"…Capítulo 1…"
El día—en realidad la noche— que habíamos planeado había llegado ya y nosotros estábamos detrás de los frondosos arbustos que se encontraban a la entrada de Clow.
Zero estaba notablemente sediento al igual que el resto de clan. Sus ojos estaban de color borgoña, su pulso acelerado y su respiración algo jadeante. Yo tenía más autocontrol pero para no despertar sospechas me alimenté de un puma para mí solo hace unas horas y me encontraba normal.
Vigilábamos que los guardias no se percataran de nuestra presencia y no usaran sus armas —anti-vampíricas—contra nosotros porque aquí, no somos cuestión de mito entre los pobladores, sino la mera realidad.
Habíamos pensado en que uno del clan, principalmente el más veloz, mate a un humano que esté cerca en el que sería este momento y así ellos se alejarían de la entrada. Entonces sería mi momento para escabullirme y poder entrar a aquella casona.
- ¡Aghhhh….! –un grito ahogado se oyó desde lejos seguido de la caída de una masa. Entonces me puse alerta.
- Tienes que irte –dijo Zero apresudaramente – el humano ya está muerto.
- Meiling hizo un excelente trabajo –le aseguré en un susurro –nos vemos camarada.
A mi velocidad vampira me adentré en la puerta de la casona, bien adornada de acuerdo a nuestra época, el siglo XVII con candelabros y repisas onduladas de mármol. La arquitectura no había cambiado en nada desde que nací.
Cuando llegué a un jardín trasero me di con la sorpresa de que Zero ya había llegado y Meiling lo acompañaba.
- Ahora, empieza el juego –dijo Zero.
- Lo hiciste muy bien Meiling, excelente –le aseguré.
Ella sonrió primero muy feliz y luego se tornó a una con otras intenciones.
Con sus ahora perfectas manos, me tomó el mentón y me acercó hacia ella - ¿De verdad?
- No me malentiendas –gruñí entre dientes- ahora suéltame Meiling, lo nuestro nunca significó nada y lo sabes.
- ¿De que hablas? Estabas ebrio yo también.
- Fin de la discusión –sentenció Zero muy serio- rápido, ahí viene una humana.
En un segundo mis dos vampiros amigos desaparecieron de la ventana y cuando volteé me encontré con una mujer, de unos treinta años nívea, azabache y de ojos verdes que me miraba extrañada.
- ¿Quién es usted? –me preguntó, su voz denotaba una calidez increíble.
- Lo siento su merced, soy un forajido que se ha perdido ¿me daría posada un tiempo?
- Oh, lo siento joven. Yo no tomo esas decisiones.
- Pero yo sí –intervino la voz de un hombre- ¿con quien hablas Nadeshiko?
De una puerta al fondo apareció un hombre que rondaría la misma de la mujer pero era menos pálido, castaño de cabellos y ojos. Su expresión no denotaba enojo, sino curiosidad.
Inspiraba a su vez, cierto aire de soberanía ¿la mujer había dicho tal vez, que este hombre era el gobernador?
- Lo lamento de nuevo, sólo le preguntaba a la señora si me podría dar posada por un tiempo.
- ¿Cuál es la razón, joven?
- No soy de este pueblo y me he perdido haciendo un viaje.
- ¿Y de dónde es usted?
- De Osaka, su merced.
- ¿Y cuánto tiempo te quedarías?
- No lo sé. Tendría que comunicarme por correo con mi familia primero, avisarles que me encuentro bien y en la respuesta ellos me dirían que fecha debo volver.
- Claro-dijo tomándose la barbilla, dubitativo-, aunque no le he hecho la pregunta más importante: ¿Cómo entró a la casa?
- Su merced, unas bestias del bosque me perseguían y tuve que huir de alguna manera, terminé por accidente en su jardín- expliqué haciendo señas afuera con mis manos.
- De acuerdo caballero, por los hechos deduzco que no será por mucho tiempo así que puede sentirse en casa…por un tiempo en la casa del gobernador-dijo sonriente y tomó a la mujer de la mano- me disculpará, pero debo irme. Mi hija le mostrará su habitación.
Se fueron muy juntos y agarrados de la mano, el aire se tornó menos meloso y más frío en cuanto se alejaron. Supongo que da igual, ya no diferencio mucho la sensación de calor, hace tiempo que no la siento.
- Zero, ya puedes salir –le dije al vacío.
Su ágil figura cayó desde una altura frente a la ventana.
- Eres un genio Syaoran, lo has logrado –dijo complacido.
- Pero tú no has saciado tu sed. Llévate al clan a cazar, si permanecen así más tiempo matarán a todos.
- La fase 1 se ha completado –dijo evadiendo mi comentario- ahora sólo falta ganarse su confianza.
- Creo que estoy empezando, no se ve difícil. Insisto, llévate al clan.
Zero refunfuñó un poco.
- ¿Por qué todo lo hago yo? Ni cuando tú estabas a cargo los llevabas.
- Pero el que manda soy yo –advertí con tono amenazante y enseñando levemente los colmillos.
Zero me los mostró completos y sin ningún temor, su pecho comenzaba a rugir.
- Estás bajo los efectos de la sed, vete ya.
Me gruñó indignado una última vez, y desapareció.
Decidí que debía ir avanzando para conocer mi nuevo campo de ataque.
Avancé unos cuantos pasillos y ahí fue cuando tropecé con otra persona.
Ambos caímos al suelo. Me controlé, no era alguien de mi clan ni vampiro por lo que debía ser cortés.
Tomé su mano. Era una mujer y la ayudé a levantarse, se estremeció un poco al contacto frío de mi piel y luego me observó o mejor dicho, literalmente me devoró con la mirada inconcientemente.
Era una humana preciosa, su tez era un poco descolorida pero le quedaba perfecto sus ojos eran jades más brillantes que las de su madre y su cabello n capas, ondulado y caramelo caía en sus hombros. Sus joyas y vestido resplandecían con la luna y hacían parecerla a un ángel.
- ¡Disculpe, su merced, yo no veía hacia dónde iba y…!
La acallé con una sonrisa y un dedo en sus labios. Ella se sonrojó aún más cuando tomé su mano y le besé en ella.
- No hay problema, yo tampoco lo hacía, mi lady.
- Su…habitación es por aquí.
Ella me guió hasta una habitación bastante rústica, con una cama grande y una chimenea.
- ¿Me podrías decir tu nombre, por favor?
- Sakura Kinomoto, mi lord…
- Li.
- Lord Li
- Dime Syaoran –le dije sonriente.
- Está bien…-ella me la devolvió.
De pronto una figura apareció. Era más delgada que Sakura y un poco más pequeña, su cabella era café oscuro y sus ojos también aunque la tez era igual de blanca. Se parecían mucho…
- Es usted el forastero –sonó más a pregunta, pequeña –soy Yuuki Kinomoto.
- Mi hermanita.
- Sólo son dos años, tengo dieciséis –agregó orgullosa.
- Entonces tú tienes 18 ¿no? –le pregunté a Sakura.
- Exacto.
- Sakura, papá nos llama –avisó Yuuki.
- Hasta luego Syaoran –se despidió Sakura.
- Adiós –la acompañó Yuuki.
Ambas se fueron muy rápido por el umbral de la puerta. Zero apareció tras de mí entonces.
- Son hermosas –susurramos.
Hi,hi,hi,hi ^^
En verdad traté de que el capi no sea muy largo pero es que así es la insiración XD Espero que les haya gustado gracias a Rukia Alejandra, Ying-Fa Diabolic Girl,Ashaki, Nashie y vmi5 (para tí, a mí también me encanta css y vk ^^!) las cuales espero continúen siguiéndome pues me esfuerzo en sacar buenas ideas.
No se olviden de por favor, x favor,x favor, x favor, dejen un review =)
BeZoZ xOxO
BieH BieH...!!*
*/***Za-firE-aniLu***/*
=)
