4.-Sólo una vez en la vida
-¡Mi novio, mi novio, mi novio!...Es todo lo que te escucho decir, pero apenas aparecí yo, te olvidaste de él.-la furia de Ash iba en aumento y esto era denotado en su tono de voz, que a cada minuto aumentaba sus decíbeles; venía de un lado a otro de la habitación como si con ello pretendiese apaciguar el ataque de ira que lo había invadido en ese momento.
Misty se mantenía a la defensiva, su mirada fija en el vaivén inquieto del muchacho, una mueca de disgusto dibujada en sus bellas facciones otorgandole en tanto una altivez y porte, que, lejos de arrebatarle su gracia la dotaba de una belleza casi irreal y etérea.
-¡No me olvide de él!-refutó la pelirroja adoptando el tono más indiferente que aquella situación le permitía.-El simple hecho de que en elagún momento se te haya figurado que correspondí a un beso tuyo no significa absolutamente nada...de hecho, tu contacto me asquea.-puntualizó con una mueca que intentaba ser desdeñosa y fría y que logró enerver más a l maestro pokemón, quién, para ese punto, había deteninido su marcha frenética y se había vuelto para enfrentar a la poseedora de aquellos ojos aguamarina que emulaban a gemas preciosas. Avanzó hacia ella con pasos firmes y sonoros, el seño fruncido y su boca torcida en un gesto amargo.
-¿Te asquea mi contacto?, ¿en verdad?, por que a mi no me lo pareció...-
-Pues tus sentidos te han engañado vilmente por que por ti no puedo sentir otra cosa que no sea repulsión.- nuevamente aquel tono frío se hizo presente en la voz de ella.
-¡No niegues algo que fue verdad!, ¡Por que lo que yo sentí cuando te besaba, fueron tus labios desesperados por probar los míos, la urgencia de tu deseo y tu amor buscandome!-
-¡Basta Ketchum!, ¡No permito que oses hablar de mi tan deliberadamente!, ¡¿Quién te has creído para tomarte semejante libertad de dirigirte a mi como se te dé la gana?-
El desconcierto y la desesperación que habían hecho presa del entrenador se reflejaron en el gesto doloroso marcado en su rostro, el brillo en sus ojos había menguado considerablemente y el cuerpo le tembalaba ansioso; manejado más por un impulso que por la consciencia misma tomó a la joven frente a él de los hombros y la sacudió ligeramente como si deseara que ella despertara de algún letargo largo tiempo sostenido y con ello, se diera cuenta de la relidad que la rodeaba.
-¡Ahora te suplico que te vayas, no quiero que, si Alan llega nos vea en estas bochornosas circunstancias!-la misma indiferencia de antes aún bailaba en las facciones de la líder de gimnasio, el tono frío de su voz cumplía a la perfección con la función de una daga clavada en el corazón de Ash que lo iba matando lentamente.¡Ella tenía que comprenderlo!, ¡Ella debía perdonarlo!. Aquel trato que había adoptado hacia él era una venganza tan destructiva que, el maestro pokemón estaba seguro, no quedaría de si ni las lruinas de lo que alguna vez fue. La sacudió levemente una vez más aumentando un poco la presión de sus manos sobre los hombros de ella.
-¡Abre los ojos Misty!, ¡Abre los ojos!, ¡Mira quién es real!-
Casi, como si de una orden se tratara, la joven pareció enfocar su vista en aquel muchacho que suplicaba frente a ella desesperado. El desdén de sus ojos había desaparecido y su gesto se había suavizado de tal manera que, por un momento, le pareció al azabache, había vuelto al mismo estado de serenidad que solía mostrar cuando estaba con "Alan". Lentamente subió sus manos hasta el rostro del muchacho, sosteniendo con ellas las mejillas de aquel que en tiempos anteriores, y aún ahora- por que dijera lo que dijera nunca había podido arrancarlo de su mente-ostentaba el título de su gran amor. Aquel gesto paralizó al joven de ojos almendrados quién no cambio de posición ni un ápice ante el último movimiento realizado por la chica frente a él. Las manos de la líder del gimnasio celeste comenzaron a explorar con delicadeza aquel masculino rostro perteneciente a ese hombre que durante años había sido la causa de sus desvelos; cerró los ojos para que su reconocimiento fuera aún más exacto, hace tanto tiempo,, cuando recién había perdido la vista, le hubiera gustado que fuera él-y no Alan-quién se hubiese aparecido ahí, igual de determinante que en aquel momento; le hubiese gustado reconocerlo por medio de su tacto, miralo a través de sus manos, observarlo con su alma. Aquellas facciones le parecían extrañamente familiares, ¿Tan arraigado en su memoria se encontraba el rostro de aquel muchacho que hasta sus manos parecían reconocerlo al primer contacto?, y , sin embargo, podía decir que aquel rostro ya había sido tocado por ella antes, tenia pómulos altos, una nariz fina, labios suaves, una mandíbula cuadrada, mejillas tibias y pestañas largas, todo aquello encajaba perfectamente en su rostro de una manera tan armoniosa que hacía de él, auqel niño que conocío unos años atrás, ahora un hombre completamente irresistible; fue entonces cuando un pensamiento inquitante asaltó a su mente turbando con severidad su ser por entero, sus facciones eran tan parecidas a las de él, tan similares a las de...
Abrió los ojos de golpe y mantuvo sus manos, que habían vuelto a reposar en las mejillas de él, fijas en donde habían sido finalmente colocadas y , de sus labios salió la palabra que en su mente no se había llegado a completar.
-¿Alan?-
El terror se apoderó de Ash y recorrió con fuerza su espina dorsal dándole una sensación de entumecimiento, no podía moverse, las órdenes neuronales se sucedían una a una en su cabeza pero su cuerpo le ignoraba olímpicamente, sintió palidecer su rostro, la boca se le había secado y los músculos, tensos, comenzaban a mandar punzadas dolorosas a todas las terminaciones nerviosas del muchacho. Misty aún permanecía estática en su lugar; el shock había golpeado en ella desfragmentando por un momento la realidad. Diversas recuerdos acudieron a su mente a borbotones pareciéndole que en ellos se encontraba la solución a aquel enigma que no parecía tener ni pies ni cabeza.
"Soy A-al…"
"¿Qué me dices del chico que viajaba contigo?...Oriundo de Pallet Town, actual Maestro si no me equivoco..."
"Él no te hubiera tenido lástima, es tu amigo ¿no?"
"¿Por qué él no lo sabe…? ...Con toda la influencia que un Maestro tiene ¿no crees que podría ayudarte a conseguir un tratamiento, alguna operación?. Estoy seguro que le preocupas, y lo demostraría aún más si dejaras que Ash supiera lo que te pasa…"
"Me gusta todo de ti. Tu carácter, tu cabello, tu manera de hablar, el modo en el que tratas y cuidas a tus pokémon, tus ojos, la forma en la que sonríes, tus manos… "
"Si te conozco...Sé que amas el mar y todo lo que tenga que ver con el agua, eres romántica y vulnerable aunque por fuera aparentas ser fuerte y valiente, sé que tienes un carácter difícil de controlar, que pierdes los estribos con facilidad; que eres terca, que le rehuyes a todo lo que pueda asociarte con tus hermanas, y que voluntariamente haces lo contrario para no parecerte a ellas…"
Se sintió mareada, ahora todo parecía cobrar un sentido completamente distinto al que tenía antes; sintió la náusea presionando en la boca de su estómago, con la sensación de querer vomitar sus intestinos de un momento a otro. Lo miró nuevamente como si no creyera que fuera real. La mirada de él era recíproca pero su gesto se mostraba aterrado y con algunos visos de súplica en él. Sintió entonces cómo le palpitaban las sienes, un dolor agudo y avasallante, como si un taladro le atravesara la cabeza, se extendió rápidamente a su cuello y hombros; Luego, nuevamente clavó sus ojos en el hombre que estaba frente a ella y su mirar, que hasta ese momento se había mostrado confundido y desconcertado, se volvió iracundo e hiriente buscando ver en los ojos de aquel la destrucción total de su alma, el dolor de la culpa, el sufrimiento que aquel desprecio pudiese ocasionarle. La pelirroja frunció el seño ensombreciendo y desplazando aquel gesto sereno que antes se vislumbraba en sus facciones.
-¡Tú, maldito bastardo!-acusó en un grito retrocediendo rápidamente, como si la sóla presencia del joven maestro le asqueara poderosamente. Este avanzó hacia ella cautelosamente, ante el evidente gesto de disgusto y rechazo que ella había expresado ante su acción él optó por mantener la distancia.
-Misty, déjame explicarte, déjame...-
-¡Callate!, ¡¿Qué es lo que me vas a explicar?, ¡¿Tu porquería?, ¡¿Tu maldita mentira?, ¡¿Qué?-
-¡Tú no lo entiendes!, ¡No me permitías acercarme!, ¡¿Que más podía hacer?, Odiabas a Ash y yo...yo quería estar contigo, ¡¿Que hubieras hecho tú?-
Por un minuto, por un instante, la desesperación del muchacho llegó a conmoverle; le vió dolido y ella se sintió herida también; ¿Podría culparlo de mentir por amor? Sin embargo, y a pesar de que la pregunta había logrado causar cierta conmoción en ella, aquella mentira sostenida por él durante todo aquel tiempo, ese abandono durante aquellos años en que ella se sintió perdida sin él. Le pareció una burla, ahora que veía las cosas de una forma nueva, no creyó en él, no creyó en ese amor que ahora, con gesto suplicante, el azabache le pedía, mirara con misericordia. Misty había tenido malas experiencias creyéndo en la gente, aún peor creyendo en él, por eso ahora no se tentaría el corazón, ya era demasiado tarde para enmendar errores, ya no volvería a ser la ingenua que hasta ahora había sido, ya no caería más por aquel-que aunque ella no deseara admitirlo-, seguía siendo el verdadero amor de su vida.
-¡Hubiera hecho cualquier cosa!-gritó de pronto ella dándole respuesta al cuestionamiento hecho por él anteriormente.-¡Menos burlarme de ti de la manera en la que tú lo estás haciendo conmigo!-
Ash retrocedió apenas unos pasos, luego, aún con la desesperación corriendo por sus venas se aproximó a ella nuevamente y la tomó con firmeza de los hombros.
-¡No me burlaba de ti!, ¡Era amor!, ¡Era amor!, ¡Cómo lo fue esa noche!-
La pelirroja abrió los ojos desemesuradamente y repitió con lentitud, cómo si el peso de aquellas palabras fuera extraño y de alguna manera irreal.
-¿Esa noche?- luego, como si hubiese despertado de algún sueño profundo ahogó un grito antes de que este se desprendiese de sus labios, el rubor cubrió sus mejillas y el brillo en sus ojos se visualizó por un minuto. Las sensaciones de aquella experiencia abrierón paso con intensidad en los recuerdos de la joven mientras el silencio comenzaba a envolver la átmosfera creada entre ella y el maestro pokemón. Cuando hubo asimilado todo aquello, y nuevamente la consciencia la hizo volver en si, su gesto volvió a endurecerse, su mirada se convirtió en hielo nuevamente, y de un movimiento brusco se alejó del contacto brindado por el muchacho de ojos color chocolate.
-¡Por favor no vuelvas a mencionar ese accidente horrible!-
El gesto de Ash se cubrió de dolor, de tal manera que por un segundo estuvo a punto de causar sentimientos de culpabilidad en la entrenadora de pokemón acuáticos.
-¡Eso no fue un accidente!, ¡Fue la experiencia más maravillosa...!-
-¡Fue un error, y te agradecería que no volvieras a mencionarlo nunca más!-cortó la ojiverde con un tono que lograba denotar la más pura indiferencia.
-¡No, no, no!, ¡Fue hermoso, fue increible...eso fue...lo más bello que he experimentado en mi vida!-las manos del muchacho temblaban, su gesto aún lleno de dolor y desconcierto se veía más afectado que nunca, la inseguridad y el miedo podían verse rodeándolo con una descarada insistencia.
-¡Fue una mentira!-rebatió Misty con furia sintiendo como las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos presionando cor ardorosa perseverancia buscando su próxima salida.
-¡No!, ¡Fue la verdad!, ¡La más pura de las verdades!, ¡Fue Ash entregándose a la más bella y maravillosa mujer; a la mujer que ama, a Misty!, y, fue Misty entregándose a Ash, no por algo tan vano y sórdido como el placer...sino...por amor, amor real y verdadero.-
-¡Lárgate!-ordenó la joven no deseando escuchar más nada.-¡Lárgate y no vuelvas nunca más!-
-Esta bién.-contestó el muchacho suavizando su voz para luego añadir.-Me iré por ahora Misty, pero voy a volver cuantas veces sea necesario...insistiré hasta obtener de nuevo tu perdón y podamos estar juntos sin que más secretos ni mentiras se interpongan entre nosotros.-dicho es to el muchacho procedió a retirarse dejando a una fúricay llorosa Misty Waterflower. Detrás del mutis realizado por el entrenador, la jóven se deslizó por la pared de aquella entrada al gimnasio hasta quedar completamente sentada en el piso. Abrazaba sus piernas con fuerza contra su pecho a la vez que miraba al piso con una atención completa y el dolor y la confusión reflejados en sus ojos de color aguamarina. Ella lo sabía, siempre-como todo el mundo- lo supo, sólo una vez en la vida llegamos a amar verdaderamente, sólo una vez se entrega el corazón y después, después no hay más, después, sólo para intentar olvidar uno finge enamorarse (o se enamora), busca afinidades, quiere demasiado, pero no ama de verdad. Sólo una vez se ama en la vida y Misty lo sabía, y tambipen era consciente de que aquello era una maldición, una maldición que la perseguía desde niña; desde una vez a la orilla de un río cuando, por cosas del destino su caña de pescar atrapó-sorprendentemente-no a un poemón acuático , el chocolate amargo. Su corazón desde ese entonces había decidido entregarse a él y en esa decisió la líder no había tenido ni voz, ni voto, simplemente fue arrastrada a esa corriente de sentimientos que desde ese tiempo hasta ahora no habían abandonado su alma en ningún instante. Fue a partir de ese momento que supo, que no podría amar a nadie más, y ahora su corazón volvía a repetirselo con aquella misma contundencia- e incluso una mayor- que años atrás. No importaba el tiempo, ni la identidad que Ash tomara, no importaba incluso si su voluntad ordenaba despreciarlo y escupir todo de él; porque, finalmente, fuera quién fingiera ser, pasarán años, décadas o vidas enteras, no habría otro hombre, no habría otro ser a quién su corazón eligiera. Misty sabía que su corazón pertenecería por toda la eternidad a ese, que ños atrás encontró a la orilla de un río, cuando este intentaba salvar a su pikachu de una parvada de spearows furiosos; a ese que fuera durante tantos años su mejor amigo, ese, cuyo nombre era un estigma imborrable de su alma y de su vida, él, únicamente él; Ash Ketchum.
Pues hice mi mejor esfuerzo jejejeje, pero claro jamás podré igualar el fantástico talento de L'Fleur Noir, a quién por cierto le agradezco muchisimo su permiso para hacer este side story de la noche en tus ojos y pedirle una disculpa por usar citaciones de su magnifica obra sin haberle avisado antes, de verdad lo siento... Aún asi espero que lo disfruten mucho que para eso esta hecho este fic con mucho cariño. Gracias por sus reviews y cualquier comentario, crítica o sugerencia ya saben es bien recibido. Nos seguimos leyendo!
