Hola chicas.
Ya estoy de vuelta…y ya les tengo que decir, que este el penúltimo capítulo. Ya la historia va llegando a su fin. Lo más probable es que el ultimo capitulo lo divida…y así las hago esperar un poco mas por el final, jejeje.
Besoss!
Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.
Cap. 17: Correspondencia
Para Ron, aquella noche se estaba volviendo como las anteriores. Recordar la imagen de Hermione despidiéndose de Ginny, Harry, de los demás Weasley y de él, en el aeropuerto, no dejaba de llenarlo de nostalgia e impedía que conciliaría el sueño. Aquella noche se cumplía una semana desde que la castaña partiera a Suiza, con la esperanza de recobrar la movilidad de sus piernas. La misma esperanza que embargaba al pelirrojo, pero que de momentos, como cuando dormía, se debilitaba y daba paso a la melancolía. No podía evitarlo: extrañaba como nunca a Hermione. Y el solo hecho de imaginarse lejos de la castaña por cerca de un año… Dio un largo suspiro, paso una de sus manos por su cabello y lo sacudió. Giro un poco su cabeza, y miró hacia la cama de Harry. "Que afortunado es Harry. No solo tiene a Ginny cerca, si no que puede verla todos los días…" pensó Ron. Nunca pensó que se sentiría así…y Hermione había partido hace tan solo una semana.
A la mañana siguiente, Harry se despertó sobresaltado. Miro hacia la cama de Ron, y al percatarse de que este aún dormía, se levantó haciendo el mínimo de ruido. Caminó hacia la puerta de la habitación y la abrió con cuidado. En cuanto estuvo en el pasillo, Ginny abría la puerta de su cuarto.
-¡Harry, amor!. Que madrugador. ¿sucede algo?.- le preguntó, una vez que estuvo más cerca de él
-Hola Ginny. Mmm…no es de madrugador, si no que tuve una pesadilla.- respondió Harry, tratando de acomodar su siempre rebelde cabello.
-¿Una…pesadilla? ¿Qué…tipo de…pesadilla?.- Ginny se había puesto pálida. Harry la observó abriendo los ojos y rápidamente se acercó más a ella, suponiendo lo que pasaba por la mente de la pelirroja.
-¡Oh, no, cariño!. –se apresuró Harry a aclarar.- No es ese tipo de pesadilla.- y sin proponérselo, recordó los difíciles momentos que pasaba cada vez que tenia pesadillas con Voldemort..- Tú tranquila.- la rodeo con sus brazos y la atrajo más a él.-
-¿Entonces…que soñaste?.- preguntó Ginny, muy a gusto entre los brazos de Harry y con los colores volviendo a su rostro.
-Con Ron.-
-¿Con Ron?.- preguntó Ginny, levantando su cabeza para mirar mejor a su novio.
-Si. Y no recuerdo mucho de que trataba, pero si como era la expresión en el rostro de Ron; lo encontraba tumbado en una cama, con claro signos de haber estado llorando y su rostro más pálido de lo habitual, más bien demacrado. Me miraba y se largaba a llorar nuevamente, para luego agarrarme por mi camisa y decirme que no quería seguir viviendo; que nada valía la pena después que Hermione lo dejara. Fue como verlo nuevamente bajo la influencia del relicario; una verdadera pesadilla.- terminó Harry, suspirando sonoramente.
-¡Wow! Creo que a todos en alguna medida nos ha afectado la partida de Hermione; tú soñando con Ron y en esas condiciones; yo, teniendo que aguantar su mal humor.- dijo Ginny, pasando una de sus manos por el cabello de Harry. Fue en ese preciso momento, en que una de las puertas se abrió, y tras hacerlo, el rostro mal humorado de Ron se asomó
-¿Y ustedes? ¿Qué hacen tan temprano levantados?.- preguntó Ron, mirando inquisitivamente a Ginny y a Harry.
-Nada que a ti te importe.- respondió si mas Ginny.
-No me digan que…¡¿PASARON LA NOCHE JUNTOS?!.- preguntó Ron, gritándoles.
-¡RON! ¿Qué no se te ocurre mejor hora para ponerte a gritar?. Claro que no pase la noche con Harry. ¿Qué crees? ¿Qué soy como tú?.- Ginny no se contuvo al lanzar aquella frase. Ron empezó a cambiar de color: de su habitual blancura, su rostro fue pasando al rojo.
-¡No hables de lo que no sabes!.- Ron ya no estaba ni pendiente del volumen de su voz, que cada vez era más alto.
-¡Eso es lo que tú crees! ¿Acaso se te olvida que Hermione es amiga mía también?.- aquello Ginny solo lo decía para hacer enojar a su hermano, pues sabía muy bien que poder sacarle información de tipo "intimo" a Hermione era tan difícil como lograr contener a Ron ante un festín de comida.
-¡¡¡Eso no es cierto!!!.- gritó Ron sin ningún cuidado.
-¿A no?. Ponme a prueba, Ron.-
-Chicos, por favor, dejen de pelear. Van a despertar a todo el mundo.- trató de hablar Harry, mas arrepentido que nunca de haberse levantado tan temprano.
-No Harry, si Ron se levanta con un genio de los mil demonios, no tiene porque desquitarse con nosotros.- replicó Ginny, ahora tan colorada como Ron.
-¡¿Qué!?. Pero si eres tú la que me provoca.- salto sin más Ron.
-Eee…chicos, será mejor que terminen de pelear.- comenzó de nuevo Harry, pero ahora con la vista en el final del pasillo..- Chicos, por favor.- volvió a insistir Harry
-¡HARRY!.- gritaron Ron y Ginny, mirando molestos a Harry por la insistencia.
-Chicos…- y Harry señaló hacia donde estaba mirando. En cuanto siguieron la señal que les hizo, comprendieron porque la insistencia del chico; Molly, movía uno de sus pies impaciente y mantenía las manos en la cintura. Sin dejar de mirarlos, tomo aire y hablo:
-Harry, cariño, no te esfuerces por que estos dos dejen de pelear. Más bien, anda acostumbrándote.- le sonrió como siempre a Harry. Luego, giro un poco la mirada hacia los hermanos.- Y ustedes dos…¡terminen de una buena vez!. ¿Qué ni siquiera respetan el sueño de los demás?.- los fulminó con la mirada.- Y ya que están levantados, vallan a vestirse y luego a desayunar.-
-¡Pero mamá!. Fue Ron el que comenzó a gritar.- se defendió de inmediato Ginny.
-Porque tú me provocaste.- dijo Ron, sin hacerse esperar.
-¿Qué? Eres un…-
-¡YA BASTA!. Les di una orden. Y quiero que lo hagan ¡AHORA!.- para Molly, lo de respetar el sueño de los demás, había pasado a segundo plano, tratando de detener la discusión de Ginny y Ron. Los aludidos no volvieron a hablar y Harry se sintió, como ya era costumbre, entre la espada y la pared; lo más seguro era que los pelirrojos ni se dirigieran la palabra. Y ahora, con la ausencia de Hermione, aquello seria toda una odisea para él. "¿Por qué te fuiste, Hermione?", pensó Harry, tratando de disimular una mueca de dolor.
Luego de que Molly diera por terminada la discusión y les diera la orden, esta bajo directo a la cocina, para terminar de preparar el desayuno y otros menesteres de la casa. Mientras, Harry, Ginny y Ron, hacían lo indicado por la Sra. Weasley.
Durante el resto del día, y tal como lo supusiera Harry, Ginny y Ron ni se dirigieron la palabra. Y al él no le quedo más que poner su mejor cara e intentar complacer a los dos; cuando Ginny quería estar con Harry, este miraba con cara de suplica a Ron, y el pelirrojo asentía y se encogía de hombros; pese a todo, Harry no tenía la culpa de su pelea con su hermana ni tampoco merecía que Ginny se enojara con él. Era una pelea más de muchas y ya se arreglarían las cosas, eximiendo a Harry del deber de cumplir con ambos.
El sol comenzó a perderse en el horizonte, anunciando que pronto estaría la cena en La Madriguera. Molly se encontraba en esos menesteres, cuando la puerta principal de la casa se abrió, dando paso al Sr. Weasley, quien además venía acompañado por los gemelos. Ron, quien en aquel momento había logrado la compañía de Harry, jugando una partida de ajedrez mágico, se puso de pie para saludar a su padre y este lo recibió sonriente.
-¿Por qué tan sonriente, papá?.-
-Mmm…porque traigo noticias.- respondió el Sr. Weasley, con las manos en los bolsillos de su pantalón y mirando fijamente a su hijo.
-¿Y qué noticias serian?.- preguntó Ginny, en el último peldaño de la escalera.
-Son noticias….sobre cierta joven…que se encuentra en el extranjero…- comenzó a decir el Sr. Weasley, haciendo más larga la espera por saber de las noticias que traia, aunque solo con la palabra "extranjero", había captado la atención de todos los presentes, en especial de Ron.
-Es…¿de Hermione?.- logró preguntar Ron, sintiendo que la boca se le secaba y un nudo se le formaba en la garganta.
-Mmm…¿Por qué no lo averiguas tú?.- y en ese momento, sacó su mano derecha del bolsillo de su pantalón, acompañada de lo que parecía ser un sobre color gris. Extendió su mano en dirección a Ron, quien sin pensarlo dos veces lo tomó y comenzó a abrirla.
Mientras lo hacía, volvió a sentarse en el sillón que ocupaba hace un momento, y junto a él se sentaron Harry y Ginny - esta última, olvidando al parecer todo conflicto con su hermano- a cada lado del pelirrojo. Ron logró sacar del sobre una hoja de papel muy bien doblada y con una letra muy bien cuidada: sin duda, aquella carta era de Hermione. Ron comenzó a leer en voz alta:
Querido Ron (y también Harry y Ginny, que de seguro están frente a esta carta):
¿Cómo están todos por allá?. Espero que muy bien. Yo, acá, extrañándolos a más no poder, y eso que solo llevo unos días acá. La ciudad es encantadora y antes de aterrizar, pude apreciar la majestuosidad de los Alpes suizos. Como me gustaría que estuvieran aquí, para disfrutar de esto con ustedes. Bueno, respecto a la rehabilitación, tema esencial del viaje, el centro de recuperación al cual estoy asistiendo es muy acogedor y cuenta con avanzada tecnología (Harry, por favor, luego explícales a Ron y Ginny que es tecnología) para tratar casos como el mío. También he conocido a otros pacientes, con diagnósticos mucho mas desalentadores que el mío… ¡que han logrado ponerse de pie por si solos!. Aquello me tiene muy feliz y me motiva mucho más a continuar con el tratamiento. Con mis padres estamos alojados en un departamento algo pequeño, pero acogedor, que es parte de un programa del centro, para pacientes que vienen del extranjero.
Según mis cálculos, esta carta les llegara días después de haberla escrito, y no inmediatamente como estamos acostumbrados; por lo que averigüe, las cartas del extranjero demoran mucho más en llegar a su destino y además llegan directo al Ministerio de Magia (pueden corroborara esto con el Sr. Weasley, quien supongo fue quien les entregó esta carta).
Y ahora bien, les pido, Harry y Ginnny, que por favor, le den un poco de privacidad a Ron, que lo siguiente es solo para él.
En esta parte de la carta, Harry y Ginny se miraron, y sin esperar que Ron también se los pidiera, se pusieron de pie y se acercaron a donde estaban los gemelos junto al Sr. Weasley.
Luego Ron continúo con la lectura.
Ahora bien, mi amor, no sabes lo mucho que te extraño. La ciudad es muy bella y en las noches es iluminada con cientos de faroles; como desearía poder pasear contigo por un lugar como este. Los doctores acá me han tratado muy bien y me ayudan con algunos ejercicios en los que se necesita. Y es en esos momentos en que recuerdo las sesiones en la piscina y tu inmejorable ayuda, porque pese a la que me prestan acá, nunca será igual a estar entre tus brazos. Extraño tanto tu sonrisa, tu cabello alborotado, tus adorables ojos…tus besos, tus brazos sosteniéndome, tus caricias… ¡Ay!, Ron, no creí extrañarte tanto. Por eso quiero que recuerdes lo mucho, lo mucho que te amo y que ni la distancia podrá llegar cambiar aquello. Intento ser paciente y espero que tu también lo seas; intentare escribirte seguido y mantenerte al tanto de lo que sucede por acá. De lo que si puedes estar seguro, es que siempre estás en mis pensamientos y en mi corazón.
Con todo mi amor,
Hermione.
P.D: Despídeme también de los chicos y envíale mis saludos a tus padres.
A Ron, la sensación de sequedad en la boca se le acentuó y no sabía porque, pero sentía ganas de llorar. Se paró rápidamente del sillón que ocupaba y sin más, salió hacia el jardín. Harry, Ginny y los demás, se le quedaron mirando, algo sorprendidos. Harry tuvo el impulso de seguir a Ron, pero Ginny lo detuvo.
-Harry, será mejor que lo dejes. No creo que sean malas noticias, pero debe de extrañar mucho a Hermione. Quizás la carta lo entristeció un poco.- dijo Ginny, mirando al igual que Harry, la figura de Ron, que para entonces se hallaba afirmado de un enorme roble.
-¿Tú crees?.- pregunto Harry
-Si, es mejor dejarlo solo. Ya se le pasara.- respondió Ginny, sin dejar de mirar a su hermano, ahora mas conmovida por lo que pasaba.- Yo aun no sé como fui capaz de aguantar tanto tiempo lejos de ti.- soltó Ginny, para luego dar paso a un suspiro. Harry la miró, y moviendo disimuladamente una de sus manos, entrelazó sus dedos con los de la mano de Ginny que más próxima tenía. La pelirroja se volteó para mirarlo, sorprendida por el movimiento.
-Eso fue gracias a lo mucho que me amas y lo mismo pasara con Ron.- susurro Harry cerca del oído de Ginny.
-¿Así?. Con que fue lo mucho que te amo. Y…¿no se te ocurre que podría haber sido por mis propias fuerzas?.- pregunto Ginny, también susurrando.
-Sé que eres fuerte…pero el hecho de que me amas inmensamente también ayudo a que aguantaras.- respondió Harry, dando por sentado el amor de la pelirroja hacia él.
-¿Y tú como estas tan seguro que te amo inmensamente?.- Ginny lo miró esta vez seria; quería ver cómo reaccionaba Harry.
-¡¿Qué no es así?!.- saltó Harry subiendo un poco la voz, pero aún solo audible para los dos.
-Recuerda que no eres al único que amo…- dijo Ginny, como dejando la frase en el aire
-¡¿Qué?!.-
-Pero claro….esta mi mamá, mi papá, Bill, Charlie, Fred, George, Ron, aunque peleemos tan seguido…-
-¡Uff!, ya me estabas asustando.- dijo un poco mas aliviado Harry.- Claro que amas a tu familia, pero tu amor hacia mí es diferente, obviamente.-
-¿Tan seguro de ti mismo, Harry Potter?.- preguntó Ginny, ahora con una leve sonrisa y aun sosteniendo la mano de Harry entre la suya.
-Tan seguro de tu amor, como tú debes estarlo del mío hacia ti. Te amo inmensamente.- respondió Harry, con una sonrisa radiante.
-También te amo inmensamente, Harry.- la respuesta del chico la había emocionado a más no poder. Se soltó de la mano de Harry y rodeo el cuello de este con sus brazos, para a continuación, plantarle un delicado beso en los labios. No alcanzaron a estar tres segundos así, cuando escucharon varios carraspeos de garganta; era los gemelos y el Sr. Weasley.
-Por favor, a la parejita…¿podrían comportarse?.- dijo Fred, con el rostro serio; George tenia la misma expresión. Algo bastante raro en los gemelos. En cuanto al Sr. Weasley, intentaba ponerse serio para adoptar la misma expresión de los gemelos, pero lo único que lograba hacer, sin mucho éxito, era disimular una sonrisa.
-Si, compórtense, que si mamá los sorprende, tendrán que aguantarse un sermón.- dijo George, como si quisiera demostrar lo bien portado que era él.
-Pero si es solo un beso. No tiene nada de malo. ¿Y quiénes se creen ustedes para darme lecciones de comportamiento?. Son los menos indicados.- dijo Ginny, ya con los brazos a cada lado de su cuerpo y un tanto separada de Harry.
-Ginny… eres nuestras hermanita menor. ¿Qué esperabas?. Y agradece que es Harry y lo conocemos. Fuera otro, ya lo tendríamos encerrado en nuestro cuarto, examinándolo.- dijo Fred, dejando un poco de lado la seriedad.
-Ustedes son imposibles.- dijo Ginny, y luego de darle un beso en la mejilla a Harry, caminó hacia la cocina, para ayudar a su madre a servir la cena.
Ron no pudo contenerse más; apoyado sobre el grueso tronco del roble, volvió a releer la carta que tenía entre sus manos, muy apretada, y unas silenciosas lágrimas rodaron por sus mejillas. "Tal vez ni te imaginas lo mucho que te extraño ahora, Hermione", pensó Ron, sin dejar de mirar la carta. La idea de estar lejos de la castaña por un año, ahora le comenzaba a molestar en demasía. Por un momento tuvo la sensación de estar cerca de un dementor y que toda su felicidad se esfumaba en tan solo un segundo, haciéndolo sentir más solo que nunca. Tal vez tanto como cuando decidió marcharse y dejar atrás a Harry y Hermione, en la búsqueda de los horrocruxes, pese a nunca haberlos perdido de vista. Como deseaba en aquel momento estar con Hermione; poder besarla, acariciarla, sentirla cerca de su cuerpo, oler su aroma…Aquellos anhelos solo conseguían que se entristeciera mas, al recordar que la castaña se encontraba lejos y que no era fácil poder ir hasta allá; no era cosa de aparecerse y ya. Sabía que llegar hasta Suiza seria sencillo, si no se exigiera, por parte del Ministerio de Magia, una serie de trámites que solo conseguía hacer más largo el viaje, esperando autorizaciones y papeleo burocrático. Tomo aire y lo exhaló fuertemente. Secó las lágrimas de sus mejillas con la mano libre, para luego tomar la carta de Hermione entre sus manos y doblarla, para meterla nuevamente en el sobre. Una vez lista, se la quedo mirando, prometiéndose no desesperar y ser paciente, como le había pedido Hermione, frente al tiempo que estarían separados. Hermione de seguro estaba poniendo todo de sí para volver pronto y caminando; lo menos que podía hacer él, era apoyarla a la distancia y ser fuerte. Si Ginny pudo en un determinado momento…¿Por qué él no podría hacer lo mismo?. Y sin darle más vueltas, doblo el sobre y lo guardo en uno de los bolsillos de sus jeans, para a continuación, separarse del roble, darse la vuelta y caminar hacia La Madriguera, pensando en que le respondería a Hermione.
Un mes después…
El día había amanecido claro, con una que otra nube, que de vez en cuando se paseaba sigilosa frente al sol, entorpeciendo su agradable calor. Ginny, sentada a la orilla del lago cercano a La Madriguera, sonreía dichosa. Aún no podía creer la noticia que tenía en sus manos y además, la labor que se le encomendaba. Solo ella podría ser capaz de organizar todo en tan poco tiempo y con el toque de imaginación que solo ella poseía. Volvió a leer la carta que hace un rato atrás había recibido, con total discreción por parte de su padre, a pedido de quien enviaba la misiva: Hermione
¡¿Pero como haría todo en tan poco tiempo?!
Querida Ginny:
¡Amiga!, ¿Cómo estás?. Espero que muy bien. Pero antes de todo, debo darte una noticia. ¿Estás sentada?. Bien, aquí voy: Ginny….¡Ya…puedo…CAMINAR!!. Aunque por algunos días debo hacerlo con bastones pues aun siento las piernas un poco débiles y en un par de ocasiones he terminado en el piso, pero los doctores dicen que es solo cuestión de tiempo para que los deje. No sabes lo feliz que estoy, lo dichosa que estoy; y yo que pensaba que tendría que estar un año acá. No veo la hora de regresar a casa y poder verlos a todos, aunque tal vez estén un poco sentidos por no haberles escrito en estas últimas semanas, pero como el tratamiento iba tan bien, yo me empecine en usar todo el tiempo que tenia, en lograr ponerme de pie por si sola y dar "mis primeros paso" (suena algo infantil pero…¡así me siento!). Creo no estar equivocada en pensar que quizás el más sentido sea Ron. Pero si no le volví a escribir a él, es porque quiero darle una sorpresa y es ahí donde entras tú. ¡Necesito que me ayudes!. Y es esto lo que tengo planeado….
La parte del plan, Ginny ya se la sabia de memoria. Y era simplemente…encantadora. Pero ahora debía pensar como llevaría todo a cabo, tomando en cuenta que todo debía hacerse sin que nadie se enterara de la recuperación de Hermione. Luego de un momento, llegó a la única conclusión posible para poder realizar el plan de la castaña; pedirle ayuda a su madre y con ello, revelarle la noticia.
Se puso de pie de un salto, emocionada por todo lo que se venía. Justo en el momento en que se daba vuelta para volver a La Madriguera, se encontró de lleno con Harry.
-Harry, ¿Qué…que haces aquí?.- preguntó sorprendida.
-Te estaba buscando. Tu mamá necesita que la ayudemos con algunas cosas en la…Ginny, ¿Qué tienes allí?.- preguntó Harry, curioso por lo que tenía la chica entre sus manos.
-Eee…¿esto?, no es nada…solo un trozo de pergamino.- dijo Ginny, sonriendo y tratando de disimular su repentino nerviosismo.
-Mmm…no te creo. ¿Qué estas tramando, Ginevra Weasley?.-
-¡Harry!, no me llames así, por favor. Cuando lo hacen, es solo para regañarme.-
-Entonces, dime en que andas metida, Ginny.-
-En nada, Harry. Ya te dije que es solo un pergamino, nada importante.- ahora la pelirroja comenzó a doblar la carta y se dispuso a guardarla en el bolsillo trasero de su pantalón.
-Aun sigo sin creerte.- y en un movimiento que Ginny no se lo esperaba, Harry se ubicó detrás de ella y le tomo las manos, para luego, arrancarle el "pergamino".
-¡Harry no!, por favor, devuélvemelo.- comenzó a pedir Ginny, ahora más nerviosa de que Harry pudiera leer la carta.
-Pero si es solo un pergamino sin importancia, ¿no?. Si no es relevante, que tiene que le eche…- y Harry se detuvo en el momento en que desdoblaba la carta, mirando atentamente el destinatario, sin siquiera percatarse en el tipo de letra que leyó.
-Ginny, esto es una carta…y es para ti. ¿Quién te escribe?.- Harry pregunto sin más, con el corazón un poco más acelerado, y no precisamente de felicidad. Ginny comenzó a exprimirse el cerebro, buscando alguna salida a aquella situación, pero nada le llegaba.
-Eee….me escribió…una compañera de Hogwarts, pero que tú no conoces. Quería saber cómo estaba y… esas cosas.- soltó de la nada Ginny, esperando saciar el interés de Harry por quien le había escrito.
-Bueno, entonces no te molestara que la lea, si es de una compañera de Hogwarts, como tú dices.-
-Si, me molestará si la lees. Es correspondencia personal. Solo mía.-
-¿No será que me estas ocultando algo?. Yo he tenido plena confianza en ti para contarte mis asuntos y tú…¿no confías en mi?.-
-Ja, confianza plena. ¿Se te olvida a caso que pase un buen tiempo sin saber nada de ti, de donde estabas, como estabas ,porque decidiste mantenerme al margen de todos tus planes para protegerme?. Pese a mis reclamos, acepte tu decisión. Pues bien, ahora, no insistas en saber que dice la carta, si ya te dije que era de una compañera y son cosas de mujeres. Nada relevante para ti.
-Está bien, está bien, tienes razón. Ten, ahí tienes tu carta. No te pregunto mas nada… pero respóndeme algo: si algún chico te escribiera, ¿me lo dirías?.- preguntó Harry, algo expectante a la respuesta de su novia.
-Claro que si, Harry. No pienses en esas cosas, si sabes que el único chico que me interesa eres tú.- respondió Ginny, algo mas aliviada de que Harry dejara la insistencia por la dichosa carta y prefiriera orientarla hacia otro aspecto: un posible admirador. En su interior le pareció graciosa la pregunta de Harry, pero si la situación fuera inversa, lo más probable es que le habría preguntado lo mismo. Dobló nuevamente la carta y la guardo en unos de los bolsillos traseros de su pantalón.
-De ser así, me quedo más tranquilo. Y será mejor que vallamos a la casa, que tú madre nos necesita.- pero aquello solo lo dijo para dejar zanjado el tema, pues pese a que Ginny le dijera que era de una compañera, el hecho de haber salido de la casa para poder leerla, le generaba algunas dudas. Algo tramaba la pelirroja y aquello no se iría de su cabeza, hasta averiguarlo.
-O.k, vamos.- dijo Ginny, casi segura de haber convencido a Harry con su argumento. Debía mantener el secreto de Hermione, de lo contrario, se corría el riesgo de que lo terminara sabiendo Ron, para quien era principalmente la sorpresa. Tomó de la mano a Harry y se encaminaron de regreso a La Madriguera.
