Después del desayuno, los pocos alumnos que quedaban en Hogwarts bajaron al Gran Comedor, y tras despedirse entre abrazos y llantos, algunos volvieron con sus familias por red Flu, y otros decidieron quedarse para los oficios que se harían en un par de días en honor a los caídos. Muchos familiares se quedaron en Hogwarts para ayudar con la reconstrucción y la preparación de los funerales, entre ellos, la familia Weasley, la abuela de Neville, e incluso Andromeda Tonks.
El día de los funerales llegó muy pronto, los dos días habían pasado volando, y esa mañana se respiraba tristeza en el ambiente, Harry y Ron bajaron de la torre, vestidos con sus túnicas de gala, y se encontraron con Hermione y los demás Weasley en la sala común. Juntos bajaron a los terrenos del castillo, ahí tendrían lugar los funerales. Los Weasley se sentaron en las primeras filas, y Harry y Hermione se fueron a sentar en las filas del medio, pero Molly se apresuró a cogerlos de la mano para llevarlos con ellos. Hermione se sentó entre Ron y Harry, y al lado de éste, se sentó Ginny, era lo mas cerca que había estado de ella en estos días, lo cual hizo sentirse mejor a Harry, y aunque él no lo supiera, Ginny se sentía de la misma manera que él. Harry se dió la vuelta para mirar a los presentes, Neville, Luna, Dean, y algunos alumnos más de Gryffindor estaban en la fila de atrás, Harry les sonrió, y ellos le devolvieron la sonrisa, mas atrás estaban los profesores del colegio, Hagrid, la señora Pompfrey, y muchos más rostros conocidos que Harry no alcanzaba a ver.
El maestro de ceremonias subió a la plataforma que habían puesto para la ocasión, era el mismo hombre bajito que había oficiado el funeral de Dumbledore, y dio comienzo a la ceremonia recordando los nombres de los caídos y la causa por la que habían luchado. Cuando llegó a los nombres de Fred, Remus y Tonks, Harry sintió un nudo en la garganta, y oyó unos sollozos a su izquierda, vio a Hermione llorando en los brazos de Ron, mientras éste la consolaba e intentaba hacer el esfuerzo de mantenerse entero y no llorar él también. Se fijó en Ginny, ella siempre tan fuerte, pero en esos momentos le caían las lagrimas sin poder ni querer evitarlo. Harry entonces le acarició la mejilla, secándole las lagrimas con la mano, y acto seguido, entrelazó sus dedos con los de ella, gesto que Ginny le agradeció apretándole la mano, ya que en esos momentos las palabras no le salían.
El oficio paso muy rápido, casi ni se dieron cuenta, muchos de los familiares de los caídos salieron a decir unas palabras, la profesora Mcgonagall habló en nombre de todos los profesores, e incluso Harry dio un pequeño discurso que emocionó a todos, en especial a los Weasley y a Hermione, que en cuanto éste bajo de la plataforma, se unieron todos en un abrazo, como la gran familia que se sentían.
Una vez terminado el oficio, se dirigieron de nuevo hacia el interior del castillo, para recoger sus pertenencias y volver, por fin, a casa. En todo el trayecto, Ron no soltó a Hermione, la tenia aún fuertemente abrazada, y Harry y Ginny seguían agarrados de la mano, ninguno de los cuatro quería estar solo en esos momentos, y su mutua compañía era la mejor que podían desear.
