Entraron al castillo, y se reunieron todos en el Gran Comedor para disfrutar de la última comida de ese curso tan caótico para algunos y de su última comida en Hogwarts para otros. Aún reinaba el ambiente triste de la mañana, pero en algunos casos, como el de los Weasley, habían conseguido esbozar alguna que otra sonrisa oyendo a Hermione regañar a Ron por hablar con la boca llena y darle una colleja por seguir haciéndolo, con lo que George soltó una carcajada, el primer atisbo de alegría que se le notaba en esos días, cosa que a todos hizo muy felices. Harry se pasó toda la comida pendiente de Ginny, preguntándole si estaba bien o si necesitaba algo, cosa que no pasó desapercibida para Hermione ni para Molly, que le guiñó un ojo a su hija cuando intercambiaron una mirada. Tras la comida, todos subieron a por sus pertenencias a sus respectivas habitaciones, y con un deje de nostalgia, algunos se fueron por la red Flu, y otros decidieron tomar el expreso de Hogwarts, entre ellos, Harry, Hermione y los Weasley, que habían decidido pasar por el callejón Diagón a recoger algunas cosas de George, que iba a pasar un tiempo en la Madriguera.
En el camino a Hogsmeade, Harry decidió que era el momento de hablar con Ginny, se había pasado todo el día dándole vueltas y dudando si hablar con ella o no, y había tomado una decisión.
-Ginny...¿Puedo hablar un momento contigo? -dijo Harry, interrumpiendo la charla que tenían ella y Hermione-.
-Claro, dime -contestó Ginny, y se quedaron atrás, dejando que Ron y Hermione continuaran el camino-.
-Mmm...veras, no se como empezar...ya sabes que en algún momento íbamos a tener que hablar, pero no quería agobiarte, con todo lo que ha pasado, solo quería que supieras que si me necesitabas estaría ahí -dijo Harry, se le había olvidado el discurso que había planeado-. Pero bueno, solo quería decirte qu...
-Si lo que me quieres preguntar es si mantengo la promesa de esperarte, la respuesta es sí, pero ahora que todo se ha acabado, no creo que haga falta esperar, ¿verdad? A no ser que mientras hayas estado en tu búsqueda, hayas ligado con alguna veela -dijo Ginny con una sonrisa en la boca-.
-¿Sabes cual fue el ultimo pensamiento que tuve antes de que la maldición de Voldemort me "matara" en el bosque? -le contestó Harry, mientras se iba acercando a ella-. Pensé en ti, Ginny, en tus besos, tú fuiste en lo ultimo que pensé antes de que ese rayo me alcanzara.
Ginny no necesito oír mas, rodeó el cuello de Harry con sus brazos y le besó, como nunca antes. Harry correspondió al beso, mientras sonreía, nada le hacía mas feliz que eso, sentir un beso de su pelirroja preferida mientras le acariciaba su suave y fragante pelo, en ese momento se olvidaron de que el resto del mundo existía, ya nada les importaba mientras estuvieran juntos. Se separaron y se quedaron mirándose a los ojos, y juntaron sus frentes mientras se sonreían el uno al otro, en ese momento sobraban las palabras.
-¡Eh, vosotros dos, eh, parejita, que tenemos un tren que coger! -se oyó un grito en la distancia-.
-Mi hermano siempre tan oportuno, de verdad...-murmuró Ginny-.
-No te preocupes, es su venganza por haber interrumpido su beso en medio de la batalla -contestó Harry, divertido-.
-No, ¿en serio? ¡Hermione no me contó esa parte! -dijo Ginny, mientras empezaban a andar hacia la estación-.
-Luego te cuento, que aquí hay oídos indiscretos -le susurró Harry, mientras la rodeaba con un brazo y le daba un beso en la frente-.
-Oye, menos cuchicheos, que se que estabais hablando de mi... -dijo Ron indignado-.
-Déjalos, Ron, tienen mucho de que hablar, no van a pasarse el día hablando de ti -dijo Hermione divertida, mientras les guiñaba el ojo a Harry y a Ginny-.
Llegaron a la estación, y mientras Ginny se paraba a hablar con Luna, que también había decidido ir en el expreso junto con Neville, Harry, Ron y Hermione se quedaron pensativos, mirándose los unos a los otros.
-¿Os dais cuenta de que esta puede ser la última vez que estemos aquí los tres juntos? -dijo Hermione, con un deje de nostalgia en su voz-.
-Si, pero no te preocupes... -comenzó Ron-.
-...nos quedan muchas cosas que vivir y muchos sitios en los que estar juntos -completó Harry, mientras los tres se fundían en un abrazo-.
Subieron al tren, y entraron en un compartimento bastante grande, Harry, Ginny, la cual estaba medio apoyada en Harry y se dejaba mimar por el, Hermione, que leía una revista mientras la comentaba con Luna, y Ron hablaba con Neville sobre Quidditch, aunque de vez en cuando Ron le hacia arrumacos a Hermione y ésta se dejaba querer, y Luna conversaba animadamente con Neville, conversación en la que éste estaba sumamente interesado, miraba a Luna sin pestañear, medio embobado. Ginny le susurró a Harry que mirara a Neville, y los dos se aguantaban la risa, estaba más que claro que Neville babeaba por Luna, aunque ésta no se diera cuenta. De pronto, Luna comentó:
-Neville, Neville, ¿estás bien? Me parece que hay torsosoplos por aquí, te han dejado el cerebro embotado, ¡voy a buscarlos! -dijo Luna con voz soñadora-.
-Espera, Luna, ¡voy contigo!
Los cuatro que quedaban en el vagón se miraron y estallaron en una carcajada simultánea, esas eran las pequeñas situaciones que los alegraban, y entonces, Harry, mientras abrazaba a Ginny con fuerza, se dio cuenta de que por mucho que hubiera por hablar, o por muchas situaciones que fueran a pasar, quería estar toda su vida así, rodeado de sus personas queridas, esas personas que se habían convertido en su familia, y viviendo los mejores momentos de su vida junto a ellos.
