Como siempre, los personajes no son mios, sino de Meyer:)

Y termino ganando el POV Edward... no se preocupen, ya tengo el POV bella listo...:)


CAPITULO VI

EDWARD POV


"Estábamos sentados en un hermoso prado, rodeado de flores y césped verde. Era realmente un hermoso sitio. El sol tibio acariciaba nuestras pieles, mientras una suave brisa mecía mi cabello. Ella estaba entre mis brazos, recostada al igual que yo. La miré. En sus ojos solo se veía paz y tranquilidad. Parecía que era feliz.

Ella me sonrió y se acercó a mí. Quería besarme. Le sonreí. Me acerqué a la vez a ella y nuestros labios se encontraron. Podía sentir con claridad la caricia de sus labios y el calor dominando mis entrañas. La deseaba, pero por algún motivo, no podía tocarla. Solo besarla. Me sentí frustrado, pero su sonrisa me iluminó el alma. Me gustaba verla sonreír. Acaricié con suavidad su rostro, deleitándome en este pequeño roce. Mis dedos se acercaron a sus labios, delineando su forma, mientras ella besaba la punta de mis dedos en respuesta. Todo era dulce y suave. Suspiré mientras ella se abrazaba mas a mí y yo podía inundar mis pulmones con su dulce aroma. Su cabello caoba brillaba al sol…

De pronto todo cambió en forma repentina. Ya no estábamos sobre el suave y mullido césped. Ahora estábamos desnudos, ella y yo, sobre una cama de sábanas de seda negras. La blancura de su cuerpo desnudo destacaba entre ellas, llamándome, y sus labios estaban curvados en una suave sonrisa. Me quería con ella. Yo me acerqué, dudoso, pero sus brazos se extendieron hacia mí y ya no dudé más. La abracé y el calor de su cuerpo, encendió el mío. La tomé entre mis brazos, frenético, y me perdí en un mar de sensaciones. Sus gemidos remecían mis sentidos, mientras solo deseaba poseerla y que fuésemos uno. Sus piernas suaves se enlazaban en mí, y su suave boca murmuró mi nombre, aunque no escuché ningún sonido salir de ella. Y su aroma volvió a envolverme, arrebatador. No supe en que momento todo se volvió tan horrible.

De la misma cama surgieron unas sombras, que me arrebataron a Bella de los brazos. Jadeé y luché por seguirla, pero no podía moverme de mi sitio. Extendí mis brazos, tratando de alcanzarla, pero ella solo se alejaba de mí. Grité desesperado y de pronto miré mis manos: estaban empapadas en sangre."

Desperté gritando y bañado en una fina capa de sudor. Mi corazón latía desbocado y la sensación de pérdida aun se mantenía en mi corazón. Suspiré aliviado al reconocer la habitación de huéspedes de la casa de mis padres. Maldito sueño retorcido.

No sabía que podía significar, pero encontré extraño soñar con Bella. Yo nuca soñaba con nadie o al menos jamás lo recordé. Y este sueño había sido tan vívido. Me removí el cabello y me levanté para tratar de despertarme un poco. Había dormido muchas horas y ya era de noche. Todo un día perdido.

Podía ver que desde el pasillo fuera de la habitación, entraba una suave luminosidad que me permitía ver por dónde iba. Con cuidado, encendí la luz del dormitorio y entré al baño.

Mi aspecto era deplorable. Tenía el pelo revuelto y enmarañado y a pesar de las horas de sueño, mis ojos estaban enrojecidos y lo surcaban un par de vistosas ojeras. Parecía un muerto en vida. Me sostuve a mi mismo la mirada y moví la cabeza, sonriendo levemente.

"En que jodidos problemas te metes tu, ¿eh?" me pregunté a mí mismo. Dejé correr el agua y mojé mi rostro. Agradecí la sensación, y luego de intentar peinar mi cabello, decidí que lo mejor sería darme una ducha. Después de todo no lo hacía desde que había estado con Bella, y su olor aún se me colaba en la nariz. Además, había dormido con su blusa y ya podía reconocer su aroma aunque no quisiera hacerlo. Se me había quedado marcado a fuego en la mente. Yo mismo me había encargado de eso, como un idiota. Que masoquista me había vuelto.

Dejé correr el agua de la ducha y me colé debajo del suave chorro de agua cálida. Me quedé un momento así, dejándome acariciar por el agua, limpiando mi cuerpo. Me hubiese gustado hacer lo mismo con mi alma, tan sucia y oscura. Pero eso no podía limpiarse con una ducha, como el cuerpo. Tendría que vivir con ello. Y aceptarlo. Solo esperaba que algún día, Bella pudiese perdonarme.

Miré mi cuerpo y pase mis manos por las piernas, entumecidas y la espalda. Me miré al cuerpo y observé varias marcas en él. Al parecer no solo Bella había salido algo lastimada. Podía ver claramente la forma de los dientes de Bella incrustados a mi costado y en las piernas. No supe en qué momento ella me mordió de esta forma. No recordaba haber sentido nada de dolor. Toqué con un dedo las marcas y dolieron como el demonio. Hasta que no me di cuenta, no empezaron a dolerme. No me molestaba en absoluto quedar marcado por ella. En un sentimiento muy enfermo, incluso me gustaba. Lo tendría como recuerdo de lo vivido hasta que el tiempo se encargara de borrarlas de mí. Esperaba que eso tomara mucho tiempo.

Luego de varios minutos, finalmente salí de la ducha. Me sentí mucho mejor, pero sabía que tenía muchas cosas por hacer que no eran del todo agradables. Pero eran cosas que debía hacer me gustaran o no. Salí hasta la habitación y busqué entre la vieja ropa de Jasper algo que me quedara. Por suerte, di con unos jeans oscuros y una camisa verde. Me vestí con rapidez y traté de domar algo mi cabello. Salí de la habitación, dispuesto a comer algún bocadillo que me diese fuerzas. Estaba famélico.

Bajé las escaleras con cuidado y fue entonces que me percaté que había alguien más en casa. Se oían solo murmullos, pero supuse que se trataba de una mujer, por el tono más agudo. No me imaginaba con quien podían estar conversando a estas horas mis hermanos y sobretodo en la sala. Si fuese alguien de confianza estarían en la cocina o en alguna de las habitaciones. No era este el caso, por lo que me consumió la curiosidad. De pronto, la voz femenina se alzo algunas décimas más, demostrando la molestia que sentía. Temblé cuando reconocí de quien era esa voz. La había escuchado mucho últimamente, de diferentes formas. Gritando. Susurrando, gimiendo. Dios…

Bella.

No podía ser. ¿Qué demonios hacia ella aquí?

Me acerque con sumo sigilo hasta la entrada de la sala y trate de que no me vieran. Asomé mi cabeza y mis temores eran fundados. Bella estaba conversando con mis hermanos.

Ella estaba de espaldas a mí, por lo que estaba fuera de su campo de visión. Podía notar lo alterada que estaba por el tono de su voz. Emmett y Jasper parecían algo molestos por lo que ella decía. Juro que traté de encontrarle sentido a la conversación, pero mis neuronas no admitían nada mas en mi cabeza que la imagen del cabello de Bella dándome la espalda. Y entonces, ella dijo mi nombre.

Jadeé en forma involuntaria cuando lo dijo, pero eso fue suficiente como para revelar mi presencia. Los chicos se quedaron mirándome con sorpresa y Bella se dio la vuelta. Pareció que lo hizo en cámara lenta.

Ella me miró. Yo la miré. Todo se detuvo.

Sus grandes ojos marrones no dejaron los míos y no pude definir la expresión de su rostro. Solo supe que me perdí en su mirada, queriendo decir tantas cosas y ninguna a la vez. Si no fuera por la desgracia que nos unía, creo que hasta hubiese estado feliz de verla. Pero esta no era el caso, y su imagen me traía solo olas de dolor y culpa. No estaba preparado para enfrentarla.

Casi como si no fuera cierto, la vi acercarse a mí. Mi mente me gritaba que huyera, cobardemente, pero hace un tiempo que mi mente y mi cuerpo no se sincronizaban. Quería huir, pero me quedé clavado en el mismo sitio sin mover un solo músculo. No era capaz de nada que no fuese mirarla. En un segundo estuvo frente a mí. Jadeé por su sola presencia, demasiado avergonzado y demasiado asustado. Sabía que debía actuar como hombre y decir algo, clamar por el perdón que no me merecía. Pero nada salió de mi garganta seca, excepto un miserable gemido. Su aliento suave me golpeó y para colmo de males, sentí la punzada de la excitación afectando mi entrepierna. No podía creer la reacción de mi cuerpo. Cerré los ojos. Todas las imágenes de la noche vivida con ella me dieron de golpe y me temblaron las rodillas. Ella estaba allí. Frente a mí. Y yo era incapaz de articular una sola palabra. Pero pronto salí de mi estado catatónico.

La mano derecha de Bella voló hasta mi rostro, golpeándome con tal fuerza, que me hizo retroceder en busca de equilibrio. Para ser tan menuda, tenía un gancho terrorífico. Bufé de dolor contenido. No sabía nada de esto, excepto que fuera cual fuera el motivo, yo me lo merecía. Me dolió muchísimo, mientras sentía el ardor expandirse por mi rostro, pero no dije nada. La miré con dolor, impotente y resignado, por no poder decir nada que mejorara las cosas. Las explicaciones agravan la culpa, siempre.

- Eso es por correrme de tu casa, tratar de escaparte de mí y tratarme como mierda- sentenció con fuerza

Parpadeé confuso, pero eso no fue todo. Lo que hizo después de esto me aclaró que hay muchas mujeres en el mundo y la mayoría son parecidas.

Pero Bella no es como todas.

Para mi total y completo asombro, un segundo después de golpearme, se abalanzó sobre mí con fuerza y me besó. ¡En los labios! Mi mente quedo en blanco e hizo un corte total. No entendía nada, pero como ya había dicho, mi mente y mi cuerpo no coordinaban juntos. Me sentí llevado por la pasión desbordante de su beso, y todo se fue al caño cuando sentí la punta de su lengua deslizándose entre mis labios, buscándome. Me estremecí. Pero fui incapaz de no responderle.

Mi boca se abrió para recibirla y jadeé en éxtasis al sentir sus manos aferrándose con demasiada fuerza de mi cabello. Parecía querer arrancármelo, pero extrañamente me gustó. Su cuerpo se aplastó contra el mío y pude sentir cada una de sus curvas amoldándose a mí. Me gustaría saber porque demonios ahora me estaba besando, pero fui incapaz de hacer algo más con mis labios que no fuera besarla.

Fue un beso explosivo, feroz y salvaje.

Gruñí sin quererlo y me aferré a sus caderas, sin darme cuenta. Bella gimió en mi boca y mi erección dio un brinco en mis pantalones. Maldita sea.

Muy pronto para mi gusto, se separó de mí. Sus ojos brillaban mientras sus labios rojos se curvaban en una suave sonrisa. Se acercó a mi oído y me susurró. "Y eso es por todo lo demás"

Sentimos el carraspeo nervioso de Jasper y de golpe recordé donde estaba. Interrogué a Bella con la mirada, sin saber que mierda había sucedido, pero ella no me dijo una sola palabra más. Sonriendo, la vi volverse a mis hermanos. Su voz, debo decirlo, me hizo estremecer.

- Ok chicos, este es el trato-

Mire hambriento su trasero, sin poder contener mis deseos salvajes. Mi mirada bajo por su piernas y sentí el calor subir por mi cuerpo. Trate de concentrarme en lo que decía y para cuando pude comprender, me quedé helado de la impresión. Creo que a mis hermanos les ocurrió lo mismo.

- Primero, pueden meterse su oferta de dinero por el trasero. Lamento ser tan grosera, pero Uds. me ofendieron primero, ofreciéndomelo. No quiero su dinero, así que olvídenlo. Segundo, quiero a Edward acá en Forks y en su casa. Si pone un solo pie fuera de la ciudad, lo denunciaré a la policía. Y tercero, si vuelven a negármelo, patearé sus bolas hasta que se les caigan. Si no cumplen con lo que les he pedido, es decir, Edward en su casa y normal como siempre, iré a la policía y no solo denunciaré a Edward, sino que también a Uds. como su cómplices. Y recuerden que mi padre es jefe de Policía. Lo toman o lo dejan –

El silencio que siguió fue tan grande, que podría haberse oído caer un alfiler. ¿En realidad esa mujer era la dulce Isabella Swan que yo conocía? Si no fuera porque estaba solo a unos metros de ella, creería que era otra persona.

Jasper y Emmett estaban congelados y boquiabiertos, tanto o más que yo. La situación era de locos.

Al ver que nadie decía palabra, Bella golpeo el piso con su pequeño pie, bufando impaciente. Si no hubiera sido por lo retorcido de la situación, me hubiese reído.

- Bueno…- dijo ella, exasperada- ¿aceptan?

Jasper miro a Emmett y este le devolvió la mirada. Luego ambos me miraron a mí, que estaba totalmente en blanco. Jasper me miro con insistencia, forzándome a opinar, pero francamente, no tenía mucho que decir. Por ahora, mis ojos se desviaban al trasero de Bella con insistencia, y no había lugar en mi cabeza para mucho mas. Moví la cabeza, asintiendo, sin saber muy bien lo que eso significaba.

- Aceptamos. Edward volverá hoy mismo a su casa, pero debes prometer que cumplirás tu palabra y que no estás tendiendo algún tipo de trampa a Edward o algo… si lo haces, nos olvidaremos de este trato y Edward se ira de aquí sin importar nada- zanjó Jasper.

- Es un trato- murmuro Bella, sonriendo.

Pasó a mi lado como una ráfaga aromatizada, y ni siquiera volvió a mirarme. Si yo era extraño esta chica me ganaba por paliza. Se fué de casa con un sonoro portazo, que no hizo dar un salto a todos en nuestro sitio.

No entendía absolutamente nada de lo que allí había ocurrido.

Bella había llegado, me había golpeado, besado y dejado en shock todo en menos de cinco minutos. Mis hermanos no parecían estar mejor que yo.

- ¿Qué mierda fue eso? – Emmett fue el primero en reaccionar

- No tengo ni idea- murmuro Jasper mirándome, acusador

- No lo sé… ¿ella debería odiarme no?- pregunté como un idiota

- Pues a mí me parece que algo trama… no te recomiendo que vuelvas a casa Edward- murmuró Emmett ceñudo

- Quizás quiera vengarse y para ello te necesite en casa- murmuro Jasper pensativo

- O algo peor que eso… uno nunca sabe- sentencio Emmett

Pensé un poco en las posibilidades. Mis hermanos podían perfectamente tener razón. Es mas, creo que era lo más lógico luego de lo sucedido. Pero mi deseo por ella había renacido con fuerza, y quizás era eso mismo lo que ella pretendía. De todas formas su beso no parecía cargado de odio ni falso, sino al contrario… estaba seguro de que lo que sentí, era puro deseo. Si me iba a condenar… pues lo haría gustoso si era de su mano. Estaba perdido.

- Tengo que hablar con ella- murmure

Los chicos me miraron como si se me hubiese zafado otro tornillo, además del que ya tenía suelto.

- Quedamos de acuerdo con ella principalmente para que no nos denunciara… pero no tienes porque correr tras ella… eso no sería muy inteligente Edward. Todo este jueguito me huele a trampa-

- No, si no voy donde ella quiere, Uds. pueden salir perjudicados… y no quiero involucrarlos en esto… bueno, no más de lo que ya están -

- ¿En realidad esto lo haces por nosotros Edward? Te veo bastante poco preocupado… y más bien un poco ansioso. ¿No será que esa chica realmente te gusta? Ella no parecía muy traumatizada tampoco… - murmuró Emmett

En realidad lo único que quería era salir tras ella y averiguar que se ocultaba tras esos hermosos ojos oscuros. Quería saber que era lo que tenía que decirme, y porque no se veía tan mal como yo supuse. Todo esto era extraño para mí, y por primera vez realmente quise conversar con una chica. Explorar su interior en busca de respuestas, saber lo que tenia para decirme. Me intrigaba su aparente fortaleza y su manera de afrontar las cosas. Sinceramente no parecía una chica de 17 años.

- Lo hago nada más que por Uds. – mentí- Yo soy el menos interesado en involucrarme con nadie…

Jasper y Emmett me miraron sin creerme nada en absoluto. Siempre había sido pésimo mintiendo.

- Bueno… quiero terminar con esto pronto- volví a mentir – Así que iré a ver qué es lo que puedo hacer ahora que estoy más calmado…

Me devolví escaleras arriba hasta el dormitorio y busque las llaves del volvo en la ropa que había dejado tirada en el suelo. Pase fugazmente delante de un espejo y por un momento no me reconocí. No era el mismo que hace solo unos minutos, mis ojos brillaban en anticipación y tenía mucha mejor cara. ¿Es que esto había sido a causa de Bella? Me sonreí y decidí no pensar en eso, por ahora.

Salí casi corriendo de la casa y me subí al volvo. Acelere, decidido a alcanzar a Isabella, si es que era posible. Esperaba que se hubiese ido a pie, ya que no había escuchado ningún vehículo cuando ella se fue. Tuve suerte en este aspecto y solo unas pocas cuadras mas adelante me la encontré avanzando decidida calle arriba. Le di alcance con rapidez. Me bajé del vehículo y la llame para detenerla. No fui capaz de tocarla, aunque ardía en deseos de hacerlo.

- Bella- dije nervioso, esperando que no notara el temblor revelador de mi voz.

Ella se detuvo. Se dio la vuelta y ya estaba sonriendo. No tuve otra opción que devolverle la sonrisa, a pesar de que no tenía ni un solo motivo para estarme sonriendo. De todas formas, se sentía natural y me gustó. Ella se veía tan hermosa, que casi dolía. Un ángel. Que bastardo había sido.

- ¿Vas a casa, verdad? – pregunté, luego de unos interminables momentos

- Si- respondió ella- ¿y tú?

- También- dije acercándome un poco- es un poco tarde para estar por allí caminando… ¿te llevo?

- Si… es lo mejor… no vaya a salirme algún depravado por el camino…-

Ok, su broma no me hizo ninguna gracia, aunque ella reía con ganas, al ver mi cara de espanto ante su comentario. Sus bromas eran definitivamente macabras. Bruja. Ella tenía ese efecto en mí. Me hechizaba y me descolocaba con sus comentarios extraños. Ella no era como todas.

Sin esperar mi respuesta, se acercó a mi vehículo y se subió en el. La seguí y pude notar cómo me temblaban las manos. Qué manera de descontrolarme. Se estaba volviendo un hábito en ella el hacerme perder los estribos.

Cerramos las puertas y partí con rumbo a casa. Pronto el automóvil se inundó con su aroma, haciéndome estremecer. Suspiré como un idiota y me sorprendí a mí mismo. Apreté mis manos sobre el volante, nervioso. Quería decir algo, pero no se me ocurría nada inteligente o galante. Además, si lo pensaba bien ya era un poco tarde para hacerme el caballeroso a estas alturas. Pero ella fue quien habló primero.

- Me encanta tu automóvil – dijo sonriendo, con total soltura

- Gracias- murmure, con voz apenas audible.

El silencio volvió. Aceleré un poco, y podía sentirse la tensión del ambiente. Hubiese dado todo por saber lo que pasaba por su mente en ese momento. Me sentía un poco ahogado en ese reducido espacio, con ella… y las ganas de abalanzarme que volvían y volvían, y yo apenas podía calmar al ansioso ser que tenía entre las piernas. Mierda, no había pensado en esto cuando la hice subir al automóvil. Mejor no arriesgarse y llegar lo antes posible.

Ella estaba demasiado cerca y su aroma me recordaba lo que habíamos hecho. O más bien lo que yo le había hecho a ella. Me removí en el asiento, rogando porque no notara mi ya visible erección. Creo que mi intento fue patético. Tenía que desviar su atención lejos de mi entrepierna.

- ¿Tú crees que podríamos hablar ahora mismo? – pregunte solo por decir algo. Ella sonrió y para mi desgracia, en seguida bajo la vista hacia el bulto de mi pantalón. No pareció asombrada por lo que veía.

- Hum… ¿seguro que quiere conversar? – dijo Bella, con evidente diversión

- Seguro- conteste, algo irritado por mi obviedad

Bella suspiró y se mordió el labio inferior. Carraspeé algo desesperado.

- Nunca he tenido sexo en un volvo- dijo mirándome

La mire con los ojos abiertos como platos. "¡¿Qué?"

- En realidad sólo he tenido sexo una vez antes… y no fue en un automóvil- me miro en forma sugestiva

Me atraganté con mi saliva. Tosí como loco, y gracias a Dios, ya habíamos llegado o hubiese terminado accidentado. Estaba a punto de lanzarme sobre ella de nuevo y mostrarle gráficamente como sería el sexo en un volvo. Mierda. Me estaba poniendo a prueba… demasiado.

Estacioné fuera de casa. Todo estaba silencioso. Me baje y abrí su puerta, tratando de despejar un poco mi mente y a la vez ser un poco atento. Ella bajo del automóvil riendo de buena gana y yo gruñí molesto. Sabía muy bien que se estaba burlando de mí.

- Quizás es muy tarde para hablar- opiné

- No te escaparas de esta, Cullen- sentenció segura

Trague en seco y no discutí. Después de todo ella era una víctima… o eso se suponía. Entramos y la deje pasar primero, para luego encender la luz de la sala. Dejé las llaves en la mesita y espere a ver qué hacia ella. Estaba incomodo. La veía revolotear, solo mirarme y sonreír. Ella estaba sonriendo muy seguido esta noche.

Avancé por la sala y mis ojos se posaron en la puerta abierta de mi habitación. Recordé que había salido de allí poco después del incidente con Bella y la había dejado tal cual. Me avergoncé furiosamente y me disculpe, para correr hasta ella e intentar cerrarla. Algo estaba obstruyéndola y me impedía cerrarla correctamente. Volví a marearme cuando me di cuenta de que lo que obstruía la puerta era la cuerda con la cual había atado las manos de Bella. Lancé un par de maldiciones, mientras pateaba el estorbo hacia adentro y cerré. Cuando me di la vuelta tenía a Bella justo en frente de mí. Di un salto de la impresión.

- ¿Desorden en tu habitación?- pregunto alzando las cejas

- Un poco- murmure, atontado por su cercanía

Ella siguió acercándose y retrocedí, algo contrariado por su actitud. Tropecé con la puerta cerrada a mis espaldas. Esto era totalmente desquiciado. Por un momento el mundo estaba al revés y el ratón perseguía al gato.

- ¿Qué paso Edward? – pregunto ella, apoyando sus manos sobre mi pecho, haciéndome estremecer ante su contacto - ¿Dónde quedo el furioso y apasionado hombre de la otra noche?

Temblé en una mezcla de vergüenza y furia repentina. ¿Qué podía contestarle? ¿Qué es lo que esta chica pretendía? No sabía nada. Decidí bajar mis defensas y apelar a su lastima. Eso mejor que dejarme llevar por mi demonio interno, que pugnaba por salir de un momento a otro.

- Yo- balbucee torpemente- lo siento muchísimo Isabella. Quiero que sepas que nunca quise hacerte daño, yo… soy un imbécil y sé que no resolveré nada hablando, pero…

- Tienes razón, no resuelves nada. Cállate- me dijo ella, evidentemente molesta.

No aceptaría mis disculpas, aparentemente. Y n la culpaba, sabía muy bien que unas disculpas eran del todo insuficientes. Pero debía haber algo que pudiera hacer…

- Debe haber algo que pueda hacer para resarcirte… -

Ella volvió a sonreír y creo que ya estaba arrepentido de haber dicho eso.

- Claro que lo hay- dijo, acariciando mi pecho, mientras sus dedos jugueteaban con los botones de mi camisa.

Abrí los ojos, asombrado. O yo era muy pervertido y me estaba imaginando cosas que no eran o Bella estaba loca. ¿Estaba insinuando sexo? ¿Después de todo lo que le hice?

- Dímelo- pedí tratando de quitar los pensamientos retorcidos de mi cabeza- si está en mis manos…

No me dejó terminar. Ella estampó su boca sobre la mía, ávida.

El calor me golpeó como una gran ola y quede en blanco algunos segundos. Pero mis manos tomaron vida propia mucho más rápido de lo que mi cerebro analizo todo, y bajaron hasta sus glúteos, apretando y levantándola hasta que rozamos nuestros sexos ansiosos.

Estaba perdido. Perdido. Ella me tocaba y yo me volvía loco. No podía estar haciendo esto. Tenía que estarlo soñando…

Bella gimió y enredó sus manos en mi pelo. La sensación era única. Sentí el fuego correr por mis venas, quemándome por dentro. Pero esto estaba podridamente retorcido… ¡ella debía odiarme, no desearme!

La separe de mí con rudeza, a punto de perder totalmente el control. No podía estar haciendo esto. Esto había que hablarlo. Aquí y ahora.

- Bella, por favor… ¡no!- sisee, enfurecido con el mundo.

- Te deseo… otra vez- murmuro ella

Se me erizaron todos los vellos del cuello cuando escuche esas palabras. Ella no podía estar hablando en serio… ¿o sí? Si esta era una forma de hacerme sufrir, era muy cruel.

Me aparte de ella lo más que pude, furioso. Necesitaba salvaguardar mi sanidad mental, si es que quedaba algo de ella. La enfrente mirándola directamente a los ojos, pero guardando mis distancias, por si acaso.

- Bella… ¿a qué estás jugando?-

- No es un juego. Lo que digo es la pura verdad-

- No Bella. No estás siendo juiciosa…

De inmediato la vi tensarse y fruncir el ceño, con evidente molestia.

- ¿Juiciosa?- me gritó- Así como tú lo has sido ¿verdad? ¿Se puede saber con qué moral me pides eso a mí?

Ok, ella tenía un buen punto.

- No tengo moral alguna. Admito eso- dije, pasando las manos por mi cabello- Pero es por eso mismo, que no tengo ninguna intención de agravar más lo que ya de por si es malo…

- ¿Realmente estas arrepentido de lo que sucedió entre nosotros? – dijo ella, entrecerrando los ojos- ¿Desearías no haberte acostado jamás conmigo? Di la verdad.

Estaba pillado. ¿Qué iba a contestar a esto? No podía decirle la verdad, que no me arrepentía nada, pues eso me condenaría. Quizás ella esperaba a que admitiera esto, para terminar de pisotearme y hasta de condenarme. Y si al contrario, le decía que si estaba arrepentido, estaría siendo un maldito mentiroso. Eso solo me haría un bastardo más grande de lo que ya era.

Me fui por el lado cobarde y le devolví la pregunta.

- ¿Y tú?- pregunte – ¿tu estas arrepentida?

Ella pareció serenarse un poco. Suspiro y se alisó el cabello antes de responderme.

- Nunca me arrepentiría de la mejor noche de mi vida-

Se me remeció el mundo. Ella lanzó una risita nerviosa ante mi cara y se mordió el labio inferior. Eso se me antojó excesivamente sexy, y no me ayudaba con mi pensamientos de por sí, bastante incoherentes. ¿En realidad había dicho aquello? ¿No estaría mi mente enferma inventándose cosas que quería escuchar? En serio… ¿la mejor noche de su vida?

Jadeé involuntariamente. Para ser sincero, si le quitábamos lo enfermo de por medio, para mí también había sido la mejor noche de mi vida… por lejos, pero jamás pensé que el sentimiento seria compartido. Se suponía que ella había sufrido, que yo había sido un maldito que la había hecho sufrir… ¡Dios! Ella no me estaba ayudando nada con mi autocontrol…

- Bueno… no te asustes, pero… yo tampoco me arrepiento… siento mucho decirte esto- dije tembloroso- pero eso no quita que fue algo terrible. ¡Nunca debía hacer lo que hice! Por Dios, Bella, eras virgen – sisee remarcando la última palabra – ¡y yo prácticamente te violé! ¡Fui un maldito depravado!

Dios, quería remecerle esa testaruda cabeza para ver si entendía lo que le explicaba.

- Esa es tu opinión- contesto ella- Lo que es para mí, fue genial. Fue sensual, explosivo… ¡nunca en mi vida había tenido tantos orgasmos! Quiero repetirlo… y sé que tu también. Me lo debes Cullen.

No me podía creer lo que estaba oyendo. Ella quería más… ¡de esa bestialidad!

Mi mente se negaba a aceptarlo. Pero otra cosa muy distinta era mi cuerpo. Ardía en deseos de comprobar si lo que me estaba diciendo era verdad. Quería volver a tener su sabor en mi boca, su cuerpo bajo el mío… al lado… ¡en todos sitios!

Gemí, desesperado, tratando de desterrar los pensamientos poco decorosos que comenzaban a dominar mi mente. No podía caer de nuevo. ¿En qué momento se voltearon de esta forma las cosas? No podía caer de nuevo. No. Esto tenía que ser alguna clase de trampa o algo. Una chica tan hermosa y frágil como ella no podía compartir mi gusto por lo retorcido… ¡ella no podía desearme después de lo que le había hecho!

- No puede ser- murmuré, alejándome un poco mas de ella

- Deja de negar lo que sientes Edward- dijo ella siguiéndome- Te gusta el sexo violento, no es ningún crimen, y yo acabo de descubrir que a mí también… ¿Por qué no hacemos algo al respecto?

- No puedo- gemí sobrepasado- No volveré a comportarme como una bestia contigo… te robe todo, tu inocencia, tu virginidad… la posibilidad de entregarte a quine amas y que te ame… ¡No merezco nada mas de ti! Aunque lo desee…

"Bien, esa última parte no estaba en mi discurso original" pensé

- ¿Por qué?- pregunto ella – Para mí es lo más normal…-

- ¡No lo es! – gemí yo- yo soy un enfermo, siempre lo he sido… no está bien…-

- ¿Quién lo dice? ¿Tu?-

- ¡Todos! – grite molesto- Los médicos, las chicas a las que he dañado… ¡soy un monstruo!

- No para mí- sentencio ella, seria- Si no sale nadie dañado…. ¿Cómo puede ser algo malo?-

Me calle un momento, sin palabras para rebatir lo que me había dicho. Ella insistía en que no había sido algo malo… ¿estaría diciendo la verdad?

- ¿Cómo puede no haber sido malo? ¡Te hice sufrir! ¡Te deje marcas!-

- Edward, lo último que hiciste fue hacerme sufrir… Debo admitir que no lo tenía planeado de esa forma, pero al final me encantó…y en cuanto a las marcas, pues es una consecuencia del sexo desenfrenado… se que también te deje algunas a ti…-

- No. No hay discusión. No volveré a tocarte – dictaminé con fuerza.

En realidad yo no me creía ni una sola palabra de lo que estaba diciendo, pero debía intentarlo.

- ¿No me deseas? – preguntó ella, acariciando la curva de sus pechos

Muerto. Yo estaba totalmente muerto. Mi erección salto dentro de mi pantalón, peleándose con mi negación mental. La cabeza me daba vueltas y estaba ahogándome en mi propio mar de deseo. Debía ser fuerte…

- No- mentí descaradamente, dándole la espalda.

El silencio reino e la sala. Solo se oía mi ruidosa respiración, ridiculizando lo último que había dicho. Era patético, lo sé, pero todo esto era por el bien de Bella. Y que se largara antes de que mi decisión se fuera por al caño completamente y la tomara hasta destrozarla.

- No te creo ni una maldita palabra- siseo ella- Y te voy a demostrar que estas mintiendo-

Sentí los pasos rápidos de Bella y su huida a través de la puerta de entrada. Me quede de una pieza. ¿Donde había ido? Me arrepentí de ser tan pendejo y dejar que se fuera, pero por otro lado, era lo mejor… esto se me iba a escapar de las manos si seguía así. Además, era sospechosa su forma de actuar… quizás los chicos tuvieran razón y efectivamente quisiera hacerme caer en alguna clase de trampa. Era demasiado bueno para ser verdad.

¡Pero era tan hermosa! El sueño que había tenido me daba vueltas en la cabeza y mis manos ardían en deseos de volver a tocarla, aunque no me estuviese permitido y ella fuese algo ajeno y frágil.

Me apresuré a la entrada para cerrar la puerta, pero en cuanto me dispuse a mover mi mano, empujaron la puerta del otro lado. Un torbellino ingreso a la casa, mirándome con el rostro contrariado.

- ¿Pensabas dejarme fuera Cullen?- masculló ella.

- Yo no… mmm… lo siento- murmuré torpemente.

Pensé que se enfadaría, pero solo sonrió. Me embobó con eso. Su sonrisa era como una caricia a mi alma. Esta chica me tenía completamente desconcertado.

La vi revolotear por la sala, como una pequeña mariposa atareada, moviendo sillas y corriendo un par de muebles. No era capaz de hacer nada, excepto mirarla como se desplazaba.

Traté de huir de ella, cobardemente, dando un par de pequeños pasos hacia mi habitación. Sinceramente me aterraba lo que planeara ella, pero más me aterraba mi reacción. Sin embargo, ella me atrapo antes de que pudiese llegar a mi destino. Me tomó por la camisa con fuerza y me sentó de un solo empujón en la silla. Que fuerza tenía. Era increíble.

Me la quede mirando con la boca entreabierta, como un estúpido.

Lo que hizo a continuación, nunca me lo imagine.

- Te voy a decir esto solo una vez mas Cullen- me dijo con voz serena, pero firme- Lo que sucedió entre nosotros, no fue algo malo. Fue algo genial. Es verdad que fue violento, pero quiero que sepas que me gustó. En realidad no me gustó, me encantó. N yo misma sabia que me gustaban este tipo de cosas, hasta que lo hicimos. Y ya deja de decir que eres un enfermo o que me hiciste daño. Para mí, solo eres un tipo muy sexy al que quiero sentir dentro de mí de nuevo. Las cosas son malas cuando dañan alguien y aquí no hay daño alguno. Solo placer. No me hagas explicártelo mas… ¿es que no entiendes? Tú me gustas, lo que me hiciste me encantó… y quiero que lo hagamos de nuevo… Te deseo más que antes Edward. Y tú dices que no me tocaras de nuevo. Perfecto, es tu opinión. Pero yo hare que ruegues por estar conmigo. Te lo aseguro-

Tragué saliva con dificultad. No solo era lo más extraño y retorcido que había oído, también era lo más malditamente sexy. Pero mi mente retorcida se regocijó en la ida de saber que haría ella para convencerme de cometer semejante delito de nuevo.

- No te tocaré de nuevo Bella- dije con seguridad- Y es mi última palabra-

La vi sonreír diabólicamente. Mi erección volvió a saltar en mis pantalones. Mierda.

- Esperaba que dijeras eso Edward-

Y con un caminar felino, la vi acercarse a mí. Mi mente era casi visionaria. "En que demonios te metiste Cullen" pensé.


Ya se que querran matarme... ¡no lo hagan! ya tengo el proximo capitulo listo y lo subire pronto...:) antes quiero ver que opinen algo... que creen que hara Bella? hahahXD! cada uno tiene su momento... asi que veremos que es lo que hace ella, recuerden que acaba de descubrir que teiene gusto similares a los de nuestro ED... :) gracias por sus reviews y mensajes... el proximo cap., lemon seguro! gracias por leer...

mordiscos!