Konnichiwa! como me lo pidieron actualize esta historia, una disculpa por la demora (de verdad ando corta de tiempo e inspiración u_u).
Muchas gracias por sus reviews, son muy amables en dejarlos ^^ y motivarme a continuar el fic :D
Nota: Me gustaría decirles que re-edite el capítulo 3 de esta historia hace una o dos semanas, no recuerdo bien; sólo cambie la forma de la narración; pero quede más satisfecha con eso; la pueden pasar a leer sí quieren, o sí no; pues no pasa nada ^_^
KHR no me pertenece, es de Amano Akira
El agua de la catarata corría como una cortina; detrás de ella se filtraban unos rayos de luz a la oscura caverna, las cobrizas rocas se hallaban humedecidas; una que otra gota de agua caía rítmicamente seguida de un eco hueco; a metros de la entrada se encontraba un joven de piel nívea recostado sobre las piedras; su expresión era de dolor a pesar de estar dormido, su boca soltaba bocanadas de pequeño humo debido a la temperatura; su rostro sudaba.
—Tsk, hay miles de mujeres estúpidas en la tierra— bufaba molestó el peli-plata después de chocar con una chica. Minutos después llegó a un parque desolado con una fuente en el centro del mismo. Repentinamente una luz morada empezó a aparecer del agua. Todo fue cubierto por el color violeta y después un rostro serio y frio se mostró.
— Gokudera Hayato— siseó el ser que acababa de aparecer, sus cabellos negros se mecían con el viento.
— Tch. Hibari, ¿qué ordenes tienes del Décimo?— preguntó con su voz algo ronca, este le miró sin emoción, alzando sus tonfas.
— No recibo órdenes de herbívoros— expresó con una leve molestia.
— ¡Maldición Hibari!, no estoy jugando, dime qué tengo que hacer— escupió el albino; el peli-negro bajó sus armas, las guardó y regresó a la fuente por dónde vino diciendo.
— Busca a la sacerdotisa de la luna, Byakuran está detrás de ella para romper la maldición—. Una esfera de color morado con picos envolvió al moreno, el peli-blanco quiso preguntar más detalles, pero antes de poder, aquel ser había desaparecido.
— Tsch; Hibari no Yatsu*—dijo molesto, observó la fuente otro poco repitiéndose las palabras "busca a la sacerdotisa de la luna"; después se viró por donde vino, caminando hacía las transitadas calles. Sin embargó cuando salió, no había gente; ni una sola alma; sus sentidos se alertaron sintiendo peligro, miró hacia varios lados y nada. Repentinamente escuchó una risa en el aire.
— Te encontré~ shishishi~—. Varios cuchillos salieron de la oscuridad, el albino logró evadirlos por milímetros.
— ¿Qué diabl-?— la pregunta fue interrumpida por otra voz.
— Yare~ Yare~ Fue más fácil de lo que pensaba— se escuchó decir.
— Shishishi, soy un príncipe, siempre encuentro a mi presa—.Se burló el ente desconocido; las orbes verdes del albino buscaban de un lado a otro el lugar de dónde provenía la voz.
"¡Maldición!" pensó el oji-esmeralda.
— Ushishishi; Gokudera Hayato. Serás un perfecto cactus, shishi—. De arriba de un edifico cayó grácilmente un joven de hebras rubias con navajas en mano.
— Temee, no jodas; ¿ahora están de lado de los Mare?— indagó el muchacho viéndolo desafiante; el pelirrubio ensanchó su sonrisa, lanzando otro tanto de cuchillos, Gokudera intentó evadirlas, pero de inmediato las cuchillas se ladeaban un poco y le herían.
— Shishi~ , a Varia no le importan los pequeños conflictos de Tsunayoshi— comentó sonriente el atacante.
— Yo estoy por el dinero, prometieron una buena cantidad— mencionó un bebé con un chupón flotando en el aire.
—Desgraciados… ¿qué quieren entonces?—. La sonrisa del pelirrubio desapareció, y la boca del pequeño se torció ante la pregunta.
— Algo que el Vongola Decimo no puede darnos— se escuchó la voz del príncipe de manera misteriosa; lanzando más cuchillos que se oían partir el aire.
Las orbes esmeraldas se abrieron de golpe, el peli-plata intentó sentarse, ladeando un poco su cuerpo, logró recargarse sobre las piedras. El vampiro miró hacia la cascada, una tenue luz azul se colaba por las líneas de agua, quería salir pero su cuerpo se encontraba entumecido.
— Tsk. No puedo fallar de nuevo—. Se dijo así, mirando el caer del agua; cerró sus ojos. Lentamente una esencia invadió sus sentidos, era el aroma de varias plantas mezcladas, así como una que otra flor.
Se escucharon unos ligeros pasos caminar hacia dónde él estaba, el albino no sintió amenaza alguna, así que se mantuvo relajado; la persona entró por el pequeño hueco que había; ahora sus prendas eran diferentes a la de la vez pasada; esta vez traía un hakama* *de color rojo, una camisa blanca holgada con las mangas largas en color blanco, unos tabi***y unas geta.
El muchacho la observó por segundos a la chica; preguntando.
— ¿Eres una sacerdotisa?— las cejas cenizas estaban entrecerradas, sus ojos esperaban la respuesta.
— Soy una aprendiz. Es mejor que usted no hable ni se mueva; aquí traigo unas plantas que seleccione especialmente para que anularan el veneno de su cuerpo— habló la muchacha tranquila, colocando el recipiente de madera en el piso; sacó un pañuelo de sus ropas, se dirigió a la catarata y lo mojo, luego regresó con el chico y presionó el pañuelo sobre la llaga; este reprimió un quejido.
— Eres demasiado torpe para curar, baka onna— lanzó las palabras, la muchacha presionó un poco más.
— Haru no es una baka onna; desconocido-san— respondió con un tic; el albino gruño.
—Tch. Arde, baka. Por cierto, mi nombre es Gokudera Hayato—. La miro fijamente con esas gemas verdes.
— Hahi! Sumimasen; creo que Haru apretó demás desu— reverenció la chica, alejando la tela de la herida. Luego se percató de que parte de la camisa del muchacho le estorbaba para curarlo; pero no sabía cómo decirlo.
— Eh… Gokudera-san, bueno… su manga derecha, necesitó cortarla para que pueda colocar bien la mezcla que hice— murmuró.
— Hmp— el joven se arrancó la manga bruscamente— ¿satisfecha?
— Hai-desu— contestó sorprendida; luego empezó a colocar la masa de hierbas en la herida mientras recitaba varias palabras en cantos del shinto. Gokudera prefirió no interrumpir a la mujer, además era nuevo para él escuchar a una sacerdotisa autentica cantar conjuros.
— Bien…, Haru terminó con esto desu; ahora nada más tiene que esperar a que las hierbas cambien de color verde vivo a negro; entonces las plantas habrán absorbido todo el veneno.
La morena alejó aquella jícara de madera, luego de una de sus anchas mangas sacó algo envuelto en un trozo de tela; el peli-plata le miró con una ceja alzada.
Ella empezó a desenvolver lo que había en el paño; sacando un pequeño trozo de pan; algo apenada dijo mientras lo colocaba frente al muchacho.
— Es lo único que pude conseguir de cena-desu; sé que no es mucho, pero comer le ayudará mejorar—. El oji-esmeralda frunció su entrecejo.
— No necesito eso; nosotros podemos vivir sin comer por bastante tiempo— bufó con orgullo.
— Hahi! Pero es necesario para recuperarse más pronto; tómelo—. Ella mantenía sus manos extendidas. El peli-cenizo suavizó un poco su mirar, aceptando aquel pedazo de pan; era sencillo, pero estaba sabroso y blando. Ella le miró con esos ojos cafés algo expectante.
— ¿Qué tal está?— preguntó dudosa; el chico ladeo su rostro, sus cabellos taparon parte de su faz.
— Nada mal, g-gracias— se sonrojo un poco; pero continuaba masticando con cierta elegancia. Haru sonrió satisfecha contemplando al chico.
— Gokudera-san; ¿usted dijo que era un vampiro, verdad?— inquirió; él volteo a mirarle.
— ¿Y?
— Bueno, sé que existen youkais, tengus, seirei, kami-donos, etc; pero no había escuchado de vampiros ¿cómo es que se originaron?—. Él medio-vampiro suspiró.
— Hace miles de años, nuestros ancestros fueron maldecidos por una diosa; desde entonces somos seres lunares; es decir, vampiros, hombres lobo, o híbridos de una mezcla de razas; aunque lo último se dio después de la segunda generación, pues los de la primera sólo podían tener un hijo en sus vidas con alguien de su misma especie debido a que no podían dejar la luna. Pero con el paso de las décadas la diosa que nos maldijo se apiado de nuestros antepasados porque al no alimentarse de ningún ser terrestre, ellos empezaron a morir al paso de 200 años. La diosa dio el permiso de que los de la segunda generación podían visitar la tierra una vez cada cien años, pero conforme el tiempo pasó, el conjuro de la diosa empezó a debilitarse; así que ahora podemos viajar cada vez que queramos a la tierra.
— Ya veo… Haru no entendió muy bien desu— comentó con un puchero, el chico resopló en molestia.
— Baka…
Miura estaba por replicar cuando ambos sintieron una presencia externa a la de las sacerdotisas; el peli-cenizo se tensó, mientras que ella con algo de desconfianza salía para ver que era.
— Es peligroso tonta— refunfuño; ella le miró sonriente.
— Es mi deber como Miko, Gokudera-san; no puedo dejar que cualquier ser entre a los dominios de Tsukuyomi-sama.
Después de eso, el chico intentó seguirla, pero su cuerpo aun no le respondía; así que se quedó sentado, pensando: "Tsk. Bueno, es una mujer tonta; además no debo preocuparme, ella no es la miko que busco".
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Lejos de ahí se escuchó el retumbar de un trueno, y el gritó de aquella chica.
— Voiiiiiii! Levi, eso fue demasiado para una mocosa— gritó un hombre de piel tostada, y cabello blanco.
— Sí es por el jefe, no me importa atacar a niños o mujeres— replicó un hombre de bigotes y cabellos negros en punta al tiempo que guardaba algo semejante a unas sombrillas en su espalda.
— Tch. Y si ella es la mujer que buscamos ¿qué harás?— comentó con un tonó medio modulado, mientras ladeaba en negación la cabeza.
— No puede ser; según Byakuran, la mujer debe ser hermosa, con un aire de elegancia y sensualidad; como la luna misma; esa niña no es la persona que buscamos— respondió molesto.
— Voii! Sí cometes un error el estúpido del Jefe te asesinará antes de morir, haz lo que quieras— El peli-blanco se viró, recargándose en un árbol.
— Bien, esté será el golpe final— comentó para ponerse en pose de ataque.
— Hahi! Haru no puede morir aquí desu— murmuró para sí la chica.
— Sayonara…
Todo se ilumino de color verde, la descarga quemó hasta el pasto que había en el lugar, a varios metros alejados de la catarata.
En ese momento cuando todo estaba despejado, los atacantes observaron que no había ningún rastro del femenino cuerpo, Squalo chasqueó su lengua, Levi sonrió.
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El albino escuchó cada estruendo de la batalla, no le importaba qué pasará con esa mujer, pero al menos le debía algo por su sangre, y el pan, y que lo ayudará; ok, estaba un poco en deuda; pero sólo iba a ver sí estaba bien; pero de verdad no le interesaba.
Así que lentamente se levantó, comenzando a caminar hacia la salida; apoyándose de las piedras del lugar para equilibrarse debido a fiebre que aún tenía, pues el veneno era muy fuerte.
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— Espera, hay algo extraño…— pronunció el peliblanco con precaución, mirando hacia varios lados.
El silencio y la tenue luz lunar era lo que había en aquel paisaje de árboles, lago y flores, nada más. De repente se escuchó una sedosa y burlesca voz.
— Oya~ Oya~ No esperaría nada menos del mejor grupo de cazadores en la tierra. No es así, mi querida Chrome— terminó de hablar aquel hombre de cabellos largos en peinado zig-zag con tridente en mano, mirando a la aludida que asentía ante las palabras.
— Si, Mukuro-sama
— Kimi-tachi; cállense o los morderé hasta la muerte— amenazó un hombre de hebras negras con unos metales en mano, y un brillo en sus ojos.
— Oya~? Hibari Kyoya, debería de ser más tranquilo. Sawada Tsunayoshi le encomendó algo importante—. El moreno bajo sus armas; tomó entre sus brazos a la mujer que yacía en el pasto inconsciente; miró de soslayo a su enemigo declarado y los sujetos denominados "Varia"; y se marchó.
— Tsk, así que los Vongola no sólo enviaron a ese mocoso. También estás bajo las ordenes de Sawada Tsunayoshi— gruño el peli-blanco al de ojos bicolor mostrando su espada.
— No, él es mi meta; pero por el momento necesito eliminar a Byakuran y sus propósitos, kufufu~— respondió lanzándose al ataque.
— Voii! Kizama; te partiré en dos— gritaba atacando al peli-azul.
— Kufufu~ creo que será imposible—. Dijo moviendo su tridente al tiempo que un número aparecía en su ojo derecho. El piso empezaba a desplomarse, los Varia perdían el equilibrio, pero algo les devolvía una parte de piso para que se mantuvieran parados.
— Yare~ Yare~ El Jefe tenía razón, unos inútiles como ustedes necesitarían un ilusionista—. Comentó neutral una voz, después salió un bebé en el aire mirando al ser que tenía heterocromia(1).
— Shishishi~ necesitan de un príncipe para tener éxito— se mofó otra voz mientras la ilusión de ambos contrincantes se desvanecía.
— Oya, oya. Al parecer la mayoría de sus miembros están aquí. Chrome, necesito que te encargues del bigotón y el pequeño— susurró con mofa.
— Hai, Mukuro-sama—. Aceptó la muchacha, sus orbes entre azules y violetas cambiaron a un tono rojizo; la chica empezó a lanzar algunos ataques.
Mukuro por su parte iniciaba su pelea contra el capitán de aquel escuadrón, mientras esquivaba unas cuchillas.
— Un momento, no pueden pelear en este lugar, es tierra sagrada—. Interrumpió una dulce voz perteneciente a una chica de cortos cabellos castaños y ojos miel.
Los presentes se detuvieron al sentir la amabilidad y el calor de que emanaba la persona de ojos miel.
— Voiiiiiiiii! Kizama, ¿eres la sacerdotisa de este templo?— preguntó estruendoso el espadachín, ella asintió dubitativa.
— Ushishi~ son esto tenemos la mitad ganada— sonreía un pelirrubio de manera amplia.
La joven les miraba algo temerosa; ella había venido en busca de su amiga, pero no la encontró, después vio esa pelea e intento detenerla; ahora sentía miedo, pero como sacerdotisa que era, debía de evitarlo.
— ¿Q-quiénes son?— preguntó con cierta timidez.
"No puede ser que me haya equivocado de mujer; según mis datos, la otra chica era la sacerdotisa de la luna, aunque está tiene más carisma. Pero hay algo extraño…" pensaba Mukuro al observar a la castaña.
Los Varia estaban por atacar a la muchacha para dejarla inconsciente cuando sintieron una fuerza externa que hacía presión sobre sus cuerpos, les hacía sentir mal.
— Aléjense de este templo; seres de la oscuridad. Tienen prohibido poner un paso dentro de tierra sagrada—. Ordenó con fuerza una voz madura, apareciendo una mujer de unos cincuenta años de pelo cano; llevaba un traje especial de que mostraba su rango; era la abadesa.
La mujer observó a los extraños, recitó unos hechizos y los Varia salieron aventados de aquel lugar, fuera de los sellos protectores.
La mujer posó su vista en los dos que quedaban, su presencia era en cierta forma peligrosa, pero no hostil.
— ¿Qué quieren en estas tierras?
— Buscamos a la sacerdotisa de la luna, se encuentra en peligro—. Mencionó la voz de una chica con timidez; ella se colocaba a lado del peli-azul.
Aclaraciónes de algunas palabras:
Yatsu= tipo, tio, se refiere a una persona de manera informal
Hakama= son los pantalones -por así decirlo- de las sacerdotisas, las cuales usualmente son rojas
Las blusa de manga larga y ancha, en los hombres se llama Kimono, pues en las mujeres el Kimono es el largo; así que al no saber el nombre la decribí así, espero se hallá entendido; sino, una disculpa.
Tabi= son los calcetines que están separados en dos y entran en las geta (sandalias)
Heterocromia= se refiere a la característica de Mukuro al tener un ojo azul y otro rojo.
Aclaraciones del fic:
Hay cosas que no he explicado, ejemplo: ¿cómo llegó Varia y logró pasar los sellos? ¿cuándo Mukuro dejó Italia y se entero de todo sí andava en la tierra? ¿cómo es que Chrome es vampiro? ¿Por qué a Gokudera cuando bebe sangre sus orbes se vuelven verde metalico y a algunos de color rojo? ¿qué hacia Hibari a lado de Mukuro sí le odia y quiere pelear contra él? ¿por qué llegarón primero Squalo y Levi y después Bel y Mammon? y otras cosas que no quedan claras ¿o cómo está eso de la maldción y el pasado de hace miles de años de los Vongola?.
Sé que es confuso, pero por favor toleren mis inconsistencias, de verdad que poco a poco se resolveran esas dudas, también disculpenme sí soy algo reduntante en unos aspectos, pero creo que deben de explicarse a detalle o sí no quedarían huecos.
Cualquier duda, aclaración, comentario o crítica; la agradeceré ^^
Agradesco los reviews de:
Ichigo
Angelzk
Mary-chan
Miku Takamine
Vicki27
De verdad muchas gracias, los agradezco mucho; pido una sincera disculpa al no responderles de forma personalizada, pero de verdad agradezco el tiempo que se toman para leer mi fic y dejar sus comentarios: Gracias ^_^
Sin más me despido; cuidense mucho; bye~!
¿review? onegai
