Capitulo siete: Coraje

Teóricamente, aquella extraña noche había pasado a la historia, o aunque existen casos en los que la practica supera a la teoría. Y esta ultima era la triste realidad para Matsuki.

El reloj rozaba las diez y media de la mañana y un incomodo silencio se encontraba instalado en aquella mesa.

Con la cola entre las piernas, Takato tragaba su chocolate caliente, sintiendo como si un fuerte puñal le era clavado en el cuerpo cada vez que una de las jóvenes le miraba. Su mejor amigo le daba unos suaves golpes en la espalda, las palabras no eran necesarias, el sabia que ahora tendría que tener que pagar los platos que rompió.

Una seria de risas se podrían escuchar acercándose al comedor, por la puerta principal, irrumpen sus compañeros, risueños y bromeando como acostumbraban. Rika sonrío con malicia, quizás, ellas y el chino fueran prudentes, pero para su suerte, Hirokazu y kenta desconocían el significado de aquella palabra.

-¡Buenas!-Canturreo Hirokazu, tomando asiento en uno de los tres lugares libres. Mientras que el joven de anteojos se acercaba a la barra para reclamar un yogurth con cereales-¡Que noche la de anoche! ¿Eh?

El rostro de la oji lila se ilumino, aquello era la entrada perfecta para reclamar lo sucedido. Con un fuerte dolor, Takato trago un sobro mas de su bebida caliente.

-¿Verdad?-Agrego irónica ella-¿Pasaste una linda noche Hirokazu?-comento asiendo un fuerte paréntesis en aquella ultima palabra.

-Claro, después del escándalo dormí perfectamente-Comento el aludido orgulloso, le hubiera gustado lograr esperar a Ryo, pero el sueño le venció y el coraje no le daba para levantarlo a esas horas de la mañana.

-No era para ti la pregunta idiota-Respondió iracunda la joven.

-No fue a propósito…-susurro el aludido, intentando que la taza le cubra su avergonzado rostro.

-Yo encuentro bastante premeditado el asunto-Irrumpió Rika

-¡Que terrible Takato! Jugando así con los sentimientos de las mujeres…-indignada reclamo Juri.

-Y manchando mi apellido-Le rezongo Nonaka.

Más, el atormentado joven fue incapaz de contestar, sus ojos apuntaban al suelo, mientras las palmaditas de su amigo proseguían golpeando su espalda.

Apenado, el chino le miraba al joven recostado en la cama. Notoriamente los chicos no se habían dado demasiado manija por el asunto, pero ellas era otro asunto.

Rika se exasperaba fácil y el lo sabia, más ella era otro tema.

-Eso de jugar con los sentimientos de las mujeres me dolió-Sollozo el castaño, recordando lo vivido junto a ella años atrás.

-No creo que ella se refiera a algo ajeno a lo de anoche.

-Me gustaría entender un poco mejor el corazón de las mujeres.

Su amigo le miro dudoso, tal vez, aquel comentario había sido más profundo de lo que la situación real lo ameritaba.

-Podrías hablar con ella.

Y aquella afirmación, siquiera sonó muy segura, pero, para Takato todo fue como una revelación. Velozmente, el joven se puso de pie, para agradecerle a su amigo y salir corriendo por aquella polémica puerta.

Tock tock, tock tock.

Sonaba una y otra vez, Takato desesperado la golpeaba, como si su vid dependiera de ello.

Molesta abrió Nonaka, retadora le miro y en ese momento, el joven realmente sintió unos enormes deseos de correr despavorido.

-¿Qué deseas?-comento entre graciosa e irónica-Te informo que este no es el cuarto de las canadienses.

-Quiero hablar con Juri-Le fue entendible de donde saco la fuerza, pero la saco, la aludida rápidamente te acerco a la puerta.

-¿Que pasa Takato?

Y una vez más volvió a sorprenderte de si mismo. Como en un impulso, la tomo de la cadera, para acercarla y besarle los labios. Juri no demostró resistencia aparente.

-¡Vamos!-Le susurro el joven al oído, para tomarla de la mano y llevársela por los pasillo del hotel, dejando a su amiga anonadada mirando aquello recién vivido.