Disclaimer: Hetalia pasará a ser mío cuando Manuel diga: Soy tan gay que me gusta que todos me den muy fuerte por detrás. LatinHetalia tampoco es mío.

Advertencia: Malas palabras. ¿Un beso apasionado? (o el intento)

Pareja: UKxChile. ArgentinaxChile.

Agradecimientos: Los Simpson, Los diarios, Wikipedia-sama, y a Chibisiam por la idea. Basado en la gran gira de Europa del Presi Piraña, digo Piñera xD


EuroTour

.-Inglaterra, Parte II.


¿Manuel fue a Inglaterra?


Downing Street.

― ¿Por qué el señor Arthur se encuentra aquí? ―preguntó Piñera a su nación: ambas naciones caminando hacia la reunión con el primer ministro.

―Am… Salí a dar una vuelta mientras que usted estaba con los medios ingleses ―al principio no quería contestar. Antes de hacerlo miró a Arthur sonrojado, él también―. Y me encontré con él, lo invité a que fuéramos juntos. Ah, y el primer ministro ya lo sabe, no hay ningún problema.

―Bien. Prepárense, entraremos. ―anunció sonriente acompañado de sus tics.

Los medios de comunicación de prensa europea como chilena yacían esperando la llegada del mandatario en reunirse con el premier inglés. Todos deseaban las primeras imágenes y palabras de cada uno.

David Cameron, el primer ministro lo estaba esperando muy a gusto. Observó que venía Inglaterra acompañarlos, al principio se había preocupado por la vestimenta y buena presencia, pero si conoce muy bien a la nación mayor, tendría todo bajo control, y nunca faltaría el respeto a ellos y la Reina.

El mandatario extendió su mano para saludarlo, correspondiéndole.

Los flashes no tardaron en hacerse presente.

Luego ambos procedieron a tocar temas de economía, lo sucedido con los mineros, entre otros.

Arthur y Manuel únicamente estaban ahí mirándolos, sonriendo cada vez que se decían bromas mutuamente, sin embargo una nueva frase logró sonrojarlos y a ambos.

―Gran Bretaña y Chile han sido, son y van a seguir siendo no solamente grandes amigos sino también grandes aliados, y eso nos permite […] ―y la frase siguió por el Presidente.

Los países se miraron entre sí. No duraron en desviarlas enseguida. Uno más que lo otro sintió la calor recorrerle el cuerpo. Inglaterra trató de desabrocharse el primer botón para respirar un poco, mientras que Chile hacía que ha oído nada pensando en las ocurridas frases de su superior. Sacudió la cabeza haciendo desaparecer esas absurdas ideas, no era el momento para sonrojarse por cosas fletas, debe desmostarse serio como siempre.

¿Cómo se encontrará Martín? ¿Sabrá que se encuentra en Inglaterra? Y… ¿Por qué piensa en él?

¡Argh! Martín no le interesa, que él haga lo que quiera en Buenos Aires o en donde sea, con tal que no vaya a Santiago y diga que es de su propiedad por estar "casados". Y hablando de su país, ¿no debería llevarle algún recuerdo a su pequeña hermana? Ni tan pequeña tampoco. Le preguntaría a Arthur si tiene algo de Harry Potter o algo así para ella.

―Manuel, debemos ir al Palacio. ―colocó la mano en su hombro ayudándolo a regresar su superior.

―Ah, sí. ―acertó.

Arthur y el premier se habían adelantado, más que nada el primero para recibirlos como corresponde junto con la reina.

La tarde no tardó en caer. El Palacio Buckingham jugaba perfectamente con los débiles rayos. La prensa nuevamente los esperaba entre murmullos de admiración y llenas de futuros. Hacía frió, pero no importaba, ya que al entrar la temperatura era otra, más agradable.

Arthur se apresuró en entrar e ir donde la reina.

La reina Isabel II lo recibió, aunque no le preguntó en donde anduvo toda la tarde.

La visita fue recibida por una pareja de mayordomos, guiándolos al segundo piso repleto de periodistas para variar. El Presidente Piñera les sonreía y hacía algunos chistes en inglés, pero en Manuel no le causaba mucha gracia. Enseguida regresó el silencio, ya que el día fue algo agotador por decirlo de alguna manera, tuvo que hablar sobre el mismo tema una y otra vez.

Pasaron los minutos, hasta que la presencia sangre azul se hizo presente.

Manuel había aprendido a saludar como corresponde a señora de edad, sin insultar obviamente. Su majestad, esa eran las buenas palabras para comenzar un dialogo.

Su majestad.

Hicieron el mismo procedimiento el mandatario y la primera dama.

Arthur yacía detrás de ella, recibiéndolos como el caballero inglés que era.

El Presidente le regaló a su majestad una piedra. Una más en las manos de los más poderosos del Reino Unido. Ella quedó mirando la reliquia.

―It is one of the many rocks the mine San Jose. ―le dijo el mandatario.

―How did he do? ―preguntó con curiosidad la reina, y una vez más, como un disco rayado, el Presidente relató todo el acontecimiento.

Luego Isabel II le dijo a Arthur si deseaba ir a enseñarle el palacio, mientras los "mayores" conversaban, y creyendo que ambos se aburrían un poco.

Kirkland acertó con gusto. Se despidió educadamente llevándose consigo al menor.

Recorrieron algunas paredes del gran y elegante palacio. Chile se encontraba embobado mirando.

― ¿Tienes sed? Podemos ir a la otra sala para tomar un poco de té.

―Por supuesto, no me negaría… Espera… ¿Otra sala? ¿No que esa era la única? ―preguntándose por la sala donde se encontraban sus superiores.

―No, hay más. ―le respondió con una leve sonrisa y enseguida en darle la espalda llevándolo a la sala. Al llegar, dejó a Manuel esperando sentado a que llegara con la bebida, había ido a la cocina a prepararlo.

―Uhmmm. ―se demoraba. ¿Tanto le costaba hacer un té…o dos tés? Miró a su alrededor, visualizó una mesita baja, arriba yacían situada algunas figuras bien costosas, de lujo. Se acercó, y tocó a un delfín de cristal. Por poco casi lo destroza por la llegada inesperada del británico.

―Hey, hey, ten cuidado con eso.

―Lo siento. No tocaré nada. ―dijo incorporándose en el blanquecino sofá. Luego extendió las manos recibiendo su taza de té.

Arthur tomó asiento. Su taza en sus manos la llevó a su boca.

El bolsillo del pantalón de Chile comenzó a vibrar a sonar con un ringtone de Américo*. Dejó su taza sobre la mesita.

―Aló. ―contestó.

Mientras, Arthur lo escucha y lo miraba de reojo.

―Espera… ¿qué? ―sonó un poco atontado.

― ¡Fusosososos! Mi pequeño Manuel, lo que dije ―del otro lado de la llamada, era España―, me llevaré algunos de los mineros rescatados a mí España querida, están invitados a uno de los programas de televisión.

― ¡Te voy a matar Antonio! ¡No podí hacer eso, no se encuentran preparados!

―Hijo, cálmate.

― ¡No soy tu hijo! Escúchame Toño, no te los vas a llevar hasta que yo llegue a Chile. ―se puso de pie sosteniendo el celular pegado en la oreja.

―Lo siento mi Manu, pero ellos ya aceptaron y vendrán. No seas tan enojón, me recuerdas a tu mamá Lovino.

― ¡Te escuché bastardo! ¡No soy su mami ni nada! ―ese gritó era de Romano desde la habitación―. ¡Solo soy enojón por tú culpa, maldición! ¡Mierda! ¡La televisión se echó a perder! ¡España, ven y arregla esta mierda!

Manuel se encontraba desconcertado por su "mamá", enseguida oyó un suspiro agotador del español.

― ¿Difícil mi vida, verdad? No te preocupes por ellos, se os trataran bien. ―dejó de lado su carisma a un tono serio.

― ¡España bastardo! ¡¿Eres sordo o qué? ¡¿Tienes tomates en los oídos? ¡Ven y arregla la televisión, maldición!

―Bien… debo ayudar a mi Lovino o se enojará más. ¿Te encuentras en Inglaterra verdad? Que tengas suerte… ¡Fusosososososos!

― ¡Antonioooo idiota!

― ¡Ya voy, joder! ¡Espero verte pronto, adiós! ―cortó.

―Estúpido padre. ―al terminar la llamada, guardó su móvil y se sentó.

― ¿Antonio?

―Sí… no importa. Ahora debe estar siendo gritado y maltratado por mamá Lovino. ―se extendió a tomar su taza.

―A veces me da lástima. Ese italiano tiene malos modales y una boca grosera al contrario de Feliciano. Se parece a ti.

― ¿Qué? Claro que no. No me perezco a Lovino.

―Cuando pequeño estabas con él, y… se te heredó su carácter tsundere.

― ¡No soy tsundere! Jejeje… no deberías hablar tanto, tú también eres tsundere, Arthy.

―Y-Yo… no lo soy.

― ¿A no? Te puedo relatar las cosas fletas con Alfred y con el pervertido de Francis. ―desafió con una sonrisa ganadora.

―No soy tsundere. ―le dijo serio.

―Demuéstramelo. ―frunció un poco el ceño. ¿Qué iba a hacer para decirle que no era tsundere? ¿Llamar a Alfred y decirle que lo bese apasionadamente? ¿O vestirse de mesero súper sexy? Creo que la última es cuando se encontraba ebrio.

Inglaterra se levantó del sofá. Miraba seriamente con sus orbes verdes a los del chileno. Dejó su taza ya vacía en la baja mesita, luego tomó la de Manuel dejándola en el mismo sitio.

No era bueno lo que vendría, de eso estaba seguro Chile. Sus piernas se tensaron al sentir al inglés encima suyo, intentando en una especie de acorralamiento en el sofá. Tragó fuertemente su saliva.

El de cabellos rubios entreabrió su boca…

―Chile, tu norte siempre ha sido mío.

―D-D-De, de, ¿De qué hablaí? ―preguntó con dificultad haciéndose para atrás, lo más lejos posible de ese rostro, aunque estando sentado no lo lograría mucho que digamos.

―Tu norte. ―pronunció e invadió el norte de Chile, como cuando lo hizo hace décadas pero esta vez diferente. En vez de llevar ingleses, él mismo prefirió hacerlo. Sintiendo su aroma, el sabor que aún se mantenía del té en la boca del menor.

Áspero y amargo. No, estaba mal. Áspero y… ¿dulce? Quizás por la azúcar.

La boca de Manuel tenía su toque de dulce.

Mientras, la joven nación cerraba los ojos con firmeza dejándose llevar por la exploración en su cavidad, luego hizo lo mismo, entreabriendo aún más su boca.

Diez segundos después decidieron separarse.

― ¿Adónde tienes que ir después? ―le preguntó el inglés sin salir de su posición.

―Mañana iré a la Villa Olímpica… será mi última visita. Luego iré a Francia.

―Tch.

En ese instante, se oyeron unos griteríos eufóricos llenados con desesperación, prisa e insultos.

Ambas naciones estaban todavía en su comprometedora posición escuchando todo. El menor, si no se equivocaba, esos gritos eran en español un tanto… uhm… español mezclado con algo de italiano.

¿Español con italiano?

La voz sobresaltada se iba acercando a la sala.

¿Español con italiano? Le era familiar…

¡Español con italiano! ¡No puede ser él! ¡No!

Su corazón comenzó a bombear aceleradamente. Necesitaba mover a Arthur o se armaría un gran lío, y no quería eso… ¡Menos en el Palacio!

― ¡Arthur, muévete ahora o…!

― ¡Che! ¡¿Pero qué significa esto? ¡Quitá las manos sobre mi esposa, maldito pirata! ―demasiado tarde. Allí llegó Martín, ardiendo de furia con ganas de matar a ambos, pero más ganas en matar a Arthur―. ¡¿Sos sordo o qué? ¡Quitá las manos sobre mi esposa!

Arthur se puso de pie, acto seguido fue Manuel.

― ¡Weón, ¿Qué hací aquí? ―Chile se encontraba con las mejillas sonrojadas.

― ¡¿Cómo que hago aquí? ¡Vine a rescatarte de este pervertido! ―lo señaló. El inglés lo fulminó con la mirada.

― ¿Qué hiciste con los guardias? ―preguntó Arthur.

―Jeje. Los perdí. Soy re-grosso. Como sea. Tomá tus cosas Manu, regresamos a Sudamérica. ―ordenó en su posición de marido ocultando sus manos en los bolsillos del pantalón.

― ¿Qué? No. Tú no eres nadie para decirle lo que tengo que hacer. ―dijo sacando su lado desafiante y enojón que lo caracterizaba.

―Soy tu marido.

―Deja de decir esa wea, Martín. No me voy a ir porque a ti te da la gana. Para tu información, debo ir seguir recorriendo Europa con mi superior. ¿Y cómo mierda supiste que estaba aquí?

―Los medios. ―dijo simplemente.

―Como te dijo Manuel, no se puede ir hasta que su superior termine la reunión con mi reina. ―intervino Inglaterra.

― ¡¿Che, pero vos que te metés? ¡Alejáte de mi esposa o te romperé las bolas!

―Que vulgar ―dijo en voz alta con la intención de ser escuchada por el argentino. Luego cogió la mano Manuel atrayéndolo―. Él se queda y punto, no te lo vas a llevar.

―La puta que te parió. Manu, dile que queres ir conmigo.

― ¡Te dije que no, weón enfermo!

― ¡Me da igual! ¡Escucha niño 31 minutos*, nos vamos y ya!

― ¿Cómo me llamó? ―se salió del tema parpadeando los ojos por su nuevo apodo, y a ambas naciones tomadas de la mano les corrió una gota por las sienes.

―Manu, reacciona. Sos mi esposa, che. Llevamos tantos años juntos.

― ¿Llevan una relación? ―preguntó Arthur a Manuel.

― ¡No, nada! No tengo nada con ese fleto.

― ¿Cómo qué no? Pero si vos me has dicho que amas.

― ¡No es cierto! ¡No tengo nada contigo, nada! ―apretó sus puños, incluso la mano del inglés―. ¡No le creas nada a ese weón argentino!

― ¡Escucháme a mí, inglés! ¡Él es mi esposa, yo soy su marido!

― ¡Ni siquiera estamos casados!

― ¡Pero estamos juntos!

― ¡No hemos formalizado nuestra relación!

― ¡Hemos hecho el amor quinientas veces, che!

―What? ―se preguntó Arthur mirando al menor―. Eso significa que estás en una relación con ese tipo.

― ¿Eh? ¡No! No tengo nada con ese fleto. Ni siquiera hemos formalizado nada.

―Me estás diciendo que están juntos pero no han formalizado.

―…

Manuel había metido la pata y bien adentro.

Argentina sonrió con awesomeidad.

―Aun así, no han formalizado nada, ese quiere decir que es libre ―dijo sabio Arthur sosteniendo la mano del moreno―. ¿Quieres irte Manuel?

―Claro que no. ―respondió hastiado con todo esto.

―Okay. En ese caso…

― ¡En ese caso nada! ¡Si no soltas la mano de mi esposa…! ―antes de terminar su amenaza, buscó con la mirada cualquier cosa que sirva para matar al inglés. Cogió una de esas espadas adornando la pared, lo apuntó―. ¡…te mato! ¡Y esto también por Las Malvinas!

― ¿Aún con ese tema? ¡No seas idiota! ―le contestó enojado. Soltó la mano de Manuel, seguido en coger una espada también que adornaba la pared―. Hacía tiempo que no tomaba una. ―se le vinieron los recuerdos de "ser o no ser" pirata… Sonrió, apuntando directamente al rubio del rizo.

― ¿Van…van a pelear enserio? ―Manuel los miraba de derecha a izquierda con cierto temor. No podían pelear por una tontería y menos dentro del palacio ¡Su superior lo mataría!

―Esto es por tu honor mi Manu, y por Las Malvinas. ―dijo Martín sin dejar de mirar a su enemigo de siempre.

Manuel se hizo a un lado, lo más alejado posible de ellos.

― ¿Sabes? Te contaré un lindo cuanto de hadas: Besé a Manuel. ―contó el lindo cuento como si fuera uno de Disney, haciendo reaccionar espantado al chileno que llegó a ponerse los pelos de punta, y un Martín con mucha rabia.

― ¡¿QUÉÉÉÉ~~? ―se le rompió el corazón. Ahora sí, ahora sí que lo mataría y lo enviaría con sus hadas al más allá. Y hablando de ellas, se escondieron entre los oscuros cabellos de Chile.

Iba arder trolla.

―Yes. Lo que oíste. Ah, y fueron dos veces en un día, o sea hoy.

―… ―Argentina no podía respirar. Su Manuel le había hecho infiel… espera un momento. Es verdad, su relación no estaba formalizada, pero eso no daba el hecho de que ÉL hiciera tal cosa. Sujetó el puño de la espada―. Hijo de puta. Nadie toca a mí Chile aparte de mí.

―Por la chucha… va a quedar la caga… ―murmuró Manuel a asimismo a las hadas detrás de él―, ustedes váyanse… van a morir. ―les aconsejó con temor, ellas obedecieron.

― ¡Muérete puto pirata! ―Martín atacó. Corrió a él saltando la mesita adornadas de finas figuras, la cual se destrozaron.

― ¡Martín! ―gritó Chile por el desastre.

Las espadas chocaron. El ruido del metal de hizo presente. Estaban rostro contra rostro.

―Soy muy bueno con la espada, mocoso. Vete de aquí, y deja a Manuel que acabe con su viaje. ―advirtió Inglaterra sosteniendo su espada contra la del argentino.

―A la concha de tu hermana. ―insultó en su dialecto. Forcejearon por unos segundos, hasta que el rubio menor hizo el primer movimiento. Arthur no dudó en defenderse.

Manuel se hacía a un lado cada vez que se acercaban a él sin intenciones, únicamente esos dos comenzaron una guerra por el territorio chileno (absurdamente). Las espadas vibraban al contacto, incluso llegaban a aparecer una especie de chispas. En un momento el británico logró lanzar al argentino a unos de los sofás, apuntándolo acompañado de una egocéntrica sonrisa.

Maradona, sálvame. ―rezó para sus adentros Martín.

A continuación, Arthur alzó su espada como cuan caballero medieval y bajó rápidamente al argentino, éste logró arrancar en ser asesinado, pero el único que salió herido fue el sillón.

Acto seguido, Martín se le abalanzó con insultos y todo.

Los sillones de alta costura inglesa eran destrozados, cortados, dejándolos sin la piel que los cubría. Ya no eran sillones, eran… una especia de sillas… o algo así, pero era horrible, salido de las películas de terror que tenía Alfred.

Los cuadros comenzaron a caer cuando uno de ellos se apoyaba en la pared, siendo atacado por el otro.

Las figuras, los floreros, las lámparas, todo era un desastre. Si alguien llegaba pensaría que hubiese entrado un huracán o un tornado en la sala.

La única forma de describir lo que estaba ocurriendo era CAOS, y Manuel sentía eso.

― ¡Sos un pelutudo! ¡Roba esposas!

― ¡Ni siquiera es tu esposa, roast idiot!

― ¡Cerrá la puta boca! ¡Manu es mío y punto! ¡Ni tú ni tu reina me lo van a impedir, por la concha de tu madre que te parió!

― ¡No insultes a mi reina! ¡Ahora sí que te mato!

― ¡Deténgase por la conchesumare! ¡Están dejando la mansa caga en la sala, por la chucha! ―exasperado, usó la mitad de su vocabulario, ya que quizás, la otra mitad la dejaría para Martín.

Gracias a su grito, se detuvieron los rubios antes de volver atacarse. Estaban despeinados. Miraron a su alrededor y era todo un caos.

Arthur tragó con dificultad su saliva. La reina, su reina lo mataría, lo fusilaría o le arrancaría las cejas.

Los tres países sintieron pasos acercándose, murmurando frases como "¿Y esos ruidos? Provienen de la otra sala. Vayamos a ver" obviamente en inglés. Las personas llegaron al suceso. Todos se desconcertaron. Los ojos como platos, la boca entreabierta, aunque otros muy abiertas. Rápidamente los periodistas comenzaron a sacar fotos, hacer preguntas y blablablá. También yacían observando el Presidente Piñera -y sus amigos- totalmente atónito. Llevó la vista a su nación, él se encontraba… por decirlo de alguna manera, aislado. Pues los rubios llevaban unas espadas en sus manos… ¿estaban peleando? Y si lo pensaba bien… la causa era alguien llamado Chile, más conocido como 'El Manu'.

― ¡Presi!

―M-M-M-Mi, Mi, Mi reina… ―Arthur se colocó nervioso.

―Je… Hola… ¿quieren un asado…che? ―fue lo único que pudo modular Martín forzando una sonrisa tan tonta.

― ¿Estaban peleando? ¿Cuál es la causa de sus problemas? ¿Cómo creen que reaccionaran sus superiores? ¿Es por Falkland Islands? Se han escuchado rumores sobre asuntos del amor. ¿Manuel es el uke? ―todas esas eran preguntas de la prensa internacional.

―República de Chile. ―dijo el mandatario. Cuando era llamado así, es porque no era nada bueno.

―In-In-Ingla…terra… ―seguido de la reina muy traumada.

―Su majestad… yo… lamento mucho todo esto ―actuó a explicar la situación el británico―. I'm sorry. Él ―apuntó al argentino―, llegó de repente con un lenguaje vulgar, se quería raptar a Manuel…

―What? ―dijeron todos los periodistas y gente del parlamento acompañando a ambos superiores―. Love?

―…y como buen caballero que soy, no lo dejé. Primero tiene el deber de terminar su gira por Europa.

― ¡Lo admito! Me quería llevar a MI Manu, MI esposa devuelta a su lugar. ¿Saben por qué comenzó todo esto, che? ¡Este pirata hijo de puta…! ¡Besó a MI Manu, dos veces! ¡Dos! ¡Me siento engañado!

― ¡No es para tanto, weón! ―exclamó Chile.

Y así comenzó la teleserie.

Toda la prensa tomaba notas y hacían preguntas.

― ¡Pero esto no ha terminado, che! ―apuntó con la espada hacia Arthur, éste, enseguida cogió la mano de Manuel―. ¡Soltálo boludo!

―Esto lo hago por salvar a su nación, señor Presidente. Mi reina… Excuse me. ―luego de su disculpa, justo antes de ser atacado por Martín, se llevó a Manuel consigo, corriendo.

― ¡Che! ¡Volvé aquí! ¡Hijo de la gran…! ¡…pelotudos! ¡Les sacaré los huevos! ¡Manuel, por la concha de tu hermana! ―les salió persiguiendo endiablado.

― ¡Será la tuya! ―gritó el chileno siendo llevado por el inglés―. ¡Conchesumare!

― ¡Vení aquí Juan Carlos Bodoque*!

― ¡Déjate de llamar así, weón!

Ellos ya se habían ido de la sala desastrosa.

Todo estaba en silencio, hasta que…

― ¡La reina se desmayó! ¡Que alguien traiga una ambulancia! ¡Help me!

La reina se había desmayado.

Y el Presidente Piñera con unos de sus papeles procedió a darle aire.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

España.

― ¡¿Bastardo, aun no tienes lista la televisión? ―le gritó Romano. ¿Para qué le gritaba, si yacía cerca de él?

―No es tan fácil arreglar esto… ―ya tenía los oídos sordos por tanto grito del menor. Llevaba media hora en esto, intercambiaba los cables, los doblaba, todo a ver si funcionaba.

― ¡Bastardo, funciona!

― ¿Enserio?

― ¡Sí! ¡Ahora muévete idiota! ―tiró al suelo al español ya que le interrumpía. Ni siquiera le dio las gracias.

―Gracias España. De nada mi Romano, sabes que siempre puedes contar conmigo para lo que sea. ―se dijo si es que Lovino le diera las gracias, en resumen, se las dio el mismo.

― ¡Cállate idiota! ¡No me dejas escuchar, maldición! ―lo fulminó con la mirada.

Antonio se sentó en el suelo, observando la televisión. ―Romano… ¿La que esta desmayada es la reina Isabel II, cierto?

―Creo que sí… ¿pero qué mierda habrá pasado? ¿Allá anda Manuel, no?

―Sí… Súbele el volumen.

Romano obedeció. Ambos tomaron atención a las noticias.

―Nos encontramos en Londres, Inglaterra. Donde han ocurrido varios hechos desconcertantes para la nación y para Europa. Todo iba bien con la presencia del presidente de Chile a reunirse con la reina Isabel II, hasta que un gran incidente llegó. Tenemos entendido que las naciones, José Manuel Gonzáles (Chile) y Arthur Kirkland (Inglaterra) yacían conversando en una sala aparte de sus superiores, cuando de la nada aparece el representante de la Argentina, Martín Hernández. Al parecer es un triángulo amoroso, ya que ellos comenzaron a pelear con espadas destrozando la sala del palacio. Luego llegaron el mandatario y la reina. Arthur Kirkland pidió disculpas ante lo acontecido para luego llevarse consigo a José Manuel. Segundos después, la reina se había desmayado. ―informaba la periodista.

―…

―…

Antonio y Lovino no lo podían creer.

― ¿Mar-Martín? ―se preguntó el segundo―. ¿Qué mierda hacía él ahí?

―Ahora les mostraremos algunas imágenes. ―volvió hablar la periodista.

Mostraron las imágenes, en realidad un video captando cada escena cuando Arthur pidió disculpas, cuando Martín insultó defendiendo a Manuel, cuando Manuel gritó, y cuando la reina se desmayó, por suerte regresó en sí.

Luego mostraron otro video donde Martín salía persiguiéndolos por todo el palacio:

― ¡Puto inglés, regresáme a mi esposa! ¡Manu, yo te amo mi vida!

― ¡Déjame en paz, por la chucha! ¡Tengo que terminar la gira!

― ¡Manuel, no sueltes mi mano! ¡Ahhhh! ¡Martín, idiota! ¡Fuck you!

― ¡Martín aweonao! ¡Casi me metaí a mí y a Arthy!

― ¡Perdonáme mi Manu! ¡Soltá a mí esposa! ¡Regresá mi niño 31 minutos!

― ¡Deja de llamarme así!

Esos eran los dulces diálogos y la captación de las cámaras.

― ¡Por dios! ¡¿Qué educación les he dado a mis hijos? ―España se echó a llorar como una magdalena.

―… ―Romano no creía lo que veían sus ojos. Era como verse en Manuel siendo acosado en la imagen de Martín. Ahora compartía sentimientos encontrados con su hijo.

― ¡Romano, somos malos padreeeeees!

― ¿Malos padres? ¡Tú los educaste, no yo! ¡Además Martín es así por dejarlo juntar con ese pervertido de Francia, maldición! ―le reclamó como buena madre preocupada.

― ¡¿Yo?

― ¡Sí, tú bastardo!

―Sniff… sniff… ¡No quiero que lleguen los periodistas preguntándome sobre ellos! ¡No quiero! ¡¿En qué me he equivocado, Lovino? ―siguiendo con su llanto de padre frustrado, comenzó a sacudir a aludido―. ¡¿En qué, en qué, en qué, en qué, en qué?

― ¡Suéltame, maldición! ¡España bastardo!

― ¡Soy un mal padreeeeee~!

Continuará…


N/A: Pobre papá Antonio, no le dio buena educación a sus hijos. Creo que el beso entre UK y Manu estuvo un poco más decente que el anterior. Jajajaja, la lamento con lo de la reina xD. ¿Podrán Arthur y Manu salvarse de las malvadas y celosas garras de Martín? Nadie lo sabe.

Tengo una idea, pueden dar sus ideas relacionadas para cuando Manuel viaje a Francia. Eso sí, nada de lemon ¬¬ . Puede ser una los intentos de acosos de Francis a Manu xD. Den sus ideas, aprovechen en hacer sufrir a Manuel… okey no mucho…

*Américo: Cantante chileno de cumbia.

*31 minutos: Ya lo deben conocer. Es una parodia de los noticieros, utilizando títeres de la televisión chilena, que luego fue transmitida por los otros países latinoamericanos y en España. Amaba tanto este programa xD.

*Juan Carlos Bodoque: También lo deben conocer. Periodista estrella, encargado de "La Nota Verde". Es un conejo rojo. (Es tan bakan él.)

Ya hablando de 31 minutos, me acordé de Freddy Turbina con su gran awesome canción pensando en el awesome Gilbert, ¡le viene tan bien! Le di algunos cambios en la letra, no toda, obviamente:

"Sí… Hoy es un día muy awesome."

"¿Por qué?"

"Porque en la mañana le arrebaté al señorito Silesia."

"Oooooh~."

Lo awesome que me ha pasado en mi awesome vida,

Fue quitarle al señorito, Silesia.

Ahora alcanzo mayor awesomeidad,

Y las chicas se derriten por mi awesomeidad. (Aunque hay una que me golpea)

Soy awesome! (Sí eres awesome)

Inmortal, ore-sama tiene un awesome blog.

Soy Gilbert Beilschmidt al ataque,

Y cuidado niños, que quemo.

[…]

"Ve~, él es el famoso Gilbert Beilschmidt."

"Sí… y dicen que se viola Austria." (Yo xD)

Soy awesome! (Sí eres awesome)

Inmortal, ore-sama tiene un awesome blog.

Soy awesome! (Sí eres awesome)

Inmortal, ore-sama tiene un awesome blog.

[…]

(Siempre, por siempre) Mi pollito al aire.

(Sobre los Bad Fried Trio) Domino Europa.

(No necesito) Lástima de nadie.

(No necesito) Porque soy awesomeeeee!

LOL, es el ocio xDD, bueno, lo quería compartir con ustedes.

Review's?

O Martín matará a UK

O se matarán mutuamente

Y Manu quedará viudo.

=D