No llevaba en casa ni dos minutos cuando Tanya Denali, típica chica de músculos bien tonificados, enganchada al BlackBerry, firme defensora de la Evian, rubia de bote con un piercing en la barriga, hija de un Director Ejecutivo y mi auténtica cita para el baile, llamó a mi móvil. Pulsé Ignorar. Llamó otra vez. Y otra. Finalmente, lo cogí.
—¡Una chica gótica va diciendo a todo el mundo que es tu cita para el baile! —chilló.
Tómatelo con calma. Me esperaba esto.
—¿Suena probable que haya pedido a alguna freaky inadaptada ir al baile?
—¿Entonces por qué va contando a todo el mundo que lo hiciste?
—No puedo controlar lo que cualquier desequilibrada diga de mí.
—¿Entonces no se lo pediste?
—¿Estás flipando? ¿Por qué iba a pedírselo a una piltrafa cuando voy con la tía más buena de la escuela? —Puse mi voz especial "sólo para Tanya"—. Somos la pareja perfecta, nena.
Ella soltó una risita.
—Eso es lo que yo pensaba. Voy a decirle a todo el mundo que se lo ha inventado.
—No, no lo hagas.
—¿Por qué no? —Se mostró suspicaz de nuevo.
—Bueno, es bastante divertido, ¿no? ¿Una perdedora diciendo a todo el mundo que va a ir al baile más importante del año con tu cita?
—Supongo que sí.
—Imagina. Le dice a todo el mundo que yo soy su cita. Tal vez incluso se lo crea y se compre un fantástico vestido. Entonces yo aparezco en el baile contigo. Un clásico.
—Te quiero, Tony —rió tontamente—. Eres tan malvado.
—Genio malvado, querrás decir. —Reí con la disparatada risa de un villano de dibujos animados—. ¿Entonces qué?
—Cuando tienes razón, tienes razón. Es un clásico.
—Exactamente. Así que sólo tienes que hacer una cosa para que ocurra... mantener la boca cerrada.
—Claro. ¿Pero Tony?
—¿Sí?
—Será mejor que no intentes algo así conmigo. No sería lo bastante tonta como para caer.
No estaba seguro de eso, pero dije: "Nunca, Tanya", obediente como un perro labrador.
—¿Y Tony?
—¿Sí, qué?
—Mi vestido es negro y tiene muy poca tela.
—Hum. Suena bien.
—Lo es. Así que una orquídea iría bien con él. Una púrpura.
—Claro —dije, pensando que eso era lo bueno de Sloane. De la mayor parte de la gente a la que conocía, en realidad. Si podían sacar lo que querían de ti, te daban lo que tú querías a cambio.
Después de colgar el teléfono, examiné el directorio de la escuela en busca de la tal Jane. En realidad no confiaba en Tanya cuando había dicho que no le diría nada a Jane, así que se me ocurrió llamarla para controlar un poco el daño. Pero cuando miré en el directorio por la V, no había ninguna Jane Vulturi. Así que comprobé cada nombre propio del libro, de la A a la Z, y vuelta atrás otra vez, y seguí sin encontrar ninguna Jane. Intenté recordar si había estado allí al comienzo del curso pero me rendí. Una chica como ella no entraría en mi radar.
Alrededor de las nueve, estaba viendo como los Yankees estaban dando una paliza a alguien cuando oí la llave de papá en la cerradura. Era raro. La mayoría de las noches no llegaba antes de que me fuera a la cama. Podía haberme ido a mi cuarto a ver la tele, pero la pantalla de plasma estaba en el salón. Además quería contar a papá el asunto del baile. No es que fuera gran cosa, pero era el tipo de asunto en el que al menos repararía.
—Eh, adivina que? —dije.
—¿Qué? Lo siento, Sam. No te oí. Alguien estaba intentando hablarme.
Ondeó la mano para silenciarme y me dirigió una mirada de "¡Cállate!". Estaba utilizando el Bluetooth. Siempre había pensado que la gente parecía totalmente estúpida haciendo eso, como si estuvieran hablando consigo mismos. Entró en la cocina y siguió hablando. Pensé en subir el volumen de la tele, pero sabía que se cabrearía. Decía que es de clase baja tener la tele encendida cuando se está hablando por teléfono. El problema era, que siempre estaba hablando por teléfono.
Finalmente, colgó. Le oí rebuscar en el Sub-Zero (que era como él siempre llamaba al refrigerador) buscando la cena que la criada le había dejado. Después oí abrirse y cerrarse el microondas. Sabía que vendría entonces, porque ahora tenía exactamente tres minutos para darme la charla.
Estaba claro.
—¿Cómo ha ido la escuela?
Fue divertido. Mike y yo pasamos los cables que necesitamos para detonar bombas mañana. Sólo tenemos que averiguar cómo hacernos con algunas ametralladoras sin que lo averigües. No debería ser difícil considerando que nunca estás por aquí. Robé tu tarjeta de crédito ayer. No creo que te importe. O que lo hayas notado.
—Genial. Han nombrado a los finalistas para la corte del baile de primavera, y yo soy uno de ellos. La gente dice que probablemente gane.
—Eso es genial, Anthony. —Bajó la mirada a su móvil.
Me pregunté si también habría respondido "Eso es genial, Anthony" de haberle dicho lo otro.
Intenté una cosa que normalmente conseguía una respuesta de él.
—¿Has tenido noticias de mamá últimamente? —Mamá se había largado cuando yo tenía once años porque "tenía que haber algo más allá afuera". Terminó casándose con un cirujano plástico y mudándose a Italia, así podía despreocuparse de envejecer. O de llamarme.
—¿Qué? Oh, probablemente se esté secando en alguna parte. —Miró hacia la cocina, como urgiendo al microondas a darse prisa—. Despidieron a Heidi hoy. —Heidi era su co-presentadora, así que la conversación iba a girar sobre su tema favorito: él mismo.
—¿Por qué? —dije.
—La versión oficial es que tuvo un desliz informando del incidente Kramer.
Yo no tenía ni idea de lo que era el incidente Kramer.
Papá continuó...
—... pero entre tú y yo, si hubiera perdido los diez kilos que cogió después de tener el bebé... o mejor aún, si no hubiera tenido un bebé en primer lugar... todavía tendría trabajo.
Lo que me hizo pensar en lo que había dicho Jane. ¿Pero y qué? La gente prefería mirar a alguien guapo en vez de a alguien feo. Era la naturaleza humana. ¿Qué tenía de malo?
—Es totalmente estúpida —estuve de acuerdo. Papá estaba mirando otra vez a la cocina, así que dije—: Los Yankees están dando una paliza.
Fue entonces cuando el microondas pitó.
—¿Qué? —dijo papá. Se concentró en la televisión tal vez la décima parte de un segundo—. Oh, tengo mucho trabajo que hacer, Anthony.
Después se llevó su plato al dormitorio y cerró la puerta.
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Vale, tal vez Tanya no le había dicho a Jane que ella era mi cita para el baile. Pero definitivamente se lo había dicho a todos los demás. Cuando llegué a la escuela, dos chicas que aparentemente soñaban con que iba a pedírselo a ellas me ignoraron, y Mike se puso a mi lado tan pronto como crucé la puerta.
—Tanya Denali —Alzó la mano para chocar los cinco—. Buen trabajo.
—Bastante bueno.
—Bastante bueno —me imitó—.Vamos, es la chica más caliente de la escuela.
—¿Por qué iba a conformarme con menos que lo mejor?
Me imaginé que Jane lo sabría también, así que me sorprendió cuando vino hacia mí en el pasillo entre clases.
—Eh. —Enlazó su brazo con el mío.
—Eh. —Intenté no apartar el brazo de un tirón o mirar a ver quién podría estar viéndome con este adefesio pegado a mí—. Intenté llamarte anoche.
Por primera vez, pareció azorada.
—No estoy en el directorio. Soy... hum, nueva este año. Estudiante trasladada.
—Me imaginé algo así. —Todavía estaba colgada de mí. Algunos de mis amigos se acercaban y automáticamente intenté escapar de su garra—. ¡Ouch! —Una de sus uñas me arañó.
—Lo siento.
—¿Entonces, sigue en pie lo del baile?
—Claro. ¿Por qué no iba a ser así? —Me miró fijamente.
Estaba a punto de contarle una mentira, la parte sobre como tendríamos que quedar en el baile porque mi padre no podía llevarnos a causa de las noticias de las seis, cuando ella dijo:
—Creo que deberíamos vernos allí.
—¿De verdad? La mayor parte de las chicas quieren, ya sabes, una Escolta Real.
—No. Puede resultar extraño, pero mi madre se emocionaría totalmente con lo de que vaya al baile con un chico.
¿Como alternativa a qué? ¿Un hombre lobo?
Esto era demasiado bueno para ser cierto.
—Vale. Yo compraré tu entrada y te veo allí.
—Hasta entonces. —Comenzó a alejarse.
Yo también, después recordé lo que Tanya había dicho, sobre el ramillete. Me imaginé que debía preguntarle, hacer que pareciera auténtico.
—¿Jane, de qué color irás vestida? Mi padre dice que se supone que tengo que regalarte un ramillete.
—Oh, aún no he decidido que me pondré. Algo negro... es mi color característico. Pero una simple rosa blanca va con todo, ¿no?, simboliza la pureza.
Era tan increíblemente fea que imaginé por un segundo como sería si realmente estuviera planeando llevarla al baile, inclinarme hacia ella, mirar a esos dientes cubiertos de moho, esa nariz aguileña, y a esos extraños ojos verdes, y prenderle el ramillete mientras todos mis amigos estaban allí de pie y se reían de mí. Por un segundo me pregunté si realmente era una bruja. Imposible. Las brujas no existían.
—Como digas —dije—. ¿Te veo en el baile?
—Será una noche memorable.
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El día del baile, me puse el esmoquin que Esme, la nueva criada, había alquilado para mí con la tarjeta de crédito de papá. Una de las ventajas de tener un padre que nunca está es que te compra cosas porque eso es más fácil que discutir. Los padres de Mike, por ejemplo, son de lo más tacaño… le dijeron que tenía que escoger entre una Xbox y una Wii. Están preocupados por "echarle a perder" o algo. Mi padre me las compró las dos. Después, charlé con Mike por mi móvil (de papá) mientras esperaba a que la limusina (costeada por... papá) llegara. Comprobé el Sub-Zero en busca del ramillete que supuestamente Esme había recogido de la floristería. Tanya me había dicho alrededor de quince o dieciséis veces que su vestido era "negro y muy sexy" y que no lo lamentaría si le conseguía un ramillete de orquídeas. Así que, por supuesto, había dicho a Esme que lo comprara.
—¿Alguna vez has pensado que los bailes de instituto son una forma de prostitución legalizada? —dije a Mike por teléfono.
Se rió.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que he dejado caer —pero en realidad quería decir papá— quinientos pavos o así por un esmoquin, una limusina, entradas, y un ramillete, y a cambio consigo algo. ¿A qué te suena eso?
Mike rió.
—Clásico.
Miré en el refrigerador en busca del ramillete.
—¿Dónde...?
—¿Qué pasa?
—Nada. Tengo que dejarte.
Me sumergí en las profundidades del Sub-Zero, pero no había ningún ramillete de orquídeas. La única flor que había era una sola rosa blanca.
—¡Esme ! —chillé—. ¿Dónde demonios está el ramillete de orquídeas que se suponía tenías que traer? ¿A qué viene la rosa? —Estaba bastante seguro de que las rosas eran más baratas que las orquídeas—. ¡Esme !
Ninguna respuesta.
Finalmente la encontré en el cuarto de la colada, salpicando detergente en el cuello de una de las camisas de papá. Un trabajo bastante cómodo si me preguntas a mí. Papá trabajaba las 24 horas y no desordenaba el lugar. Yo estaba casi siempre en la escuela o, sino, me quedaba tan lejos de casa como era posible. Así que básicamente, ella conseguía un salario y libre acceso a nuestro apartamento, y todo lo que tenía que hacer era hacer la colada, pasar la aspiradora y ver telenovelas y rascarse el ombligo todo el día.
Eso y llevar a cabo unos pocos recados simples, que obviamente ni siquiera podía hacer bien.
—¿Qué es esto? —dije, empujando la caja de plástico del ramillete bajo su nariz. En realidad, no fue eso exactamente lo que dije. Añadí unas cuantas palabrotas que probablemente ella ni siquiera entendió.
Retrocedió, alejándose de mi mano. Todas las gargantillas alrededor de su cuello produjeron un tintineo.
—Bonito, ¿verdad?
—¿Bonito? Es una rosa. Dije una orquídea. Or-quí-de-a. ¿Eres tan estúpida que no sabes lo que es una orquídea?
Ni siquiera reaccionó al "estúpida", lo que me demostró lo estúpida que era. Sólo llevaba en el puesto unas semanas, pero era incluso más imbécil que la última ama de llaves, a la que habían echado por poner su camisa roja barata del Wal-Mart con nuestra colada. Esme no dejó de doblar la colada, pero miró fijamente a la rosa, como si estuviera drogada o algo.
—Sé lo que es una orquídea, señor Anthony. Una flor orgullosa y vanidosa. ¿Pero no puede ver la belleza de esta rosa?
La miré. Era de un blanco puro y casi parecía estar creciendo ante mis ojos. Aparté la mirada. Cuando volví a mirar, todo lo que pude ver fue la cara de Tanya cuando apareciera con el tipo equivocado de ramillete. No conseguiría amor de ella esta noche, y todo por culpa de Esme. Estúpida rosa, estúpida Esme.
—Las rosas son baratas —dije.
—Una cosa hermosa es preciosa, sin importar el precio. Los que no saben ver las cosas preciosas de la vida nunca serán felices. Yo deseo que sea feliz, señor Anthony.
Aja, y las mejores cosas de la vida son gratis, ¿no? ¿Pero qué esperabas de alguien que vive para lavar los calzoncillos de otros?
—Yo creo que es fea —dije.
Ella bajó la ropa que estaba doblando y, rápidamente, me arrebató la rosa.
—Démela entonces.
—¿Estás loca? —arranqué de un golpe la caja en su mano. Ésta rebotó en el suelo—. Eso es probablemente lo que planeabas, ¿eh? Traer el ramillete equivocado para que no lo quisiera, y te lo diera. No creo que la cosa vaya a resultar así.
Ella miró la rosa tendida en el suelo.
—Le compadezco, señor Anthony.
—¿Me compadeces? —reí—. ¿Cómo puedes compadecerme? Eres una criada.
No respondió, sino que extendió la mano hacia otra de las camisas de papá, como absorbida con la colada.
Reí de nuevo.
—Deberías tenerme miedo. Deberías mearte en los pantalones. Si le cuento a papá que malgastaste así su dinero, te despedirá. Probablemente haga que te deporten. Deberías tenerme miedo.
Ella siguió doblando la ropa. Probablemente ni siquiera entendía suficiente inglés como para saber lo que le estaba diciendo. Me rendí. No quería coger el ramillete de la rosa porque eso sería admitir que iba a dárselo a Tanya. ¿Pero qué elección tenía? Lo recogí de donde había caído en la esquina. La caja de plástico se había roto, y el ramillete estaba en el suelo, un pétalo se había caído. Basura barata. Me metí el pétalo suelto en el bolsillo de los pantalones y puse el resto del ramillete otra vez en la caja lo mejor que pude. Empecé a salir.
Fue entonces cuando Magda dijo... en perfecto inglés, por cierto:
—No tengo miedo de ti, Anthony. Tengo miedo por ti.
—Como tú digas.
Hola a todossss!!!!
Ya he vueltoooo, siento mucho la espera pero la universidad me absorbe!! :)
Espero que hayáis disfrutado todos este nuevo capítulo de este libro ;)
Quiero dar las gracias a: - KETSIA
- Dani Hale
- Belulú
- Sensualcandydoll
De verdad muchas gracias por seguir mi historia poco a poco!!! va quien acierte correctamente los personajes del chat del 1º capitulo conseguirá que suba 2 capítulos de golpe o en su defecto un capitulo más largo!!
Porfaaa mandadme mas reviews que me hacen ilu ;) solo tenéis que clickar a mi amigo GO!
