Disclaimer: Seh... lo de siempre Sou no me pertenece, qué se la va a hacer...

N/A: Bueno, el segundo cap. Las cosas comienzan a tomar quizá algo de forma.

Sou-kun: Eso es lo que ella dice, pero no tiene idea de cómo seguir... :/

AsUk4!: Sou-kun!!!! ya vas a ver ..

Capítulo 2: "Would you stay with me?"

Soujiro tomó a Hana en sus brazos y salió de allí tan rápido como pudo. Bajó las escaleras del templo hasta el camino junto al río.

Se detuvo y pensó- Veamos, veamos... piensa rápido... ¿El templo está río arriba o río abajo?- miró el río y notó la dirección del cause- Claro ¡QUÉ ESTÚPIDO!- dicho esto emprendió camino nuevamente en la dirección contraria.

Al cabo de unos pocos minutos notó que algo no andaba bien, hacía unos segundos había pasado de largo el pequeño puente que conectaba ambos lados del río pero a pesar de eso no encontraba nada. Observaba bien las casas para ver si encontraba algún indicio que le indicara cuál era la casa del médico, pero nada, no encontraba nada.

En su cabeza comenzaron a surgir preguntas ¿Y si ese hombre le había mentido? ¿Si no existía tal médico? ¿En ese caso qué haría? La noche ya estaba muy avanzada no conseguiría a nadie a esas horas ¿Qué haría con Hana entonces? ¿Iba a dejarla morir? Estaba muy confundido, no sabía qué hacer.

Parecía que todo iba a terminar, ya estaba cansado de correr, había hecho todo lo que pudo. Hasta que de repente divisó una casa con una luz encendida, la casa estaba un poco apartada del resto, eso no lo convenció mucho, pero no tenía otra opción no podía perder más tiempo, con suerte allí le darían una nueva dirección.

Llegó hasta la puerta y entró sin siquiera preguntar.

- ¡Disculpe, es una emergencia! Necesito... un... médi...- no había terminado de hablar que un apuesto hombre de no más de 30 años se le acercó sorprendido. El hombre era bastante alto y tenía el cabello castaño oscuro, largo pero levantado por una pequeña cola de caballo. Sus ojos eran de color marrón y grandes y su piel parecía estar muy bien cuidada .

- ¡OH, por Dios Hana-chan! ¿Quién es usted? ¿Quién le hizo esto?- el hombre se la arrebató a Soujiro y la tomó en sus brazos- Debemos llevarla a la clínica, allá tengo todos los instrumentos- giró la cabeza hacia una mujer que se encontraba al lado de una niña recostada sobre un futón- Disculpe Miyabe-san, su hija se pondrá bien, póngale paños de agua fría sobre la frente de ese modo le bajará la fiebre, todo caso mañana venga a verme.

- Muchas gracias...- la mujer no salía de su asombro ante aquella situación.

- No fue nada- el hombre miró a Hana y luego a Soujiro frunciendo el entrecejo- acompáñeme por favor.

- Sí...- Soujiro no entendía mucho la situación, parecía que aquél hombre efectivamente era el médico, y al parecer, también conocía muy bien a Hana.

Salieron al camino del río pero en dirección opuesta por donde Soujiro había venido, el médico iba adelante con Hana en brazos y de a momentos la miraba preocupado.

- Lo sabía, ese viejo asqueroso me mintió, es para matarlo- se dijo. No corrieron mucho hasta que llegaron a una zona residencial y de repente el hombre dobló en una esquina y se paró frente a un gran portón que a la izquierda tenía un cartel que decía "médico".

Soujiro en cuanto vio esto se quedó perplejo, el viejo no le había mentido pero tampoco le había dicho que tenía que doblar en una de las perpendiculares.

- ¿Puedes sostenerla?- le preguntó el médico rompiendo aquél silencio incómodo.

- Sí, sí... claro- otra vez la chica pasó a los brazos de Soujiro.

Instantáneamente el hombre abrió el gran portón dejando al descubierto una enorme y modesta casa que estaba oculta detrás, y le hizo señas de que pase.

Soujiro entró y el médico lo guió a través de pasillos hasta un cuarto que parecía un consultorio. Había muchos frascos e instrumentos y sobre la pared opuesta a la puerta una cama alta.

- Colócala allí por favor.

Soujiro la recostó sobre la cama y enseguida el médico se paró delante de ella. Le quitó el torniquete que Soujiro le había hecho con la cinta, no sin antes sorprenderse por lo bien armado que estaba, y lo arrojó a piso. Luego, con mucho cuidado, le quitó la parte de arriba del kimono. Soujiro al ver lo que hacía el hombre se dio vuelta y miró para otro lado con el rostro completamente rojo, realmente no sabía si la situación ameritaba su acto pero no lo pudo evitar.

- ¿Te impresiona la sangre?- le inquirió el médico mientras limpiaba la herida.

- ¿¿Qué?? ¿Eh? ¡Ah, no, no, no es eso!- contestó si mirar.

- Entonces me ayudarás ¿Ves la repisa que está allá?- y le señaló una repisa que estaba en la pared derecha perpendicular a la de donde estaban- toma el tercer frasco contando de derecha a izquierda y alcánzamelo.

Soujiro hizo esto y le dio el frasco.

-Bueno ahora toma una gasa y colócale 3 gotas del contenido encima y pónselo a Hana en la nariz para que lo respire.

- ¿Qué es?- preguntó mientras hacía lo que le habían indicado.

- Es anestesia, evitará que sienta algún dolor, cada 10 minutos debes renovar el líquido, sino pierde su efecto, allí tienes un reloj donde puedes controlar el tiempo.

- Muy bien, 3 gotas cada 10 minutos...

A partir de ese momento nadie volvió a hablar, el hombre parecía estar muy concentrado en lo que hacía y Soujiro no quería molestarlo, y era que en verdad no tenía motivo para hacerlo ¿De qué hablarían en un momento así? El ambiente estaba muy tenso y era reinado por el silencio. Estuvieron todo lo que quedaba de la noche atendiéndola y el médico terminó de coserla justo cuando aparecían los primeros rayos de sol.

Era una mañana preciosa, no había ni una sola nube en el cielo, los cerezos habían florecido y decoraban con sus flores el paisaje.

En una modesta casa, en una gran habitación una muchacha despertaba, esa chica tenía la piel blanca como la nieve y el cabello negro azabache escalonado hasta los hombros que le hacía un perfecto contraste en el rostro. Sentía que todo le daba vueltas a su alrededor, de repente escucha un ruido que la aturdió mucho, sintió como una persona salía de la habitación donde estaba - ¿Qué lugar es este? No es mi casa... ¡AY! ¿Por qué me siento así?- intentó incorporarse pero enseguida sintió un terrible punzón en su hombro izquierdo, el dolor fue tan intenso que le provocó dolor de cabeza y nauseas y también no le evitó pegar un tremendo grito.

- ¡HANA-CHAN!

- ¿Eh?

- ¡Hana-chan, que suerte que despertaste! ¿Cómo te encuentras?

- ¿Toshi-kun? ¿Eres tú?

- nn sí, Hana-chan, pensé que no ibas a despertar nunca más ¡Dormiste por tres días!

- ¿Dónde estoy?

- Estás en mi casa, en la clínica.

- ¿QUÉ? ¿Cómo llegué hasta aquí? ¿Qué sucedió?

- Eso es lo que quisiera saber...

- ¡Oh, ahora lo recuerdo!- dijo esto e intentó incorporarse de nuevo pero volvió a fallar por la misma causa.

- ¡Epa! No te me caigas, mejor quédate recostada, no podrás levantarse hasta entrada la próxima semana.- Toshi la sostuvo en sus brazos y la recostó, pero Hana no pudo evitar que de sus ojos escaparan un par de lágrimas.- Oye, no llores ahora está todo bien.- y pasó sus pulgares sobre las mejillas de la chica- Es de suma importancia que me digas lo que sucedió aquella noche.

- No lo recuerdo muy bien... a la tarde de ese día me acuerdo que fui al negocio de la señora Uraba para ayudarla, y estuve hasta muy tarde ayudándola... estaba anocheciendo y no quería volverme sola hasta mi casa, así que decidí venir para la clínica así me acompañabas... pero...- hizo un silencio, no estaba segura de lo que iba a decir, pero tomó aire y continuó- sentí... como si algo se me clavaba en el hombro izquierdo y había sido tan fuerte el dolor que eso me provocó que me desmayé y... luego desperté aquí.

- ¿No viste a quien te agredió?- le preguntó Toshi preocupado.

- Mmmhhh... no, déjame pensar... no, definitivamente no. Pero dime ¿Quién me trajo hasta aquí? ¿Fuiste tú?

Toshi no le contestó enseguida, se quedó un momento en silencio, como si estuviera pensando y calculando detalladamente cada palabra que iba a decir, hasta que por fin habló.

- Bueno, para serte sincero... Yo no fui.

- ¿Y entonces?- le preguntó preocupada.

- Fue él- y Toshi se corrió dejando a la vista a un muchacho que ya le parecía haber visto en otra ocasión.

Soujiro se acercó un poco avergonzado, se sentía incómodo ante la situación anterior.

- ¡Pero si es Soujiro! ¡Eres tú! ¡El forastero que me salvó hace unos cuantos días!- le dijo sorprendida, pero más que sorprendida parecía estar emocionada.

- Sí... jejje... ¿Se encuentra mejor?- dijo sonriendo y haciendo su gesto característico de frotarse la mano sobre la nuca.

- ¿Se conocen?- pregunto Toshi desconcertado.

- Bueno... sí, más o menos... él es el muchacho del cual te hablé el otro día, el que me ayudó con los tipos que mandó el viejo gordo.

- Ohh... ya veo.

Soujiro realmente no sabía dónde meterse, estaba rojo como un tomate, la parecía algo tan extraño y además ¡Habían hablado de él! Hana le pidió que le contara cómo fue que la encontró y así Soujiro lo hizo. Cuando terminó de hablar se produjo nuevamente aquél silencio incómodo.

- ¡TE JURO QUE LOS VOY A MATAR, YA EM TIENEN CANSADO!

- Descuida Toshi, ya pasó...- dijo Hana mirando al vacío.

- ¿Cómo que ya pasó? ¡Hana, podrías estar muerta!

- Bueno, no grites- y saliendo de sus pensamientos miró fijamente a Soujiro, no dijo nada pero gesticuló los labios como queriendo decir algo, como si no estuviera segura de lo que diría, hasta que...- Toshi ¿Me haría un favor?

Toshi que no paraba de maldecir a esos tipos se quedó duro y asintió con la cabeza.

- Déjame a solas con Soujiro

Los dos hombres al escuchar esto tuvieron exactamente la misma reacción- ¡¿QUEEEEEÉ?!

- Es que necesito hablar con él de algo importante...

- MMMMHHHHHHHHH..... Está bien, estaré afuera cualquier cosa, si necesitas algo sólo pega un grito- dijo enfadado y poco convencido. Salió a regañadientes del cuarto no sin antes mirar con cara de pocos amigos a Soujiro, que ante la reacción de Toshi se puso muy nervioso.

En cuanto Toshi salió Hana lo miró fijamente, seguía recostada, pero Soujiro notó una dulce sonrisa en su rostro. Hubo un pequeño silencio que Hana rompió inmediatamente.

- Toshi es un buen muchacho, era el mejor amigo de mi hermano Hochi, cuando él murió Toshi-kun cuidó de mí como si fuera su propia hermanita... aunque yo no era tan pequeña... por eso creo que es lógico que se preocupe de más - hizo una breve pausa, Soujiro no sabía a dónde Hana quería llegar con aquella charla- En fin, Sou-kun estoy en deuda contigo, en deuda de por vida, y sinceramente no sé cómo recompensarte.

- ¡Oh, no de ninguna manera!- se atrevió a interrumpirla- lo hice porque era mi deber, porque quise, porque...

- Jajaja... de cualquier modo... yo sé que esos hombres no se van a rendir fácilmente, hace mucho que me vienen persiguiendo, quieren mi casa... Y bueno, yo... yo estuve pensando... que ... que... yo pensé... ¿Tú ... hogar?

- ¿¡EHHH?!... jejeje, bueno por el momento soy sólo un vagabundo, un simple vagabundo que viaja sin rumbo... así que no tengo hogar u.

- ¡Ah, buenísimo entonces! Porque yo ... yoo... me preguntaba... si tú... acaso... no querrías... quedarte ... un tiempo conmigo.- terminó de decir esto y su cara era inexplicablemente roja, se notaba que le había costado mucho decir eso. Soujiro se quedó anonadado, no sabía qué decir.

- ¿Si yo...yo... vivir... usted...?

- Lo siento, creo que fui muy impertinente... es que bueno... En realidad estoy sola en mi casa, y es muy grande, estoy segura de que esos tipos se asustaron mucho después de lo que usted les hizo, es decir, es muy fuerte y necesito de alguien que me proteja....

- Entiendo, pero creo que eso no va a poder ser posible, yo estoy en un viaje muy importante.

- ahhh... ya veo, no quise molestarlo- Soujiro no pudo evitar conmoverse ante la terrible cara de desilusión de Hana, él no tenía lugar a donde ir y parar por un tiempo en un hogar no parecía ser tan mala idea, quizás...

- Está bien- dijo suspirando- me quedaré por un tiempo, al menos hasta que esos hombres la dejen en paz, a parte, hace mucho que no me quedo en un lugar fijo, no me parece mala idea, después de todo, hacer un breve descanso...

- ¿¡En serio!? ¡¡¡Siiiií!!! Ahora no estaré sola. Habrá que preparar todo; la habitación, tengo que comprar más comida... ¡Hay que empezar ya!...AAAAYYYYYY!

- ¡Señorita Hana!

Estaba tan emocionada que se había olvidado de su herida y había querido levantarse pero se tumbó casi inconsciente. Enseguida Toshi entró y empezó a traerla en sí. Una vez que recuperó el conocimiento le pidió a Soujiro que le trajera un poco de agua y así se quedaron el médico y la chica solos en la habitación.

- ¿Hana te sientes mejor?

- Sí, jejeje... fue sólo un mareo- le contestó la muchacha sonriendo.

- ¿Estás segura de lo que vas a hacer?- le preguntó Toshi seriamente, al parecer había escuchado toda la conversación.

- Claro que sí, él es muy fuerte, me ayudará mucho ¿De qué te preocupas si desde hace un tiempo me insistes en que "tengo que dejar de vivir sola" "necesito una compañía masculina para que me proteja"?- dijo Hana burlonamente imitando la voz de Toshi.

- ¡ Pero no me refería a eso!- le contestó con una vena sobre su cabeza.

- ¡Jajajajajajajajjaja! No debes preocuparte, sé lo que hago, es buena persona... además hace mucho que vivo sola, es interesante volver a tener compañía, me hace sentir muy feliz ¡Ya verás que no sucederá nada!

- Eso espero... eso espero.

En ese momento entró Soujiro con el agua, y todos se quedaron acompañando a la chica, mientras discutían que arreglos tenían que hacer, no se daban cuenta de que este era el comienzo de una nueva historia.

N/A: Sí!!!! Terminé el segundo capítulo, pensé que no lo iba a hacer más, y eso que estoy de vacaciones... ¡Me dejaron un review! Mucha gracias!!! Jajaja yo también pensé que Soujiro debería matarlos ( mmmhhh suena mal eso) pero creí que eso sería regresar mucho al Soujiro "antes de Kenshin", por eso preferí dejarlo así.

Bueno creo que eso es todo... no tengo mucho que contar, el tercer capítulo espero terminarlo rápido, todo depende de cómo me vaya con Nakoruru en el Samurai Shodown 1 ( me está costando trabajo ganar, y me roba tiempo jejejejejeje)

AsUk4!

PD.: No se olviden de dejar reviews!!!!