Leanne no durmió, se quedo acurrucada en la misma posición durante toda la noche, ni siquiera pudo llorar. ¿Qué sentido tenía derramar lágrimas por algo que ya estaba perdido? Llorar por alguien que nunca había apreciado sus lágrimas era algo tan malo como inhumano.
Sabía que se merecía todo el despreció que sentían hacia ella James y Lily, así como la decepción que había en los ojos de Remus pero lo que más le dolía era el abandono de Sirius. Él no había regresado, ella lo espero toda la noche pero el amanecer había hecho su aparición y Sirius no.
Una fina lágrima salió de sus ojos, viajo por su mejilla y se perdió en su cabello. A ella nunca la habían dejado, a ella nunca la habían abandonado, a ella nunca la habían hecho sufrir aquellos a los que amaba pero ahora se había quedado completamente sola. Un vacío comenzó a extenderse poco a poco por su cuerpo, que le entume el alma y le hace sentir insensible.
Tanto creció el vacío que tardo un rato en sentir los brazos que la rodean, sabe que no son los de él pero aún así se permite fantasear un segundo con esa idea. Leanne no puede más y ocultando su rostro en el pecho de Kingsley se pone a llorar. Muy pronto su playera queda empapada pero él no hace más que consolarla y acariciarle el cabello.
- ¿Aún me quieres?- le pregunta conteniendo un sollozo.
-Al parecer, nada de lo que hagas puede hacer que yo te deje de querer- Kingsley sonríe y le besa la frente.
-Vamos, tienes que desayunar- le dijo poniéndose de pie y ayudándola a levantarse.
-No tengo ánimos de que la gente se quede mirándome a cada rato, a estas horas ya todo mundo debe de saber lo que hice- Leanne lo miró durante unos segundos y al cabo de un rato en el rostro de Kingsley se formo una sonrisa- No entiendo que es lo que te parece tan gracioso- le dijo molesta.
-Te invito a un desayuno muggle.
Leanne lo pensó durante un segundo y después lo siguió. El Londres muggle resultaba ser un lugar muy apacible si lo que querías hacer era desaparecer; la gente estaba tan absorta en sus propios pensamientos que no prestaba atención a nadie, mucho menos a una pareja de jóvenes que caminaban de forma tranquila. Eligieron un pequeño restaurante con sillones amplios y de aspecto agradable.
Los lentes amplios de Leanne le cubrían la mitad del rostro y complementaban el aspecto frágil que ofrecía al tener las rodillas abrazadas con los brazos.
-Dos omelet de queso y champiñones; un jugo de naranja y un café muy cargado- pidió Kingsley a la mesera, Leanne ni siquiera había mirado la carta.
-Nunca me gustaron los arenques ahumados en el desayuno- le dijo al cabo de un rato.
-Nunca te gustaron los arenques ahumados. Punto- Kingsley le sonrió.
-Me conoces mejor de lo que yo misma me conozco.
- ¿Por qué lo hiciste Leanne?- le preguntó, era la pregunta que había estado esperando desde que lo había visto. Ella lo ignoro durante unos segundos, por lo menos hasta que les llevaron el desayuno.
-Fue una venganza.
-Por lo menos eres sincera- la ironía de Kingsley nunca le había gustado- ¿No pensaste en las consecuencias?
-No. Y aún ahora, después de todo lo que ha sucedido, no puedo decir que me arrepiento.
-Son tus amigos.
-Eran mis amigos- lo corrigió Leanne- Ellos ya no quieren saber nada de mí y no los culpo; en realidad me siento algo aliviada, por lo menos ahora ya no tengo que fingir más.
- ¿No piensas hacer nada por solucionar las cosas?- le preguntó ligeramente sorprendido.
- ¿Cuántas veces perdone las tonterías de James? ¿Cuántas veces lo saque de problemas? ¿Cuántas veces intente solucionar sus problemas con Lily, sólo para que él las complicara aún más? ¿Cuántas veces…?- pero no pudo continuar, el coraje y las lágrimas le hacían un nudo en la garganta- Sí a ellos no les interesa saber nada de mí, a mí no me interesa saber nada de ellos. Sirius no tiene que decidir, sí me ama yo aceptare lo que él decida pero él también tendrá que aceptar lo que yo decida.
- ¿Cómo piensas que él conseguirá dividirse entre las dos personas que más ama?- le preguntó.
-No tendrá que dividirse, nos puede tener a los dos, sólo que no juntos- le respondió Leanne.
El tiempo transcurrió sin muchos cambios en la vida de Leanne; sus padres se pusieron furiosos con ella, Moody se mostro decepcionado pero no dijo mucho sobre el asunto, el profesor Dumbledore le pidió que nada de eso se volviera a repetir y le aseguro que ni Lily ni James querían salir en misiones con ella; a Leanne no le importo, ya esperaba todo eso y en el fondo se sentía aliviada de no tener que salir a misiones con ninguno de ellos dos porque no estaba segura de hacer algo por salvarlos si su vida dependía de ella. Remus no le retiro la palabra o su amistad pero los dos habían admitido que ya nada era como antes. Sirius no había mencionado a sus amigos en frente de Leanne o a ella frente a ellos, intentaba que todo fuera lo más normal entre ellos, por separado, pero normal; en un principio se había sentido asfixiado y dividió entre las personas que más amaba pero con el paso del tiempo había aprendido a sobrellevar las cosas.
Amaba a Leanne, James era su hermano y Lily su amiga y ninguno de ellos le pidió que eligiera así que él aprendió a vivir dos vidas distintas intentando mantener vivo el recuerdo de la vida que había vivido antes, cuando todos estaban juntos.
El resto de los integrantes de la Orden fueron olvidando el asunto conforme paso el tiempo pero aún era palpable el mal ambiente que se formaba cuando Leanne, James y Lily estaban en el mismo lugar durante mucho tiempo.
Al cabo de tres meses se anunció la boda de James y de Lily, todos estaban muy entusiasmados pero esa noticia volvió a traer a la cabeza de todos el recuerdo de la "travesura" de Leanne. No se invitó a nadie más que a Sirius y todos lo comprendieron: no querían que Leanne volviera a desaparecer a Lily. Nadie sabía en qué lugar se llevaría a cabo y mucho menos la hora.
La mañana de la boda Sirius se levantó muy temprano, desayuno solo en la cocina del departamento, se bañó y cambió en la vieja habitación de James y salió antes de que Leanne se levantara. Todas esas acciones lo hacían sentir miserable pero le había prometido a Lily que no le diría nada a Leanne y sabía que en el fondo, Leanne se lo agradecería.
Leanne despertó en el exacto momento en que Sirius se había levantado pero prefirió fingir que aún dormía pues no quería causarle ningún problema a su esposo, no más de los que ya le había causado. Una vez que Sirius salió por la puerta, ella se levanto y quiso desaparecer pero prefirió quedarse ahí y pasar desapercibida.
A la mañana siguiente, ya todos sabían que en esta ocasión, Lily y James si se habían casado y que estaban muy felices. Leanne no lamento el no haber estado presente en la boda, no lloro, no se sintió mal, no lamento su comportamiento, no se arrepintió de nada de lo que había hecho; en realidad solo supo que se casaban por la actitud de Sirius. James y Lily habían dejado de importarle y dolerle desde hace un tiempo.
Lily se sentí inquieta esa noche, como si algo malo pudiera suceder en cualquier momento y ella no pudiera hacer nada para evitarlo. Desde su boda, no se había encontrado de frente con Leanne y eso noche lo haría. Era difícil saber qué era lo que sucedería a continuación; todos se habían puesto de su parte cuando se enteraron de lo que había hecho Leanne, sobre todo porque era bastante difícil apoyar a alguien que había hecho desaparecer a otra persona por el simple placer de poder hacerlo pero ya en otras ocasiones habían regresado a adorar a Leanne, así que Lily no sabía que esperar. Aún cuando tiene muy presente el recuerdo de las palabras de Kingsley la primera vez que se encontraron cuando todo se había descubierto.
Era la primer reunión a la que asistiría desde que Leanne le había borrado la memoria y la había enviado a Australia, estaba muy nerviosa por ver la reacción de todos pero sobre todo, estaba nerviosa por volverse a ver cara a cara con Leanne. James también lo estaba pero no decía nada, Lily suponía que aún le dolía el haber terminado su amistad con ella más que el hecho de que los hubiera separado.
-Tendríamos que ir acercándonos- dijo James al cabo de cinco minutos en silencio.
Ambos tomaron sus abrigos y se dirigieron al cuartel general de la Orden. Lily ya había recibido la primer estocada por parte de Leanne esa mañana. El cuartel había tenido que cambiar de ubicación porque ninguno de los dos, James y Lily, podían entrar en el viejo, no eran bien recibidos. La mansión de los Gryffindor había cerrado sus puertas para ellos y todo porque ya no era amigos de Leanne.
Todos se mostraron muy amables y compresivos con la pareja, les ofrecieron su apoyo y les dieron palabras de aliento, por lo menos hasta que Leanne entro. Ninguno de los tres se dirigió la mirada y mucho menos la palabra, la reunión transcurrió con una naturalidad demasiado artificial, es verdad que los asistentes se mostraron fríos y distantes con Leanne pero ninguno rechazo trabajar con ella. Lily hubiera preferido no quedarse al convivio que siguió a la reunión pero James y Remus insistieron y fue ahí donde charlo por primera vez con Kingsley.
- ¿Cómo te sientes?- le preguntó Kingsley mientras le ofrecía un trago.
-He tenido mejores momentos- Lily no estuvo muy segura de querer mantener esa conversación con él pero se quedo- ¿Cómo estás tú?
- ¿Yo? De maravilla- le respondió sonriente.
-Te vi charlando con ella- le dijo intentando sonar despreocupada.
-Sí, eso es lo que haces con tus amigos- le contesto Kingsley igualmente despreocupado.
- ¿Así que aun son amigos?- preguntó incrédula.
- ¿Por qué no habríamos de serlo?
-Supuse que a Candence no le haría mucha gracia su amistad, sobre todo después de lo que nos hizo a James y a mí- Lily ya sabía que Kingsley no dejaría jamás a Leanne.
-Candence no tiene nada de qué preocuparse- le aseguró Kingsley- Porque ella sabe muy bien que si Leanne intentara hacer algo por separarnos, yo la abandonaría para siempre.
Sí, Kingsley en eso si que estaba seguro, pero ahora Lily se preguntaba el por qué de que su relación nunca tuvo esa seguridad.
-Sí yo fuera tú, me alejaría de ella, ni siquiera tú puedes estar completamente seguro de que ella no intentara separarlos- le advirtió Lily.
-Estoy bastante seguro- le aseguro Kingsley.
-Ella es mala, Kingsley, está podrida por dentro y nada ni nadie le importa lo suficiente como…
-Creo que es mejor que no sigas hablando- la interrumpió- Leanne es mi amiga y nada de lo que tú digas o de lo que ella haga, va a hacer que eso cambie.
-Supongo que me lo esperaba- le dijo Lily conteniendo su enojo- Ella te tiene cegado, hasta luego Kingsley.
Lily nunca se espero que el amor que Kingsley sentía por Leanne llegara a esos extremos pero estaba bien, entre más pronto se enterara con quien podía contar y con quien no era mejor.
Lily pensaba que aquella reunión no podía ser peor que la primera.
Ya todos se encontraban presentes, sólo faltaban Sirius y ella. El ambiente estaba tan cargado como siempre pero eso era algo a lo que Lily ya se había acostumbrado. Pero a lo que no se había acostumbrado era a ver entrar a Sirius como un loco y estallar a gritos diciendo:
- ¡Están muertos! Melinda y Octavio están muertos.
Todos los presentes se pusieron en pie y siguieron a Sirius. Remus ya iba a medio camino cuando se detuvo y miro hacia atrás. Por un momento pensó que sus ojos le estaban jugando una mala pasada pero después tuvo que creerles.
- ¿Es qué acaso no piensan venir?- le preguntó a Lily y a James.
Los tres se miraron durante un segundo, luego se miraron Lily y James, él segundo negó con la cabeza hacía Remus. Él quiso gritarles algo pero prefirió no hacerlo y en lugar de eso siguió a los demás.
La venganza era una mala consejera, sobre todo en ese momento.
