Suspiros Celestiales, a NG Evangelion fanfiction

Disclaimer: Ni Neon Genesis Evangelion, ni sus personajes me pertenecen, el único fin de este escrito es entretener al lector o lectora.

Aleksast: 2010

Kaworu Nagisa & Shinji Ikari

Clasif: +16, Yaoi, Shounen Ai y Hurt/Comfort

2.- Shinji, ¿te bañarías conmigo?

Shinji, un alma digna de ser amada y guardada con ferviente cariño, pero ese cariño que yo le estaba profesando se estaba tintando de algo más intenso, no por ello más celestial, si no que contrario sensu, se envolvía en deseos impuros convertidos en una necesidad mía, y a la vez una necedad que nadie me quitaría por el momento: deseaba tener a Ikari por mucho tiempo, deseaba conocerlo en todos los sentidos, recorrerlo cada milímetro, pero mis motivos no eran perversos como ahora los puedo analizar, era un químico impulso que nublaba mi sentido de prudencia, y a la vez me hacía pedir más, buscar más de él.

Sábado, 8 de la mañana, nuestro par de días libres, el primero en lo que iba Shinji de vivir conmigo, y el primero que pasaría con él, me levanté sin hacer ruido para no despertarlo, no sabía si iniciar una plática sobre lo que pasó ayer o hacer caso omiso y charlar sobre el mal clima que estaba rodeando la capital japonesa, quería dar una buena impresión, después de todo, lo de ayer fue causado por mi impulsiva curiosidad.

Pasé a la cocina y preparé algo simple, un par de rebanadas de pan con mantequilla, y dos vasos de jugo de naranja para emular un desayuno ligero, como comenté anteriormente, no tengo gran talento para hacer de comer, pero tampoco podría abusar de la disposición autómata de Ikari a ser su rol de chef. Cuando dejé lista la mesa, Shinji iba entrando al pequeño comedor vistiendo una indumentaria deportiva completa de pantalón y suéter color azul marino, al contrario de su tradicional uniforme escolar.

- Buenos días, Kaworu – saludó con su habitual alegría matutina, lo cual divertía al quinto elegido.

- Buenos días Shinji, te he preparado el desayuno… ¿has dormido bien? – preguntó el joven de ojos escarlata

- algo, ¿Cómo te sientes? – preguntó Ikari, mientras daba un sorbo al jugo de naranja que tenía a su derecha

- ¿Cómo me siento? Esa pregunta debe anteceder a alguna cosa en específico… ¿sobre qué? – preguntó Nagisa, con cierto aire de confusión.

- ¿No recuerdas nada sobre tu "juego" de ayer? Tu acabaste… bueno – se detuvo, sonrojado seguramente por una reminiscencia sobre lo acontecido el día anterior

- Ah, bueno… todo se debe resumir a que reaccionamos conforme a nuestras necesidades y química, así mismo aunada a nuestra voluntad de experimentar, y me siento muy bien… ¿Qué tal ha quedado el pan? – pregunto Kaworu.

- bueno en verdad… esta delicioso… ¿estás diciendo que estuvo bien lo de ayer? – pregunto un Shinji todo sonrojado.

- Lo que uno haga, si no hace daño a terceros, no debe estar a escrutinio de la opinión de los demás, un corazón que se entrega a otro, al menos es lo que yo entiendo…¿acaso hay más complicación en eso? – preguntó el otro

- Complicación… no sé ni que decirte – respondió Ikari

- No has olvidado lo que te dije días atrás, ¿verdad? Tienes un corazón digno de ser amado, y el derecho a tu felicidad… pero no quiero hablar de este tipo de cosas, porque tampoco yo comprendo mucho sobre esto… ¿te molestó lo que pasó ayer? – preguntó finalmente

- De una u otra manera… fue algo agradable… ¡pero qué digo! – se tapó la boca, aumentando su rubor.

- Oh vamos, ha sido divertido – mencionó Kaworu

- pero entre dos personas… ¿debe sentirse así?- se preguntó Ikari – Pero él es… y yo soy… ¿pero por qué no me siento molesto? – se cuestionaba, y con cierta razón, el esperaba algo normal en una relación normal como lo había visto con sus compañeros, pero lo que estaba pasando no era nada ordinario, a pesar de eso no sentía ningunas ganas de molestarse en alejar a Kaworu de él, al contrario, parecía agradarle la inocente insolencia de su compañero de cuarto, que lo estaba llevando a experimentar cosas que Shinji jamás hubiera imaginado – hoy hace un mal clima, creo que va a estar así el resto del día – dijo.

- Ah sí, ¿acaso no es hermoso ver llover? Es como si cayeran lágrimas del cielo, y el frío te obligase a quedarte cómodo en casa… ¿no lo crees? – mencionó Nagisa

- lágrimas del cielo… es un poco deprimente, pero creo que es bello –

- como tú – respondió, volteando a verlo de nuevo, otra vez el rubor invadía las mejillas de Shinji – por cierto… ¿te vas a duchar? – preguntó el simpático joven de ojos rojizos

- Ah, eso… - suspiró Ikari, sabiendo que su compañero iría tras él a hacerle compañía – sí, mi maestro decía que un baño purifica el alma…un baño es como un renacer de ésta – concluyó, acabándose el resto del jugo, por otra parte Kaworu había terminado antes que Shinji, y tenía sus brazos cruzados apoyados en la mesa, y le dirigía una mirada divertida al tercer niño.

- Conmigo, entonces... – sentenció el otro

- pero esta vez nada de juegos, Kaworu – dijo Shinji, dirigiéndose a el ofuro, de lo poco "oriental" del apartamento en cuestión, mientras el otro le observaba desde atrás, con su habitual sonrisa que escondía algo, pero que ese algo era difícil de descifrar, Ikari se preparó para bañarse, quitándose prenda por prenda, así mismo Kaworu se quedaba sin prenda alguna, y se metía a la gran tina, llena de agua caliente para relajarse, de la misma manera lo hacía Shinji, resignándose a compartir el baño con su propietario.

- ¿y bien? ¿te vas a quedar callado todo este tiempo? – preguntó el albino

- Ah, pues… - dijo Shinji, un poco extrañado

- Bien, si no te molesta, quisiera enjabonarte la cabeza.. ¿puedo? – mencionó Kaworu, ante la mirada de duda de Shinji, quien pensó por unos momentos en la respuesta

- de acuerdo – respondió finalmente.

Kaworu se acercó a Shinji con sumo cuidado, y comenzó por aplicarle un poco de jabón en la cabeza, para luego tallar lentamente la cabellera de Ikari, en movimientos circulares esparciéndose en toda la extensión del pelo, con mucha delicadeza, mientras observaba con suma atención lo que estaba haciendo, con tal de no dañarle – Shinji… ¿en qué piensas? – preguntó para acabar con un incómodo silencio.

- En cómo será esto cuando termine, si logramos vencer al último ángel… ¿qué pasará con nosotros? ¿Qué función tendrán los EVAs? ¿finalmente el mundo estará en paz? –

- Ah, pues parece que lo que vaya a suceder después de que los lilim acaben con los ángeles no creo que sea malo, volveremos a la escuela, y creo que dejarán de enseñar cosas patéticas como el segundo impacto y mejor aprenderemos de arte, literatura… cosas realmente interesantes, ¿Cómo te sientes? –

- relajado, bastante relajado, parece que era lo que necesitaba –

- ¿a mí? Me alegra oír eso – tomó una vasija y enjuagó la cabellera de Shinji – por cierto, ¿sabes algo de la segunda elegida? –

- Aun no, me pregunto si Asuka se repondrá pronto… -

- Es rara, cuando llegué a NERV la oí hablar sola y entré en un lugar donde creo que no me correspondía entrar… acabó por llamarme pervertido, realmente te he querido preguntar algo acerca de eso, ¿crees que lo soy? – preguntó finalmente, la reacción en la cara de Shinji fue evidente, estaba a punto de soltar una carcajada, pero se serenó

- No.. pero eres bastante curioso – respondió

- la verdad es que hay términos que muchos usan con bastante ambigüedad… y existen palabras que yo no entiendo… bueno, suficiente, ahora te toca hacérmelo a mí –

- tú estás un poco más alto que yo, no me había percatado – dijo Shinji mientras se colocaba detrás de Kaworu

- Ah, eso es normal, como te decía, hay cosas que tienden a ser más fáciles de lo que uno las interpreta… - mencionaba el joven albino, mientras disfrutaba del baño, Shinji meneaba los mechones grises de Kaworu con ritmo lento y denso, suave y relajante, lo que dejaba satisfecho a Nagisa, quien disfrutaba del masaje brindado por Ikari, a su vez estaba queriendo saber que pensaba éste en estos precisos momentos, pero no lo preguntó.

- Kaworu… ¿soy una molestia en tu casa? No te he oído opinar sobre ello en estos días – mencionó el tercer niño

- ¿Molestia? Jamás amigo, tu eres bienvenido aquí y puedes quedarte el tiempo que desees, incluso por el resto de tus días… dime algo Shinji… esa segunda elegida… ¿te agrada? –

- Agradarme… ¡es una enferma! ¡una demente! Insulta sin razón, y te humilla sin haber motivo, agradarme sería lo último que pasaría con ella – mencionó un seguro Shinji, que al parecer se había desinhibido hacía algunos instantes, compartiendo una sonrisa notoria, y por momentos una calma anhelada y obtenida al fin.

- ¿Sabes? Eres muy bueno para esto… y lo digo de verdad, tienes unas manos muy suaves... ¿y sabes qué? – se volteó para echarle agua a Shinji con las manos, quien reaccionó de igual manera convirtiendo el baño en un verdadero juego, uno respondía y el otro se defendía como podía, ambos reían divertidos por tal momento que a Ikari se le fue de la memoria la melancolía que cargaba desde la última vez que pilotó el EVA, sintiéndose pleno por primera vez desde hace bastante tiempo, Kaworu al igual que Ikari, estaba muy feliz de ver sonriente a Shinji, lo expresaba su mirada y su radiante sonrisa, así lo quería ver siempre, para así poderse sentir feliz también.

Hola a todos, me ha costado que quede bien este capítulo, me ha convencido y creo que es mejor que el prototipo "A" que escribí, le da más trama a la historia, espero ansioso sus "reviews", gracias a ustedes puedo seguir escribiendo estos fanfictions que me tienen viciado, un saludo, y aquí nos leemos.