Si, si, si, si, si; finalmente llegamos a uno de los drabbles que más me gusto escribir. Estoy particularmente orgullosa de este porque realmente siento que aquí capte la emoción que nada más había arañado en algunos de los anteriores, pero, por supuesto, ustedes, lectores, tienen la última palabra.
¡Disfruten!
Caruso – Andrea Bocelli
Las mentiras crecen como corales en el arrecife que forma ese Castillo; cada palabra es una ola que arrastra más y más desperdicios marinos y algas que se atoran entre las piedras. El aire está continuamente lleno de sal, de lágrimas, de esperanzas que no sabe si rendirán fruto…
Y él miente. Y ellos mienten.
Esto es lo que debe hacer y lo que es.
Abre la boca y las palabras fluyen como si estuviera leyendo directo de un libro; un muchacho lleno de letras, con tinta en las venas y piel de papel, que no dentro de mucho se volverá un pergamino arrugado, lleno de manchas y arrepentimientos.
Como ese hombre.
Como Bookman.
Junior es el prologo, Bookman es el acto principal.
Tiene que memorizar sus diálogos.
Y miente. Miente. Miente.
Cada palabra le escurre de la boca como veneno y es una serpiente enamorada, esperando a morderlos.
Pero en este mar se está ahogando; toda esta emoción, todo el dolor, todos los sueños ilógicos e imposibles de plasmar en ca+rac+te+res. Trazos de la pluma.
No puede hacerlo.
Y está desesperado con el aire que le llega a los pulmones, porque toda esa sal raspa y empieza a atragantarse con su acido.
Y comienza mentirse. Y se miente.
Y les miente.
Y ve como le mienten.
No deberían de confiar en él—prefiere no saber si lo hacen.
Las palabras siguen saliendo, con el ritmo seguro de un tambor, de un oleaje. La luna está llegando a la cúspide, la marea se tragara a todo.
Todo lo que es, todo lo que se supone que sea, todo lo que quería ser… no sabe que parte de él será al que salga a flote.
Yay. Sólo... yay. Estoy todavía más contento porque acabo de regresar de vacaciones justo del mar, así que ya sabrán.
Ah, ya nuevo año y apenas vamos por la mitad de esto...
Erm... ¿Felices Reyes?
