visto que no lograras algo que te proponías. Eres tenaz, y eso justamente viene de tu mente. Pienso igual que el doctor: también confío en que lo lograrás. Te amo.- con aquellas palabras, Ron esperaba animar a Hermione; se incorporó y se ubicó como estaba hace un instante atrás, con su mano aferrando la cintura de la chica y con la otra, sosteniendo sus piernas.

Hermione permaneció en silencio. "Si, Ron tiene razón. No puedo flaquear ahora. Debo mentalizarme" pensó. Había vivido tantas aventuras junto a Harry y Ron, había pasado junto a ellos innumerables pruebas y por si fuera poco, había presenciado y luchado en la batalla final contra Voldemort. Si tenía semejante cantidad de antecedentes, ¿cómo iba a desfallecer ante lo que estaba viviendo?. Si en su mente estaba el problema, debía saber cómo solucionarlo; no por nada era considerada una de las brujas más inteligentes y astutas de su generación. Aquel era el momento perfecto para ponerlo en práctica.

Nuevamente se mentalizó y esta vez se arriesgó a cerrar los ojos. Estaba en ello, cuando de pronto, su pierna derecha agitó levemente el agua. Ron, que la observaba atento, abrió los ojos y una tímida sonrisa se dibujo en su rostro. Quiso decir algo, pero no pudo; como se le venía haciendo costumbre, se le formó un nudo en la garganta.

-Ron…¡Ron! – lo llamó Hermione.

-Eee…si – logró contestar Ron, sin poder salir aun de su sorpresa.

-Pude…mover la pierna….¿verdad? – el tono de voz de Hermione era entre ansioso y temeroso.

-si..si…..¡SII! – Ron por fin salía de su asombro. Deseaba poder abrazar a Hermione, pero prefirió girarse un poco y mirar al doctor. – ¿Algo así era lo que esperaba?-

-Así es joven. Excelente Srta. Granger. Definitivamente va por buen camino y creo no equivocarme al decirle que podrá volver a caminar muy pronto.- contestó el doctor, satisfecho por el avance de Hermione.

Ron no esperó más; soltó las piernas de la castaña y la mano que las sostenía, la llevó hacia la espalda de esta. A continuación, y con un movimiento rápido para que Hermione no se sumergiera, la enderezó y la atrajo hacia él para abrazarla.

-¡Ron… lo logré, lo logré! - dijo Hermione, mientras respondía al abrazo del pelirrojo, además de sonreír a más no poder. Había conseguido mover una de sus piernas y el doctor le daba esperanzas sobre su pronta recuperación.

-¡Yo sabía que si! – dijo Ron, que impulsado por la emoción de lo vivido, levantó a Hermione sobre el agua. Esta, luego de que Ron la bajara y quedara frente al pelirrojo, volvió a hablar.

-Gracias por creer en mí y alentarme. Eres el mejor –

-¿Así? Y por ello…tendré alguna… ¿recompensa?- preguntó Ron, mirando pícaramente a Hermione.

-¿Y de qué tipo de recompensa estaríamos hablando? – preguntó ahora Hermione, acariciando el cabello húmedo del pelirrojo.

-Mmm…podría ser… ¿un beso? –

-Wow...no conocía esa faceta tuya. ¿Desde cuándo haces las cosas para obtener algo a cambio?- preguntó Hermione, mirándolo con el ceño fruncido pero sonriendo.

-No me malinterpretes; la verdad es que solo lo hago contigo. ¿Y cómo no?, si así puedo volver a sentir tus labios; esos labios dulces y suaves que tanto me gustan.- la voz de Ron no podía sonar más atractiva para los oídos de Hermione; además, su cercanía, imprimía una sensación mayor a las palabras del pelirrojo. No lo pensó dos veces y acercó su rostro al del pelirrojo, presurosa a entregarle su recompensa.

-Eee…jóvenes – hablo el doctor, algo divertido por la escena.

-¿Sí?- contestó Hermione, luego de separar su boca de la de Ron; ese último no estaba nada contento con la interrupción.

-Creo que por hoy ha sido más que suficiente. Ha sido un gran esfuerzo el suyo Srta. Granger y ya es tiempo que vaya a descansar – dijo el doctor, dando por terminada la sesión del día.

-Si doctor. Y gracias.- dijo la aludida, sonriendo.

-No me agradezca nada; es todo merito suyo. Ahora por favor, ya pueden salir del agua.- Hermione movió su cabeza afirmativamente, para luego volver a quedar frente a Ron.

-Bien Ron, ya hemos terminado.-

-¿Nos vamos? – preguntó el pelirrojo.

-Sí. Y… ¿serías tan amable de llevarme hasta la silla? – preguntó Hermione, mirando coquetamente a Ron.

-Yo…encantado – respondió el pelirrojo, poniendo una mano sobre la espalda de la castaña y la otra bajo sus piernas. La levantó de una sola vez y comenzó a caminar hacia la escalera de la piscina.

Una vez que la dejo en la silla, camino hacia la banca donde había dejado las cosas de ambos y regreso con estas en sus manos. Cuando estuvo nuevamente junto a Hermione, dejo los bolsos en el suelo, para luego agacharse y abrir, preguntando antes a la castaña, el que era de la chica. El pelirrojo le entregó la toalla y a continuación, sacó la suya. Mientras se secaban, y tal como habían acordado, llegó el Sr. Granger a buscarlos. Hermione, en cuanto lo vio cerca, alzó los brazos y sonriendo lo llamó para que se apresurara. Ya cerca, el Sr. Granger no tuvo para que preguntar qué tal había resultado la sesión; Hermione, sonriendo de oreja a oreja, le contó todo lo que había pasado en la piscina….bueno, excluyendo obviamente, el "intenso" beso con Ron. En eso estaba, cuando el doctor se acercó a ellos; saludo al Sr. Granger, para luego comenzar a hablarle sobre la sesión de Hermione y de los resultados de esta. Se habían alejado un poco de los chicos, cuando Ron, ubicándose a un lado de la silla de la castaña, se arrodilló y le hablo:

-Ahora es solo cuestión de tiempo para que vuelvas a caminar, ¿no? –

-Eso espero, Ron –dijo Hermione, poniendo la toalla sobre sus piernas.- No hay nadie que desee tanto como yo volver a caminar.-

-Mmm…bueno, en eso tal vez te equivocas un poco.- dijo el pelirrojo, bajando la mirada.

-¿Y eso…por qué? – preguntó Hermione, ceñuda.

-Porque…quizás…yo lo deseo tanto como tú – respondió Ron, levantando ahora la vista. Hermione pudo percibir un nuevo brillo en los azules ojos del pelirrojo; un brillo que terminó por cautivarla aun más de lo que estaba por el chico que tenía a su lado.

-¿Y por qué lo deseas tanto como yo? – preguntó nuevamente Hermione, con mayor atención a las siguientes palabras de Ron.

-Porque quiero ver a la Hermione de siempre; no te lo había dicho antes, porque no quería desanimarte ni tampoco quería que pensaras que estoy triste. Al contrario, creo que puedo decir que soy inmensamente feliz por ser parte de tu vida, ahora, como tu novio. Pero muchas veces me quede observándote, luego del accidente, y en tus ojos se refleja tristeza y angustia. Creo que en tu lugar, estaría igual o quizás peor. Por eso quiero…por eso deseo que vuelvas a caminar: porque quiero ver de nuevo aquella mirada que me cautivó, ver tu rostro iluminarse como lo hizo hace un momento atrás, cuando pudiste mover la pierna; verte concentrada y hasta volver a escuchar tus regaños por lo descuidado que soy. Porque te quiero, te amo, y quiero que seas totalmente feliz.- terminó Ron.

Hermione sintió que el corazón se le escaparía del pecho en cualquier momento; sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas y no pudo evitar que algunas rodaran por sus mejillas. Ron la miró, algo desconcertado; no pensó que sus palabras la harían reaccionar así; quiso hablar de nuevo, pero Hermione fue más rápida.

-Ron, aun no entiendo en qué momento dejaste de ser un niño para volverte un hombre. Desde que tuve el accidente te has comportado como tal y no dejas de sorprenderme, aunque no dudo que quede por allí algún pedacito del Ron despistado, dormilón, descuidado y de apetito insaciable que conocí y al cual amo tanto. Puedo decir que…cada día que pasa…me enamoro más de ti y lo que me acabas de decir, lo acredita. Por ello es que pongo mi mejor esfuerzo en volver a caminar, pese a que en ocasiones siento que desfallezco. Deseo volver a caminar, no solo por mí, sino también por nosotros – esto lo dijo moviendo su mano, indicando al pelirrojo y a ella misma – Hay que reconocerlo: así como estoy, con la silla de ruedas, hay muchas cosas que no podemos hacer juntos; aun dependo de otra persona para hacer varias cosas y considero que no es justo ponerte en esa posición. Por eso quiero volver a caminar…para poder ser libre con mis movimientos y…tal vez te parezca gracioso lo que te voy a decir, viniendo de mi, pero deseo vivir nuestra relación como se debe – con esto último, Hermione no pudo evitar ponerse colorada, lo cual no paso desapercibido para Ron.

-Bueno, no te voy a negar que también he pensado en eso. Pero una silla de ruedas no será un impedimento para disfrutar de nuestra relación. Recuerda que tenemos algo a nuestro favor: magia. Además, quizás ni la necesitemos; yo se que pronto volverás a caminar y nos olvidaremos de las penas y angustias de este último tiempo. Y podremos hacer lo tú quieras – dijo Ron, terminando de limpiar con su mano, las mejillas húmedas de Hermione.

-¿Lo que yo quiera? – pregunto más animada Hermione, poniendo su mano sobre su barbilla, como si estuviera pensando.

-Lo que quieras – respondió Ron, acercándose a la castaña, para luego plantarle un beso en su boca. Cuando se separaron, se miraron embobados, hasta que Ron volvió a hablar.

-Bueno, será mejor que nos terminemos de secar -

-Sí, lo mismo pienso – dijo Hermione.- Y…ah!! ¿Me podrías…ayudar nuevamente con el pantalón?- preguntó, sin ningún titubeo. Al parecer, algo había cambiado en la piscina: Hermione no se sintió cohibida esta vez, al pedirle ayuda a Ron con su pantalón, nuevamente. Se sentía más cómoda que nunca junto al pelirrojo; tal vez las palabras de este también tenían algo que ver.

-Por supuesto – contestó Ron. Claramente, lo mismo que sentía Hermione, lo sentía él.

Habían dado un paso más en su confianza; un paso más en su relación. Y aquello no podía ser más gratificante para ambos.