Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia es de TsuchiKiki.
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«—Se acabó —pensó Sasuke.»
Y cayó al suelo. El impacto aumentó el dolor. Fue herido en dos ocasiones por una espada y también fue golpeado. Sentía que su sangre lo abandonaba rápidamente. Uno de los cortes comenzaba en su hombro derecho y acababa en su cadera izquierda. Tenía las costillas rotas. Y otro gran corte en su abdomen, que destruyó algunos de sus órganos internos. Estaba luchando por respirar, aunque sabía que era inútil.
—Sasuke —gritó Sakura mientras corría a su lado—. ¡Sasuke! —exclamó examinado su cuerpo. Ella suspiró y se secó las lágrimas. Luego puso sus manos sobre las lesiones, tratando de sanar a su compañero de equipo. El enemigo ya estaba muerto gracias a Sasuke. La espada del Uchiha le traspasó el corazón y quedó atrapado en un genjutsu del Sharingan, la sangre le salía de las orejas, ojos y boca. El cuerpo sin vida cayó de espaldas a pocos metros de ellos.
«—Es demasiado tarde —pensó Sasuke.»
Era tarde para salvarlo y estaba casi sin chakra por el excesivo uso del Sharingan. Ya era demasiado tarde para sanar. Era inútil. Quería empujar a su compañera. Si pudiera... Trató de tragar, pero no pudo.
—Sasuke —Naruto gritó y se apresuró, una sensación de miedo apretaba su corazón. Quedó sorprendido por lo que vio.
—Naruto —Kakashi gritó interceptando la katana que iba a cortar al rubio por la mitad. Hundió la espada en el pecho del enemigo y este cayó con un gruñido. Naruto le dio una breve mirada, pero no dejó de correr hacia sus compañeros de equipo. Se dejó caer de rodillas al otro lado de Sasuke. Sus ojos azules estaban llenos de temor y preocupación, se acercó al shinobi herido. Miró a Sakura y luego poso los ojos a sus manos brillantes—. Por favor, Sasuke, por favor... —repetía. Se sorprendió cuando Sakura gritó desesperadamente. Vio que la luz verde de sus manos era cada vez más débil. Puso sus manos sobre las de ella ofreciéndole su chakra.
Los vidriosos ojos rojos miraron hacia arriba. Sasuke quería decirles que eran unos tontos. Si tan solo pudiera... Pero solo saboreó la sangre en su boca. Era inútil lo que sus compañeros estaban tratando de hacer. Él iba a morir.
La batalla seguía sucediendo a sus espaldas. Los dolorosos gritos de shinobis caídos y el ruido de las armas llenaban el área.
Kakashi, seguía luchando, miró a sus alumnos. Sabía que los esfuerzos de Sakura y Naruto serian en vano. A lo largo de su vida había estado en muchas batallas y fue testigo de la caída de muchos de sus compañeros. Él vio a la muerte demasiadas veces. Y hoy Sasuke iba a ser otro más. Perdió a sus compañeros de equipo, su sensei, su familia y ahora su alumno sería añadido a sus pérdidas. Clavó un kunai en la garganta del atacante, la furia se reflejaba en sus ojos. Haciendo caso omiso a la sangre que le salpicó en el rostro, empapando así su máscara y el agudo olor a hierro en su nariz, aun así, se fue a pelear con otro enemigo.
El cielo estaba azul brillante. Las nubes flotaban perezosamente hacia el este.
«—Va a llover —pensó Sasuke, despeinado y sonrió, aunque no fue visible en sus pálidos labios—. Le encanta la lluvia —continuó con tristeza. Él deseaba verla una vez más. Pero ella no estaba allí.»
Distraídamente, se inclinó para besarla, pero ella le tapó la boca y lo empujó lejos. Vio como ella se levantó y se puso la bata. Ella lo miro, aunque evito verlo a los ojos y no dijo nada antes de ir al baño.
Estaba enojado por sentirse de esa forma. Se levantó y comenzó a ponerse la ropa. Decepción. Tristeza. ¿Por qué se sentía así? ¿Cuándo fue que se intercambiaron los papeles? Salió del apartamento y se fue a su casa. No esperó a que ella lo siguiera. Él era un hombre, así que, ¿por qué estaba actuando como una chica enferma de amor mientras ella era toda fría...? ¿Era esto amor? No, no lo era. No había amor entre ellos. Sabía que no quería verlo ahí cuando terminara su baño.
Los ojos negros de Sasuke fueron hacia la figura que estaba junto a ellos. Kakashi lucía cansado y ensangrentado. Su protector ninja estaba alzado mientras que luchaba, estaba usando su Sharingan y se notaba el dolor en su ojo derecho. Detrás de él estaba Gai y su equipo, los cuales formaban un círculo.
Volvió la cabeza hacia el otro lado con cansancio. La sangre seguía brotando por debajo de él, manchando las botas de Sakura y los pantalones de Naruto. Kakashi era el único que sabía acerca de su relación secreta con ella.
Se preguntó si la gente podía sentir que su muerte estaba cerca. ¿Fue por eso que se sentía así?
Los equipos estaban en una misión. En medio de la batalla, ellos se separaron, mientras iba a reunirse con los otros cuando vio como Hinata fue emboscada por el enemigo. A pesar de que lo estaba haciendo bien por sí misma, él saltó para ayudarla. Rápidamente, concluyeron la pelea, por lo que podrían volver al punto de encuentro y terminar la misión tan pronto como fuese posible. Cuando la batalla terminó creyeron que todos sus enemigos estaban muertos. Pero uno de ellos aún seguía vivo, sacó cinco agujas de su cuerpo y se las arrojó. Sasuke se vio afectado por las agujas. Y dado que no dejo lesiones graves, ignoraron el ataque. Más tarde iban a averiguar los efectos de la droga que cubrían esas armas.
En el lugar de reunión solo encontraron a Kakashi. Estaba esperando mientras que los otros ya se habían ido. Sasuke y Hinata comenzaron a sentirse extraño, iban a su siguiente parada. Y cuando llegaron a su habitación en la posada, los dos jóvenes estaban jadeando y sentían calor. No fue a causa de su viaje, pero era debido a la mezcla de drogas en su sangre.
La sala parecía tornarse cada vez más calurosa, se sentían más sudorosos también. Y para colmo, algo estaba despertando en ellos. Sasuke fue y abrió una de las ventanas, apoyándose en el marco, sintió la fría brisa del otoño en sus mejillas.
Hinata sentía que el calor era insoportable, ese sentimiento era cada vez más intenso... Hasta le temblaban las manos.
Kakashi miró a sus compañeros. Lucían extraño. Cuando se enteró de que fueron golpeados por unas agujas y probablemente estaban drogados. Fue e hizo un pequeño corte en el brazo de Sasuke. Le apretó la herida haciéndolo sangrar. El Uchiha lo miró y trató de apartarse. Estaba confundido y se sentía incómodo ante el tacto del hombre de más edad. Sus ojos negros se abrieron cuando vio a su ex sensei bajando su máscara, pero no pudo ver más que la nariz de su maestro. Su máscara estaba cubriendo el resto del rostro de Kakash, ya que solo la bajó lo suficiente como para descubrir su nariz.
«—Afrodisíaco... —pensó Kakashi.»
Era fácil darse cuenta debido a la alta concentración de la droga en su sangre. Su nariz era casi tan sensible como la del clan Inuzuka. Es por eso que solía usar máscaras. Se subió su máscara y liberó el brazo de Sasuke. El joven acercó sus piernas a su pecho y las abrazó con fuerza. Él solo tenía vendas y antisépticos, entre su material médico. Se preguntó si Hinata tendría algo para resolver el problema. La chica siempre llevaba diferentes pomadas medicinales.
Hinata, con las mejillas enrojecidas, estaba sentada en el borde de una de las camas, con su bolso sobre su regazo. Sasuke, la observo con ojos entornados, nunca había notado lo atractiva que era. Él fue perseguido por la población femenina desde su infancia, por lo que nunca se había tomado la molestia de mirar a las chicas.
Vació todo lo que tenía en su bolso para examinar las etiquetas de los frascos, pero ninguno sería útil para su situación. Uno de los frascos cayó al suelo a causa de sus manos temblorosas. Rodó hasta la sala. Kakashi lo recogió y dejó sobre la mesa.
El hombre de más edad salió para buscar algo que los aliviara. No creyó peligroso dejar a dos jóvenes y drogados shinobi y solos en una habitación. Eran una Hyūga y un Uchiha, no gente común. Su autocontrol es mejor que el de la mayoría. La tímida heredera Hyūga Hinata y el vengador Uchiha Sasuke, quien hizo un montón de cosas malas para buscar poder en el pasado.
Cerca de diez o quince minutos más tarde, Sasuke se levantó y fue al baño que estaba junto a su habitación. Se mojó el rostro con agua fría. Luego, se quitó la ropa para tomar una ducha fría para tratar de aliviar el calor. No sirvió. Apretó los puños y gimió. La excitación lo estaba volviendo loco. Y su miembro comenzaba a despertar. Hizo caso omiso de que había alguien en el otro cuarto y empezó a acariciarse a sí mismo, pero tampoco sirvió. Necesitaba el contacto de otro cuerpo. Se imaginó a Karin. Tocaba sus pechos mientras salía y entraba en ella. Sakura estaba sobre sus manos y rodillas, con sus pantalones cortos pegados a sus piernas. Estaba sin camisa, mostrando sus pequeños pechos. Ino estaba acostada con las piernas abiertas debajo de él, gritando su nombre, gimiendo de placer... Esos pensamientos lo frustraron aún más. Si alguna vez ellas se enteraran de esto, nunca más lo dejaría en paz. Estaba seguro de que tan pronto lo supieran, comenzarían a planear la boda. El deseo sexual que sentía era tan intenso que lo aplastaba. El impulso de correr hacia la habitación y llevarse a la chica era demasiado intenso. Pero él no podía hacer eso.
Hinata estaba acostada en la cama hecha un ovillo. Hacía tiempo se había quitado el jersey. A sus veintitrés años, ella nunca ha tenido ninguna experiencia sexual. No tenía novio. No se masturbaba. Ella nunca había pensado en eso antes y ahora su cuerpo le pedía tocarse y eliminar la tensión. Pero, además de no saber qué hacer, era muy tímida para intentar cualquier cosa. Agarraba la colcha con las manos y se mordía dolorosamente el labio. Ella tocó su pecho izquierdo y lo apretó. Cada cierto tiempo su otra mano acariciaba la superficie de la colcha de la que se agarraba. Tenía los muslos apretados con mucha fuerza y no era consciente del vaivén de sus caderas.
Sasuke salió del baño y observo a Hinata retorciéndose sobre el colchón. Escucho un gemido provenir de ella y se congeló. Se veía tan sonrojada y seductora. Sasuke aún estaba de pie en la puerta, con una muy evidente erección. Ella lo miró con ardor... Por supuesto, ella no fue consciente de aquello. Hinata se enderezó y se sentó en la cama. Su amplio pecho subía y bajaba con su rápida respiración. Ella no era como las otras chicas con las que había fantaseado.
Sasuke la miró y caminó lentamente a la cama. Sus pasos eran pequeños. Iban a hacer algo malo. Ambos lo sabían, sin embargo, no podía evitarlo. El deseo era tan fuerte que elimino cualquier signo de conciencia de su mente. El sexo, era más importante en ese momento. Por último, llegó al lugar donde Hinata estaba sentada en la cama, él se acercó y le acarició el rostro. Acercándose cada vez más y más, podía oler su perfume, podía sentir el calor que irradia de su cuerpo. Sintió el aliento caliente de ella en sus labios, aunque antes de que sus labios se tocaran, él alejó su rostro. Intentó calmarse, pero no se separaron. Al ella no ofrecer resistencia, Sasuke bajó lentamente paso su lengua desde la mejilla hasta el cuello de Hinata y sus manos vagaban desesperadamente por su cuerpo.
Hinata jadeó y cerró los ojos con fuerza. Ella lo agarró por los bíceps y lo dejo explorar su cuerpo. Ella gimió y alzó las caderas. Él le quito la camiseta, le bajó el pantalón y la empujó a la cama. Sasuke se posicionó sobre ella. No había tiempo ni ganas depara juegos previos.
Comenzó a entrar en el cuerpo de Hinata. Ella gemía con voz ronca y su rostro reflejaba dolor. Sasuke ahogó un grito y se obligó a no moverse. Bajo su rostro hacía el cuello femenino y le dio pequeños y húmedos besos. Escucho la respiración agitada de ella por unos segundos antes de que él comenzara a moverse.
Hinata enterró sus uñas con fuerza en los hombros del Uchiha. Ella lo araño desde los hombros hasta los brazos.
Sasuke gimió. Ella era tan estrecha, caliente y húmeda. Sus paredes interiores estaban apretando su miembro. Con eso la confianza del Uchiha aumentó.
Sus cuerpos se movían al unísono. Los dos se unieron, cegados por una luz blanca. Él gruñó y ella gimió cuando llegaron al orgasmo. Agotado, Sasuke cayó encima de ella, sin embargo, los efectos del afrodisíaco seguían siendo fuerte en sus cuerpos.
Las manos de Sasuke recorrieron el sudoroso cuerpo de la Hyūga. Sus ásperas manos se detuvieron sobre los pechos de ella, le frotó y pellizcó los pezones. Arrastraba sus labios por la frente, las mejillas y el cuello de Hinata. Después se inclinó y puso su boca sobre uno de sus tersos pechos.
Hinata arqueó su cuerpo y gimió. Con una de sus manos agarro fuertemente las sábanas, mientras que con su otra acariciaba los hombros del Uchiha, aún no estaba segura de si debía alejarlo o acercarlo más. Se mordió el labio cuando sintió a Sasuke volver a excitarse. Hinata movió sus caderas. La lengua de él seguía sobre sus sensibles pezones. Hinata sentía que otro orgasmo se acercaba, probablemente por el efecto de la droga. Ella gritó cuando el nuevo clímax la golpeó.
Sasuke gimió y apretó las sábanas con fuerza. La sensación era insoportable. Se enderezó y se sentó en la cama sin separarse de ella. Flexionó las piernas y empezó a moverse dentro y fuera de ella a un ritmo casi frenético.
Hinata movió su cabeza hacia un lado y puso su boca sobre el brazo de él, intentando ahogar sus gemidos. Aún tenía los ojos cerrados. El cabello se le pegaba a la frente y las enrojecidas mejillas.
Sasuke dejó caer las manos sobre la cama. Separó un poco las piernas y apoyo los brazos, aumentando la velocidad de sus embestidas.
Hinata, sentía que el clímax se acerca otra vez y movió los brazos hacia atrás, tratando de encontrar algo a lo que aferrarse. Arqueó la espalda y abrió la boca en un grito silencioso. Cuando Sasuke se derrumbó sobre ella, agotado, no le importo terminar dentro de ella por segunda vez.
Después de un momento, la actividad sexual comenzó de nuevo. Lo hicieron varias veces hasta que el efecto del afrodisíaco desapareció por completo.
Sasuke miró al hombre a la distancia. Tenía el cabello castaño y ojos blancos, era Neji Hyūga. Pero esos no eran los ojos que él quería ver en ese momento. No había tristeza en la mirada del genio Hyūga. El tipo se veía igual que siempre, serio y silencioso. Sasuke podía oír que Lee estaba llorando. Ese chico nunca se ha preocupado de demostrar sus sentimientos. Así como Naruto. Sasuke lamentaba no ser como ellos, que vivían la vida sin remordimiento.
Se preguntaba qué pensaría ella si lo viera acostado en charco de su propia sangre, muriendo.
Sasuke levantó la vista al escuchar un ruido al otro lado del pasillo. Delante de la puerta del apartamento, junto al suyo estaba Hinata. Con llave en mano. Ella lo miro sorprendida, ya que no sabía que eran vecinos. Entro, se quitó los zapatos y cerró la puerta.
Pasaron unos días desde que tuvieron esa misión juntos. Aunque la aldea de Konoha no era grande, recién ahora se enteraban de que habían estado viviendo lado a lado. Antes de que ella le diera la espalda y se perdiera tras la puerta, él alcanzo a ver el rubor en sus mejillas.
Una semana después, se encontraban en su apartamento. Sasuke la embestía contra la pared que daba al pasillo. Incluso no le importo quitarse toda la ropa.
—Sasuke —Sakura gritó cuando vio que el shinobi no respondía a su técnica de curación—. Por favor no te mueras —le suplicaba. Naruto sollozaba. El chakra color verde, que rodeaba sus manos unidas, se hacía más fuerte. A pesar de que sabían que su amigo había perdido demasiada sangre, se negaban a dejarlo morir.
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Una kunoichi de cabello negro conducía a sus compañeros de equipo a través del bosque. Había tantas ramas que no podían saltar en ellas rápidamente. Por lo que decidieron correr alrededor de los árboles, tratando de no quedar atrapados en las raíces.
Ella sintió varios chakras a varios metros de distancia. Había cinco grupos de combate. Debido al estilo de lucha que tenían Hinata y su primo, ellos podrían luchar contra varios enemigos a la vez. Entonces vio a Kakashi con su Sharingan activado. A Lee, Gai y Tenten. Todos estaban rodeados por enemigos.
Había una gran cantidad de chakra liberándose en el medio de la batalla. El chakra era doble, podría ver fácilmente a Naruto sentado junto a alguien. El chakra que salía de sus manos, se mezclaba con el de otro shinobi antes de convertirse en chakra curativo. La que estaba haciendo la técnica de curación debía ser Sakura. Sabiendo eso, ella pudo inferir que el lesionado no podía ser otro que Sasuke. De repente sintió como si alguien la hubiera golpeado en el corazón.
La joven kunoichi no se dio cuenta de que comenzó a disminuir la velocidad hasta que vio a sus compañeros de equipo delante de ella.
Hinata se estaba cepillando los dientes cuando escuchó un golpe en su puerta. Se enjuagó la boca y activo su Byakugan. Era Sasuke. Su corazón comenzó a latir rápidamente y su sonrojó aumento. Ella realmente no quería verlo. Pasaron los minutos. Aun con su doujutsu activado se puso de pie delante del lavabo, su vista de 360 le informó todo lo que sucedía.
La mayoría de los habitantes del edificio dormían. Su vecino de abajo estaba viendo la televisión. Una mujer leía. Una pareja se abrazaba en su sala de estar. Dos chūnin entraban al edificio. Un ANBU estaba sobre el tejado y un gato saltaba sobre unos botes de basura.
Sasuke no se fue. Tenía la cabeza inclinada y los mechones de cabello negros le cubrían el rostro. Su mano izquierda estaba sobre el marco de la puerta. Sin duda sabía que ella estaba en su casa y que le abriría.
Puede que él estuviera allí por algo más. Una misión tal vez. Él podría haber sido enviado por la Hokage. Se lavó el rostro y respiró hondo. Ella fue y abrió la puerta.
Sasuke lentamente la miró de arriba a abajo. Ella vestía pantalones negros y una gran camisa azul oscura. Llevaba el cabello atado en una cola de caballo. Hinata lo miraba con ojos interrogantes y confusos. Esperando que él dijera algo. Los ojos de Sasuke se deslizaron sobre la boca de la Hyūga. Ella se lamió el labio inferior. Y él se preguntó qué se sentiría tocar esos labios.
Hinata se sonrojó lamentando su movimiento.
—¿Puedo entrar? —preguntó perezosamente.
Hinata quería decir que no, sus labios se entreabrieron, pero no dijo nada. Sus ojos se movían de un lado a otro, dudosa. Ella se mordió el labio. Hinata sabía que estaba mal, que resultaría en algo malo. Le dio un vistazo a sus profundos ojos negros que eran enmarcados por sus largas pestañas y a sus perfectos rasgos. Era un crimen no hacerlo. Dio un paso hacia atrás y se alejó de la puerta. Cerró los ojos, esta sería la última vez. Su conciencia le decía que era ingenua.
Sasuke entro y cerró la puerta detrás de sí. Hinata retrocedía a cada paso que daba Sasuke. Se humedeció los labios. La pasión era evidente en los ojos negros del Uchiha mientras observaba con avidez la rosada lengua de la Hyūga.
Hinata se topó con la pared, la sala estaba oscura. Sasuke se inclinó sobre ella. Sentía el cálido aliento de él en su rostro y se estremeció al recordar ese día. Una fría mano le acarició la mejilla. Sasuke le delineo el labio inferior con el pulgar. Comenzó suavemente, pero luego lo hizo con ferocidad. Hinata lo miró nerviosa. Podía ver el deseo y la pasión en sus oscuros ojos.
La mano de Sasuke se deslizó de su rostro hacia su cuello. Tragó y se acercó presionando su cuerpo contra el de ella. Bajó la boca a su cuello y empezó a besarlo. Estaba perdido en la suavidad del cuerpo de Hinata. Cansado de la molesta camisa, llevó las manos hacia abajo, agarró el dobladillo y se la quito suavemente. Una vez más, tenía las manos en su cintura y comenzaba a deslizarlas hacia arriba para quitarle el brasier. Poco a poco inclinaba la cabeza para posar la boca en uno de los perfectamente formados senos de ella. Anhelaba el sabor y la textura de su piel.
La respiración de Hinata se aceleró mientras gemía suavemente ante las agradables caricias. Las mariposas se agitaban en su estómago y el calor corría por sus venas, haciéndola sonrojar. Hinata se dejó llevar por el placer y le paso las manos por el cabello. Sentía la dureza de él contra su abdomen.
Sasuke puso las manos sobre el pantalón y se los quitó. La agarró de los muslos y la levantó. Hinata envolvió sus piernas alrededor de la cintura masculina. El Uchiha le acarició las piernas mientras pasaba su lengua desde el pecho al cuello de la Hyūga. Trasladó una mano a la parte superior del cuerpo de ella, mientras acomodaba sus caderas.
Rodeó a Hinata con sus brazos mientras presionaba contra ella. Sentía la agitada respiración de la muchacha. Sasuke la empujó contra la pared y se inclinó para tomar las bragas que le arranco de un solo tirón. Luego se bajó los pantalones junto con la ropa interior y la penetró.
Ella se quedó sin aliento por el brusco movimiento y se mordió el labio, le era difícil respirar.
Sasuke gruñó al estar envuelto en su calidez y humedad después de un largo tiempo. Se movió un poco y se hundió de nuevo en su calor. Apoyo la frente en el hueco del cuello de Hinata. Su respiración se volvía más rápida mientras aumentaba el ritmo de sus embestidas. Hinata se mordió el labio tratando de no gemir, pero no pudo evitarlo, ya que el placer que sentía era inmenso. Sasuke sentía que sus músculos se tensaban y arqueó la espalda ante el placer.
Todo se volvió blanco y ella se sintió como era llenada de un cálido líquido. Sus paredes interiores palpitaban alrededor del miembro del Uchiha, aprisionándolo. Hinata temblaba sin control ante la dulce e increíble sensación de liberación. Se apoyaban el uno contra el otro, temblando y jadeando. Sus corazones latían rápidamente. Poco a poco sus respiraciones se calmaron. Sasuke se alejó y se apoyó en la pared opuesta y no se preocupó de ponerse bien la ropa.
Ella se deslizó por la pared, sentándose en el suelo. Su brasier seguía colgando de uno de sus brazos, mientras que sus bragas estaban en uno de sus tobillos. El sudor cubría su cuerpo y algunas marcas rojas eran visibles sobre su pálida piel. Ella seguía jadeando.
—¿Sabes? —Sasuke rompió el silencio, su voz era ronca—. ¿Te ves sexy después del sexo?
Hinata levantó la vista, sorprendida. Sasuke la miro, ella tenía el cabello revuelto, él solo quería agarrarla y hacerla suya una vez más. Avergonzada, Hinata sintió la necesidad de cubrirse, trató de ponerse su ropa interior, agarró su camiseta y se la puso rápidamente. Ella tomó sus pantalones y se fue a su habitación.
Sasuke sonrió, subiéndose los pantalones.
Hinata, ya sabía lo que iba a ver en el campo de batalla, a diferencia de sus compañeros de equipo.
Los equipos 8 y 10 llegaron al campo, venían como refuerzo, pero llegaron tarde. Sus blancos ojos lo buscaban y se abrieron en estado de shock ante el horror de ver a Sasuke en el suelo cubierto de sangre y a sus compañeros, Naruto y Sakura tratando de curarlo.
Los demás miraron a su alrededor, había un montón de cadáveres por todos lados y se alegraron de que ninguno de ellos fuera de su aldea. Kakashi estaba sangrando por una herida en la cabeza, la sangre manchaba su cabello color plata. Gai tenía una gran herida en el hombro izquierdo. Tenten cojeaba un poco. Lee tenía sangre de sus oponentes. La manga de la yukata de Neji estaba rota y tenía unos cortes en su cuerpo y los brazos. Todas las heridas estaban aún muy frescas.
Llego a su casa después del entrenamiento y se encontró con Sasuke durmiendo en su sofá, él estuvo en una misión durante dieciocho días. Su cabeza estaba sobre uno de los cojines y tenía sus brazos cruzados sobre el pecho.
Hinata dejo su bolso en el armario y se fue a su habitación. Volvió con una manta y la dejó caer sobre él. Regresó a su habitación y cerró la puerta. Ella empezó a buscar ropa limpia en sus cajones, quería tomar un baño.
Había pasado un año desde que inició su romance con Sasuke. No podía recordar cuántas veces se dijo que lo terminaría, pero siempre que él venía a ella, lo dejaba entra.
Fueron descubiertos por Kurenai en una posición muy comprometedora en su sofá. La mujer se quedó tan sorprendida de ver a su silenciosa y tímida estudiante, que se le olvidó por qué fue a sala Hinata.
El largo discurso que tuvo que escuchar de su sensei fue inútil. Hinata no podía terminar la relación que tenía con Sasuke. La primera pregunta de Kurenai fue si lo amaba. No, ella no lo amaba y él tampoco la amaba. Ella siempre creyó amar al shinobi rubio, su amor de la niñez, pero Naruto nunca la miró como miraba a Sakura.
Dejó caer la bata y con cansancio se sentó en su cama. Estaba tan perdida en sus pensamientos que no noto como la puerta de su habitación se abrió y Sasuke entró. Ella se sorprendió cuando alguien le aparto el cabello del rostro. Miró hacia arriba y vio la lujuriosa mirada de Sasuke.
Quería salir de la habitación, no quería tener sexo con él en su habitación, en su cama. Tal vez Sasuke pensaría que era una tontería, pero ella aún creía en el amor. Todavía quería algo especial entre el hombre que amara y ella.
Sasuke no la dejó ir y terminaron teniendo relaciones sexuales en el piso. Hinata se quedó tendida en el suelo mirando hacia el techo mientras trataba de recuperar el aliento. Sasuke estaba medio tumbado sobre ella, tenía la cabeza sobre su pecho, su cabello le hacían cosquillas. Sintió que la besaban en el pecho. El beso fue lento y suave, y se arrastraba hacia su cuello. Ella suspiró, pero antes de que pudiera besar sus labios, ella lo rechazó, se levantó y se puso la bata. Ella no podía mirarlo.
La puerta se cerró detrás de ella y Sasuke vio la luz por debajo de la puerta.
Gai le contó todo a los recién llegados, luego desvió la mirada. Tenten estaba de pie al lado de Lee que aún lloraba.
Ino, se alejó de sus compañeros de equipo para ir donde Sasuke y cayó de rodillas al lado de él mientras lloraba.
Shino, Kiba, Chouji y Shikamaru empezaron a recoger los cadáveres y a vendar a sus compañeros lesionados bajo las órdenes de Kurenai. Hinata oyó a su sensei decirle algo, pero su mente estaba lejos de entender lo que le dijeron que hiciera.
Cada vez se decía que sería la última vez, pero su romance en secreto continuó. Ellos nunca han compartido alguna palabra de amor, ni se han abrazado, ni besado. Eran solo personas que se ayudaban a calmar su deseo sexual, aunque siempre era Sasuke quien la buscaba y ella nunca lo rechazaba.
A veces, Sasuke se sentaba en el sofá de su sala y la observaba. Ella hacía sus deberes, ignorándolo, pero también le servía té o le preparaba algo para comer. Esas visitas siempre terminaban en sexo en diferentes lugares de la casa, excepto en la cama. Ella tampoco lo dejaba besarla en los labios. Él tomó su virginidad, la tocaba, la besaba y lamía cada centímetro de su cuerpo, pero nunca había tocado sus labios. Es una ironía que quisiera conservar su primer beso para el hombre que amara.
Kakashi miró a Hinata. Ella hizo caso omiso de lo que su sensei le ordenó, sus ojos estaban vacíos. Se dio cuenta de los cambios en ella después de que comenzó su relación con Sasuke, se volvió más retraída y fría, perdió su timidez y se volvió valiente, más no sociable.
En ese día, en la posada, cuando regresó, se detuvo en la puerta al oír sus voces. Era tarde y los dos dejaron que el deseo tomara el control de sus mentes. Kakashi pasó el día y la noche en otra habitación, dejándolos solos. Al día siguiente, al mediodía, tuvo que ir tras ellos cuando no los vio en las escaleras.
Sabía que tenían una relación, aunque no una relación real. Los jóvenes negaban que estaban juntos, pero aceptaban que estaban teniendo una aventura.
Hinata vio como Ino lloraba junto a Sasuke y le acariciaba el cabello. Sakura también lloraba y trataba de curarlo, ella le estaba haciendo daño. Hinata ignoro a Kurenai cuando la llamó otra vez. Ellos no lo sabían, pero lo que estaban haciendo solo duplicaba el dolor de Sasuke. Ellos no querían dejarlo morir, necesitaban más tiempo.
Hinata puso su plato en la mesa y se sentó. Tenía hambre y el olor de la comida le hacía agua la boca. Ella se alcanzó a llevar el tenedor a la boca cuando escucho un ruido en la puerta. Lo ignoro y comió un bocado. Vio como su puerta se abría, pero también lo ignoro y volvió a comer, sin preocuparse de su huésped.
El joven cerró la puerta y se quitó los zapatos. Fue y se sentó en el sofá haciendo caso omiso de la mujer que cenaba. Tomó el control remoto y encendió la televisión. Encontró un show de preguntas y comenzó a verlo.
Ella siguió comiendo mientras recordaba como llego a ese edificio. Fue cuando perdió el título de heredera y se lo entrego a su hermana de dieciséis años, a Hinata le pusieron el sello maldito de los Hyūga. Hanabi se precipitó para evitarlo, pero llego tarde para detener a su padre, no pudo detener lo que le paso a su hermana mayor. La niña estaba muy triste, pero Hinata le dijo que no habría necesidad de que activaran el sello, ya que ella no tenía intención de hacer daño a su familia.
Su padre le permitió irse cuando le preguntó, pensó que vivir por su cuenta tal vez podría hacer que ganara algo de confianza en sí misma. Shino y Kiba la ayudaron a encontrar un departamento entre los edificios para shinobi. Se le permitió llevarse muebles de la casa Hyūga, pero ella no tuvo que hacerlo, ya que los departamentos se rentaban amueblados. Ella solo tomó sus pertenencias y abandonó su casa.
Se quedó allí durante seis meses, pero tuvo que mudarse a causa de que el lugar no era adecuado. Paso un mes antes de que su equipo fuera a esa misión con el equipo de Kakashi. Ella se mudó a otro apartamento, donde se convirtió en vecina de Sasuke.
Cuando Kakashi, Sasuke y Hinata se reunieron con los demás. Kiba y Shino se dieron cuenta de que su tranquilidad no era habitual, aunque no le preguntaron nada, pensaban que era a causa de Naruto. Solo Sasuke y Kakashi conocían la verdadera razón detrás de su extraño comportamiento.
Hinata estaba avergonzada por lo que pasó con Sasuke y eso era algo que no le diría a nadie. Ella tuvo sexo con un hombre al que apenas conocía. Se sentía sucia. Y para colmo, tenía que ver a Naruto comerse a Sakura con los ojos.
Al saber que Sasuke era su vecino, se le ocurrió que tendría que mudarse de nuevo, pero, ¿qué les diría a sus compañeros de equipo? Necesitaba razones válidas para hacerlo, dado que el departamento y el edificio donde ella vivía, era el mejor. Era nuevo, limpio y en su mayoría ocupado por ninjas de élite y no había ningún problema en su apartamento como para irse.
Tal vez eso sería una mala idea. Día a día se sentía más sola y aislada de otras personas. Claro, tenía a su familia, sus compañeros de equipo... Amigos, gente a la que veía todos los días e intercambiaba algunas palabras, pero nadie cercano con quien compartir.
Puso el último plato en la estantería, se secó las manos y se sentó en el sofá junto a Sasuke para ver el espectáculo. Subió sus piernas al sofá y apoyó el mentón en las rodillas.
Miró, a su acompañante, estaba sorprendida de que no saltara sobre ella. Volvió su atención hacia el televisor. Estaba enojada consigo misma por querer que él hiciera un movimiento. No fue un buen día y tenía tantas cosas en su mente, su vida, su carrera ninja, la soledad.
Hinata se levantó, se fue a su habitación y entro al baño. Después de cinco minutos, Sasuke escuchó que el agua estaba corriendo. Siguió viendo el espectáculo, escuchando como respondían a las preguntas. Cuando pasaron un par de minutos, se levantó y fue al baño.
La ducha no tenía una cabina o cortinas, era como la que había en su departamento, pero ella no mojaba todo como él. Se inclinó para mirarla, ella estaba tratando de lavar su espalda. Caminó hacia ella y le quito la esponja de las manos. Hinata lo miró sorprendida y luego volvió su rostro hacia la pared. Sasuke le enjabono la espalda, después devolvió la esponja y se lavó las manos en el fregadero.
Se posó bajo el agua y dejo que esta se llevara la espuma de su cuerpo y cabello. El sello se vio claramente en su frente, por lo general lo cubría con su flequillo. Apagó el agua y tomó la toalla. Se secó un poco su cabello con ella, luego envolvió la toalla alrededor de su cuerpo y se acercó al lavabo, donde había un gran espejo. Haciendo caso omiso de Sasuke, se cepilló el cabello y lo ato en una coleta baja. Abrió un cajón causando que Sasuke se alejase. Él la miró con curiosidad mientras tomaba unas tijeras y se cortó la coleta desde la base de su cuello. Húmedos cabellos cayeron enmarcando su rostro. El corte se parecía al que usaba cuando tenía doce años.
Tiró los largos cabellos a la papelera y se peinó con las manos.
Sasuke estaba a su espalda y la miraba en el espejo. Tenía las mejillas ligeramente encendidas a causa de su ducha caliente. Le gustaba observar sus blanquecinos ojos. La besó en la parte posterior del cuello que ahora estaba al descubierto y luego se trasladó para besarla en la unión entre el cuello y el hombro. Sus manos la abrazaron y la acarició sobre la toalla. Hinata inclino la cabeza a un lado. Suspirando se apoyó contra él. Sasuke se apegó más a su espalda, le desató la toalla y comenzó a tocar sus grandes senos.
Hinata se sonrojó aún más cuando vio las manos de él jugueteando con sus senos, ella miró a Sasuke, quien estaba sonriendo. Su cuerpo empezó a desarrollarse cuando tenía unos diez u once años, odiaba sus pechos, por lo que empezó a usar chamarras para ocultar su físico y por lo mismo solía encorvarse. Incluso hasta hace unos meses odiaba su cuerpo. Pero ya no.
Sasuke la volteo y la subió en el mueble donde estaba el lavabo. La piel de Hinata se erizó ante el contacto del frío mármol. Sasuke dio un paso atrás para quitarse la ropa. Hinata lo observó tímidamente, él tenía un cuerpo musculoso, pero delgado, su piel era tan blanca como la suya y Hinata lo encontraba atractivo. Además, a ella le gustaba pasar las manos sobre la perfecta piel de él, su cuerpo era como el acero, pero suave con la seda.
El Uchiha bajo su ropa interior revelando su erección. Él sonrió y Hinata apartó la mirada.
Él volvió a acariciarla y Hinata comenzó a disfrutar de las caricias. Ella echó la cabeza hacia atrás y apoyó todo el peso de su cuerpo sobre el mueble del baño. Todo el día, todo el día, tuvo que escuchar sobre lo maravillosa que era la kunoichi de cabello rosa. Los más jóvenes la admiraban, los ancianos la alababan, los varones hablan de su belleza, sensualidad y fuerza... Pero el hombre al que Sakura amaba estaba aquí entre sus brazos, dándole placer a ella y no a Sakura. Él se interesó en ella y no en Sakura.
Hinata jadeó cuando sintió que la besaba entre las piernas. A veces él la complacía con sus dedos, pero esta era la primera vez que utilizaba su boca en esa zona. Ella quería retirarse y cerrar las piernas, pero él la detuvo. Una de sus manos fue a dar en la cabellera de Sasuke, su mente le decía que lo rechazase, mientras que su cuerpo quería acercarlo más.
Hinata ganas de gritar, él estaba muriendo. Ella lo miró a los ojos, sabía que él quería verla.
Hinata lucia tranquila, por supuesto que ella quería que él viviera, ya que no quería estar sola. Ella quería que la visitara en su apartamento, quería que él se bebiera su zumo de melocotón o se comiera los onigiri que ella guardaba en la nevera para alguna urgencia, ella quería su placer, la tocara, la besara. Quería sentir su cuerpo.
Cuando regresó a su casa después de una desastrosa misión, Hinata cayó de rodillas en medio de su sala de estar. Todavía temblando por el shock y el pánico de los acontecimientos que vivió.
Akamaru estaba muerto. Kiba fue herido, pero nada de gravedad. Shino estaba en estado de coma. Y ella solo tenía lesiones leves.
Sasuke fue tras ella y cerró la puerta. Entro en la cocina y volvió con un vaso de agua. Se arrodilló junto a la temblorosa kunoichi y la hizo beber el agua. Las lágrimas corrían por sus mejillas. Él la abrazó y no la soltó hasta que ella dejó de llorar.
Sasuke estaba molesto, ¿no podía ni siquiera estar en paz mientras moría? ¿Por qué no lo dejaban solo? Naruto, Sakura e Ino... Nunca lo entendieron. Él no era un premio a disputarse entre esas dos chicas. Sí, vio a Naruto como un hermano, pero ahora él no necesitaba ruido o alegría...
El shinobi de cabello plateado se dirigió a su equipo y alejo a Sakura, ella luchó negándose a apartarse de Sasuke. Kakashi la golpeó el cuello y la joven cayó desmayada en sus brazos. Naruto bajó la cabeza y las lágrimas corrían por sus mejillas.
—Sakura nunca me ha entendido... —dijo Sasuke entre respiraciones cortas. Sus ojos vidriosos se centraron en Hinata. Quería llamarla, si tan solo pudiera...
Si tan solo ella no lo hubiera corrido de su casa justo después de sus encuentros sexuales, no lo dejó quedarse ni una vez. Él nunca quiso alejarse de ella, porque la necesitaba. Sus dedos se movieron. Si tan solo ella le tendiera la mano, solo una vez, no para algo pasional, necesitaba sentir las manos de ella entre las suyas. Estaría en paz mientras estuviera con ella. Pero Hinata no le había permitido disfrutar plenamente. Él no pedía mucho... Solo, solo estar con ella una vez más y quedarse juntos hasta el día siguiente.
Hinata se alegró de que Kakashi alejara a Naruto y Sakura de él. Sasuke estaba muriendo. Nunca estaría allí para ella, no más. Nunca más se molestaría con ella, no estaría allí para consolarla, para amarla...
Hinata caminó hacia él, camino rápido, haciendo caso omiso de gente a su alrededor, y se sentó junto a Sasuke. Le tomo la mano. Sasuke quería sonreír, darle una sonrisa real. Sus ojos negros se cerraron ante el contacto. Él quería alejar la mano de Ino de su cabello, si pudiera...
Ino, confundida, vio a la heredera Hyūga sentarse lentamente junto a Sasuke y poner su mano sobre la de él.
Hinata se inclinó y se humedeció los labios antes de besar a Sasuke. Ella sintió su débil respuesta. Siempre lo apartaba cada vez que él quería besarla. Y ahora, justo ahora era demasiado tarde para decirle que ella lo quería, que lo apreciaba. Ambos disfrutaron de su último momento juntos.
Ella lo miraba. La mano de Sasuke tembló por última vez antes de que su alma dejara su cuerpo. Ella sonrió levemente, cuando por desgracia Sasuke dejo este mundo.
Todos quedaron estupefactos, salvo por Kurenai y Kakashi. Nadie sabía que Hinata estaba interesada en él, pero no se atrevieron a cuestionarla en ese momento.
—Sasuke —exclamó Ino. Los ojos del Uchiha seguían abiertos y fijos en Hinata, pero su respiración se detuvo y su pecho quedo inmóvil.
La kunoichi rubia sacudió la cabeza lentamente en negación y con dedos temblorosos se acercó al cuello del hombre herido, puso dos dedos y no sintió el pulso. Sus ojos se abrieron y rápidamente miró a Hinata, pero ella solo tenía ojos para Sasuke.
Los sollozos de Naruto fueron audibles, Kakashi se estremeció visiblemente, Ino apretó los dientes con fuerza, Sakura estaba en el suelo inconsciente. Gai se acercó y llevo su mano derecha hacia la frente de Sasuke y luego la deslizó hacia abajo, cerrándole los ojos.
Sasuke se veía tan tranquilo, era como si estuviera durmiendo.
—Murió protegiéndonos a todos —dijo Gai en voz baja, cosa que sonó extraño viniendo de la bestia verde de Konoha.
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Los shinobis de la aldea estaban en filas en el área de la ceremonia. Todos ellos iban vestidos de negro. La lluvia caía sobre todos ellos mientras despedían a su compañero caído, a Uchiha Sasuke. Solo dos personas no estaban allí.
Kakashi estaba de pie frente al monumento. Un nuevo nombre fue tallado en el mármol negro.
Hinata estaba acostada en la cama que perteneció a Sasuke.
Cuando se le informó sobre el funeral de Sasuke, no quiso asistir. Ella no quería ver a todas esas personas con dolor en sus rostros, pero en realidad eso no le importaba. La verdadera razón era que no quería ver a todas las fans de Sasuke llorar.
Acarició la colcha de color oscuro de la cama de Sasuke mientras observaba la lluvia desde la ventana. Ella había estado en su departamento dos veces cuando tuvieron sexo allí. Aunque, esta era la primera vez que se acostaba en su cama.
Unos tímidos rayos de sol se abrieron paso entre las nubes y se formó un arco iris. Sasuke amaba la lluvia. Recordó como es que él se sentaba frente a la ventana cada vez que llovía y la veía caer hasta que se cansaba o sentía frío.
Hinata puso suavemente la mano sobre su vientre y cerró los ojos.
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Notas: ¡Hola! ¿qué tal? Bueno… Esto es nuevo para mí. El lemon no es mi punto fuerte, lo admito, me cuesta trabajarlo. Pero hice el intento, espero no quedara tan feo.
Naoko Ichigo
