N/A: Apuesto que no pensaban volverme a ver por aki, para serles sincera yo tampoco. Fueron sus reviews los unicos que hicieron esta conti posible asi que.. agradezcanse a ustedes y yo solo espero que lo disfruten :D
"Hoy voy a vivir sin ti"
Vas a enfrentarte con la dura realidad de que me voy
Mientras tú buscarás tierra nueva y algún nuevo amor
Un llanto desconsolado; gruesas y saldas lágrimas humedecían el saco blanco del doctor. Ella lo abrazaba dominada por sus sollozos mientras el tibio cuerpo del hombre servía de apoyo ante la tristeza.
Ichigo estaba callado debatiendase entre safarse del abrazo o socorrerla en el momento. Fue dificil informarle sobre la terrible perdida; pero, siendo doctor por más de diez años ¿cuál era la diferencia ahora? Sin darse cuenta colocó su mano derecha sobre la cabeza de Orihime. Esperen un minuto ¿Acaso el director del hospital estaba consolando a una paciente? ¿Adónde fue su frialdad e indiferencia?
- Tranquila - La ojigris abrió los ojos como platos viendolo sorprendida - Debes ser fuerte, él está en un lugar mejor ahora y odiaría verte así.
- Doctor..- dijo derramando la última lágrima por su mejilla izquierda.
- Mi nombre es Ichigo - secando sus lágrimas con su dedo pulgar.
Orihime logró cambiar su semblante poco a poco para esbosar una tímida sonrisa. Y volvió a tomarlo del cuello para apoyarse en su pecho cerrando fuertemente los ojos.
- Gracias... Ichigo.
El corazón del pelinaranja empezó a latir a mil por hora, un ligero rubor apareció en sus mejillas e inconsientemente cubrió a la mujer con sus brazos como si desease ser un escudo humano para ella.
- ¡Madre! - llamaron al unísono.
Orihime reconoció esas voces al instante y giró el rostro hacia la puerta del dormitorio.
- B-Bebés - pronunció con dificultad.
- ¿Son tus hijos? - Ichigo también los reconoció.
Ambos pelinaranjas se separaron en cuestión de segundos al ver a las personas menos indicadas en el marco de la puerta. Hikaru y Kaoru tenían los ojos desorbitados mientras Rukia mantenía la boca ligeramente abierta. La pelinegra sólo les regaló una mirada fulminante y abandonó la habitación con el ceño fruncido.
Ichigo chasqueó la lengua pues sabía lo que tenía qué hacer. Miró a Orihime un par de segundos y fue tras su esposa ignorando al par de jóvenes que ahora lo miraban con desprecio.
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Caminaba con una mirada gacha por los desolados corredores del hospital. No importaba hacia dónde la guiasen sus pies ya que lo único que deseaba era alejarse de él lo más pronto posible.
Era duro, Rukia atravezaba por un momento muy duro y crucial en su vida. Ella se iba a divorciar en una semana y a pesar de todo, la herida aún dolía pues.. ella aún sentía cosas muy profundas por Ichigo, aunque él ya no. ¿Dónde quedó ese amor incondicional que alguna vez se prometieron? Pues eso nadie lo sabe, nisiquiera ellos mismos.
- Eres un idiota.. ¿Por qué me haces esto? Te detesto, te destesto porque eres un gran ciego que no desea poder ver la realidad de mis sentimientos.. Te amo, y en verdad creí que esto se podría arreglar, pero veo que ya no tienes deseos de cambiar.. y quizás me lo tenga merecido..
- Rukia.. - escuchó - Rukia, espera..
- ¿Qué quieres? - preguntó con desdén.
- Lo que viste allá..
- Descuida, recuerda que nosotros practicamente estamos divorciados - mintió tratando de engañarse a si misma para recuperar fuerzas.
- Y-Yo.. quiero estar seguro de esto.. - admitió mirando la nada.
- Esto - explicó - es lo único que nos queda por hacer pues ya no funciona como antes, Ichigo - quería romper en llanto pero era demasiado orgullosa para hacerlo en frente de él- Nos vemos luego - y se retiró a paso ligero.
"Ya no funciona como antes, Rukia, tienes razón.. Y sin embargo quiero terminar todo esto de la manera correcta pues fueron ocho años a tu lado.." - Contempló su partida con ambas manos en los bolsillos y una vez que su silueta femenina se desvaneció giró el rosto en dirección contraria, lugar donde había dejado a su deprimida paciente.
Lo que ocurrió entre ellos dos.. fue tan sólo un abrazo. Pero el sentimiento que por un segundo creyó sentir fue..
- ¿Amor? Imposible.. nisiquiera sé su nombre..
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Orihime recibió a sus hijos con los brazos abiertos buscando reconfortase con su compañia. Ellos eran jóvenes consientes de la desgracia reciente pero procuraban mantener la calma para no entristecer aún más a su madre. Ulquiorra había sido un exelente padre y sin lugar a dudas, el vacio que dejaba en sus vidas era enorme e imposible de volver allenar. Nadie podría reemplazarlo, lo admiraban y respetaban tanto que era imposible aceptar a algun hombre en su reemplazo. Imposible.
- Madre.. madre ya no llores, por favor - dijo Kaoru viendola preocupado.
- Podremos superar esto juntos - dijo Hikaru de igual modo.
- Mis amores, ustedes son tan fuertes y yo.. tan débil.
- Nos duele verte triste - dijo el castaño tomandola de las manos.
- Lo siento pero es inevitable.. - cerró los puños y luego lebantó el rostro para verlos a los ojos - Ustedes son lo más valioso para mi, y si yo no perdí la vida fue porque todavía tengo algo que hacer en este mundo.. Y estoy segura que ese algo es.. estar con ustedes, los amo - les sonrió y abrazó con enegía.
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Al día siguiente, Ichigo se encontraba trabajando en su oficina como de costumbre cuando de repente Rangiku entra sin previo aviso como siempre.
- Matsumoto - dijo vagamente viendola frente a su escritorio - ¿Cuántas veces debo repetirte que toques antes de entrar?
- ¡Ups! Lo siento mucho pero tiene visita.
- Ya que - musitó resignado.
- ¡Ichigo! - saludó la visita entrando y tomando asiento.
- Tatsuki que milagro verte por aquí - se sorprendió recobrando su semblante viváz.
- Escuché que te divorcias.
- En menos de una semana - confirmó cruzandose de brazos.
- Lo lamento tanto..
- Fue una desición mutua así que espero que sea lo correcto.
- Ya veo - dio una pausa recordando - Pero, aún así, es un divorcio. Es muy triste sea cual sea el ángulo por donde lo veas. Una vez tuve una amiga, eramos las mejores amigas.. Un día se casó y yo fui a su boda. Fue una ocación hermosa, jamás la había visto tan feliz. Ese día lo único que irradiaba era júbilo... Pero el tiempo pasó, tuve varios viajes de negocios al igual que ella. Nuestros caminos se separaron y nunca más supe de ella. Pero de lo único que estoy segura es que la dejé en buenas manos, hasta pondría las manos al fuego que nunca se divorciarían y serían felices para siempre.
- Debe haber tendio mucha suerte al encontrar a su media naranja - comentó interesado - Aunque no saber nada de tu mejor amigo seguro fue muy doloroso..
- Tienes razón.. A veces sólo desearía saber que Orihime se encuentra bien.
- Momento - la interrumpió - ¿Dijiste Orihime? - Y de pronto lo recordó todo.
Abrió los cajones de su escritorio en busca de algo al parecer importante. Y en una abrir y cerrar de ojos el lugar quedó hecho un desastre.
- Ichigo ¿Qué demonios haces?
- ¡Lo encontré! - exclamó con una ficha médica en manos.
- ¿Qué es eso? - preguntó arqueando una ceja.
- Ayer.. ella.. - abrió el documento y le dio una rápida leida - Una mujer con un nombre parecido - sus ojos hallaron su cometido - Fue mi paciente.. Inoue Orihime - dibujó una sonrisa con sus labios.
- ¡Es ella!- la pelimorado gritó de emoción - ¿En verdad la viste? -preguntó feliz - Espera.. si ella vino.. ¿Qué le pasó? - ahora se tapó la boca horrorizada.
- Su esposo.. falleció.
- Joder - el semblante de la mujer se tensó - Pobre.. Pero eso quiere decir.. que hoy sería el funeral ¿no es así?
- Así es..
- Debo verla.. ¿Tienes todos sus datos anotados en esa ficha, verdad? - se lebantó y tomó sus cosas - Vamos.
Ichigo no lo dudó y aceptó. Se quitó el saco blanco y pidió a su secretaria no dejar pasar a nadie en su ausencia.
Te volveré a ver.. Inoue Orihime.
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Todos vestían ropas negras. Un día nublado era el paisaje para tal desgracia compartida. Habían muchas personas, algunos con gafas otros con pañuelos, alrededor del ataud de marmol que contenía el cuerpo sin vida del jefe de la familia Cifer. Los presentes eran familiares, socios de negocios, amigos cercanos, y por su puesto: Su esposa e hijos mayores.
- Orihime, debes dar el discurso - la llamó una señora de edad.
- Estoy en camino - dijo acercándose despacio.
Los jóvenes Cifer se mantenían serios a la espera de las palabras de su madre cuando divisaron a cierto pelinaranja. Esto no les agrado en lo absoluto desde que vieron como él y su madre habían compartido un abrazo la noche anterior. Ciertamente se encargarían de hecharlo de el lugar de inmediato.
- ¿Qué haces aquí, fresita? - interrogó Hikaru con impotencia.
- Vengo a ver a su madre.. - contestó intranquilo.
- No lo creo - retó Kaoru seriamente.
- Escuchen.. sólo estoy aquí para asegurarme que se encuentre bien.
- Descuida, estará mejor si te largas - amenazó Hikaru empujándolo.
- Disculpen - llamó una voz femenina - Chicos, ¿serían tan amables de decirme en dónde puedo encontrar a su madre? - preguntó Tatsuki irreconocible pues su voz sonaba dulce y tierna.
- ¿Y quien es usted? - preguntó Kaoru desconfiado.
- Una vieja amiga - ambos jovenes notaron su sinceridad y los dejaron pasar a regañadientes.
- Gracias - dijo la pelimorado e Ichigo atinó a mirarlos con repulsión.
- No te dejaremos el camino tan fácil, no serás nuestro padre, ni por un demonio - susurró Hikaru apretando los puños.
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- ¿FUE A VERLA? - repitió indignada.
- No me dijo a qué hora volvería - informó Rangiku desinteresada - ¿A que hacen una bonita pareja? Bastaba verlos abrazaditos el día de ayer para saber que algo real podría ocurrir entre ellos dos.
- ¡Callate! - gritó molesta y giró sobre sus talones.
Rukia sentía un agudo dolor en su pecho otra vez, y vio los papeles que llevaba en manos una vez más.
" LOS PAPELES DE DIVORCIO AHORA ESTÁN ANULADOS"
- Lo he pensado.. y no me rendiré tan facilmente.. No hecharé mi divorcio a la basura.. Lucharé hasta el final.
CONTINUARÁ..
