Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Stephenie Meyer.

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Recuerdos

Tanisha POV

Llevaba dos días ya corriendo en dirección a Chicago, el sol no era demasiado fuerte como para poder delatarme pero aun así era cuidadosa y me movía por las sombras. Llegue muy pronto a la ciudad, pero era ya demasiado diferente, por obviedad. No reconocí nada, ya había crecido demasiado la ciudad a como había sido en mis tiempos. Había edificios por doquier. Ahí seria imposible, entonces recordé que no siempre estuvimos en el centro de lo que ahora era la ciudad, podría buscar en los panteones de los suburbios. Ahí cerca de la ciudad, donde no había ni un edificio, solo casas.

Camine toda la noche por cada uno de los cementerios, ya me había cansado, eran demasiados, supuse que mis padres no estarían ahí. Casi todas las personas enterradas no llegaban ni a los cien años muertos. Hasta que llegue al ultimo, camine por todo el y mientras mas me lograba adentrar mas viejas eran las lapidas. Había una que me llamo la atención en especial, el nombre de Laura era lo único que se lograba ver, había nacido el día en que yo supuestamente morí y seis años después había muerto, sentí como algo en mi interior se removía y como el nudo en mi garganta se formaba, la tumba estaba sucia, y abandonada como la mayoría, pero algo en ella era especial. Camine de regreso a la calle sin parar, busque una florería, compre unos claveles blancos y un pequeño oso de peluche. Luego regrese al cementerio, trate de quitarle casi toda la suciedad y luego puse las flores y el oso de peluche. Se veia ya tan diferente. L levantarme vi que el sol estaba saliendo y sabia que debía irme pronto. No podía quedarme más. Y al darme la vuelta justo ahí dos tumbas mas allá de la de la niña estaba mi tumba. La mire extrañada, Daniela, el nombre humano que había dejado atrapado en las paredes de mi hogar en Volterra. Mire la tumba, a comparación de muchas otras estaba limpia y las flores apenas comenzaban a marchitarse. Entonces caí en cuenta que si ahí estaba mi tumba la de mis padres no debía estar muy lejos. Me decidí a buscarla y la encontré. Los primeros rayos de sol ya tocaban las tumbas y dejaban ver el colorido espectáculo de flores a su alrededor. Y muy lejos de la mía escondidas las tumbas de mis padres. Corrí y abrase ambas tumbas pensé que jamás las encontraría, hable muy rápido, tal vez demasiado, pero les conte todo lo que había pasado en todos estos años. Cuando termine mi historia me di cuenta que no me sentía mejor a como había estado antes, de hecho estaba mucho peor, no había quien me consolara, no había palabras, solo yo junto a dos pedazos de piedra con los nombres de mis padres. Me quede ahí, quieta, muda sin querer nada en este mundo mas que ser una mortal, alguien que tal vez ya no existiera o mejor aun una chica promedio de 17 años, que iba a la escuela, salía con sus amigos, iba a fiestas. Pero no lo era una vampira atrapada en un cuerpo de una adolescente de 17 años. Yo no podía relajarme, yo tenía que estar alerta por mis hermanos, yo cuidaba de ellos. Me quede en la sombra del árbol que estaba detrás de las tumbas de mis padres. Me quede ahí esperando que un milagro apareciera. Cerré los ojos pensando que así podría despertar de la pesadilla y poder por fin vivir mi vida, pero nada de eso paso. Me dieron ahí las cuatro de la tarde, de pronto el aire movía las ramas y hacia que yo brillara un poco pero nada me movió de allí. Hasta que la vi. Era una niña pequeña, era hermosa de cabello castaño claro, era de ojos miel verdosos y su mirada era intrigante. Su piel era pálida pero era hermosa, en las manos llevaba flores. Se me hacia conocida como si alguna vez la hubiera visto, pero no era así estaba segura. Dejo las flores en las tumbas primero en las d mis padres y luego en la mía.

-Feliz cumpleaños abuelita...

Me quede congelada, ¿que había dicho? ¿Que yo era que? En eso ella me miro un poco asustada pues seguramente algo le decía su pequeña imaginación de mí y luego tomo el camino de regreso a casa, me había visto, aun que yo veía todo, estaba escondida de la vista humana y sin embargo ella me vio. Me quede ahí hasta el crepúsculo. Salí de mi escondite y seguí el olor de la pequeña. Me llevo a una de las mejores casas de los suburbios. En ella estaba una señora con su esposo, ella era hermosa pero aun no sabía quienes eran y tenía miedo de saberlo. Camine hasta la casa y me puse sobre la verja. Había salido con lo primero que encontré y en el camino había tenido unos pequeños percances. Mi ropa ultimo modelo parecía ahora mas bien ropa de una niña sin dinero. Me pare en la verja de la casa mirándolos. Ellos entraban y salan con bolsas de papel en las manos. La niña me vio y corrió hasta su madre, quien volteo a verme un poco asustada. Hasta que vio quien la miraba. Era una niña de 17 años, que traía ropa andrajosa y estaba llena de tierra y lodo. Se acerco a mí y me saludo muy alegremente. Mientras que yo conteste un poco tajante.

-Hola pequeña.

-Hola

-¿Vienes sola?

-Si

-¿Tienes padres?

-No

-¿Tienes hambre?

-No

-¿Sed?

-Si

Yo sabía a que me refería pero ella no, la sangre le corría por las venas y se veía caliente, dulce, el corazón palpitante era un sonido demasiado hermoso para mí. Cerré los ojos y me concentre en hacer un gran esfuerzo por no abalanzarme ahí mismo.

-Pues entra, te prestare un poco de ropa y una comida caliente.

-Gracias.

Pase por el portón y entre a la casa, era bastante linda y era muy espaciosa. Dentro en el primer mueble había fotos, me quede mirándolas. La primera era la de la niña, era la mas reciente de todas, atrás había una de la señora unos años mas joven y la siguiente era de un hombre, debía tener unos 26 en la foto y las ultimas eran dos un chico de 15 años y un bebe de 2 la foto del pequeño estaba quemada, al parecer había sido rescatada, lo mire y me di cuenta por que se me hacia tan familiar esa niña. Mi hermano había sido su bisabuelo. El único sobreviviente por haber estado con mi tía ese día. Al único que no había matado. Estaba tan absorta n mi venganza que me olvide por completo de el. El ya debía de haber muerto. Pero eso significaba que el había tenido descendencia, un hijo y ese hijo una hija y ella otra hija la pequeña del cementerio.

La señora me miro viendo sus fotos. Me llevo a la sala y me sentó con un te en las manos, el olor y el sabor eran desagradables para mi pero al parecer para un humano no así que fingí que me había encantado.

-Te vi con las fotos.

-Si se me hacen conocidas esas personas sobre todo el bebe.

-No creo pequeña tu no rebasas los 18 años de edad y sin embargo ese bebe nació en 1916. Una persona adorable, el era mi abuelo. Murió hace 15 años, era un gran hombre; pero murió triste el tenia una hermana que murió junto con sus padres en un incendio ocurrido en su casa. El no estaba dentro y fue el único sobreviviente. Dicen que el cuerpo de su hermana nunca se encontró sin embargo se mando a poner su tumba por creer que estaba muerta. El nunca creyó eso y gasto mucho dinero tratando de encontrarla. O esperando que ella viniera un día. Luego mi padre, el logro conocer a su tía por medio de fotos. Pero nunca en persona, creo que aun quieren saber cual fue el último lugar donde se vio, al fin y al cabo pueden recuperar aunque sea los restos.

-Y dígame ¿su padre aun vive?

-Si no tardara en llegar supongo. Igual que mi esposo.- Miro por la ventana.- Vaya es tarde, será mejor que te quedes aquí hoy, dicen que hay una banda de maleantes y prefiero que estés aquí segura por una noche.

-No se preocupe señora, se cuidarme bien y no creo que a sus esposo le haga mucha gracia encontrar aquí a una extraña.

-No digas tonterías, te quedaras en el cuarto de huéspedes.

-Gracias por todo, pero creo que lo mejor será que me vaya.

-No…

-Mami- dijo la pequeña entrando a la sala.

-Que paso pequeña.

-Tengo sueño.- me miro y me sonrió- hola abuelita.- Me quede ahí quieta y voltee a verla.

-Hijita ella no es tu abuelita es una amiga que se quedara aquí hoy.

-Pero si es mi abuelita, mi abuelo me ha mostrado fotos de ella y es la misma.

-Creo- dije levantándome- que debo irme.

Ya me iba cuando llegaron los señores, uno ya tenia bien cumplidos los 70 y el otro apenas llegaba a los 40. El señor se parecía a mi hermano, era su retrato vivo. Ambos saludaron a la señora y a la niña y luego me miraron. El se me quedo viendo dio un paso y me abrazo. Me quite y no deje que me abrazaran. Leí sus mentes, claro el creía que por fin había encontrado a su tía, y sin embargo ella era diferente.

Abrió su cartera y saco una foto vieja y quemada de una de las orillas, era una chica con vestido de la época. Sonreía y se veía feliz. Si recordaba el día de esa foto. Había sido un verano hermoso, había salido a comprar un poco de pan y había regresado con una foto tomada por Edward. Una lagrima cayo por su mejilla.

-Eres tu- dijo esperanzado.

-No, yo no soy ella.

-Si lo eres.

-No- necesitaba una mentirita que me sacara algo ilesa de eso. – Soy su bisnieta.

Se me quedaron viendo sin saber que decir. Pasamos la noche hablando de todo, me hacia pasar por una tercera generación. Con que eso había sido de mi hermano había tenido una buena vida en el lugar donde nació y por aquí seguiría su descendencia.

Me quede toda la noche observando esa luna, del otro lado, había personas que jamás creí volver a ver, al parecer el mundo no era tan grande como creí. Cuando el sol comenzaba a salir, me fui, deje la ropa que me había prestado, el cuarto recogido y un fajo de billetes. Salí y corrí, corrí de nuevo como siempre lo hacia, siempre que tenia algún problema. Ya me estaba cansando de eso ya era demasiado.

…..

Perdonen por tardar tanto en actualizar ambas historia, no prometo nada pero en cuanto pueda subiré el cap. de la otra historia lo lamento, tuve muchos problemas personales y también con la computadora. Pero ya de vuelta y en un nuevo año. Pásensela muy bien este 31 y recuerden un nuevo año, dejen el pasado atrás sin olvidarlo. Este año es algo nuevo, amen, sueñen, rían, lloren, salten, corran pero vivan todo momento.