Como siempre, los personajes no son mios, son deMeyer...:)


Capítulo VIII

Edward POV


Me alejaron de ella. En el preciso momento en que todo parecía encajar a la perfección en mi vida, en el preciso momento en que todo iba bien, la pierdo. Debía estar acostumbrado a este tipo de cosas

Pero no lo estaba. Y era una mierda.

Charlie se encargo de dejarme muy en claro su punto de vista, cuando trate de seguir a Bella y de un golpe seco en el pecho me volvió a sentar en la cama. Sus ojos me taladraron y vi la furia ardiendo en ellos. A pesar de todo, alcanzaba a entenderlo, se trataba de su única hija. Su amor. Pero yo no pretendía arrebatársela, solo… amarla. Pero eso nadie parecía entenderlo.

Me lanzo otra mirada envenenada y me aventó algo de ropa en la cara, indicándome en forma evidente que ya era hora de vestirme. Ni siquiera había recordado que estaba desnudo. El salió de la habitación, entregándome algo de privacidad, que a estas alturas ya no necesitaba. De todas formas ya todos me habían visto el trasero.

Me puse unos jeans y la camisa y salí descalzo hasta la sala. Charlie estaba sentado en uno de los sillones, analizando con ojo crítico el desastre de la sala. Mejor era no decirle de que forma habíamos causado ese desastre. No creía que le agradara mucho la idea de todas maneras. Me recordé mentalmente que se trataba del padre de la mujer que amaba.

- No me interesa saber nada de lo que le has hecho a mi hija- me gruño, furioso- pero sea lo que sea que hayan hecho, no volverá a repetirse. No volverás a ver a Bella, ni ella a ti-

Me estremecí ante esas palabras. Eso era lo peor que podía hacerme, pero trate de mantener la calma.

- Creo que esa decisión no le corresponde - murmure despacio, pero con firmeza

- Soy su padre - gruño él, alzando la voz

- No lo discuto - le dije mirándolo firmemente - pero ella es suficientemente madura como para ser capaz de tomar sus propias decisiones. Aunque esas decisiones no le agraden, Jefe -

Charlie me miro como si estuviese a punto de lanzárseme encima. En su mirada ardía la ira más profunda. Odio. Si hubiésemos estado solos, seguro me molía a golpes, pero no lo estábamos. Unos carraspeos sonaron a mis espaldas.

- Jefe Swan, debemos irnos… - murmuro alguien

Charlie me miro amenazadoramente un momento y luego me apunto con el dedo directo a la cara. Nunca me gusto que me apuntaran.

- Su te vuelves a acercar a mi hija, te corto las malditas bolas, ¿me oíste? – gruño con fiereza- Ella no es una de tus malditas putas Cullen. Olvídate de ella-

Dicho esto, salió con rapidez de la casa, como si le doliese estar conmigo. Parpadeé unos momentos, perplejo y algo atontado. Toda la situación era de locos, pero a mí no me importaba demasiado que amenazaran mi hombría, por ahora lo único que me importaba era ver a Bella. Cerré la puerta de entrada y me escurrí tras las cortinas, para ver que sucedía. Charlie había dejado una patrulla fuera de su casa, claramente a resguardo de que yo no me acercara. Bufe, molesto y me dirigí a la ventana de mi dormitorio, la que daba hacia la habitación de Bella. No se veía movimiento. Gruñí intranquilo y trate de contactarme con ella vía correo electrónico o teléfono, pero no conseguí hacerlo. Maldita tecnología inservible. Estaba a punto de lanzar el portátil por la ventana para cuando llegaron mis hermanos. Seguro me leyeron la mente o algo, estaba a punto de ir a su casa, a pesar de los policías. Sólo temía que me cortaran algo, pero en fin…

Emmett y Jasper tenían el temor pintado en el rostro y se abalanzaron prácticamente sobre mi cuando me vieron.

- Edward, ¿estas bien?- grito Emmett

- Hermano… ¿no te han hecho daño o algo…?

Los mire parpadeando. Vaya que volaban las noticias.

- No me sucede nada a mí… pero temo por Bella. Debe estarla pasando muy mal en este momento…- me estremecí de solo pensar en su dolor. Debía hacer algo.

- Charlie te estuvo buscando a ti y a ella por la mañana. Llegó a nuestra casa y casi echo abajo la puerta. Pensamos que Rose y Alice debieron de haberle dicho que quizás estarías allí, pues nadie más nos relacionaba…

Se me escapo un gruñido. Esas brujas me las iban a pagar.

- ¿Saben? Sus lindas novias ya se me están atragantando- gruñí molesto. Fueron ellas mismas las que arrastraron a Bella de mi propia casa. Malditas…

Jasper y Emmett se callaron y se miraron entre ellos, complicados. Supongo que estaban en la línea media y no querían herir a nadie. Bueno, a mi no me importaba si seguían o no con ellas, solo quería que nos dejaran tranquilos.

- Edward, quizás deberías dejar esta obsesión insana que tienes por esa chica… ella quizás ni sabe lo que quiere…

- No es una obsesión- defendí- Yo… siento algo por ella. Algo muy fuerte…

- Ayer no dijiste eso- murmuro Jasper, ceñudo

Suspiré, superado por mi propia frustración. Parecía que todo mundo quería separarnos.

- Lo sé. Pero ahora estoy diciendo otra cosa. Yo me di cuenta que la amo. Y no me alejaré de ella, por más que su padre lo diga. O Ustedes. Ella es mi vida ahora.

Los chicos me miraron como si me hubiese vuelto loco. Quizás tenían un poco de razón. Estaba loco, orate. Loco de amor, por mi hermosa mujer de ojos marrones.

- Por favor, solo acéptenlo y no traten de entenderlo. Al parecer nadie lo entiende, excepto yo y Bella. Ella me abrió los ojos a un mundo diferente, en el que soy feliz… así que si se van a interponer, serán mis enemigos. Se los aviso desde ya.

Jasper se acerco a mí, con lentitud. Puso una mano en mi hombro y yo apreté la mandíbula. Ya sabía lo que se venía.

- Edward, por favor. Sé sensato. Conoces a esta chica hace cuanto… ¿Un mes? ¿Dos? Y eso con suerte. Te acostaste con ella de la peor forma y solo porque ella te busca y te vuelve a meter en su cama ya crees que la amas… tú no sabes lo que es eso… tu…- tartamudeó

Mi rostro se endureció y me solté de su agarre con rudeza. No quería escuchar ningún sermón.

- Tú no sabes nada. No me vengas a mí con sermones. Uds. han sido igual que el resto. Me compadecen. Creen que soy un maldito fenómeno. Pero por primera vez, siento que no lo soy. Y eso ha sido gracias a ella. Así que no se metan en mis decisiones… y mucho menos en las de ella.

- Pero Edward…- comenzó Emmett

- ¡He dicho que no! Y ya lárguense de mi casa ¡No quiero escucharlos!

Emmett y Jasper me miraron con tristeza, pero se retiraron en silencio. Yo ardía en furia y apretaba mis puños. No había una sola persona que estuviera de acuerdo con lo nuestro, pero eso no me amedrentaría. Al contrario. Eso me daba más fuerzas para seguir luchando.

Traté todo el día de buscar una forma de contactarme con Bella. Daba vueltas en la casa como un león enjaulado pensando en lo que ella estaría viviendo. No me quería ni imaginar que alguien le pusiera una sola mano encima. Lo mataría, eso era seguro, con la furia que traía encima.

Miraba por la ventana con insistencia, pero no se veía movimiento en su habitación. ¿Ella estaría pensando en mi, sabría lo mal que lo estaba pasando sin ella? Me recosté en la cama coja y sonreí sin alegría al recordar cómo es que había quedado así. Que par de locos. Bueno, eso era lo que amaba de ella, lo parecida que era a mí, pero a la vez, distinta. Complementaria.

Las horas se arrastraron perezosas sin su presencia.

A eso de las diez de la noche, vi movimiento en su habitación. Salté de golpe a la ventana para ver si era ella. No se volvió a ver movimiento, pero me sentí ansioso y se me ocurrió enviarle mensajes a la antigua. Busqué un gran trozo de papel blanco y escribí con mala letra un curioso "Te amo… ¿y tú? Con un corazón que me quedo bastante a maltraer a decir verdad. Sonreí por la estupidez que estaba por hacer, pero en fin, esperaba que esto sirviera.

Pegue el cartel a la ventana, y lo adherí con algo de cinta adhesiva. Nadia podía hacer nada si me decidía de pronto a empapelar mis ventanas, por lo que los policías me miraron molestos, pero no pasaron de allí. Lo deje allí con esperanza y pasaron los minutos sin respuesta. Por largo rato estuve esperando algo, pero nada sucedía. Cansado, suspiré y me senté sobre la cama.

Me recosté y se me cerraron los ojos un momento, cansado. No sé cuanto rato paso, pero desperté algo sobresaltado, y mire por la ventana cuando me levante. Mi corazón se aceleró y sonreí como un idiota cuando vi en su ventana un hermoso corazón rojo que decía "Yo también"

Hubiera saltado, si no se hubiese visto demasiado ridículo.

Feliz por mi nuevo hallazgo, garrapateé unas líneas más en otra hoja, pegándola de nuevo en la ventana al tiempo que quitaba la otra. Los policías ya no me prestaban atención, por lo que ni se percataron de lo que hacía. Escribí "¿sola?" Pues necesitaba saber si lo estaba o no. Pasaron algunos largos minutos hasta que un papel apareció, diciendo: "mañana"

Rayos, no estaba sola. Trate de no jugar con mi suerte, pero necesitaba saber si estaba bien. Escribí "estas bien" y un signo de pregunta, a lo que me respondió en las mismas condiciones con un simple "Si". Bien, al menos por hoy eso bastaba para mí.

Cerré las cortinas algo triste y me recosté en la cama, que para mi suerte, olía muchísimo a ella. Increíblemente, su aroma no me atormentó, sino que me ayudo a dormir. Eso era bueno. Necesitaría fuerzas para lo que pensaba hacer al día siguiente. Me dormí con su nombre en mis labios, extrañándola tanto, que hasta soñé con ella. Lo bueno es que todos mis sueños fueron hermosos.

Desperté con algo de angustia en el pecho. De un momento a otro mi vida había cambiado tanto. Antes solo pensaba en trabajo y de pronto, solo podía pensar en Bella. Demonios, si que era obsesivo. Me reí un poco de mi mismo y me arreglé luego de una ducha rápida. Husmeé a la ventana de Bella y vi que no había nada en ella. Suspiré y trate de comer algo, esperando el momento para tratar de hablarle. De pronto me sorprendió ver un papel colgado de la ventana con un número. Su número.

Como loco tome el celular y marque casi desesperado. Escuché como marcaba y marcaba, sin que nadie contestara. Para cuando estaba a punto de colgar, escuche su voz tímida.

- ¿Edward?- oí y mi corazón casi detuvo por varios segundos. Estoy seguro.

- Bella- jadee, como si el aire volviera a mis pulmones después de estar sumergido por mucho bajo el agua

- Tengo poco tiempo- balbuceó rápido- Por favor, te necesito. No puedo estar más sin ti. Ven a verme. Esta noche, mi habitación-

No pude contestarle, porque cortó antes de que emitiera respuesta. Bufé, pero no estaba molesto. Estaba eufórico. Si ella decía que quería verme, yo cruzaría el océano completo para poder verla. Nos separaba solo una calle. Eso no era nada.

Bueno, lo haría con cuidado, solo por si acaso.

Bella POV

Malditas. Mil veces malditas. Ni siquiera me podía creer que esas dos arpías que me arrastraban hacia casa semidesnuda y a pesar de mis chillidos se hicieran llamar mis amigas. No eran más que unas zorras amargadas. Las odiaba.

Me arrastraron a mi habitación, encerrándome en ella antes de que les saltara encima. Eran unas malditas inteligentes, porque si se hubiesen puesto a mi alcance, les hubiera desfigurado el rostro a arañazos.

- ¡Malditas perras! – les chille- ¡Ni siquiera se les ocurra hablarme de nuevo mientras viva… las odio!-

No se oyó más sonido en la habitación. Me habían lanzado como una cosa, y no me habían dirigido una sola palabra.

Estaba tan furiosa, que quería gritar. Me quite a tirones la sabana que traía enroscada a mi cuerpo y camine a la ventana, solo para darme cuenta de que era imposible abrirla. Una rápida mirada me indico que la habían atascado, clavando el marco al borde de la ventana. Increíble. Ahora me trataban como una maldita loca de patio.

- ¡Ni crean que me van a tener aquí para siempre… malditas putas!

Chille algo más y me lance a la cama, llena de impotencia. Se me escaparon un par de lágrimas, que limpie enseguida. Tenía que pensar que era lo que haría. Suspiré y me metí al baño, abriendo la el agua para darme una ducha. Salí de allí y me cambie de ropa, arreglándome y cepillándome el cabello. Tenía que tener la mente fría y dejar de actuar como una boba. Era obvio que no sacaría nada chillando.

Me senté en la cama y de pronto, temí por Edward. ¿Sería que Charlie se habría atrevido a hacerle algo? Temblé de solo imaginarme que lo dañaran y trate de espiar por la ventana. No se veía nada, excepto una patrulla afuera de casa. No se veía a Charlie, ni tampoco parecía haber movimiento en la casa de Edward. Suspire y trate de buscar alguna forma de saber cómo se encontraba el. Habían quitado el teléfono de mi habitación y se habían llevado el computador. Mierda. Una maldita cárcel. Me recosté en la cama, de todas formas en algún momento tendrían que dejarme salir… ¿o no?

Me puse de pie, suspirando, odiando el tiempo que estaba pasando encerrada. En algún momento me habían ido a dejar una bandeja con comida, pero no había tocado nada de ello, lo último que tenía era hambre. Removí la cortina ansiosa, pero en la casa de Edward no se veía movimiento. Suspire y me quede allí de pie, mirando al infinito. De pronto, sentí que las cortinas se movían y pude ver a Edward. Mi corazón salto en el pecho y trate de no hacer nada que me revelara, para no meterlo en problemas. Al menos estaba bien.

Lo vi mover las cortinas y de pronto, pego y un cartel en la ventana. Había un mensaje, y era para mí. Mi corazón se agito y sonreí al ver lo que había escrito. Edward había garrapateado un descuidado "te amo y tú?" que me emociono al máximo. Era todo un amor si se lo proponía. Corrí como loca por la habitación, tratando de buscar algo que me permitiera escribirle algo en respuesta. Gruñí y deje un desorden monumental, pero al fin di con un marcador y una cartulina blanca, que utilizaba en la clases de artes. Escribí un primoroso "yo también" y un corazón, que pinte con lápices rojos. Me sentía una boba, pero estaba feliz. Husmee hacia afuera y cuando vi que los chicos que había dejado Charlie afuera no veían, pegue a la ventana el cartel, esperando que lo viera. Lo mantuve allí unos momentos y luego lo quite, temerosa de ser descubierta.

Momentos después pareció otro papel en la ventana, con la misma letra, con solo una palabra: "¿sola?". Di vuelta el cartón y escribí con mala letra, no estaba segura si en realidad estaría sola mañana, pero al menos me daba tiempo para que no se aventurara a lanzarse a mi casa como un lunático. Eso solo nos acarrearía más problemas. "Mañana" escribí y lo puse en la ventana, esperando que lo viera. Cuando saco de nuevo el papel de su ventana supe que lo había leído.

Un tercer papel apareció en mi ventana, con otra pregunta. Se me apretó el corazón cuando me di cuenta de lo preocupado que estaría sin saber nada de mi "estas bien?" preguntaba. Sonreí y quise escribirle algo esperanzador o que lo hiciera sentirse bien, pero nada se me ocurrió. Así que me decidí por lo simple y solo puse un sencillo "Si" y entonces, su papel, desapareció. Suspire y no volvió a ver aparecer ninguna otra nota. Lo adoraba por su ocurrencia. Algo triste y sin saber porque, me acurruque en la cama, tratando de dormir un poco. La noche se me hizo demasiado larga sin Edward. Estar sin él me dolía como si me desgarraran el pecho.

Me desperté con un sonido leve de alguien abriendo mi puerta. Me senté en la cama, aun adormilada y me enfurecí de pensar que eran Alice o Rose. Estaba a punto de tomar un zapato para lanzárselo encima a quien fuera, pero no me esperaba que quien estaba en la puerta fuese… ¿Renne?

- ¿Qué haces aquí?- pregunte hosca, lanzando el zapato al suelo.

- Quería saber como estabas- murmuro ella, acercándose cuidadosamente - Solo quería que supieras que… yo no estoy de acuerdo con nada de esto…-

La vi titubear y sus ojos estaban enrojecidos. Era evidente que había estado llorando, quizás discutiendo con Charlie.

- No necesito tu lastima- gruñí, tapándome el rostro con una almohada

- ¿Lo amas de verdad?- pregunto de golpe

Me quite la almohada de la cara y la mire parpadeando. Nunca había hablado demasiado con Renne, pero ahora parecía que quisiera ser mi amiga. Bueno, al menos era la única que estaba actuando como una.

Trate de decirle algo hiriente o alguna grosería para que se largara, pero mi corazón apretado necesitaba de alguien que estuviera de mi lado, para variar. No supe cómo me encontré de pronto entre los brazos de mi madre, sollozando como una desesperada e hipando como una bebe. Ella solo me acariciaba el cabello y me arrullaba sin decirme nada. Increíblemente me sentí mucho mejor después de esto.

Me seque las lágrimas y me arregle un poco el cabello. LA mire y le sonreí tímidamente, algo avergonzada por mi arrebato. Ella me miro con ternura y acaricia mi rostro. Se sentía raro, pero correcto. Suspire y me decidí a hablar.

- Lo amo mucho- musite

- Pues se te nota- dijo ella, sonriendo- Nunca te había visto luchar por algo con tanta fuerza. Eres otra. Eres toda una mujer.

La mire y parpadee. No sabía de todas formas a que venía esto.

- ¿Porque estás haciendo esto Renne? – pregunte de golpe

- Eres mi hija… yo… no he sido una madre excelente. Lo sé. Mi matrimonio con tu padre nunca fue bueno, lo sabes. No debí permanecer con él y debimos marcharnos en cuanto me di cuenta de que las cosas no resultarían. Lo siento. Fui una cobarde… y ahora las dos estamos sufriendo. Yo solo quiero que seas feliz. Esto que ha hecho Charlie no es correcto…

- ¿Nunca amaste a papa?- pregunte algo intrigada

- Claro que lo amaba. Y mucho- murmuro, mirando hacia la ventana- Pero a la edad a la que nos casamos el amor a veces no basta… hay que cuidarlo, cultivarlo… y nosotros nos dejamos estar demasiado. Lo único que no lamento, es haberte tenido a ti.

- ¿No estás enojada conmigo? – pregunte asombrada

- ¿Por qué debería estarlo? – pregunto con igual nivel de asombro

Moví la cabeza, tratando de despejarme.

- Bueno, porque me involucré con Edward y yo… me escabullí con él y además… bueno, tú sabes…-

Renne rio y su risa fue como un bálsamo para mi alma. Mi madre. Realmente me había hecho falta.

- No podría enfadarme contigo por algo que es inevitable. Se vieron, se juntaron y se amaron… yo me di cuenta en seguida- murmuro.

- ¿Lo sabías?- pregunte dudosa

- No por nada soy tu madre

Sonreí, sin creerme lo que oía. La última persona que creí me estaría diciendo esto sería ella… Bueno, ella y Charlie, con quien parecía estar siempre de acuerdo.

- Pero es que… Charlie y tu… siempre…-

- Lo sé- dijo ella- siempre de acuerdo en todo, ambos. Eso tampoco estaba bien. En realidad solo quería que estuviéramos en paz. Pensé que él sabía lo que hacía y lo apoye sin dudarlo. Pero ahora, es distinto. Esto no es algo cotidiano, se trata de amor. Y eso, es lo más importante. Yo no lo poyare en esta locura. Que intente separarte de él porque simplemente no le parece para ti no es justo. La que decide eres tú. Nosotros solo podemos recomendarte las cosas, pero no imponerlas… además, ya casi eres una adulta…

Me habían cambiado a mi madre. Oficialmente.

Me miro con amor y ternura. Justo como siempre hubiese querido.

- Quiero ayudarte- me dijo- Haremos esto.

Me explico que no podía hacer nada porque me sacaran de la habitación, pero que quizás podía hacer algo para que Edward entrara en ella. Me prometió que les diría a Charlie y a las chicas que me había dado un tranquilizante para que durmiera por toda la noche. Eso en realidad no era cierto, pero los mantendría alejados de la habitación. Ella también se encargaría de que Alice y bella se largaran de casa, pues parecían haberse atornillado allí. Antes de marcharse, me tendió su teléfono móvil.

- No se pueden hacer llamadas- suspiro- pero sí que puede recibirlas. Busca la forma de hacer que Edward te llame. Vigilare mientras hablan- dicho esto, salió de la habitación y cerró la puerta con cuidado.

Parpadeé por un momento, pero pronto reaccione y corrí en busca de un nuevo trozo de papel. Escribí el numero de Renne en el papel y rogando porque Edward lo viera y lo puse en la ventana. Espere paciente y nada sucedía. Renne volvió a verme, y me instó a apresurarme, pues Charlie quería subir a verme. Bufé y me di vueltas como loca por la habitación, tratando de hacer conexión mental con Edward… ¿sería que no miraría nunca por la ventana?

Al parecer, Dios también estaba de mi parte. De pronto el celular de Renne comenzó a vibrar y yo mire el número desconocido que timbraba y timbraba. Me quede helada. De pronto, me aterré. ¿Y si no era él? ¿Y si era alguien más…? No podría con la decepción. Dudé un momento mas y finalmente, presione el botón y respiré con precaución. Temerosa, pregunte casi en un susurro:

- ¿Edward?- y escuche un jadeo agitado al otro lado de la línea.

- Bella- oí su voz y se me erizaron los vellos cuando su tono me hizo recordar la agitada noche que habíamos tenido hace tan poco. Dios, como lo extrañaba…

- Tengo poco tiempo- le dije, apresurada- por favor, te necesito. No puedo estar más sin ti. Ven a verme. Esta noche, mi habitación-

Y dicho esto, colgué, demasiado nerviosa para algo más, ya que Renne carraspeaba con insistencia fuera de mi alcoba y podía oír los pasos firmes de Charlie subiendo por la escalera. El teléfono se escurrió de mis torpes dedos, y Charlie estaba prácticamente fuera de la habitación. El terror se apoderó de mí y no encontré más que patear el teléfono bajo la cama, justo cuando Charlie entraba en la habitación. Si se le ocurría sonar en ese momento, estaba muerta.

- Isabella Marie Swan - gruñó Charlie, mirándome con ojo crítico

Mierda, si me llamaba por mi nombre completo estaba metida en un lio de proporciones.

- Charlie- murmure, sentándome en la cama y mirando mis uñas.

- ¿Se puede saber qué demonios estabas pensando?- rugió Charlie, mirándome duramente. No me amedrentaría, de todas formas

- No sé a qué te refieres- dije, tratando de mostrar indiferencia

Sentí solo dos pasos y de pronto, mi brazo era apretado con tal fuerza que pensé que me lo arrancaría. Se me escapo un gemido de dolor.

- No me vengas con esas. ¡Te estabas revolcando con el maldito de Cullen! Los encontré ahí, como un par de… - Charlie se atoró con las palabras, preso de la furia. Luego me sacudió un poco cuando me dijo en el tono más amenazador que le he oído

- Nunca volverás a ver a ese mugroso de Cullen- siseo- si te vuelvo a ver cerca de él, te arrepentirás, ¿me oíste?

La cólera llameó en mi interior. El miedo cedió y solo sentí la furia. No me iban a separar del hombre que yo amaba.

- ¡No me puedes tener encerrada para siempre!- grite- ¡Tú no eres mi dueño!-

- ¡Soy tu padre!- bramo- ¡y en esta casa harás lo que yo te digo!-

- ¡No!- conteste, para mi asombro, casi sin pensarlo- ¡Jamás me alejarme de él, yo lo amo!-

- ¡Sí que lo harás!- grito, temblando de indignación y me remeció con tal fuerza que me castañetearon los dientes

- ¡Eres un maldito frustrado, vienes y te descargas en mi… te odio! ¡y puedes irte a la mierda!-

Vi la cólera llamear en sus ojos. Cerré los ojos y esperé el desastre, pero nunca llegó. Para cuando los abrí, pude ver, asombrada que mi madre se había interpuesto. Nunca lo espere de ella.

- Si sigues tratando así a mi hija, te dejo. Vete de aquí y déjala sola- dijo Renne con voz serena, pero firme. Me asombre de que Charlie la obedeciera.

Charlie se alejó y me miro con la decepción marcada en su rostro. Rápidamente salió de la habitación y bajó las escaleras casi corriendo, para luego dar un portazo al salir de la casa.

Me desmoroné en cuanto sentí que se había ido. Me senté en la cama, sollozando y temblando. El brazo me dolía, peo no me importaba. Me dolía mas imaginar que sería de mi vida sin Edward.

Renne me abrazo y pronto me sentí mejor. El hecho de que me apoyara era de gran ayuda.

- Tranquila… no puedo hacer que salgas de aquí por ahora, pero no dejare que entre más a tu habitación, te lo prometo

- Está bien… no me importa lo que diga. No dejaré de ver a Edward.

- Tienes que dejar que las cosas decanten… no luches contra él, quizás sea mejor que no se vean un tiempo y luego…

- ¡No, no dejare de verlo…! si lo hago yo... - balbuceé

No terminé de hablar. Sentía como si me arrancaran parte de mí con solo mencionar en alejarlo. No sabía en qué momento se había vuelto de algo deseable a algo vital. Era como una enfermedad, que empeoraba día tras día. Y la sanación, estaba en sus brazos.


Bueno, que les puedo decir... lamento haberme tardado mas que nunca, pero estaba totalmente bloqueda y escribi este capitulo casi seis veces y jamas me gustaba... tuve que recurrir ayuda y muchisimas otras cosas... al final termine cambiando todo lo que originalmente pensaba... pero creo que ha sido para mejor. Lo siento! espero que comprendan... que no quiero entregarles algo mediocre. Ahora, para compensarlas, decidi subir el otro capi en seguida... :) Bueno, se que dije que la historia seria corta, pero por algun motivo se me alargan... no se! Bueno, de todas formas ya queda poco, a lo mas dos capitulos largos o tres normales. Muchas gracias por leer!

Mordiscos!