Necesito autocontrol

-"Estúpido clima". Dijo Noah mientras bajaba de su camioneta. Había salido hecho un tornado de su casa, se le hacía tarde, y había dejado su abrigo. Solo llevaba la chaqueta del equipo.

Claro que para un chico como el eso no representaba ningún problema. Alto, con unos músculos de muerte, no, el frio no tenía lugar en su mundo. De lo único que si se arrepentía era de haber olvidado su gorro, sin el su cabeza semi rapada se congelaba.

"En cualquier momento mis pensamientos van a empezar a temblar este tonto mowhack no me parece tan buena idea el día de hoy " pensó seriamente pasando sus manos por la única línea de cabello que surcaba su cabeza descubierta. "Además esto no tiene sentido… ¿Tarde para que? Hace años que no entro a la primera clase" el chico se paró en seco y dudo entre si regresaba a su camioneta y dormía un poco o si mejor entraba a la escuela y se iba a dormir a la enfermería con algún pretexto, optó por la enfermería, hacía menos frio seguramente.

Comenzó a caminar con pasos descuidados y lentos hacia la entrada principal. Odiaba caminar porque implicaba pasar tiempo sin hacer nada, y su mente comenzaba a divagar y a pensar cosas que hubiera preferido mantener calladas.

Quinn Fabray, ese era el nombre que lo mantenía despierto y que lo acosaba en sueños cuando al fin lograba dormir. No es que fuera la primera persona a la que le pasaba algo así, todos han tenido un amor platónico, ni remotamente posible y en un sin número de chicos la dueña de sus suspiros era la misma chica de cabello dorado. Pero para Puck era diferente. Era diferente porque el si había estado con ella, había podido sentir en sus manos esos sedosos caireles dorados, había podido ver de cerca los ojos miel por los que todos se derretían, había probado el dulce sabor de sus besos… y mas que eso, oh si, Noah Puckerman, el semental de la escuela era el único que podía poner en duda el papel de Quinn Fabray como presidenta del club de castidad. Cualquiera diría que eso era algo de lo que habría que estar orgulloso, pero había un graaaan problema que se lo impedía. Quinn Fabray era la novia de Finn, su mejor amigo, bueno tal vez si Finn se enteraba se enojaría y lo golpearía y después de un tiempo todo volvería a la normalidad. Pero no solo era eso, el encuentro de esa vez había dejado huella. Una muy notoria huella. Quinn estaba embarazada de el. ¿Marcador final?. Finn 2 – Puck 0. Mas que un golpe lo hubiera molido.

Puck se encontraba a unos pasos de la enfermería cuando escuchó una melodiosa voz que lo sacó de sus pensamientos. Eran Quinn y Finn que hablaban o mas bien intentaban hablar en voz baja afuera del salón de historia. Puck se detuvo detrás de los casilleros. Cualquier cosa que saliera de la preciosa boca de la mamá de su bebé valía la pena ser escuchada aunque le quitara unos cuantos minutos de sueño en la cama de la enfermería.

-"Finn, enserio necesito hacerme ese ultrasonido" dijo Quinn

-"Lo se, pero no tengo el dinero suficiente ¿Por qué no te lo haces y lo pagamos en próximo mes con mi paga?" respondió Finn

-"Porque ya debemos 2!, tu paga no es tan enorme como piensas, vas a tener un hijo es hora de que comiences a hacerte responsable" Quinn estaba hecha una furia, se volteó rápidamente sin darle tiempo a Finn de replicar y comenzó a caminar airosamente hacia la salida dejando a Finn parado en medio del pasillo con la boca abierta y los ojos llorosos. Dio unos cuantos pasos hacia el salón, pero opto por entrar al baño. Tenía que desahogarse.

Peleando por dinero otra vez. Pensó Puck. Le dije que el no era la mejor opción pero ella no me escuchó y encima de todo me llamó perdedor! Solo porque tenía una debilidad normal por las mujeres, o porque se la pasaba molestando a los demás chicos de la escuela que no estaban en el equipo de futbol, eso no lo hacía un perdedor. Finn si era un perdedor, pero nadie lo veía asi, todos se encargaban de alabar cualquier cosa que hiciera. Puck cerró los ojos un momento. No debería hablar así de el, después de todo es mi mejor amigo pero no puedo evitar sentir algo de envidia hacia el. El tiene a Quinn!. Y parece no estar contento con eso. No digo que todo el asunto del bebé sea sencillo, pero yo soy el que debería estar con ella. Puedo ser un buen padre aunque me cueste trabajo y tenga que dejar atrás ciertas cosas, puedo darle el dinero que necesita. Si yo fuera Finn no estaría sentado en un retrete llorando por lo difícil que es la vida para mí, no, yo habría corrido detrás de Quinn y le habría asegurado que todo iba a estar bien y habría hecho todo lo necesario para tener el dinero. Pero no, Quinn había escogido a Finn y yo no iba a echarnos de cabeza.

Puck salió de su escondite y caminó hacia los baños apresuradamente para hacer parecer el encuentro como algo casual.

-"¿Qué pasa amigo?" le preguntó a Finn que se encontraba sentado en el último retrete con la cabeza hundida entre sus manos.

-"Otra vez esta cosa con Quinn, si el bebé consume esta cantidad de dinero aún estando en el vientre no se que voy a hacer cuando salga, es muy difícil para mi, no puedo hacerme cargo de todo…"

Puck puso los ojos en blanco. Se los dije.

-"Vamos hombre no es tan malo, las mujeres se ponen un poco hormonales en el embarazo." Dijo Puck tratando de sonar lo más amable que le era posible. "Porque no vas a buscarla, hace un frio de la goma y le puede pasar algo" Tampoco tan amable, te vez sospechoso pensó Puck. "Bueno, a cualquiera le puede pasar algo" volvió a decir para restarle atención a la frase anterior, pero no fue necesario. Finn seguía llorando y quejándose de su vida.

-"Demonios Finn!" soltó Puck "Ella tiene razón!, estás a punto de tener un bebé, vas a tener que hacerte cargo de muchas más cosas de las que ya te encargas ahora, no puedes solo quedarte aquí y ver como ella se va!" El color del rostro de Puck comenzó a cambiar a rojo mientras el volumen de su voz aumentaba. "Tienes que demostrarle que puedes lidiar con esto, que no eres un perdedor!, si ella te prefirió a ti para criar a nuestro hijo es porque piensa que tu tienes mas ambición y mas futuro que yo!" Maldita sea que acabo de decir. Puck tomó una bocanada de aire y comenzó a pasar en su mente los nombres de todos los santos que recordaba. Tal vez alguno lo oía y hacía que de alguna manera Finn hiciera caso omiso de sus palabras.

- "Todos los días doy lo mejor de mi pero ella… espera… ¿Nuestro hijo?..." Finn alzó su rostro hasta toparse con los ojos de Puck.