2. CAMBIANDO EL FUTURO
- ¡Vaya, vaya, hasta que se aparecen ustedes dos!- dijo Remus al ver llegar a Leanne y a Sirius- La boda esta a punto de empezar
En el pequeño jardín de la casa que compartirían Lily y James en el valle de Godric ya esta todo listo para llevarse a cabo la boda de estos dos; había pocos invitados, en realidad solamente estarían presentes los novios, Leanne, Sirius, Remus y el encargado de realizar la boda
-No porque Lily sea la novia quiere decir que el resto de los invitados deban lucir menos espectaculares para no opacarla- le dijo Leanne a su amigo
- ¿No creen que Lily se esta tardando más de lo normal verdad?- pregunto preocupado James
-Tranquilízate James, las mujeres siempre tardan una eternidad en estar listas y más tratándose en el día más importante de su vida- le aseguro Sirius
-Si James, probablemente Lily quiere verse aún más hermosa para ti- apoyo Remus
-Si, además, si Lily quisiera dejarte plantado ni siquiera se hubiera presentado el día de hoy- dijo Leanne como quien no quiere la cosa y tan inocentemente como pudo hacerlo
- ¡LEANNE!- soltaron al mismo tiempo Remus y Sirius al ver la cara de preocupación que ponía su amigo
- ¿Qué? Aunque he visto a Lily algo nerviosa estos últimos días, ¿no se estará arrepintiendo?- continuo Leanne tan desdeñosamente como le fue posible
-No le hagas caso James- dijo Sirius mirando enojado a su prometida
- ¿Por qué no vamos a ver si la novia necesita ayuda?- dijo Remus tomando a Leanne por el brazo y haciéndola caminar, alejándola así de James- ¿Qué es lo que tratas de hacer? Preocupar más a James- dijo enojado Remus una vez que se habían alejado lo suficiente
-Yo nunca haría semejante cosa, era una broma- Leanne no ponía mucho empeño en demostrar su inocencia
-Será mejor que entres ahí y no salgas hasta que Lily esté lista- Remus se marcho cuando Leanne aún estaba llamando a la puerta
-Lily, puedo pasar- dijo Leanne
-Leanne ¿eres tú?- pero Lily no espero respuesta sino que abrió la puerta y sin dar la cara jalo a Leanne adentro de la habitación
- ¿Qué te paso en la cara?
El rostro de Lily estaba completamente cubierto de barros y espinillas además de un horrible color rojo
-No lo se, cuando desperté esta mañana esta así, ¡Oh Leanne! como me puedo casar luciendo de esta forma- Lily estaba al borde de las lagrimas
-Estoy seguro que nadie lo va a notar- Leanne estaba intentando con todas sus fuerzas contener la risa, su amiga lucía horrible
- ¿Cómo puedes decir eso? Me veo horrible
-Siempre pensé que tú eras de las personas que se interesaban más por lo interior que por lo exterior, además James te ama, no le va a importar como luzcas con tal de que te cases con él- le aseguro Leanne
- ¡Tienes que ayudarme Leanne! Ya lo intente todo pero nada funciona. Tú eres la única que puede hacer algo, tú eres mi única esperanza- suplico Lily ahora si llorando
-Está bien, déjame ver que puedo hacer- Leanne saco su varita y apunto con ella a Lily- Creo que lo mejor que podemos hacer es borrar y modificar- le aseguro Leanne con una mirada tan desdeñosa que preocupo a Lily pero antes de que pudiera hacer algo…- ¡OBLIVIATE!- grito Leanne hacía su indefensa amiga, quien inmediatamente relajo el ceño y se le dilataron las pupilas- No quería llegar hasta esto… pero no me dejaste más opción- Leanne señalo nuevamente con su varita a Lily y dijo- ¡Imperio!- Lily adopto una actitud totalmente desprotegida- Ahora bien…- dijo paseándose maliciosamente alrededor de Lily-…tú nombre es Leila Emerson y te acabas de enterar que tú prometido, ¡el amor de tu vida!, a fallecido y no soportas estar un segundo más en Inglaterra por lo que te marcharas a Australia, ya que no queda nada en este mundo que te ate a este lugar; no familia, no amigos, nada…- Leanne se quedo observándola unos segundos, su amiga ahora tenía el cabello castaño, los ojos azules, su nariz se había ensanchado un poco y su piel lucía un poco más broceada, aún se podía distinguir un poco de Lily debajo de Leila; después de esto, Leanne continuo hablando- Lo lamento Li… Leila, pero no puedo permitir que me arrebates a mi mejor amigo, esto es lo mejor para todos… ¡Portus!- dijo señalando el cepillo para pelo de Lily- Adiós Leila.
Lily tomo obediente el cepillo y desapareció inmediatamente.
Mientras tanto, en el jardín de la casa, James, Remus y Sirius esperaban a que Leanne y Lily bajaran para comenzar con la boda; James se sentía un poco más tranquilo ahora que Leanne estaba ayudando a Lily a prepararse, sólo era cuestión de segundos.
-Ya no deben de tardar- le aseguro Remus a su amigo; Leanne no era tan mala, solo estaba enfrentándose a la perdida de su mejor amigo y eso no era nada sencillo
-Si, James, no te preocu…- pero Sirius no pudo terminar la frase porque en ese momento se escucho una explosión en el segundo piso de la casa.
James, Remus y Sirius se miraron un latido de corazón y después corrieron para ver que era lo que había sucedido; tres corazones latían descontrolados, sus pensamientos iban desde un enfrentamiento entre las dos mujeres hasta el ataque de los mortifagos. No podían decidirse cual de los dos era peor.
Lo que vieron al entrar a la habitación donde se supone que se estaba preparando Lily, los dejo completamente inmóviles: la explosión había destruido completamente la pared que daba a la parte trasera de la casa y entre los escombros se encontraba Leanne desmayada.
Sirius corrió a sacar a Leanne de entre los escombros y Remus ayudo a James a buscar a Lily entre ellos; Sirius intento reanimar a Leanne pero le estaba costando mucho trabajo, hasta que…
- ¿Dónde estoy?- pregunto Leanne intentando enfocar la mirada
- ¡Leanne! ¿Dónde esta Lily?- le pregunto completamente fuera de si James
- ¿Qué pasó?- le pregunto Sirius preocupado por el aspecto que ofrecía Leanne, el que debería tener Lily y donde es que se encontraba
-Yo… yo estaba…- empezó a relatar Leanne completamente desconectada-… yo estaba ayudando a Lily a prepararse y me voltee solo un segundo, alguien me aturdió y… y después…- Leanne pareció quedarse en blanco
-James…- la voz de Remus se escucho quebrada, como si estuviera apunto de llorar, James retiro su mirada de Leanne y la dirigió a su amigo, completamente preocupado por el sonido de su voz y lo que vió, lo desarmo por completo.
Remus sostenía una carta dirigida para James, con la letra de Lily formando su nombre. James se la arrebato de las manos y la miro intentando contener las lágrimas, tomó un respiro profundo y comenzó a leer en voz alta:
James:
Lo siento
Lo siento pero no me puedo quedar, no puedo resistir un segundo más esta situación, no puedo quedarme y ver como peleas en esta guerra sin sentido y como es posible que mueras defendiendo a la comunidad mágica de ese demente.
No puedo pedirte que vengas conmigo porque se que no soportarías abandonar a Sirius, Remus y Leanne; se que no te perdonarías a ti mismo el no haberte quedado y luchado a su lado e intentado salvarlos.
Perdóname por marcharme así pero no puedo casarme contigo y no saber que vamos a envejecer juntos; se que debería tener más valor, pero no puedo soportar la idea de perderte, de verte morir, de no saber si estarás a mi lado mañana.
No me busques
Lamento haber aturdido a Leanne, espero no haberle causado un daño irreparable y espero que pueda perdonarme por marcharme así.
Lo siento, no me busques, por favor, no lo hagas
Lily
La carta estaba escrita de forma apresurada, pero no había señales de que Lily hubiera derramado ni una sola lágrima, pero definitivamente esa era la letra de Lily; Lily, la mujer que más había amado y que ahora se había marchado, dejándolo completamente solo.
-Lo lamento, yo lo sabía pero pensé que lograría hacerla entrar en razón- la débil voz de Leanne solo empeoraba su aspecto; tenía varios cortes en el rostro y cuerpo, su brazo derecho estaba colocado en una extraña posición, estaba volteado completamente al igual que su pie izquierdo y tenía una herida profundo en la frente, posiblemente tenía una conmoción.
-No es tu culp…- pero James no pudo terminar la frase, un nudo en la garganta se lo impedía
- ¿Qué paso?- le pregunto Remus renuente a creer lo que había escrito Lily, sobre todo por la conducta que Leanne había demostrado anteriormente
-Remus, no creo…
-Quiero verlo- le ordeno Remus a Leanne ignorando completamente lo que Sirius quería decir
Leanne levanto su mano izquierda, tomo su medallón y mostró el recuerdo
-Lily, puedo pasar- dijo Leanne
-Leanne ¿eres tú?- pero Lily no espero respuesta sino que abrió la puerta y sin dar la cara jalo a Leanne adentro de la habitación
- ¿Esta todo bien?- le pregunto Leanne observándola preocupada, ya estaba lista pero aún se movía por todo el lugar sin hacer mucho
-Si, sólo quería que me dieras el visto bueno- le contesto sin mirarla a la cara
-Estás hermosa- le aseguro sonriente Leanne ahora que conocía el motivo del retraso de su amiga y de la gracia que le produciría a James la razón del mismo retraso
- ¿Podrías pasarme el polvo? Quiero darme una última retocada- le dijo Lily señalando la mesita que había detrás de Leanne y en cuanto esta se volvió…- ¡Desmaius!- el hechizo golpeo con una fuerza sorprendente a Leanne, quien se golpeo la cabeza con la mesita que Lily había señalado anteriormente, produciéndole una herida en la frente- Lo lamento- se disculpo Lily ante la desmayada Leanne, corrió por la habitación y comenzó a cambiarse con tal rapidez que parecía antihumano, después comenzó a escribir una carta de forma apresurada
- ¡Ay!- el débil quejido de Leanne descontrolo aún más a Lily, quien…
- ¡Bombarda!- al igual que el hechizo anterior, este resulto demasiado potente y termino destrozando la pared y lanzando todo lo que había a su alrededor hacía atrás, donde se encontraba Leanne; Lily evito mirar hacía atrás, ya se sentía demasiado mal como para agregarle eso y simplemente desapreció antes siquiera de que su lágrima tocara el suelo.
- ¡No lo puedo creer!- Remus se dejo caer en el suelo cubierto de polvo y muebles destruidos, completamente derrotado
- ¡No había necesidad de que hicieras eso! ¡Leanne no se merecía ese trato y solo has empeorado las cosas!- le recrimino completamente furioso Sirius a su amigo; James ni siquiera se había atrevido a mirar el recuerdo y mucho menos a Leanne, quien ahora lucía más pálida y débil que antes
-Remus tenía sus razones para dudar de mí, mi comportamiento pasado no ayudaba mucho en mí defensa- intervino Leanne
-Vamos, tenemos que llevarte a San Mungo- Sirius tomo en brazos a Leanne; James y Remus los siguieron en silencio
Leanne se dejó llevar sin protestas, su mirada se cruzó con la de James y se le formo un nudo en la garganta; nunca había visto sufrir de esa forma a su amigo y todo era su culpa pero ahora no había vuelta de hoja, ya había causado un daño irreparable y si decía la verdad, solo conseguiría alejar por completo a su amigo y ella no podría soportarlo, así que tendría que vivir con esa culpa con tal de no perderlo.
Además, tenía que recordar no volver a usar el hechizo Confringo con tal intensidad la próxima vez, de lo contrario terminaría muerta.
