Konnichiwa =D

Les traigo el cap final, no se cuantos sigan leyendo pero gracias! xD

Hecho con amor!

Advierto, hay lemon, si alguien se lo quiere saltar por la queja que tuve en otro foro, pero no dejen de leer la hermosa histora n_n

Capítulo 6.- Si unimos nuestros cuerpos, unimos nuestros corazones

Genda, esperando que lo peor ya hubiera pasado, se adentró en la Academia Teikoku, mas no encontró ni a su compañero ni a los jugadores de Raimon.

Decidió dirigirse a la casa de Sakuma, ya que la duda le carcomía.

Caminaba con cierto desgano, se imaginaba que para ese momento una nueva pareja habría nacido, y aunque Genda estaba en lo correcto, se equivocaba en los miembros de tal pareja.

Al llegar al domicilio, Genda llamó a la puerta. Salió Sakuma, muy cabizbajo y con los ojos llorosos.

–Hola Genda.

–¡Sakuma!– Genda se sorprendió al ver a su amigo en ese estado– ¿qué fue lo que pasó?

–Ve…verás, Kido y yo…–Sakuma suspiró, era difícil hablar de eso. El moreno decidió dejar pasar al pelirrojo.

–Después de todo, no hay nadie.

Genda se sonrojó al escucharlo. Una vez en la sala, Sakuma le relató lo sucedido al portero. En ningún momento, Sakuma separó su vista del suelo. Al terminar, el moreno notó que Genda luchaba por reprimir su rabia.

–¡¿Cómo pudo hacerte eso?

–Pero, Genda…

–No, Sakuma– lo interrumpió Genda– no es justo que le hayas entregado tus sentimientos y él los rechazará.

–Pero, Kido admitió quererme– Sakuma suspiró y elevó su mirada– sólo que, me dijo que no podría estar junto a mí, sabiendo qu ehabía alguien que me amaba más que él.

–¿Cómo dices, Sakuma?–Genda se había desconcertado.

"Kido, ¿de verdad fuiste capaz de revelarle eso a Sakuma?"–se preguntó Genda.

–Y… ¿Kido te dijo quién era esa persona, Sakuma?

–No, no quiso decírmelo, pero mencionó que era muy cercano a mí.

"Kido creyó que lo mejor era darme una oportunidad"– pensó Genda– "Tengo que intentarlo". El portero sintió una inmensa tristeza al ver como lágrimas amenazaban con volver a brotar de los ojos de Sakuma.

El mediocampista se avergonzó de la actitud que estaba tomando.

–No…no me prestes mucha atención, Genda. Es cierto que no me siento bien, pero entiendo que es patético verme así– se secó rápidamente las lágrimas, mas le faltó una que aún resbalaba por su morena mejilla izquierda. Genda se acercó más a Sakuma y le borró con cariño esa lágrima. El moreno se sorprendió al darse cuenta de la mirada de amor que le dedicaba Genda.

–Genda, ¿acaso tú…?

–Sí, Sakuma– el pelirrojo bajó la mirada– yo soy la persona a la que se refería Kido.

Sakuma se sobresaltó. Sintió sus pupilas dilatarse y sus mejillas adquirir un tono rojizo.

–Genda, eso quiere decir…

–Sakuma, yo…– el pelirrojo decidió arriesgarse, jugarlo todo de una vez, tomó la cara de su compañero entre sus manos, y antes de rozar sus bocas…– yo te amo Sakuma.

La única reacción del mediocampista al sentirse besado por Genda, fue la de cerrar los ojos y pasar sus brazos alrededor delcuello del portero. Correspondió el beso de forma lenta, sin ninguna prisa. Genda no se sentía de ninguna manera seguro de abrir los ojos, sentía que si lo hacía, todo podía esfumarse. Sentía los labios de Sakuma tan unidos a los suyos… como siempre los había querido.

Al momento de tener que separarse, Genda lo hizo rápidamente.

–Perdóname, si te impresioné–habló Genda–, yo sólo, quería que supieras lo mucho que te amo– el pelirrojo entrelazó su mano con la de su amigo– Sakuma, respóndeme con toda sinceridad, ¿podrías corresponderme?

Sakuma estaba muy sorprendido, y aunque Genda no lo notara, demasiado feliz. Su corazón aún estaba sufriendo por Kido, pero ahora que conocía los sentimientos del pelirrojo, ahora que sabía lo que se sentía SER AMADO, no podía pedir más.

–Genda…–Sakuma llamó la atención de su compañero, el cual se veía ya un tanto preocupado y ansioso–dime, ¿cómo interpretas esto?–dijo Sakuma mientras abrazaba con demasiada fuerza al portero y lo besaba con mayor pasión que antes.

Genda reaccionó a corresponder, y a concentrase en la lucha de labios que apenas estaba iniciando.


Estaba cayendo la noche, Goenji y Kido miraban la cancha de la secundaria Raimon.

–Era obvio que no iba a quedar nadie–mencionó Kido al verla vacía.

–Y yo insisto en que esa es la mejor parte.

Kido se sonrojó tanto, que no se sintió capaz de voltear a ver a Goenji. Sabía que tanto él como su ahora novio se encontraban recordando lo mismo.

*Flash Back*

–Goenji–habló Kido sin separarse–lamento, todo lo que te haya hecho sufrir, por las decisiones que haya llegado a tomar.

Goenji no lo aguantó más. Sollozos escaparon directo de su alma, alma rota y resignada. Correspondió con dominio al abrazo de Kido, el cual ni siquiera se quejó.

–Supongo que, prefieres que después, lo olvidemos todo, ¿no, Kido?

Kido se sintió mal como nunca en su vida al escuchar la voz quebrada de Goenji.

"Soy una basura de persona"–pensó Kido.

En ese momento, Kido quedó cautivado, sintió como rodaba por su mejilla una de las lagrimas de su compañero. El delantero había acortado la distancia entre sus rostros, casi en un beso. Kido sentía claramente las frescas gotas saladas que escapaban de uno de los cielos de Goenji. Entonces, Kido se dio cuenta, las lágrimas también eran de él ahora.

–Kido, ¿estás, llorando?

Goenji sólo obtuvo como respuesta sollozos por parte de Kido, el cual se aferró más a su compañero, sentía que si soltaba a Goenji, se le vendría abajo el mundo.

–Sí, Goenji. No, no podría soportar estar lejos de ti. Y menos aún puedo verte sufrir, todo porque, yo correspondo tus sentimientos, y siempre lo haré.

Goenji se sorprendió tanto, que le fallaron las fuerzas, y él y el medio campista se vieron sentados en el piso, Kido completamente recargado sobre Goenji.

El delantero trató de levantarse, cuando notó que su compañero estaba utilizando sus piernas para aferrarse fuertemente a él. Kido sólo se mantenía abrazado y con los ojos cerrados, demostrando una enorme determinación. Ante tal contacto, Goenji sintió que su temperatura corporal aumentaba a niveles que no conocía.

–Goenji–Kido rompió el silencio que se había generado–, ¿recuerdas que me preguntaste por qué o por quién juego futbol?, pues juego por mi familia, mis amigos, y por ti, Shuuya Goenji, porque te amo.

Conmocionado, Goenji separó con dulzura a Kido de él, lo suficiente para mirarlo lo directamente. El mediocampista le sonrió con cariño, y Goenji le correspondió.

Kido decidió levantarse de Goenji, y le extendió una mano al delantero para ayudarlo a ponerse de pie. Al momento de incorporarse, Goenji le robó un beso cerca de los labios a Kido, y éste se lo devolvió en una mejilla.

*Fin Flash Back*

–Y bien, dime Kido, ¿quieres hacerlo?– preguntó Goenji en un tono bastante en serio.

–¿Eh?– Kido lo volteó a ver rápidamente.

"¿No es un poco rápido?"– pensó Kido nervioso.

–Me refiero a la técnica que aprendimos– Goenji sonrió.

Kido asintió, un tanto avergonzado de lo que había pasado por su mente.

Bajaron a la cancha, tomaron un balón que yacía abandonado en el campo y se pusieron a mitad del área.

Se tomaron de la mano y corrieron hacia la portería. Se coordinaron, sintieron la fuerza del otro y se dispusieron a patear el balón.

–¡Flecha de luz!–exclamaron al momento de realizar la técnica.

El balón salió disparado, la malla de la portería apenas y pudo resistir el impacto.

–Creo que– dijo Kido– está más fuerte que antes.

–Creo que el amor tiene algo que ver–contestó Goenji.

Kido sólo tosió un poco, algo ruborizado. Aún seguían tomados de la mano.

–Goenji, en el sueño que mencionaste, ¿no estabas dispuesto a soltarme?–preguntó Kido.

–No, claro que no.

–Y después– Kido soltó una risilla nerviosa–, ¿me atraías hacia tu cuerpo?

–Sí, más o menos de esta manera– sin soltar a Kido, Goenji hizo que el medio campista se aferrará a él.

–Y luego…–continuó Kido seductoramente– ¿me tomabas de la cintura?

Y así lo hizo Goenji, disfrutando del tono de Kido.

–Y… ¿me quitabas los googles?– Goenji se sorprendió por la exactitud de Kido. Con parsimonia, el delantero despojó a Kido de sus googles, y quedó prendido de esos ojos de un color carmín muy intenso.

–Kido– dijo el delantero– dime, ¿cómo es qué sabes esos detalles?

–Sucede que, yo he tenido, más de una vez, ese sueño.

–¿En… en serio?– Goenji quedó cautivado.

–Sí, pero si te has dado cuenta, hay una parte que siempre falta…

–¿De verdad?– Goenji habló en tono dulce– ¿y esa parte podría ser…esta?–dijo Goenji al momento de acercarse cada vez más a Kido, hasta culminar en un tierno beso, el primer beso entre ellos. Ambos buscaban que el desliz entre labios fuera lento, para disfrutarlo lo más posible. Goenji pasaba sus manos alrededor de la cintura y torso de Kido. El mediocampista acariciaba con una mano la nuca de Goenji, y con la otra se sujetaba de uno de los hombros del más alto. Y así estaban, teniendo su primera sesión de besos, en medio de una cancha de futbol, ahora sentían suyo el campo más que nunca.

No conforme con pasar sus manos por sobre la ropa de Kido, Goenji introdujo sus manos bajo las prendas del mediocampista. Kido se sobresaltó en un principio, al sentirse acariciado tan íntimamente por esas manos tan amadas. Goenji volvió el beso mucho más salvaje y rápido. Kido tratóde llevar el ritmo, pero se sentía tan en las nubes que era el delantero el que dominaba. Una de las manos de Goenji dejó de acariciar el cuerpo de Kido para dirigirse al cabello del mediocampista. Kido sólo pudo sentir como sus rastas caían sobre sus hombros.

Goenji se separó del beso para contemplar el aspecto de Kido.

–Así es, como soñaba verte–dijo antes de besarlo todavía con más pasión y acariciarle su cabello a Kido.

Éste abrazaba fuertemente a su pareja. Goenji sentía como la lujuria se apoderaba de su cuerpo. El mediocampista se percataba de que cada vez tenía que soportar mayor peso por la fuerza que Goenji ponía en sus besos y abrazos. Tanto así, que no pudo hacer nada para evitar terminar en el suelo de la cancha. A Goenji parecía no importarle, es más, ahora, con Kido debajo de él, le era más sencillo dar sus muestras de amor.

El delantero decidió incrementar la intensidad,pasando una de sus manos sobre la entrepierna de Kido, con fuerza a la vez que lentamente.

–¡Ah….!–se escuchó en el campo, al igual que se creó eco. Kido no pudo reprimir ese grito, así como no pudo reprimir los gemidos que vendrían cuando sintió rozar su ingle con la de Goenji.

–Go…Goenji, pa…para…ah…– decía entrecortadamente Kido.

–Pero, pareces estarlo disfrutando–contestó el delantero.

–Sí….sí, quiero decir que…

Goenji paró y miró a Kido con atención.

–Goenji, quiero decir que, no aquí. –Kido se ruborizó y desvió la mirada, había admitido desear lo que estuvo a punto depasar.

–Ya veo–dijo Goenji, mientras depositaba un tierno beso en la mejilla de Kido–, en ese caso…

Goenji se incorporó y ayudó a Kido a levantarse. Lo tomó firmemente del brazo a la vez que salían de la escuela.

–¿A dónde vamos Goenji?–preguntó Kido.

El delantero se limitó a sonreírle. El castaño mostró una sonrisa de cariño y confianza.

Estaba nervioso, pero si tenía a su lado al chico que más amaba, estaba bien.

Caminaban rápidamente. Después de unas cuadras se detuvieron frente a un domicilio.

–¿Aquí vives, Goenji?–preguntó Kido.

El delantero sólo abrió la puerta en señal de respuesta. El nerviosismo de Kido aumentaba.

–No te preocupes–le dijo Goenji– mis padres no están esta noche.

–Goenji–apareció en Kido un pequeño tic nervioso–¿se supone que eso me ponga más tranquilo?

Shuuya río con el comentario. Guió a Kido hasta la planta alta, donde reinició la sesión de besos antes interrumpida. Goenji aprisionó a Kido contra la pared, y sin dejar de besarlo, tanteo buscando la puerta de su habitación. Una vez abierta, introdujo a Kido en ella. El mediocampista simplemente decidió tener los ojos fuertemente cerrados, estaba consciente de lo que vendría.

Por un momento, los besos se volvieron más leves, lo que Goenji aprovechó para acercarse a uno de los cajones y sacar una corbata. Se separó un momento de Kido y la puso en el picaporte de la puerta.

–Pero, Goenji–exclamó Kido, un tanto desconcertado–, me dijiste que no habría nadie en casa.

–No, no habrá nadie. Es sólo que…siempre he querido hacerlo, colgar una corbata en la perilla…

Kido abrió mucho los ojos, y no pudo evitar soltar una sonora carcajada con la ocurrencia de Goenji.

–De verdad que, eres muy tierno Goenji.

El susodicho sonrió, cerró la puerta, abrazó a su amado y empezó a besarle el cuello.

Kido en un principio, reprimió sus suspiros, pero cuando Goenji lo colocó delicadamente en la cama y empezó a lamerlo, no pudo evitar emitir una serie de gemidos, cada vez más fuertes.

Cada vez más excitado, Goenji comenzó a acariciar todo el pecho de Kido por debajo de la ropa, buscando aún más contacto, le despojó de su chamarra, y después, su camisa, hasta dejarle parcialmente desnudo. Con cada caricia, con cada toque, Kido era presa de sensaciones desconocidas, pero muy placenteras.

Goenji, con ojos de lujuria, comenzó a besar y lamer los pezones de Kido, buscando estimular cada vez más a su novio. Lo empezó a hacer leve, y poco a poco Goenji marcó como suya cada parte del pecho de Kido. Ver a su cuerpo adquirir tonos rojizos gracias a la boca del delantero, hacía que la excitación creciera en Kido. Mientras Goenji continuaba con su tarea, el mediocampista acariciaba el cabello y nuca de su amado, con toda la suavidad que le era posible, motivándolo a seguir.

Goenji, sintiéndose cada vez más cerca de lo que más ansiaba, acarició las piernas de Kido por encima de las prendas. El aliento de Kido se sentía más agitado, jadeando cada vez más fuerte. Goenji se dio prisa en dejar a su amante sólo con su ropa interior. Pudo notar el nerviosismo en Kido, así que calmándose un poco, se acercó a su cara y depositó un tierno beso en sus labios.

–Tranquilo, sabes que eres como mi vida y no te lastimaría.

Kido dio pequeños y consecutivos besos a los labios de Goenji, con lo dicho, el delantero lo había cautivado nuevamente.

Goenji se desvistió hasta quedar en las mismas condiciones que Kido. Ansioso, Goenji metió su mano en los bóxer del castaño.

–¡Go… Goenji!– Kido se aferró a los bordes de la cama. Sentía la mano de Goenji recorrerle su intimidad en toda su longitud, acariciando, sujetando, presionando. Goenji callaba parcialmente a Kido besándole en la boca con lujuria, mordiendo sus labios, lamiéndole las comisuras de la boca. Kido sólo abría los ojos cuando una caricia era especialmente placentera.

Decidido, Goenji se separó de los labios de Kido, despojó a éste de sus bóxer y comenzó a lamer el vientre del castaño. Fue besando cada vez más bajo, hasta llegar a la parte prohibida de Kido. La besó de tronco a punta. Goenji usaba una de sus manos para estimular el miembro, acariciando los testículos, mientras utilizaba la otra para acariciar uno de los pezones de Kido. El mediocampista sólo podía jadear y sujetarse fuertementede las sábanas. Era tanta la excitación, que pensaba que en cualquier momento ya no podría respirar. Goenji lamía el miembro de Kido a lapsos de forma lenta, y después aumentaba la velocidad. Se veía motivado al escuchar el aliento cortado de Kido. Succionó cada parte hasta dejó el miembro completamenteerecto.

–Ya…ya no aguanto– a pesar de que Goenji aún tenía puestos sus bóxer, Kido notó que el miembro de su chico comenzaba a crecer a una gran magnitud.

"Pero creo que puedo hacerla crecer más"–pensóKido. Tomó a Goenji por los hombros, interrumpiéndolo de su tarea. Bajó con determinación la prenda que aún le quedaba a Goenji y succionó el miembro del delantero. Kido se esforzaba por no detenerse, a pesar de lo bien que se sentía tomar la iniciativa, tenía un gran pudor. Pudor que fue desapareciendo al voltear a ver a su Goenji con una mueca de gran placer, los ojos fuertemente cerrados y jadeando:

–Kido, por favor, ¡más!

El castaño no se hizo de rogar e incluso aprovechó sus manos para acariciar las piernas y pecho de Goenji. Éste decidió que era momento para lo mejor, y tomó a Kido con suavidad y firmeza por la cintura, sentándolo sobre sus piernas. Kido abrazó a Goenji alrededor del cuello, al moverse para acomodarse mejor, sus ingles tuvieron un roce, un contacto que hizo emitir un sonoro gemido a los dos chicos, al mismo tiempo. La temperaturade por sí alta de ambos aumentó, y el aliento de uno y otro se hizo más pesado y fuerte.

Goenji decidió repetirlo, tomando las caderas de Kido para friccionar miembro con miembro.

–Ahh!– ese era el grito más fuerte que había emitido Kido en toda la noche. Goenji vio como Kido soltaba una lágrima de excitación. Esto hizo tan feliz a Goenji, que volvió a comerle la cara a besos al castaño. Y mientras tanto, friccionaban una y otra vez sus miembros. Ambos cuerpos temblaban a causa de la lujuria, y aún así estaban conscientes de que lo mejor apenas comenzaba.

Goenji empezó a tantear la entrada trasera de Kido,ocasionado que éste se sobresaltara. Goenji dio una sesión de besos al cuello del castaño para tranquilizarlo. Kido apenas y miraba, era su primera vez y estando tan cerca de ser penetrado, se moría de los nervios. Vio como Goenji empezaba a lamerse tres de sus dedos, Kido tragó saliva y bajó la cara.

–Kido– lo llamó Goenji– si no estás seguro, créeme que yo…– Kido lo interrumpió tomándole de la cintura. Lamió los dedos que Goenji se había llevado antes a la boca.

–¿No quieres dejarme así, verdad?– Goenji se sorprendió cuando Kido llevó los dedos del delantero hasta la virginal entrada del castaño, dándole permiso para proseguir.

Goenji introdujo un dedo, provocando un gran sobresalto en Kido. Goenji besó la cara de su amado, para confortarlo. Kido abrió más las piernas para darle mayor acceso al segundo, y posteriormente al tercer dedo. Goenji no perdía tiempo para estimular y agrandar esa entrada.

Sujetó con firmeza a Kido por la cadera, elevándololo suficiente para poner la punta de su miembro en la cavidad de Kido. Al sentir el primer intentó de penetración, Kido soltó una nueva serie de gemidos incontrolables. Kido iba bajando cada vez más, dejando entrar poco a poco al miembro de Goenji. Con cada pequeña penetración, ambos emitían más jadeos. Al estar completamente dentro, Goenji gritó por la excitación, mientras Kido soltaba pequeñas lagrimas de dolor. Le gustaba lo que estaba sintiendo, pero ese dolor...

Kido, quien tenía los ojos fuertemente cerrados por el sufrimiento, sintió como los labios de Goenji besaban sus mejillas con increíble dulzura, secando sus lágrimas.

–Kido–dijo Goenji, el castaño lo miró–lamento, lo que te estoy haciendo sufrir.

Kido le sonrió.

–Goenji, no te preocupes no es nada, ¿acaso crees que no lo estoy disfrutando?– Kido besó con ternura los labios del delantero. El castaño de acercó al oído de Goenji– por favor, continúa–dijo Kido en un susurro.

Goenji se sonrojó por la actitud tan increíblemente excitante que había tomado Kido.

El delantero lo recostó delicadamente y empezó una nueva ronda de embestidas. Mientras Kido se aferraba a las sábanas, Goenji aprovechaba para apoyarse y embestir con mayor fuerza al castaño. A Kido ahora no le importaba el dolor que pudiera sentir, la fuerza de las embestidas de Goenji le generaban un placer que le estaba costando creer.

–¡Más, más rápido, más… fuerte!– articulaba Kido entre jadeos. Goenji le obedecía y se aferraba cada vez más Kido, buscando más contacto entre ambos cuerpos. Era tan intenso el momento, que no se percataron en qué momento pudieron caer al suelo y terminar en la alfombra de la habitación. Mas poco les importó. Entre movimientos, Kido terminó apoyando su espalda a la pared, prácticamente sentado sobre Goenji, quien no se cansaba de penetrarle.

Kido sentía su espalda arquearse cada vez que Goenji tocaba con su miembro un punto en particular del interior del mediocampista.

Por la fuerza de las penetraciones, Kido seencontró sin darse cuenta poco a poco incorporándose, apoyándose en la pared. Goenji sacó su miembro del interior de Kido. Ambos terminaron de pie. Goenji se acercó al oído del castaño.

–Kido, por favor, date vuelta– le dijo Goenji.

El mediocampista le obedeció, para encontrarse aprisionado fuertemente, mientras las manos de Goenji acariciaban libidinosamente el cuerpo de Kido. El miembro de Goenji se encontraba nuevamente despierto.

El delantero besaba la nuca y acariciaba el miembrode Kido. El de peinado a rastas estaba concentrado en lo que Goenji le estaba haciendo sentir, así que el recibir sin aviso una nueva penetración por partede Goenji, le ocasionó un espasmo especialmente fuerte. Siguieron cada vez con mayor intensidad, hasta que tuvo lugar el orgasmo.

Kido emitió un fuerte gritó. Sentía en su interiorla semilla de su ahora, dueño.

Kido se corrió en la mano de Goenji mientras éste le acariciaba. El delantero se llevó a la boca el líquido blanquecino proveniente de su Kido, probando su néctar.

Kido se sentía mareado de tanta excitación, a la vez que muy agitado. Goenji lo notó y lo acostó con él en la cama.

Ambos estaban recobrando el aliento. Goenji abrazaba fuertemente a Kido. Éste tenía los ojos cerrados disfrutando del calor de los brazos de Goenji.

Una vez más tranquilos, Goenji tomó suavemente la barbilla de Kido, haciendo que lo mirara directamente a los ojos.

–Yuto Kido, te amo. Todo ha sido para que no dudes del amor que te tengo, desde que te pedí que entraras al equipo Raimon.

Kido sonrió.

–Shuuya Goenji, ahora sé que te he correspondido desde el primer momento. También te amo– Kido depositó un último y tierno beso en los labios de Goenji antes de que el sueño los venciera.

*FIN*

Espero que les haya gustado, matta nee! n.n