Disclaimer: Hetalia, LatinHetalia, blablablá.
Advertencia: Malas palabras.
Pareja: FranciaxChile. UKxChile (Leve o eso creo)
Agradecimientos: Los Simpson, Los diarios, Wikipedia-sama, y a Chibisiam por la idea. Basado en la gran gira de Europa del Presi Piraña, digo Piñera xD.
¿Alguien sabe si almorzaron con Carla Bruni?... es que… la invité a mi fic xD.
EuroTour
.-Francia, Parte II.
― ¡Bájenme! ¡No tienen ningún derecho a hacerme esto! ¡¿Saben quién soy? ¡Soy su país personificado! ¡Bájenme! ―Manuel pataleaba siendo llevado y amarrado por los parlamentarios, orden dada por el presidente. Anteriormente su mujer tuvo que vestir a la "fuerza" a Manuel para que pudiera llegar presentable y no pijama―. ¡Bájenme! ¡Ya verán…! ¡Llamaré al Trauco para que se los viole y se los pitee a todos ustedes…! ―luego lo dejaron dentro de la limosina y cerraron la puerta.
Los parlamentarios dieron un largo y agotados suspiro.
―Ahora saben que no es fácil lidiar con tu propia nación y menos siendo tan orgulloso y tsundere como dice el presidente de Japón. ―les dijo el mandatario bastante cansado con todo esto.
― ¡Los voy a castrar! ¡Entiendan por la cresta, Francis me va a violar! ―Manuel seguía reclamando aunque este dentro del vehículo.
―Iré a calmarlo mientras nos dirigimos al Palacio. ―propuso la primera dama donde su marido acertó feliz para que le diera alguna especie de calmantes. Entonces ella se sentó al lado de Chile todo amarrado.
― ¡Tía Ceci! Se lo suplico… no quiero ir… ―su posición de nación lo dejó de lado para adquirir una mirada de niño bueno suplicante.
―Lo siento mucho Manuel, pero tienes que ir como lo hiciste en Inglaterra.
―Es diferente. Francis es un violador, depravado, pedófilo. Arthur es lo contrario, puede ser algo depravado pero es un caballero… y me cae bien. ―mientras hablaba un leve rosado apareció en sus mejillas al solo nombrar al inglés.
―No creo que sea tan así.
―Es verdad que usted aún no lo conoce. Bueno, cuando lo vea, se lanzará a mí. Ya lo vera.
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España.
La noche anterior, después de comer la sabrosa paella preparado por un Antonio casi al borde del pánico al no ser un buen padre:
―Dormirás en esta habitación ―Romano estaba cubriendo al argentino recostado en la cama―. Descansa esas heridas, sería bueno que mañana regresaras a tu país.
―Gracias mamá ―dijo Martín, ante esto el italiano le acaricio la cabeza―. Ojala fueras así con papá Antonio ¿no? Sos como mi Manu ¡Ay, ay! ¡Me duele, me duele, che! ―por lo que había mencionado, a Lovino le molestó y le tiro el rizo, pues no tendría por qué ser cariñoso con ese bastardo de los tomates.
― ¡No vuelvas a decir eso o te irá peor, maldición!
― ¡Esta bien, esta bien! ¡Pero ya soltáme! ―pidió sonrojado, pues sentir que le tiren el rizo no era muy lindo y menos en las manos de su "mamá" quien lo hacía con fuerza. Luego lo soltó y salió de la habitación.
Su mano subió a su rizo… pobrecito, ya no tenía ninguna forma. Bostezó, prefiriendo a apoyar su cabeza en la almohada, cerrar los ojos esperando un nuevo día, pero no duró más de dos horas. Se levantó, tenía ganas de orinar. Abrió la puerta… ¿Dónde se encontraba el baño? Ah, por el pasillo de la derecha, típico. Caminó solo en bóxer con la carita de Maradona al frente y una sencilla camisa celeste (petición de él a Lovino). Las pisadas no eran fuertes ni silenciosas, únicamente con sueño, como si deambulaba.
― ¿Te gusta?
Oyó la voz del español. Se encontraba a pocos metros de esa habitación.
― ¿Qué se siente Romano? ¿Sabroso?
¿Eh? Parpadeó enseguida. ¿Qué mierda sucedía? Tampoco deseaba saberlo, pero si yacían haciendo esas cosas deberían hacerlo en silencio y con la puerta completamente cerrada; estaba a dos centímetros separado en cerrarse. ¡Y por Maradona! ¡Se encontraba su hijo en su casa! ¡Por último que la cierren para que no oyera nada!
―Eso… muy bien… muérdelo… te ves tan lindo cuando lo muerdes mi Romano.
Oh por Dios…
―Cuidado, que no se esparza por tu boca… no hay que desperdiciar nada.
―Déjame tranquilo, maldición. Puedo hacerlo por mi propia cuenta.
―Es que me gusta ayudar, ¡Fusososososos! ¿Qué siente tenerlo en tu boca? ¿Crees que debería hacer lo mismo en Martincito?
―Por mi bien, me da igual.
¡¿Qué? ¡En él! ¡Lo peor su mamá Lovino lo apoyaba! Mierda, mierda, mierda ¡Mierda! ¡Antonio no sería capaz de eso!
Su susto aumento más, el escalofrío en sus rodillas le impedían moverse, o eso era antes de salir caminando rápido a su habitación encerrándose y escondiéndose bajo las sabanas. Demonios… más encima tenía ganas de orinar…
Rápido, rápido. Buscó un balde e hizo ahí mismo. Ni loco iría al baño, menos con lo que escuchó de su ex-tutor. Rápido, rápido. Volvió a esconderse en la cama, cerrando los ojos con fuerza. A primera hora se iría donde su tío Feliciano.
― ¿Y Lovi? ¿Cómo se encuentran?
―Bien.
― ¿Solo bien? Di todo mi cariño en estos tomates, y solo dices ¿bien?
―Argh. Eres un fastidio con patas, maldición ―lo espetó con la mirada. Cogió el tenedor enterrándolo en los tomates picados―. Están deliciosos, mejores que los de ayer. ―llevó el fruto a su boca.
― ¡Genial! Creo que no debería darle a Martín, bueno… si él quiere.
―No entiendo por qué a esta hora debemos comer tomates… Ah, es cierto: Eres un imbécil.
―Yo también te quiero. ―le sonrió cerrando los ojos. Romano lo observaba enojado como siempre.
Al otro día:
Le era incómodo estar sentado frente a sus "padres" en el desayuno, y se suponía que se iría temprano a Italia del Norte, pero no. Romano lo levantó temprano a desayunar ya que cierto español estúpido (como le decía a él) lo despertó primero a reunirse con un ambiente de familia feliz, la cual no era, pero bueno, era la imaginación de España.
― ¿Te pasa algo Martín? ―le preguntó el italiano de mala gana dando un sorbo a su café.
―N-No, nada. ¡Che, mirá la hora que es! ―enseguida se puso de pie.
― ¿Te vas? ―le preguntó el español preocupado no como el de al lado.
―Sí. Voy a ir a ver a mi tío Feliciano. ―contestó rápido alejándose de ellos. Aún mantenía ese miedo, incluso a ambos mayores les comenzó a preocupar su actitud esquiva.
― ¿Y vas a ir en pijama? ―volvió a preguntar.
―Eh… ―no lo notó. ¡La puta madre! ¿Acaso iría así por la calle? Velozmente fue a vestirse y, regresó menos en lo que canta un gallo. Los europeos quedaron desconcertados―. ¡Listo! Ya me voy, nos vemos otro día, gracias por todo, ¡Adiós! ―y cerró la puerta.
―…
― ¿Le hiciste algo? ―le fulminó Romano.
―Que yo sepa, no.
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Francia.
Su ceño estaba más fruncido que nunca. No miraba a su superior, no miraba a nadie. Solo miraba el paisaje a través de la ventana, hasta viendo su propio reflejo. Ya no se encontraba amarrado, por suerte. Por un momento desvió la vista a su superior y la regresó a su posición anterior. Chasqueó lengua y por cosa de inercia recordó una frase, que frase, una gran oración que desde ahora la odiaría por siempre por siempre del por siempre cuando la dijo en esa escuela:
"En mi país se ama a Francia, siempre se le ha amado, se conoce muy bien su pasado, pero el viaje busca encontrar puntos de convergencia y colaboración con Chile para tener cada día resultados más tangibles hacia el desarrollo."
¡¿Desde cuándo amaba Francia? ¡Jamás! ¡Primero prefiere ser violado por Martín…! No… eso ya pasó… em… em… ¡Primero prefiere ser violado por Ivan…! No, espera. Eso también pasó. Pasó hace mucho tiempo; en aquellos tiempos y no prefiere recordarlo… ¡Lo obligó con ser uno con él, Manuel no quería! Demonios, se estaba yendo del tema. Uhm… ¡Primero prefiere darle mar a Julio antes de amar a ese pervertido! Así está mejor.
Una cosa era amar su cocina y parte de su riqueza, pero es muy distinto ¡a amarlo! Se golpeó la frente con la ventana llamado la atención de los presentes. Se volvió a golpear. Se volvió a golpear otra vez. Diez veces seguidas siendo tenido por los parlamentarios. Su superior le entregó un sudoku para que se entretuviera, y resultó. Conocía muy bien a su nación.
Al fin llegaron. Frente sus ojos chilenos se encontraba Elysee Palace. Manuel tragó fuertemente su saliva. Respiró profundamente.
Cualquier cosa, acto, indirectas de ese francés, dejaría sacar su lado flaite y huaso.
Los tres, el presidente Sebastián Piñera, la primera dama Cecilia Morel y José Manuel Gonzales, dieron los primero pasos adentrándose en el palacio. Allá se estaba el presidente Sarkozy, sonriente, y a su lado… Francis.
La bandera azul, blanco y rojo, flameaba en lo más alto del Elysée.
―Bienvenue Monsieur le Président Piñera. ―saludó cortésmente el mandatario de Francia.
―Je vous remercie beaucoup. ―dio las gracias.
Manuel se sintió tremendamente incomodo, pues Francis recorrió su cuerpo con sus sencillos orbes azulados ¡Maldito fleto!
Luego el superior de Chile presentó a su mujer. Sarkozy la saludó amablemente, la cual ella correspondió el saludo. Después presentaron a sus naciones donde Manuel fruncía el entrecejo diciéndole amenazas de muerte contra el francés rubio oxigenado, donde Francis ya había captado el mensaje, pero le daba exactamente igual.
Francis saludó al presidente chileno, siguiendo con la primera dama, el cual le cogió la mano y le sembró sus labios en ella.
A ambos chilenos no les gustó para nada, le dieron celos.
Después dio la bienvenida a la ex-colonia de su amigo Antonio.
― ¡Haz crecido tanto mon petit! ―exclamó abrazándolo. No obstante Manuel le pisó el pie para que lo soltara―. ¡Aush! ―y se alejó.
Después de lo acontecido; por cierto a Francis le dolió el pie, hasta entró cojeando un poco al entrar a la sala para el almuerzo; fueron recibidos por la servidumbre llevándolos al elegante almuerzo. La boca del castaño se entreabrió al ver todas variedades de la comida francesa…
―La mayoría ayudó mi nación, a Francis le fascina la cocina y es todo un gourmet. ―informó el presidente de Francia.
―S'il vous plaît, tomen asiento y disfruten de las maravillosas manos de hermano mayor en la cocina. ¡Muack! ―le lanzó un besó a la primera dama, seguido de darle el asiento como buen caballero.
¡Ere el colmo! ¡Nadie le coqueteaba a su "tía Ceci" y menos en su presencia y en la presencia de su superior! Y hablando de él… volteó a mirarlo. Vaya, notaba lo celoso que se encontraba, pero lo disimulaba muy bien.
―Manuel, puedes tomar asiento si quieres. ―Francis los sacó de sus pensamientos del otro lado de la mesa.
―Ya lo sé. ―dijo enojado para variar, corriendo la silla hacia atrás para poder sentarse. Por la chucha, le tuvo que tocar frente a ese pervertido.
Segundos después aparece Carla Bruni, pidiendo disculpa por el atraso, tomando asiento al lado de su esposo.
En la mesa se tocaban temas entre los mandatarios, entre ellos la educación, el uso de energías no contaminantes, sistemas de telecomunicaciones, política, cultura y asuntos económicos. También que el presidente Piñera invitó a al superior de Francia visitar Chile.
Manuel se atoró con la comida. Rápidamente tomó un poco de vino; era francés. Se sintió mejor. Levantó la mirada en instinto de inercia hacia Francis, no debió haber hecho eso. Pues el mayor lo observaba con esos azules cautivantes mezclado con depravades extrema, como si lo sedujera. Sus labios se extendieron de lado a lado con debilidad, mientras sostenía una copa de vino entre sus dedos, ladeándola suavemente.
¡Si seguía mirándolo así…! ¡Le lanzaría un cuchillo!
Miró para otra parte, su plato. Frunciendo el entrecejo. Levantó nuevamente y Francis le sonrió para luego seguir almorzando.
Casqueó la lengua antes de murmurar un "Weón."
―Manuel, después de almorzar, yo y mi señora iremos a visitar la casa donde vivía mi padre, ¿por qué mejor no te quedas a recorrer París con Francis? ―le sugirió su jefe.
¿Estaba loco o qué? ¿Quedarse con Francis? ¿Con Francis? ¡¿Francis? ¡Solos!
―Creo que te aburrirías.
¿Hablaba enserio? Le miró a los ojos. Aaah, ya comprendió. Suspiró por lo que iba a decir.
―De acuerdo. Creo es buena idea conocer París junto con Francis. ―sonrió tan falsamente. ¿Por qué aceptó? Sencillo: Si iba él, iría Francis también coqueteándole a su "tía Ceci", y eso no quería. Aunque había otras formas de hacerlo… ya daba igual.
―Oui, oui. Te encantará París, Manuel. ―le dijo contento el rubio.
Al acabar el almuerzo, los "mayores" dispusieron a irse. El presidente Piñera fue a la casa de su padre junto con su señora.
Francis invitó cortésmente a Manuel a unos de los salones, por el momento sin ninguna intención de darle amor.
― ¿Qué te ha parecido Francia? ―le preguntó en su tono seductor y varonil preparando dos copas de vino.
―Bonita. No te voy a negar que sea fea, en todo caso ya he venido varias veces y siempre terminas con dobles intenciones. ―llevaba las manos escondidas en sus bolsillos, fulminándolo con la mirada.
―Eso era antes ma chère. Sé que no tengo posibilidades contigo, eres tremendamente orgulloso y de carácter fuerte, mucho peor que L'Angleterre. ―contestó acercándose.
― ¿Vamos a ir a recorrer París o no?
― ¿Por qué tan aprisa? Vamos, disfruta el momento. Ten ―le ofreció una copa de vino. Chile no confiaba en él―, no tiene veneno si eso crees, ni siquiera somnífero.
Notó el ladeó sutil del vino producido por el francés. Bueno, era vino… y el vino le gustaba. Lo aceptó dando un pequeño sorbo, degustando el aroma y el sabor. El vino francés no era malo.
Francis también dio un sorbo.
―Puedes sentarte si quieres ―éste ya se había sentado primero, acto seguido invitándolo con su mano libre parte del sillón―, pero me gustaría que fuese aquí a mi lado para conversar tranquilamente.
Dudó. Caminó al sofá y se sentó lo más alejado de él.
―La amalgama entre lo dulce y lo amargo se puede sentir al solo mirarlo ―decía Francis llamando la atención del sudamericano, pensando que hablaba de él. Hablaba del vino tomando el aroma―, al sentirlo en la boca, puede diferente, pero delicioso. ¿No lo crees así? A ti te gusta el vino. ―le miró sonriendo.
―Tch. Agradéceme a mí. Si no fuese por mí, estarías muerto, y bien abajo en la tabla de los mejores vinos del mundo y exportadores. ―se sintió orgullo de quién saber por qué.
―Oh. Eso sonó feo. ¿Tu padre no te enseñó buenos modales?
―El Toño no es mi padre.
― ¡Aja! Resentido por perder el mundial contra él.
― ¿Quieres que te aforre la boca?
―No gracias. En fin… ¿en qué iba? ¡Ah, oui! Debo darte las gracias por tener a Carménère en tus tierras, ma chère.
―Por mí, no lo hubieses sabido ―dio el último sorbo a la copa, poniéndose de pie―, ¿crees que no me acuerdo lo que hiciste?
―Si te acuerdas ―también se levantó dejando su copa encima de una pequeña mesa―, es porque te gustó.
― ¡No digai esa wea! ¡Claro que no me gustó! ¡Fleto! ―sobresaltó enseguida―. Esa wea no se me puede olvidar, porque… ¡Porque fue asqueroso!
― ¿Qué querías que hiciera? Me encontraba tan feliz en saber que esa uva existía en lugar tan remoto al mío. ―dijo simplemente encogiéndose de hombros.
― ¿Y para eso tenías que besarme, weón? ―estaba enojado con tal solo recordar ese suceso no borrable para su mente. ¡Fue de imprevisto! Sin embargo le dio un lindo recuerdo: una fuerte patada en la entrepierna dejándolo en el hospital más cercado durante una semana, para Francis fue vivir el infierno mismo, ya que no deseaba que su "Torre Eiffel" ya no le funcionara jamás.
―Soy débil. Y aún recuerdo esa patada que me diste, niño.
―Como se la wea. Ya pasó.
―Oui. ―acertó. En cosas de segundos y desconcierto de Manuel, se apoderó de su mano haciendo que la copa cayera al suelo partiéndose en mil pedazos. Donde los labios franceses atacaron los del menor, éste se paralizó, siendo la reacción espontánea de un gran empuje secándose los labios.
― ¡Weón imbécil! ¡¿Por qué mierda hiciste esa wea?
―Mantienes el mismo sabor, lo sabía.
― ¿Eh?
Otra vez, pero diferente. Lo llevó a la pared (¿Qué les pasan a las paredes últimamente?) sosteniendo las muñecas de lado a lado.
― ¡Suéltame weón! ¡Te voy a sacar a la chucha igual que la otra vez! ―le gritó en la cara. Francis entrecerró un ojo soportando sus griteríos.
―Tranquilo mon cher, solo quiero volver a probar tu sabor.
― ¡Ándate a la chucha! ¡Suéltame! ¡Ayuda! ¡Arthy! ¡Alguien! ―se movía, esto le molestaba muchísimo al europeo en mantenerlo quieto. En fin, siempre le era bastante difícil tenerlo bajo control ¿Cómo demonios lo hacía Arthur? Algún día le pediría el dato.
―Deja de moverte, por el amour. Y déjame recodarte, hermano mayor introdujo el Caménère en tus tierras… aunque no recuerdo del por qué lo hice ―se le olvidaron ciertos recuerdos―. De todas maneras…
―Suéltame Francis, lo digo enserio.
Dio un suspiró. ―No te muevas tanto o no podré probar tus labios. Puedo usar la esgrima en ti, Manuel.
―Y yo te daré un combo en el hocico, fleto.
―Mon amour, ¿Por qué no puedes ser más cariñoso con hermano mayor? ―preguntó sin soltarles las muñecas.
―Je, la pregunta weona. ―se encontraba molesto, pero más calmado. Era obvia su respuesta.
―Escucha, sé que no tuve mucha emigración e influencia en ti; como en el caso de Arthur; prefiriendo estar con Martín… ―quedó en pausa observando los orbes del chileno―. Arthur tuvo bastante influencia en ti, incluso eres peor que él.
―Si no me sueltas, juro que te-
―Piensa que soy Arthur ¿de acuerdo? Y me besas apasionadame-
― ¡Ándate a la chucha, fleto culiao! ―reacción instantánea.
―Ya, ya. No grites mon amour. ¿Qué cosas te habrá hecho es estúpido pirata?
―No hablí así de él. ―a pesar de que Francis se preguntaba él mismo, Manuel le interrumpió.
― ¿Eh? ―levantó una ceja. ¿Lo estaba defendiendo? Muy bien, es hora de saber ciertas cosas―. ¿Tú crees que el idiota de Inglaterra siempre ha sido bueno contigo?
―Sí ―contestó, pero algo andaba mal por aquella pregunta―. ¿Qué me querí decir?
― ¿No lo sabes? Oh, me he llevado una gran sorpresa ―enmarcó una sonrisa sínica―. Petit Manuel, Inglaterra no siempre ha sido un ángel contigo…
―Si te referí al salitre, ya lo sé y lo perdoné.
―Non, non. Es peor que eso, y antes de eso, ¿no te lo contó? Al parecer Arthur no te quiere como dice.
― ¿De qué mierda me estay hablando?
― ¿Interesado? Muy bien, te lo diré. Pero… la imagen buena que tienes de él, se te caerá. ―su plan estaba funcionando, por fin haría sufrir al idiota del británico.
―Habla. ―y el latino se encontraba en sus redes.
El silencio se esparció por el salón durando cinco segundos. Francis entreabrió la boca para contarle…
Algo rozó su sedoso cabello, y ese algo lo escuchó cerca de su oído. Sus ojos se abrieron más de lo normal al saber de qué se trataba. Hasta Chile se paralizó.
―Suelta a Manuel, wine bastard. ―el príncipe azul había llegado cargando una pistola, fue eso lo que rozó el cabello del francés.
―Arthyy~, que alegría… No sabes lo alegre que me siento al verte… ¡Ahora ayúdame, quítame a este pervertido de encima! ―hizo sus movimientos para soltarse del agarre de Francia, fue fácil, ya que el mayor yacía paralizado; corrió hacia el inglés quien lo apuntaba con el arma.
―Menos mal que llegué justo a tiempo ―dijo Inglaterra―. Manuel ¿por qué no vas por unas tazas de té?
― ¿Qué? ―¿Ah? ¿Estaba enfermo? Recién los salvo de ese depravado ¿y quiere una taza de té? ¿Para celebrar acaso?
―Tengo que conversar ciertos temas personales, ¿me haces el favor? ―volvió a preguntarle, la cual parecía más una especie de orden que una pregunta.
El país menor bufó, y los dejó solos a preparar el té. ¿Dónde se encontraba la cocina? Le preguntaría a una francesa o secretaria o guardia, da lo mismo quien sea con tal de llevarlo a preparar el té.
Francis, después de un rato regresó en sí mirando a su rival de siempre. Él se le acercaba sin dejar de apuntarlo con el arma, hasta la recargó mientras caminaba.
―Bonjour Arthur, ¿cómo has-? ―la interrogación fue interrumpida cuando sintió su mentón ser levantado por el revólver, si, era un revólver―. Calma L'Angleterre…
― ¿Qué le ibas a decir? ―adquirió una voz amenazadora mirándolo fijamente.
―Na-Nada… ―tartamudeó. Se sintió más nervioso cuando el más joven le levantó más el mentón.
―No metas tus narices donde no debes, wine bastard.
―Tranquilo…
― ¿Le ibas a contar eso? Atrévete y dile adiós a París.
―De-De acuerdo… comprendí… Ahora baja esa arma… por favor…
―Hmp. ―sin quitarle la vista de encima, procedió a guardar su armad de fuego dentro del pantalón.
― ¿Por qué tan alterado? Solo se enojará contigo… ―al abrir la boca, Arthur lo tomó de la camisa del cuello.
―Manuel se enojará conmigo, y estoy seguro que no perdonará. Y si vuelves a tocar el tema, te voy a matar.
―Comprendo.
― ¿Por qué hablan de mí? ¿Qué me tiene que decir Arty? ―Manuel apareció de repente con dos tazas de té, caminando a paso corto al medio de la sala.
―Nada, ¿verdad Francis? ―mostró una tonta sonrisa hacia Manuel y hacia el aludido.
―Eh… Oui, oui. Es verdad. Hablamos de temas económicos.
― ¿Así? ¿Y por qué estaban a punto de agarrarse a pelear? ―se refirió a que el inglés tenía agarrado en su puño la camisa del francés.
―Es que… ―Arthur buscaba una buena explicación―, ya sabes cómo es Francis, intento abusar de mí.
―Y Arthur no se deja que le amour. ―mencionó el francés.
El menor únicamente los miraba con cara de "Sí, claro. Yo soy tan weón." Prefirió no seguir preguntándoles.
Inglaterra soltó al ojiazul yendo a recibir la taza de té que sostenía Manuel como un idiota.
―Ustedes dos no paran de beber eso. ―dijo Francia molesto y a la vez divertido.
―Cállate. ―dijeron al unísono.
― ¿Se puede saber qué haces aquí? ―le preguntó Manuel al británico.
― ¿Cómo que hago aquí? A salvarte el trasero. Al principio pensé que serías capaz de defenderte, pero recordé la última vez cuando este pervertido trató de aprovecharse. ―miró de reojo al mencionado.
―Déjame recordarte… lo envié al hospital.
― ¡Mon amour! ¡No me recuerdes eso! ¡Fue horrible! ¡Pensé que quedaría sin *censurado y censurado*! ―pudo sentir el horror, hasta llevó sus manos al rostro para llorar desconsoladamente.
Idiota. Pensaron ambos por la gran actuación.
―Bueno… gracias. Pero me las podría arreglar perfectamente solo. ―dijo orgulloso.
―Bastante ―dijo con sarcasmo―. De todas formas me quedará contigo cuidándote de este pervertido.
― ¿Eh? Pero…
Manuel iba a seguir hablando, mejor dicho reclamando, pero el celular de Francis comenzó a sonar y contestó.
―Oui. Ajam. Oui, oui. Ujum. ès bien ―era lo único que decía. Terminó la llamada―. Manuel, parece que hoy deberás quedarte a dormir aquí.
― ¿Qué?
―Mi superior me dijo que tu superior irá a una cena con el primer ministro de Francia, y después a la UNESCO. También dijo que tu superior vendrá mañana por ti a primera hora del día, ma petit.
¡Noo~~! ¡Era lo último que le faltaba! ¡Dormir bajo el mismo techo de ese francés!
―Con mayor razón debo quedarme. ―Inglaterra apoyó su mano en el hombro del afectado, por ultimo para calmarlo y sentirse protegido.
―No es necesario mon amour Arthur. Yo lo cuidaré muy bien…
― ¡Sí, quédate, quédate! ―Chile aceptó enseguida la ayuda de Arthur, mala suerte para Francia―. ¡Plis, plis, plis! ―su intento de inglés.
―Okay. Hey, wine bastard ―lo llamó dejando la taza sobre una mesa―, ¿tienes habitaciones?
― ¿Para dos? ―preguntó interesado pensando que dejaría solo a Manuelito para él solito y hacerle cositas lindas como *censurado*, seguido de *censurado, escucharlo decir *censurado* y entre más.
―Ni que fuera tan idiota para dejarlo solo. Dormiremos en la misma habitación.
― ¡¿Eh? ¡Eso es de fletos! ―y salió el homofóbico más gay del planeta.
― ¿Quieres dormir solo para que entre este idiota a abusar de ti?
―Nouu~…―dijo cabizbajo.
Arthur parecía como una madre sobreprotectora.
Más tarde, sin nada que contar en todo el día, llegó la noche. Arthur y Manuel fueron llevados a la habitación donde ambos dormirían juntos. Francis se fue llorando a la suya sin tener la oportunidad de darle más amour y *censurado*.
―Em… ¿Vamos a dormir juntos? ―preguntó el chileno con suma desconfianza.
―Yo dormiré en el suelo, and you en la cama. ―respondió normalmente haciendo su "cama" en el suelo.
―Okay. ―para él estaba bien, porque dormir juntos era de fletos y él no era fleto. Procedió a tomar el pijama que les había dejado Francis para cada uno… ¿se cambiaría frente a Arthur? ―Oye Arthur… ¿podrías salir para cambiarme de ropa?
―OKay. ―dijo nada más saliendo del cuarto. Cuando ya estuvo listo, lo dejó pasar cambiando de posiciones, ahora Manuel afuera, no por mucho tiempo, menos mal, porque en ese rato hubiese aparecido Francis con dobles intenciones. Su casa era peligrosa… Muy peligrosa.
Ambas naciones se estaban acostando.
― ¿Y cómo llegaste? ―inició una conversación antes de dormir.
―Alfred llegó al palacio; me ofreció su avión siendo piloteado por su estúpido extraterrestre. Debo darles las gracias por llegar justo a tiempo.
―…
Por el silencio del latino, el rubio lo observó logrando sonrojarse.
― ¡No es lo que piensas! ¡Alfred solamente me dejó aquí y-!
―Relax. No me tení porque dar explicaciones, él se cree el héroe, hasta me ayudó… alguna forma, ¿no?
―Eh… sí…
― ¿Y dónde está ese gringo? No apareció en rescatarme.
―Él… cuando aterrizamos, tuvo una llamada de su superior diciéndole que debe quedarse por la reunión de la UNESCO* y la OCDE*. Asique creo que fue en busca del hotel donde alojaran él y su superior.
― ¡Yo también iré a esas dos cosas! ―dijo animado―Pero… ¿No era hoy la UNESCO? ¡Mi superior no me avisó! ¡Fue sin mí!
―Y sin mí, y sin Francis. Ya no importa… ¿Enserio? ¿A la OCDE también? ―preguntó extrañado regresando al tema importante.
―Sí. Seré el segundo latino en entrar como miembro. Solo se encuentra los hermanos México; Pedro debió estar solo siendo reprochado por Itzel. Se alegrará de verme, me cae tan bien ese mexicano. ―sonrió.
―Eso es genial, tendremos más tiempos juntos.
―Si no me equivoco… ¿Rusia no está?
―Por suerte no. Me da miedo.
―A mí también.
― ¿Miedo? Te la pasabas comprando armamentos a ese sujeto.
―Eso lo hacen mis superiores, no yo.
―Y te encanta hacer tratados con todo el mundo…
―Para que un día de estos los europeos, incluso Alfred, me reconozcan como una país fuerte y desarrollado.
―Confío que así será. Pero ahora… debemos dormir. Mañana será un largo día. Good night.
―Guud naits ―quiso decir los mismo. Ante esto, Arthur lo miró seriamente por la mala pronunciación―. Quise decir… Good night, eso ―dijo entre una estúpida risita. El mayor dispuso a dormir. Manuel apagó la luz. Se quedó sentado, pensativo observando al inglés yaciendo en el suelo―. Arthy… si te sentí incomodo podí dormir conmigo, no tengo problemas. ― ¿Qué mierda acaba de decir? Esto… ¡¿Por qué lo dijo? ¡Dormir con un hombre es de minas y de fletos! Pero…solo dormir… no harían nada malo…
― ¿Lo dices enserio? ―se sentó en el suelo-cama.
―Sí… pero… ¡Eso sí! ¡Bien separados!
―De acuerdo… ―se levantó del suelo. Le dolía la espalda con solo estar un minuto.
Manuel se hizo un lado, alejándose lo más posible del rubio, incluso se sentía nervioso con todo esto.
Arthur se acostó a su lado, pero no tan apegado.
Por ultimo Manuel se fue hundiendo entre las sabanas y la almohada, volteando al otro lado sin ver al mayor. "Buenas noches Manuel."
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
― ¿What? Espera Francis… no creo que sea correcto. ―Alfred hablaba con el francés desde el teléfono, el mayor le había llamado.
― ¿Por qué no? Ma chère Alfred, ¿quieres o no a Arthur? ―Francia al parecer tenía algo muy malo planeando, pues al menor no le agradaba para nada de nada.
―Yes. Es que… no puedo hacerle eso… es uno de mis primos y…
―Escucha, si no actúas ahora o antes posible, Manuel te ganará.
―No puedo. Yo soy un héroe, no le puedo hacer tal cosa a Manuel, además, en todas las veces que ha estado en problemas, siempre lo ayudo, aunque otras veces me reclama. Y si enoja conmigo, cerrará toda exportación de frutas, productos del mar y el cobre, y eso no me beneficia para nada.
―Tranquilo mon petit, Manuel solo se enojará con Arthur, te lo aseguro.
― ¿Tú lo crees?
―Oui. Como que me llamo Francis Bonnefoy; France, le pays de l'amour. ―sonó convincente. Francia estaba totalmente convencido, y un 99% de efectividad del que Manuel se enojaría bastante con el "pirata."
―Hablaré con Manuel mañana, antes de que se vaya a Alemania. ―Alfred ya se encontraba dispuesto por pelear por Arthur, aunque sea uno de su familia del continente americano.
Continuará…
N/A: ¡Cha chan! Uuuh, las cosas se van a poner feitas, feiras, va a quedar la caga. Me costó terminarlo, en la parte de Francis acorralando a Manuel, me debatí que cosas poner, hasta hice una lista con hechos xD. Y… deje a Martín traumatizado =D. Agradezco a Conniekirkland por la idea de "inventos chilenos" dejando un reviews en otro fic, gracias, hasta me puse a buscar y… las tonteras que inventa Manu por la cresta, pero sirven x3.
Y ustedes también, gracias por sus reviews, me dan ánimos para continuar. Supe lo que sucedió en Argentina… bien… yo creo que Manu debe ir a consolar a Martín… quiero hacer un fic así, pero no se me ocurre nada de nada de nada de nada, de todas formas, tampoco creo que se me ocurra.
*UNESCO: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Sede en París, Francia. Su objetivo es contribuir a la paz y a la seguridad en el mundo mediante la educación, la ciencia, la cultura y las comunicaciones.
*OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Compuesta por 33 estados, cuya sede en es París, Francia. Se considera que la OCDE agrupa a los países más avanzados y desarrollados del planeta, siendo apodada como club de países ricos. En mayo de 2007, el Consejo ministerial de la OCDE empezó a analizar y discutir el acceso de Chile, Eslovenia, Estonia, Israel y Rusia a la organización, siendo Chile y Eslovenia los únicos dos países en completar el proceso de incorporación en menos de un año. (Ja! Ivan quedó fuera! Pero si ese hombre da miedo… ;.;)
Como regalo de todos capítulos, ¡Más canciones! Use la idea de Conniekirkland la de "Objeción Denegada" o algunos la llaman "Hablo como idiota", adivinen quien la canta en Hetalia xD, ahí va:
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Como están damas y caballeros, todo el público en la ONU.
Alza las manos si tú eres súper héroe.
Alza las manos si te gustan las hamburguesas.
Yo soy United States, muy profesional.
He dedicado mi vida entera, a destruir a Inglaterra.
Fui su colonia preferida, con dificultad.
Defiendo mis grandiosas ideas con "habilidad".
Pero Arthur no confía en mí.
Porque hablo como idiota.
Porque hablo como idiota.
Porque hablo como idioo~ta.
Cansado del rechazo, me fui al McDonald's.
Quería más hamburguesas, quería más mayonesa.
Comí como un loco.
Aprendí otros idiomas. (Kiku pasaba por ahí)
Para entrar a trabajar, al McDonald's del lugar.
Pero Chile hizo un escándalo al entrar.
Porque hablo […]
Defendí mis ideas, con pruebas de Tony irrefutables.
Mis ideas eran geniales, porque ¡I'm hero!
Francia se burló, Inglaterra me reclamó.
Hasta Prusia me exigió –otra vez- ser un Reino.
Como Idiota. Me dijo China.
Como idiota. Y Rusia.
Como idiota. Y Alemania.
Como idiota. Y… ¿Cana…dá?
Como idioo~ta.
Si yo un súper héroe, nunca voy a cambiar.
Lituania está conmigo, vas a tener otra guerra fría, Rusia.
Si no le gusta no es mi problema.
El problema de la cocina de Iggy es que no es buena.
Como idiota. Como quiero.
Como idiota. El más heroico.
Porque habla como idiota. El más poderoso.
Como idiota. Es mi derecho.
Como idiota. I United States of America.
Como idiota. ¡Eres un idiota Arthur!
Porque habla como idiota. ¡Soy un héroe!
Como idiota. ¡Nadie será uno con Rusia!
Como idiota. ¡¿What the fuck? ¡Tú cierra la boca!
Como idiota. ¡Japón está de acuerdo conmigo!
El habla como idiota. ¡Suiza baja esa arma, ya comprendí!
Como idiota.
El habla como idioo~taaa.
Lalalala~, espero que les haya gustado, y vayan cantado estas canciones x3.
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