Los personajes no son mios, son de Rumiko-sama ;)

"que el corazón nos guie, y que el amor decida"

"escápate conmigo"

Akane y ranma corrían cojidos de la mano. Saltarse el muro del palacio de las amazonas fue bastante facil. Era de madrugada, la luna iluminaba el cielo estrellado, que se mezclaba entre la copa de los árboles. Los dedos de ranma se enlazaban con los de akane para demostrarse que se habían escapado… por amor.

Flashback

-escápate conmigo- ranma miró a akane, seriamente, dando a saber que hablaba totalmente en serio. Por ella estaría dispuesto a cruzar el infierno varias veces y escaparse con ella era algo pequeño en comparacion.

La chica le miró asombrada. Esas palabras fueron como un soplo de aire freso con "un lijero aroma a rosas". Era una bendicion, un placer… una seguridad… una confirmación. Ese "escápate conmigo" surgio el mismo efecto que si la hubiera pedido matrimonio. Maravilloso, dulce, una curiosa manera de estar a su lado… curiosa y emocionante.

Pero ranma se tomó la espera como una negativa, y abandonó la actitud esperanzada. Akane se dio cuenta de esto y tomó su cara entre sus manos.

-por supuesto, ranma –le miró fijamente, sonriendo. El joven tomó a la chica por la cintura posesivamente y se fundieron en un delicioso beso.

Fin Flashback

Ranma miró a akane, que corría a su lado. En su rostro se mostraba una expresión de concentracion y esfuerzo, mientras intentaba correr a la misma velocidad que él. La dedicó una pequeña sonrisa divertida a la que ella respondió sacando la lengua. Era de madrugada y notaba el cansancio que ella tenía, pero el estar junto a él la motivaba, su amor hacia él podría con cualquier desafío. Ranma volvió a mirar hacia delante, pronto llegarían a la frontera el reino Amazona, lo que les alejaría del poder de Shampoo. Atrajo a akane contra él y la tomó en brazos.

-duerme, pequeña, yo te despertaré cuando lleguemos –akane asintió en silencio y se agarró al kimono del joven, quedándose plácidamente dormida entre sus fuertes brazos. Ranma sintió la respiración de la dormida akane contra su pecho, y la acomodó con cariño mientras corría y saltaba, intentando que no se despertara.

El muchacho sabía que la frontera entre el reino de Shampoo y el otro se encontraba justo donde había un río en el límite del bosque, dando comienzo a uno de bambú. Cuando el muchacho empezó a escuchar el sonido del agua suspiró. Eran sólo unos metros más y estaría con akane para siempre. Sabía que en unas horas Shampoo lo descubriría todo y tenían que esconderse ya. Quizas sería mejor huir y refugiarse en una aldea del otro reino, a ser posible en una casa abanada o algo así.

Incorporó un poco a akane, sin despertarla, y llegó al rio. El ruido del agua rompía el pacífico y agradable silencio de la noche. El cántico de los grillos se unió a aquel hermoso sonido que perturbaba la paz del lugar, pero seguía sonando hermosa. Ranma suspiró, toda la emocion de la huida le había dejado sin energías y había sido tan precipitado que ni siquiera se había parado a pensarlo. No sabía si era lo correcto, pero ahora ignoraba eso. Ya no había vuelta atrás…

A la sinfonía de ruidos nocturnos se le sumó los suspiros de una hermosa akane dormida, suspiros que llevaban grabado su nombre. Ranma sonrió, complacido. Disfrutaba sabiendo que él era el protagonista de los sueños de la chica, como ella era la de los suyos. Una vez más, volvió a asegurar que la chica estaba bien segura entre sus brazos antes de saltar. Calló al otro lado de la orilla, con la chica aún dormida, ranma imagino que deberia de estar agotada, con tantas emciones… él tambien lo estaba. Sonrió ante ese pensamiento. Nadie diría que aquel fuerte muchacho de brazos robustos y cuerpo tanto envidiable como deseable, estaba cansado. Sabía que lo estaba, pero a pesar de ello le quedaba un largo camino por seguir para que las amazonas tardaran en encontrar su pista.

La carga adicional que la chica suponía no era un gran impedimento, ella era pequeñita y él grande y fuerte. Pero la cosa no era tan facil en un bosque de bambú. Ahí no cabía un chico como él con facilidad, y menos si cargaba a una joven entre sus brazos. Decidió despertarla, pero con suma delicadeza, acarició su rostro y acercó el oido de ella a su boca y susurro su nombre. La chica despertó abriendo los párpados poco a poco, para descubrir unos ojos azules mirandola con dulzura. Akane le miró con cariño, duscubreiendo aquella sonrisa que a él tanto le gustaba. Al verla ranma no pudo envitar unirse a esos labios y la besó con dulzura. Al sentir el contacto de sus labios la chica cerró los ojos disfrutando de la sensación. Ranma, que aún la tenía en sus brazos, la apretó con más fuerza contra él, mientras ella envolvía el cuello del chico con sus brazos. La sensación de besarse era… maravillosa. No podría ser mejor. Por eso, al separarse, no apartaron la mirada el uno del otro.

-hemos salido de la frontera del reino de Shampoo… pero tenemos que ir por este bosque de bambú para llegar a una aldea, akane. no te puedo llevar en brazos hasta que salgamos pero tienes que seguir mis pasos, vale?

-muy bien…

Se adentraron en el bosque. Era oscuro, pues las cañas que llegaban a alcanzar los ocho metros y medio estaban muy juntas sus pocas hojas apenas dejaban entrar la luz de las estrellas. El grosor del bambú no favorecía el paso, akane era pequeña y pasaba sin problemas, pero el chico lo tenía más dificil.

Iban cogidos de la mano, con intención de no separarse. Dentro del bosque debería de hacer mas frío y deseaban salir de ahí. Atravesaron el bosque, esquivando las cañas que se alzaban altísimas sobre ellos. Akane sintio un lijero mareo, apretó la mano de ranma que le anunció que ya estaban al límite del bosque.

Cuando salieron, el sol se alzaba poco a poco entre las montañas. Parecía mentira que hubiera amanecido, rodeados de todo ese bambú habrían jurado que era todavía de noche. Ranma sentía que se moría, tenía un sueño terrible y akane no se quedaba atrás. Caminaron durante media hora atravesando un valle cubierto por cesped verde hasta una colina pequeña, que no tardaron en subir. Una vez arriba se sentaron y miraron a su alrededor, cansados. El paisaje era precioso, a lo lejos podían ver el bosque de bambú, oscruo y tenebroso, el valle de césped iluminado por la escasa luz que suirgía de entre las montañas; y al otro lado había un riachuelo rodeado por algunos árboles y, al sur del río, había arrozales… un segundo, ¿cultivos de arroz?

-ranma, mira! Un pueblo! –dijo akane, entusiasmada.

-esta a muy poca distancia de aquí, corremos el riesgo de que las amazonas nos descubran

-vale, ranma, pero al menos nos quedaremos esta noche aquí… estoy agotada, durmamos un poco y luego volveremos a viajar, si quieres.

Ranma asintio, rendido, la verdad es que él estaba muy cansado y prefería dormir en una habitación antes que en medio de un valle o debajo de un árbol. Bajaron la colina y caminaron hasta haber llegado al riachuelo. El agua cristalina y el sonido fluido hicieron que, por primera vez en toda la noche, tomaran conciencia del hambre y la sed que tenían. Akane se agachó y bebió un sorbo, sabía a agua limpia, por lo que volvió a tomar el agua entre sus manos, ofreciéndosela a ranma. El joven la miró, sonriendo, y tomó las manos de la chica entre las suyas y bebió directamente de los dedos de akane, que se sonrojó.

Cuando terminó de beber separó las manos de akane, calleron un par de gotas de agua al suelo, y se las llevó a la cara. Akane sintió la piel de ranma, y le miró a los ojos. La sensacion de tener el rostro entre sus manos le hizo sentir el ser mas dichoso del mundo. Le sonrió como solo ella sabía, haciendo que el chico no pudiera controlar más las ganas de besarla. Lenta y cariñosamente unieron sus labios en una tierna caricia. Por fin sintieron que podían estar juntos eternamente, aunque dejar atrás a la familia, y sobre todo a Ranko, era doloroso pero al menos podrían estar juntos.

Se besaron disfrutando de la sensación, provando el delicioso sabor de los labios del otro intentando que el tiempo se parase y que no acabara nunca. Pero cuando oyeron actividad cerca de los arrozales más cercanos al pueblo. Se separaron y avanzaron hasta ahí. Entontraron a un aldeano joven, que trabajaba la tierra vestido con un kimono chino. Su largo pelo negro no parecía ser ningun inconveniente para la tarea que le habían encomendado.

-disculpe… –preguntó ranma

-oh! –el joven levantó la vista y se frotó los ojos- perdonen, pero yo no les sirvo mucho de ayuda… mi horrible vista me impide hasta diferenciar seres vivos de las cosas, pero quizas mis abuelos les ayuden… -se levantó y se dirigió a una casa haciendo un gesto con la mano indicándoles que le siguieran- por aquí…

Ranma y akane le siguieron, un poco incómodos, mirándose entre ellos. Tranquilamente el muchacho de pelo negro se introdujo en la casa para salir al cabo de unos segundos.

-eh… extranjeros, mi nombre es Mousse, mis abuelos son los líderes del pueblo… y… pasen por favor, quieren conocerlos

-yo soy ranma y ella akane –dijo el chico- con gusto pasaremos, gracias

Entraron en la casa, que estaba oscura debido a que todavía era temprano. Descubrieron en su interior a una viejecita de pelo largo y blanco, con unos enormes ojos y un baston de madera. A su lado, un viejecito japonés calvo con los ojos del mismo tamaño y vestido con un kimono marrón les miraba, curioso.

-entonces vosotros quienes sois? –dijo la anciana

-pues… -empezó a decir ranma, pero la anciana alzó el bastos de madera a la altura de la boca del joven pidiendo silencio

-soy cologne y este es mi marido, Happosai. Vivimos aquí desde hace mucho y no ha pasado ningún visitante. Os encontrais en el reino de Jusenkyo, jovenes exranjeros. Sois japoneses, cierto? Y a juzgar por vuestro aspecto no habeis comido ni dormido en toda la noche. Si deseais descansar, os dejaremos alojaros en la casita de atrás. Es de nuestra propiedad y no lo usamos. Pero a cambio quisiera saber qué haceis aqui…

-disculpe a mi esposa, jovencita bonitaaa…! –dijo el viejo mirando a akane- esque hace tiempo fue una gran adivina y consejera de la antigua reina amazona. Pero cuando supieron que podría adivinar las intenciones tan solo con mirar a los ojos la desterraron aquí. Así que…

-abuelos… no seais tan pesados. Estan agotados, no hace falta ser adivina para darse cuenta –dijo mousse- por favor descansad primero, luego hablaremos de lo demas- el joven miró a sus abuelos, avergonzado. Cologne comprendio su posición e intentó arreglarlo.

-perdonadme… mi nieto tiene razón. He sido un poco brusca… por favor primero descansen…

Los jovenes asintieron y se tumbaron en el suelo de la casa que antes había mencionado Cologne y sin decir palabra se quedaron profundamente dormidos. Cuando despertaron, muertos de hambre, Mousse les guió hasta su casa de nuevo, donde comieron acompañados de los ancianos. Cuando cologne consideró que podía comenzar a preguntar se dirijió a akane.

-joven, como te llamas?

-akane, akane tendo

-y él?

-ranma

-estan ustedes dos enamorados, verdad?

-eh… -akane dudó- muchisimo

-pero… por qué huisteis entonces? Sé que habeís huido

-pues… ranma… -el chico miró a akane, asintiendo y la chica procedió a contar la historia. La anciana escuchaba atenta mientras su marido jugeteaba con su bol de arroz. –entonces la úncia posibilidad de estar juntos es… escaparnos, ya que él está casado y…

-mmm en eso te equivocas, joven –dijo Cologne mientras negaba con la cabeza- estar casado o casada no depende de lazos que dicten unas leyes. Una persona se casa por amor. Al menos así lo hacíamos en mi familia. El amor es el único que puede dictar lazos tan importantes como el matrimonio.

Siguieron conversando por toda la tarde sobre la historia que los chicos habían tenido que vivir. Al anochecer decidieron irse los dos solos a pasear por el riachuelo. Ranma y akane subieron a la colina donde antes habían estado observando el lugar, y decidieron estar quietos… diciendolo todo con la mirada.

La puesta de sol era tremendamente hermosa sobre esa colina. Se veía todo, los rayos del sol ocultándose en las montañas, la luna volviéndose cada vez mas visible y bonita, el creciente cantico de los grillos… todo era perfecto y ellos se sentían simplemente felices. Como nunca. Y ranma quería que akane sintiera esa felicidad… cada vez más grande.

-eh… akane

La chica, que estaba tumbada, con la cabeza apoyada en el regazo de ranma, se incorporó para mirarle a los ojos.

-si…?

-la… la anciana Cologne dijo que… en teoría, yo… sólo estoy atado a shampoo por lazos materiales y no por "espirituales" no?

-sí, algo así dice

-entonces, en teoria yo… soy libre de casarme con quien yo quiera, no?

-en teoría –afirmó akane, sonriendo

-entonces, puedo hacer esto? –dijo ranma, mirando a akane fijamente y tomando sus manos entre las suyas- akane… te quieres casar conmigo?

Fin capitulo 7

Notas de la autora:

Siento de veras tardar taaaaanto en subirlo… pero quería acabar antes mi otro fic… y… bueno… pues… em… eso! Que si, que si, que era obvio que se escaparían y tal… pero, se esperaban una boda? Jeje... avisenme si la fastidié! -yo sigo con lo mismo- y si hay algo incomprensible... lo siento pero estoy medio dormida!

Dedicado a: Carlota! –nekonekochan! Tiamo- y a Alo –un besazooo- mmm y supongo que, por obligación, a la bagisima de mi hermanaa…! Osadorooo!

Besos: Sakura Saotomee