"…Capítulo 4…"
Si esa hubiera sido la más grande sorpresa de mi larga vida, no sabría que hacer, mas no me alarmé. Miré a Zero y él asintió, tomó de las manos a Sakura y tapó su boca. Ella luchaba por zafarse, pero su fuerza mortal no se lo permitía. Me miró confundida y asustada.
- Haré que Zero te suelte, si no gritas ni huyes –la idea no le entraba en la cabeza. Lo negó rotundamente- ni lo intentes, por más veloz que seas nunca llegarás a escapar, más aún si somos los dos juntos.
Parecía que comenzaba a considerarlo.
- En serio Sakura, no lo intentes –fue en ese momento que ella aceptó. Zero la soltó lentamente, no sin antes poner picaporte a la puerta del cuarto.
La castaña estaba aturdida. Con pasos temblantes se acercó a la cama y comenzó a calentarse con la chimenea. Estaba pálida y ausente. Por fin, cuando nos miró, examinando primero y luego asustada de nuevo, formuló frase.
- Tu piel extremadamente pálida, tu piel fría, el beber sangre…ahora todo tiene sentido –dijo levantándose y tocándome el rostro – Eres fascinante. Ambos lo son.
- ¿No estás asustada? –preguntó Zero sorprendido y tomándole el brazo. Gruñí un poco ante eso.
- Sí, apenas –respondió, enfrentando nuestras miradas –ustedes son el terror del pueblo. Estoy asustada, pero no como para echarme a correr, bueno antes sí, pero me han demostrado que pueden ser pacíficos como ahora. No sé si me explico.
Mi camarada y yo asentimos.
- Y es increíble. Estoy en un cuarto cerca de la medianoche, sola, con dos vampiros.
- Sí, tú bien podrías haber sido un bocadillo nocturno…-susurró Zero a modo de burla. Ella lo escuchó y no le gustó. Le pisó el pie.
Zero estaba confundido - ¿Se supone que debe dolerme?
Lo miré irónico.
- Oh. Entonces… ¡Ouch, eso dolió! ¡Eres malvada!
- ¡Ash! –se quejó ella. Le toqué la espalda con un dedo y se sobresaltó. Reí ante su reacción – Ya sé, ya sé, eres muy frío.
Nos quedamos en ese cuarto un rato, hablando con Sakura, que ella había tenido una infancia feliz y que pronto su hermanita llegó y se convirtieron en las consentidas. Ella era la más entusiasta en la conversación, Zero y yo asentíamos con su charla, aunque a veces no encontrábamos razón a tanta amenidad.
- Esto queda entre nosotros –le dije, cuando la luna comenzaba a ocultarse –que eso quede claro ¿si?
- Pero creo que no será necesario con mi hermana –Sakura se puso un dedo en la barbilla – de todas formas ya te vio a ti.
- Será mejor si se da cuenta sola –meditó Zero –aunque tienes razón en que tal vez ya lo sepa.
- Pero si eso no es así, no lo digas. Ni una palabra a nadie –insistí.
- Está bien –musitó. Su cara volvió a ser interesada – me gustaría…
- No hay tiempo –corté. La tomé de la mano y la llevé a la puerta rápidamente. Quiso protestar, lo sé claramente. Acerqué mi rostro y le deposité un suave beso en la mejilla. Se puso colorada, aunque estábamos en la oscuridad los distinguíamos muy bien. Era adorable como podía reaccionar con algo tan simple como eso una humana. Era asombroso.
- Meiling –advirtió Zero.
- Adiós –acto seguido, cerré la puerta.
- ¡Por qué! –se quejó Sakura desde el salón.
- Huele a sangre caliente –ella nos miró fulminante. Zero desvió la mirada, tratando de parecer desinteresado.
- ¿No deberías cuidar al clan? –reclamé.
- No deberías tener olor humano en tu cuarto.
Zero y yo desviamos la mirada.
Entonces un muchacho de piel plomiza apareció como un felino en la ventana. Su cabello castaño estaba despeinado y sus ojos eran un extremo rojo.
- Señorita –hizo una reverencia – todos preguntan por qué se ha ido.
- Oh, lo siento – dijo ella –sentí una presencia anormal y vine corriendo –nos volvió a examinar –adiós chicos –y luego de eso, se esfumó junto con el neófito al bosque.
- Mi señor –otro ex-soldado apareció – ansiamos ver su caza. Por favor señor, es nuestro líder, debe enseñarnos.
Sus ojos rojos eran preocupados.
- Claro… ¿Qué tal en tres días? Visitaré al clan para ver a los nuevos –respondí sonriendo – dicen que las manadas están por expandirse.
- Los esperamos con muchas ansias – dijo. Dio otra referencia y se fue.
- ¿Crees que Meiling estaría molesta si se entera en que andamos?
- Nos mataría –dije. Me recosté en la cama y tomé el libro de mi mesilla de noche – Mañana le diré al gobernador que por problemas de correspondencia me quedaré más.
- Bueno, yo me voy…- Zero estaba por salir de la ventana y fue cuando lo recordé.
- ¡No! –Ordené – tú no sales de aquí.
- Oblígame –incitó y saltó. Lo seguí inmediatamente.
Cuando los dos pisamos el jardín nos agazapamos. La oscuridad de esta madrugada nos cubriría. Zero se me lanzó, al que yo esquivé fácilmente. Intentó atacarme por la espalda pero yo lo tomé en un movimiento ágil. Zero forcejeaba, hizo expandir sus garras y rasgó mi brazo. Aunque me resultó doloroso no lo solté y él se enfureció al ver que no había funcionado. Sus colmillos crecieron y mi pecho se infló. Enfoqué mi mirada en su cuello y lo mordí muy fuerte. Él gimió de dolor y finalmente quedó de rodillas.
- No hagas nada sin mi permiso –sentencié con voz frívola.
Él gruñó por lo bajo.
Unos pasos se acercaron corriendo. Su arma sonaba al movimiento. Era un humano y su aroma me era familiar. Miré a Zero y le ordené que se vaya al árbol más alto entre las hojas.
El paliducho se me quedó mirando con su pelo azulado y sus ojos amatistas. Lo miré fijamente desde donde estaba parado, barbilla en alto. Él no bajo su arma y se acercó lentamente.
- Usted es alguien muy raro, Li –dijo.
- No le incumbe en verdad.
- No come, no duerme, casi no habla.
- No ríe, no descansa, no se divierte.
Touché.
- Si no quiere que le interrogue por favor vuelva, vampiros rondan estas tierras –advirtió, mirando alrededor.
Entrecerré los ojos.
- ¿Oh, en serio?
- Sí, mataron a los guardias así que por favor entre.
Mirándolo molesto los obedecí.
- ¡Maldición! –exclamé.
Ese tonto caza vampiros nos había visto. Meiling debió asegurarse de que no pase. Le dije estrictamente que debía ocultarnos. El ataque a los guardias yo lo había creado, más no de dos muertes más. El clan estaba demasiado inquieto. Debía hacer que de alguna manera se bajen los humos y el plan pueda seguir bien.
Zero volvió a aparecer, sin dejar de observarme se limitaba a tratar de entretenerse. Nos leímos casi todo el estante repleto de libros en los dos días que vamos aquí. Veo el cuello de mi camarada, con cuatro agujeros en su garganta. Lamento que sean míos, pero mi camarada no puede ser rebelde y amenazar con estropear todos los planes.
Él leía en la ventana, su lugar preferido. La noche era enorme junto a las estrellas. Es diferente, ella no es igual a la mayoría. Me resulta fascinante este astro, domina la noche siendo inusual a compañeras. Ero pese a eso, es la más bella y la más fuerte.
Zero soltó el libro y ágil se acercó a la ventana.
- ¿Qué pasó? – pregunté poniéndome de pie.
- Una sombra ha pasado, no pude ver quien es.
Tomé una copa de la barra de tragos. Le lancé el vodka y lo tomamos de un solo trago. La garganta disminuía un poco en su ardor mas no como lo haría la sangre. Ambos lo sabíamos. En los siguientes diez minutos seguimos igual.
¡¡Fush…!!
Oímos un cristal romperse seguido de un grito. Nos alarmamos e inmediatamente pensamos en salir, pero alguien llegó antes que nosotros lo hiciéramos.
- ¡Lord Li, salga de aquí! –chilló Yuuki. Su cara estaba pálida como las sábanas. Miró a Zero - ¡Eres tú…! –luego se lanzó a sus brazos.
Miré la escena, molesto. Sabía que Zero había roto su promesa y se había involucrado con una humana y él lo notaba. Mis ojos se volvieron borgoña en ese momento. Yuuki al verme se asustó mucho y se sujetó más al otro. Zero me miraba, esperando que no ataque. Supe que no habría caso si discutíamos ahora, por lo que me concentré en lo más importante.
- ¡¿Cuál es el problema?!
Yuuki gimoteaba.
- Es mi mamá…-susurró contra el pecho de Zero – tomó veneno…
De pronto apareció Sakura con las lágrimas resbalando por sus porcelanas mejillas. Sollozaba, al poco tiempo Yuuki rompió en llanto y su hermana me llevó hacia la escena del hecho. Los otros dos se quedaron en la habitación, con la pequeña llorando contra él.
Zero POV.
Tengo a esta frágil criatura llorando en mis brazos. Ella me mira, con sus mejillas encendidas por el llanto. Me conmovía demasiado que esta chica, con un alegría plena, feliz de la vida se encuentre ahora así. Yuuki se aferra más a mis ropas y yo la envuelvo en mis brazos, siento que debo protegerla por más que eso no pueda apagar tan rápido la herida que se está formando dentro de sí.
- Ya…no llores por favor –pedí, frotado mis manos en su delgada espalda.
- ¿Qué…-hipó-…puede pasarle a ella?
No pude responderle. Ella se volvió a esconder en su llanto.
- Responde…sin mi mamá no podría vivir…-se lamentó en un susurro.
- No es cierto –le dije firmemente- tienes mucha gente que te ama, tu papá, tu hermana. Todos aquellos que te conocen. Eres fuerte, lo sé. Tu madre aún tiene oportunidad. La vida nos los da, y sí son buenas y malas, pero debemos saber enfrentarlas…
Yuuki me volvió a mirar, con el llanto disminuyendo.
- En el mundo nadie está sólo –susurré, levantándole el rostro.
- Gracias…
Y yo lo sabía mejor que nadie.
Syaoran POV.
La agonía que rondaba los pasillos era muy intensa, muy diferente al aire meloso que siempre los recorría. Las flores ya se cerraban, y su olor desaparecía. La luna se iba, ocultándose de éste mal momento.
Conforme nos acercábamos al cuarto del gobernador, sakura tomaba más fuerte mi mano, estrujándola. Frente a la puerta, me miró, con esos bellos ojos verdes ahora hinchados. No podía verla así, una dama nunca debe llorar ni tener penas en su vida.
Aunque a los dos nos cueste creerlo, esta puede llegar a ser una de las penas más grandes de su vida.
La esposa del gobernador estaba tendida en cama con un tono de piel como el mío, extremadamente pálido. Con los labios y párpados color mármol. Su respiración era rápida y contraída. Era un estado muy malo.
Yuuki llegó un segundo después en que su hermana tomó la mano de Nadeshiko. La imitó y tomó la otra. La señora tenía unos ojos que veían hacia el vació. Su pupila estaba algo dilatada. Con las pocas fuerzas que le quedaban ella podía hablar. Su esposo quería llorar, lo sé muy bien, pero no lo hizo por sus hijas presentes.
Zero se ocultó detrás de las hojas del gran árbol que había frente a la ventana de la habitación.
- Yo…-susurró- no los voy a…abandonar. Sé que…los estaré cuidando. Y ustedes…también deben saberlo.
Miró a su hija mayor.
- Eres el primer milagro que me llegó al mundo…-le susurró mas bajo – cuida a todos…también sé…que serás una buena emperatriz algún día…-ahora vio a su hija menor – tú, fuiste una sorpresa…una muy linda…te adoro, igual que a Sakura…Yuuki, eres mi pequeño regalo de luz…-finalmente vio a su esposo. Él se acercó y la besó tiernamente en la boca que parecía sellarse ya – No olvides…que te amo demasiado, Fuijtaka. No podría haberte adorado más nunca…yo…te encargo a nuestras hijas…
- ¡NO MAMÁ! –gritó la menor.
Todos salieron, yo esperé en la puerta a Sakura para que el doctor pase. Vi como su madre la llamaba. Con mi agudo oído pude escuchar lo que sus labios pronunciaron por última vez frente a ella. Zero también se acercó un poco más para oírlo.
- Siempre te apoyaré…con tu pequeño secreto de esos seres de la noche.
Entonces nos alarmamos. Sakura se acercó a mí estupefacta. Su madre me miró débilmente y susurró.
- Cuida a mi hija…vampiro.
Ella…sabía nuestra convivencia aquí.
Luego de la revisión a la señora, el doctor finalmente salió y susurró en acta final.
- Ella, se ha ido.
Agradeciendo a:
Vmi5
Nachie
Ashaki
Ying-Fa Diabolic Girl
Rukia Alejandra
moonlight-Li
.MelodyHeart10.
Blossy012
Lyons
En serio gracias por sus reviews y espero que me sigan animando! ^^! Porque son mis examenes finales el lunes O.o y debo pasar el año!! Por eso actualicé hoy, porque sabía que no me daría tiempo después. Ya ven, pienso en ustedes :D Sigan haciéndome feliz!! Y wow...quién habrá matado a Nadeshiko??? ¡Apuestas por favor! X)!
Ahora si me tengo que ir a estudiar (pero no quiero!!!!!!!!!!) espero hayan disfrutado y mil gracias a las que me cometan desde el principio, también a las recientes =)
BeZoZ xOxO
BieH BieH...!!*
***/*Za-firE-aniLu*/***
=)
