Como siempre, los personajes no son mios, son de Meyer...:)


CAPITULO V

Edward POV


Yo era cualquier cosa, menos un ser humano decente. Había traspasado todos los límites. Todos mis recuerdos no eran más que imágenes bestiales, de mí besando a Bella, tocándola, haciéndola mía en forma brutal.

Su sabor estaba en mi boca. Su dulce sabor. Mis manos olían a ella, Todo mi cuerpo olía a ella. Mi cama, mi habitación. Mi memoria me azotó con los recuerdos al mirar la cama deshecha y las cuerdas rotas en la cabecera de la cama. El cuerpo desnudo de Bella retorciéndose bajo mi toque. Mi boca saboreándola. Y sus ojos. Sus ojos llenos de deseo incitándome sin palabras. O al menos era eso lo que mi retorcida mente creía. Su gesto lascivo, sus movimientos frenéticos cuando finalmente me hundí en ella…

Mi mente quería engañarme. Me hacía creer que ella había disfrutado todo lo que yo le había hecho. Lo que habíamos hecho juntos.

Pero eso no era cierto, No podía ser cierto.

Yo había sido un maldito animal. Una bestia. La tome sin siquiera darle la opción de negarse. La violé. La usé. Y maldita sea, me iría al infierno, porque lo había disfrutado.

Temblé, sobrepasado por mis recuerdos. Deseaba con fervor estar arrepentido y me sentía la peor mierda por no estarlo. Es más, desde el preciso momento en que Bella se fue de mi casa, ya la deseaba de nuevo. No se todavía como tuve la fortaleza de dejarla ir.

En un pequeño momento de cordura tuve la suficiente fuerza como para correrla de mi casa. Dios sabe que no quería hacerlo, pero si no lo hacía, hubiese seguido tomándola y ya no quería hacerle más daño. Ella me odio por tratarla, primero como una ramera y luego como cosa, al echarla a la calle. Nunca quise que se sintiera así.

Me apreté las piernas, sentándome en la cama. Sentía que mi cuerpo estaba molido. Me ardía la espalda y sabia que eran las uñas de Bella las que habían dejado ese ardor. Cuando me araño mientras lo hacíamos. Me gustaba. Ese ardor era el mas vivo recordatorio que lo vivido no era un sueño. O pesadilla. Eso dependía de quien lo recordara. Yo o ella.

Mi cuerpo respondió ante el estimulo del recuerdo y volví a excitarme. Que perro insensible me había vuelto. Estaba completamente desquiciado.

Mis ojos vagaron sin rumbo por la habitación, mientras me quedaba suspendido en un confuso estado de inmovilidad. Mi mente estaba en blanco y no pensaba en nada. Eso, hasta que mis ojos se toparon con algo en el suelo… La blusa de Bella.

La tome con mis largos dedos agarrotados y la mire con los ojos aguados. Ella había venido vestida tan hermosa y su ropa había sido rasgada y arrebatada. Yo había hecho eso.

Me lleve su ropa a la nariz, aspirando el aroma con total devoción. Me estremecí. A veces los aromas son un golpe peor que las mismas imágenes. Su recuerdo me embargo.

Sabía que había matado cualquier esperanza de estar con ella, si es que alguna vez había existido esa posibilidad. Suspire, abrumado por la pena y la vergüenza.

Una lágrima cayó por mi rostro adormecido y se estrello en los pliegues de la tela que sostenía entre mis manos. ¿Estaba llorando? Hace mucho que no lo hacía. Se sentía bien, hasta casi natural. Me deje llevar. Sentí que nunca más seria capaz de volver a verla a la cara. Era, además de todo, un maldito cobarde.

Para cuando deje mi catarsis de llanto silencioso, ya era de día. Que patético debía verme. Todo esto, era mi culpa. Ya había llegado la hora de asumirlo.

De pronto, mi mente pareció salir de su embotamiento y un temor repentino me asolo. Bell debía de haber hablado con alguien de lo sucedido. Ella tenía que haberlo hecho. Y me buscarían. ¿Por qué aun no lo habían hecho? Quizás ella en su dolor, se había dormido… y a primera hora de la mañana ya sería demasiado tarde para mí. Me volverían a encerrar. Y no es que no lo mereciera, pero no pude evitar sentirme aterrado. La cárcel no era para nada un buen sitio. Y yo no quería volver a ella.

"Tú te lo buscaste" gruño mi conciencia.

Jadee aterrado por las posibilidades.

Me vestí rápidamente, con lo primero que encontré. No solté en ningún momento la blusa que llevaba aferrada a mi mano, como si en ello se me fuera la vida. Salí de la casa casi volando, con rumbo directo a la casa de mis hermanos. Esto no iba a gustarles nada, pero no me quedaba ninguna otra persona a la que recurrir. Necesitaba hablar con alguien.

Frene bruscamente y golpee la casa de mis hermanos, que antes era la casa de mis padres. Ellos ya no vivían allí. Emmett fue quien me abrió la puerta, aun en pijamas y con rostro soñoliento.

- ¿Edward? ¿qué haces tan temprano…?

No lo dejé terminar. Entre a casa casi corriendo, mientras veía a Jasper descender las escaleras, en las mismas condiciones que Emmett. Los había sacado de la cama, pero estaba demasiado descontrolado como para sentirlo. Me hubiese dado lo mismo que fuesen las tres de la madrugada.

Apenas y repare que una chica menuda y de cabellos cortos lo seguía bajando también por la escalera. Eso no me lo esperaba. No estábamos solos… ¡Mierda!

Bufe desesperado y fruncí el ceño. Me jale el cabello en un claro gesto de desesperación, mientras seguía apretando la blusa de Edward en la mano derecha. Los chicos se daban significativas miradas, pero nadie decía nada. La situación era de todo extraña.

- Necesitamos hablar- murmuré mirando mis hermanos – A solas-

Los chicos pardearon, mirándose. Fue entonces que me percate de la presencia de otra chica. Una rubia muy bonita, pero con rostro de malos amigos.

- Si claro- murmuró Jasper, mirándome con el ceño fruncido en preocupación.

Nos encerramos en la cocina, dejando a unas perplejas chicas y tras de nosotros. Sabía que no estaba siendo muy amable, precisamente, pero no estaba para cortesías. Mis hermanos lanzaron unas vagas disculpas y entraron conmigo, cerrando las perta tras de ellos.

Me aferre a la mesa de la cocina como si en eso se me fuera la vida. Temblaba por completo.

- Edward - dijo Jasper poniendo una mano en mi hombro – Por favor dinos que sucede

Lo mire por varios segundos, pero en mi revuelta mente parecieron largos minutos. No sabía cómo empezar a decirles. Sabía que no les gustaría nada mi noticia.

- Lo volví a hacer- dije simplemente, dejando que mis palabras flotaran en el aire, para ver si con esto, conseguían comprenderlo sin que tuviese que ahondar más en el tema. No tuve suerte.

Emmett y Jasper me miraban como si estuviese hablando en chino. Esperaban que agregara algo más. Me enfurecí, sin motivo alguno

- Dije que lo hice de nuevo… ¿Es que no entienden? Yo tome a una chica y abusé de ella… Esa pobre chica… ¡Oh por Dios!

Me desmoroné. Sabía que ocurriría, y quizás hasta lo necesitaba. Mis sollozos inundaban la casa, y era incapaz de detener mi llanto, aunque sabía que quizás podrían oírme las chicas. Me aferraba a la blusa de Bella como si fuese mi último cable a tierra.

- ¿Quien fue, Edward?- oí la suave voz de Jasper algo temblorosa al preguntarme

Suspire pesadamente.

- Una vecina… solo una niña… ¡soy un miserable!

Oí el movimiento de las sillas cuando mis hermanos se sentaron a mi costado. Emmett no había dicho una sola palabra, pero lo conocía lo suficiente como para saber que no estaba feliz precisamente. Deje de sollozar, y espere a que ellos hablaran. Yo era incapaz de decir una sola palabra más.

- Edward, esto tiene que parar- dijo el- ya no podemos seguir con esto… no podemos ocultar tus errores cada vez que…

- Lo sé, lo sé- suspire agonizante, revolviendo mi cabello.

- Ella… se encuentra bien?- oír la voz de Emmett por primera vez

Inspiré con fuerza al darme cuenta de que ni siquiera lo sabía.

- Son lo sé- gemí, con un dejo de dolor en la voz- al menos se fue por sus propios medios… pero por ahora, lo único claro es que no puedo vivir más allí… debió irme, irme lejos… así no le hare más daño a mi Bella

Abrí los ojos, al percatarme de lo que había dicho. Mi Bella. Los chicos también notaron la diferencia que hice y me miraron ceñudos. Eso era raro. Yo con suerte y conocía el nombre de las chicas con las que me involucraba… ya hora… no era solo Bella sino que era mi Bella. Mierda. No sé que podría significar eso, pero de seguro, no era nada bueno.

- Bueno, creo que tienes razón en lo de irte… dijo Emmett – nosotros también merecemos vivir en paz…

- Bueno, ya esta, Emmett- corto Jasper, al ver mi rostro de dolor- Nuestro deber ahora es solo ayudar a nuestro hermano… No lo juzgaremos en este momento. Eso lo hará el mismo después… o quizás la chica… estoy seguro que la veremos pronto. Edward, tu sabes que tendrás que enfrentarla. Tendremos que conversar y tratar de convencerla de no levantar cargos en tu contra. Podemos ofrecerle dinero quizás…

Sabía que las palabras de Jasper eran ciertas. Pero no quería ni pensar en eso ahora. No me sentía capaz de enfrentarla, ni mucho menos. Por ahora, solo quería descansar. El cansancio me tenía medio muerto, y pesaba en mi cuerpo.

- Está bien – acepte de mala gana- veremos esa opción… después.

Jasper y Emmett asintieron y me llevaron hasta el dormitorio de invitados. No volví a ver a las chicas con las que me había encontrado en un principio. Probablemente se habían marchado mientras hablábamos. Me derrumbé en la cama, mientras todo el cuerpo me hormigueaba. Aun tenía la blusa de bella en mi mano. No me sentí capaz de soltarla. Me la lleve a la nariz y comencé a dormirme, envuelto en su suave aroma a fresas. De ella. De mi Bella.

Bella POV

Las chicas se encargaron con mucho ánimo de lavarme el cerebro. Debo admirar sus esfuerzos, pero si supieran lo que en realidad sentía, sabrían que sus empeños eran vanos. No había forma en que me hicieran cambiar de opinión. Mi confesión de amar a Edward había remecido la casa entera, pero tuve la buena fortuna de que mis padres no estaban poniendo nada de atención. Solo escucharon que grité, pero no oyeron que dije exactamente.

Las chicas entraron en shock, pero atribuyeron mis palabras a un efecto post- traumático. Dijeron que solía suceder en algunos casos y que me comprendían, pero que todo lo que yo creía sentir no era real.

Ellas no tenían idea.

Yo sentía algo por Edward. Quizás llamarlo amor había sido exageración. Yo no lo creía, pero podía ceder en eso. Pero quería estar con él. Deseaba con fervor verlo y decirle que todo estaría bien, pues el no me había hecho daño. Que si él quería, podíamos hacerlo de nuevo. Que deseaba hacerlo de nuevo. Que quería sentir sus manos en mi y sus labios en los míos. Si el problema era que él se arrepentía de las cosas que hacía, pues yo le enseñaría a no hacerlo. Pero lo que fuera, no quería que fuese lejos de él. Lo quería conmigo.

Paso así gran parte del día, hasta que me di cuenta de que ellas no me dejarían moverme de casa. Dentro de todo, sospechaban que podría escabullirme. Incluso al parecer, no pensaban irse, pues las vi muy acomodadas y sin intención alguna de irse. Pensé en preguntarles, pero eso solo me traicionaría, y mostraría mis ansias. Era mejor no ponerlas a sobre aviso, porque estaba decidida a ver a Edward hoy mismo. Teníamos que hablar.

Mis sospechas se confirmaron a eso de las nueve de las noche. Alice y Rose le habían dicho a mis padres que se quedarían a cuidarme por mi supuesta enfermedad. Perras. Ellas pretendían quedarse para que no huyera a encontrarme con él. Pero lo que ellas no sabían, era que yo podía ser aun más perra.

No se metan conmigo malditas.

Cambie mi posición inicial a una completa aceptación de los hechos. Les encontré la razón a todo lo que decían y aunque en un principio se mostraron suspicaces, al final termine por convencerlas de que ya no quería saber nada de Cullen. Yo tenía una forma brillante de mentir y pude ver como se relajaban en su actitud. De todas formas se quedarían conmigo. Bueno, yo me esperaba esto de ellas y comencé a llevar a cabo la segunda fase de mi plan. Busque una botella con un poco de vodka y algo de agua tónica para hacer unos cuantos Vodka Tonic. Arme tres vasos y en de las chicas, mezcle varias copas de un poderoso tranquilizante. Esto las haría caer dormidas al poco rato. También podría haber hecho los tragos con jugo de naranja, pero el agua tónica enmascararía con su amargor, el sabor del tranquilizante. Sonreí con malicia. Le pude tres hielos a cada uno de los vasos de ellas y yo solo dos al mío. Eso me haría reconocer el vaso.

Subí con la bandeja y los vasos hasta mi dormitorio y les sonreí a mis padres al paso. Por suerte ellos tenían el sueño pesado. Nadie tenía ni idea de lo que yo era capaz.

Las chicas aplaudieron mi idea del trago nocturno y se acomodaron a los pies de mi cama. Yo tome mi vaso primero y les ofrecí los otros dos a las chicas.

Conversamos banalidades y yo observaba con una sonrisa en el rostro como las chicas comenzaban a parpadear insistentemente y a dar largos bostezos. Para cuando terminaron de beberse el trago ambas eran un par de bultos a los pies de mi cama. Ya se había hecho bastante tarde para ese entonces.

Les di un último vistazo a las chicas. Sospechaba que para cuando despertaran me odiarían con fervor. Lo sentía mucho, pero esto era algo que tenía que hacer.

Les puse una manta encima para que no se enfriaran y verifique que mis padres durmieran. Me puse un sweater encima, lo suficiente como para abrigarme y luego de cerrar la puerta de mi dormitorio con seguro, hui por la ventana de mi habitación, lanzándome sobre los arbustos.

Me enredé un poco en la caída y algunas ramas arañaron mi piel. No me importo en lo absoluto. Corrí hasta la casa de Edward y lo primero que me extraño fue no ver su automóvil estacionado afuera, como era habitual. Eso me dio mala espina, pero de todas formas golpee su puerta. No se veía ninguna luz encendida ni aprecia haber movimiento en el interior de la casa. Sentí unas ganas inmensas de llorar, presa de la frustración. ¿Dónde podía estar Edward? No podía estar por allí buscando una chica… ¿O sí? La ira me consumió por dentro de solo imaginármelo con alguna otra tipa…

No, no podía ser.

Ya era demasiado tarde para que no estuviera en casa, así que descarte que estuviese de búsqueda. Cuando él hacia eso, volvía temprano.

Pero si no estaba en casa… ¿sería que se había marchado?

Sentí un dejo de desesperación. No, no podía haberse ido de Forks tan rápido… además sus cosas todavía estaban en casa. Eso esperaba, lo último que quería era que Alice y Ros tuvieran razón y él se hubiese marchado…

Entonces recordé que Edward tenía hermanos en Forks. Los novios de las chicas… Si. Edward tenía que estar allí.

No tome mi camioneta para no levantar sospechas ni despertar a mis padres, por lo que tuve que correr calle abajo. Era mucho más lejos de lo que pensaba, y además solo tenía una idea de donde quedaba… pero no sabía la dirección exacta. Me arriesgue, y para mi fortuna, no tuve que buscar mucho. Fuera de una hermosa y elegante casa, estaba el Volvo de Edward. Reí emocionada, casi llorando.

Cuando finalmente estuve frente a la puerta, dude. Después de todo… ¿Qué es lo que iba a decirle? Disculpa Edward, pero me encanto lo que hiciste… ¿lo hacemos de nuevo? Me creería una loca de primera. Tampoco podía llegar y decirle mis sentimientos… sonaría totalmente desquiciado. No debía decirle lo que sentía. Lo único importante era manejar mis cartas de modo que no se marchara. Ya podría convencerlo de lo demás después.

Suspiré nerviosa.

Me alisé el cabello y arreglé mi ropa. Sentí un par de ramillas aun entre mi cabello y las quité con violencia. Estaba demasiado nerviosa.

Toqué el timbre y esperé. No se veía ninguna luz, pero creí oír algunos murmullos en el interior de la casa. Mis nervios me atenazaron de nuevo. "Dios, por favor que este aquí" pensé angustiada.

Volví a tocar el timbre y esta vez, una luz se encendió. Trague en seco y abrí mucho los ojos cuando me abrieron la puerta. Todavía no conocía a los novios de las chicas, pro supuse que este era uno de ellos. Carraspee antes de hablar.

- Hola, buenas noches… yo… estoy buscando a Edward Cullen… soy…-

- Isabella Swan- dijo el chico rubio, con una mirada indescifrable.

Asentí con extrañeza. No tenía ni idea como me conocían.

- Yo soy Jasper Cullen, Isabella, Edward es mi hermano. Ven, adelante… te estábamos esperando-


Ok, este es mas bien un capitulo de transicion... luego de esto, las cosas se ponen un poco mas rapidas... este capitulo fue corto y algo lento, pero la idea es ver lo que siente cada uno con respecto al otro. Pues lo que sucedera despues de ese modo tendra explicacion. Como el capitulo no lo tengo escrito, pero si pensado, les hare una consulta. Quien quieren que siga en el proximo? quieren que sea un POV Edward un POV Bella? puede ser de cualquiera, de todos modos la idea ya esta formada... pero me gustaria su opinon a este respecto...

El proximo capitulo la cosa se pone interesante... ! asi que paciencia...

Mordiscos!