Disclaimer: Hetalia, LatinHetalia, blablablá.

Advertencia: Malas palabras. Semi-lemon.

Pareja: UKxChile. ArgxChile. UKxChilexArg. ¡La cosa arde!

Agradecimientos: Los Simpson, Los diarios, Wikipedia-sama, y a Chibisiam por la idea. Basado en la gran gira de Europa del Presi Piraña, digo Piñera xD.


EuroTour

.-Alemania; Chile.


El festejo seguía, los bailes y todo eso, hasta algunos ya les había afectado el alcohol, ejemplos de ellos Arthur y Manuel. El mayor, de la nada se había vestido de mesero, con un moño en el cuello y únicamente con un delantal cubriendo su intimidad por adelante, gritando que amaba a dos personas en el mundo.

Con Manuel, bueno él…cantaba y decía miles de incoherencias y verdades que JAMÁS diría estando sobrio.

―Mi corazón…hip… ―le estaba contando sus problemas a Prusia, por suerte él estaba bien, su grandioso cuerpo soportaba cualquier clase de cerveza― Está…ah…partido en dos…amoooo…amooo a Martín…y a…Arthur desde niño…no sé qué hacer…hip…Prusia…ayúdame… ―se dejó caer en su pecho.

―Claro, te voy ayudar a tomarte treinta tazas de café. West, ayúdame, recuerda que hoy tiene que volver a su país. ―decía Gilbert cargando a Chile en su espalda.

―Estoy ocupado con Feliciano… ¡Inglaterra, deja de coquetearlo! ―Alemania trataba de dejar a Arthur en su lugar, acosaba a medio mundo hasta la pobre Bélgica más sonrojada que los tomates habituales de España. Con Italia, digamos que se hacía a un lado escapando de los acosos sexuales y pervertidos del inglés.

― ¡¿Por qué no le golpeas la cabeza? ¡Si no lo recuerdas, eres tío de este chiquillo!

― ¡Si dices que soy su tío, tú también lo eres por ser mi hermano! ¡Por el amor de Dios, Arthur quédate quieto! ―exasperado más de la cuenta amarró al británico a una silla. Luego pidió a Hungría que lo vigilara.

―Pru…Pruuu… ―decía Manuel en la espalda del albino a medio morir, literalmente― Prusia…hip…yo…prometo…prometo que jamás…jamás jamás…hip…eliminaran tu influencia…hip…en mí… aaah… ―se dejó dormir profundamente.

―Ya se murió. ―dijo Gilbert.

―Pobrecito ―Bélgica se acercó al chileno acariciándole el cabello―. ¿Por qué no lo llevamos a mi casa?

― ¿Estás loca? No quiero encontrarme con tu hermano. ―negó rotundamente Gilbert.

―Me refiero a la otra casa, la que está aquí, en Alemania.

―Me parece buena idea. ¿Qué dices West…eh? ―quedó desconcertando al ver a Inglaterra desmayado por un sartenazo húngaro. Ya era al colmo que ahora se hubiese puesto a babosear por Hungría.

―Claro, me agrada esa idea. Así les daremos a ambos unas buenas tazas de café ―dijo contento Alemania cargando a Arthur en su hombro―. ¿Italia, te encuentras bien?

―S-Sí…estoy bien Alemania. ¿Vamos a comer pasta? ―cambió rotundamente el tema y el semblante.

― ¿No te das cuenta en la situación en la que me encuentro?

―Ve~, ¿pero después vamos a comer pasta?

―Argh, está bien.

―Lud, si quieres puedo ocuparme de Ita-chan ―ofreció Hungría surcando los labios, tomando del brazo al italiano―. Para que ustedes se preocupen del parcito del té y la cerveza.

―La marimacha tiene razón ―dijo Prusia acomodando al latino en su espalda―. Dejemos a Italia-chan a su cargo y que vayan a comer pasta.

― ¡Ve~! ―exclamó alzando los brazos.

Entonces, Elizaveta se llevó a Feliciano consigo a un restaurante italiano.

Los germanos caminaban rumbo a la casa de la belga.

― ¿No pesa? ―preguntó la chica al alemán.

―Un poco. No puedo creer que tuviéramos que vestirlo para cargarlo.

―Si no lo hubiésemos hecho, se vería todo atrás ―concluyó sabia―. ¿Y tú Prusia, cómo vas?

―Grandiosamente bien. No pesa anda, es más. Pesa menos que una pluma. Keseseseseseses.

―Ma-Martín… ―aquella pronunciación le llamó la atención de los tres europeos― weón…fleto… ―Manuel todavía dormía.

―Ay, las cosas del amor. Estos jóvenes de hoy en día. ―suspiró.

'Ore-sama, saikou! saikyou! Saigo ni warau nowa Ja! Oresama! Kimatta ze!...'

―Oh, maldición. Bel, ¿podrías sacar mi celular y colocármelo en la oreja?

― ¿Le cambiaste el sonido? ―preguntó Alemania.

― ¡Sí! ¡Pensé que mi grandiosa canción es mucho mejor que todas las canciones del mundo! ―dijo sonriente mientras que Bélgica buscaba en sus bolsillos el celular hasta colocárselo en la oreja― Danke. ¿Quién se atreve a llamar al grandioso yo estando muy ocupado?

― ¡Prusia, maldito desgraciado indecente! ―desde el otro lado gritó enfadado cierto austriaco― ¡¿Dónde tienes a Hungría? ¡¿La secuestraste?

―Hey, bájame el tonito. Tu ex-esposa esta con Feliciano, probablemente en un restaurante italiano. ―contestó con indiferencia, pues estaba más preocupado en que no se cayera el chileno en vez de hablar por celular.

― ¿Con el tonto de Italia? ―se preguntó.

―Ja. (Sí) Bueno, te tengo que cortar porque no estoy usando mis manos, las tengo en otro lugar, afirmando a cierta persona. Nos vemos después. Besitos cariño, hoy en la noche te partiré.

― ¡Cierra lo boca! ¡Eres…eres un indecente! ―y cortó manteniendo el rostro rojo, pero se quedó pensado en lo que había dicho el ex-reino― ¿Las manos ocupadas en otra persona? ―y se quedó pensado lleno de celos.

Prusia quedó pensativo como pudo haberlo llamado, si Hungría dijo que lo amarró a la silla…

Bueno…se pudo liberar solo.

Al llegar a la casa de la rubia, en cada sillón recostaron a Chile y a Inglaterra. Les prepararon unas tazas de café.

―Solo nos quedan tres horas para que Manuel regrese a Chile. ―mencionó Alemania muy preocupado sentando a Arthur para que bebiera café. En todo caso, podría dejarlo, él no era prioridad en el momento, si no el castaño.

Gilbert estaba tratando de despertar al latino hasta que lo logró.

―Ammhmmm… ―fue lo único que dijo mirando desorientado todo el lugar, ¿Dónde estaba? Giró la cabeza encontrándose con Gilbert, y se fijó en el otro sillón donde yacía Arthur― Inglateeeerraaa…amigooo… ―sí, seguía bajo los efectos del alcohol.

―N-No te muevas ―le decía Prusia―, te tienes que tomar este café.

―Inglaterra es mi amigooo… ¿los sabias?

―Sí, tomate el café el luego. Tienes que regresar a tu país. ―tomó la taza y lo obligó a tomárselo.

Ambos países ebrios hicieron caso para recuperar la cordura.

Pasó una hora y apenas podían levantarse, hasta que "accidentalmente" Arthur cayó sobre el cuerpo de Manuel, rápidamente Ludwig agarró por detrás de la camisa del inglés tirándolo al sillón, para que se comportara y dejando en claro, si no se encontraba Martín no tenía ningún derecho en hacer sus sueños eróticos y depravados con su "sobrino".

Dos horas.

Ya estaban mejor, por lo menos el principal.

Chile se bañó, se vistió, se arregló, ocultando todo mal olor y expresión de haberse divertido en la fiesta de la cerveza como un total…huaso.

Inglaterra también se arregló, solo por regresar bien y no causarle preocupación a su reina, sobre todo a su adorada reina.

Manuel se despidió de los hermanos cervezas, y de Bélgica que, por parte de ella le dio un beso en la mejilla. Manuel voló lejos ofreciéndole viajar algún día al sur pasando el "frío".

Luego de una larga despedida, sobre todo Arthur que no quería que se fuera ofreciéndole mil y un actividades en Londres y en todo Reino Unido, no obstante ni así sirvió, hasta lo sobornó con té. Manuel tuvo que irse tratando de zafarse de las manos del mayor de sus piernas, está bien que lo quisiera tanto, pero no para tanto. Hasta que al fin lo logró. Tomó el primer vuelo rumbo a Chile.

.

.

.

Dulce hogar, se dijo respirando el aire… ¿puro? de Santiago. Justo atardecía…

Tomó el transantiago como cualquier ciudadano chileno pagando con su tarjeta Bip, e iba llena. Vaya forma de regresar, sea como sea llegó a su casa. Abrió y entró.

― ¡Manu, al fin llegaste, che!

Mejor regresaría a Europa.

― ¿Qué cresta hací aquí weón? ―para colmo ya estaba molesto, ¿es que no podía vivir tranquilo?

―Vine a darte la bienvenida. Mirá, te preparé la cena ―dijo feliz el argentino mostrando la gran comida preparada en la mesa―. Créeme, me esforcé.

―Ya veo… ―algo extraño, no reclamó para que se fuera de la casa. Caminó a la mesa, volteó a ver a Martín fijándose en la oreja― ¿Qué chucha te pasó ahí?

―Mi jefa se enojó por no avisarle en que iba a rescatarte… ―respondió tocándose la oreja, tenía puesto un bandita.

―Rescatarme, dale con la wea. Ahora vete, quiero estar tranquilo. ―molesto tomó asiento.

―Che, no seas así. Dejáme acompañarte, bueno yo no tengo hambre, quizás conversar, no sé. ―lo único que deseaba era hablar con él, quererlo, amarlo, ayudando a que descanse luego de un gran viaje agotador.

―Okey. ¿Qué hiciste después de haber llegado? ―preguntó mientras comía. Martín se sentó para contestarle, obviamente no conversaría estando de pie.

―Llamé a mamá Lovino, se había peleado con papá Antonio.

― ¿Y por qué se pelearon? Apuesto que es culpa de Toño.

―Uhm…casi. A decir verdad, papá Antonio es un poco boludo para sus cosas, sobre todo con mamá. Me recuerda a nosotros dos, ¿no es lindo?

―No. ―dijo enseguida.

―Como sea. Se pelearon porque mamá Lovi encontró una carta de tu mamá. ―seguía diciendo recordando, ladeando la cabeza.

― ¿Pueblo Mapuche? ¿Qué hace esa señora enviándole cartas? Digo…su relación ya pasó hace muuuuuucho.

―Creo que era antigua. No me preguntes por qué nuestro padre guardó eso.

―Entonces Romano se enojó, se puso celoso, armó un escándalo amenazando que le echaría la mafia encima. ¿Me equivoco? ―acertó en todo, hasta Martín se sorprendió. Luego continuó contando donde se había encontrado con el italiano antes de regresar al continente― Ya veo. Jajajaja, no puedo creer que Arthur haya dejado al fleto de Francis arriba de la Torre Eiffel. ―ese punto también le contó. España le contó a Romano y Romano le contó a Argentina.

―Lo bueno que se dieron las paces.

― ¿Y qué más hiciste? ―preguntó sin interés.

―Me fui a tomar…estaba un poco deprimido por no venir conmigo. ―se sentía tan solo viniendo con los superiores de Chile…tan solito.

― ¿Con México? ―alzó una ceja.

―Sí.

― ¿Del norte?

―Sí.

―Era obvio.

― ¿Celoso? ―ahora él preguntó sonriendo de lado.

― ¡Claro que no estoy celoso, weón fleto! ―se sobresaltó con las mejillas sonrojadas. Por supuesto, ¿por qué tendría que estarlo? Solo era Pedro…

―Sigue mintiéndote…cariño.

―Uhmm. ―dijo sin más. No quería seguir la plática, podría llegar a una escena no muy grata para su ser. Hablando de eso…dejó de comer, una expresión pensativa y seria apareció en su rostro. Se levantó y caminó hacia el rubio entregándole la mano.

― ¿Te pasa algo? ―se preguntó. No era costumbre que Manuel hiciera ese tipo de cosas.

―Dame la mano. ―¿cómo era capaz de decir eso? Manuel se lo preguntaba, no se conocía. Frunció el ceño intentando ocultar sus pómulos coloreados.

― ¿Qué? ―se desconcertó― ¿Lo decís enserio?

―Sí oh. Dame la mano, ¿querí?

― ¿Estás seguro? ¿No me golpearas, no me patearas, no me rasguñaras, no me tiraras el cabello, hasta que la muerte nos separe? ―¿qué clase pregunta fue esa? Se parecía una proposición de matrimonio masoquista. En todo caso, Martín quería estar seguro.

―No weón, no te haré nada de eso. Quiero conversar.

―Ah, en ese caso te doy mi mano…y tal vez algo más ―tomó la mano del chileno, pero antes él se acordó de algo―. ¿Qué haces?

Manuel comenzó a dejar comida afuera de la puerta de entrada. ―Dejando comida para el Trauco, se pone un poco gruñón si no le doy comida.

―Esa cosa no existe. ―era el colmo que Manuel creyera en esas cosas mitológicas. ¡¿Por qué? ¡Si Martín no las podía ver! En realidad, nadie las veía a excepción de Inglaterra…hijo de puta.

Dejaron atrás una nueva discusión sobre la gran imaginación del menor, yendo tomados de la mano al cuarto.

Se sentaron en la cama, frente a frente.

― ¿Qué me tenés que decir? ―preguntó curioso el argentino.

―En todo el tiempo estando en Europa…me puse a razonar… ―tal vez no era bueno seguir hablando, pero necesitaba decirlo, estar tranquilo, sabía que Martín lo mataría― que hay ciertas cosas de debí saber.

― ¿Qué tengo que saber? ¿Estás embarazado? ¿Soy el padre, cierto? ―se adelantó a los hechos inexistentes con una ilusión en mano.

―No estoy embarazado. Si me enterrumpí, no puedo seguir contándote. ―bufó.

―Lo siento. Seguí. ―dijo encogiéndose de hombros.

―Uhm. Te tengo que decir unas cuantas cosas que no sabí ―pausó. Tomó aire para proseguir―. Cuando habíamos terminado después de independizarnos del Toño, yo…efectivamente estuve solo por un tiempo…hasta que llegó Arthur y…y…y…y…

―Habla de una puta vez. Me tenés pensado que te violó o algo así, che ―dijo cruzándose de brazo―. Sé que fue doloroso haber terminado nuestro noviazgo, pero así fueron las cosas.

―Lo sé, pero hay algo que tú no sabí.

― ¿Qué cosa es?

―Yo… ―maldición, ¿cómo tanto Manuel? Ya era hora que lo supiera, mal que mal…tenían algo no formalizado después de haber vuelto hace varios años atrás― Arthur y yo estuvimos pololeando por cuatro años.

Silencio.

Parálisis cerebral.

Procesando información de la época de la colonia, de la independencia y actualidad.

Descarga completa.

― ¡¿QUÉ? ¡¿ESTUVISTE SALIENDO CON ESE PIRATA, MIENTRAS 'SHO' SUFRÍA LAMENTANDOME NUESTRA SEPARACIÓN? ¡¿ES QUE…COMO?

―No grití. Solo quería que los supieraí.

― ¡Prefería no saberlo! ¡Chile! ―tomó los hombros del nombrado, frunciendo el ceño para decir lo siguiente con gran determinación y preocupación― ¿Te acostaste con él?

― ¿Eh? ¿Qué clase de pregunta es esa weón? ―se enojó sonrojándose.

―Solo responde. ¿Te acostaste con él, sí o no?

―No…no pasó nada.

― ¿Enserio? ―¿enserio? No creía que ese pirata no le haya tocado un pelo a su adorado chileno― ¿En cuatro años? ¿Nada?

―Nada. Fue…demasiado respetuoso, le había contado que tenía una relación contigo y que se había acabado, y…que…mi…eh… ―ahora este tema era más complicado― perdí…mi primera vez fue contigo. Listo, ya lo dije, mierda.

―No lo creo… ―(yo tampoco)― ¿Te respetó? ¿Cómo? ―soltó sus hombros.

―Es un caballero. Le dije que no estaba listo para hacerlo con otra persona…


De acuerdo Manuel, te esperaré. Cuando estés preparado, me dices, y te haré feliz. I love you.


―Eso me dijo. ―recordó y suspiró.

―De cierta forma me alegro mucho ―sí que lo estaba―. Eso quiere decir, que soy el único que ha entrado a tu cuerpo.

―Sí…espera ¿Qué? ―contestó sabiendo lo que escuchó, pero reaccionó a su respuesta repentina.

―Sí, che. Que fui y seguiré siendo el primero ―surcó los labios al saberlo, aun así tenía otra duda―. Cuando me vine, ¿cómo te fue en la fiesta de la cerveza?

―Ah, bien. Me emborraché y se me apagó la tele…a Arthur le pasó lo mismo.

― ¿Arthur? Muy bien. ¿Te hizo algo mientras que yo no estaba? ―arqueó una ceja esperando la respuesta.

―…Absolutamente nada. Hasta el día de hoy no me ha tocado. ―era verdad. Eso, sí, no le diría que estuvo por casi un pelo en tener relaciones sexuales con el inglés si no fuese por Francis; esa vez cuando durmieron juntos.

―Me siento muy feliz. ―sonrió y se lanzó a abrazarlo, cayendo encima de Manuel y de la cama.

― ¡Weón, suéltame! ―regresó el Chile de siempre.

―Tranquilo Manuel, no te haré nada que vos no quieras. Quizás eso dijo Inglaterra, ¿no? ―susurró despacio acomodando su cuerpo contra al del castaño.

―N-No me dijo eso… ―tartamudeó. Por dios, solo quería contarle eso, nada más, y luego dormir ¿era mucho pedir?

―Yo creo que sí. ―dijo y junto sus labios con los del chileno. Sutil, sin apuros.

―Ma-Martín… ―decía entre los besos― para la wea…mañana tengo que trabajar…solo quiero descansar…ah…ah…unnmhnmnm… ―sintió morderle el cuello. Esa boca eran tan suave y…

―Tranquilo Manu, te haré sentir mejor. Haré que descanses muy bien. ―se separó sonriéndole. Enseguida se inclinó hacia atrás, bajó el cierra del pantalón, desabrochándolo. Adentró la mano a la ropa interior sacando el miembro de Manuel.

…de boca sucia.

Manuel cerró los ojos, rindiéndose.

―Ah…ah…ah… ―sentía la masturbación haciendo que arqueara su cuerpo.

Martín tenía en sus manos ese bulto comenzando a levantarse de apoco. Lo único que quería que se erectara pronto para saborearlo y ayudar a su castaño a sentirse mejor para mañana.

―Rápido…más rápido…

―Como vos quieras ―siguió con el ritmo en aumento, hasta el fin verlo erecto, y comenzó a lamerlo, chuparlo desde lo último del miembro hasta la punta, de arriba hacia abajo miles de veces. Estaba caliente adentro. Martín también se estaba excitando, asique se arrodilló como perro sin dejar de lamer, quitándose los pantalones para masturbarse él mismo―. ¿Cómo se siente…Manu? Ah…también me estoy masturbando…ah…

―Cállate y sigue chupando…

― ¿Nos venimos junto, de acuerdo? ―y siguió, haciéndole caso a su esposa, pues tenía que satisfacerlo.

.

.

.

A la mañana siguiente, despertó solitario. Martín se había ido después de lo de anoche.

Se alistó para irse a la Moneda como lo prometió a su superior. Por alguna extraña razón se acordó de la conversación y que había tenido sexo con Prusia…era mejor no contarle esa parte, además esa escena se borró de la historia.

Tomó desayuno, llamó a su superior, revisó el plato que dejó en la puerta, no había nada, el Trauco tenía hambre, le pareció divertido. Continuó con lo suyo, sacando las llaves de la casa.

Sintió una presencia desconocida y conocida a la vez.

― ¿Una hada? ―eso vio― ¿Qué haces aquí?

―El amo Arthur me envió. ―contestó agitando las alas.

―Ah, bueno… ¿para qué?

―Me dijo que lo cuidara.

―Pe-Pero ―se sonrojó―, puedo cuidarme solo. ¿Por qué no regresas?

―Debo cumplir las ordenas de mi amo, más si se trata de las personas que quiere.

―…Jeje… ―ya comenzaba a sentirse sobreprotegido. De todas formas no podía echar a la hada, entonces aceptó a que se quedara. Salió de la casa con ella―. Por cierto, eres linda.

―Gra-Gracias. ―sonrió tímidamente.

.

.

.

.

.

Todos estaban felices recibiendo a los mineros en la Moneda el día de ayer. Llegó cansado, agotado, de todo.

Se dejó caer a la cama, cerrando los parpados.

Sintió algo moverse sobre su cuerpo.

Abrió los ojos…

― ¿Inglaterra…? ―hubiese sobresaltado, gritado, pataleado, sin embargo no lo hizo, se sentía tranquilo y medio dormido― ¿Qué haces aquí?

―Chile…te esperé. Ahora quiero. ―dijo suplicante con el aspecto de… ¿seme?

― ¿Qué cosa? ―se incorporó, pero el poco segundo Arthur lo obligó bruscamente a quedarse acostado. Esto no era nada bueno.

―Hacerte mío. Hacerte el amor, meter mi verga por tu culo, que lo disfrutes, que lo sientas grande y duro…

― ¡Vo no soy Inglaterra! ¡¿Quién mierda erí? ¡Él jamás diría una wea así!

―Soy Inglaterra, Reino Unido, Arthur. Sé que me deseas, sé que deseas oír cochinadas.

― ¡Cállate, cállate! ¡Suéltame! ¡Auxilio, ayuda! ―se movía para todas partes de la cama, el mayor lo tenía en sus brazos sin escapatoria. Manuel estaba más que nervioso, aterrado. Cerró los ojos con fuerza y lo abrió― ¡Ah! ―gritó. Su respiración era agitada, intentó recuperar el aire, tenía calor. Miró el techo… ¿Un sueño? ¿Eso era un sueño?― Fue…un sueño…

― ¿Manu, te encontras bien? Estabas gritando y sudando como loco, che.

¿Qué mierda? Rápidamente se sentó. Observó a Martín sentado en la cama más Arthur.

¡¿Arthur?

― ¡Ahh! ¡¿Qué mierda hacen en mi cama? ―exaltó hacia atrás chocando su espalda contra el respaldo de la cama. ¿Qué demonios hacían esos dos juntos?

―Nada ―respondió Martín, simplemente―. Aparte de nada, venimos a verte.

―Si querían verme que sea en la cocina pero no en mi cama y menos al despertar. ¡Casi me provocan un infarto! ―gritó enojado.

―Perdón por eso Manuel ―decía Inglaterra―, pero queríamos verte.

―…Espera…déjame entender ―claramente no entendía que estaba pasando con estos dos rubios― ¿Qué haces los dos juntos en mi cama? No, mejor dicho… Ustedes dos se odian… ¿Se arreglaron?

―Oh no, nada de eso ―contentó Martín haciendo ademanes con la mano―. Seguimos peleados, pero hoy hicimos una tregua solo por vos.

― ¿Por mí? ―ahora estaba nulo.

―Exacto Manuel ―seguía el tema el británico―. Nos pusimos de acuerdo en venir, a que eligieras con quien te quedarías.

―Pero sé que obviamente no dirás nada, no sabrás que elegir, che.

―Y pensamos…

―Que sería buena idea…

―Hacer un trío. ―finalizó Arthur.

El chileno perdió el habla completamente. ¿Estaban bromeando? El cuerpo no le respondía.

― ¿Querés Manu? ¿Querés tener dos penes en tu trasero? ―preguntó Argentina insinuándose surcando los labios.

―D-De…du…ah…eh…to-to… ―solo decía incoherencias. Ellos querían un trio, con él, con Chile, con José Manuel… ¡Con dos!

―Sé que va ser difícil, pero lo disfrutaras. ―dijo Inglaterra como dándole confianza, que no servía de nada.

― ¡Están locos, par de fletos culiaos! ¡Yo me voy, váyanse a la conchetumare! ―gritó a todo pulmón saliendo de la cama, corriendo a toda velocidad aunque sean pijama fuera de su casa.

― ¡Atrapálo, que no se escape! ¡Está ha sido la única vez que tengo apatía con vos! ―Martín comenzó a perseguirlo con Arthur.

― ¡Opino lo mismo! ¡Manuel, no te pasara nada malo! ¡Regresa! ¡Confía en mí!

― ¡Váyanse a la reconchetumare!

.

.

.

Manuel recorrió todo el norte de Chile para llegar a la casa de Miguel a esconderse por un buen tiempo hasta que las cosas se enfriaran, porque esos dos rubios estaban más que calientes.

No podía que creer que esos dos se unieran para una cochinada así.

Por suerte, Perú no era así.

―Gracias Migue, por alojarme en tu casa. ―agradeció sentado en la mesa.

―No hay de qué. Llegaste todo aterrado, te veías muy mal. Ten, aquí tienes un suspiro limeño. ―se sentó a su lado compartiendo el postre.

―Muchas gracias. Siempre cocinas bien, por eso me encanta venir.

Miguel se sonrojó por lo dicho y enmarcó una sonrisa en el rostro. Pobre chileno, por lo que tuvo que pasar con esos dos rubios acosadores.

― ¡Manu es mío, che! ¡Entendelo boludo!

― ¡Pensé que estábamos aliados para esto!

― ¡Eso era antes! ¡Mirá como dejamos a mi esposa, todo traumado!

― ¡Esa no es mi culpa, tú me ofreciste la idea!

Perú suspiro agotado. Efectivamente esos dos siguieron a Manuel hasta su casa, se encontraban discutiendo en el sofá.

― ¿Hasta cuándo te quedaras? ―le preguntó al chileno.

―Hasta que esos dos se calmen. Ni cagando regreso a mi casa estando solo para que me violen.

―Espero que no sea mucho tiempo, o tendré que echarlos de mi casa a la fuerza ―era su opción si es que no se iban de su casa. Pues el peruano podría ser todo tierno y amable, pero había veces en cambiar la actitud a seria si la situación lo amedrentaba. Volvió a mirarlos y regresó la vista a Manuel―. ¿Te parece salir y dejarlos aquí? Digo, para que estés más tranquilo, pe.

― ¿Uhm? Sí, tení razón. Vamos a Machu Picchu. ―contestó sonriente el chileno. Ambos se levantaron y salieron de la casa cerrando con llave, por fuera.

― ¿Eh? Se fueron… ―pronunció Martín mientras se agarraban de los cabellos.

― ¿Con Perú? ―moduló desconcertado Arthur.

― ¡Se fueron juntos y nos dejaron encerrados! ―exclamaron los dos corriendo abrir la puerta. Se imaginaron toda una escena ChixPerú… ¡Por todos los cielos! ¡Manuel era el seme! Jamás permitirían eso. Él era y seguiría siendo el uke de esos dos rubios y de toda Europa si era necesario, pero seme, nunca, jamás.

― ¡Migue, volvé aquí! ¡Manu es uke, ¿entendés? ¡Uke! ¡Pirata, has algo! ¡Usa tu magia o algo así! ¡No podemos dejar que se salgan con la suya!

― ¡No puedo abrir! ¡Tampoco quiero que Manuel sea el seme!

― ¡Ja! ¡Vos también sos el uke con medio Europa y Alfred!

― ¡¿What? ¡No soy uke de nadie!

Y así, esos dos comenzaron a discutir hasta el fin de los días.

Manuel fue muy feliz siendo el seme de Miguel.

Es mentira.

En realidad nada pasó entre ellos dos, únicamente pasearon y visitaron a Colombia.

Arthur y Martín continuaron su rivalidad por el amor de Manuel y por cuestiones históricas.

Para finalizar, si hubo trio: A&M&M.

Y se pasó muy bien, muy caliente.

Fin.

.


N/A: Asadasdasdasd! Termine! Estaba pelándome mentalmente si en dejarlo M&M o A&M, asique para que todas queden "conformes" decidí dejarlo trio xD. Pobre trasero de Manu…

Bien, ahora les tengo un adelanto del próximo fic que haré, se tratará únicamente del UKxChi, claro, que va ser UKxChiFem! =D, ya tengo la idea, no tendrá mucha trama, pero mucho lime y totalmente humor.

Les dejo la última canción (Ooooow~), es "Rinrinraja", ahora se llama "Violo tu trasero" por Francis con mucho amour. ¡Espero que les guste!:

Violo tu trasero, violo, violo, violo tu trasero.

Violo tu trasero, violo, violo, violo tu trasero.

Violo tu trasero, violo, violo, violo tu trasero.

Violo cuatro traseros y me pongo a correr rápido,
Sale L'Angleterre que no para de gritar,
Atrapen a ese wine bastard que una taza de té no me deja tomar,
Suelten a los unicornios que lo busquen hasta descuartizar.
Soy un gran amante y violarme nunca lograrán,
Violo tantos países que no los puedo contar,
Vivo del amour y aventuras, MUCHA excitación,
Andar violando países es mi única pasión.

Cuando se asoman a golpearme ya me fui,
Porque soy un Violador Profesional,
Violo a los países a una gran velocidad y soy France.
Un onii-san lleno de amour que cruza todas las fronteras.

Dicen que su *censurado* sirve solo para molestar,
Porque no comprenden su real dificultad,
Violar países y escapar requiere gran habilidad,
El Violar traseros debiera ser deporte mundial,
El Bad Fried Trio lo tomamos con gran seriedad,
Y lo practicamos día a día sin cesar,
Aunque llueva pasta, nieve vodka, truene scones o Romano nos golpee,
Siempre encontraremos un buen trasero que violar.

Cuando se asoman a golpearme ya me fui,
Porque soy un Violador Profesional,
Violo a los países a una gran velocidad y soy France.
Un onii-san lleno de amour que cruza todas las fronteras.

Violo tu trasero, violo, violo, violo tu trasero.

Violo tu trasero, violo, violo, violo tu trasero.

Violo tu trasero, violo, violo, violo tu trasero.

En un día cualquiera violo 1536 países e islas,
Y con esa cifra ya me puedo retirar,
Llego a una puerta, violo al siguiente país y ya no puedo más,
Pero no me importa porque es mon amour Matthew. [inserte aquí cualquier país]

Francis le es infiel a Matt! D:

En fin, nos vemos en el próximo fic UKxChiFem!

¿Reviews?

xD