Título: *~Viëntö~*
Personaje / Parejas: Méxicö
Clasificación: +16
Advertencias: Angst
Comentarios: Disculpen la tardanza con el segundo capítulo, pero es que eh andado algo ocupada con la escuela ¬¬ estúpidos exámenes, en fin son un mal necesario u_u. Gracias por los comentarios, eso ayuda a que escriba más rápido ;). Y disculpen lo corto que esta, el otro prometo será un poco más largos n_n.
Disclaimer: México no es mío... es de los mexicanos, aunque este se lo pedí prestado a Rowein.
Viëntö
Había pasado mucho tiempo, los días pronto se volvieron meses, los meses años y posteriormente siglos. Eso le había sucedido ya, sin notarlo ya llevaba 3 siglos al cuidado de España. Todo ese tiempo había tenido que aguantar todo tipo de cosas. Desde golpes hasta en algunos casos violaciones en más de un sentido.
Ese tiempo simplemente le había pasado rápido e indoloro. Quizás los primeros días había sentido una gama de sentimientos muy variados. Pero la soledad, angustia, tristeza, rabia y odio eran sentimientos olvidados ya. Era como si le hubieran vendado los ojos o hubiera estado dormido, simplemente estuvo autómata, como un títere sin vida y sin voluntad.
En ese tiempo muchas cosas habían cambiado, incluso él había cambiado. Ya no usaba sus tradicionales ropas de guerrero, ahora tenía ropas que en años anteriores hubiera tachado de raras. Había cambiado como en su momento había cambiado Malitzin. Su gente había cambiado y todo él también. Ya había olvidado su muy valioso pasado. A su madre rara vez la recordaba, por no decir que ya la había olvidado. Su recuerdo junto con su vida anterior ya hacía muy dentro de sí, enterrados en su memoria para que no doliera, porque sabía que si no lo hacía, simplemente el periodo de cautiverio hubiera sido insoportable.
Incluso había olvidado su nombre anterior, a su abuelo imperio azteca, era como si hubiera vuelto a nacer, no tenia recuerdos. Y ahora cumplía tres siglos con el español. Tres largos siglos de lágrimas y sangre. Aprendiendo una nueva lengua, olvidando la materna; una nueva religión, olvidando la de sus ancestros, y una nueva forma de vida, olvidando a su gran imperio.
Para ese tiempo, algo había hecho despertar su sed de libertad, no sabía exactamente qué pero… quería volver a ser libre. Quizás había sido ver a su vecino del norte libre o la enorme oportunidad que se le presentaba; la conquista de España por Francia. Esa oportunidad, y la excusa que no quería al nuevo rey de España*, fue el boleto hacia ella, y sabia que con eso la obtendría. El deseo de vivir sin ataduras, sin pedir permiso, sin personas desagradables a su alrededor y sobre todo tomar sus decisiones importantes, se había hecho muy fuertes en esa época.
Ya era una persona mayor, no era un niño como lo había sido años antes. Quería ser autónomo en muchos aspectos, y pronto sentía que lo tendría.
Varios se habían aliado a su idea, en su mayoría mestizos; que por falta de poder les había hecho tomar esta decisión. Sabía de ante mano las verdaderas razones para ayudarlo, pero no le prestó la importancia que tenia.
Después de varias conspiraciones, planes y alianzas con el virrey. Todo había comenzado. Su boleto de libertad había sido usado. **
Y así emprendió una guerra dura, sangrienta y larga. Muchos de sus hijos murieron en ella, otros tantos quedaron desprotegidos y muchos otros sin sus seres querido… todo para que él fuera libre. Ahí comprendió muchas cosas, no estaba solo como siempre pensó que estaba, y que en muchos aspectos había sido egoísta.
10 años pasaron para que el pudiera firmar el precioso papel que le decía que era totalmente libre. Lo recordaba como una nueva bocanada de aire, como ver el sol de nuevo después de vivir en sombras.
Ahí estaba Antonio frente a él con un brillo inusual en sus verdes ojos, algo semejante a la rabia había transfigurado sus facciones europeas. Sabía que estaba furioso, y no era para menos. El mismo había aprovechado la conquista de Francis sobre él para poder ser libre.
Cuando terminaron de firmar el papeleo, Antonio le miro con cólera, como si de algo imperdonable hubiera hecho.
-Ahí está eres libre-comento con desprecio- solo espero que te dure, más de lo que te duro la ultima vez-dijo con desdén el español
-Así será Antonio, esto será por siempre-respondió el mexicano- así sea lo último que haga, nunca volveré a dejar de ser libre-dijo Juan con orgullo.
-No creas que esto ha acabado Juan, algún día volverás a hacer mío, lo veraz***-amenazo el oji verde, al de ojos chocolate. Juan solamente lo miro retadoramente, antes de que se fuera el hombre que por tres siglos tuvo todo de él. Sus ideas, su cuerpo, su alma… su preciada libertad.
Cuando se alejo el español, el mexicano simplemente suspiro. Sabía que venían tiempos difíciles, pero le quedaba el consuelo que ahora era libre como el viento. Muchas direcciones tenia por tomar y no desaprovecharía ninguna. Aunque a veces estas fueran erróneas.
*Estas fueron dos de los argumentos que hicieron posible la independencia. La influencia de la independencia de las 13 colonias británicas y la conquista de napoleón sobre España. Hubo una alianza con el virrey, diciendo que en cuanto España fuera libre, México volvía a ser de ellos.
**Y bueno en realidad la independencia quizás no hubiera empezado el 16 de septiembre de 1810, de no haber sido que las tropas españolas descubrieron la conspiración de dolores. Fue algo apresurado este proceso por ese motivo.
***En efecto España, trato de reconquistar muchas veces México y América latina en general. Pero como todos sabes nunca pudo. Incluso el último intento de reconquistar fue en 1829 en época de el presidente Santa Anna.
