Cáp. 1: La Carta

- ¡Ray!- fue su pensamiento.

Dejó la toalla junto al cuchillo y se apresuró a desvestirse y hacer sonar la regadera para no despertar la más mínima sospecha o, mucho menos, preocupación.

Ya sabía como era Ray, se daba cuenta de gran cantidad de cosas que él hacía e inmediatamente ponía en alerta sus sentidos y lo vigilaba hasta dar con el problema… el inconveniente era que siempre acertaba… bueno, no siempre, pero en reiteradas ocasiones.

La sangre ensució los azulejos del piso y parte de las paredes. No le dio importancia, luego las limpiaría.

Se metió en la ducha que aún calentaba el agua y permitió a sus músculos un momento de relajación. Sus ojos también se dieron el gusto de liberar las lágrimas acumuladas por tantos años… no todas. Imposible llorar todas las lágrimas en un momento tan corto como ese. Seguro necesitaba alrededor de una semana…o más, pensó.

Después de sentirse ya limpio y de percibir el descenso del flujo de sangre proveniente de su brazo, salió de la ducha y comenzó a vestirse. No podía ponerse cualquier prenda. Llevaba un tiempo usando solo camisetas de manga larga para disimular sus cortes. Ese día vistió con otra más, azul, para variar. Limpió la sangre que había salpicado. Salió del baño, esperando no encontrarse con nadie. Deseaba estar solo más que nunca, mas no tuvo suerte. Ray caminaba a pasos tranquilos en su dirección.

"¿Por qué diablos siempre tiene que estar sonriendo?"- pensó para sus adentros al ver la enorme curva en los labios de su compañero chino. Habían momentos en los que ello le irritaba.

- Buenos días, Kai.- saludó Ray con su habitual simpatía.- ¿vas a desayunar con nosotros?

- No.- respondió secamente para luego dar media vuelta y desaparecer de la vista del joven de ojos ámbar.

- ¡Kai, espera un momento!- clamó Ray esperando que el mencionado se detuviera, pero no lo hizo. Dio unos pasos agigantados y le alcanzó.- No has comido nada estos día, ¿estás bien?

- "¿Por qué no me deja en paz?" – Pensó nuevamente.- Estoy bien.

- Bueno, si quieres algo…- no pudo terminar su gentil ofrecimiento, pues el bicolor le interrumpió con voz potente y dura.

- No quiero nada.- dio por acabada la "conversación" y siguió su camino una vez más, esperando por fin un momento de tranquilidad antes de que el glotón de Tyson despertara.

Ray se quedó con la duda en su mente y rostro. Algo no andaba bien con él. No había comido en días y se pasaba la mayor parte del día en el tejado del dojo. Parecía distinto. Su afición por entrenar había disminuido considerablemente y hasta había que repetirle las cosas, pues estaba tan sumido en sus pensamientos que no prestaba atención a nada. Se aislaba en esas barreras de hielo, bajo su máscara de frialdad.

El chino era quien contaba con mayor experiencia a la hora de reconocer los estados de ánimo del ruso. En muchas ocasiones aún le costaba, pero esta vez estaba seguro de que algo estaba comiéndole los sesos a su compañero, a su amigo. Y más seguro estaba, cuando notó la preocupación en el adorable rostro de Max el día anterior…

Flash Back

Los Bladebreakers estaban sentados a la mesa, esperando la deliciosa cena que el abuelo de Tyson les estaba preparando. Mantenían una animosa conversación con respecto a las nuevas piezas de beyblade que Kenny, el jefe, había traído hace unos momentos.

- Kenny- se oyó decir al moreno de característica gorra roja.- ¿por qué no mejor le das las piezas a los chicos? Yo, como Campeón Mundial, no las necesito. Quizás con esas mejoras y mucho, mucho entrenamiento, logren ser algo de competencia para mí.

- ¡Tyson!- clamó Hilary, quien a opinión del mencionado, estaba de colada en su casa.- ¿podrías mostrar algo de humildad?

- Primero que nada, ¿quién te invitó a mi casa?- cuestionó el moreno con una venita resaltando en su sien.

- ¡Vengo por el bien del equipo, Tyson!- gritó exaltada la castaña. En su voz se percibió cierto temblor, tan leve que solo Ray pareció percibirlo.

- ¡¿Bien del equipo?! ¡Por favor!- gritó Tyson logrando ofenderla, pero ésta no lo demostró, no le daría ese gusto a alguien como Tyson.- ¡Eres ridícula! ¡No te necesitamos!

- ¡Basta ya, chicos!- demandó la voz del chino.- Si van a pelear, mejor será que lo hagan en otro momento. Estábamos disfrutando de la conversación, ¿por qué tienen que pelear?

Ray había soportado bastantes peleas por ese día. Habían discutido desde temprano y por cualquier tontería. Ya todos parecían cansados, incluso Kai… ¿Kai?

- ¿Estás bien?- preguntó el pelinegro al ruso. Estaba distraído, demasiado para ser normal. Sus ojos estaban totalmente vacíos, además de estar enfocados en la nada absoluta.

Tyson dejó su cólera a un lado y prestó atención al bicolor. Éste no daba señales de vida. Perfectamente podrían pensar que había expirado sino fuera por la claridad que tenían con respecto a su especial personalidad. Había días enteros donde no se escuchaba ni un murmullo provenir de sus labios, y aún así, lo consideraban normal en él…pero eso... Tal vez no les llamaría la atención si sus ojos mostraran el enfado usual, pero no era así.

- ¿Kai?- preguntó Max.- ¿Estás bien?

- Seguro no nos habla porque no entrenamos hoy.- habló Tyson.- cada vez más amargado, amigo.

Max se guió por el enfoque de las orbes rojas y descubrió un espejo tras sí. Le parecía extraño que su compañero se perdiera en el reflejo del cristal. Así que, aunque temeroso, preguntó.

- K…Kai, ¿qué pasa con el espejo? ¿No te gusta?- preguntó.- ¿estás bien?

- Ese espejo lo trajo mi abuelo,- comentó Tyson desinteresado.- dice que hace falta uno en esta casa.

Ray no entendía el estado casi muerto de Kai, así que llamó su atención moviendo varias veces la diestra frente a los ojos del joven ruso.

Kai pareció reaccionar, pestañeó varias veces y sacudió su cabeza levemente.

- ¿Te ocurre algo?- preguntó el chino con cierta preocupación.

- No.- respondió frío y seco. Acto seguido, se levantó de la mesa dispuesto a salir de la cocina.

- ¿No vas a comer nada?- preguntó Ray nuevamente.

- No.- volvió a responder.

Antes de salir de la cocina, Max aportó con una frase…

- Kai, si lo que quieres es entrenar…- sintió algo de pavor en continuar, pues, aunque le consideraba un gran amigo, sus miradas frías y llenas de odio le hacían estremecer.-…mañana podemos y…

- No me interesa entrenar…- respondió a modo de evitar el incómodo tema de conversación enfocado en él.-… al menos no ahora.

Salió del lugar, llevándose sus indescifrables pensamientos y dejando a sus amigos totalmente extrañados (exceptuando a Tyson, evidentemente). ¿Kai negándose a entrenar?, algo raro sucedía.

Ray sintió que su angustia crecía cuando dejó de ver la sonrisa y entusiasmo en el adorable rostro del rubio.

- ¿De qué se preocupan?- preguntó Tyson con cierta fastidio.- ya sabemos como es ese chico. Seguro mañana nos obligará a entrenar.

- No lo creo, Tyson.- habló Ray.- Algo le pasa, ni idea de que será pero… (Suspiro) no lo sé, me preocupa.

Fin Flash Back

Por el momento no había más opción que dejarle tranquilo, pero estaba en sus planes averiguar la condición de su amigo.

Dio media vuelta y se dirigió a la cocina para continuar su desayuno y charla con el abuelo Granger. Más tarde, aparecieron Max y Kenny, el primero con su habitual sonrisa resplandeciente, y el menor con su perspicaz computadora. Se sentaron a desayunar junto al chino, esperando a que su compañero dormilón se hiciera presente, pero no ocurrió… no hasta que Hilary apareció por el lugar e inició una nueva y desagradable discusión matutina.

Ray evitó fruncir el entrecejo e hizo lo posible por lidiar con la disputa llevada a cabo por los dos adolescentes.

- Chicos, por favor, no empecemos.- suplicó cansado.

- Pero si ella empieza.- respondió Tyson cual niño pequeño.

- ¡Tyson, tu…!- ella iba a continuar la pelea, pero el anciano Granger intervino con un mensaje a entregar.

- Hijo,- se expresó cariñosamente.- que bueno que despiertas. Tengo una noticia que darte.

- ¿Buena o mala?- preguntó sonriente.

- Buena, pequeño.- respondió él con la sonrisa pintada en el rostro.

- ¿Qué es? ¿Qué es?- repetía Tyson entusiasmado.

- Tu padre vino a verte, hijo.- nada más pronunciar esas palabras, un brillo de felicidad brotó en los ojos del joven.

- ¡Genial! ¡No puedo creerlo! ¡Papá estará aquí!- Decía Tyson con el entusiasmo y la sonrisa infaltable.- ¿Cuándo estará aquí?

- Tranquilo, Tyson.- dijo el abuelo.- Está en la oficina del señor Dickenson. Creo que tenían algo que hablar…

No pudo continuar, pues su nieto ya no le prestaba la menor atención a sus palabras.

- ¿Y a qué esperamos? ¡Vamos!- exclamó emocionado.- ¡Quiero ver a papá!

Se apresuró a la puerta, aún en pijama, logrando extraer algunas risas por parte de sus amigos. Mas la sorpresa se hizo presente en sus rostros, cuando vieron la puerta abrirse, y por ella ver aparecer a un hombre alto, con un inmenso parecido al joven del Dragoon y formalmente vestido, como nunca se había visto en un Granger, pensó el abuelo de Tyson.

- ¿Qué tal, hijo? Veo que has crecido.- el peliazul se lanzó a sus brazos y se fundieron en un apretón que duró varios minutos.- ¡Hola, chicos!

- ¡Hola!- respondieron, sorprendiéndose de saludar al unísono.

Tras Bruce Granger, padre de Tyson, hizo acto de presencia un hombre de entrada edad, baja estatura, divertido bigote y pequeños anteojos redondos: El Señor Dickenson.

Éste les saludó con una cálida sonrisa.

- Chicos, ¿pueden decirme dónde está Kai?- preguntó el anciano de menor altura.

- Seguramente está en el tejado,- respondió el chino.

- No lo había notado, pero Kai últimamente pasa mucho tiempo en el techo.- comunicó Kenny.

- Será una nueva manía de hielito.- dijo Tyson.

- Bueno, voy a buscarlo, y me despido ahora. Luego tengo unas reuniones que atender.- anunció el anciano de anteojos.

- Adiós señor D.- se despidió Tyson y el resto.

El hombre salió al jardín, esperando poder divisar desde ahí la posición de su objetivo. Pronto le descubrió. Junto a un desnivel en el tejado, se encontraba, con los ojos cerrados y aparente estado de relajación profunda.

- ¡Kai!- llamó el mayor, a lo que el mencionado abrió los ojos y cambió de posición. De acostado a sentado.- ¿Puedes bajar un momento?

El bicolor no dijo nada, simplemente se levantó de su lugar, dio un salto y aterrizó en tierra firme. Dio un par de pasos y quedó frente a frente con el anciano hombre. Dickenson extrajo un curioso papel cuadrado de su bolsillo, lo observó y se lo extendió.

Kai examinó el delicado objeto. No era un simple papel, era un sobre que llevaba su nombre en letras elegantes.

- No trae remitente,- aclaró con un ligero toque de preocupación por el ruso.- simplemente llegó a mi correo. Si te soy sincero no me da buena espina, Kai…

No fue capaz de continuar, pues su teléfono celular comenzó a sonar al mismo tiempo que vibraba. El hombre atendió.

- Entendido, enseguida estaré ahí.- dijo por el auricular.- Bueno, me tengo que ir, Kai. Ten cuidado, es extraño que haya llegado así nada más. Espero que no sea uno de los planes de tu…

- Voltaire.- interrumpió él.- No se preocupe, sé cuidarme solo.

- Si es así, hasta pronto.- dicho esto se retiró de la presencia del chico.

Kai rasgó el papel sin preocupación alguna por contaminar una casa ajena.

La letra no le era para nada familiar, eso sí, era elegante, tanto que parecía una invitación a algún evento importante. Como los de Voltaire, pensó.

Desdobló el papel, olvidando cuidado alguno por ello. Comenzó a leer…

La sorpresa que se llevó fue más grande de lo que se esperaba, pues su rostro mostraba la impresión de lo que leía, y no solo eso, sino también, estaba asustado y cualquiera podría haberse dado cuenta con solo una mirada, pero… ¿Kai asustado? eso era casi imposible, incluso a él mismo se le hacía más que absurdo.

- ¿Kai?- llamó una voz que reconoció como la de Ray.

Eran su grupo de amigos, con Hilary y Kenny incluidos. Ellos no debían verlo, no así. No dejaría que vieran ni un rastro de debilidad en su rostro.

- ¿Para qué te quería el Señor "D"?- preguntó Tyson con los brazos doblados tras la cabeza.

- Pa-para nada.- respondió, odiándose por ese leve temblor en su voz.

- Bueno… ¿qué te dijo?- preguntó Max sonriente.

- Nada importante.- dio media vuelta y entró en el dojo. Como siempre, estaba huyendo de las miradas de su equipo… un par de ellas estaban preocupadas.

- Algo le pasa.- murmuró Ray.

- Déjalo solo.- dijo Tyson sin preocupación alguna.

- Por extraño que parezca, creo que concuerdo con Tyson.- agregó el Jefe.- Quizá esta vez si necesite estar solo.

En el interior de la casa, más bien en el baño, la sangre emergía a borbotones del brazo derecho del bicolor. Otra vez lo había hecho. Nuevamente se había agredido para liberarse.


Olaaazz! Grax x sus reviews ^^

de verdad fue muy importante para mi su opinion...

y si, tengo 13 años ^^ que bueno Que te gusto hiika!

muchas graciaaas!

espero que les guste este cap... me costo mucho

Reviews? =)