Capítulo II. Es un honor que sigan leyendo :)

Disclaimer: Todos los personajes y la historia original de Bleach pertenecen a Tite Kubo, a nadie más.


Somos ingenuos al creer que avanzamos, mientras el ayer lentamente se recicla, convirtiéndose en el mañana.

La vida es todo un círculo, un astuto círculo.

Capítulo II

Nuevas misiones, viejos encuentros

Los rayos del sol iluminaban lo que no brillaba por sí solo. Él llegó y descubrió que todo había cambiado, que en vez de casas, edificios y en vez de edificios, más edificios. Más población, más de todo. Pero aun así no se extrañó pues, tal y como esperaba, el mundo había continuado su rumbo incluso luego de tantos años. Por más que trató evitarlo, falló en el intento de evadir el vacío que se formó dentro de su pecho, mientras recorría con prisa frenética la ciudad, en tanto luchaba por controlar la cólera que recorría en espasmos incesantes su cuerpo. Si la situación que rodeaba su visita hubiera sido otra, estaría feliz porque todo allí parecía estar mejor que cuando solía pasearse por las orillas de aquel río que atravesaba la ciudad, atrayendo peligro al lugar que amaba. Debía recordar que el tiempo no pasaba igual en el mundo real que en la Sociedad de Almas, pero aun así, ese tiempo lo presionaba y lo encerraba dentro de treinta años que no parecían ser suficientes para todo lo ocurrido. Cada año pasó lentamente, pero la historia se seguía haciendo a sí misma corta cuando era comparada con la versión de su corazón y todo lo que en él se albergaba.

No pudo evitar recordar las circunstancias por las cuales terminó de nuevo allí, buscando desesperado alguna forma de controlar su turbia alma y el deseo de matar que no parecía querer dejarlo.

Ese día llovía, a veces. Él despertaba, de a poco. Pensando que debía esforzarse en no pensar, pensaba. Siempre era lo mismo e iba todo igual. A veces parecía diferente, pero no. Ayer había parecido diferente, pero de nuevo no. Qué patético. Él vivía en algún lugar alejado de la población del Rukongai, cerca del distrito 78, en una casa que era suficiente para lo que necesitaba. Se dedicaba a lo que se dedicaban ellos, pues ahora era uno más. ¿En qué momento sucedió? Se había dado cuenta hace años que el sentido de su vida como Shinigami se había perdido el día en que dejó de ser capaz de proteger a las personas que amaba, por el bien de ellos, pero no podía hacer ninguna otra cosa, sólo esperar un mañana al que no le siguiera otro exactamente igual.

Alguien lo visitó y no se extrañó, solía pasar. Era algún desconocido que venía a avisar, a dejar un mensaje. Él fue amable, el desconocido se fue. Suspiró al ver las gotas caer y el recuerdo de la lluvia que se reflejaba en ellas. Esperó que el tiempo mejorara, pero sólo lo hizo a veces. Tenía un mal presentimiento de ese día, ¿sería diferente? Mejor que nada. El futuro ya no era lo que solía ser y el pasado se había extinguido hasta convertirse en fósiles de recuerdos. Las horas pasaron y decidió ir a la cita que le esperaba, la lluvia incesante insistía en acompañarlo y él sólo podía dejarse llevar.

-A veces es inevitable pensar en los viejos tiempos, ¿no crees, Kurosaki-san?-comentó el Capitán Ukitake mientras observaba el jardín siendo lentamente abrazado y envuelto por cielos sombríos. Había invitado a Ichigo a tomar el té dentro de los cuarteles del décimo tercer escuadrón. No parecía haber mucha gente alrededor, últimamente las cosas se habían mantenido tranquilas y no había demasiado trabajo por hacer.

-Supongo-contestó, intentando inyectar la mayor indiferencia a su voz. Jushiro sonrió, a Kurosaki aún le era imposible recordar sin dolor y era su esfuerzo por ocultarlo lo que lo delataba.

-Me gustaría que algún día dejaras de lamentarte y vinieras a formar parte del Gotei 13. Sabes muy bien que tendrías un puesto garantizado aquí dentro. Si te lo propusieses, fácilmente conseguirías uno como Capitán.-

Ichigo tardó un tiempo en contestar, pero su viejo compañero esperó a que se relajara.

-Simplemente no es mi estilo-contestó de repente, ahora despreocupado y sonriente- Nunca podría seguir sus reglas absurdas, lo sabes, Ukitake-san.

-Nunca cambiarás, ¿eh?- Jushiro se calló un momento antes de continuar y cuando habló de nuevo, lo hizo con cautela- Sin contar con que lo único que podría haberte hecho cambiar de parecer, ya no está.-

-Ella no habría cambiado nada.-respondió Ichigo, tajante.

-Ah, no sé de qué "ella" hablas. Pero ahora que lo mencionas, recuerdo una "ella" que fue la razón por la que decidiste quedarte aquí y lo mínimo que podrías hacer por su memoria es dejar de llamarla "ella"-antes de que el muchacho pudiese responder, Ukitake continuó- De todas formas, no es por eso que te he llamado. Debo cumplir con informarte que el Capitán Comandante quiere pedirte un favor. A pesar del distanciamiento entre el Gotei 13 y el Shinigami Kurosaki Ichigo, no creo que él vaya a negarse a ayudar a la organización, ¿me equivoco? A fin de cuentas, tal y como en los viejos tiempos y una vez más, los objetivos de ambos son los mismos.- Ukitake hizo énfasis en la última frase y se divirtió viendo la expresión de confusión y sorpresa que había tomado la cara de Ichigo mientras preguntaba a qué se refería.

-A que nuestro objetivo es, de nuevo, proteger a Karakura-respondió satisfecho.

-¿Por qué necesitan hacer una cosa así?- no podía creer lo que escuchaba, llevaba mucho tiempo sin escuchar el nombre de su ciudad natal y temía que algo muy malo estuviese ocurriendo- Quiero decir, Karakura está protegida, según tengo entendido, sin siquiera ayuda del Seireitei, ¿qué ha sucedido?, ¿está todo bien?- pensó en hollows, en Espadas, en Aizen, en cualquier desgracia acaecida anteriormente en el pueblo. No podía evitar sentirse asustado.

-No me corresponde a mí hablarte sobre eso. Lo mejor es que vayas a hablar con el Capitán Comandante de inmediato y no pierdas más tiempo-hizo una pausa y con gravedad en la voz continuó- Esto te interesa, Ichigo, créeme.-

Se extrañó por la repentina familiaridad y preocupación con la que se expresó Ukitake, hacía mucho no veía esa mirada en él, quizás desde…

"Anda, ¿qué esperas?" fue lo próximo que agregó antes de seguir tomando su té, sonriente. Al parecer, había revuelto el corazón del chico que se levantó y, soltando un tenso "nos vemos", se dirigió a los cuarteles del primer escuadrón, ansioso por saber lo que le esperaba allí dentro.

Apenas se encontró cerca, aminoró el paso y comenzó a pensar en lo que había sucedido hasta ahora. La conversación con el Ukitake-san había sido todo menos cómoda. No estaba entendiendo del todo el acontecer de aquel día, sobretodo porque el capitán se había atrevido a tocar temas que él sabía desde hace tiempo que eran delicados para Ichigo. Hoy habían hablado de todo lo que entrelíneas habían aprendido a callar, pero debía haber una razón y sabía que estaba a punto de averiguarla.

Comenzó a caminar por los pasillos, cuando cayó en cuenta de que un hombre iba hacia él, vistiendo un haori que Ichigo sabía, llevaba el número seis en la parte de atrás.

-¡Byakuya!-saludó, algo sorprendido de verlo, después de un tiempo.

-Kurosaki Ichigo-respondió, monótono-¿qué asuntos tienes tú aquí?-era un saludo de esperar, sin embargo, en su mirada vio que Byakuya no era el mismo hoy. Desde aquel día, no sabía si la relación de ambos se había vuelto más fría o más entendida. Tan sólo sabía que ésta había cambiado y algo estaba inquietándolo, no cabía duda.

-Quizás los mismos que tú-contestó Ichigo, pensando en el importante problema sobre Karakura, aunque luego de decirlo, pensó que éste no debería tener nada que ver con Byakuya… Pero todo el día estaba muy raro por sí solo. De hecho, puede que no estuviese siquiera equivocado, pues un apenas perceptible asomo de sorpresa alcanzó el rostro del capitán por un segundo. Y él lo notó.

-Absurdo. Tus problemas y los míos están muy lejos de ser comparados-de repente, Byakuya desvió la mirada (algo que no solía hacer) y agregó-Ya has hecho suficiente, abandona esto-y se retiró sin decir otra palabra. "¿Qué demonios fue eso?" Ichigo no lograba relacionar nada. Karakura era su batalla, siempre lo había sido. Lo más probable es que Byakuya estuviera hablando de otro tema, se dijo, pero aún persistía en él un mal presentimiento, más allá de cualquier cosa.

Mientras seguía pensando, continuó su camino y, sin darse cuenta, ya estaba frente la oficina del viejo Yamamoto. Agradeció haber podido dar el paseo en silencio, sin encontrarse con nadie más que Byakuya, no estaba de humor y se encontraba un poco nervioso. Entró. Silencio total. Ese lugar no cambiaba, ¿por qué coño algunas cosas cambian, otras quedan jodidamente igual?

-Kurosaki Ichigo- saludó la voz grave de Yamamoto. Conservaba el mismo aspecto y tenía la misma expresión impenetrable de siempre.

-¡Viejo! Años sin verle, la verdad…-

-Debo hablarte de un tema que, muy especialmente, te compete a ti-lo cortó el Comandante, molesto como siempre por la manera en la que Ichigo acostumbraba dirigirse a él.

-Sí, ya sé, ¿qué es lo que sucede con Karakura?- decidió ser directo, cansado de todo el misterio, siempre odiaba el maldito misterio.

-Esta mañana hemos detectado en Karakura una presencia muy fuerte, de alguien sobre el que hace mucho tiempo no teníamos noticias-prosiguió-creo que conoces más que nadie dicha presencia y el peligro que puede suponer para ambos mundos…-

Su cuerpo se tensó repentinamente. Pensó en la conversación con Ukitake, con Byakuya, todo tomaba un sentido absurdo, no era posible…

-Sin embargo, ésta desapareció minutos después sin dejar el más mínimo rastro. Es por ello que debido a tus habilidades, fuerza y conexión con el mundo real, en especial con Karakura, hemos decidido pedirte el favor de que vayas a averiguar cuán grave ha sido esta repentina aparición. Como estás tan familiarizado con el enemigo, confiamos en que este puede ser un trabajo para ti. Estamos en contacto con los otros, en caso de que ellos vean algo sospechoso, pero me gustaría que retomaras tu trabajo de Shinigami Sustituto y fueras tú el representante del Gotei 13 en la ciudad. Digamos que tal y como lo fue una vez la shinigami que nuestro enemigo se llevó…

-No, no dirás…-intentó callarlo Ichigo. Comenzaba a caer en cuenta mientras sentía su sangre calentarse, su mirada volverse fiera.

-Así es, me estoy refiriendo a Kuchiki Rukia. El reiatsu que sentimos pertenece al mismo individuo que la asesinó.

"…que la asesinó" resonaron las palabras en su mente. Aquel chiste, aquella ilusión de culpables de una muerte lejana lo hizo caer en cuenta de años de todos los secretos y mentiras que nadie había conocido. Lo próximo que sintió fue el detonante de su exasperado corazón traicionándolo y sus ojos ahora con el brillo ávido de la decisión.


Y sí, cambié el nombre del capítulo. Y sí, lo hice más largo. Espero que les haya gustado...
Mmm, creo que soy pésima en eso de continuar historias una vez que ya he publicado el primer capítulo, es la presión, supongo. Es posible que me tome un tiempo para terminarla, aunque ya esté avanzada, para luego subirlos todos mucho más rápido... O qué dicen ustedes? Ah, bueno, gracias de nuevo por su tiempo :)