Disclaimer: Y... ya a esta altura creo que está sobreentendido de que Rurouni Kenshin no me pertenece...

N/A: Este capítulo va dedicado a Agogo System (1994-2004) "Gogui in the sky with diamonds, She's gonna live forever".

Capítulo 7: "El hombre que nunca amó"

Hana salió corriendo para la casa, estaba indignada ¿Cómo Soujiro le podía estar diciendo esas cosas? Estaba esperando que él la detuviera, que llamara su nombre, para disculparse, pero la espera fue en vano. Eso le molestaba todavía más, así que dando grandes zancadas entró a su habitación y comenzó a patear lo primero que tuvo a su alcance, el futón.

– baka Soujiro-. Dejó de patear el futón, que había quedado desarmado y como si fuera una bolsa de papas, se dejó caer sobre él.

Soujiro se quedó parado a unos pocos pasos de la entrada a la casa, se sentía estúpido por haber dicho algo que no quería decir. Entró a la casa y se dirigió hacia la habitación de Hana, le debía una disculpa. Pero algo en ese momento lo hizo detenerse antes de que preguntara. Sólo miró la puerta y dando un suspiro se fue.

Caminando por el pasillo, sin un rumbo específico, sus pies lo llevaron hasta el dôjo.

Las puertas estaban abiertas, miró hacia adentro y pudo ver como los rayos del sol se filtraban por las rendijas de las ventanas. Entonces vio algo que captó su atención, caminando lentamente hasta el fondo, llegó hasta las dos katanas. Se paró frente a ellas y tomó el nihontou. Una ola de sentimientos lo abordaron al sentir el peso de aquella magnífica katana en sus manos, un peso que poco a poco había estado olvidando. Le quitó la saya y observó detenidamente la hoja. Era una hoja totalmente limpia, eso quería decir que esa espada no conocía la textura de la carne humana al ser cortada, no sabía de qué color era la sangre, y ni mucho menos había privado de la vida a alguien. Nada que ver con su querida Kiku Ichimonji Norimune, ella de tanta sangre que había absorbido asesinato tras asesinato ya tenía cierto aceite que la cubría, aceite humano... ¿Cuántas vidas había quitado con su espada? ¿A cuántas personas había herido con su técnica celestial? Sinceramente no lo sabía, pero lo cierto era que fueron muchas, quizás más de las que pensaba.

Hacia mucho tiempo que no tomaba una espada entre sus manos, tanto tiempo como no tenía una verdadera pelea... ¿Todavía estaría en forma? Eso, era algo que podía averiguar de una sola manera...

¡Ay! Que suerte este era el último paciente- dijo Toshi mientras se estiraba un poco.

Sí...- le contestó algo distante Margot. La clínica estaba vacía, ya era el atardecer. Margot estaba guardando el instrumental mientras Toshi sólo la miraba. Se sentía culpable de ser la causa por la cual la alegría de su amiga había desaparecido. En realidad le dolía mucho verla así, ella por lo general era muy alegre y jovial, siempre trataba de buscarle la solución a los problemas de la manera más optimista.

Lo siento mucho...- dijo tristemente, no sabía qué más decirle. Margot dejó de guardar las cosas por un momento y luego siguió.

No tienes nada que sentir.

¿Eh?

Son cosas que pasan- se giró y sonriéndole tiernamente se le acercó. Se quedó parada frente a él y le acarició el rostro con una mano- Mejor te vas preparando, así no nos retrasamos y llegamos pronto a lo de Hana- Dicho esto sin dejar de sonreír se dio vuelta y continuó con su tarea. La sala volvió a quedar en silencio, mientras Toshi la miraba un poco sonrojado, sacudió la cabeza y se fue a bañar.

Mientras tanto en una casa no muy lejana a allí una linda chica abría los ojos después de una larga siesta.

Las horas habían pasado, ya ni sabía cuanto había dormido. Se incorporó y se frotó los ojos. Volvió a recordar todas las cosas que habían pasado ese día. Hubiera querido seguir durmiendo, soñando, lejos de todos los problemas.

Pesadamente se levantó y se acomodó un poco el kimono, caminó hasta una pequeña mesita y de un cajón sacó un espejo y un cepillo.

Se miró atenta al espejo, lucía un poco mal, tenía todo el pelo enmarañado. Comenzó a cepillar su cabello lentamente y cuando terminó apoyó su mano sobre su propio reflejo. El largo sueño le había servido para reflexionar, ahora que estaba sola se daba cuenta de que quién tenía la culpa era ella.

Nada le salía bien ese día ¿Qué había hecho? Había tratado muy mal a Soujiro sin ninguna causa justa. Él no tenía la culpa de que ella hubiera aceptado la propuesta de Toshi, ni mucho menos Toshi tenía la culpa de haberle propuesto algo ¿Cómo fue que no se dio cuenta antes? Ahora se daba cuenta de lo fría y egoísta que había sido con ambos, les estaba haciendo pagar el error que ella había cometido. Sólo se preocupaba por sí misma sin pensar que con sus acciones podía estar hiriendo los sentimientos de quienes más quería.

A quién engaño, lo único que sé hacer es sólo mentirme a mi misma...

Dejó el espejo en su lugar y salió de la habitación. Decididamente le debía una disculpa a Soujiro por haber actuado tan caprichosamente.

Se dirigió hasta la habitación de él, seguro que estaba allí, cuando no había que hacer nada en la casa Soujiro no salía de su cuarto.

Se aclaró un poco la voz y tomando una bocanada de aire llamó.

Sou-kun, puedo pasar?

Yo venía a ... – pero nada, ningún sonido salía de la habitación de él- ¿Estás allí? Contéstame por favor, sólo quería pedirte perdón por lo de hoy es que...- Al notar que no obtenía respuesta alguna deslizó la puerta para ver que el cuarto estaba vacío.

De repente comenzó a preocuparse ¿Y si se había ido? No, eso era imposible ¿O no? Ahora que lo pensaba, ese día a la mañana le había dicho que si se quería ir que se fuera ¿Le habría hecho caso? Pero ni siquiera se había despedido, se había ido sin aclarar antes las cosas. Comenzó a sentirse cada vez más culpable, no podía ser, no se podía haber ido. Salió corriendo de allí por el pasillo y llegó hasta el comedor, tampoco estaba allí, ni en el baño ni en la cocina.

Le faltaba un último lugar por revisar, el dôjo. No tenía muchos deseos de entrar allí pero sabía que tenía que hacerlo, al menos para asegurarse de que Soujiro no estuviera en ese lugar. Se asomó apenas y revisó el lugar con la mirada, Soujiro no estaba. Entonces, tenía razón, se había ido. Giró la cabeza para irse cuando le pareció ver algo en una de las esquinas. Parecía un trapo, se acercó para ver lo que era y cuando pudo distinguir de que se trataba se sorprendió mucho. Era la camisa de Soujiro, pero qué estaba haciendo allí, en el piso. Se agachó y la levantó sin percatarse de que alguien más estaba entrando al dôjo.

Hana

Ehhhhh- De un salto se levantó, había reconocido esa voz, por un momento se alivió demasiado de que él no se hubiera ido, pero cuando se dio vuelta el corazón comenzó a latirle a mil por hora. Delante de ella estaba Soujiro sonriéndole, pero estaba sin la camisa con el gi bajo. Se sonrojó mucho y se dio vuelta, quedando de espaldas a él, era la primera vez que lo veía así. Se puso muy nerviosa y al ver que no hablaba, Soujiro se preocupó un poco y pensó que continuaba enojada con él.

Hana ¿Te sientes bien?

Esteee... sí, sí ¿Qué... qué estabas haciendo?

ehhhh...- Soujiro miró la katana y creyó conveniente dejar su práctica, así que la enfundó y caminando hasta el lugar donde debería estar guardada dijo- estaba entrenando un poco...

¿Entrenando?

No le prestes importancia.

Oyyy! Sabes que odio cuando me dices "no importa" "no es nada". Siempre que hablas, si es que lo haces, te explicas sólo la mitad.

Se dio media vuelta y miró a Hana directamente a los ojos. La sonrisa había vuelto.

Ella se puso un poco más colorada y comenzó a caminar para afuera. Cuando salió se sentó en el desnivel y Soujiro se le acercó y se le sentó al lado.

Al principio no dijeron nada, Soujiro miraba el cielo con su habitual sonrisa, sin embargo Hana todavía estaba un poco nerviosa y de a momentos no podía evitar mirarlo de reojo. Entonces fue allí cuando vio una gran marca que Soujiro tenía en el pecho que le cruzaba de lado a lado. Era muy grande y parecía que había sido hecha con una fuerza sobrehumana. Se preocupó un poco ¿Quién podría haberle hecho semejante cicatriz? Casi involuntariamente acercó su mano y tocó la cicatriz como queriendo encontrar algo del pasado de Soujiro. Instantáneamente él sintió algo suave sobre su pecho y cuando bajó la vista para ver lo que era se puso terriblemente rojo y comenzó a respirar rápido. Entonces ella se dio cuenta de lo que hacía y quitó la mano muy apenada.

Ahhh.. eeehhh...- Las palabras no le salían, movía las manos para todos lados queriendo explicarse. Soujiro se quedó callado, sus ojos se movían de izquierda a derecha mientras que su respiración seguía acelerada al igual que los latidos de su corazón. No sabía muy bien que había sido eso.- ¿Có... cómo te la hiciste- le preguntó sin mirarlo. Soujiro no sabía si decirle la verdad, pero algo dentro de él le decía que no debía ocultarle más las cosas. Así que optó por decirle la verdad a medias.

Esta cicatriz es la marca que... divide mi... pasado de mi... presente y mi futuro...- El tono de voz de Soujiro cambió un poco por uno melancólico, ya se había calmado. Hana lo miró, los azulados ojos de Soujiro lucían algo tristes pero una sonrisa estaba dibujada en el rostro de él.

¿Tu pasado de tu presente?

Sí, algo por el estilo...

¿Quién te la hizo?

¿Eh- Soujiro la miró también- Me la hizo un gran hombre, el mejor de todos quizás...

¿Un gran hombre? No debió ser tan "grande" si te lastimó de esa manera... debió doler mucho...

No, la cicatriz fue lo que menos dolió...- esto lo dijo muy bajo pero Hana pudo oírlo, no entendía a qué se refería pero prefirió no preguntárselo. Siendo Soujiro ya había sido demasiado para una tarde. Ambos volvieron a quedarse en silencio, probablemente porque ninguno de los dos se atrevía hablar de lo que había pasado ese día.

Soujiro sabía que había estado mal con Hana, no debió decirle esas cosas que no eran ciertas, tenía que decirle la verdad, tenía que decirle lo mucho que le agradaba estar a su lado.

Lo siento mucho...- después se atrevió a decir.

No... yo soy la que te tiene que pedir perdón. No debí... decir esas cosas... No quería decirlas... porque yo... estoy muy feliz de que estés acá conmigo- Hana dijo todas estas cosas desde el fondo de su corazón, Soujiro se quedó impactado ante las palabras de la chica.

Me alegro mucho, yo también- Y le sonrió.

Hoy, cuando me desperté, te busqué y pensé que te habías ido, eso me puso muy triste...- hizo una pausa, no sabía si debía decirle estas cosas, pero las palabras sólo salían de su boca, la mayoría sin pensarlas.

¿Triste- preguntó Soujiro un poco más sorprendido.

Sí... triste... nunca... te vayas...- dijo esto tranquila pero seria.

Con... mucho gusto yo me quedaría- le dijo sonriendo- pero... no me voy a poder quedar para siempre, y eso lo sabes...- Hana abrió bien grandes los ojos al escuchar las palabras de Soujiro. Él lamentablemente, de cierto modo, tenía razón.

No me importa y la verdad que lamento ser tan egoísta pero yo... no esperaba esto...

¿cómo?

Es decir, yo no me esperaba que Toshi me dijera eso... siempre pensé que cuando me casara lo haría con alguien a quien yo amara... No es que no ame a Toshi, es sólo que lo amo de una manera distinta...

¿Amar- Esa palabra parecía estar completamente fuera del diccionario de Soujiro, dudaba mucho saber lo que verdaderamente significaba.

Sí, amar...

¿Qué es eso- Hana se sorprendió mucho de que Soujiro no lo supiera.

¿No lo sabes- Soujiro sólo le contestó con un gesto de la cabeza- Bueno, eso es algo muy difícil de explicar... pues, verás... el amor es el mayor sentimiento que podemos experimentar los seres humanos, es un algo que nos llena y nos completa. Pero son muchas cosas más también todo depende de la clase de amor que sea.

¿Clase de amor?

Sí, existen muchas maneras de amar y cada una es única y maravillosa. Por ejemplo el amor de un padre a un hijo y viceversa, el amor entre hermanos (como el que siento yo por Toshi-kun), el amor por un amigo, hacia un familiar y lógicamente el amor entre un hombre y una mujer- Terminó de decir esto mirando a Soujiro pero él sólo miraba al vacío, aunque con una sonrisa, esa sonrisa que nunca se le quitaba del rostro fuera la situación que fuera.-"Yo algún día voy a averiguar qué es lo que escondes detrás de esa sonrisa"- pensó.

Soujiro se había quedado pensando, esa palabra le era tan desconocida.

¿Tú nunca has amado a nadie- le preguntó Hana sonriendo y mirando hacia el frente.

...No, no lo creo... probablemente eso a lo que llamas amor no se haya hecho para mí.

jajajja, no digas eso... todos sin excepción aman alguna vez, porque eso es lo que nos hace humanos. Mi padre solía decir que hasta el mejor asesino a sangre fría no escapa al amor...- En cuanto dijo eso una gota de sudor rodó por la cabeza de Soujiro- no lo dudes, seguramente todavía no has tenido la oportunidad.

...sí, puede ser...- Soujiro no entendía muy bien las cosas que Hana le decía. Eso del amor definitivamente era muy complicado para él.

Otra vez volvieron a quedar en silencio, Soujiro estaba muy confundido. Esas cosas que Hana le decía nunca las había escuchado. Realmente él nunca había "amado", lo único que había conocido en su vida había sido el odio, la maldad, inclusive había abandonado la libertad de pensar por sí mismo al entregarse por completo al señor Shishio.

De repente escucharon un murmullo que sacó a ambos chicos de sus pensamientos.

¡Permiso!

Hum- Hicieron los dos al mismo tiempo mientras por el patio aparecían Toshi y Margot sonriendo. Hana se levantó y se acercó a ellos.

Hola...- dijo un poco avergonzada mirando al piso.

guten Tag kleines Mädchen (hola pequeña dama)... guten Tag Soujiro- les contestó Margot con su habitual simpatía.

Konnichiwa- les dijo Soujiro levantándose también.

Me alegro de que todos... ¿Qué es eso Hana- Preguntó repentinamente Toshi un poco enojado. Hana no entendía a qué se refería cuando vio que entre sus brazos todavía sostenía la camisa de Soujiro.

Muy apenada no supo que decir, miró la camisa, miró a Margot que la observaba negando con la cabeza en sentido de pesar y luego se volteó para ver a Soujiro que seguía como si nada.

¿Qué estaban haciendo- volvió a preguntar el médico frunciendo el ceño.

Nnaanada... Soujiro estaba entrenando y yo... yo... junté esto del piso... y... ¡Esto es tuyo- dijo con su habitual enojo y tirándole la camisa a Soujiro que no entendía nada. Aunque ya estaba curado de espantos ante ciclotímico humor de Hana.

Bueno, ya ya ¿Qué te parece si vamos a preparar la cena- propuso Margot tomando a Hana del brazo.

Síiii...- dijo ella dejándose llevar.

Mujeres, mujeres... Uno nunca termina de comprenderlas...-dijo Toshi siguiendo a las chicas.

Soujiro se quedó sonriendo en el patio, pero por en su interior no podía dejar de pensar en las palabras de Hana.

N/A: Hola! Bueno si el capítulo anterior fue corto, este lo es más. Parece que con el resfrío las ideas desaparecen junto con la inspiración.

Sou-Kun: Nunca tuviste ideas...

AsUkA: No seas malo conmigo Sou-kun, que estoy triste...

Sou-kun: ¿Por qué?

AsUkA! (Con lágrimas en los ojos): Porque me cuesta el KOF... (ya sin lágrimas) Cris se parece a Sou-chan, por eso juego con él.

Sou-chan sonríe.

Sou-kun: No entendió nada de lo que dijiste.

AsUkA: No... pero así es como me gusta. En fin, esta historia, además, está llegando a sus momentos culmines (0o, ya me parezco a esos de la tele) si meto todo en un capítulo se van a mezclar mucho las cosas.

Muchas gracias por sus reviews como siempre no se olviden de dejar.

Atte. AsUkA!