Disclaimer: Hetalia, LatinHetalia, blablablá.
Advertencia: Malas palabras.
Pareja: UKxChile.
Agradecimientos: Los Simpson, Los diarios, Wikipedia-sama, y a Chibisiam por la idea. Basado en la gran gira de Europa del Presi Piraña, digo Piñera xD.
Anni: Hoy les traje amor al comienzo del capi, y termina en drama. Aps, coloqué un tema ya tocado en otro fic, pero necesitaba hacerlo para que sea más dramático. Disfrútenlo… se me alargó mucho el cap xD, pero vale la pena leerlo.
EuroTour
.-Francia, Parte III.
Se removió entre las sabanas. Trataba de mantener la continuación del sueño a toda profundidad, aunque sabiendo semiconsciente que yacía cierto inglés durmiendo a su lado, al lado izquierdo. Otra vez se removió a la derecha. Ya no le daba tanta importancia en compartir con él, únicamente era solo para protegerlo de ese francés depravado. No sabe cómo, pero nuevamente se cambió de posición, de frente, ladeando la cabeza a la izquierda. Pasó seis segundos cuando sintió algo moverse a su lado, no le dio atención, quizás Arthur se movió y solo eso. Si… solo eso…
…hasta sentir otro movimiento acercándose. Una extraña sensación se manifestó en el estómago, y la mente le pidió que no abriera los ojos hasta estar completamente seguro.
―Ugh…
Una pierna.
Una pierna la sintió subir a la suya lentamente acomodándose en su entrepierna, mientras que otra pierna –sí, pudo sentir dos– se colocaba afuera de la suya al lado derecho. Acto seguido dos manos se apoyaron en la almohada donde descansaban sus sueños, a ambos lados, sin escapatoria.
Algo no andaba bien, nada bien, por la sencilla razón de sentir cierta respiración… demasiado cerca.
Espera… ¿Qué pasa allá abajo? ¿Masaje?
―Ugh… ah…
No quiso gemir, si es que se le llamaba así. Algo le estaba tocando, acariciando, masajeando y todos sinónimos posibles para describirlo, y no era precisamente una mano. Maldita sea, quería abrir los ojos, pero se sentía tan bien… tan excitante, y a la vez nerviosismo de quién mierda le acariciaba de manera suave y delicada.
¿Y si era Francia? ¿Si ese depravado había entrado en silencio amarrando al inglés, llevándoselo dentro del closet para luego tomar su lugar, y así llegar a esto? Si fuese así, no lo era. Estaba completamente seguro que no era Francis. Había lógica: Uno; Francis no tocaría con la rodilla su intimidad. Dos; Francis tiene el cabello largo, lo cual sentiría el rose en su cara. Tres; Francis no apoyaría sus manos a los lados de la almohada, haría otra cosa como tomarle ambas manos para que Manuel no escapara. Cuatro; Francis no esperaría ni tres segundos en abusar de él. Cinco; Francis no era tan cariñoso, yendo con cuidado tocarle TODAVÍA su entrepierna. Entonces ¿quién demonios era? Martín se encontraba muy lejos, de eso estaba seguro. Y Arthur a su lado durmiendo…
…a su lado…
…a su lado…
No, no podría ser él…
¿O sí? No había otra persona… ¿Pero por qué Arthur le estaría haciendo esto? La única formad de averiguarlo era abrir los ojos.
Entonces… los abrió.
―A-Arthur… ¿Qué…? ¿Qué mierda…? ―intentó no sonar nervioso, que fue un caso perdido al saber quién era la persona que le causaba tanto placer.
―No pude controlarme. ―susurró sin dejar de masajearlo de arriba hacia abajo con su propia pierna.
―N-No me importa. Quítate weón. ―replicó alarmado. Su tono de piel, correspondiente al rostro se tornó rojizo al ver esos orbes verdes semicaídos penetrando en los suyos, proclamando algo más, sentir más.
―Ya estoy aquí ―Arthur habló manteniendo la voz baja―. Manuel, siempre quise hacerte mío, pero nunca pude por miedo a que me odiaras, dejándome solo.
― ¿Es…una broma? ―ahora sí que sentía peor que antes. La sangre le subió sus pómulos cambiando el color rojizo a un rojo vivo como el copihue―. Se… se supone que…que… ― ¡Mierda! Se desconcentraba sintiendo los movimientos aumentando y presionado su región vital. Y mierda, lo tenía erecto―…que… ―vaya manera detenerlo. Su lengua le fallaba―…estás aquí para cuidar de mí…no para hacer l-lo que Francis me haría…
―No te pongas nervioso. Ya nos hemos besados en otras ocasiones.
― ¡Esto es diferente! ¡Me estas…! Ah… ugh… para… weón para…
No supo cuándo ni cómo el tono de voz cambió a jadeos. No obstante sí notó algo tibio invadiendo su entrepierna, lo que le hizo una mala jugada.
Sentía un mar de hormigueos en el estómago y sobre su intimidad siendo tocada por la mano de Inglaterra. Y…
…dejó escapar un gemido, el cual el orgullo del chileno se fue a lo más profundo del hoyo. ¿Un gemido? Por favor, fueron cinco veces seguidas.
―Sé que quieres, y yo también. ―pronunció. Manuel lo miró con dificultad, en este preciso momento le encantaría gritarle miles de improperios totalmente originales acompañados de sus cuantas pataletas, mas no podía, porque… le caía bien. Inglaterra le caía bien, maravillosamente bien, llegando al punto de no decirle que no. ¡Eso era lo peor! Le decía no a Martín, pero no a Arthur.
¡Por la mierda! Estaban haciendo una fletadez. No, estaba equivocado. Él, José Manuel, estaba haciendo una fletadez. ¡Le gustan las mujeres! ¡Las mujeres! ¡Las diminutas cinturas, las caderas, excelente delantera, y buen trasero!
Pero… Arthur era diferente… no sabe qué cosa era, peor era diferente… no se sentía fleto, como en el caso de estar con Martín o con alguien más… Arthur le causaba otra sensación.
―Se te endureció. A mi igual a pesar de no estar tocándome. ―interrumpió en sus dilemas del pensamiento.
―Solo… ― ¿Solo qué? ¿Qué era virgen por detrás? ¡Puff! Era la gran mentira. Solamente que el inglés no lo sabía, ¿o si lo sabía? Demonios, si lo sabía; cuando Martín los interrumpió en pleno beso dentro del palacio―…que sea en silencio…no quiero que Francis nos oiga…
―Tendré cuidado.
Entonces, Manuel abrió la boca esperando probar la de Arthur.
Sintió su aliento cerca y…
… y…
"Y hoy te vas, te vas, te vas, te vas…"
Despertó inmediatamente al escuchar su celular sonar encima de un mueble al lado de cama. Antes de maldecirse por el estúpido sueño, cogió la llamada.
―Aló ―contestó después de un bostezo. Desde el otro lado era la voz de su superior―. Sí, voy a ir. Bueno, les digo. Ajam. Oka. No, Francis no me hizo absolutamente nada, porque me salvó Arthur. Sí, está aquí. También se lo diré. Bueno, chao. ―se despidió con pereza dejando el celular en el mueble. Bostezó nuevamente. ¿Y dónde estaba? ¡Ah, sí! ¿Tuvo un sueño? ¿Todo fue un sueño? Las caricias, la excitación, ¿todo? Bajó la cabeza a su intimidad… ¡Mierda! ¡Se le había parado! Eso quiere decir que… que… tuvo un sueño casi húmedo…
Un contacto lo hizo estremecer sobre su cintura. Bajó la vista otra vez, y observó un brazo rodeándole su parte baja. Giró la cabeza desde ese brazo recorriendo el camino de dónde provenía, y vio el rostro aun dormido de Arthur… lo estaba abrazando.
Hay no… ¡No, no, no, no, no! ¡Y más no!
Sacó aceleradamente ese brazo de su cuerpo, el cual hizo despertar al inglés.
―Ugh… ―la mano que yacía sobre Manuel la llevo a su frente, despertando lentamente. Abrió los ojos y se incorporó―… Buenos días.
―Bu-Buenos días. ―tartamudeó apresurado.
― ¿Te sucede algo? ¿Tuviste un mal sueño? ―lo había notado nervioso, ¿sería porque le abrazó? Pero si no significó nada.
―Sí… digo no… ―otra vez tartamudeó. La puta madre, ¿no podía relajarse? Debería hacerlo, porque era chorizo―. Dime que no pasó… nada… anoche.
― ¿Qué cosa? ―se desentendió.
―De… bueno… ¿Qué hacías abrazándome? ―recobró el sentido de un semblante serio y más relajado.
Ahora el sonrojado era Arthur.
―Jeje… bueno yo… Solo te abracé por inercia y… te vías adorable durmiendo.
―…
Dum dum, dum dum…
Su corazón se podría haberse detenido. Hizo todo lo contrario. Aceleró el ritmo cardiaco bombardeando más sangre de lo normal, donde esa sangre le subía al rostro. Incontrolables sensaciones se mezclaron.
¿Qué le estaba pasando?
―Manuel. ―le susurró Arthur acercándose. El aludido ya no se encontraba en sus cinco sentidos activos, es más, en estos momentos ya estaría siendo del británico en cuerpo y alma.
Inglaterra se le iba aproximando de a poco, con cuidado, pensando, en que quizás iba a cometer un error en ir con dobles intenciones. Deseaba volver a gustar esos labios. Una de sus manos las llevó a la cintura, donde accidentalmente rozó un bulto llamándole la atención.
Manuel se estremeció por el contacto.
― ¿Lo…lo tienes erecto…?
¡Oh, por Pablo Neruda! ¡Trágame tierra!
¡¿Qué demonios le iba a decir? "Es que… soñé contigo Arthur. Soñé que me tocabas y se me paró. Ahora estoy caliente, ¿lo hacemos?"
― ¡Bonjour! ―Francis entró sin golpear la puerta.
¡Gracias Francis! Por primera vez en la vida le agradece a ese pervertido. Hasta podría llegar a llorar por haberle salvado de la incómoda escena e incómoda pregunta de Arthur, y por lo incómodo que se sintió al notar su miembro erecto. Ah, y… si fueran distintas las cosas, en el caso de que Arthur y Manuel estuvieran haciendo eso, de seguro el menor diría: Estamos bien en la cama los dos.
―Pardon por interrumpirlos, pero deben alistarse rapidito, porque tenemos reunión de OCDE.
― ¡Enseguida! ―Manuel reaccionó levantándose de la cama―. Mi superior me lo dijo recién por el celular. Ahora me voy a bañar. ―dijo yendo a recoger su ropa e ir al baño dejando a ambos mayores solos.
― ¿Los interrumpí? ―Francis preguntó burlesco―. No fue mi intención en todo caso, ni siquiera los escuché, y se me olvidó golpear la puerta. ―finalizó. Decía la verdad, no tenía ninguna intención en molestarlos, pero si las tenía en encontrar a cualquiera de los dos solos para hacerle *censurado*.
―No nos interrumpiste. Ahora haz el favor de irte. ¿Cuántos baños ahí?
―Uff, más de cinco. Usa el de abajo, quizás Manuel haya entrado alguno del segundo piso, y te puedes encontrar con algo… lindo.
―Ni se te ocurra espiarlo, wine bastard. ―lo dijo en tono despectivo más una mirada fulminante.
―No lo haré, si eso te tiene más calmado. Ah, ya tengo servido el desayuno. Ne tardez pas. ―dijo despidiéndose con una sonrisa en la cara.
Al rato después, desayunaron. Francia sabía que a ambas naciones tsunderes les encantaban el té, sobre todo al más joven quien no vivía sin su té, hasta lo necesitaba después de almuerzo. En fin. Al terminar, las tres naciones fueron directo a la reunión de la OCDE. En el camino, Francis intentó mil y un veces agarrarle el trasero a Manuel, donde Arthur le pateó la entrepierna para que lo dejara de una buena vez tranquilo. Cuando llegaron, México del Norte se le lanzó abrazarlo por no ser el único de habla hispana aparte de España, y no sentirse solo a pesar de estar con su hermana, por cierto, ella fulminaba con la mirada al inglés, y le tiraba sal.
― ¡Deja de hacer eso! ―hasta que se hastió.
Después, Antonio al ver a su otra ex-colonia, corrió abrazarlo.
― ¡Suéltame, weón!
― ¡Me alegra de verte! ¡Fusosososoos!
Los países y sus superiores yacían reunidos esperando el inicio de los futuros temas económicos.
El secretario general dio la bienvenida a las nuevas naciones como miembro oficial de OCDE. Luego procedieron a dar los temas y propósitos, aunque… bueno… ya deberían de conocer como son las reuniones de naciones personificadas:
― ¡Su-san! Traje comida, ¿quieres?
―…Sí… ―Suecia aceptó con gusto algo preparado por su "esposa".
― ¿Y cómo se encuentra? ¿Salada, dulce…?
―Uhm… ―seguía masticando. Tragó―. Se e'cuent'a muy del'cioso. Nad'e coc'na como tú, Fin. P'r esta raz´n te qui'ro como mi esp'sa ―ojala hubiese dicho eso. Solo fueron sus pensamientos por la exquisitez en su boca―. Muy r'co. ―y eso fue todo. Finlandia sonrió, porque conocía a su esposo, si es que le llamaba así. Ya que esa simple frase significaba miles de cosas.
― ¡Maldita seas Den! ¡No quiero nada contigo! ―Noruega exasperó por el tanto entusiasmo y fastidió del danés.
―No me trates así… recuerda que somos los mejores amigos ―dijo convencido Dinamarca―. Ah, ¡Hola Ice!
―Ah… hola. ―Islandia saludó sin importancia.
― ¡Suecia, ¿le puedes pegar a este idiota? ―le preguntó en tono de orden el noruego.
―Est'y ocup'do con mi esp'sa.
―Su-san, di: Aaa~.
― ¡La OCDE se originó en mí, dazeee~! ―Corea del Sur sacó el tema sentado al lado de Japón. El pobre de Kiku se protegía sus pechos por precaución.
― ¡¿Qué demonios haces aquí? ―exclamó Turquía enojado hacia Grecia.
― ¿Se te olvida…que formo parte de…esta junta? ―contestó calmado acomodándose en la silla, seguramente iba a tomar una siesta.
― ¡No me importa, no te quiero ver aquí!
―Zzzzzzz…
― ¡Oye, no te quedes dormido cuando te insulto!
― ¡Ahh~! ¡Aléjate de mi Francis! ―gritó Canadá todo espantando por los acosos y coqueteos sucios del francés, acercándose a su hermano―. Alfred, aléjalo de mí.
―Cómo que esta reunión es como que un poco rarita. Me falta Liet… y un poni rosa. ―dijo Polonia un tanto solitario.
― ¡CÁLLENSE TODOS! ¡ESTAMOS EN UNA REUNIÓN PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO! ¡TENEMOS A NUEVOS MIEMBROS OFICIALES VIENDO TODO ESTE DESASTRE! ¡COMPÓRTENSE COMO SE DEBE! ¡ITALIA, DEJA ESE GATO! ―Ludwig gritó eufórico con su conocida voz autoritaria.
―Ve~. Pero… es lindo Alemania. ―dijo sin dejar de acariciar el animalito.
― ¡JUGARAS CON ESE GATO CUANDO TERMINEN LA REUNIÓN! ―ordenó. Feliciano con suma tristeza dejó a ese gato a andar por ahí. Todos callaron ante el reto del alemán―. Al fin. ¿Quién comienza?
― ¡Yo, the hero! ―se levantó Alfred con papeles en mano―. Tengo una de serie de propuestas que ayudaran a nuestra economía y a la educación como… am… am… ―lee los papeles―… Colocar Nintendo Wii a todos los sistemas de educación como primaria, secundaria y superior.
―Estoy de acuerdo con Estados Unidos. ―apoyó Kiku sin dejar de preocuparse de sus pechos.
― ¡Es suficiente Japón! ¡Da tu propia opinión! ―dijo Suiza bastante molesto llevando un arma de fuego. ¿No podía dejar eso en casa?
― ¿De qué demonios servirá eso, idiota? ―preguntó Arthur. A su lado, el primer ministro rezaba para que no comenzaran con una discusión como en todas las reuniones.
―Para que se entretengan. Los jóvenes se aburren mucho, más si el profesor es un británico.
― ¡Vuelve a decir eso…! ¡Y juro que te muelo a golpes!
― ¡Ah jajajajaja! ¿También me lanzaras magia negra? ―se burló.
― ¡Te voy a…!
― ¡A tu asiento Arthur! ―Alemania ordenó justo en el momento cuando el inglés se iba a parar sobre el escritorio a golpear al norteamericano.
―Vaya reunión. ―murmuró el presidente Piñera a Manuel quien atinó a acertar.
―Hermano mayor tiene algo mucho mejor. ―comenzó a proponer Francis.
―Si se trata sobre algo parecido a las escolares con dobles intenciones, olvídalo. ―le mencionó Ludwig frunciendo el entrecejo. Enseguida, Francia se sentó. Y sí, era su idea, aprovecharse de las jóvenes escolares.
―Yo propongo exterminar a Grecia. ―dijo Turquía.
Luego hubo un silencio.
―Podríamos dar vigilancia de las agencias de rating y mayor unificación de estándares contables entre Estados Unidos y Europa. ―propuso algo tímido Matthew.
―Podríamos dar vigilancia de las agencias de rating y mayor unificación de estándares contables entre Estados Unidos y Europa. ―propuso lo mismo Alemania. Ya que nadie le tomó atención al canadiense.
―Alemania tiene razón. ―dijo Inglaterra.
―Pero eso para ustedes los europeos. Yo, Itzel y Manuel, estamos fuera de ese tema. ―mencionó México del norte.
―Pedro tiene razón ―dijo Manuel―. Eso es para el famoso G-20. Podríamos disminuir las indemnizaciones.
―Me parece bien. ―confirmó Alemania.
―Siempre supe que Manuel debió estar desde el principio en esto. Es más razonable que Alfred. ―dijo simplemente Arthur tomando una taza de té, haciendo calmar los nervios. Desde unos cuantos metros de distancia, lo mencionado por el mayor llegó como una espina en el corazón de Estado Unidos. Casqueó la lengua. Ahora sí, no tenía nada que combatir en decirle o no a Chile, con tal de que Inglaterra le siga perteneciendo.
―Manuel, luego te pasaremos unos proyecto para ti y tu superior ―le informó el alemán. Un segundo después, Manuel estaba tomando té muy conforme por su propuesta―. ¿Algo más que decir?
― ¡Quiero hacer un nuevo proyecto llamado: El grandioso renacer del grandioso Prusia! ―no era necesario decir quien dijo eso.
― ¿Otra vez? Tipo, como que ese tema ya es pasado. ―dijo Polonia.
―Deja de decir esas estupideces, tonto. ―le dijo Austria.
―El señor Austria tiene razón ―le apoyó Hungría―. Eres un completo idiota. Tu reino no regresara y se acabó.
― ¡Cállate loca del sartén! ¡Quiero mi reino de vuelta! ¡Y Manuel me apoya!
― ¿Qué, yo? ¿Desde cuándo? ― ¿para qué lo metió en el sacó? Gilbert no le contestó, porque Ludwig lo encaró:
― ¡Hermano! ¡Ese tema no viene a esta junta! ¡Eso lo propones en la ONU o en el G-20, no aquí!
― ¿Por qué no lo dejaste en casa? ―le preguntó sin interés Holanda.
―Créeme, lo intenté. Pero es duro de mollera.
― ¡West, deberías de apoyar a tu grandioso hermano mayor!
―Gilbert… enserio, ese tema para otra junta. ¿De acuerdo? Si tienes algo útil que aportar, puedes cooperar.
―Uhmmmm, de acuerdo, solo porque mis ideas serán muy grandiosas como yo ―se alagó mientras Gilbird piaba sin parar sobre la cabeza de su amo―. ¿Se han fijado que en las mayorías de las escuelas, o sistema de educación, no les enseñan sobre el Gran Reino de Prusia, eh? ¡Por el viejo Fritz, eso es imperdonable! Ayer paseé por un país que no recuerdo el nombre, le pregunte a una joven escolar si sabía algo de Prusia… ¡Y no lo conoce! ¡¿Qué clase de educación les dan a los jóvenes de hoy en día? ¡Tienen que conocer lo grandioso que fui y que soy! ¡Ni siquiera salgo en el mapa!
―En ese punto concuerdo con Prusia. ―apoyó Dinamarca.
Austria golpeó la mesa. ― ¡Estoy en contra! ¡Me basta con que en mi país sepan del cómo perdí mis regiones vitales! ―y estaba sonrojado.
―A mí me gusta saber todos los días, como el señor Austria perdió sus regiones vitales. ―Hungría ya se encontraba en mundo mágico yaoiesco.
―Ese tema… ya lo dije, y no lo voy a volver a repetir ―decía hastiado el alemán―. Por favor, si alguien en esta sala tiene algo razonable, tienen cinco minutos para fundamentar ―Feliciano levantó la mano―. Habla Italia.
―Grazie. Podríamos hacer que la pasta sea patrimonio de la humanidad… o… ¡Mucho mejor! ¡Enviemos una pasta al espacio, ve~! ¡O mucho mejor! ¡Llevemos pasta a todos los colegios pobres! ¡O mucho mejor…!
― ¡Acompañado con tomates! ―interrumpió España a favor de la "gran" idea del italiano menor.
― ¡Sí~! ¡Hermano España tiene razón! ¡Ve~!
―Con tal de que haya tomates, es bueno ―dijo Romano, el cual el español se le lanzó abrazarlo―. ¡Aléjate de mí, maldición! ―le dio un fuerte cabezazo.
Luego comenzaron con disputas, insultos, y demás hasta acabar con la reunión.
El presidente Piñera, junto con su nación, fueron recorriendo París antes de marcharse a Alemania. Manuel le había preguntado si era posible irse junto con Ludwig en el mismo avión, a lo que contestó en que ellos; refiriéndose a los hermanos germanos; tenían que estar antes de ellos para recibirlos.
Francis iba con ellos enseñándoles las maravillas de la hermosa París… y también acompañando Arthur para proteger a Manuel. Y acompañados por los mandatarios, periodistas y demás.
La Torre Eiffel, donde algunas personas se acercaban a conocer al mandatario y a Manuel por supuesto, diciendo que la capsula Fenix era mucho más simbólica que esa torre. A Francis le molestó un poco, pero lo dejó pasar. Se sacaron fotos, poses, y un Manuel todo chorizo frente a la Torre Eiffel, hasta se había comprado lentes oscuros para parecer un macho, más para atraer a la femeninas francesas.
Luego fueron al Río Sena, donde el mandatario anunció que el Mapocho algún día sería navegable.
―Siempre dice lo mismo, y aún lo estoy esperando. ―murmuró para asimismo Manuel.
Fotos, y más fotos.
Siguieron recorriendo, caminaron por el Campos de Marte, donde las cosas cambiaron. Unas mujeres se les acercaron a alagar al mandatario, a los parlamentarios, a los países.
Llega una holandesa, era como una princesa acercándose a la nación latina. A Manuel se le subió el concepto de "jote".
―Bon… ―¿cómo decía "Hola" en francés? Ya se acordó―. Bonjour. I'm José Manuel o Manuel o Manu. ―intentó comunicar.
Ella era un tanto tímida, pero le saludó. El problema era que no se entendían en ningún idioma, y menos para Chile, pues no sabía mucho de inglés. En eso, Francis la cortejó en idioma francés, el cual ganó llevándosela no muy lejos.
―Weón. ―murmuró al perder.
Al rato, llegan tres rubias argentinas… que más daba, no era Martín disfrazado. Ellas fueron más atrevidas, se sacaron fotos con el presidente, con Manuel, hasta con Arthur.
―Sos muy lindo, chileno. ―le alagó una tal Fabiana.
―Gracias. Usted también, es muy linda. ―mientras que el pensamiento decía "Tai entera rica."
― ¿Es de Inglaterra? ―una tal Graciela coqueteaba a mencionado país.
―Eh… yes, señorita. Le puedo contar sobre lo maravilloso que es Inglaterra. Por supuesto, me gustaría saber de usted… ―y así comenzó una larga conversación.
Y una tercera argentina llamada Mariel hablando con el presidente. Después de unas cuantas fotos más, se le une una brasilera. Manuel ya se encontraba en el cielo. Luego, su superior dio la idea de ir a la Torre de la Bastilla. Rápidamente Francia regresó a ser el guía de turismo, sin embargo no quedaba mucho tiempo, ya que deberían irse a Alemania. Asique todo fue rápido. Visitaron los jardines del Palacio de las Tullerías, más allá el Arco del Triunfo, más fotos. Más gente para conocer, y aun Manu totalmente feliz… cosa muy extraña en él. Las ultimas fotos fueron como yendo al Palacio de Versalles.
Algo lo llamó por detrás. Le tiraron un poco la chaqueta. Volteó y era Francia.
― ¿Qué? ―preguntó enseguida frunciendo el ceño esperando cualquier cosa pervertida del rubio.
―Alfred quiere hablar contigo. ―respondió señalando para atrás. Manuel lo siguió con la mirada. Estaba ahí con las manos escondidas dentro del pantalón y una leve sonrisa. Luego giró a ver a Arthur, este yacía completamente ocupado con ciertas señoritas.
―Si mi superior pregunta por mí, dile que no me demoraré mucho.
―Como digas, Chili. ―el menor se marchó donde el americano. Francis surcó los labios de una manera triunfante, como si hubiese ganado una guerra. Posteriormente fue donde el británico, alejándolo de los parlamentarios de Chile y entre otros. Sabiendo que Arthur se negaría, llevó a unas cuantas señoritas para hacerles compañía.
Al llegar con Alfred…
―Francis me dijo que querías hablar conmigo. ―dijo extrañado. No recordaba ningún tema olvidado en la reunión.
―Sí. Tengo que hablar algo muy importante; creo que debería saberlo. Los secretos entre naciones no deben existir, y menos del mismo continente.
― ¿Sucede algo malo?
―Esto te va afectar y mucho ―hizo una pausa. No apartaba la vista del castaño―… y a Arthur también.
―Espera. Esto tiene que ver con lo que me iba a decir Francis… ¿verdad?
―Sí. Pero… yo te lo voy a contar, porque tienes que saberlo. Solo te pido, conmigo no te enojes.
―Está bien. Habla de una vez.
―Okay. ―pausó nuevamente.
El viento sopló enredándose en ambos cabellos. La incertidumbre en Manuel comenzaba a florecer, algo le decía, lo que iba a escuchar no sería para nada bueno.
―Cuando tuviste la guerra con Miguel y Julio… Francia ayudó a ambos bandos con uniformes y estrategias militares. Prusia también, pero él fue más a tu favor… E Inglaterra ―Chile lo escuchaba con atención, incluso tragó dificultosamente su saliva―. Con Arthur… te mintió.
―No te entiendo… ¿En qué me mintió?
―Estuvo todo ese tiempo ayudándote porque… te usó. Te usó como objeto para obtener el salitre. Solo te apoyó por su propio beneficio. ¿Ahora entiendes porque siempre ha estado a tu lado? ―finalizó. Los músculos de Chile no reaccionaban. Un nudo en la garganta se le formó.
Arthur te mintió. Te mintió.
Ahora las piezas calzaban en todo, absolutamente todo. Los besos, las caricias; por suerte agradece en no llegar a ese límite. Lo quería para su propio beneficio y quizás para algo más. Ese pirata seguía siendo un pirata después de todo.
Martín tenía razón. Cómo pudo ser tan estúpido.
―Lo lamento… pero tenías que saberlo algún día. ―de cierta manera, Estados Unidos sentía culpabilidad de decírselo, pues este era deber de Inglaterra. No obstante los celos le traicionaban.
―Alfred… thanks ―agradeció cabizbajo―. Ahora debo ir a Alemania…
―Good luck. ―y observó a Manuel alejándose, caminando hacia el presidente Piñera. Alfred hizo mismo, por el lado contrario.
Manuel se acercó a su superior diciéndole en voz baja para irse de Francia, además se les hacía tarde. Él aceptó. Manuel buscó por inacción al británico. Allí estaba, lo bastante lejos como para hablarle. Estaba con Francis y con dos mujeres haciendo quien sabe que cosas y no le importaba. Dio media vuelta para irse a Alemania.
Se subió al avión. Se sentó. Quitó sus lentes. Desvió la oscura vista a la ventana viendo cómo se alistaban para partir. Y partió. El avión comenzó a despegar por la pista.
― ¿Te ocurre algo Manuel? ―la primera dama se sentó a su lado, preocupada por la mirada caída de la nación.
―No… no me pasa nada. Quiero tomar unas chelas con Prusia.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
― ¡Bye, bye! ¡Recuerda llamarme! ―Arthur las despidió contento, a una de ellas le dio el número celular. Francis hizo lo mismo, pero diferente. Le dio algo más a una de las mujeres.
―Bien, yo me voy. ―dijo simplemente Francia al ver que su misión había concluido.
― ¿Adónde?
―A mi casa, ¿adónde más? Ya estoy cansado, si quieres ir a beber, búscate a otra persona.
Arthur le dio igual. Desvió sus verdes orbes a cualquier lugar… notando algo extraño, al punto de sentir un mal presentimiento y ciertas punzadas en el estómago.
― ¿Y Manuel? No lo veo por ningún parte. ―decidió preguntarle, sabía que ese francés estaba detrás de esto.
― ¿Eh? ¿Ya se fue? ―disimuló perfectamente, sorprendiéndose de ese chiquillo irse sin despedirse.
―Al parecer sí. ―bajó la mirada. Si se fue, ni siquiera se despidió de él.
―A lo mejor estaba apurado, y no alcanzó a despedirse. ―le buscó alternativa haciendo al inglés creer, y funcionaba.
―Puede ser. De seguro me llamará para disculparse. ―dijo acompañado de una risa. Luego vio a Francia tomarlo de la cintura.
―Ahora que estamos solos… ¿Qué tal si…? ―la mano en la cintura del inglés bajó rápidamente al trasero antes de recibir una buena paliza. Dándole un buen agarrón.
― ¡Motherfucker! ―y de esa manera, Francia recibió una buena patada en la entrepierna, seguido de golpes acompañados de golpes tras golpes y millones de insultos hasta dejarlo completamente moribundo tirado en el suelo. Era como si un tractor le hubiese pasado por encima.
Arthur, bastante enojado, se dirigió a regresar a Inglaterra… sin embargo… no dejaba de pensar que algo no andaba bien. Y no abandonaba los pensamientos preocupados en Manuel.
¡Apresúrate West! ¡Tenemos que tener todo listo para Manuel! ¡De seguro querrá cervezas!
Gilbert… recién acabamos de llegar… Y no creo que pida cerveza cuando llegue.
¡Da lo mismo! Solo hay que alistarnos antes de que llegue. Y no queda mucho tiempo…
Voy, voy…
Continuará…
N/A: Les dije que usaría ese tema ya usado en otro fic, pero quería ponerle color a cosa 8D. ¿Querían lemon? Lo pensaré, es que no se encuentra en mis planes en hacer un lemon… incluso, antes tenía pensado hacer un lemon del trio UKxChixArg, pero… no me convenció. De igual manera, quizás pueda colocar más lime como hoy xD. La razón por demorarme un poquito, fue continuar con el nuevo horóscopo de USAxUk que es bastante largo, les había dicho que es con sorpresa, y aun me falta. Por cierto, los nombres de las tipas que salieron a coquetear son reales, lo leí en Las Ultimas Noticias xD. Se agrace sus reviews, con todo mi amorsh. Ahora nos vamos directo a Alemeniaaaaaaa~.
Ah… como que ahora, por mi culpa les están gustando el UKxChi… ¡Vi un cosplay de ellos! ¡Juntos! ¡Abrazados! ¡Y muchas cosas más! ¡Juro que morí en ese instante! Y resucité.
Y como todo los capis, una canción. ¿Se acuerdan del "Diente Blanco"? Ese me salió medio USAxUK, es que encajan mucho en la letra xD. Yo le puse… "Alfred Idiota". Disfruten:
Arthur: Alfred idiota, no te vayas.
Siempre fuiste el más tierno.
El que nunca dijo que cocinaba mal.
No tuviste picaduras.
Ni una sola carie.
Y ahora sin previo aviso, te independizaste.
Ya no comes de mis scones como antes.
Brillaba cuando tú me sonreías.
Y mascábamos scones.
Nos comimos mil scones.
Fish and Chips.
Ahora no respetas nada.
No me muerdes *******.
Tal vez sea culpa mía.
Dime Alfred, dímelo.
Oh Alfred explícame por qué te vas ahora.
Si herí tus sentimientos, perdóname.
Alfred.
Alfred idiota.
Alfred:Arthur por mí no te preocupes.
Voy a estar bien. (Porque soy un héroe!)
Al cielo de los súper héroes pronto llegaré.
Las cosas que comimos, nunca olvidaré. (Porque eran asquerosas)
Por haberme cuidado.
Siempre te agradeceré.
No me olvides, yo jamás te olvidare.
En el cielo de los súper héroes yo de ti me acordare.
Alguien como yo, más grande, no me reemplazara.
Arthur: Todos los días te voy a maldecir.
Arthur: Oh Alfred.
Alfred: Arthur.
Arthur: Oh Alfred.
Alfred: Arthur.
Arthur: Oh Alfred.
Alfred: ¡Arthuuuuuuuuuuuuur!
Se acepta:
Amor, amenazas de muerte, tomates, un Arthur inflable *¬*
Sigue el camino de la felicidad
Te llevará a la dimensión UKxChile
Hasta postres con sus caritas hay
Síguela!
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V
