"…Capítulo 10…"

Syaoran POV.

-No quieres hacerlo, Sakura, por favor.

No era que tuviera miedo, pero me era difícil hacerme la idea de pelear contra ella y más aún que Zero estuviera de su lado.

-¿Por qué no querría hacerlo, querido?

-Pues…porque no eres así…

-Viste lo que pasó por involucrarte con esta chica, Syaoran –Zero me miraba con furia desde el lado derecho de Sakura, su cuerpo también se denotaba tenso, ya que trataba de tener inútilmente el control de su cuerpo de nuevo.

-Francamente ha sido un placer compartir todo eso contigo, pero creo que la experiencia de cuento de hadas se ha acabado ¿No, aristócrata?-decía con ironía la castaña.

Los veloces pasos de Sakura ni siquiera los pude notar cuando se abalanzó contra mí, y tampoco tuve mucho tiempo para ponerme en pie, pues lo primero que recibí fue un golpe suyo en la cara.

-¿Quién es el mejor ahora, eh?

-…M-Maldición –mascullaba Zero desde dónde estaba- Syaoran, ayúdame.

Meiling seguía en el suelo, totalmente inconsciente, muy cerca de donde estaba Zero y Matt había huido.

Genial.

La esmeralda me tomó del cuello de la camisa y pegó violentamente en un árbol.

-¿Por qué…haces esto?

Mi pregunta hizo que ella sonriera y acercara su rostro con aire dichoso.

-¿Qué quieres?

Sakura rió.

-Syaoran… mi familia y la tuya siempre ha estado enemistada. Mi madre era una de las más poderosas de ese clan, pero se enamoró del gobernador y no pudo terminar su labor de enfrentarlos. Tu familia terminó destruyendo a casi a toda la mía, pero ahora cambiará.

Entrecerré mis ojos.

-¿Vas a matarme?

-No…algo mucho mejor. Ser mi esclavo también sería más útil que simplemente matarte.

-Estás enferma si crees que me dejaré vencer tan fácil.

-No, n-no puede ser que tú seas hija de esa mujer… eres todo lo contrario –Zero le hablaba con dolor a Sakura y su voz tenía también un tono de esfuerzo que supongo era porque ella lo tenía inmóvil.

-… ¿Me hablas a mí? Bien, Zero… yo no te convertí, no soy mi madre pero eso no era obstáculo para que su vínculo pase a mí cuando Syaoran me convirtió así que no me reclames por algo así.

-¿Qué…? –susurré, casi sin poder creer lo que acababa de escuchar.

-Cuando me encontraste, fue su madre la que me convirtió.

*FLASH-BACK*

Zero

Bajaba las escaleras hacia la sala, tranquilo. Era un día normal en su casa y se acercaba la hora de la cena, el delicioso aroma comenzaba a adentrarse en él y quería ver qué cocinaba ahora su mamá.

Después de todo, había sido un largo día, siendo entrenado por su padre puesto que se iría al día siguiente por cuestiones de trabajo y no lo vería un buen tiempo, además pensó que si le enseñaba ciertas técnicas a su hijo estaría un poco más tranquilo ante algún peligro que les pudiera pasar, pues Zero sabría defenderse a él y a su madre.

Su mamá al notar la presencia de su hijo, volteó con una sonrisa y le pidió que se siente pues la cena pronto estaría lista.

-¿Cómo les fue hoy? ¿Te enseñó muchas cosas? –preguntó su madre, sirviéndole un poco de sopa.

-Sí, dijo que yo era bastante bueno para ser principiante.

-Me alegra que puedan pasársela juntos antes de que él se vaya otra vez.

-Claro…, por cierto ¿Dónde fue hace un rato? –Zero volteaba a mirar por todos lados como esperando que entrara a la cocina en ese momento.

-Fue a traer algo de leña, se ha acabado muy rápido estos meses- ella se sentó para también comer luego de poner el plato que sería para su esposo.

Platicaron por unos veinte minutos más hasta que una puerta se abrió de golpe y luego, se escuchó el sonido de algo pesado cayendo.

Prácticamente Zero saltó de su silla para poder taparle la boca a su madre y ella no gritara.

-Vaya, eso estuvo delicioso pero, al parecer…hay más- una voz se escuchó, totalmente desconocida, desde la puerta.

El amatista miraba por todos lados buscando por donde escapar, cuando su madre es arrebatada de él por una criatura pálida, que irradiaba maldad con los ojos totalmente rojos.

Su mamá, tomando del brazo al vampiro, trató de liberarse pero, ante el horror de Zero, fue asesinada en un instante con una brusca torcida del cuello, que hizo caer al cadáver de ella sin que el hijo lo pudiera creer.

-¡MALDITOS! –gritó el único humano ahí.

Tomó su espada que había dejado junto a su silla y con furia se abalanzó al que parecía ser el líder. El vampiro fácilmente tomó su muñeca y antes girándolo por los aires, lo tiró en contra la pared. La espada desapareció por la ventana al salir volando.

Zero quería matarlos con todas sus fuerzas, contemplaba el cuerpo de su madre frente a él. Intentaba inútilmente contener el llanto… su padre, su madre, muertos y todo por el aquelarre de hambrientos inmortales ahí.

Emitió un quejido de dolor. Ese golpe en la espalda tan fuerte lo había podido dejar inmóvil y escupiendo algo de sangre por la boca pero de alguna manera pudo volverse a poner en pie. Mientras miraba realmente ido a su madre siendo devorada por los otros se dispuso a andar prácticamente como un zombi por el ensangrentado piso de la cocina siendo ignorados por los vampiros ya que éstos pensaban que así herido no sería ningún problema y porque estaban seguros que no había nada con lo que realmente pudiera defenderse.

Pero el amatista no lo sabía y en cuanto estuvo de rodillas frente a su padre, recordó que él siempre llevaba consigo un arcabuz. Sin embargo, cuando desesperado buscaba el arma de su padre sintió como le tomaban de pronto por el cuello de la camisa y lo alzaron. El hombre que lo tenía sonrió.

-¿Buscabas esto? –le preguntó burlesco otro que estaba tras del que lo tenía ya del cuello, enseñándole el arma.

Sin más que hacer, Zero ni siquiera pudo mirarlo con odio, ya no tenía oportunidades y lo sabía. Se había prácticamente arrastrado por el suelo (porque a eso no se le podía llamar caminar) hasta llegar donde su padre y no encontrar arma alguna luego de que la única arma que tenía no estaba ya. Bajó la mirada.

Un disparo se escuchó.

-¿Qué está pasando aquí? –de pronto una mujer de largos y negros cabellos apareció en la escena. Zero estaba casi muerto, se le consideraría moribundo y a punto de ser devorado también por los vampiros.

-¡Nadeshiko-sama! –uno de ellos exclamó el nombre con total sorpresa y preocupación –Creímos que usted… no saldría en un buen tiempo y pues, teníamos hambre… discúlpenos no pensamos que—

-¡Les dije claramente que no hicieran nada sin permiso! –la mujer le tiró una bofetada al líder de ese grupo -¡Vuelvan ahora!

-¡S-Sí! –en ese momento, todos se fueron rápidamente.

-Rayos…-decía la mujer para ella misma, tocando su protuberante vientre- Qué bueno que se fueron tan rápido… tengo tanta sed… supongo que como ya los mataron y no puedo hacer nada al respecto puedo tomarme un poco del que esté más fresco. Si no fuera por ti no lo haría, pequeña…-suspiró sonoramente- En serio que ya tienes que salir de ahí, Meiling, mi cuerpo ya no da para dos…

Los sentidos de Zero se agudizaron al sentir que unas delicadas manos lo cargaban y lo ponían sobre el regazo de la mujer que hace unos segundos hablaba. No la distinguía muy bien, veía más una mancha muy borrosa que una persona.

A pesar de sr inútil, él quería empujarla lejos y débilmente intentaba hacer presión con sus brazos sobre ella.

-No… me mates.

Nadeshiko alzó una ceja.

-Oh… estás vivo. Eso demuestra por qué sentía aún caliente tu cuerpo- el chico no respondió- Sonará muy tonto pero lamento que te haya pasado… bueno en realidad no sé cómo se sentirá perder a unos padres, porque eso eran ¿no? Como sea, aprovechando que estás vivo…algo, y necesito alguien que me cuide de regreso a donde vivo… te convertiré.

-¡¿Q-Qué? –Zero sonaba desesperado y quería alejarse ahora más que nunca. Ella lo estrechó.

-De todas formas no te estaba pidiendo permiso.

La vampiro lo mordió sin que el otro pudiera protestar y el cuerpo de Zero reaccionaba ante el veneno rápidamente. Sus órganos los sentía quemarse y su sangre evaporarse, por tal razón su piel se ponía más pálida y más y más fría. El chico sintió la necesidad de apretar fuertemente algo para tratar de descargar su dolor pero cuando se disponía a hacerlo, no obtuvo más que la bienvenida del vacío, ella se había levantado.

La mujer gruñó levemente al sentir el aroma del clan Li y sabía que sola en ese lugar correría peligro por lo que no le importó ni siquiera dejar a un chico en plena transformación. Había logrado beber algo de sangre y se sentía un poco mejor, podría escapar.

-Lo siento niño.

Acto seguido, Nadeshiko salió por la ventana fugazmente. Zero había logrado recuperar algo de su conciencia pero el dolor que le provocaba el veneno lo hacía gritar bastante.

-Estoy seguro de haberla sentido aquí- un chico, seguido de un gran grupo de vampiros estaban cerca de su cocina y cuando entraron quedaron con una cara de decepción- ¡Tenía razón! Pero llegamos tarde, maldición.

-Li-sama aquí hay un chico en plena transformación pero al parecer incompleta. Huele a ella.

-Oh, vaya –el castaño se aovilló frente al chico que se retorcía de dolor en el suelo, sin embargo eso no preocupaba al vampiro –Pues definitivamente tuvieron que morderlo alguien de su clan si Nadeshiko estuvo aquí.

-¡Pues matémoslo! –recomendó uno, a viva voz de entusiasmo.

-No.

Todos lo voltearon a ver confundidos. Syaoran sonrió.

-Lo terminaré de convertir, de todas formas los aristócratas no son del tipo que toman las sobras, así que hay pocas posibilidades que lo haya mordido ella y así no nos tenemos que preocupar acerca que el vínculo pase a otra persona.

-¿Y por qué lo convertirás?

-Pues porque hace mucho tiempo que necesitamos alguien con habilidades diferentes y este chico posee algo de sangre de ellos, por lo que tendrá alguna que otra habilidad que nos pueda servir.

El resto del grupo no supo qué protestar o estar en desacuerdo, por lo que hicieron un espacio y dejaron que su líder muerda al único (casi) vivo presente.

Sin ninguna consideración Syaoran clavó sus colmillos en el peli-plateado y también le inyectó su veneno en el organismo. Finalmente se comenzaron a dar los últimos detalles de la transformación. Los colmillos de su dentadura del amatista sobresalían lenta y dolorosamente. Clavó contra la madera del suelo las garras que comenzaban a crecer y por último exclamó un grito de dolor para luego caer exhausto en el suelo.

Zero, luego de unos segundos abrió pesadamente los párpados, con su garganta ardiendo y con los ojos sintiéndolos en llamas. No se conocía ni a él mismo, jamás sintió tal salvajez como en ese momento y ante el asombro de todos, Syaoran no hizo nada cuando el nuevo integrante mordió su cuello y bebía desesperadamente su sangre.

-Bienvenido al clan, chico.

*FIN DEL FLASH-BACK*

-Imposible, los aristócratas nunca toman sobras.

-La mujer estaba embarazada, le llamó Meiling a su vientre.

Del suelo, Zero sintió una mano tomar su tobillo.

-¡Nunca vuelvas…a decir eso!

El chico miró a la rubí con los ojos entrecerrados.

-Cuando escuché tu nombre el día que llegaste al aquelarre pensé que sería simple coincidencia, ¡pero fue un error! Resulta que ese bebé eras tú.

-Yo no quería que nadie supiera estas cosas, no quería que nada tenga que ver con lo que me pasó antes-Meiling, con todo su cuerpo empolvado apretaba el tobillo del amatista.

-Bueno, basta de sentimentalismos ¿No? –Sakura, claramente aburrida volteó hacia Zero (sin soltarme) y le ordenó:- No pierdas el tiempo y mátala.

-¡Es tu hermana y tú…! –él no pudo seguir reclamando porque su cuerpo ya empezaba a desobedecerle. Sus navajas comenzaban a alargarse al igual que sus colmillos y miró a la chica con unos ojos totalmente sádicos. No podía hacer más, el vínculo ya lo controlaba por completo.

-La matarás a pesar de ser tu propia sangre-mascullé cuando obtuve su atención nuevamente de la esmeralda. Ella sonrió y me lanzó por los aires, mostró sus navajas que teníamos todos los vampiros como garras y comenzó a tomar impulso para poder clavármelas. Meiling estaba muy mal herida y sin condiciones de pelear contra un vampiro de habilidades como las de Zero.

Yo no podía moverme en el aire, a tan poca distancia de la castaña sin el peligro que ella me dejara inconsciente y me mordiera. Sólo pude gritar una palabra para tratar de hacerla entrar en razón.

-¡SAKURAAAAA!

Y esperé la clavada en mi cuerpo, pero nunca sucedió. En lugar de eso recibí un fuerte impacto en el suelo. La primera escena que pude ver fue la de Meiling y mi camarada, ambos estupefactos. Oí una caída también y volteé hacia atrás lentamente.

Pude fijarme en que eran los Hiraguizawa, con Matt junto a ellos. Daidouji tenía a Eriol retenido del brazo, como impidiéndole avanzar y con una mirada de espanto por parte de la mujer. Seguí la dirección por donde miraban…

Era Yuuki con una estaca clavada sobre un cuerpo por la espalda, y ese cuerpo, pertenecía a Sakura.


Ok, le dije a Terminator que las dejaría matarme sólo por ahora debido a que me lo merecía por tardar tanto… (sólo déjenme chequear si mi escudo es bastante resistente…)

Pero si me preguntan el por qué de la tardanza es porque, bueno, era LA ESCUELA, sin embargo estoy finalmente en vacaciones así que tardaré menos en actualizar. Debo remarcar que adoro a todas las chicas que me leen y que ellas son el motivo único por el que escriba (además de mi loca imaginación, claro xD) Son mis fanfiction amigas ^^ (ok, eso sonó muy cursi u.u)

Gracias x los reviews de antemano !
5:50 pm. (PERÚ )
05/01/11
xOxO


Lunaa*