Desde Howgarts Con Amor

Capítulo 3: De citas, paranoias y novias formales

La mañana del segundo día de curso amaneció para los merodeadores prometiendo ser bastante entretenida. Se habían despertado mucho más temprano de lo habitual, lo que era bastante raro, y sin rechistar, lo que era todavía más raro. En ese momento estaban los cuatro sentados en el suelo formando un corrillo, y en el interior de este había una caja metálica que parecía ser una especie de jaula.

-Bien chicos ¿están todas dentro?- preguntaba Sirius.

-Todas Canuto, frescas y recién pilladas- respondió enseguida James.

-Al final el madrugón va a valer la pena- dijo Peter ilusionado.

-Tienes razón Colagusano, solo con ver la cara que se les queda cuando vean entrar cientos de doxys en el vestíbulo la valdrá.

-Y más cuando vean que nosotros estamos sentaditos ya en nuestra mesa y lejos del incidente- sonrío Remus.

-La verdad es que ese chaval ha sido un buen fichaje.

-Tienes toda la razón, nos ayuda tanto y sin rechistar que yo diría que está enamorado de nosotros- rió Sirius- si no fuera porque está tan desesperado por perder la virginidad con una chica guapa que el otro día me hizo darle una clase magistral.

-El pobre chico no sabe lo que ha hecho- dijo Remus picando a su amigo.

El chico en cuestión era Dylan Wilbur, hermano menor de Angelica y fan número 1 de los merodeadores. A finales del curso pasado se les había presentado y ni corto ni perezoso les dijo que iba a ser su sucesor, y que quería ayudarles en todo lo que pudiera. Desde entonces los otros cuatro lo habían acogido como becario. Esto era muy útil, porque ellos planeaban las bromas y luego Dylan se encargaba de apretar el interruptor y ponerlas en marcha mientras ellos estaban lejos del escenario del crimen. Y como el chico tenía cara de no haber roto un plato en su vida, nadie sospechaba de él. Los cuatro amigos se fueron de la habitación con la caja en la mano y bajaron las escaleras hasta los dormitorios de tercer curso. El plan era que Dylan fuera al vestíbulo antes que nadie y pusiera la jaula con las doxys en un sitio estratégico donde nadie las viera. Luego, cuando el vestíbulo estuviera lleno de gente y los merodeadores ya en el comedor, su pequeño saltamontes abriría la jaula y se escabulliría de allí sin que nadie sospechara. El crimen perfecto.

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El vestíbulo de Howgarts estaba abarrotado. La mayoría de alumnos charlaban o esperaban a alguien antes de entrar en el comedor. Solo unos pocos - entre ellos los merodeadores - estaban sentados ya a la espera del desayuno. Lily, Saskia y Charlotte hablaban mientras esperaban a Vivienne y Angelica. A los pocos minutos, Saskia las vió bajar juntas la escalera y las saludo con la mano. Cuando iba a avisarle a las otras de que ya podían entar se oyó un ruido raro. Todos miraron hacia un punto junto a los relojes con la puntuación de cada casa, en los que Ravenclaw llevaba la ventaja, y de pronto de ese punto empezaron a salir a borbotones lo que parecían ser cientos de puntos azules. Todo el mundo empezó a gritar y a correr, pero los puntos se les enganchaban en el pelo y la ropa, ya que no eran puntos sino...

-¡Son Doxys chicas! ¡Los bichos esos que se te enganchan por todas partes!- gritaba Angelica mientras intentaba sin mucho éxito desengancharse una doxy del flequillo.

-Gracias por la primera información Angie pero de la segunda ya nos habíamos dado cuenta- Contestó Charlotte mientras se quitaba una del uniforme.

-¡Las odio, son asquerosas! ¡Quitádmelas, quitádmelas rápido que vienen por mí!- Saskia estaba un poco histérica porque odiaba los insectos, o en su defecto todo lo que pudiera pasar por ellos.

-Saskia, no van a por ti, intentan pasar y ser libres, pero no pueden porque se quedan enganchadas- aún en ese momento, a Lily no la abandonaba su aplastante lógica.

-Eso me daría muchísima pena si no fuese porque se quedan enganchadas en MÍ pelo recién alisado- Lily fue a contestar con otra irrefutable respuesta de las suyas, pero en ese momento, todas las doxys se quedaron congeladas en el aire.

-Alumnos- el director Dumbledore bajaba con porte majestuoso las escaleras del vestíbulo- por favor les pido que pasen al comedor con tranquilidad, en seguida serviremos el desayuno. Lamento mucho este incidente, y en cuanto me haga cargó de las doxys castigaré personalmente a los culpables- a nadie se le escapó ese "los", y todos supieron muy bien en quienes estaba pensando Dumbledore. Por lo visto a la profesora McGonnagal tampocó, ya que se levantó de la mesa de los profesores y se dirigió hacia la de Gryffindor.

-Potter, Black, Lupin y Petigrew- los cuatro levantaron la vista hacia la jefa de su casa- ¿por casualidad no sabrán ustedes nada sobre este desafortunado incidente, verdad?

-Profesora McGonnagal, nos ofende que piense eso de nosotros- dijo Sirius echándole morro- Sabemos que nuestra fama nos precede, pero hemos vuelto al buen camino.

-¿A sí? ¿Y por qué debería fiarme de ustedes?

-Bueno, profesora- tomó el relevo James- usted misma pudo ver desde su mesa que nosotros cuatro estamos aquí sentados desde mucho antes de lo de las doxys. ¿Cómo íbamos a abrir la jaula?

-Existen hechizos muy simples para eso señor Potter.

-Disculpe que la corrija profesora pero desde aquí no hay ángulo para lanzar un hechizo al sitio de donde salieron las doxys- Remus, al igual que Lily, poseía una lógica aplastante en los momentos de crisis.

McGonnagal se vio derrotada, y aunque seguía pensando que de alguna forma habían sido ellos, no tenía pruebas y por lo tanto no sería justo castigarles solo porque el sentido común decía que habían sido ellos. Mientras tanto, aún en la puerta del comedor, las chicas, con los pelos enredados y los uniformes hechos una piltrafa, intentaban arreglar el estropicio.

-Mi uniforme ya está bien ¡Pero mirad que pelos!- Saskia agitaba su corta melena negra con indignación- antes estaban llenos de glamour y ahora de enredos y puntas abiertas- se lamentaba.

-Anda ven, que te hago un apaño- dijo Vivienne. Le apuntó con la varita a la cabeza y murmuró- teretis pilus- el pelo de su amiga volvió a ser tan liso y glamuroso como antes del ataque.

-¡Te adoro Viv!- Saskia le dio a la rubia un abrazo de oso tan fuerte que se puso morada.

-Sas, que no puede respirar- Lily salvó a Vivienne de morir por asfixia.

-Ups, lo siento. Por cierto ¿Dónde has aprendido ese hechizo tan guay?

-Pues me lo enseñó mi madre, sabe un montón de hechizos de ese tipo, me enseñó a usarlos desde pequeña.

-Típico de ella. En vez de enseñarle a su hija un hechizo para defenderse le enseña uno para alisarse el pelo.

-Nena, no hables así de mamá. Se preocupa porque yo esté guapa. Y desde que has llegado, contigo igual.

-Debería preocuparse mas de nosotras en sí, en lugar de por nuestro pelo o nuestro maquillaje- musitó Charlotte de forma que ninguna la oyó escepto Lily, aunque la pelirroja prefirió callar.

-Bueno ¿entramos? no se vosotras pero me muero de hambre.

-No hace falta que lo jures Angie, acaban de rugirte las tripas- se burló Charlotte- venga vamos.

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Ese día los de sexto de Gryffindor y Hufflepuff tenían pociones juntos. Slughorn entró en el aula con una gran sonrisa y les dijo:

-Bienvenidos a mi primera clase del año, Gryffindors, Hufflepuffs y como no, Lily- la pelirroja se sonrojó hasta la punta del pelo, todos sabían que era la favorita de Slughorn, ya que el no se molestaba en ocultarlo- Para las clases de este trimestre vais a estar por parejas- todos empezaron a llamar a sus amigos asegurándose no estar sin pareja- no tan rápido chicos, no tan rápido. Yo las elegiré poniendo en cada una a alguien a quien se le bien la asignatura y alguien a quien no. Así, además de que no habrá demasiadas diferencias entre parejas, el que sea bueno en pociones podrá ayudar al que no lo sea. Bien, todos atentos, las parejas a las que nombre que se busquen un sitio para los dos:

"Hopkins con Grey- dos chicos de Hufflepuff se levantaron y fueron a sentarse al fondo de la clase- Petigrew con Van Hudson- Peter y Saskia se levantaron, el ilusionado y ella con cara de fastidio, y se sentaron en primera fila- Black con Hepburn- Sirius vió que su compañera era una Hufflepuff rubia con cara de simpática, se levantaron y se sentaron en la tercera fila- Whiles y Pikes- dos Gryffindors se sentaron en primera fila- Potter y Evans- la clase entera palideció. Todos estaban pensando lo mismo "este hombre no sabe que acaba de desatar la tercera guerra mundial". Pero a diferencia de eso, Lily se levantó nerviosa y fue hacia James, que con toda tranquilidad y sin decirle nada, le señaló un sitio en la segunda fila- y por último, Lupin con DuFour- Remus y Vivienne se sonrieron y se sentaron en el último sitio libre que quedaba al fondo de la clase.

Slughorn empezó a explicar como se hacía la primera poción del temario: el filtro de muertos en vida. Las parejas empezaron a trabajar mientras charlaban entre ellas:

-¿A ti se te dan bien las pociones no?- preguntaron a la vez Remus y Vivienne. El rió y contestó.

-A juzgar por tu pregunta, nosotros más que una pareja equilibrada somos los que sobraron cuando estaban hechas las demás- Ella rió.

-Pues entonces hay que prestar atención, aunque desde aquí atrás va a ser difícil ver algo.

Más adelante, James y Lily trabajaban en silencio hasta que ella habló.

-Oye Potter, me alegro de que al parecer se te haya pasado tu capricho conmigo y ya no te dediques a perseguirme- en realidad lo que ella buscaba era una explicación de por qué ya no la perseguía.

-Gracias por decírmelo Evans, y llámame James. Al fin y al cabo, ahora que ya se me ha pasado como tú dices, podemos ser amigos ¿no?

-Claro- "y nada, que no suelta prenda"- y llámame Lily- en realidad, ella misma no sabía porque quería enterarse. Bueno, en el fondo sí lo sabía, pero no quería admitírselo a sí misma, porque no le gustaba nada, y si no lo admitía era como si no existiese.

Al otro lado de la clase, en la tercera fila, Sirius se dedicaba a conocer a su nueva compañera de clase.

-Así que te llamas Priscila. Yo soy...

-Sirius, lo sé.

-¿Por qué últimamente todas me decís lo mismo?- ella le miró extrañada- déjalo, son cosas mías- la respuesta de Priscila había hecho que recordase a Charlotte. Esa chica le había gustado de verdad, en su charla del día anterior habían hablado mucho sobre ambos, él le había contado todo el lío con su familia, que se había escapado de casa y ahora vivía en la de James, y ella le contó que cuando ella tenía 4 años sus padres se divorciaron y fue a Francia con su padre, que la separaron de su hermana y que ahora su padre había muerto y ella había vuelto a Inglaterra con su madre, a la que no soportaba. Le había gustado de verdad hablar con ella, la prueba está en que no había intentado abordarla para besarla ni meterle mano. Con ella quería tener algo mas que una noche loca, y por eso quería ir despacio. Había prometido esperarla esa tarde en la sala común para ir juntos a dar una vuelta. Se sentía raro. Era la primera vez que quería ir enserio con alguien. Desear una novia era algo nuevo para él.

Volviendo al fondo del aula Remus y Vivienne tenían serios problemas con su poción. Entre que estaban al fondo y no se enteraban de nada y que ninguno de los dos era precisamente un lumbrera para las pociones la cosa solo podía acabar de una forma:

-¡Lupin y DuFour!¡¿Se puede saber por qué su caldero ha explotado y ustedes están cubiertos de ceniza?!- y así era. El caldero nuevo de Remus estaba roto en mil pedazos y ellos parecía que estaban disfrazados del rey Baltasar: negros de la cabeza a los pies. Y todo porque Vivienne, en lugar de oír "ojo de tritón", había oído "ojo de ratón"- ¡Después de las clases los quiero a los dos recogiendo el aula, y más les vale que mañana esté limpia como una patena!

Ninguno de los dos se atrevió a rechistar, viendo a Slughorn en ese plan, así que cuando terminó la clase los dos se pusieron manos a la obra. Mientras los dos lanzaban reparos y fregotegos aquí y allá, ella rompió el silenció.

-Oye Remus, siento mucho lo de tu caldero, he intentado arreglarlo pero con un reparo es imposible.

-No importa, son cosas que pasan.

-No, de verdad, ha sido todo culpa mía, me he cargado tu caldero nuevo y encima tú también te estás pringando con esto, así que déjame darte el mío.

-Ni de coña Vivienne, tú no tienes la culpa. En algún momento uno de los dos iba a echar el ingrediente equivocado, solo era cuestión de tiempo- dijo él sonriéndole.

-Pero aún así...

-Pero nada, y vamos que esto no va a limpiarse solo.

Y así siguieron charlando mientras limpiaban. Hablaron de todo un poco, y Remus comprobó que Vivienne le caía muy bien. No era solo una rubia tonta como decían las chicas, ni una simple tía buena como decían los chicos. "Ella es mucho más que eso".

Por su parte, a Vivienne siempre le había encantado la personalidad amable de Remus, pero ahora comprobaba que además de amable era muchas otras cosas, entre ellas simpático y divertido. Definitivamente, ese día había descubierto a un buen amigo.

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-¿Estás listo Colagusano?

-Listo Cornamenta

-Muy bien, al ataque.

-Tu lo has dicho.

James y Peter habían decidido que esa era una buena tarde para que diera comienzo su cruzada en pos de una novia. Los dos tenían motivos de peso para desear una cuanto antes. Por una parte, James, por muy bien que disimulara, todavía sentía mariposas en el estómago cuando veía a Lily, y había decidido que tenía que olvidarla sí o sí, por su bien y por el de ella. Además había comprobado que Lily era mucho más simpática con él cuando iba de amigo que cuando iba de amor de su vida. Por otro lado estaba Peter, cuyas razones eran que no haber dado un beso a los dieciséis años era penoso, y había que poner remedio inmediato antes de que llegaran los diecisiete y la cosa ya no tuviese remedio. El caso era que los dos necesitaban una chica urgentemente y esa tarde era perfecta. Empezaron a pasearse por el colegio con expresión concentrada y el radar puesto en busca de la chica adecuada, cuando se encontraron con Saskia que venía de frente y pararon, James porque era su amiga y Peter porque su radar ya había encontrado a la chica. La verdad es que la había conocido esa mañana, pero como en pociones tenía que poner concentración extra, no se había fijado bien ni en su brillante pelo, ni en sus ojos ni en el cuerpazo. Pero ahora sí y había decidido ir a por todas. Interrumpió la conversación que tenía con su amigo sobre quidditch y le dijo:

-Oye, ¿tú no tienes novio, no?

-¿Perdón?- dijo ella con cara de espanto.

-Peter, se un poco más sutil, macho. Disculpa Sas, es que esta tarde hemos salido los dos con el chip de ligar puesto.

-¿El chip de ligar? ¿Quiere eso decir que ya no vas a por Lily?- puso más cara de espanto todavía.

-No, he decidido olvidarla por la paz y que seamos amigos- y más cara de espanto aún.

-James ¿estás bien?

-Perfectamente.

-Bueno, pues vale, tu sabrás lo que haces- ya iba a seguir su camino cuando Peter le dijo:

-Oye aún no me has contestado.

-Pues no, no tengo novio, pero justo iba a remediar eso en este momento. Tengo una cita en diez minutos, así que si me disculpáis, voy para allá.

Saskia se fue por el pasillo y agradeció que Simon Williams, un Ravenclaw muy mono, le hubiera pedido una cita esa misma mañana. De lo contrario, habría tenido que mentir y eso se le daba increíblemente mal. Luego recordó lo que había dicho James sobre Lily y pensó que el mundo se había vuelto majara. Cuando llegó al lago, su cita la estaba esperando. Simon se levantó sonriente y le dio dos besos.

-Hola, Saskia.

-Hola, Simon- ¿damos un paseo?

-Como tú quieras.

Estuvieron paseando y hablando sobre ellos para conocerse. Al cabo de un rato, Saskia se hartó de hablar, Simon era muy guapo con su pelo rubio y los ojos verdes, y le gustaba mucho, así que empezó a pensar en como pasar a la acción, porque visto lo visto, él no iba a hacer nada que no supiese que ella quisiera. Decidió que lo mejor era atacar de frente, así que se puso de puntillas y le besó. Él tardó en reaccionar, pero le devolvió el beso. ¡Y de que manera! El chico ponía énfasis en lo que hacía. La agarró por la cintura y ella se colgó de su cuello profundizando el beso. Cuando se quedaron sin aire, ella se descolgó y él dijo:

-Oye, después de esto, ¿se supone que somos novios?- ella sonrió.

-Bueno, se que es sólo la primera cita, pero si tú quieres.

-¿Quieres tú?

-Sí- la verdad es que no le gustaba estar sin novio mucho tiempo, y ya hacía mes y medio que cortó con el guiri alemán.

-Pues entonces yo también- ella le miro extrañada, pero se encogió de hombros y volvió a besarle, que por lo visto era lo que ese chico sabía hacer mejor. Cuando terminaron dijo:

-Es algo tarde, ¿no crees?

-Si tú lo crees yo también. Vamos ya para dentro y nos vemos mañana- Saskia le miró mas extrañada aún, pero pensó que estaba bien tener un novio que tomara tan en cuenta su opinión, y le siguió adentro.

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Charlotte bajaba por las escaleras de los dormitorios cuando vio a Sirius sentado en uno de los sofás con cara de aburrimiento, aunque en cuanto la vio se le cambió la cara.

-Hola- le saludó ella.

-Hola- La verdad es que ninguno de los dos sabía muy bien que decir- ¿nos vamos?

-Claro, ¿me vas a lleva a los jardines?- el negó.

-Demasiado típico- ella puso cara interrogante y el sonrío- tú solo confía en mi.

Anduvieron por los pasillos durante unos minutos, hasta llegar a una gran puerta que atravesaron. Charlotte puso cara de asombro, aunque no era uno muy bueno.

-¡La biblioteca!- dijo eso tan fuerte que la vigilante de la susodicha la vigilante de la susodicha la mando a callar de mala manera- Hombre, al menos tenías razón, esto es de todo menos típico- habló ahora más bajo dirigiéndose a Sirius. Él contuvo una carcajada.

-Nuestra cita no es aquí, esto es solo un sitio por el que tenemos que pasar- y dicho esto, esperó a que la bibliotecaria estuviese vuelta de espaldas, arrastró a Charlotte hasta la puerta de la sección prohibida y la hizo entrar por esta.

-Vale, te has ganado el mérito, esto se vuelve menos típico por momentos.

-Que aquí tampoco es, tú tranquila- mientras decía esto, Sirius examinaba el suelo como si buscase algo, y por lo visto así era, porque al cabo de un minuto le dijo a Charlotte- Lo encontré, ven aquí y verás donde va a ser nuestra cita.

Charlotte vio que lo que había encontrado era una especie de trampilla que había en el suelo. Él bajó y luego la ayudó a ella a hacer lo mismo. Entonces, Charlotte volvió a sorprenderse, esta vez para bien.

-Entonces qué, ¿esto tampoco es típico, no?- ella negó con la cabeza, porque se había quedado sin palabras, debido a lo poco o nada de típico que tenía ese lugar. Porque un lago subterráneo dentro de un castillo no es fácil de encontrar, y menos si para llegar hasta él hay que atravesar la sección prohibida de la biblioteca.

El lago en cuestión era uno que debía abarcar más zonas del castillo aparte de la biblioteca, dado el tamaño que tenía. Había poca vegetación, aunque era normal dada la poca cantidad de luz que se filtraba en aquel lugar. Sirius empezó a encender antorchas que había colgadas de las paredes, mientras Charlotte por fin recuperó el habla.

-Esto es… ¡increíble! ¿Cómo lo descubriste?

-Un día estábamos aquí de noche los chicos y yo curioseando y Peter descubrió la trampilla, la abrió, calculó mal y se cayó dentro- los dos rieron- después bajamos los demás a ayudarle y vimos esto. ¿No está mal para una primera cita, eh?

-La verdad es que está genial- en ese momento, él se acercó con intenciones de besarla, pero ella le paró- Sirius escucha, me gustas mucho, pero yo no soy de las que van por ahí haciendo de todo en la primera cita, además con la fama que tienes, pues…

-¿Pues?- preguntó él asustado.

-Pues que tengo miedo de que te quieras liar conmigo y luego dejarme tirada- dijo ella con una falsa y ensayada cara de pena. La verdad es que había practicado ese momento frente al espejo miles de veces esa tarde. Quería tener a Sirius atado a ella de verdad para que su excusa fuese duradera. Y la mejor manera de conseguirlo era rechazarlo hasta que se volviese loco y no pudiese separarse de ella.

-Sabía que esto iba a pasar, pero Charlotte, te juro que contigo es distinto, que me gustas de verdad y que quiero ir en serio.

-Sirius, por una parte quiero creerte, pero por otra- suspiró- pienso que esto se lo habrás dicho a otras chicas cientos de veces y desconfío.

-Entonces, ¿se acabó antes de empezar?

-No Sirius, no si no quieres.

-Si me lo explicas lo entiendo mejor.

-Verás, yo necesito que me demuestres que quieres estar conmigo más que con ninguna otra- le puso las manos sobre los hombros- y para eso lo único que te pido es que a partir de ahora no coquetees ni hagas nada con ninguna chica que no sea yo- se acercó un poco más a él- cosa que, si es verdad que te importo, no debería resultarte muy difícil. Tampoco quiero que me acoses, ni que me busques demasiado, yo seré la que me acerque a ti cuando esté convencida- ahora estaban prácticamente pegados, sus caras a centímetros de distancia, pero él no hizo intento de nada. En ese momento supo que lo tenía en el bote- Ahora tengo que irme- y se separó de golpe- Piénsatelo, al fin y al cabo no te quiero obligar a nada.

Él se quedó un rato en estado de shock. Cuando "despertó", cayó en la cuenta de todo lo que le había dicho Charlotte. Pensó que no tenía que demostrarle nada, que montones de chicas estarían encantadas de que él quisiera ir en serio con ellas y que no se lo pondrían tan difícil. Pero decidió aceptar lo que la chica le proponía, no supo por qué. Tal vez fuese por que al fin y al cabo era un reto, y a él le encantaban los retos, o tal vez (quizá lo más probable), fuese porque Charlotte le atraía como un imán, y él quería, necesitaba sin saber por qué, estar con ella.

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Saskia entró en su sala común y encontró a Lily estudiando en una de las mesas. Se sentó junto a ella y le tocó el hombro con ligereza.

-¡Hola! ¿Qué tal tu cita?- preguntó la pelirroja con entusiasmo.

-Genial, Lils, adivina ¡ya tengo novio!- lo último lo gritó de tal manera que hasta el calamar gigante se enteró de que Saskia se había echado novio.

-¿Ya? ¿Tan pronto?- al ver lo feliz que era su amiga, Lily prefirió no manifestar sus objeciones en voz alta.

-Oye, ¿sabes dónde está Charlotte? Es que también se lo quiero decir a ella.

-Sigue en su cita con Sirius- dijo Lily con tono sombrío.

-Oye, por como lo has dicho parece que no te llevases bien con ella- Lily no respondió- ¿os lleváis bien, verdad?

-Si te digo la verdad, no lo sé Sas. Hay veces que está genial conmigo y luego se me pone super borde y no se que pensar.

-No te ofendas pero yo no la he visto ponerse borde contigo.

-Ya, eso es lo que mas me extraña, que siempre lo hace cuando nadie más la oye.

-Oye, esta conversación me recuerda ligeramente a la que tuvimos la otra noche. Y de verdad que me gustaría poder creerte pero sinceramente pienso que son más paranoias tuyas.

-Si tu lo dices- dijo la otra con tono molesto.

-Pero cari no te enfades- Saskia le replicó con voz de niña pequeña y le dio un gran abrazo de oso al que Lily acabó correspondiendo.

-Tranquila, no estoy enfadada- se sonrieron y, al menos por esa noche, Lily se olvidó del asunto.

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Charlotte subía a toda prisa las escaleras de la lechucería mientras pensaba en la suerte que había tenido con lo de la cita. Llegó arriba, llamó a una lechuza y repasó una última vez el contenido de la carta:

Rêgium

Ya está todo listo. Puedo ponerlo en marcha cuando quieras. He encontrado lo que me pedisteis. Esta bien escondido y hay agua, tal como especificaste. También me he preocupado de encontrar una buena excusa para mis desapariciones y los tengo a todos en el bote. También sé como entrar a la sección prohibida. Esperare instrucciones para seguir con el plan.

Aquilia

Ató la carta a la pata de la lechuza y la dejó ir por el ventanal. Salió a toda prisa de la torre y enfiló por un pasillo hacia las escaleras. Vio una larga cabellera rubia y saludó con alegría a su hermana:

-¡Viv! No te he visto desde por la mañana ¿qué te cuentas?

-Nada especial, ya sabes, clases y más clases. Por cierto, ¿qué haces por aquí tan tarde? A Sirius hace rato que me lo crucé de vuelta a la torre.

-Lo mismo podría preguntarte yo- se puso Charlotte a la defensiva.

-Y yo te respondería que soy prefecta y estoy haciendo mi ronda- mostró una sonrisa torcida, por una vez le había ganado- ¿me vas a contestar ahora?

-Vengo de consolar a Angelica- Charlotte agradeció mentalmente que se le acabase de ocurrir esa trola y que su hermana fuese bastante inocente.

-¿Consolar? ¿Qué le pasa?

-¿No lo sabías? Su novio la dejó hace nada porque se acostó con otra.

-Vaya impresentable. ¿Sabes cómo se llama?

-Luke no sé que. ¿Por?

-No, por nada- Vivienne tenía una extraña expresión de pánico- ¿seguro que se llamaba así?

-Segurísimo. Oye, estás muy pálida ¿pasa algo?

-Nada, de verdad. Vete ya a la torre anda, o tendré que quitarte puntos- intentó sonreír, pero le salió una extraña mueca.

-Vale, vale. Hasta mañana.

-Que descanses.

Vivienne siguió por el pasillo pensando en lo que le había dicho su hermana. No podía dejar de razonar que Luke era uno de los nombres ingleses más comunes y que no tenía por qué ser el mismo, que el que ella estaba pensando no tenía novia, o al menos eso le había dicho. Pero al mismo tiempo no podía obviar el presentimiento que tenía, ni el extraño nudo en el estómago que hace cinco minutos no estaba ahí. Tenía que hablar con Luke cuanto antes, o quizá sonsacarle a Angelica el apellido de su ex, pero no podía quedarse con la duda.


Hola!!! Aquí estoy otra vez con el new capi. Gracias a todos los ke dejaron reviews en los anteriores y a los ke no ya me estais dejando uno o me enfado y no respiro!! xD En fin y en el proximo cap:

¿Qué hará Lily con respecto a sus paranoias?¿Tendrá ya novia James?¿Qué hará Peter con Saskia?¿Y qué hará su nuevo novio cuando se entere?¿Y al final le hará caso Sirius a Charlotte?¿Qué pasará con las nuevas amistades surgidas en la clase de pociones?

Nos vemos en el capítulo 4: De alianzas, quidditch y recuerdos veraniegos