la visita de la reina
-sabes Nana Komatsu, hemos compartido mucho pero nunca he logrado entender lo que te pasa por la cabeza. Más que nada, porque llegar a entenderte es imposible... por favor!, ya esta bien- pensaba Yunko mientras que le daba las últimas pinseladas a su última obra abstracta titulada Satsuki -Sinceramente no entiendo
-Ya es obvio, se verá con Takumi y se "reconsiliará con él", no entiendo qué tipo de amor es ese- pensaba Shin mientras conducía hacia el estudio de grabación
-Nana, Nana, Nana; por qué será que nunca podré tenerte?- se decía el joven rubio mirándose al espejo del baño principal, antes de ir a trabajar en el hostal de su familia
oOo
Ya lo está pensando, está a tres pasos de tocar el timbre de aquella casa y ver a su amiga, pero se lo impide el miedo, la congela a pesar del calor. Sin embargo inhala el aire descontaminado de la zona y se atreve a oprimir el botón. Suena estridente hasta afuera. Pasos apresurados, gritos y risas se oyen a través de la puerta -quién es?- se escucha la voz de un niño
-busco a Nana komatsu
-quién la necesita?
-Nana Osaki
un momento...- una llave entra en la cerradura, da una, dos vueltas y la puerta de madera de arce se abre en lamentos tardíos
-hola- saluda el niño, ella se sorprende del parecido que tiene con Takumi, pero su dulzura es incomparable -pasa por favor, mi mamá está en la cocina; doblas a la derecha y ahì está
-gracias, cuál es tu nombre?
-Ren
-oh! te llamas igual que un amigo muy querido
-él?- le muestra el porta retratos que está en la mesa de café de la sala de estar, causándole a ella una gran impresión, ya que es una hermosa foto color sepia en la que muestra al noble joven rasgueando su guitarra en una silla de mimbre
-me guiarás?- pregunta la rubia con una sonrisa tras sus lentes oscuros
-esta bien- responde el niño alsando los hombros un poco desganado por la situación que lo ha metido
-mamá, ella es Nana- exclama el niño llegando a la cocina. La mujer que estaba preparndo algo de comer a sus hijos se queda parada de la invitada mirándola fijamente, unas lágrimas comienzan a salir de su ojos castaños
-hola Hachi, tiempo sin verte- reaccionando se abalanza a los brazos de esa amiga entrañable que hacía ocho años no veía - a ver esa pata!- dice la chica rubia, quién guiña el ojo a los dos pequeños que están sentados en el comedor de la cocina. Los dos se miran indesisos si preguntar o no de la proveniencia de la extraña visitante, quién a su vez es tan hermosa a los ojos de los dos niños.
-qué me cuentas de tí Nana?- pregunta Hachi ya recompuesta y más relajada
.pues... que tengo ganas de regresar a Japón, tengo ganas de rergresar a mi antigua vida, tengo ganas de volver a comenzar, a soñar y descubrir un mundo que no ví en el momento en que decidí cerrar mis ojos y vivir en un mundo creado para no sentirme sola.
-lo extrañas?
-es una tortura cada mañana, siento su presencia cada mañana al despertar y en las noches cuando estoy medio dormida. Se que no debo culparlo por morir, pero hubo un tiempo en que lo hacía
- eso se llama duelo, sabes?
-pero que yo sepa, no dura tanto. no ocho años
-para cada quien es distinto
-y tú?- preguntó colocando sus codos sobre la mesa mientras aparecia un rubor adorable en sus mejillas - qué has estado haciendo?
-buscándote?- Nana suspira profundo, estanca su mirada en los ojos de Hachiko y se dedica a encontrar las profundas cicatrices hechas por el tiempo y su búsqueda insesante
-y tu marido?- pregunta con cierto tono de sinismo
-bien trabajando mucho, él me cuida, mientras que mi mamá se encarga de Satsuki- contesta Ren defendiendo a su papá
-no te han dicho algunas vez que eres iguak a tu mamá en el cuerpo de tu papá cuando era pequeño?- exclama Nana con más rosa en sus mejillas y una sonrisa encantadora
-tu crees?- preguntó el niño
-si ustedes dos se parecen mucho a su mamá!
-tú... cambiaste!- suspiró Hachi un poco melancólica
-eso debí haber hecho desde el mismo momento en que me casé con Ren
-eres la esposa de Ren!- preguntaron los niños a los gritos
-nunca van a dejar de ser iguales a su madre jajajajajajaja. Sí lo era
-en el colegio me enseñaron que cuando uno se casa es para siempre- imprecó Satsuki un poco enojada de lo que había escuchado
-si pero el sacerdote siempre dice "los declaro marido y mujer hasta que la muerte los separe"
-entonces la profesora se equivoco
-parece ser que sí- respondió Hachi sonriendo a sus hijos con ternura
-mi mamá una vez me contó que tú cantabas en una banda de rock!
-es cierto? mi papá también tocaba en una banda de rock!- declaró Ren entusiasmado
-así es, esos eran buenos tiempos, No cierto Hachi?
-Mamá conocía a las dos bandas, verdad que sí mami?
-sí amor
-Nana-san podrías quedarte un rato más? es que quisiera escucharte cantar. conocías a Reira?- los ojos de Nana dejaron de brillar al escuchar tal nombre
-la conocía, pero no hablabamos mucho
-por qué?
-Ren!- regaño Hachi
-déjalo. Eramos de diferentes bandas y ella no siempre se presentaba cuando nos reuníamos todos
-oohhh
Fin
espero que les haya divertido
