Hola chicas!!

Ya estoy de vuelta y con el ultimoooo capitulo!!.

Sandy…siento la demora pero problemas técnicos con mi pc me atrasaron en mis planes ( y no sabes lo furiosa que estuve en la tarde por ello!!). Espero te guste este capítulo final. Un beso!!

Dani, ya que es el ultimo capitulo (y como no lo hice antes) te dedico este capítulo a ti!!!!!. Te quiero mucho, mucho y te has ganado (como el resto del cuarteto potterico, jejejeje) un importante espacio en mi corazón. Y como no, si has seguido nuevamente mi historia, aun sabiendo cómo termina todo. Y con doble comentario: Obvio que soy tu fan!!!!. Besoss!!

Y para las demás, muchas gracias por acompañarme en esta historia, por darse el tiempo de leerla y dejar sus comentarios. Estoy de verdad, muy agradecida. Espero verlas para una nueva historia, que espero sea pronto!! .Un beso para cada una. Nos vemos!!!

NOTA: El capitulo contiene escena hot!!

Disclaimer: los personajes pertenecen a la brillante mente de J. K. Rowling. Las situaciones y diálogos, son parte de mi imaginación.

Cap. 18: La Mascarada (segunda parte)

Las parejas bailaban animadamente, mientras que otros invitados preferían disfrutar de alguna conversación y de comer algunos bocadillos. En esto último estaba Ron, algo apartado de los invitados, cuando Harry y Ginny se le acercaron.

-¿Y qué tal Ron? ¿Te diviertes?.- preguntó Harry, que mantenía uno de sus brazos, rodeando la pequeña cintura de Ginny.

-Uff, no sabes cuánto.- respondió Ron, irónico.

-¡Ay!, Ron, no seas así. No te quedes acá escondido. De seguro habrá alguna chica que quiera bailar contigo.- dijo ahora Ginny, quien movió su cabeza, haciendo el gesto de buscar a alguien.

-Ginny, para que tú sepas, tengo novia…aún. Y se vería muy mal que estuviera bailando con otra chica.- dijo Ron, ahora serio.

-Pero Ron, el bailar con alguna chica no significa que tendrás que besarla y pedirle que sea tu novia. Es solo un baile.- resaltó Ginny.

-Vamos Ron, anímate.- dijo Harry, palmeando la espalda del pelirrojo.

-Mmm…no, mejor que no.- terminó por decir Ron.

-Nada de no. Esta es una fiesta y es para divertirse, incluso tú. Espera, que ya vuelvo.- y sin más, Ginny se separó del brazo de Harry y comenzó a caminar entre los invitados.

-¡Ginny! ¡No!, ¡Ginny!.- gritó Ron, sin mucho resultado, pues Ginny salió disparada del lado de ellos. - ¡Ay, no!, en que lio me meterá Ginny.-

-Tranquilo. De seguro viene con alguna de sus amigas. Solo será un baile.- dijo Harry

-¿Y si le llegan con el cuento a Hermione?. Estará lejos, pero las malas noticias vuelan.- ahora el rostro de Ron mostraba preocupación.

-Bueno, si pasa eso, yo testificare a favor tuyo. ¿ Y quién podría llegar a decirle algo?.-

-¿Quién crees tú?. Los gemelos, obvio. Así, uno de los dos tendría una nueva apuesta ganada.- dijo Ron, aun con preocupación.

Mientras los chicos continuaban con su conversación, Ginny se movía ágilmente por entre los invitados, pese su vestido. Caminó unos pasos más, hasta que encontró lo que buscaba: justo en aquel momento, Hermione, que se encontraba sentada, rechazaba la invitación de un chico a bailar. Algo decepcionado, y al ver que Ginny se acercaba, el chico decidió alejarse.

-¿Y ese chico, que quería? – preguntó Ginny, una vez junto a la castaña.

-Bailar conmigo, pero le dije que no.- respondió Hermione.

-Has hecho bien, porque creo que el momento de acercarte a Ron ha llegado.-

-¿Tú crees?. No se ve con mucho ánimo. Lleva un buen rato así, y dudo que quiera bailar conmigo. Tal vez esto no fue buena idea.-

-¡¿Cómo que no fue buena idea?!. Todo lo que hemos hecho para dar esta fiesta, y tú te desanimas, ¿por la cara de mi hermano?. Me extraña de tu parte, Hermione -

-Si lo sé. Sé que esto también fue idea mía y debería ser la más entusiasta, pero ver a Ron, con el rostro serio, sin sonreír…creo que son los nervios.- dijo Hermione, apenada.

-Pues claro que si, amiga. Han pasado varias semanas sin verse. Pero eso lo voy a solucionar de inmediato.-

-¿Qué piensas hacer?.- preguntó Hermione, mirando ahora con más interés a la pelirroja.

-Voy hacer que bailes con Ron. Lo demás, corre por tu cuenta.- respondió Ginny. Tomo la mano de Hermione, haciéndola ponerse de pie y comenzó a caminar con la castaña detrás.

Un momento después, Ginny volvía a estar junto a los chicos.

-Bien, ya estoy aquí.-

-¡Ginny!- saltó rápidamente Ron.- Si has hecho algo que…- pero la pelirroja lo interrumpió.

-Si Ron, lo que tu digas. Bueno, quiero presentarte a mi amiga…- no había pensado en el detalle del nombre. Rápidamente pensó en algo –… Jane – pudo salir del paso la pelirroja. Esta se hizo a un lado y dejo ver a su amiga.

Ron movió un poco su cabeza y miró a la chica que tenía enfrente. Lucía un vestido color azul, con encaje blanco y azul, bastante ceñido al cuerpo, pero sin perder la elegancia victoriana. Además, lucía un escote que ni siquiera él pudo pasar por alto; dejaba ver el inicio de sus pechos, que a la vez eran presionados por el vestido. Quitó la vista de ahí rápidamente, maldiciéndose en su interior por ser tan descarado. Pudo apreciar también, que tras la máscara que llevaba, los ojos de la chica eran marrones y su cabello, peinado en un moño, era castaño y con algunos mechones ondulados. Aquello le recordó a Hermione, y sin evitar ponerse triste, saludo a la amiga de Ginny.

-¿Qué tal?.- extendió su mano para estrechar la de la chica. Al parecer, Ron no la había reconocido y eso era bueno.

-Muy bien, gracias. Tú debes de ser Ron, ¿verdad?.- dijo Hermione, haciendo su papel de desconocida. Se separo de la mano del pelirrojo y se dirigió ahora a Harry.- Y tú, Harry Potter, ¿no?- le tendió su mano.

-Sí, así es. Mucho gusto.- y el pelinegro le respondió el saludo.

-Que bella fiesta, ¿no?.- Hermione intento entablar tema de conversación.

-Así parece.- respondió Ron, quien no hizo esfuerzos por disimular su desanimo.

-Y mejor es cuando se baila. Harry, ¿bailamos?.- y sin esperar respuesta de su novio, Gonny lo tomo de la mano y tiró hacia donde todos bailaban, dejando solos a Ron y Hermione.

-Que animada es siempre Ginny, ¿no?.- volvió a hablar Hermione.

-Así es. Tú eres compañera de Ginny en Hogwarts, ¿verdad?.- quiso saber Ron.

-Eee…si..- dudo un poco la castaña

-Mmm, no me pareces conocida. Bueno, debe de ser también por la máscara.-

-Eee…claro. La máscara – dijo Hermione, rogando que Ron no preguntara más cosas de su amistad con Ginny. Por suerte, en ese momento, la música resultaba ser bastante animada, por lo que se armo de valor, y decidió tomar la iniciativa (otra vez).

-Ron…¿quisieras bailar?.- para Hermione, parecía ser la primera vez que se acercaba a Ron, y al hacer la pregunta, sintió que su boca se secaba.

-Eee….no soy muy bueno bailando.- intento librarse Ron.

-Oh, vamos. Yo tampoco soy una experta. Es solo para divertirnos.- insistió Hermione, esperando le dijera que sí.

-Es que….además tengo novia y tal vez se vea mal que baile con otra chica que no sea ella.- volvió Ron en su intento de evitar la pista de baile.

-¿Tú novia esta acá?- las palabras de Ron hicieron que el corazón de Hermione latiera más rápido.

-No, pero…-

-No te preocupes. Yo también tengo novio y lo amo mucho. Es solo bailar.- siguió insistiendo Hermione.

-Mmm…Bueno, si es así. Te acompaño.- y comenzaron a caminar hacia donde bailaban Ginny y Harry. Estos los recibieron sonrientes y tras la máscara, Ginny le guiño un ojo a Hermione; habían conseguido que Ron bailara. Si tan solo supiera que a quien tenía enfrente era Hermione…

Los cuatros bailaban animadamente, riendo y disfrutando de la música. En un momento en que Ron y Hermione no los miraban, Ginny hizo un gesto a los gemelos, que bailaban cerca de la radio. Ellos comprendieron la señal y se voltearon hacia el artefacto. Un segundo después, los acordes de un piano se escucharon, indicando una canción mucho más calmada. Ginny sonrió, al igual que los gemelos, que ahora miraban con mayor atención a Ron y la supuesta Jane. Junto a ellos, llegó la Sra. Weasley, acompañada de su marido.

-¿Y con quien está bailando Ron?.- miro sorprendida la Sra. Wealey.

-Con Hermione, mamá.- dijo Fred, pero en el acto se tapo la boca con una mano.

-¿Con Hermione?.- preguntó ceñudo el Sr. Weasley – pero si ella está en Suiza…¿o no?.-

-Eee…bueno, qué más da. Si papá, es Hermioe. Y todo esto, ha sido idea de ella para sorprender a Ron.- terminó por soltar todo George.

-¡Ay!, que bueno que ya regreso. No sé que habría hecho de seguir aguantando el genio de Ron.- dijo la Sra. Weasley, divertida.

-Pues esto no me lo puedo creer. ¿Ya camina?.- volvió a preguntar el Sr. Weasley.

-Sí. Todo un éxito el tratamiento y en tiempo record – respondió Fred.

-¿Y supongo que no tiene la más mínima idea de que esta bailando con Hermione?.- insistió con las preguntas el Sr. Weasley.

-Así es – contestaron al unísono los gemelos.

-Pues bien. Esperemos que sea para Ron, una gran sorpresa.- dijo la Sra. Weasley, para luego encaminarse hacia la casa, en busca de más comida y bebidas.

Entre tanto, Ron debatía si era o no buena idea bailar aquella canción con la chica que tenia frente a él. Miró hacia donde estaban Ginny y Harry, pero ellos ya no le prestaban atención a nadie, abrazados y ensimismados en la música. La voz de Hermione, llegó hasta sus oídos y lo saco de sus pensamientos.

-¿Estás bien? –

-Eee…si, bien. ¿Por qué lo preguntas?.-

-Dejaste de bailar tan bruscamente.- Hermione volvió a ponerse nerviosa. Tal vez ahora Ron le diría que no quería seguir bailando y así su plan no funcionaria.

-Bueno, ¿bailamos?.- y Ron movió sus brazos: con uno, rodeo la cintura de la castaña y con la otra, tomó una de las manos de la chica. Había decidido bailar con la amiga de Ginny, pues tal como le había dicho ella y la pelirroja, solo era un baile.

-Está bien – sonrió Hermione, agradeciendo la buena voluntad del pelirrojo para bailar con ella.

La agradable canción seguía sonando y ambos bailaban al ritmo de esta. De vez en cuando se cruzaban sus miradas, pero Ron rápidamente la dirigía hacia otro lado. Hermione se sentía fascinada; tener al pelirrojo tan cerca, después de tanto tiempo, le hacía querer quitarse la máscara y rebelarle de una buena vez que era ella, que ya caminaba y que regresaba para no separarse más de él. Sonrió ante la idea, pero se contuvo. De lo contrario, las cosas no resultarían como quería. De pronto, y en medio de la canción, se escuchó un fuerte estruendo: era un trueno. Y aquello no presagiaba nada bueno. Un instante después, sobre las carpas, comenzó a caer una débil lluvia. La gente comenzó a preocuparse, asustada de que en cualquier momento las carpas cedieran ante al agua que caía sobre ellas, pero los gemelos, presurosos, calmaban a los invitados diciéndoles que la lluvia había sido prevista. Ante aquel aviso, todos se tranquilizaron y volvieron a lo suyo.

En cuanto a Ron y Hermione, que habían estado atentos a las palabras de los gemelos, siguieron en lo suyo, sonriendo por lo provisorios que habían sido.

-Wow, tenían todo bien preparado, ¿no?.- dijo Hermione, feliz por las precauciones tomadas.

-Así parece. Con tal de continuar con la fiesta.- dijo Ron, sonriendo por primera vez en la noche.

-Que bien. Al parecer algo provechoso se puede sacar de todo esto: que bonita sonrisa tienes.- dijo Hermione, aunque un segundo después comenzó a arrepentirse. Podía parecer que le estaba coqueteando.

-Eee…gracias.- dijo Ron, avergonzado y su rostro se volvió colorado. Por suerte, su máscara lo ocultaba.

-No pienses mal – intentó arreglar lo dicho Hermione – es solo que te he visto durante la fiesta muy serio. –

-La verdad, no tenía muchas ganas de participar en esta fiesta.- confesó Ron, sin dejar de mover sus pies al ritmo de la canción que aun sonaba.

-Tendrá que ver en eso…¿tu novia?.- se aventuró a preguntar Hermione.

-Si, es por ella. Esta fuera del país y hace semanas que no sé nada de ella.- no sabía porque le contaba aquello a una desconocida, pero la chica le inspiraba confianza. Con aquellas palabras, Hermione sintió que algo en su pecho se apretaba y sin querer apretó mas la mano que tenía junto a la de Ron.

-¿Y crees que ella… se olvido de ti?.- a Hermione le estaba constando bastante seguir con la conversación.

-La verdad…creo que en cualquier momento lo pensare.- dijo Ron, ahora no tan sonriente como un momento atrás.

-¡No, no debes pensar eso!.- salto sin más Hermione. Ya no estaba pendiente de ser otra chica para Ron. No podía dejar que pensara aquello.

-¿Pero qué sucede?.- se sorprendió Ron, abriendo un poco mas sus ojos.

-No…no debes pensar que…tu novia ya no te quiere. De seguro te adora, pero tendrá sus razones para no haberte enviado noticias..- la voz de Hermione ahora sonaba angustiada.- Debes ser paciente y…- pero no pudo continuar.

Sintió que su cabeza le daba vueltas y sus rodillas se doblaron. No supo de donde afirmarse, por lo que comenzó a desvanecerse, perdiendo en parte la noción de donde estaba. Rápidamente Ron la sostuvo y la levantó, atrayéndola hacia él. Fue entonces cuando sintió como el aroma del cabello de la chica lo invadía. "¿Ese aroma?, estoy seguro de haberlo olido antes", pensó Ron y de la manera más espontanea, característica de él, susurro cerca del oído de la chica:

-Tu cabello huele como el de mi novia.-

Aquellas palabras hicieron reaccionar a Hermione, quien intentó enderezarse, terminando nuevamente frente al pelirrojo, aunque esta vez, mucho más cerca. "Recuerda mi aroma", pensó Hermione, quien miraba a Ron como si fuera la primera vez que lo conocía. Sus ojos parecían más azules que nunca, su cabello más alborotado y su rostro….mas inolvidable que nunca. Ron también se le quedo viendo, sin saber por qué y volvió a hablar.

-Incluso tus ojos y tu cabello, me recuerdan a ella.-

Hermione parpadeo un par de veces. Se acomodó un poco mejor entre los brazos de Ron y se separo de él. Era ahora o nunca.

-¿Te molestaría acompañarme un momento?.- preguntó Hermione, aunque poco le importaba la respuesta del pelirrojo, pues si debía obligarlo, lo haría.

-¿A…donde?.- dudo Ron.

-Quisiera... mostrarte algo.- y sin más, tomó una mano de Ron y emprendió camino hacia fuera de las carpas.

Mientras ello sucedía, una pareja los observaba.

-¡Oh, oh!, creo que Ron estará en problemas.- dijo Harry.- ¿Cómo se le ocurre irse con esa chica? ¿Y Hermione?.- ahora observaba a Ginny, con los ojos bien abiertos.

-¡Ay, Harry!. Ya era hora.- contestó Ginny, sonriendo de oreja a oreja.

-Pero Ginny, ¿Qué dices? ¿Qué acaso estás de acuerdo?.- volvió a preguntar Harry, ahora mas alarmado por la actitud de su novia.

-Sí, claro que lo estoy – respondió con firmeza Ginny, aun sonriendo, pero ahora, por la cara de Harry.

-Ginny…¿es qué acaso tu sabes algo y yo no?.- insistió Harry con las preguntas.

-Mmm…bueno, qué más da. Si, se algo que tú no.- contestó Ginny, considerando oportuno contarle la verdad a Harry.- La chica con quien se está yendo Ron en este preciso momento, es…Hermione.-

-¡¿QUE, QUÉ?!.- Harry ahora se ubicó frente a la pelirroja.

-Como oyes, sí; es Hermione. Y todo esto, lo planeo ella, desde Suiza. Es una sorpresa para Ron.-

-¡Eso era lo que me ocultaste aquella vez en el lago! ¡Era una carta de Hermione!.- Harry no salía de su asombro.

-Sí, era de ella. Allí me contaba porque no le había escrito a Ron, que ya podía caminar y que quería darle una sorpresa.- soltó de una vez Ginny.

-¡Y ya camina!. Esto es increíble. Y en tan poco tiempo. ¡Oh Ginny ¿Cómo no me contaste nada?.-

-De contarte, lo más probable era que en cualquier momento se te saliera delante de Ron, en especial al verlo tan desanimado. Debía guardar el secreto; la misma Hermione me lo pidió.- aclaró Ginny.

-¿Y ahora para donde van?.-

-Mmm, por lo que me dijo Hermione…van a su casa.- sonrió ahora pícaramente Ginny.

-¿A casa de Hermione? ¿Y a que podrían ir hacia….- pero la pregunta quedo en el aire. Al parecer su mente se la había contestado. Miró a Ginny, esperando una confirmación a lo que pensaba.

-No me mires así, que no sé nada mas.- se encogió de hombros la pelirroja.- Pero ya lo sabremos.- y sin más explicaciones, Ginny tomó a Harry de la mano y siguieron bailando, sin dejar de mirar a la pareja que se escabullía entre los invitados.

-¡HEY!, ¿A dónde vamos? – la voz de Ron se perdía con la bulla de la fiesta. Hermione caminaba decidida hacia fuera del jardín de los Weasley. Ya no pondría marcha atrás, ni tampoco le daría explicaciones a Ron. No todavía.-

-Te pregunte qué ¿A dónde vamos?- volvió a insistir Ron, pero la chica ni se inmutaba en voltearse y contestarle. Cuando por fin estuvieron fuera de la carpa y también fuera del alcance de las miradas de los invitados, Hermione se detuvo.

-¿Qué acaso estás loca?. Acá terminaremos todos empapados.- volvió a hablar Ron, al darse cuenta que estaban en medio de la lluvia, que se había hecho más intensa, y que inevitablemente comenzaba a mojar sus ropas.

-Toma mi mano y entenderás lo que sucede.- dijo Hermione, extendiendo su mano hacia Ron.

-¿Qué?¿Qué? –

-Vamos, toma mi mano. Confía en mi.-

-Pero si ni siquiera te conozco. Como quieres que…-

-¡Ay! Que testarudo eres, Ronald Weasley. Al parecer jamás dejaras de serlo.- soltó Hermione, algo impaciente.

-Pero como…- pero no hubo tiempo para más preguntas. Hermione se había acercado más a Ron para tomar una de sus manos y al siguiente instante, la sensación de desaparecer llego hasta su cuerpo.

Un momento después, la pareja se encontraba en un callejón, desierto. Ron, asombrado por lo que había sucedido, miro para todos lados, tratando de descifrar donde estaba. A un costado del callejo, había una hilera de casas y al frente de estas, también. Giró su cabeza hacia otro lado y se encontró con una pequeña plaza, en la que había algunos juegos infantiles. La calle solo era iluminada por algunos faroles, los que no ayudaban mucho; la lluvia era bastante intensa, generando una leve neblina. Nuevamente giró su cabeza hacia las casas y no pudo evitar tener la sensación de haber estado allí antes. Se estrujo el cerebro pensando en ello. Si, él había estado allí; esta era la calle donde vivía…

-Ron. Si es que no te has dado cuenta, estamos en un barrio muggle.- comenzó a hablar Hermione, ahora mucho más nerviosas que durante la fiesta.

-Eee…sí, creo que sí. Pero un momento….yo he estado aquí antes.- dijo Ron, sin dejar de mirar para todos lados.

-Si, Ron. Tú has estado aquí antes.-

-¿Ah?.- Ron dejo de mover su cabeza, fijando ahora su vista en la amiga de Ginny.

-Incluso…has venido a…mi casa.- Hermione sintió que el corazón se le saldría del pecho en cualquier momento. En su vida se había sentido así, ni siquiera ante los exámenes en Hogwarts.

-¿Cómo?. De ser así lo recordaría.- se extraño Ron, mirándola ceñudo.

-Eso es porque…soy…- y sin perder más tiempo, comenzó a desamarrar su máscara. Una vez despojada de ella, levantó su cabeza y miró a Ron.- Hermione - Los ojos de Ron se abrieron desmesuradamente, al igual que su boca. Su cerebro se detuvo por un instante y no podía articular palabra.

-Ron, Ron…¿estás bien?.- preguntó Hermione, preocupada por el silencio del pelirrojo.- Ron, ¡RON!.- hablo más fuerte la castaña.

-Pero…pero…- tartamudeo Ron.- ¿Qué no estabas…en Suiza?-

-Está claro que no, Ron.-

-Pero…no…no tuve noticias tuyas durante mucho tiempo. No sabía si estabas bien o no y….- Ron, dentro de su desconcierto, se percató del detalle más importante. Miró a la castaña de arriba abajo: estaba de pie…había vuelto a caminar.- Y estas de pie…¡ya puedes caminar!.- pero pese a la emoción que aquello le causaba, aun no entendía como estaba pasando todo.

-Así es, Ron.- Hermione trago saliva. Tal vez las cosas no iban a salir como pensaba.- No sabes cuánto lamento no haber enviado noticias mias, pero el tratamiento estaba funcionando muy bien y dedique gran parte de mi tiempo a ello. Quería volver lo antes posible, no quería estar lejos de ti por un año. Además, quería darte una sorpresa.- ya para esto último, la voz de Hermione sonó mas apagada. La mirada que Ron tenia sobre ella, era una mescla de reproche y sorpresa.

-Pero una carta…un par de líneas, creo que no te habrían tomado más de 5 minutos.-

-Mi idea era darte una sorpresa. Por eso decidí no escribirte; quería mantener lo de mi recuperación en secreto, hasta que tú me vieras. Pero creo que me equivoque.- los nervios de la castaña, ahora se volvían tristeza. Ron aun permanecía mirándola, en silencio.

Y como si el cielo quisiera alivianar el momento de la pareja, la lluvia ceso inesperadamente. Ron levantó su cabeza hacia arriba, y recordó que aun tenía puesta su máscara: puso sus manos detrás de su cabeza y la desató. Cuando ya la tuvo separada de su rostro, volvió a mira a Hermione, quien tenía su vista fija en el suelo.

Había tenido que aguantar un mes sin noticias de ella. Habian pasado por su cabeza las mas ocurrentes ideas de porque aun no tenía noticias de su novia. Se había sentido solo, desanimado, triste, y no hubo día en que no tuviera un pensamiento para la castaña.

-Tu planeaste lo de la fiesta, ¿verdad?.- había sacado por conclusión Ron.

-Sí. Con la ayuda de Ginny y de tu madre. Era parte de la sorpresa.- por el tono de voz, Hermione en cualquier momento comenzaría a llorar.

-¿Ellas ya lo sabían?- preguntó Ron, sin alterar su tono.

-Sí. A Ginny le pedí que no dijera nada, pero para que funcionara todo, debía contárselo a tu madre. Sin su ayuda, no habría…resultado.- ahora dudaba si aquello era tal.

-Harry, ¿lo sabía?.-

-No, aunque creo que esta hora Ginny tiene que habérselo dicho. Ni tu padre estaba enterado. Y bueno, los gemelos…-

-¡¿Ellos también?!.-

-Sí, se enteraron. Pero nadie sabe cómo. También ayudaron con la fiesta.-

-Con razón se les veía tan entusiasmados.- ato cabos Ron. Luego de una pausa silenciosa, Hermione habló.

-Será mejor que regreses a La Madriguera. Entiendo que estés molesto conmigo. No quiero entretenerte más.- y sin otra palabra, caminó, pasando a un lado de Ron, rumbo a su casa.

Hermione ya había dado unos cuantos pasos, cuando una mano aferró su brazo y la volteo.

-No sin antes darte esto.-

Y a continuación, Hermione pudo sentir los labios de Ron sobre los suyos. El pelirrojo rodeo con sus brazos la cintura de la castaña y esta paso sus brazos alrededor del cuello de él, acercando mas sus cuerpos. El beso se volvió cada vez más intenso y Hermione tuvo que separarse de Ron para tomar aire, pese al rostro del pelirrojo, que parecía encantado.

-Ron…¿no…no estás molesto conmigo?.-

-Molesto no, pero si algo sentido. Con lo mucho que te extrañe, todos los días espere tener noticias tuyas. Pero ya estas acá...¡Y ya caminas!.- y sorprendió a la castaña, tomándola más firme de la cintura y levantándola del suelo, para luego dar varios giros.

-Ron, tranquilo, que me mareas.- dijo Hermione, ahora menos tensa y sonriente.

-¡Oh!, perdón. ¿Estás bien?.- se asustó Ron, dejando de dar vueltas.

-Sí, ahora si…- pero no logro seguir hablando, porque nuevamente sus rodillas se doblaron.

-¡Hermione!.- se alarmó Ron, sin soltarla.

-Wow…creo que aun falta que este en óptimas condiciones.- Hermione se había afirmado de los brazos de Ron, que estaban tensos al tenerla sujetada.

-Debes descansar. ¿Quieres que te lleve a tu casa?.-

-Eee…si. Está bien.- respondió Hermione, tratando de disimular una sonrisa. Al parecer sus rodillas habían sido la excusa perfecta, sin si quiera proponérselo.

Ron, demostrando toda su galantería, tomó a Hermione en brazos y caminaron hacia la casa de esta, a unos cuantos pasos de donde se encontraban. Cuando llegaron a la puerta, Hermione recordó que no había llevado llaves, pues a su casa entraría de otra manera. Le pidió a Ron que la bajara y volvió a hablar.

-Ron, debemos aparecernos. No traje las llaves.- miró a Ron, con falsa inocencia.

-Está bien. Yo lo hago.-

-Pero Ron…-

-Tranquila. Confía en mí.- cortó Ron.- Tanto tiempo libre, me ayudo a practicar. A tu habitación ¿verdad?.-

-Si, por favor.- respondió Hermione, radiante al saber que Ron ocupo su tiempo libre en algo útil.

Ron tomó a Hermione de la mano firmemente, se concentró y un momento después, ya se encontraban en la habitación de la castaña.

-¡Ron! ¡Lo lograste!.- salto Hermione, al verse ya en su cuarto.

-Te dije que confiaras en mi, ¿no?.-

-Que orgullosa me siento. Eres increíble.- y nuevamente paso sus brazos por el cuello del pelirrojo, para abrazarlo.

-Gracias. Y ahora, será mejor que te recuestes y descanses.- dijo Ron, respondiendo el abrazo de la castaña. Luego se separaron, y Hermione se acercó al escritorio para deja su máscara sobre el mueble. Una vez allí, levantó la vista y la fijo en la ventana que tenia frente a ella.

-No sabes lo que extrañaba poder estar acá. Suiza es muy bella, pero no es lo mismo sin la gente que uno quiere.-

-Lo importante es que ya estás aquí.- Ron caminó hacia Hermione.- Ya estas con quienes te quieren.-

-¿Así? ¿Y quienes serian?.- preguntó Hermione, sin voltearse para mirar a Ron.

-Bueno, esta Ginny, Harry, los gemelos, aunque creo que ellos están más pendiente de si terminamos o no, mis padres, la misma Sra. Flor…-

-¿Solo ellos?.- preguntó Hermione, interrumpiendo la lista que le daba el pelirrojo.

-Bueno, tú preguntaste por quienes te querían…-

-Entonces…¿Estoy con quien amo?.- el corazón de Hermione comenzó a latir más rápido. En su cabeza, la idea de descansar se alejaba a pasos agigantados.

-Claro que si.- Ron llegó junto a la castaña, se ubico detrás de ella y con sus brazos rodeo la estrecha cintura, atrayéndola hacia él. Hermione solo cerró los ojos y suspiro algo nerviosa.- Estas conmigo.- Tener a Hermione así, le había hecho olvidar el propósito con el que habían llegado a la casa.

-¡Oh! Ron…-

-Herm….¿estamos solos?.- la espontaneidad de Ron brotaba nuevamente. Se había acercado al oído de Hermione, por lo que la pregunta pareció un susurro.

-Sí. Mis padres se quedaran unos días más en Suiza y la Sra. Flor…le dije que iría a una fiesta en tú casa y que podía marcharse.- respondió Hermione, aun con su espalda muy pegada al pecho de Ron.

-Y que estemos…convenientemente solos…¿estaba en tus planes?.-

-Mmm… quizás.- y Hermione sonrió, mirando la ventana, que en aquel momento era salpicada por la lluvia que nuevamente retomaba su ritmo.

-Y Herm, estas muy empapada. No te hará bien. ¿Quieres cambiarte?.- preguntó Ron, pendiente de lo que podría responderle la castaña. Esta volvió a sonreír.

-Tú estás igual. Porque mejor…¿nos la quitamos?.- la voz de Hermione sonó mas ronca de lo que ya estaba, pero fue clara y decidida

Ron sonrió. En su interior, era lo que quería escuchar. Sin perder más tiempo, y con el corazón de ambos trabajando a su mayor capacidad, Ron levantó sus manos hacia el pecho de la castaña, para comenzar a desabrochar su vestido. Sin que se lo propusiera, a medida que abría los botones, sus dedos tocaban parte de la piel de Hermione, haciéndole recordar las sesiones de rehabilitación en la piscina. Volver a tener contacto con la piel de la castaña, era lo que más extrañaba y deseaba y aquel momento se estaba volviendo inolvidable. Cuando hubo acabo, Hermione se volteo lentamente para quedar ahora frente al pelirrojo, quien solo pudo tragar saliva. Ver a su novia así, con parte de su cuerpo al descubierto, le hacía querer ver más y pensar solo en ello. Levantó nuevamente sus manos, para ahora retirar la parte superior del vestido de la castaña y hacer que quedara solo cubierta por un brassier de encaje blanco.

Hermine por su parte, acercó sus manos al cuello de la chaqueta de Ron y sin demora, la retiró de su cuerpo, dejándola en el suelo. Luego continuo con la Gillette, que terminó igual que la chaqueta; ahora solo le quedaba la camisa. Miró a Ron y le sonrió. Este tomó ambas manos de la castaña y las puso sobre su pecho, donde comenzaban los botones de la camisa. Hermione se acercó aun más y fue desabrochando cada botón. Cuando terminó, tomó la prenda desde los brazos de Ron y la tiró hacia abajo. Un segundo después, Ron mostraba su ancha espalda, sus torneados brazos y su trabajado pecho, ante la mirada fascinada de Hermione. Esta volvió a levantar los brazos, pero esta vez, para rodear el cuello de Ron y apegar su cuerpo al de él.

Ron le respondió rodeándole la cintura con sus brazos nuevamente, aprisionándola.

-¿Y eso? ¿Crees que me iré a algún lado?.- preguntó Hermione, mirando fijamente a Ron.

-No, pero por las dudas. Ahora más que nunca no quiero que te vayas de mi lado. Quiero tenerte cerca, muy cerca.- respondió Ron, sonriendo pícaramente.

-No me iré a ninguna parte, Ron. Y menos ahora, que podemos estar juntos…y solos.-

Ron sintió que algo caliente recorría su cuerpo y el deseo de volver a tener en su boca los labios de Hermione, lo hizo no esperar más y dejar de hablar. Acercó su rostro al de la castaña y comenzó a besarla. Ya no necesitaban reconocerse a través de un beso, por lo que esta vez los labios de Ron se movían con mayor urgencia sobre los de Hermione.

Un instante después, sus lenguas se encontraron y sus manos dejaron de estar quietas. Ron movió las suyas hacia la espalda de la castaña, mientras que ella acariciaba el rostro del pelirrojo.

El calor los fue invadiendo paulatinamente; sus corazones latían a toda su potencia; sus lenguas se movían frenéticas, saboreando cada rincón de sus bocas. Hermione movió sus manos ahora hacia los hombros de Ron y fue bajando hacia sus brazos. Sentir la piel de Ron y sus labios, comenzaba a marearla, y le gustaba. Intentó aclara su mente, pero era imposible. No con Ron besándola como lo hacía; no con tanta piel al descubierto. Un hormigueo llegó a su estomago y también un poco más abajo. Definitivamente, aclarar su mente era lo último que quería hacer en aquel momento.

Las caricias continuaron, pero luego de un momento, dejaron de satisfacer a la pareja: querían más. Fue entonces, cuando Ron acercó una de sus manos al broche que mantenía sujeto el brassier de Hermione a su cuerpo. Una vez allí, dejo de besar a la castaña y la miró. No quería mover sus manos sin control, sin saber si aquello le agradaría a Hermione. Pero esta le devolvió una sonrisa y asintió con la cabeza: estaba de acuerdo con lo que haría Ron. Este subió su otra mano (la falta de experticia le impedía hacerlo con solo una) y abrió sin reparo el broche. Luego movió los tirantes del brassier y los dejo caer por los brazos de la castaña. Un segundo después, Hermione estaba frente a Ron con sus pechos totalmente descubiertos. No pudo evitar ruborizarse y esta vez no había mascara que lo ocultara. Ron lo noto, separándose un poco de la castaña.

-Herm, si no quieres que sigamos, está bien. No quiero que te sientas incomoda.-

-No…es solo que…nunca he estado con un chico…así. Me siento un poco avergonzada.- con sus brazos intento tapar un poco sus pechos.

-Para mí también es la primera vez que estoy con una chica…de esta manera. No te voy a negar que estoy algo nervioso, pero quiero que sepas que te amo y no hare nada que pueda incomodarte.- se sincero Ron. Aquello era lo que Hermione necesitaba oír.

-¿Cómo pudiste pensar que había dejado de quererte?. Eso sería lo último que pasaría por mi cabeza. Después de lo que me has dicho, no puedo estar más segura de mi decisión.-

-¿Qué decisión?.- Ron la miró ceñudo.

-Ya lo sabrás…- Hermione movió sus brazos para dejarlos a cada lado de su cuerpo, dejando que Ron observara sus pechos a sus anchas.

A continuación, la castaña movió una de sus manos para tomar la mano más cercana que tenia de Ron y la acercó a uno de sus pechos. Así el pelirrojo no solo pudo mirar, si no también tener contacto con aquella parte del cuerpo de Hermione, que desconocida y que lo tenía ahora fascinado. Volvió a apegarse al cuerpo de la castaña, acercando nuevamente su boca, a la de ella. Volvieron a besarse, con intensidad, con premura. Ron no había despegado su mano del pecho de Hermione, que una vez visto, quería reconocer, sentir. En Hogwarts, nunca se había imaginado el cuerpo de la castaña debajo del uniforme, en parte, por vergüenza. Pero luego de las sesiones en la piscina, de haber tenido tan cerca el cuerpo de Hermione, sus intereses se concentraron en la anatomía de la chica. De ahí que ahora comenzara a acariciar lentamente el pecho retenido en su mano, descubriendo su suavidad, su tamaño preciso y su pezón, que tranquilamente, comenzaba a mostraba la excitación de la castaña. Separó sus labios de los de Hermione, dirigiéndose ahora hacia su cuello y con su otra mano, abarcó el otro pecho, continuando con las caricias.

Ninguno de los supo cuanto tiempo pasó, antes que sus respiraciones se volvieran más agitadas y de sus gargantas comenzaran a aflorar gemidos. Tener a Ron besándole el cuello como lo hacía, solo lograba que la castaña se entregara por completo a las caricias del pelirrojo, sin importar el tiempo o la lluvia que azotaba su ventana. De igual manera se sentía Ron. Y como si sus movimientos entuvieran sincronizados entre ambos, Ron llevó ahora sus manos al cierre de la otra parte del traje de Hermione, que para entonces, solo estorbaba. Lo bajo y en seguida este se deslizó por las piernas de la castaña. Esta, solo se preocupo de mover sus pies, para separarse por completo de la prenda, quedando ahora solo cubierta por un coqueto calzón, que hacia juego con el ya inexistente brassier. Una vez acomodada, fijo su objetivo en el pantalón del pelirrojo, abriendo primero su cinturón, que terminó en quién sabe dónde, para luego seguir con el botón y cierre de la prenda. Una vez listo, tomó cada lado de la prenda y tiró hacia abajo. Pero el pelirrojo se había olvidado de un detalle: las botas. Cuando Hermione se percató que el pantalón no desaparecía del todo, volvió a mirar y se encontró con que solo había llegado hasta las rodillas de Ron. Volvió a separarse de él y hablo.

-Ron…tus botas.-

-¿Eh?. – Ron no entendió, sorprendido del alejamiento de su novia. Siguió la mirada de esta y cayó en la cuenta. - ¡Maldición!.- y rápidamente se las quitó, aprovechando de quitar también sus pantalones, quedando en unos ajustados bóxers negros (Natty).

Hermione solo había tenido la oportunidad de ver parte del cuerpo de Ron, en la piscina del hospital, y había sido con su traje de baño. Ahora, tenerlo frente a ella en bóxers, en aquellos bóxers, le permitía ver mucha más de su piel. Se acercaron nuevamente, moviéndose mas ágilmente luego de despojarse de sus trajes, pero Hermione decidió hacer algo más. Lo tomó de una mano y lo guió hasta su cama. Allí, la castaña se acomodó, sin soltar la mano de Ron, con la intención de que este se acomodara sobre ella. No hubo que articular palabras para que el pelirrojo comprendiera, y un momento después, posaba su cuerpo sobre el de Hermione.

Fue allí donde los gemidos se hicieron mucho más intensos, y pequeñas gotas de sudor comenzaron a aparecer en sus cuerpos. Ya para ese momento, la excitación de ambos era evidente y parecía aumentar con cada caricia. Y no solo los pechos de la castaña lo demostraban; el cuerpo de Ron había quedado de tal manera acomodado, que su miembro quedo a la altura del abdomen de la castaña, que rápidamente sintió la erección. Fue entonces cuando Hermione quiso hacer evidente la decisión que había tomado.

Ubicó sus manos sobre la espalda del pelirrojo, acariciándola con sus dedos, mientras este repartía sus besos entre el cuello y los labios de ella. Continuo con las caricias, hasta que sus manos fueron desplazándose hasta llegar a los bóxers de Ron y sin más, comenzó a tirar de ellos. Ron sintió el movimiento, y sin apartarse de la castaña, levantó un poco sus caderas, bajando una de sus manos hacia la prenda que Hermione quería retirar. Tan rápido como lo hizo con sus botas, Ron yacía ahora sobre la castaña totalmente desnudo y sin tardar más, bajo sus manos hasta la única prenda que faltaba por retirar del cuerpo de Hermione. Ron esta vez se ubicó a un costado de ella, llevando su mano al cuello de esta, para ir bajando lentamente por él; luego por sus pechos, su abdomen, sus caderas y finalmente hasta el calzón de la castaña. Metió sus dedos por un costado de este, bajándolo con cuidado, pasando por las suaves piernas de la castaña, hasta llegar a sus tobillos y terminar por dejar la prenda a un costado.

Se miraron por un momento, como si se hablaran tan solo con los ojos y Ron volvió a ubicarse sobre Hermione. Continuaron con los besos y caricias, los gemidos y la excitación; todo aquello muy pronto llegaría a su punto más ardoroso.

Cuando los besos no fueron suficientes y a las manos les faltó piel para recorrer, Hermione separó sus piernas y las ubicó sobre las de Ron, a la vez que ubicaba sus manos en las caderas del pelirrojo. Este volvió a mirarla, excitado y algo nervioso, por lo que la castaña le pedía con aquel movimiento; Hermione volvió a mover su cabeza afirmativamente y Ron le respondió besando apenas sus labios. Bajo un poco más su cuerpo, para ubicar sus caderas en el espacio que formaron las piernas de la castaña y cuidadosamente comenzó a penetrarla.

Hermione sintió un leve ardor al principio, que se fue agudizando a medida que el pelirrojo entraba más en ella. No pudo evitar apretar los ojos y también las caderas de Ron con sus manos. Este, pendiente de la reacción de la castaña, se movió con mayor cuidado, deteniendo su entrada cada tanto. Una vez que Hermione se acostumbró a la sensación, abrió los ojos, encontrándose con los de Ron. Se le quedo viendo por un segundo y luego le sonrió. Para Ron, aquello fue la señal para continuar. Siguió con la misma precaución, hasta que hubo penetrado por completo a la castaña. Volvió a salir de la castaña, para enseguida entrar en ella, notando que el rostro de la castaña se relajaba. Continuo con el mismo movimiento, hasta hacerlo más rítmico. En tanto Hermione, asimilando las primeras molestias, se adaptaba ahora a los movimientos del pelirrojo, moviendo también sus caderas. Ya coordinados con los movimientos, dejaron a un lado el dolor y la preocupación, dando paso a una entrega total y vehemente. Cada embestida del pelirrojo se fue haciendo más seguida; cada gemido fue haciéndose más profundo y los dedos de la castaña se hundían con más urgencia en la pecosa espalda de Ron.

El calor de sus cuerpos se hizo más intenso, cubriéndolos de sudor y de sensaciones nuevas, cada vez más cercanos al final. Hermione quitó sus manos de la espalda de Ron, para llevarlas a hora hacia el cabello de este; entrelazo sus dedos con el rojo cabello, al tiempo que Ron movía sus manos hacia el rostro de la castaña, acariciándola. Permanecieron un momento así, cuando sintieron que un estremecimiento invadía sus cuerpos, haciéndolos llegar juntos a su primer orgasmo. Hermione arqueo su espalda, tirando su cabeza hacia atrás y ahogando un largo gemido, mientras Ron profundizaba su última arremetida, permaneciendo dentro de Hermione, al tiempo que liberaba un sonoro gemido.

Acto seguido, Ron se separo de Hermione, ubicándose ahora a un costado de ella. Ambos aun mantenían la respiración agitada. Hermione cerró un par de veces los ojos, como queriendo convencerse de lo que acababa de vivir. Ron fue normalizando su respiración, para luego acercar su rostro al de Hermione.

-¿Estás bien? – preguntó el pelirrojo.

-Si ¿y tú? – quiso averiguar Hermione.

-Mejor que nunca – Ron le sonrió, acercado una de sus manos al rostro de la castaña.

-Aunque no fue como lo imagine –

-¿Qué? – se sorprendió Ron - ¿No…no te gusto? – preguntó temeroso.

-Fue mucho mejor….¡claro que me gustó!. No lo habría hecho con nadie que no fueras tú. Y gracias – respondió Hermione.

-No tienes nada que agradecerme. Este sin duda es el mejor día de mi vida, mi amor.- dijo Ron, con tranquilidad.

-Claro que debo agradecerte. Primero, sanaste la herida en mi corazón, correspondiendo mi amor por ti. Y segundo…fuiste parte de mi rehabilitación, ayudándome a curar la herida en mi mente –

-Tu sola te esforzaste en tu rehabilitación. Es por tu propia fuerza. Yo solo te acompañe.-

-Pero fuiste mi motivación, mi incentivo. De lo contrario, tal vez aun estaría en Suiza, tratando de mantenerme en pie y no habría vivido tan perfecto momento contigo. Te amo con todas mis fuerzas.-

-Y yo a ti, Herm. Con el alma.-

Volvieron a besarse, de la manera más tierna posible. Hermione se estremeció, pero esta vez no por el beso ni por tener a un lado el cuerpo desnudo de Ron; simplemente fue el frio que llegó a su también desnuda figura. Se movieron un poco sobre la cama y se acomodaron bajo el cobertor. Hermione apoyó su cabeza sobre el hombro de Ron, mientras que este movió uno de sus brazos para dejarlo sobre la espalda de la castaña. Se quedaron así, hasta que sin darse cuenta, el cansancio los abatió, obligándolos a cerrar sus ojos y dormirse, junto a la persona que mas amaban.


Los rayos de sol le dieron de lleno en el rostro. La noche anterior había olvidado por completo correr las cortinas. Abrió y cerró los ojos un par de veces, para adaptarse a la nueva luminosidad de la habitación. Movió el brazo que la rodeaba y salió de la cama; tomó una camisa blanca del suelo y se la puso. Parecía llevar un vestido, pues le llegaba a la mitad de los muslos. Comenzó a moverse por la habitación, recogiendo variadas prendas de vestir: unos pantalones negros, la parte de arriba de un vestido azul, una par de botas y la otra parte del vestido. Tomó todo aquello entre sus brazos y lo depositó sobre el escritorio, junto a dos mascaras y sin siquiera percatarse de un par de ojos que la miraban. Siguió moviendo un par de cosas, intentando devolver el orden que había antes de su regreso: detestaba el desorden.

Mientras, el chico que había dejado en la cama, la miraba atento y a la vez asombrado. No podía creer lo rápido que había resultado todo. La chica que observaba se movía con normalidad, como si el accidente nunca hubiera ocurrido. Estaba en eso, cuando la chica intentó alcanzar algo de una repisa y sus piernas se doblaron. Él salió de la cama de un salto, para un segundo después, tener entre sus brazos a la chica.

-¿Estás bien?. No deberías exigirte, si has vuelto a caminar hace tan poco tiempo.- la voz de Ron sonaba preocupada.

-Lo sé, pero no quería hacer ruido moviendo una silla. No quería despertarte.- dijo Hermione, mirando al pelirrojo con fascinación.

-Desperté en cuanto no te sentí a mi lado.-

-Ya sabes cómo soy: intento poner un poco de orden.- Hermione se encogió de hombros, sonriendo.

-Ven, lo haremos juntos.- Ron se enderezó, sosteniendo a Hermione con firmeza, tal como lo hacía en la piscina. Una vez hecho, el pelirrojo se separó de la castaña. Viendo que ya estaba bien, se movió a un lado para recoger la ropa que aun permanecía en el suelo.

Ya todo un poco más ordenado, Ron le pidió a Hermione le indicara donde estaba el baño, pues quería darse una ducha. La castaña abrió la puerta de su habitación y salió de ella para mostrarle a Ron el baño.

Una vez allí, Ron entró, pero antes que Hermione volviera a su habitación, una idea cruzó por su cabeza. Rápidamente tomó una mano de la castaña y tiro de ella hacia dentro, cerrando inmediatamente después la puerta. Hermione lo miró sorprendida.

-¿Qué sucede, amor? – preguntó intrigada Hermione.

-¿Quién sabe qué estoy aquí, contigo?-

-Ginny. Pero le pedí que le inventara alguna excusa a tu madre, por si le preguntaba por ti.- respondió Hermione, sin entender mucho a que iba la pregunta.

-Mmm…supongo que si tú se lo pediste, alguna buena excusa inventara.-

-Eso espero. Pero, ¿Por qué lo preguntas?.-

-¿Y la Sra. Flor?.-

-Solo vendrá en la tarde. ¿Pero por qué…- pero se vio interrumpida por los labios de Ron sobre los suyos. Cuando se separaron, Ron volvió a hablar.

-Porque no quiero irme de acá; no quiero estar lejos de ti…ni si quiera…cuando me duche.- la voz de Ron llegó a los oídos de Hermione más pausada y profunda.

-Wow, veo que has repuesto tus energías, sin siquiera haber comido.- sonrió Hermione, acercándose más a Ron.

-Y ni te imaginas cuanto. – el pelirrojo puso sus manos en las caderas de la castaña, apretándolas y terminando de apegar el cuerpo de la castaña al suyo.

-Una pregunta….¿Sera así siempre?.- preguntó Hermione, mientras pasaba sus manos por el cabello siempre alborotado del pelirrojo.

-A cada hora, minuto y segundo. A la hora de desayunar, almorzar y cenar. Al amanecer y al anochecer. Al despertar y al dormir. Al reír y al pelear. Estoy dispuesto a hacerte el amor todos los días de mi vida, mi amor.-

-Entonces tendré una dichosa vida contigo, amor, siendo tuya todos los días de mi vida.-

Volvieron a besarse, mientras Ron tomaba la camisa y la retiraba del cuerpo de Hermione. Luego se quito los bóxers, que nuevamente comenzaban a estorbar. Se separaron y caminaron hacia la reluciente tina. Se metieron en ella y Hermione abrió la llave que enseguida dejo salir una tibia lluvia. Se ubicaron bajo esta y se besaron con urgencia, mientras el agua caía por sus cuerpos, sin querer perder ni un segundo del inicio del resto de sus vidas.

FIN!!!!