TRISTEZAS Y ENFADOS

la vida aquí es placentera, calmada y a la vez abrumadora, un poco parecida a la inaudible Tokio. A veces me siento morir y una vez por semana me dirijo al mar para tratar de ahogarme. Siento morir sin Ren o Hachi.

No encuentro palabras para describir el vacío que siento en mi interior, no se que puedo hacer para retomar las mismas cosas que hacía en el pasado; aquí es facil, pero en Tokio...

No quiero inoportunar a nadie y tampoco quiero que nadie sepa de mi en estos momentos. Siento vergûenza cuando pienso en la posible reacción de Hachi, sobre todo si aún continúa con Takumi. En verdad, no deseo que quieran estar cerca de mi, aunque muy en mi interior sea lo que más desee. Dios, no se que hacer.

Hoy es otro día en el hospital, ayer me desmayé, la anemia que mimo me ha dado una vida de perros, qué más puedo pedir a la vida? Solo puedo huir de ella, escondiéndome detras de la fachada de una rubia intrigantemente bella. Ya ni el alcohol me provoca, ni siquiera el sigarrillo; a simple vista llevo una vida organizada, pero ante el estetoscopio está falta de hierro.

Si solo pudiera ver a.... -nunca pensó que su deseo se volviera realidad-

-hachi, hachi- murmuro y trato de sacar el poco impulso de gritar que tenía ese día -hachi!!!- pero no escucha. Comienzo a llorar y otra vez sucita en mí ese dichoso ataque de hiperventilación. La vida no es un cuento de rosa. Siento haber hechado todo a perder. Admito que no he madurado en absoluto, tampoco soy independiente, necesito de la gente para sentirme bien conmigo misma. No entiendo como he llegado hasta esta ciudad, no recuerdo nada desde que la noviecita de Nobu dijo: " no necesitas más a la esposa de Takumi más a tu lado". Eso me irió prufundamente, a veces quisiera regresar el tiempo y sacarla de ese depertamento a golpes, es mi amiga, mi hermana y mi madre a pesar de todo.

oOo

10:00 a.m. día siguiente

el médico le dió el alta a Ren, con algunas sugerencias médicas, pero de resto todo está excelente...

-mami- exclama Ren con algo de sueño -ya nos vamos a casa?

-sí!!!!

-que bueno, no quiero más enfermeras, no me gustan. No entiendo por qué papá siempre las mira con esa cara de acosador?- miro a Takumi expresamente reprochándole el comentario de mi hijo, y el idiota solo se sonrie. Ok!! si las cosas siguen así, regresaré a Japón y no me quedaré con las ganas de preguntarle a ren sobre su papá. los niños siempre se dan cuenta de todo.

De todos modos me había dejado llevar por la situación. En el menor descido y Takumi se irá con la primera que le mueva el rabo, en definitivo, no entiendo su forma de actuar, será que el compañero es solo un obstáculo para su vida desordenada llena de sexo desenfrenado. Odio cuando se larga y no me habla durante días.

-mami... ¿en qué piensas?- pregunta Satsuki preocupada por mis gestos

-en nada importante- le respondo algo apenada

-estás enojada con papá?- susurra. La miro de reojo pensando que decirle, mientras que Takumi mira por el retrovisor espectante

-pues... algo así- le susurro- mientras que Ren en mis brazos y Satsuki a mi izquierda ríen cómplices