Hola chicas.

Ya estoy de vuelta con nuevo capítulo y debo decirles…que se acerca el final.

En este capítulo, las cosas toman un nuevo rumbo…y espero que no me maten, jejee.

Sin más, las dejo para que leen.

Espero les guste!!!

Besos para todas!!!!!.

Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.

Cap. 16: Nuevas emociones…nuevos planes.

La sesión en la piscina, sin lugar a dudas, había traído buenas consecuencias: con gran esfuerzo, Hermione logró mover una de sus piernas y aunque fue un movimiento leve, si mejoraba considerablemente el diagnóstico de la castaña.

Aquello había emocionado a más no poder a la chica e implicaba un impulso para no bajar los brazos con el tratamiento; llevaba ya un mes en el, obteniendo un claro resultado en la piscina.

Por otro lado, la relación con Ron iba de lo mejor. Nunca pensó que pedirle que la acompañara a su sesión de rehabilitación, le inyectaría nuevas emociones; y lo mismo pensaba que le sucedía a Ron. Habían pasado una horas desde que se despidiera del pelirrojo, acordando verse al día siguiente para una nueva sesión en la piscina y aun no podía sacar de su cabeza el intenso beso. Cada vez que lo recordaba, su piel se erizaba y aunque pareciera algo indebido de la castaña, deseaba que se repitiera. Sentía que aquel beso había dejado una nueva conexión con Ron, ayudado claro está, por las circunstancias: tenerse frente a frente, ligeros de ropa y en el agua….por mucho que intentara ser siempre cuidadosa con lo que hacía, tener a Ron muy junto a ella, con semejante cuerpo y con su adorable cabello revuelto y mojado, solo lograba que su mente y su corazón desearan con mayor ansia, estar de nuevo entre los brazos del pelirrojo.

En cuanto a Ron, las cosas no eran muy diferentes. Recostado en su cama, luego de contarles a todos en La Madriguera sobre el nuevo avance de Hermione, repasaba una y otra vez los momentos vividos en la piscina. Se sentía dichoso, porque Hermione había sido capaz de mover una de sus piernas, lo que aumentaba las posibilidades de que en poco tiempo volviera a caminar. Pero por otro lado, no podía dejar de sonreír al rememorar el momento en que ayudó a la castaña a quitarse el pantalón…o cuando la tomó entre sus brazos para llevarla al agua…o cuando sus bocas se encontraron en tan intenso beso. Por su cabeza, mientras estaba en la piscina con Hermione, había pasado una atrevida idea; tenerla tan cerca, haber podido tocar su piel, sentir el aroma de su cabello y haber probado sus labios de una nueva forma, solo lograban que el romanticismo pasara a un leve segundo lugar, para dar paso al deseo.

Durante sus años en Hogwarts, había ocultado sus verdaderos sentimientos hacia la castaña, y solo se había conformado con poder estar cerca de ella como uno de sus mejores amigos. Durante ese tiempo, nada mas anhelaba en su corazón que la mínima posibilidad que Hermione lo viera con otros ojos, lo cual ocupaba gran parte de sus pensamientos. Una vez que la castaña lo besara durante la batalla contra Voldemort, su cerebro había hecho un clic, para un segundo después darse cuenta de que sus sentimientos eran correspondidos. Ya no le preocupaba lo que podría llegar a sentir Hermione, si no que ahora, deseaba poder demostrarle, decirle, cuanto la amaba. Ahora que la castaña sabía de sobra, cuan grande era el amor que le profesaba el pelirrojo y luego de tan peculiar sesión de rehabilitación, sentimientos y pensamientos de otro tipo llegaban hasta su mente. Recordó las palabras que salieron de su boca mientras sujetaba a Hermione de la cintura, luego de que el doctor los sorprendiera alejados de la baranda:

"Y yo que me muero de ganas de seguir abrazado a ti; pero también me muero de ganas de que vuelvas a caminar cuanto antes, para así…." Pero no había podido terminar la frase. Aquello había salido de manera espontanea, sin pensarlo mucho, pero se detuvo a tiempo. Aun si así lo hizo, suponía que Hermione se había dado cuenta de sus intenciones. Sabía que llevaban muy poco tiempo como novios, y aunque se conocían de ya varios años, no quería ir demasiado rápido con quien consideraba el amor de su vida. Y aunque aquello era primordial para él, era inevitable dejarse llevar por las emociones e imaginarse el momento en que por primera vez… hiciera el amor con Hermione.

Aún en su cama, el pelirrojo movió su cabeza de un lado para otro, como si con eso consiguiera alejar aquellos pensamientos y justo en el momento en que se levantaba, la Sra. Weasley llamaba a todos a cenar.

Las siguientes sesiones que le faltaban por realizar a Hermione, de lo que quedaba de semana, habían sido tan gratificantes como la primera. Hermione había tenido un nuevo avance, moviendo la otra pierna que faltaba, en la última sesión de la semana. Iba mucho más confiada, pero de igual manera que la primera vez, debió llevar su mente a una total concentración.

En cuanto a Ron, sonriente como siempre de poder ayudar a Hermione y…además de tener nuevamente la oportunidad de estar cerca de ella, la acompañó a las sesiones restantes de la semana. Aunque ahora más pendiente de sus movimientos y de no hacer nada que pudiera molestar a la castaña; si lo que le había dicho en la primera sesión, había salido de su boca de manera espontanea, bien podría hacer algún movimiento "espontaneo", y no era el momento ni el lugar para hacerlo. Debía mantener la "mente fría"…

Luego de la última sesión, y tal como los días anteriores, Ron se encontraba en casa de la castaña, luego que el Sr. Granger los fuera a buscar. Ya en la habitación de Hermione, se estaban despidiendo por quinta vez, cuando Ron recordó algo:

-Herm…antes que lo olvide; mamá me recordó sobre la cena. ¿Vas mañana a La Madriguera?- preguntó el pelirrojo, quien mantenía tomadas las manos de la castaña entre las suyas y la miraba algo expectante.

-¿Mañana?. Mmm…no se – se hizo de rogar Hermione.

-¡Vamos Herm!- la animó Ron.- No me digas que tienes otro compromiso, porque te recuerdo que esta cena, me la debes.-

-Mmm, no lo sé..- la castaña puso cara pensativa.- Tendrás que convencerme.-

-¿Así?.- y sin mediar consentimiento, Ron soltó las manos de Hermione, para ponerse de pie rápidamente. Inmediatamente después, puso una mano bajo las piernas de la castaña y la otra en su espalda, para luego de mirarla pícaramente, la levantara sin más.

-¡RON!, ¿Qué haces?.- soltó Hermione, algo chillona.

-Convencerte de que vayas a cenar mañana. ¿Iras, verdad?.- preguntó Ron, mientras sostenía firmemente a la castaña entre sus brazos.

-Ron…¡bájame, que me voy a caer!.-

-No te vas a caer. Y te bajare cuando me digas que si iras a La Madriguera.

-Pero Ron…no seas infantil. ¡BAJAME!.- gritó esta vez Hermione, presionando sus dedos en los brazos del pelirrojo.

-No hagas eso…que logras que te aferre mas a mi.- nuevamente, las palabras salían espontáneamente de la boca de Ron.

-¿Y por qué no quieres….- y sin terminar la pregunta, Hermione volvió a presionar sus dedos, ahora en los hombros de Ron.

-Tú te lo buscaste.- Sin más y olvidando todo reparo, aferró más a Hermione hacia su cuerpo y girando rápidamente, caminó hacia la cama de la castaña. Esta abrió los ojos, pero prefirió no decir nada…aún. Cuando estuvieron en el borde de la cama, Ron dejo a la chica sobre la cama y al segundo siguiente, sus dedos se movían rápidamente sobre el abdomen y cintura de la castaña, en un claro ataque de cosquillas.

-Ron..jaja…Ron…jaja, ya basta!!.- pidió Hermione, sin poder quitarse de encima, las manos del pelirrojo.

-Te lo dije.- dijo Ron, sin miramientos.

Las cosquillas continuaron, logrando que Hermione comenzara a desesperarse. Cuando ya no pudo mas, agarró uno de los brazos del pelirrojo y tiró de él, con la intención de desestabilizarlo para que callera a un lado de la cama. Pero lo que a continuación pasó, no estaba en sus planes. Ron, en vez de caer a un lado, cayó sobre ella. La cara del pelirrojo, quedó por sobre el hombro de Hermione y pegada al cobertor de la cama. El corazón, como tantas otras veces, le comenzó a latir más rápido…a los dos. Ron no sabía si debía incorporarse de inmediato, pues de hacerlo, se encontraría con el rostro de Hermione y…

-Ron….me… estas…aplastando.-

-¡Oh!...lo-lo siento…- e inevitablemente, el pelirrojo se incorporó, poniendo sus manos a cada lado de la cabeza de la castaña, para afirmarse. Una vez hecho, quedó frente al rostro de Hermione, quien lo miraba expectante.

-Ron…será mejor que me ayu…-

-No…- la interrumpió el pelirrojo, con un tono de voz apenas audible por Hermione.

El pelirrojo levantó una de sus manos con la que se afirmaba y la llevó directo al rostro de Hermione. Lo acarició por un momento, para luego entrelazar sus dedos con el cabello de la castaña y afirmar la cabeza de esta.

Hermione, olvidando totalmente donde estaba y que a escasos metros de su habitación se encontraba su padre, miró por última vez al pelirrojo, para a continuación cerrar los ojos. Aquel gesto fue la prueba de complicidad entre ambos, que venían construyendo hace años sin darse cuenta y que comenzó a manifestarse desde la primera sesión de la castaña en la piscina.

Y al igual que aquella vez y sin ningún rodeo, Ron acercó su rostro al de Hermione, para luego, apenas rozar sus labios con los de la chica. Movieron sus labios lentamente, como si se estuvieran analizando por primera vez. Poco a poco, los besos comenzaron a aumentar en intensidad; sus lenguas se rozaban algo tímidas al encontrarse, pero al reconocerse, se movieron con fluidez. Cuando a Ron no le bastó con la boca de Hermione, este comenzó a darle pequeños besos por una de las comisuras de sus labios; luego continúo por las sonrojadas mejillas; siguió por la oreja y finalmente se encontró con el cuello de la castaña. Continúo con los cortos besos, pero el deseo de saborea la piel de la castaña, le hizo abrir un poco más la boca, para darle pasó a su lengua. Cuando tuvo contacto con la suave y perfumada piel de la castaña, esta, entregada por completo a los besos del pelirrojo, suspiro abiertamente, para dar paso a pequeños gemidos. Sentía que algo en su estómago explotaría, que el corazón se le saldría del pecho y que su piel se erizaba al más mínimo contacto con Ron; pero por sobre todo, sentía que separarse del pelirrojo, era lo último que deseaba. Mientras, Ron no dejaba de besarla en el cuello, enterado ya de lo que le causaban sus besos. Continuo un poco más, para luego levantar la cabeza y volver a besar los labios de la castaña; esta vez, no hubo necesidad de estudiarse y sin más, Hermione rodeo el cuello del pelirrojo, atrayéndolo más hacia ella. Con aquel movimiento, consiguió que Ron dejara de sostenerse de su brazo y que sus cuerpos estuvieran mucho más juntos. No alcanzaron a estar así ni treinta segundos, cuando se escucharon pasos provenientes de la escalera.

Ron dejó de besar a Hermione y ambos se quedaron inmóviles, conteniendo la respiración; querían corroborar si efectivamente eran pasos y no parte de su nerviosismo (que al parecer, no se notaba) a ser descubiertos. Un segundo después, y tras dar por confirmado lo que escucharon, Ron se separó rápidamente del cuerpo de la castaña, para luego tomarla nuevamente en sus brazos y dejarla en la silla de ruedas. Una vez allí, la castaña de acomodó un poco el cabello, mientras Ron hacia lo mismo. Pasado un instante, se escucharon unos golpes en la puerta.

-Pase.- dijo Hermione, aún con las mejillas coloradas y mirando de reojo a Ron.

Sintieron que giraban el pomo de la puerta, y a continuación asomó su cabeza el padre de Hermione.

-Hija, tu madre está por llegar y cuando lo haga, cenaremos de inmediato. Quería saber si Ron se quedara a cenar con nosotros.- preguntó el Sr. Granger, sonriéndole amablemente al pelirrojo.

-¡Oh!. No, Sr. Granger, no se moleste; me esperan en La Madriguera. Estaba a punto de marcharme.- dijo Ron, mientras sus orejas se volvían de un tenue rojo.

-Bueno, para otra vez será.- dijo el Sr. Granger, aún sonriente.

-Gracias. Y…será mejor que me valla, de lo contrario, mi madre comenzará a impacientarse.- dijo Ron, mirando primero al Sr. Granger y luego a Hermione.

-¡Ah!, papá, aprovechando que estas aquí; Ron me invitó a cenar mañana a La Madriguera. ¿Puedo ir?.- preguntó Hermione, ya con su color natural de piel y sonriendo. El Sr. Granger se mantuvo en silencio por un momento, como si estuviera pensando algo; luego, volvió a hablar.

-Si…creo que sí. Pero, ¿cómo llegaras hasta allá?.- preguntó el Sr. Granger.

-De eso nos encargaremos yo y mi padre, Sr. Granger. La vendremos a buscar en un automóvil que le facilitara el ministerio a mi padre.- respondió Ron, satisfecho de tener todo calculado.

-Muy bien entonces. No tendré de que preocuparme. Y será bueno para Hermione; así podrá salir a otro lugar que no sea el hospital. Además, con los nuevos…- pero el Sr. Granger se interrumpió.

-¿Los nuevos que, papá?.- preguntó ceñuda Hermione.

-Eee…no, nada hija. Estaba pensando en otra cosa..- respondió rápidamente.- Bien, los dejo para que se despidan.-

-Está bien.- dijo Hermione, algo dudosa por las palabras de su padre; algo sucedía o iba a suceder. Intuía que pronto lo averiguaría. Luego de que su padre saliera de la habitación, Ron se giró para mirarla.

-Bien, como le dije a tu padre, será mejor que me valla.- Hermione lo miró, y olvido por un momento lo dicho por su padre, para recordar lo acontecido con Ron.

-¿Y tú crees que te voy a dejar ir, así nada mas, después de lo que pasó hace un momento atrás?.- preguntó seria, aunque lo fingía.

-Eee…Hermione…lo siento.- el rostro de Ron se volvió de un segundo a otro, mas rojo que su cabello, si es que eso era posible. Se sintió avergonzado, pero luego, pensó mejor las cosas. Hermione no había puesto ninguna resistencia, ni había dicho algo, por lo que no tenia de que avergonzarse.- No, sabes que, no lo siento. En ningún momento me dijiste que me detuviera, así que…-

-Continuaste…- la castaña dudo por un segundo lo que diría, pero prefirió no hacerlo; ya se había dado cuenta del nuevo "comportamiento" de Ron y de lo que podría estar pasando por su mente. ¿Para qué seguir ocultando lo que ella también sentía?, aunque tal vez, con un poco mas de discreción que Ron (hombres!!). Aquello la hizo sonreír, y sin más, continuo.- Con esos… exquisitos besos.- Ron la miró con los ojos bien abiertos y acortó la distancia entre ellos, arrodillándose a un lado de ella.

-¿De verdad…te gustó?.- preguntó algo cohibido.

-Claro que si Ron, aunque no te voy a negar que me causa un poco de vergüenza. Llevamos un poco más de un mes como novios, lo que no es mucho; ¿me entiendes?-

-Claro que sí. Creo que tendré que…moderarme.- respondió, continuando tan colorado.

-Ron…se que tal vez te sorprenderá lo que te voy a decir pero…a mi no me molestan tus besos, al contrario, me encantan. Es solo que…y sé que es muy pronto para pensar en esto, pero temo que una cosa lleve a la otra y…- ahora era Hermione quien se ponía tan colorada como Ron.

-Herm…yo no hare nada que a ti te moleste o te haga sentir incómoda. Y estoy totalmente de acuerdo contigo. No tienes de que preocuparte.- pese a lo que sentía y a lo que había pasado últimamente por su mente, debía reconocer que lo que decía Hermione, era cierto; llevaban muy poco tiempo de noviazgo y no podían dejarse llevar por el momento. Además, quería hacer las cosas bien, sin prisa y considerando obviamente los sentimientos de Hermione.

-Gracias Ron, lo que dices me tranquiliza. Eres todo un caballero, ¿sabías?.- preguntó Hermione, más relajada.

-Aunque…si no quieres que lo sea…-

-¡RON!.- lo atajó Hermione.

-Es broma, Herm..- se le acercó un poco más, para besarle la punta de la nariz. Ahora, Hermione sonreía de oreja a oreja – Bien, ahora si me voy. Te enviare una lechuza, por la mañana, con la hora en que te recogeremos, ¿está bien?.-

-Si, está bien.-

-Nos vemos entonces. Mamá se pondrá muy contenta.- dijo Ron. Le dio un nuevo beso a la castaña, ahora en los labios y se encaminó hacia la puerta de espaldas, mientras continuaba mirando a Hermione.

-Y yo de verla nuevamente. Bueno, a todos, la verdad.-

-Se pondrán muy contentos.- se giró hacia la puerta y la abrió. Giro una vez más, ahora hacia a la castaña.- Te amo. Hasta mañana.-

-Yo también te amo, Ron. Hasta mañana.- y el pelirrojo, desapareció tras la puerta.

Al día siguiente, Molly parecía haber recibido la noticia de que un alto funcionario del Ministerio de Magia llegaría a La Madriguera. Muy temprano por la mañana, había comenzado los preparativos para la cena que se llevaría a cabo en alrededor de…¡diez horas más!. Pero para Molly, nunca el tiempo era suficiente. Estaba tan emocionada, de que Hermione viniera a cenar, que no tuvo reparos en despertar a todos en la casa con el ajetreo de ollas y platos.

Ya para la hora de almuerzo, la situación no era muy diferente que en la mañana; Molly se paso toda la comida preguntando si se habían hecho las cosas que encomendó: a Ginny, si había limpiado las habitaciones (cosa que la pelirroja no sabía para que había tenido que hacer con tanto esmero, si difícilmente Hermione podría subir hasta una de ellas); a los gemelos y Harry, si habían terminado de acomodar los muebles del living, para hacer más expedito los movimientos de la silla de ruedas de la castaña; y a Ron y Arthur, si estaba todo listo con el automóvil que les facilitaría el ministerio (ambos habían ido al ministerio en la mañana, para solucionar aquello).

A las 18:30, salieron de La Madriguera el Sr. Weasley, acompañado de Ron. El pelirrojo había enviado una lechuza a Hermione avisándole que a las 19:00hrs irían a recogerla y calculaba que ya debía de estar lista. Una hora después, el automóvil, manejado por el Sr. Weasley (quien por cierto, iba fascinado), volvía a La Madriguera.

Obviamente, la primera en darse cuenta fue la Sra. Weasley, quien de un solo grito, llamó a los gemelos, a Harry y a Ginny.

Mientras, en el jardín, el Sr. Weasley y Ron, bajaban del automóvil; el primero, se dirigió a la parte posterior del vehículo, para sacar la silla de ruedas de Hermione. En tanto Ron, se preocupo de sacar en brazos – como se venía haciendo costumbres- a la castaña. Mientras la tenía en sus brazos y esperaba que la silla estuviera lista, se percató de algo diferente en la mirada de Hermione; se le veía feliz, pues sonreía abiertamente, pero sus ojos se veían algo opacos, sin aquel brillo con el que siempre lo miraba. Sin más, decidió preguntar.

-Herm….¿sucede algo?.-

-Eee…no, nada Ron. ¿Por qué lo preguntas?.- intentó parecer sorprendida por la pregunta de Ron.

-Mmm…por nada. Olvídalo.- y al terminar de hablar, ya el Sr. Weasley se acercaba con la silla lista.

Ron dejo a la castaña en la silla, y se ubicó detrás de ella, para dirigirla hacia la casa.

En cuanto entraron, Ginny corrió a saludar a Hermione, haciendo oídos sordos a los reparos de la Sra. Weasley.

-¡Ay, amiga!, que bueno que pudiste venir. Tenemos tanto de que hablar, porque por carta no es lo mismo.- la abrazó y le estampó un beso en la mejilla.

-¡Claro que si, Ginny!- dijo Hermione, contagiada del entusiasmo de la pelirroja.

-Que bueno es tenerte de nuevo por acá. Te extrañamos mucho.- hablo Harry, una vez que Ginny se separo de la castaña.- Aunque con todo lo que nos cuenta Ron de ti, pareciera que hace solo unos días que no nos vemos.- y se acercó también para abrazarla, mientras los demás reían por las últimas palabras de Harry; incluso Ron, que como el día anterior, volvía a ponerse colorado.

-Y no se imaginan cuanto los extrañe, a todos.- dijo al separarse de Harry.

-Pero lo importante es que ya estás aquí.- habló esta vez la Sra. Weasley, acercándose a Hermione.- Y estamos muy contentos de que sea así; además, no solo estas aquí como amiga, si no como novia de Ron. ¡Y no sabes la ilusión que me hace!.- soltó sin más, poniendo una de sus manos sobre su pecho y con la otra buscó la mano de Hermione. - Debes saber que eres más que bienvenida a la familia Weasley.- ahora con ambas manos, le daba suaves palmaditas a la mano de la castaña.

-¡Madre! si tan solo son novios. Tú ya los estas casando.- dijo Fred, tratando de parecer serio, lo cual solo conseguía hacer más gracioso el comentario.

-¿Y por qué no?. Harían una linda pareja, ¿verdad, Arthur?.- preguntó la Sra. Weasley, buscando apoyo en su marido.

-Eee…claro, querida.- respondió el Sr. Weasley, mirando a Ron y encogiéndose de hombros.

-Habrá que ver primero cuánto dura el noviazgo.- hablo ahora George, con algo de malicia en su mirada.

-¿Qué?. ¿Ya apostaron cuánto duraría con Hermione?.- preguntó Ron, recordando la apuesta que habían hecho el día en que le pidió a la castaña que fuera su novia.

-¡Eso sería el colmo!- saltó Molly.- ¿Qué acaso no se cansan de sus jueguitos, que apuestan con el noviazgo de su hermano?.- un leve color rojo, empezaba a cubrir las mejillas de la matriarca de los Weasley.

-Eee…no!.- contestaron al unísono los gemelos, para luego acercarse a saludar a Hermione con un abrazo.

-¿Y Bill y Fleur?.- preguntó Hermione, al darse cuenta que no quedaba nadie más por saludar.

-De viaje, en Francia. Se fueron hace un par de días atrás, a visitar a la familia de Fleur. De todas maneras, te dejaron saludos, por si venias a La Madriguera.- respondió Molly.

-Oh…que amables. Gracias.- dijo Hermione.

-Bueno, será mejor que pasemos pronto a la mesa. Ya tendremos tiempo de seguir platicando con Hermione.- terminó de hablar la Sra. Weasley, para posteriormente, encaminarse hacia la cocina.

Ginny, quien aún permanecía a un lado de Hermione, tuvo intenciones de seguir a su madre hacia la cocina, pero esta fue detenida por la castaña.

-¿Qué sucede, Hermione?.-

-Ginny, después de la cena, necesito que hablemos, necesito hablar con alguien.- la voz de Hermione sonaba ansiosa y la alegre sonrisa de hace unos segundos atrás, había desaparecido.

-Claro, no hay problema, ¿pero por qué tan ansiosa?- preguntó Ginny, extrañada por el rostro de su amiga.- ¿Tendrá que ver con…Ron?.-

-En cierta medida…si.-

-Bueno, no te preocupes. Luego de la cena platicamos en mi cuarto.- y Ginny, como en pocas ocasiones, le dio la razón a su madre: al parecer, fue buena idea limpiar los cuartos.

Mientras, Ron las observaba, cada vez mas intrigado por el repentino cambio en el semblante de su novia. Algo no andaba bien. De pronto, una mano en su hombro lo sacó de sus pensamientos.

-Ron, ¿Qué pasa?. No me digas que algo te aflige, teniendo acá a Hermione.- le sonrió Harry.

-No, al contrario. Quizás estoy tanto o más feliz que mi madre de tenerla acá, es solo que…-

-¿Qué sucede ahora?.-

-No sé, siento que Hermione está algo…rara.-

-¿Rara? ¿Y eso?.- preguntó ceñudo Harry.

-Siento que esta…angustiada. Y no sé porque, si ayer todo estaba bien.- respondió Ron, preocupado.

-Mmm…que perceptivo que estas ahora con las sensaciones de Hermione.- dijo Harry, intentando alivianar el tema.

-No te burles, Harry. Créeme, algo pasa.-

-Bueno, eso lo puedes saber preguntándoselo.-

-Sí, pero lo hare después de la cena.-

-Ven, vamos a ayudar a tu madre.- lo animó Harry, caminando juntos a la mesa.

La cena estuvo bastante alegre; Molly no dejaba de alegrarse por los avances de Hermione en su rehabilitación y de lo encantada que estaba de que por fin, fuera novia de Ron, consiguiendo que la pareja se pusiera colorada de vez en cuando; Ginny, mientras no hablaba su madre, le contaba a la castaña sobre las últimas novedades del mundo mágico y uno que otro chisme de algún conocido, con lo que en ocasiones intervenía Harry para corroborar lo que decía su novia.

Y cuando estos se enfrascaban en mimos y palabras cariñosas, Ron aprovechaba de pasar una de sus manos bajo la mesa, para tomar las de Hermione. Esta lo miraba, y le sonreía.

En el momento en que se dio por terminada la cena, Ginny se puso de pie y hablo:

-Bien, ya que hemos terminado de cenar, me robare un momento a Hermione para platicar a solas.-

-Pero Ginny, la idea es que no la acapares toda para ti.- saltó de inmediato Ron.

-Porque tú la quieres toda para ti, ¿verdad?.- respondió la pelirroja, sin reparos.

-Bueno, es mi novia ¿no?.-

-Sí, pero soy su amiga de antes que le pidieras ser su novia. Tengo antigüedad.-

-Y yo fui su amigo un año antes que tú entraras a Hogwarts, así que….-

-¡Ah! Ron, no seas pesado.-

-Ok., ok. Pero solo por un momento.- Ginny ya había comenzado a moverse, en dirección a la castaña, moviendo la cabeza de un lado a otro.

-Si, si…como tú digas, Ron.- dijo la pelirroja, como si no hubiera escuchado las palabras de su hermano.- Bien, ahora necesito…de los gemelos. Si fueran tan amables de desaparecer con Hermione a mi habitación, por favor.-

-¿Y por qué le pides a ellos?. Yo también se desaparecerme.- alegó Ron.

-Porque tenemos más experiencia, hermanito. Tu hace muy poco que lo haces. Además, debes tener en cuenta la silla de Hermione. No vaya a ser que cuando aparezca, se dé tremendo golpe en el suelo.- dijo George, mientras Fred movía la cabeza de manera afirmativa, apoyando a su gemelo.

-Está bien.- dijo Ron, dándose por vencido. Al parecer, no sacaría nada con discutir con Ginny ni con los gemelos.- Pero tengan cuidado.-

Un momento después, Fred y George tomaban con una mano la silla de la castaña y la otra, la ubicaron sobre los hombros de la chica. Al siguiente segundo, ya habían desaparecido y Ginny salía corriendo rumbo a su habitación.

Ya cuando los gemelos salían de la habitación, Ginny entró, cerró la puerta y se sentó en una esquina de su cama, quedando frente a la castaña.

-Muy bien, Hermione. Ya estamos solas. Ahora podemos hablar.-

-Bien. Se trata sobre mi rehabilitación.- comenzó Hermione, sin rodeos.

-¿De tu rehabilitación? ¿Qué sucede?.- Ginny comenzó a preocuparse.

-Ayer, durante la cena, mi papá me dio una noticia. Para la última sesión en la piscina, el doctor le hablo de la posibilidad de que mi tratamiento tardar menos tiempo del que se pensaba.- hizo una pausa para tragar saliva.

-Pero Hermione, eso es muy buena noticia.- la animo Ginny.

-Sí que lo es. Lo que sucede es que…si quiero tardar menos tiempo en volver a caminar…debo marcharme al extranjero.- la voz de Hermione se iba haciendo más baja a medida que hablaba.

-¿Al extranjero?¿ Y por cuánto tiempo?.- preguntó Ginny

-Ese es el problema. Todo dependerá de cuanto avance en el tratamiento. El doctor hablo de una par de meses hasta un año.-

-¡¿Un año?! Eso sería en el peor de los casos, ¿verdad?.- preguntó sorprendida la pelirroja.

-Así es. Pero es un tiempo tentativo. Como te digo, dependerá de cómo sea mis avances. Y la otra opción, es que continúe con el tratamiento acá, en el hospital. Pero eso sí, tardare más tiempo.-

-Uff…ahora entiendo tu necesidad de querer hablar con alguien. Estas indecisa.- concluyó Ginny.

-Así es. Y mi indecisión tiene que ver con Ron. Sé que puede sonar tonto, pero en estos momentos, separarme de él…- ya había aguantado suficiente. No pudo continuar y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Pero Hermione.- comenzó Ginny, acercándose más a la castaña y le tomo las manos.- No es ninguna tontería lo que dices. Te entiendo perfectamente. Cuando tú, mi hermano y Harry se marcharon, en busca de los Horrocruxes, no sabía cómo podría despertar cada día, sabiendo que Harry no estaba. Ya eran años viéndolo todos los días en la escuela y bueno, cuando los sentimientos entre nosotros cambiaron, el deseo de estar junto a él fue mayor. Para mí fue difícil estar sin Harry, pero acá estoy, feliz y radiante, porque esta junto a mí. Sé que la distancia es difícil, pero también debes pensar en tu recuperación; mientras antes puedas volver a caminar, será mejor tanto para ti como para Ron. También será difícil para él, pero creo que debe entender que es por el bien de tu salud. – finalizó Ginny, demostrando estar muy segura de cada palabra.

-Si lo sé, pero no se qué reacción puede tener él. Tú sabes que tu hermano en ocasiones puede ser muy maduro, pero también algo infantil y cuento con que me apoye en estos momentos, para tomar mi decisión.- dijo Hermione, aun entre sollozos.

-Pero no creo que sea tan egoísta, como para negarse a algo así. Estamos hablando de tu recu….- pero no pudo terminar, pues unos golpes en la puerta la distrajeron. Y sin más, la puerta de la habitación se abrió: era Ron.

-¡RON!, que no sabes que se pregunta primero si puedes pasar.- le gritó sin más y se puso de pie.

-Sí, pero es que mamá necesita urgente que…- y se giró para mirar a Hermione y se percató de las lágrimas que caían por el rostro de la castaña. - ¿Qué paso? ¿Qué le hiciste?.- preguntó algo alarmado.

-Haber, antes que nada, yo no le hice absolutamente nada, tonto. Y…creo que es mejor que hables ahora mismo con Ron, Hermione. Los dejo.- guiñándole un ojo a Hermione, salió de la habitación y cuando esta cerró la puerta, Ron se sentó en el mismo lugar que ocupaba antes su hermana.

-Herm, ¿Qué sucede?.- y sin perder tiempo, le tomó las manos.

-Ron…hay-hay algo que quiero…hablar contigo.- dijo Hermione, con voz compungida.

-Herm, me estoy empezando a preocupar. ¿Por qué estas así, por qué estas llorando?.-

-Ayer, durante la cena…mi papá me hablo de la posibilidad de que mi rehabilitación sea…más rápida.-

-Pero eso es muy bueno, Herm. Qué bueno…excelente.- dijo Ron, emocionado y sonriente.

-El doctor le dijo a mi papá, que era posible apresurar mi recuperación en…el…extranjero.-

-¿En el extranjero?.- y luego de un momento, entendió la situación y su sonrisa fue menguando lentamente.- ¿Y en donde?.-

-En Suiza. Según el doctor, allá tienen mejores instrumentos y métodos de rehabilitación y…así podre caminar antes.- dijo Hermione, apretando las manos de Ron.

-Y…¿Por cuánto tiempo…sería?.- Ron debía sacarse esa duda, que había llegado desde que la castaña le hablara del extranjero.

-Puede ser…de unos cuantos meses hasta….un año.- dijo Hermione, sin evitar que mas lágrimas surcaran su rostro.

-Un año…- repitió Ron, como analizando aquellas palabras.

-Y debo darle la respuesta a mis padres….esta misma noche. Pero antes, debía saber si contaba con tu apoyo para esto. - terminó Hermione. No sabía porque, pero se sentía agotada.

Ron permaneció en silencio, aún agarrado a las manos de la castaña, pero ahora con la cabeza gacha. Luego de un momento, y tras procesar todo lo dicho por Hermione, levantó su cabeza y volvió a hablar, pese al nudo en la garganta que se la había formado:

-Hermione, sabes que te amo… que te amo inmensamente. Y es por eso mismo que…estaré contigo en las buenas y en las malas…estando cerca o…lejos de ti. Y si el tratamiento sirve, para que puedas caminar antes…yo…te apoyo.- al parecer, Ron hacia esfuerzos para decir las palabras.

-Pero Ron...por tu tono de voz, pareciera que no estás muy convencido con lo que me dices.- dijo Hermione, un poco más calmada y mirando a Ron, expectante.

-No es eso, Herm. Todo lo que ayude en tu recuperación, me parece fantástico. Es solo que…llevamos tan poco tiempo juntos, como novios, y ahora tendrás que irte quien sabe por cuánto tiempo. Tengo sentimientos encontrados. Y no quiero que pienses que soy egoísta…aunque...pensándolo bien, si… lo soy un poco, pero es que…no quiero separarme de ti. Durante las últimas vacaciones, lo pasaba mal al saber que no te vería todos los días, como en Hogwarts, pero a larga sabía que en una cuantas semanas, estarías acá, cuando llegara Harry. Pero…¿un año sin verte?.- Ron movió la cabeza para ambos lados, tratando de convencerse de esa posibilidad.

-Pero Ron, eso es en el peor de los casos y tú has visto mis avances. Ya verás que estaremos juntos antes de lo que pensamos.- dijo Hermione

-Eres increíble, Herm. Al final terminas dándome ánimos tú, cuando el que debería hacerlo soy yo. Por eso…- se paró de la cama y se arrodilló delante de la castaña, sin soltar sus manos.- y aunque sé que te extrañare inmensamente…ve tranquila a Suiza. Yo te estaré esperando…y cuando vuelvas, quiero que corras a mis brazos, para asi… no soltarte jamás.

-Ron…Ron…- pero nuevamente, las lágrimas le impidieron continuar.

-No llores…mi amor .- Hermione abrió mas los ojos; era la primera vez que Ron la trataba verbalmente con ese nivel de cariño.- Bueno, no me mires así. Ya es hora que te trate por lo que eres para mí: mi amor. Aunque si prefieres que sigamos llamándonos…- pero Hermione no lo dejo terminar. Había soltado las manos del pelirrojo, para tomar el rostro de él y estamparle un beso en los labios. Cuando se separaron, Hermione tomó la palabra:

-Entonces también tendré que hacerlo yo…amor mío.- y volvieron a besarse, esta vez, como si fuera la última vez que se verían.