Los personajes no son mios, son de Meyer :)
CAPITULO XI
Bella POV
Algo no estaba correcto en esta extraña ecuación. No podía estar siendo besada y Edward mirándome… ¿no debía ser que él tendría estar haciendo esto? Hubo varios segundos en que quedé en blanco, sientiendo la ansiosa presion de los labios de Rose, e incluso la intrusion de su cálida lengua. Yo solo me quede parpadeando y no me podía creer que estaba pasando esto… ¿Rosalie me estaba besando? Es decir, por Dios… ¡Rosalie!
La aparté, olvidando que quizás estaba siendo demasiado brusca. No es que me asqueara o algo… ¡pero vaya! No estaba preparada para esto. Jamás lo hubiese estado.
- ¡Pero qué mierda Rosalie!- chille, algo nublada aun y mirándola con los ojos como platos.
- No, por favor… ¡no me rechaces! – chillo ella, lanzándose a mis brazos y abrazándome.
Quedé mirando a Edward estupefacta, mientras él me miraba con una rara mezcla en los ojos que no supe definir. Sabía que se sentí algo culpable por todo lo que me había confesado… pero además podía ver una chispa de… ¿celos?
Trague complicada, sin saber cómo reaccionar. Rosalie lloraba en mis brazos y no sabía bien si debía empujarla y terminar con esto o consolarla. Es verdad que Rosalie había sido una perra, pero… ¡ella tenía sentimientos! Que podía hacer yo. Además, Edward era oficialmente una estatua que me miraba y no hacía más que eso. Lo volví a mirar, suplicándole algo de ayuda, pero de nuevo, no dijo nada. Lo vi observar a Rosalie con frialdad y finalmente dio un suspiro y se acerco a nosotras.
- Deja a mi chica Rose. La estas espantando-
Rosalie salió de su trance, enjugándose las lágrimas y mirándome con un nivel de adoración que me turbo del todo. ¿Cómo fui tan ciega que jamás vi esos detalles en ella? El contacto constante, la forma de tocar mi mano o la de ordenar mi cabello… Yo creo que solo eran gestos amistosos, pero ahora conseguía ver todo con mucha claridad. Era tan evidente ahora, que casi me reí de mi misma. Rosalie siempre celosa de todos los que me rodeaban, incluso de la misma Alice, peleándose por vestirme o desvestirme, por cepillar mi cabello o por consolarme cuando algo no iba bien… ¿Alice sabría de esto?. Mi mente bullía de preguntas, pero mis labios eran incapaces de formular palabas coherentes. Además estaba todo el golpe de saber que este par se conocía, y que además de eso, se habían comportado como unos enfermos, haciendo daño quizás a cuantas personas. Eso no era nada bueno, pero no me dolía nada que lo hubiese hecho… me dolía que me lo hubiese ocultado. ¿Es que no pesaba nunca confiar en mí lo suficiente?
Finalmente Rosalie se alejo un poco de mi, mirándome anhelante, solo para darse la vuelta y transformarse en dos segundos. Su mirada se endureció al mirar a Edward y el brillo de la furia brillo en ella.
- No te quiero cerca de ella- musito, interponiéndose entre Edward y yo.
- Cariño, eso no es algo en lo que tú puedas opinar- murmuro Edward, con cierto tono sarcástico.
- Yo creo que si puedo hacerlo… y ya aléjate de ella. No le haces bien-
- Deberíamos preguntar su opinión al menos no crees?- gruño el
- No es recomendable. La tienes nublada con tus perversiones. No piensa claramente-
- ¿Y tu si?- le contesto él, molesto- permíteme estar en desacuerdo…
- Pues pienso más claro que ella a ahora… y como no puede confiar en sus decisiones, yo lo hare por ella. Lo mejor es que te alejes. Eres una mala influencia.
- Eres una cínica- gruño Edward, acercándose peligrosamente, pero Rosalie no cedió un milímetro- ¿Cómo puedes hablar tu de malas o buenas influencias? no tienes moral alguna, te lo recuerdo
- Lo sé perfectamente pero sé lo que es querer de verdad… y yo solo quiero lo mejor para ella y eso no eres tú. Lo sabes-
Edward se tenso y su mandíbula se apretó. Me lanzo una rápida mirada y luego volvió a responder a Rose.
- ¿Quizás la mejor opción seas tú, no Rose? No puedes hacer nada por separarnos. Jamás me alejare de ella, si me quiere a su lado. No puedes evitarlo.
- Si que puedo- murmuro Rosalie con tono amenazante- ¿Te crees que vendría sola a esta casa? Te advertí que dejaras de acercarte a ella, pero tú no quieres por las buenas… y al parecer olvidas de lo que yo soy capaz…
Ellos parecían hablar como si yo no estuviera presente. Me moleste por eso, pero aun era incapaz de abrir la boca. Vi atónita como Rosalie marcaba un número y luego colgaba rápidamente. Me estremecí ante la sospecha de saber lo que estaba haciendo. Mis ojos volaron a los verdes de Edward, quien parecía estático y asombrado, casi tanto como yo. El también sabía ya lo que nos esperaba. Era casi lógico.
Charlie.
Corrí a los brazos de Edward sin importarme que Rosalie tratara de impedirme el paso. De hecho la avente sin problema a un lado. Este me abrazó con fuerza y me miró con cierto dejo de culpa en la mirada, acunando mi rostro con sus largos dedos pálidos. Se me escapó un gemido ahogado cuando oí ruido en la puerta de entrada. Debí correr donde estaba Rosalie y arrancarle la maldita cabeza por pretender separarnos por segunda vez. Pero a pesar de todo podía entenderla. Si de verdad estaba enamorada de mí… entendía que lo hacía por mi bien. Solo que estaba muy equivocaba, Mi bienestar estaba al lado de Edward, no lejos de él. No importaba el pasado. Nosotros haríamos nuestro futuro.
- Perdóname- susurro Edward, mirándome con intensidad- No tenía intención de que mi pasado entorpeciera lo que tenemos ahora. Pero es mejor que sepas que no soy ningún santo. Nunca lo he sido. Te advertí que no era bueno para ti. Yo soy una mala persona. Y creo que debo pagar por lo que hice en mi pasado-
- No- chille aferrándome a su camisa, mientras escuchaba personas aproximarse a nosotros – Se que has hecho cosas malas… ¡quien no he hecho cosas malas en la vida! ¡pero estás arrepentido! ¿No es eso lo que importa? Yo solo quiero estar contigo ahora… no me importa tu pasado… Es decir, si me importa, pero lo superaremos…
- A ti quizás no te importe- dijo el triste -Pero no creo que Charlie opine lo mismo-
De pronto unas firmes manos me separaron de Edward, y yo me quede impotente, viendo como los hombres de Charlie tomaban a Edward de las manos y lo esposaban poniéndolas detrás de su espalda. Edward tenía la mirada fija en mí, y yo no quería dejar de mirarlo. Todo sucedió demasiado rápido, Se lo llevaron en medio de algunas maldiciones veladas de los policías, mientras la voz ruda de Charlie daba instrucciones a mis espaldas.
- Te advertí que te alejaras de ella Cullen- murmuro Charlie, con la voz profunda- Llévenselo ahora
Sentí como mi corazón era desgarrado cuando los policías lo tomaron con rudeza y lo alejaron de mí, llevándoselo por la puerta. Jadee cuando desapareció de mi campo de visión y en la habitación solo quedamos Rosalie, Charlie y yo.
Ella se acerco a mí, temerosa, pero la rechacé instintivamente. Pude ver como el dolor cruzaba su rostro, pero estaba demasiado dolida por todo como para importarme el dolor de ella ahora. Charlie me miraba con cierto reproche en su mirada, pero no me dijo nada. Se acerco también, pero no permite que me tocara tampoco. Para mi ellos dos eran los causantes de mi desgracia y en ese momento los odiaba. O al menos quería hacerlo.
- Bella- murmuró Charlie, mirándome- Es lo mejor para ti. Ahora crees que lo amas, pero en unos meses más tu…
- ¿Lo habré olvidado? ¿Eso es lo que crees?- gruñí, tan furiosa que sentí que mis uñas se enterraban en mis manos
- Bella… Charlie…-hablo Rosalie, con voz baja
- Tu cállate Rose, por favor calla… o no respondo de lo que te diré. Te lo advierto.
Rosalie calló al momento, y se quedo mirando el suelo. Nunca la había visto tan sumisa en mi vida. Supongo que no la conocía. Nunca la conocí bien.
Los observe sin saber que decirles, ya que la situación me superaba. Salí de la habitación, desoyendo la llamada de Charlie, solo para ver como metían a Edward a una patrulla. Se me escapo un gemido ahogado y la mirada de Edward volvió a clavarse en la mía. Me lanzo una mirada avergonzada, que me mostro lo poco que le gustaba que yo estuviese observando todo. Sus labios se movieron imperceptiblemente y pude leer en ellos el inconfundible movimiento de un "Te amo" seguido de un leve "Perdóname". Le lance un beso desesperado con la mano, murmurando que lo amaba tal y como él lo había hecho. Me sonrió levemente. Luego de eso, desapareció en la patrulla, cuando cerraron las puertas y el vehículo se perdió en la noche, entre el ruido de las sirenas.
Las lágrimas de impotencia corrían por mi rostro. Todos, todos estaban en contra de lo que Edward y yo teníamos. Excepto quizás por René, pero ella no podía hacer nada ahora para ayudarme con esto.
Me arregle la ropa, de pronto sintiendo frío, aunque el clima estaba templado. Ya había caído la noche y era septiembre. Agite mi cabeza para aclarar mis ideas. Tenía que hacer algo, lo que fuera para poder sacar a Edward de la situación en la que estaba.
Sentí la cercanía de personas y me di la vuelta lista para enfrentarme a lo que fuera. Bueno, excepto a ellos.
- ¿Donde está Edward?- me pregunto Jasper con dureza, mirándome a los ojos
- Se lo han llevado- murmuré mirando hacia la carretera, aferrándome a mí misma, pues casi sentía que me desarmaría de un momento a otro.
- ¿Quién?- murmuro Emmett, mirándome sin expresión
- Charlie… la policía- murmure, con los labios pálidos, repentinamente mareada.
Jasper lanzó una exclamación airada y Emmett cerró los ojos con furia. Podía entender cómo se sentían. Eran sus hermanos.
- ¡Tú tienes la culpa de todo esto!- bramó de pronto Jasper, acercándose a mi – ¡Si no te hubieses mezclado con él ahora no estaría metido en este lío!-
- Yo… - balbuceé, aterrada por el repentino ataque
- Ya basta Jasper, no te acerques a ella… pierdes tu tiempo- escupió Emmett, mirándome con ira contenida
- Lo lamento yo jamás quise… ¡yo lo amo!- murmuré
- Pues si lo quisieras de verdad te alejarías de él. Solo le estas causando problemas. El estaba saliendo de toda esta mierda hasta que tú apareciste. ¿No te das cuenta? – casi me grito Emmett, conteniendo a su hermano de acercarse a mi
Los mire asombrada y con la boca abierta. Nunca me había detenido a pensar en esa posibilidad. Siempre se suponía que el que hacía daño era él y que yo debía alejarme porque saldría dañada… pero ¿y si era al contrario? ¿Si en realidad quien hacia daño era yo y no él?
- ¿Qué demonios sucede aquí?- oí que decía Charlie, aproximándose a nosotros
- ¿Porque se han llevado a nuestro hermano?- exigió saber Emmett, acercándose a Charlie
Vi como Emmett era evidentemente más alto que Charlie ganándole casi por una cabeza de altura. Charlie se abrumó por tamaño del joven Cullen. Trago saliva, y lo miró con una serenidad aparente, pero con la mano en la funda de su pistola, en un gesto defensivo que no paso desapercibido por Jasper, quien se acercó a su hermano en actitud defensiva. Todo el ambiente estaba demasiado tenso. Atrás de toda esta escena podía ver a Rosalie, repentinamente tímida, mirándome con una mirada que no supe definir.
- Su hermano es un hombre peligroso- dictaminó Charlie con fuerza- Y como tal ha de estar tras las rejas. Yo no digo si es culpable o no, sólo me baso en los hechos- agrego
- ¡Pero él no ha hecho nada! Solo está con su hija… ¡pero apresarlo porque no le gusta eso no es nada ético!- gruño Jasper
- No ha sido por eso que lo he apresado… aunque me han dado ganas- gruño Charlie, lanzándome una mirada furtiva
- Entonces exijo saber el motivo- gruño Emmett
- Concurran a la estación de policía y lleven un abogado… así podrán enterarse de todo- murmuro Charlie, dando por zanjada la conversación y comenzando a alejarse
- No- grito Emmett, interponiéndose en el camino de Charlie, amenazante- ¡Exijo saber ahora que es lo que ha hecho mi hermano! Sea lo que sea, sé que es inocente-
- No deberías meter las manos al fuego por tu hermano- gruño Charlie
- Estoy seguro que esto es personal- acuso Jasper- Todo porque él y su hija…
- ¡No es personal!- grito Charlie-Soy un oficial de policía y seria uno muy malo si me dejase llevar por asuntos personales en mi trabajo. El era una acusado y debía apresarlo - gruño Charlie
- ¿Pero de qué?- gimió Emmett, cambiando de pronto de actitud
- Pues… - dudo Charlie un momento, mirándome.
No sabía a qué venía todo esto. Charlie me miraba con miedo y Rosalie estaba escurriéndose lentamente de la escena, tratando de no ser vista. Algo malo había aquí. Charlie parecía temeroso de hablar en frente de mí. No estaba entendiendo nada
- Dígalo, por favor somos sus hermanos… tenemos derecho saberlo- suplico Jasper
Charlie suspiro y se llevo las manos a la cabeza, rascándose el cabello de la nuca. Lanzó una última mirada a mí y luego a los chicos, que lo miraban expectantes
- Su hermano está acusado de violación. Hay una denuncia interpuesta. No tenía alternativa
Me quede fría oyendo eso. ¿Violación? Pero no podía ser… el no me había violado ni nada… ¿quién sería capaz de decir una mentira semejante? Seguro había sido Rosalie… pero ella no tenía pruebas…bueno, nos había visto juntos pero, era mi palaba contra la suya. Por eso quería huir la muy maldita
Me acerque con la furia llenándome las venas y encare a Charlie.
- ¡El no me ha hecho nada! ¿quién diablos fue el que puso la denuncia? Te digo aquí y ahora que pienso negar cada una de las acusaciones... el jamás me ha hecho nada que yo no haya querido... y da lo mismo que sea menor de edad… ha sido con mi consentimiento…
Las palabras me surgían a borbotones de entre los labios, desesperada por ayudar de alguna forma a Edward. Los chicos me miraban expectantes, y sus ojos viajaban entre yo y mi padre, viendo las reacciones de lo que yo decía. Pero Charlie se mantuvo impoluto, y no varió un ápice su posición
- La denuncia está hecha y…-
- Pues yo lo rebatiré. No permitiré que Edward esté en la cárcel por algo que él no ha hecho…-
- La denuncia de violación no es hacia ti Isabella- murmuró de pronto Charlie cortándome toda la respiración de golpe
- ¿Qué?- pregunte yo, confundida
- La denuncia la hizo la propia víctima- murmuró Charlie mientras me miraba analizando mi reacción y la de los chicos
- ¿Víctima? – pregunte estúpidamente, parpadeando sin comprender
- Si- dijo Charlie, removiendo se incómodo… yo… no quería que te enteraras así, pero …-
- Edward no es un violador- gruñí yo -¡No lo sabré yo misma!
- Pues lo lamento. No deberías confiar tanto en él…- dijo dándole una mirada furiosa a mis muñecas, aún con moretones, desde la primera vez con Edward.
Me bajé la ropa para cubrirme las muñecas, en un gesto defensivo. El silencio llenó la escena, mientras mis ojos volaban apresurados a Rosalie, que estaba a punto de huir. Toda la ira contra ella me lleno de golpe, mientras corrí a su encuentro y la tomé por el cabello, prácticamente arrastrándola hasta donde estaban los chicos. Increíblemente Rosalie no me dijo nada… esta mujer estaba resultando ser una desconocida para mí.
- ¿Ella fue la que hizo todo esto verdad?- dije arrastrando a Rosalie delante de Charlie
- Rose… ¡qué haces tú aquí! ¿Tienes algo que ver con el arresto de mi hermano?- pregunto Emmett pasmado
- Déjame Bella, me haces daño- se quejo Rosalie, pero yo no aflojé mi mano de su cabello, mientras ella trataba de zafarse, sin demasiado éxito debo decirlo.
Emmett se acerco a mí y me la arrebató de las manos. Rosalie evitaba la mirada de todos, pero especialmente la mía. Sabía perfectamente que había cometido una barbaridad. O al menos eso creía yo.
- ¿Charlie me dirás si fue Rosalie la que hizo todo esto? – casi grite, mientras Charlie observaba a Rose con ojos que no supe interpretar.
- Bueno… hay información que es confidencial y yo…
- Charlie- advertí- no quieres ponerte de policía bueno conmigo. Dime aquí y ahora si Rosalie tiene que ver en todo esto…
Todos nos quedamos en silencio., esperando la respuesta de Charlie. Rosalie estaba en brazos de Emmett y parecía a punto de echarse a llorar, lo que para mi era sinónimo de culpa. Emmett parpadeaba confuso y miraba con insistencia a Rose, pero ella rehuía su mirada. Jasper parecía tan perplejo como yo y Charlie se rascaba la nuca con insistencia, sin saber bien qué hacer.
Hasta que habló, pero no Charlie. Sino Rosalie.
- Yo fui la de la denuncia- murmuro Rosalie, cabizbaja.
- ¿Qué?- dijo Emmett
- ¿Qué?- dijo Jasper
- ¿Qué?- dije yo, atónita.
Los tres quedamos boquiabiertos, pero aparentemente la única que comprendió la implicancia de su confesión fui yo. Eso significaba que…
- Edward no te violó Rose, verdad- gruñí, furiosa. No era una pregunta.
Emmett reaccionó en seguida, aferrando a Rosalie de los hombros y mirándola con los ojos abiertos como platos. Estaba tan contrariado que me dio lástima. Emmett estaba enamorado de una perra mentirosa. Sin contar que no lo amaba.
- ¿Edward te hizo algo?- pregunto él, con la voz estrangulada, mientras temblaba de expectación. Rosalie estaba atrapada y tendría que reconocer su mentira.
Charlie se acerco a mí y me puso una mano sobre el hombro, peo yo estaba tan atenta a la confesión de Rose que ni note que lo tenía cerca. Jasper estaba expectante también, a la espera.
Pero al parecer solo Charlie estaba preparado para sus palabras.
- ¡El… él me forzó a hacerlo!- lloriqueo Rosalie, abrazándose a Emmett- Lo lamento tanto, no quería que te enteraras porque tú eres su hermano y sabía que sufrirías… pero él me violo… ¡y yo no pude evitarlo! Ahora solo estaba tratando de ayudar a Bella-
El golpe fue tan fuerte, que quede de una pieza. Eso no podía ser. ¿Pero qué mierda estaba diciendo Rosalie? ¿Qué Edward la había violado? Pero sin en ningún momento habíamos estado separados….
Un torbellino de emociones me sacudió y no supe de qué forma termine con la cabellera rubia de rose enredada en mis manos. En dos segundos estaba sobre Rosalie, jalándole el cabello con tal fuerza que sentía crujir su cuero cabelludo bajo mis manos.
- ¡Eres una perra mentirosa! Como te atreves… te matare-
Rosalie bufaba tratando de zafarse de mi agarre, pero la ira me daba fuerza extra. Cuando tuve su rostro visible por un segundo no lo pese dos veces para darle una bofetada en la mejilla izquierda, con tal fuerza que se me adormeció la mano. Ella me miro con los ojos aguados, con la desesperanza marcada en sus ojos. No me importo. Al diablo con sus sentimientos, ella era una maldita. La hubiese seguido golpeando eternamente, pero de pronto me sentí alzada en el aire por unos brazos mientras otros ponían de pie a Rosalie.
- ¡Suéltame, la mataré… nadie se mete con lo que yo amo!-
Rosalie estaba pálida y solo se veía la marca al rojo de la forma de mi mano en su mejilla, mientras derramaba lágrimas silenciosas. Emmett la abrazó y no pude entender el gesto de él. ¿No debería estarla odiando por ser una vil mentirosa?
- Perdóname amor… yo debí estar contigo. Lo siento tanto…- oí murmurar a Emmett, mientras ordenaba el cabello de Rosalie, acariciándola
Y seguían las sorpresas para mí, mientras trataba de quitarme a Charlie de encima.
- ¿No iras a creerle a esta… mujer?- murmure, a Emmett, mordiéndome la lengua en el último segundo, evitando seguir insultándola
- Conozco a mi hermano- murmuro Emmett con dolor, mientras una lágrima rodaba por su mejilla- Se que está enfermo… ¡pero jamás creí que me haría esto a mí!
- ¡No!- grité aterrada, por el giro que estaban dando las cosa- ¡El jamás haría algo así!-
- Sé de lo que es capaz mi hermano- me cortó Emmett, aferrando con fuerza a Rose, que sollozaba- Lo conozco mejor que tú-
- Si- murmure vencida- pero yo conozco a Rosalie mejor que tu Emmett. Muchísimo mejor…-
Rosalie me miró por debajo de los rubios cabellos y me dio una sonrisa triunfal. Maldita perra, me las pagarías todas.
- Debes creer lo que te diga tu hermano Emmett o te arrepentirás- sentencie
- Yo creo lo que veo. Veo que estas obsesionada con él y el contigo, y con todas las mujeres que se le crucen. No te creas única tampoco Bella. El no es capaz de amar a nadie. No le importo meterse con la novia de su hermano, la mujer que más he amado y no le importara pasar sobre ti. El merece estar encerrado.
Apreté las manos, frustrada. Aparentemente Rose sabia jugar bien sus piezas. Tenía a los hermanos de parte de ella y a Charlie. Yo estaba sola.
- Pues yo no creo que ella esté diciendo la verdad- dijo alguien de pronto a mis espaldas.
Me volví con el corazón desbocado al oír esa voz. No podía creerlo.
- ¡Alice!-
La menuda chica se acercó a mí, mirándome con los ojos angustiados. Se notaba que traía una gran angustia en su interior.
- He sido la peor de las amigas- murmuro abrazándome- Pero creo que todavía me puedo reivindicar…-
- Alice- repetí, aferrándome a su menuda figura. No tenía ni idea lo bien que se sentía algo de apoyo.
Rosalie le lanzo una mirada envenenada, pero Alice no se quedo atrás y levanto la barbilla altiva.
- Tú te fuiste a meter a la habitación de Bella con las llaves que ella nos había dejado… y eso no fue hace mucho… además te vi hablando con Edward antes de que llegara Bella. Y no te veías como una víctima de violación precisamente-
- ¡Tú que sabes, no tienes idea de nada! Solo tienes espacio para una neurona en tu cabeza… estúpida superficial
- Eso es lo que tú crees perra- le contesto Alice mordaz
Me asombre de oír a Alice utilizando malas palabras. Nunca la había oído.
- Mira Bella, robe esto de Rosalie… espero que te sirva…- dijo, sonriéndole a Rose, que nos miraba furiosa.
Mire con atención lo que me tendía Alice y vi el certificado de alta de Rosalie, de la fecha en que me había comentado Edward. Esto demostraría al menos que Rose no era tan equilibrada mentalmente como todos creían. Sonreí con satisfacción. Ya lo usaría a su debido tiempo.
- Gracias Alice- murmure.
- De nada – sonrió Alice feliz, sonriendo de oreja a oreja, mientras daba una sugerente mirada a Jasper.
- Eres una maldita entrometida Alice- gruño Rosalie, aun en brazos de Emmett.
- Lo sé, gracias- rio Alice, sacándome una sonrisa
Fue entonces que se me acercó Jasper y yo lo mire perpleja, mientras me quedaba mirando con amargura.
- A decir verdad yo tampoco creo que Edward haya hecho nada con Rosalie- murmuro él casi a mi oído, cuando llego a mi lado- veras… el no suele tener tan mal gusto, aunque sea un pervertido…-
Y se acerco a Alice, a quien beso en el cabello abrazándola por la cintura.
- Perfecto- gruño Emmett, furioso – dale la espalda a la verdad y confabúlate en mi contra si quieres…- le gritó a Jasper- No serás nunca mas digno de llamarte mi hermano!
- Deberías abrir los ojos Emmett, así como tú mismo se lo sugeriste a Bella… si lo hicieras te darías cuenta que Edward no sería capaz de hacer algo así. Y ahora mismo nos necesita.
Emmett calló, y siguió acariciando a Rosalie, mientras Charlie no estaba muy seguro de lo que hacer.
De pronto habíamos quedado divididos y cada uno nos mirábamos con una mezcla de dolor y odio. Era obvio que a estas alturas nadie estaba muy seguro de nada, pero teníamos que hacer algo para ayudar a Edward.
- Creo que debo ir a ver a Edward- murmure, acercándome con prisa a la casa de Edward y de una carrera, tomando las llaves de su vehículo
- Yo te acompaño- murmuro Alice
A mitad de camino fui detenida por Rosalie, quien me tomo de un brazo y me intentó detener. Se acerco mucho a mí, tanto que su perfume se me coló en la nariz. Tenía la expresión extraña y me miraba con profundidad a los ojos. Si no fuera porque estábamos rodeados de gente, aseguraría que quería volver a besarme. Me hablo muy despacio, asegurándose que nadie más nos oía.
- ¿En realidad confías en él?- siseo ella mirándome-
- Mucho más que en ti- le dije soltándome de su agarre
- El realmente lo hizo Bella. Tengo pruebas y si sigues escarbando saldrás lastimada-
- ¿Te importa acaso? – le gruñí, sin creerle una sola palabra - Lo único que quieres es…
- Verte bien, contenta. Pero no con él. El te hará daño, no es bueno… si tan solo…
- ¿Piensas que me quedare contigo Rosalie?- sisee- Me has demostrado con creces que eras una muy mala persona. Y no es porque seas mujer… así como te comportas jamás podría quererte…
- Pero yo te amo de verdad- dijo ella llevando mi mano sobre su pecho, para que sintiera su corazón.
Hice una mueca y me separe de su agarre, algo contrariada.
- Pero yo no te amo- murmuré – y esto que haces es enfermo… ¿cómo puedes decir que me amas si provocas este daño? Si en realidad sintieras amor por mí… no harías esto. Querrías que yo fuese feliz. Y mi felicidad es Edward.
Ella me miro con fijeza y luego su rostro se endureció.
- Pues como quieras- me dijo, acariciando mi labio inferior con uno de sus dedos- Si no eres mía tampoco lo serás de él. Yo misma me encargare de separarlos.
Se alejo de mí y se refugió en los brazos de Emmett. No me podía creer lo enferma que estaba Rosalie. Quise gritarle unas cuantas verdades, pero estaba Emmett y su amor por ella era tan evidente que fui incapaz de destrozar su corazón también. Bastaba solo con uno solo sufriendo. Traté de quitarme todo eso de la cabeza y enfocarme en Edward. Solo tenía que permanecer a su lado y todo saldría bien. No importa lao que hiciera, ella no lograría separarme de él.
Charlie me miraba atónito y se acerco a mí de pronto.
- Tu no irás a ningún lado señorita- murmuro él con furia y apretándome un brazo con fuerza. Gemí por el dolor, pero no me amedrentó
- Trata de detenerme- le gruñí, tratando de soltarme
- Puedo hacerlo si quiero, tu eres menor de edad y estas bajo mi cuidado y yo…
Maldita sea, siempre con lo mismo. Estaba harta de su perorata y de su supuesto paternalismo. No parecía entenderme jamás y siempre la idea era ir en mi contra. En ningún momento se detuvo a tratar de comprender razones o a intentar aceptar lo que yo realmente quería… Solo esperaba que el día que cumpliera 18…
- ¿Qué día es hoy? – murmure de pronto, algo ansiosa
- 12 de Septiembre- murmuró Charlie automáticamente- ¿Que importa eso?
Lance una ojeada al reloj de pulsera de Charlie en donde su reloj marcaba más de medianoche. De alguna manera las horas habían pasado volando, pero esto era ahora una gran ventaja. Sonreí ampliamente.
- Importa mucho- murmure con una sonrisa y soltándome del brazo de Charlie- Ya no podrás mandarme más. Estoy de cumpleaños. Oficialmente tengo 18 años.
Charlie parpadeó, pero no volvió a tomarme del brazo. Jasper y Alice me siguieron y me subí al volvo de Edward, lo mismo que los chicos. Rosalie seguía mirándome con recelo, aferrada a Emmett que nos miraba con dolor. El pobre era tan victima como yo y moví mi cabeza, triste por él. Acelere y me dirigí rumbo a la estación de policía, dispuesta a dar mi vida si era preciso por salvar la de Edward.
El fin se aproxima... Perra Rosalie...*.*
Mordiscos!
