SECRETOS
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Por eso, cuando en alguna de esas ocasiones en las que ha entrado en la base de datos del FBI, ha aprovechado para consultar la ficha de Lincoln. No encontró nada extraño, alguna investigación por asuntos internos sin importancia, o quizás que no tuvo destino fijo, hasta ahora. En cuanto a la parte personal, divorciado, y a pesar de eso piensa que no debería preocuparse, confía totalmente en Olivia.
El día en que fue a buscar al cambiaformas, guiado por el informe que eliminó del FBI, llevó primero a Walter al laboratorio. Astrid ya estaba allí. Y lo primero que hace siempre la agente junior al llegar, es echar un vistazo a los últimos avisos. Peter siempre la observa con cautela, esperando que se de cuenta de las entradas eliminadas, pero en ninguna ocasión ha dado la alarma.
- ¿algo nuevo Astrid? – pregunta Peter intentando parecer desinteresado.
- Nada… hoy empezamos tranquilos. Y me alegro
- ¿y no te parece curioso? – pregunta Walter preocupado a la vez que mira a Peter, intuye lo que está ocurriendo.
- ¿Y eso te molesta Walter? - pregunta Peter – Bien… como no me necesitáis, me marcho.
- ¿Dónde vas? – inquiere Walter
- Tengo algunos encargos que hacer – contesta el joven – No te preocupes, volveré enseguida.
- ¿Y que le digo a Olivia si viene? – pregunta Walter nervioso.
- Es ella quien me ha encargado que le compre algunas cosas, tranquilo Walter, todo está bien. – miente el joven, no quiere involucrar al científico en sus asuntos.
Peter entonces se dirige a la dirección donde el informe del FBI indicaba que se habían producido las perturbaciones. Cerca, hay un almacén abandonado. Peter entra fácilmente, y lo primero que le llama la atención es un olor nauseabundo. Observa que hay un cuerpo tirado en el suelo. Se acerca y comprueba el rostro desfigurado en una mueca de terror del cadáver. Más allá está la envoltura de donde ha surgido el cambiaformas. De pronto escucha un ruido. Alguien en el piso de arriba, que intenta esconderse. Peter sube las escaleras lo más deprisa que puede, busca en todas las estancias y justo en la última encuentra su objetivo. Se trata del mismo tipo que está abajo, muerto. No parece asustado, más bien sonríe cínicamente.
- Sabía que vendrías… él me lo dijo.
- ¿Quién? – pregunta Peter desconcertado mientras le apunta con su arma.
- Tengo algo para ti. – Dice sacando de su abrigo un paquete - tranquilo, no es malo… el Secretario me ha encargado que te de esto. – explica mientras lo deja en el suelo y con el píe lo envía cerca de Peter – Sólo algo más que decirte "Enhorabuena". Con esto mi misión está cumplida. – Termina diciendo el cambiaformas sacando una pistola de su bolsillo y disparándose a la cabeza.
Peter contempla la escena con asco. No le gustan los cambiaformas, pero ver ese revoltijo de sesos y sangre no es agradable.
- Por lo menos me he ahorrado el trabajo sucio – susurra Peter para inmediatamente y como es su costumbre, sacarle el disco duro de su espalda. Lo hace con cuidado, intentando evitar pisar la sangre, le da la vuelta y mientras le abre la espalda, una voz de hombre, desde el piso de abajo le sobresalta.
- ¿Ronnie? ¿Qué haces tirado ahí? ¡Ronnie! ¡Dios mío!
Peter se asoma con cautela. Aliviado comprueba como el hombre que ha entrado en el almacén, sale corriendo, seguramente irá en busca de la policía. Tiene que darse prisa, no puede limpiar el lugar, como suele hacer, ocultando los cadáveres para que el FBI no sea alertado rápidamente. No tiene tiempo, así que con el dispositivo en su bolsillo y el paquete bajo su brazo sale de allí lo más rápido posible. Tiene el coche a dos manzanas, y mientras se aleja del almacén comienza a oír las voces del hombre que vuelve con un policía. Justo a tiempo. Volverá rápidamente a Harvard, tiene que estar allí, con Walter, antes de que Olivia llame.
