Bésame

-¡Yo me opongo!- y el eco de aquel grito inundó la acústica de la iglesia dónde aquella unión se estaba llevando a cabo. Las miradas curiosas se dirigieron hacia el punto donde aquella voz grave y profunda había desprendido el detonante para la interrupción de aquella boda que muchos de los ahí presentes consideraban por mucho el más grave error realizado nunca antes por la que fungía en el papel de la novia. El joven de cabello azabache y ojos cuyo color emulaba al chocolate se dirigía a paso firme por el pasillo principal hacia el alatar dónde la pareja de prometidos estaba a punto de realizar su enlace, apretó un poco el paso ignorando los cotilleos y las miradas curiosas e intrigadas de la concurrencia ahí presente. Llegó hasta las escaleras que se dirigían al altar ante la mirada atónita del sacerdote y el prometido, y bajo la furiosa mirada de la joven y bella mujer que sería deposada.

-¡¿Qué haces aquí Ketchum?-gruñó entre dientes la pelirroja cuyos ojos aguamarina chisporroteaban de ira y desencanto ante la presencia del muchacho que había llegado a intervenir en uno de los días más importantes y especiales de su vida.

-Misty…-susurró el recién llegado con una voz cargada de ternura que a la vez era acompañada por el mirar lleno de sentimientos con el que el joven fijaba su vista en aquella que durante tantos años fue su mejor amiga.-Misty.-repitió, y esto pareció enervar mucho más a la joven cuya paciencia se había comenzado a agotar apenas haber escuchado la rotunda exclamación del muchacho unos minutos antes.

-¡¿Qué quieres?-una vez más casi escupe las palabras mientras su gesto endurecido era dirigido a aquel que ahora portaba el título de maestro de la Liga. Esta vez la mirada de aquel "intruso" había tomado tientes claros de una tristeza inenarrable que era reflejada además en su gesto meditabundo cuya completa atención era centrada en la líder del gimnasio celeste.

-No es la decisión correcta Myst.-su voz fue apenas un susurro audible, casi exclusivamente reservado para ella pero que- y Misty lo había notado muy bien- había llegado a los oídos de su prometido también logrando que este mirara la escena con desconcierto y molestia ante lo que estaba desarrollándose frente a él. Las murmuraciones de la gente y las miradas clavadas en ellos sintieron cargar el ambiente con una tensión tal, que Misty, por un momento creyó asfixiarse bajo el peso de aquella bochornosa situación. Decidida a acabar con aquello la joven se enfrentó al joven que la miraba desde los escalones del atrio con un gesto que no había modificado desde su última exclamación.

-¿La decisión correcta Ash?-increpó con ironía que acompaño de su sonrisa más sardónica.- Y. ¿se puede saber que te ha hecho llegar a la conclusión de que mi decisión no es la correcta, oh gran maestro pokémon?-

La mirada del joven esta vez se tornó seria en tanto la audiencia ya había acallado el bullicio esperando el desenlace de lo que acontecía frente al altar.

-Siempre hemos sido los mejores amigos Misty-su voz aún era muy íntima y confidente cómo para dejar pasar por alto que a la única persona a la que se dirigía en esos momentos era a la más joven de las Waterflower, ignorando por completo a todos los que les rodeaban.

Una carcajada burlona salió de los finos labios de la ojiverde mientras su fría mirada se clavaba en el entrenador.

-¡Claro Ash!, ¡Y también fuimos novios, pero evidentemente tu y yo no podemos sostener ninguna relación sin hacernos daño mutuamente!-

-Myst, ambos fuimos inmaduros, ambos estabamos demasiado confundidos para luchar por lo que teníamos.-El tono del muchacho de ojos marrones había subido un poco de volumen y se había tornado más directo y serio.

-Esta claro que ya es demasiado tarde Ketchum, ahora retírate, todo lo que se haya tenido que decir ya se dijo asi que...-

-¡No!, ¡No me iré de aquí!-la determinación en el semblante del moreno logró que una nueva oleada de cotilleos y murmuraciones inundaran la iglesia, ante la mirada atónita del sacerdote y la novia, mientras el gesto de aquel que fungía como el novio se endurecía cada vez más.

Esta vez el-hasta ese entonces-silente párroco habló.

-¿Y por qué hijo, es que tú vienes a irrumpir el sagrado sacramento del matrimonio e insistes en quedarte sin aclararnos del todo por que esta unión no debe realizarse?-

Esta vez, el azabache pareció salir de la atmósfera que sólo se había creado entre la pelirroja y él y volvió su mirar hacia el cura de aquella lujosa iglesia.

-Simplemente vengo a ayudar a Misty a tomar la desición correcta.-

-¡Ella ya tomó la desición correcta y esa por supuesto no te incluye a ti!-intervinó esta vez el contrayente masculino mirando con desdén desde su posición al oriundo de Pueblo Paleta.

-¡Nadie te hablo a ti, Gary!-masculló entre dientes el joven Maestro lanzando una mirada fúrica al hombre frente a él.

-¡Ya basta!-esta vez terció Misty con dura expresión y firmeza en su voz.-¡¿Qué se han creído para hablar de mí como si yo no estuviera presente?-increpó con severidad la joven de ojos aguamarina, luego dirigiendo su mirada enmarcada por el seño fruncido en su expresión dirigió su atención al muchacho que había llegado a interrumpir aquella festividad tan importante para ella.-Aunque es verdad lo que dice Gary, Ash, yo ya tomé mi desición.-

Los ojos del aludido se ensombrecieron en tanto que una sonrisilla de suficiencia se dibujaba levemente en los labios del investigador. La expresión de melancolía que se mostraba en el rostro de Ash logró que un dolor punzante y agudo atravesara el pecho de la líder sobrecogiendola por un instante, instandola a sentir pena por el joven que había conocido en su infancia y que había tomado un lugar primordial en su vida.

-Veo que si la has tomado en verdad, pero...-

-¡Por Dios Ash que quieres de mí!-esta vez la joven no pudo retener la exasperación y el dolor que aquello le causaba.

-Bésame.-aquella simple palabra tomó una contundecia tal, que por un momento el tiempo pareció congelarse, Misty pudo sentir como un escalofrío recorría su espina dorsal, al mismo tiempo que la debilidad se apoderaba de sus piernas y todo comenzaba a girar a su alrededor.

-¡¿Qué?, ¡¿Quién demonios te crees que eres, para venir hasta acá el día de nuestra boda, interrumpirla y luego hacer semejante petición y lo que es peor delante mío!-la voz de Gary había adquirido los suficientes decíbeles como para poder catalogarla dentro de lo que se le consideraba un grito de mediana intensidad.

-¡Tú mismo lo has dicho Gary, ella ya tomó su desición, y si ella está segura lo que pase no cambiará en nada lo que ella siente por ti!-reviró el joven de ojos marrones a la vez que su mirada retornaba a la líder quién parecía no haberse recuperado del shock proporcionado debido a la propuesta tan directa del entrenador. Por fin, como si una luz se abriera de golpe ante sus ojos la pelirroja sacudió la cabeza sin apartar su mirada de la de su mejor amigo.

-¿Sólamente será un beso y ya?, ¿Te irás después?-

Un asentimiento mudo fue la respuesta de Ash a la vez que subía los escalones que lo separaban de aquella, que él estaba seguro, era el amor de su vida. Se acercó lentamente hasta dónde la joven miraba sonrojada al piso, en tanto que unos resoplidos potentes se escuchaban a sus espaldas, tal vez un intento desesperado de Gary por mantener el autocontrol sobre sus impulsos asesinos.

-¡¿Lo vas a permitir Misty?, ¡¿De verdad colaborarás en el estúpido juego de Ash?- intervinó el castaño al ver la cercanía entre su prometida y su antigua rival quién para ese momento ya estaba frente a ella apenas separados por unos cuantos centímetros de espacio.

-Gary, por favor, sólo será un beso, luego nos dejará en paz.- Iba a protestar el jóven Oak nuevamente cuando la mirada suplicante de Misty logró acallar cualquier objeción que estuviese bullendo en el interior de su novio.

-Esta bien, pero luego que se largue.-escupió con odio el rival del azabache en tanto daba la espalda a la pareja que ahora se miraba con intensidad sintiendo como el ambiente comenzaba a cargarse de una extraña energía muy parecida a la electricidad, a pesar de la frialdad en el gesto de la pelirroja un magnetismo visible se apoderó del momento en cuanto el muchacho de pueblo Paleta rodeó con sus brazos la delgada cintura de la joven.

-Bésame.-repitió en un murmullo el muchacho cerca de la oreja de la ojiverde logrando erizar la piel de esta ante la cercanía de sus cuerpos.

Besame …
A destiempo, sin piedad y en silencio
Besame…
Frena el tiempo … haz crecer lo q siento

-Tenías que esperar hasta ahora para pedirlo.-exclamó con suavidad la joven fijando sus ojos cuyo color asemejaban al mar alumbrado por los rayos del sol en los marrones de aquel hombre que durante 12 años representó todo en su vida.

-Siempre hago todo a destiempo Myst, es algo que ya deberías saber.-respondió con la misma suavidad el azabache regalandole a su vez una sonrisa a la joven que ahora sostenía entre sus brazos. Los brazos de la líder de gimnasio ahora descansaban detrás del cuello del muchacho prolongando cada vez más el momento de que la condición puesta por él fuera cumplida.

-Ahora es demasiado tarde Ash.-una sonrisa melancólica se dibujo en los labios de la ojiverde.

-Entonces Misty...frena el tiempo...no quiero que el tiempo esté en nuestra contra otra vez...-

Ambos sentian el aliento del otro chocar contra sus mejillas entremezclandose inundandolos de una ansia y deseo premeditado que al menos la ojiverde había estado intentando ocultar durante todo se tiempo. Sus rostros se acercarón más al momento que los labios del maestro pokémon cerraban la distancia entre ambos capturando en sí los labios de esa jovencita que le había robado el corazón años atrás.

Besame!
Como si el mundo se acabara después
Besame!
y beso a beso pon el cielo alreves
Besame!
Sin razón … porque quiere el corazón
Besame...

Y en aquel beso, en el que sus bocas parecían degustar suavemente el sabor del otro comenzó a tomar una intensidad más elevada, ambos saboreaban con más impetuosidad, explorando en la boca del otro, sus cuerpos arrastrados por aquella vorángine gravitatoria de sus propios sentimientos parecían fundidos en un sólo ser, como si el mañana fuera un sueño tan irreal y lejano que lo único que existiese fuera el ahora, el cual no deseaban desaprovechar ni un momento lejos del otro. El mundo ahora no existía, todo cuanto los rodeaba era anulado por las emociones del momento, ¿estaban en el cielo o en el infierno?, no lo sabían con certeza, pero por ahora esa cuestión era lo menos importante. Ahí, entregados completamente al otro no parecía que la razón tuviera cabida en el hecho que ocurria ante unos atónitos espéctadores y un iracundo prometido cuya paciencia estaba a nada de reventar; el beso era real, tan puro y verdadero cómo sólo la voluntad de sus corazones lo dictaba.

Sienteme…
En el viento... mientras yo … muero lento…
Besame…
Sin motivos... estare …. siempre contigo …

Lentamente comenzarón a frenar la pasión que invadia sus labios, con mesura fueron separando sus rostros mientras seguían siendo observados por los ahí presentes cuya miradas permanecían fijas en la historia que había tomado tintes bastante dramáticos justo frente a ellos.

-Misty.-el susurro íntimo por parte del entrenador logró un leve estremecimiento por parte de la líder quién aún mantenía sus brazos detrás de la nuca del azabache en tanto este aún rodeaba protectoramente la cintura de la joven.

-Ash.-dijo en un suspiro la pelirroja permitiendose perderse en los oscuros irirses del jóven de mirada chocolate, aspirando el olor característico de él emulante a las especias dulces de la cocina de un hogar; habló nuevamente pues la dueña de los ojos aguamarina.-¿Qué es lo que buscas de mi?-su voz era suave y cálida, tan confidente como en sus viejos años de amistad, y sus ojos antes pretenciosos de frialdad e indiferencia ahora eran un balsamo suave que no temía fijar su mirada en aquellos ojos cuya sinceridad la habían conquistado cuando era apenas una niña.

-Myst, lo único que pido es que me sientas...si esta separación va a firmar mi muerte , sólo deseo que sea en tus brazos.-

-¡Bueno, esto ya se prolongo bastante!-el grito de ira manifiesta logró arrancar un pequeño gemido por parte de la ojiverde en tanto el entrenador miraba por sobre el hombro de su amada al hombre que se acercaba amenazante hacia ellos. De un rápido movimiento Ash logró colocarse frente a la joven protegiendola de un ataque que parecía inminente.

-¡Ya basta Gary!, no permitiré que le hagas daño.-masculló entre dientes el joven maestro cuando el investigador estuvo a escasos centímetros de él.

-¡Por favor Ashiboy!-aquella frase adornada con aquel mote tan típico del castaño sonó, a los oídos del Azabache más irónica que nunca.-¡No sería yo capaz de lastimar a mi prometida!-

Los musculos del oriundo de pueblo Paleta se tensaron aún más que en un principio y se permitió adelantar un paso enfrentando a mayor cercanía a aquel que por tanto tiempo fue su rival.

-¡Más vale que no te atrevas o te haré pedazos Oak!-el tono grave y profundo de Ash logró darle a aquella advertencia un sincero tono de amenaza que logró arrancarle una media sonrisa al nieto del profesor.

-¡Misty!-llamó "el prometido" esta vez dirigiendose a la jóven, esta a su vez miró directamente a los ojos de aquel que había llegado a proponerle compartir un futuro juntos y que la había llevado hasta aquel día, hasta aquel momento.

-P-perdoname...Gary...yo...-El joven castaño cortó a la líder antes de que esta pudiese seguir, luego con paso solemne avanzó decididamente hacia ella pasando de largo a cierto entrenador cuya mirada asesina seguía con obsesiva atención cada movimiento realizado por el investigador pokémon. El novio- si es que aún podía darsele ese título- llegó hasta dónde la ojiverde lo miraba con consternación, luego haciendo una reverencia ante ella, tomó con delicadeza su mano y depósito un suave y delicado beso en ella logrando con esto que un ligero rubor se apoderara de sus mejillas.

-No te preocupes Misty, es evidente que ya has elegido tu destino y ese...no es a mi lado...-

-G-Gary...yo...lo siento tanto...-

-No te preocupes, sólo sé feliz.-puntualizando de esta manera el castaño dio la media vuelta esta vez para enfrentar a un sorprendido y descolocado Ash Ketchum quién parecía apenas estar asimilando todo aquello desarrollado frente a él.-¡Y tú Ketchum, más te vale que la cuides o te las verás conmigo!-advirtió con una sonrisa al azabache quién, ante el gesto familiar del joven Oak devolvió la sonrisa y contestó.

-No tienes nada de que preocuparte pues bien sabes que daría mi vida por ella.-

Luego y frente a la mirada atónita de todos los invitados, el joven investigador salió con paso diligente de la iglesia sin volver por un segundo la mirada hacia atrás. Unos minutos después cuando el shock hubo pasado y la tensión del momento anterior se había dispersado, la atención volvió sobre los dos jóvenes que aún permanecían sobre el altar de aquel cálido templo ubicado a las afueras de la ciudad.

Nuevamente, como si un velo de protección especial los cubriera e ignorantes del mundo que los rodeaba se acercaron lentamente el uno al otro, nuevamente como si el mañana fuera un momento inexistente y lo único que les perteneciera fuera el ahora volvieron a enredar sus manos alrededor de sus cuerpo mirandose de lleno, sintiendose uno mismo, lejos del mundo real.

-Ash.-habló Misty en un murmulló mientras su mirada, cargada de amor se fijaba en los ojos de aquel que desde siempre había sido el amor de su vida.

-Misty, quiero vivir contigo para siempre...-esta vez el tono del entrenador serio pero sin perder su ternura logró que una sensación placentera recorriera la espina dorsal de la jóven pelirroja.-Cásate conmigo por favor.-

-Ash.-la ojiverde sintió derretirse ante la cercanía del joven de cabello negro mientras en su mente no podía hilarse ningún pensamiento coherente.

-Sólo dí que si.-exclamó el muchacho acercando a escasos milímetros su rostro al de ella.

-Bésame.-pidió la jóven con desesperación a lo que el muchacho sonrió complacido capturando los turgentes labios de la chica con los suyos.

Besame!
Como si el mundo se acabara después
Besame!
y beso a beso pon el cielo alreves
Besame!
Sin razón … porque quiere el corazón
Besame...
Besame!
Como si el mundo se acabara después
Besame!
y beso a beso pon el cielo alreves
Besame!
Sin razón … porque quiere el corazón
Besame...

Nuevamente el beso fue parado por ambos entrenadores ante la falta de aire en sus pulmones, se mirarón con infinita ternura sin separar sus cuerpos ni un sólo milimetro, luego, aprovechando aquel momento el Maestro pokémon aprovecho para volver a su cuestionamiento nuevamente.

-Aún no me has respondido Myst.-

-Ash...-la voz de la pelirroja sonó esta vez ciertamente más complice y sin embargo con cierto tono de increpación.

-Myst... por favor.-el tono suplicante del muchacho logró que una sincera sonrisa asomara en los labios de la joven.-Myst...¿Tú no...?-

-Ash Ketchum...yo...Misty Waterflower...quiero ser tu esposa...y también...deseo que tú seas mi esposo, para compartir nuestras vidas, nuestros sueño y amarnos por siempre y para siempre.-respondió finalmente la chica logrando que una risa de franca felicidad escapara de los labios del entrenador.

-Yo...acepto...y me quedo contigo para siempre...-puntualizó el muchacho de ojos marrones para nuevamente adentrarse en una nueva sesión de besos compartidos con ella, su amada, su destino.

Besame asi, sin compacion …
Quedate en mi , sin condición…
Dame tan solo un motivo …
Y me quedo yo.

No sé, me quedo terrible y horrible no me gusto jejejejeje pero lo hago con cariño para que lo disfruten un agradecimiento a L'Fleur Noir y a Original Mermaid gracias por sus comentarios, en verdad me animan mucho a seguir y gracias por los halagos que no merezco. Ya saben esto lo hago con mucho cariño para ustedes espero que disfruten la lectura. Nos seguimos leyendo!