Tenía planeado recoger a Tanya en la limusina, darle el ramillete, y luego cosechar los beneficios de toda esa anticipada planificación por lo menos montándomelo con ella en la limusina. Después de todo, mi padre había gastado bastante, y se suponía que ésta iba a ser la noche más importante de mi vida. Ser un príncipe debía servir para algo.

No fue eso lo que pasó.

Primero que todo, a Tanya prácticamente se le reventó una vena cuando vio el ramillete. O lo habría hecho, si hubiera habido algún espacio para estallar dentro del ajustado vestido que llevaba.

—¿Qué eres, ciego? —exigió, sus ya tonificados músculos del brazo se tensaron todavía más al apretar los puños—. Te dije que mi vestido era negro. Esto desentona totalmente.

—Es blanco.

—Blanco roto. Imbécil.

Yo no veía como el blanco roto podía desentonar. Pero estar buena tenía sus privilegios.

—Mira —dije—. La estúpida criada la fastidió. No es culpa mía.

—¿La criada? ¿Ni siquiera mostraste suficiente interés como para ir a comprarlo tú mismo?

—¿Quién compra las cosas por sí mismo? Te compraré flores en otra ocasión. —Le tendí la caja con el ramillete—. Es bonito.

—Bastante barato. —Lo arrancó de un golpe de mi mano—. No es lo que pedí.

Contemplé la caja del ramillete en el suelo. Yo sólo quería marcharme. Pero en ese momento, la madre de Tanya apareció con toda la última tecnología necesaria para tomar tanto fotos estáticas como en movimiento de Tanya a mi izquierda, Tanya a mi derecha, Tanya ligeramente delante de mí. La cámara estaba grabando y la señora Denali, que estaba soltera y a la que probablemente no le importaría que le presentara a mi padre, cloqueaba: —Aquí están los futuros príncipe y princesa. Así que hice lo que el hijo de Aro Masen haría. Pateé el ramillete barato a un lado y sonreí agradablemente a la cámara, diciendo lo correcto sobre lo guapa que parecía Tanya, lo fabuloso que sería el baile, bla, bla, bla…

Y después, por alguna razón, recogí el ramillete del suelo. Otro pétalo había caído, y me lo metí en el bolsillo con el primero. Llevé la caja conmigo.

El baile era en el Plaza. Cuando llegamos allí, le di mis entradas a la chica que las estaba comprobando. Ella miró el ramillete.

—Bonita flor —dijo.

La miré para ver si estaba bromeando. No lo estaba. Probablemente estuviera en mis clases, una especie de muchacha ratonil con una trenza morena y pálida. No parecía encajar en el Plaza. Debía ser una estudiante becada porque ellos hacían todo el trabajo duro como recoger las entradas. Obviamente, nadie la había invitado al baile ni le había comprado nunca flores, ni siquiera una rosa barata y rota. Eché un vistazo a Tanya, que estaba celebrando un alegre reencuentro con cincuenta amigos íntimos a los que no había visto desde ayer, ya que todas las chicas habían hecho novillos el día del baile para hacerse la pedicura y tratamientos spa. Tanya se había pasado la mayor parte del trayecto quejándose por el ramillete... no era exactamente lo que yo había planeado... y todavía se negaba a llevarlo.

—Oye, ¿lo quieres? —dije a la chica.

—No tiene gracia —dijo ella.

—¿Qué? —Intenté recordar si me había metido alguna vez con ella. No. No era lo bastante fea para burlarme, sólo un cero total, no valía mi tiempo.

—Te estás quedando conmigo, fingiendo que vas a dármela para retirarla después.

—No estoy fingiendo. Puedes quedártela. —Era algo raro que se preocupara siquiera por una estúpida rosa—. No es del color adecuado para el vestido de mi novia o algo así, por eso no quiere llevarla. Va a marchitarse, así que bien puedes quedártela. —Se la ofrecí.

—Bueno, si lo pones así... —Sonrió, cogiéndola. Intenté no reparar en sus dientes ligeramente torcidos. ¿Por qué sencillamente no se ponía un aparato dental?—. Gracias. Es preciosa.

—Eh, disfrútala.

Me alejé con una especie de sonrisa. ¿Por qué había hecho eso? Desde luego no era mi estilo hacer favores a las feas. Me pregunté si toda la gente pobre se entusiasmaba por pequeñas estupideces como esa. No podía recordar la última vez que yo me había entusiasmado con algo. De todas formas, esto tenía gracia, sabiendo que Tanya a la larga dejaría de lloriquear y querría la rosa, y yo podría decirle que ya no la tenía.

Busqué a Jane. Casi me había olvidado de Jane, pero mi sincronización fue, como de costumbre, perfecta porque allí estaba ella, atravesando furtivamente la entrada principal. Llevaba puesto un vestido negro y morado que parecía un disfraz de Harry Potter. Va al Baile de Fin de Curso y estaba buscándome.

—Oye, ¿dónde está tu entrada? —le dijo una de las esclavas recoge-entradas.

—Oh... no tengo... estaba buscando a alguien.

Vi un ramalazo de compasión en la cara de la recoge-entradas, como si supiera exactamente lo que estaba pasando, de perdedora a perdedora. Pero dijo:

—No puedo dejarte entrar sin entrada.

—Estoy esperando a mi cita.

Otra mirada de lástima.

—Bien —dijo la voluntaria—. Pero apártate un poco.

—Bien.

Fui hacia Tanya. Señalé a donde Jane estaba de pie como una perdedora.

—Comienza el espectáculo.

Ahí fue cuando Jane me divisó.

Tanya sabía qué hacer exactamente. A pesar de estar cabreada conmigo, era del tipo que nunca perdería la oportunidad de causar un daño emocional permanente a otra chica. Me agarró y plantó un gran beso en mis labios.

—Te amo, Tony.

Dulce. La besé de nuevo, sin repetir lo que ella había dicho.

Cuando terminamos, Jane nos estaba contemplando. Caminé hacia ella.

—¿Qué estás mirando, Fea?

Esperaba que llorara entonces. Era divertido humillar a los freakys, y después humillarlos un poco más. Había estado ansiando esta noche desde hacía algún tiempo. Esto casi compensaba la cagada del ramillete.

Pero en cambio ella dijo:

—Realmente lo hiciste.

—¿Qué hice? —dije.

—Mírala. —Tanya se rió tontamente—. Tan arreglada con ese horrible vestido. La hace parecer incluso gorda.

—Sí, ¿dónde has encontrado eso? —dije—. ¿En un montón de basura?

—Era de mi abuela —dijo Jane.

—Por aquí la gente compra vestidos nuevos para un baile. —Me reí.

—Así que realmente estás haciendo esto, ¿no? —dijo—. ¿Realmente me invitaste al baile aunque ya tenías otra cita, sólo para hacerme quedar como una estúpida?

Me reí otra vez.

—¿De veras pensaste que alguien como yo llevaría a alguien como tú al baile?

—No, en realidad no. Pero esperaba que no me pusieras tan fácil el tomar mi decisión, Anthony.

—¿Qué decisión? —Detrás de mí, Tanya se reía socarronamente, gritando: "¡Perdedora!". Pronto otra gente comenzó también, hasta que finalmente toda la habitación zumbaba con la palabra, haciendo que apenas pudiera pensar como Dios manda.

Miré a la chica, Jane. No estaba llorando. No parecía avergonzada tampoco. Tenía esa mirada intensa en sus ojos, como esa chica en aquella vieja película de Stephen King que vi una vez, Carrie, donde la chica desarrollaba poderes telequinéticos y se cargaba a sus enemigos. Y casi esperaba que Jane comenzara a hacer eso... matar a gente sólo mirándolos.

Pero en cambio dijo en una voz que sólo yo pude oír:

—Tú verás.

Y se marchó.

------

La noche pasó rápido. Imagina un típico baile, mala música, carabinas intentando impedir que nos magreáramos en la pista de baile. Toda una especie de pre-fiesta para la verdadera fiesta que vendría después. Pero yo seguía oyendo las palabras de Jane, resonando en mis oídos: Tú verás. Tanya se volvió amigable, y una vez fuimos coronados príncipe y princesa, se mostró incluso más amigable. Con algunas chicas, la popularidad y el poder que conlleva son una especie de afrodisíaco. Tanya era de esas. Estábamos de pie en el escenario, siendo coronados. Tanya se inclinó hacia mí.

—Mi madre sale esta noche. —Tomó mi mano y la puso sobre su trasero.

Yo la quité.

—¡Genial!

Tú verás.

Ella continuó, apretándose más contra mí, su aliento caliente en mi oído.

—Ha ido a una ópera... tres horas y media. Llamé al Metropolitan para averiguarlo. Y por lo general va a cenar después. No llegará a casa hasta casi la una… por si quieres venir un rato. —Su mano resbaló hacia abajo por mi estómago, terminando muy cerca de la Zona de Peligro. Increíble. ¿Me estaba metiendo mano delante de toda la escuela?

Me aparté.

—Sólo tengo la limusina hasta medianoche. —Jacob Black, que había sido el príncipe el año pasado, vino hacia mí con mi corona. Incliné mi cabeza para aceptarla humildemente.

—Úsala sabiamente —dijo Jacob.

—Tacaño —dijo Tanya—. ¿Es que no valgo un taxi? ¿Es eso lo que me estás diciendo?

¿Qué significaba "Tú verás"? Tanya y Jacob estaban demasiado cerca, cortándome el aire. Las cosas y la gente venían hacia mí desde todos lados. No podía pensar con claridad.

—Anthony Masen, respóndeme.

—¿Podrías apartarte de mí de una vez? —exploté.

Pareció como si todo y todos en la habitación se detuvieran cuando dije eso.

—Bastardo —dijo Tanya.

—Tengo que irme a casa —dije—. ¿Quieres quedarte o coger la limusina?

Tú verás.

—¿Crees que vas a largarte? ¿Dejarme plantada? —susurró Tanya, lo bastante fuerte para que cualquiera en un radio de quince kilómetros pudiera oírla—. Si te marchas de aquí, será la última cosa que hagas. Por lo tanto, sonríe, y baila conmigo. No voy a dejar que arruines mi noche, Anthony!

Así que eso fue lo que hice. Sonreí y bailé con ella. Y después, la llevé de regreso a su casa y bebí vodka Absolut, robado del bar de sus padres.

—¡Por la Realeza! —brindó Tanya, e hicimos todo lo que ella esperaba y yo había estado esperando también, e intenté olvidar la voz en mi cabeza, la voz que decía Tú verás, una y otra vez. Y finalmente, a las once cuarenta y cinco, llevé a cabo mi escapada.

Cuando llegué a casa, la luz estaba encendida en mi dormitorio. Extraño. Probablemente Esme había estado limpiando allí y la había olvidado.

Pero cuando abrí la puerta, la bruja estaba sentada en mi cama.

--------

—¿Qué estás haciendo aquí? —dije lo bastante fuerte como para ocultar el hecho de que mi voz temblaba, y el sudor goteaba por cada poro de mi piel, y mi sangre palpitaba como si hubiera estado corriendo por la pista de atletismo. Y, sin embargo, no puedo decir que me sorprendiera verla. Había estado esperándola desde el baile. Sólo que no sabía cuándo o cómo.

Me miró. Me fijé en sus ojos de nuevo, del mismo color botella que su cabello, y tuve este extraño pensamiento: ¿Y si fuera natural, tanto el pelo como los ojos? ¿Y si fueran así de nacimiento?

De locos.

—¿Por qué estás en mi casa? —repetí. Ella sonrió. Me di cuenta por primera vez de que sostenía un espejo, el mismo que llevaba el primer día en las gradas. Lo miraba atentamente mientras canturreaba:

—Castigo. Justicia poética. Correctivo. Escarmiento.

La miré fijamente. En el momento en que habló, no pareció tan fea como la recordaba. Eran esos ojos, esos brillantes ojos verdes. Su piel brillaba también.

—¿Qué quieres decir con "Escarmiento"?

—Es una palabra algo anticuada, Tony. Deberías saberla. La aprenderás. Significa castigo bien merecido.

Castigo. A lo largo de los años, mucha gente... amas de llaves, mis profesores... me habían amenazado con castigos. Nunca lo cumplían. Por lo general, podía salirme con la mía con encanto. O mi padre podía despedir a alguien. ¿Pero y si esta era una especie de loca psicópata?

—Mira —le dije—. Sobre lo de esta noche. Lo siento. No creí que realmente fueras a aparecer. Sabía que en realidad yo no te gustaba, así que no creí que fuera a herir tus sentimientos. —Tenía que mostrarme simpático. Obviamente era una loca. ¿Y si tenía un arma bajo aquella enorme ropa?

—No.

—¿No qué?

—No me gustas. Ni heriste mis sentimientos.

—Oh. —Le lancé la mirada que por lo general usaba con los profesores, la mirada de: "soy un niño bueno".

Cuando lo hice, noté algo raro. Su nariz, que yo había pensado antes que era larga y parecida a la de una bruja, no lo era en absoluto. Debían haber sido las sombras.

—Bueno, ¿entonces estamos en paz?

—No heriste mis sentimientos porque sabía que me la jugarías, Anthony, sabía que eras cruel y despiadado y que, si tenías oportunidad, harías daño a alguien... sólo para demostrar que podías.

Sostuve su mirada. Sus pestañas parecían diferentes. Más largas. Sacudí la cabeza.

—No fue por eso.

—¿Entonces por qué? —Sus labios eran de color rojo sangre.

—¿Qué está pasando aquí?

—Te lo dije. Escarmiento. Sabrás lo que es no ser hermoso, ser tan feo en el exterior como en el interior. Si aprendes bien la lección, puede que seas capaz de deshacer mi hechizo. Si no, vivirás con tu castigo para siempre.

A medida que hablaba, sus mejillas se palidecian. Se quitó su capa para revelar que era una tía sexy... de pelo rubio y ojos rojo sangre. Pero había algo raro, ¿cómo podía transformarse así? Yo estaba alucinando. Pero no podía echarme atrás. No podía tener miedo de ella. Así que lo intenté otra vez. Donde el encanto no funciona, por lo general sacar a colación a mi padre lo hacía.

Dije:

—Sabes que mi padre tiene un montón de dinero... y contactos también.

Todo el mundo quiere algo, Anthony.

—¿Y?

—Y sé que debe ser difícil ser una estudiante becada en una escuela como High School Twilight, pero mi padre puede engrasar cualquier tipo de maquinaria, conseguirte lo que desees. Dinero. Enchufe en la universidad, incluso una aparición en las noticias de la noche si se lo pido. ¿Has actuado alguna vez? Eres realmente sexy, ¿sabes? Quedarías bien en televisión.

—¿De veras lo crees?

—Claro... yo... —Me detuve. Se estaba riendo.

—Yo no voy a Twilight —dijo ella—. No voy a la escuela en absoluto, ni vivo aquí o en cualquier otro lugar. Soy vieja como el tiempo y joven como el alba. Los seres de otro mundo no pueden ser sobornados.

Oh.

—Así que estás diciendo que eres una... una... bruja.

El cabello que fluía alrededor de su cara parecía ahora verde, ahora morado, ahora negro, como una luz estroboscópica. Me di cuenta de que estaba conteniendo el aliento, a la espera de su respuesta.

—Sí.

—Vale —dije, entendiendo. Estaba realmente loca.

—Anthony Masen, lo que hiciste fue muy feo. Y no fue la primera vez. Toda tu vida has recibido un trato especial debido a tu belleza, y toda tu vida has utilizado esa belleza para ser cruel con los menos afortunados.

—Eso no es cierto.

—Segundo grado, le dijiste a Tyler Crowley que la razón de que fuera una cabeza hueca era que su madre la había golpeado con la puerta del coche. Lloró durante una hora.

—Eso fue cosa de niños.

—Tal vez. Pero en sexto grado hubo una fiesta en Gameworks e invitaste a toda la clase... excepto a dos niños, Angela Webber y Ben Chemeney. Les dijiste que eran demasiado feos para que se les permitiera estar. —Me miró—. ¿Crees que eso fue gracioso?

Sí. En cierto modo. Pero dije:

—Eso fue hace mucho tiempo. Yo tenía problemas entonces. Fue el año en que mi madre nos abandonó. —Jane parecía unos centímetros más alta ahora.

—El año pasado, Lauren Mallory estaba loca por ti. Le pediste su número, después hiciste que todos tus amigos la atormentaran con llamadas telefónicas obscenas hasta que sus padres tuvieron que cambiar el número. ¿Sabes lo embarazoso que fue para ella? Piensa en ello.

Por un segundo me imaginé como sería ser Mallory, decirle a mi padre que en la escuela todos me odiaban. Y por un segundo no pude soportar pensar en ello. Mallory no sólo había cambiado su número. Al final del año, había dejado High School Twilight también.

—Tienes razón —le dije—. Fui un idiota. No volveré a hacerlo de nuevo.

Casi lo creía. Ella tenía razón. Debería ser más amable. No sabía por qué a veces era mezquino y cruel. Algunas veces me había dicho a mí mismo que sería más amable con la gente. Pero siempre, en una hora más o menos, lo olvidaba, porque uno se siente bien estando por encima de todos ellos. Tal vez un psicólogo, uno de esos tipos de la tele, diría que lo hacía para sentirme importante, porque mis padres no me prestaban atención o algo así. Pero no era eso, de verdad que no. Era simplemente, como si a veces no pudiera evitarlo.

En la sala de estar, el reloj de péndulo comenzó a sonar señalando la medianoche.

—Tienes razón —dijo la bruja, extendiendo sus brazos ahora bien tonificados—. No volverás a hacerlo. En algunos países, cuando un hombre roba, le cortan la mano. Si un hombre viola, es castrado. De ese modo, los instrumentos del delito se arrebatan a aquellos que los utilizan para cometerlos. —El reloj aún estaba sonando. Nueve. Diez. La habitación brillaba y casi estaba girando.

—¿Estás loca? Miré sus manos, para ver si tenía un cuchillo, si iba a intentar cortarme o algo. Pensé que debía estar realmente borracho, porque esto no podía estar pasando. Ella no podía hacer magia. Eso es. Tenía que ser una alucinación de borracho.

El reloj terminó de sonar. Jane tocó mi hombro, girándome hasta dejarme mirando el espejo sobre mi cómoda.

—Anthony Masen, contémplate.

Me volví y me quede boquiabierto ante la visión que encontraron mis ojos.

—¿Qué me has hecho? —Cuando lo dije, mi voz fue diferente. Salió en un rugido.

Ella agitó su mano con una lluvia de chispas.

—Te he transformado en tu verdadero yo.

Yo era una bestia.

-----

Señor Swan: Me alegra que tantos de vosotros hayáis vuelto esta semana. Hoy, hablaremos de las reacciones de vuestra familia y amigos ante vuestra transformación.

BestiaNYC: Otra vez no, ya lo hablamos hasta la nausea el otro día

Señor Swan: ¿Por qué estás tan enfadado, Bestia?

BestiaNYC: Tú no estarías enfadado si fueras yo?

Señor Swan: Yo trataría de pensar en una forma de salir de mi situación.

BestiaNYC: No hay manera de salir

Señor Swan: Siempre hay una salida. Ningún hechizo es lanzado sin una razón.

BestiaNYC: Te estás poniendo de parte de la BRUJA???

Señor Swan: Yo no he dicho eso.

BestiaNYC: Además, cómo puedes estar tan seguro de que hay una salida?

Señor Swan: Simplemente lo estoy.

BestiaNYC: Cómo sabes que no hay un montón de peces y aves y arañas por ahí fuera que fueron transformados y "nunca" volvieron a ser humanos?

DamaSilenciosa: Estoy segura de que peces no. Yo lo sabría.

BestiaNYC: Tienes algún tipo de poder mágico que te permiten saber eso? Porque si es así, usa tus poderes para volver a dejarme como era antes.

Señor Swan: Bestia…

DamaSilenciosa: Puedo decir algo?

BestiaNYC: Por favor, Dama. Tal vez así me deje en paz.

DamaSilenciosa: Es sólo que me gustaría hablar del tema planeado en vez de escuchar los discursos enfáticos de Bestia. Estoy considerando una transformación, y estoy más que preocupada por las reacciones de mi familia.

Señor Swan: Interesante. ¿Y eso por qué, Dama?

DamaSilenciosa: Debería ser obvio. Yo estaría haciendo esto voluntariamente, a diferencia de los demás, e incluso en el mejor de los casos, estaría rechazando no sólo a mi familia, sino a mi especie.

Señor Swan: Cuéntanos más, Dama.

DamaSilenciosa: Bueno, yo amo a este chico, el que salvé, y podría convertirme en humana y conocerlo si sacrifico mi voz. Si él se enamora de mí = felices para siempre. Pero si no lo hace… bueno, implica algunos riesgos.

BestiaNYC: Cómo sabes que es amor verdadero?

ChicoOso: Siempre hay un cierto riesgo implicado cuando se trata con brujas.

DamaSilenciosa: Es amor por mi parte, Bestia

ChicoOso: - Yo no creo que Dama deba arriesgarse

BestiaNYC: - Yo no creo en el amor

Ranita: Puedo dcir algo y podéis esperarm ya k tecleco dspacio?

DamaSilenciosa: Claro, Ranita. Te esperamos.

Ranita: Fue +dificil para mi xq mi fam nunca me vio como 1 rana. Yo no podía hablar con ellos. Creen k desaparecí pero no lo hice. Mi hermana me vio el 1º día y dijo egh, una rana verrugosa! Me echó fuer, al barro. ¡¡Me echo!! Duele no podr decirls lo q pasó

DamaSilenciosa: Eso es terrible, Rana. Lo siento tanto. {{{{{Ranita}}}}}

BestiaNYC: Mejor no hablar con ellos, Ranita

ChicoOso: Tú no sabes k es mejor, Bestia. Tú puedes hablar.

DamaSilenciosa: Sé amable, Bestia. Sé un poco humano.

BestiaNYC: NO PUEDO SER HUMANO!

Señor Swan: No grites, Bestia.

Ranita: Pensas así xk no sabes lo k es no ser capz de hablr con tu familia NUNCA más

BestiaNYC: No, rana. Pienso así porque sé lo que es ser capaz de hablar con tu familia y que ellos no te quieran a su alrededor, que se avergüencen de ti.

DamaSilenciosa: Guau, Bestia, suena horrible.

ChicoOso: Sí, lamentable. Cuéntanoslo.

BestiaNYC: No quiero hablar de eso!

DamaSilenciosa: Habla con nosotros, Bestia.

Señor Swan: Tú sacaste el tema. Creo que sí quieres hablar de ello.

BestiaNYC: NO, NO QUIERO!

Señor Anderson: Estás gritando, Bestia. Si lo haces otra vez, tendré que pedirte que te vayas.

BestiaNYC: Lo siento. La tecla d mayúsculas se atascó. Difícil escribir cn garras.

BestiaNYC: Oye, Oso, cómo tiene un oso acceso a Internet, por cierto? O una rana?

Señor Swan: Por favor, no cambies de tema, Bestia.

Ranita: Entro a hurtdillas al castllo xa usar la computdora

ChicoOso: Me llevé mi portátil conmigo. Hay conexión wifi por todas partes ahora, incluso en los bosques.

Señor Swan: Quiero oír lo de tu familia, Bestia.

BestiaNYC: Sólo mi padre. Sólo tengo un padre. Tenía un padre.

Señor Swan: Lo siento. Continua.

BestiaNYC: No quiero hablar de mi padre. Cambiemos de tema.

DamaSilenciosa: Apuesto a que le duele demasiado para hablar. {{{{{ Bestia }}}}}

BestiaNYC: Yo no he dicho eso

DamaSilenciosa: No, no lo has dicho. No tenías que hacerlo.

BestiaNYC: Vale. D acuerdo. Duele demasiado. Así lo que no quiero hablar de ello. Buuuuaabuaaaa. Todos contentos? Podemos hablar de otro ahora?

DamaSilenciosa: ¡¡¡¡Tocado!!!!


Hola a todssssssssssssssssssssss!!!! que tal estais?? gracias por vuestros comentarios os adoro :P si no fuera por vosotros.. ayy si no fuera por vosotros!!

Bueno, tengo que dar las gracias hoy a: Daniele Von Cullen, ketsia (gracias de nuevo ;) ), ginalci, Paoliiz B. Masen, cayazly y lokaporCullen97 (gracias por los 3 reviews de sopeton :P).

En cuanto a los personajes del chat, como podeis ver en este capitulo vuelven a aparecer y de momento el/la lector/a que mas se acerca es (sonido de tamboresssss....) lokaporCullen97 !!! pero eso no quiere decir que este correcto :P vamos que os acercais todos un poquito, solo quiero decir que Bella no esta en ese chat!, asi os evito quebraderos de cabeza y leed con atencion porque esa es la única pista que voy a dar a no ser que derrepente hayan muchos lectores y entonces con tanto review me lo piense ;)

Respecto a las preguntas de porque edward en esta historia se llama Anthony, tiene su respuesta a través de la historia, quienes han leido el libro, ya saben el porqué y respecto a QUIEN es la rana, pues de eso se trata el juego que he creado, de que hagais suposiciones y acerteis!! creo que en parte es mi manera de llamar la atencion con esta historia, porque si dijera que libro es o el autor, seguro que lo leerias pero si revelo quien es quien, pues aun puedo agenciarme a unos cuantos lectores ^^.

Bueno, os dejo hasta la proxima semanaaa!!!