SECRETOS
5
- que sólo se salvaría el Universo por el que tuviese mas afecto. Pero lo que ustedes no saben es que si tengo sentimientos por ambos, entonces ninguno se destruiría. Y los tengo, amo a Olivia con toda mi alma y amo al hijo que tuve con la otra Olivia. Incluso hay ocasiones en que vienen a mi mente los momentos que pase con ella. Y no puedo olvidarme de mi madre.
- Pero entonces no hay equilibrio.
- El amor que siento por Olivia es similar a lo que siento por todos los que están en el Otro Lado
- Lo entiendo, pero no puedo permitir que sacrifique su vida en…
- ¿Y dejará que se extinga el Otro Lado? ¿Qué ocurra lo mismo aquí? Ya ha comprobado lo que ocurrió en el edificio Rosencratz hace unos meses, y esos vórtices del Polo Norte. Es cuestión de tiempo. Sucumbiremos antes de darnos cuenta.
- ¿y cuando quiere hacerlo?
- Cuanto antes mejor…esta noche
- ¿tan pronto?
- No quiero que Olivia sufra más de lo debido. Así cuanto antes terminemos, antes podrá recuperarse, o al menos eso espero. Por cierto, una última cosa. No busquen más al intruso, al topo… he estado entrando en la base de datos del FBI y de la policía con el ordenador de Olivia. No quiero que la acusen de nada, que no se vea afectada por mis actos.
- Sabe que eso es un delito federal
- ¿Y cree que no me he dado cuenta? Estoy seguro que ya sabían que era yo.
- Lo reconozco, si. Pero Olivia estaba al margen de eso. No quisimos decirle nada
- Lo entiendo, no podían contrariar al sujeto que podía destruir su Universo.
- Espero que eso no le haga cambiar de idea.
- Tranquilo, no estoy enfadado. Todos actuamos movidos por nuestros propios intereses. Y el mío es Olivia.
- Bien, llamaré al General Davis, para que vaya preparándolo todo. Aunque sigo pensando que es una locura. ¿Qué va a hacer mientras tanto?
- Iré a casa, quiero recoger algunas cosas…
- Se despedirá de Walter y Olivia ¿verdad?
- No, si puedo evitarlo… - dice Peter mientras se levanta y se marcha
Broyles se queda sentado, aturdido. No se siente capaz de hacer eso, de ordenar el sacrificio de un joven al que ha llegado a conocer tan bien, que prácticamente consideraba de la familia.
Mientras Walter, en el laboratorio, entra en el despacho. Se encuentra con el pequeño ordenador que Peter ha olvidado en la mesa. Curioso, comienza a investiga que es lo que tiene. De pronto su cara muestra el terror que siente. Sin soltar el aparato sale del despacho y poniéndose su chaqueta se dispone a marcharse.
- ¿Ocurre algo Walter? – pregunta Astrid alarmada al ver la cara del científico.
- Tengo que volver a casa… He olvidado algo – responde confuso
- Pareces nervioso… ¿quieres que te lleve?
- No…no, limpia algo...- dice ausente mientras sale por la puerta, para volver inmediatamente – Peter se ha llevado el coche… por favor ¿puedes llevarme?
Durante el viaje, Walter ha permanecido en silencio, con el pequeño ordenador pegado a su pecho. Evita contestar las preguntas de una intrigada Astrid. Entra en la casa, espera que no sea tarde, pero respira tranquilo cuando ve a Peter sentado en el salón, a oscuras.
- No lo harás ¿verdad? – pregunta Walter con la voz temblorosa.
- Has traído el ordenador. Gracias, lo necesitaba… Si, Walter, tengo que hacerlo.- dice mientras se levanta y le quita el pequeño aparato al científico.
- Pero debe haber otra solución… deja que investigue.
- No hay nada más… simplemente estoy yo. Y este el momento justo.
- Pero no puedo permitirlo… no, Peter. No puedo volver a perderte.
- Sabías que tenía que ocurrir… es mi destino.
- No, no creo que lo sea… hijo… no es justo, ahora que tú…
- En una hora vendrán a buscarme… Si no te importa, estaré en mi habitación. Necesito estar solo. Por cierto, Walter, a pesar de todo, no ha estado tan mal volver a encontrarme contigo. – dice para inmediatamente subir por la escalera
