ENTRE DOS MUNDOS
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen; son de la autoría de J. K. Rowling. La historia es algo de mi invención.
CAPITULO II
ENTRE MIS DUDAS Y EL INFORME
Espero el arribo de sus amigos a la oficina. Ya eran pasadas las 19:30 horas, pero al final volvió a llamarlos al móvil y quedo en el restaurante. En cuanto arribaron Theo y Blaise, Draco pudo observar sus rostros algo sorprendidos.
No es que no salieran juntos, por el contrario, era habitual en ellos reunirse, sin embargo, el timbre de voz de Draco –pese a parecer sereno- se escuchaba algo ¿diferente? ¿Nervioso? Eso y el que les hubiera llamado al móvil y no les hubiese enviado una lechuza, y el pequeño detalle de haberlos citado en un restaurante muggle, los preocupaba.
-¿Qué sucede, Dragón? –pregunto con una mezcla de ansiedad y miedo Blaise.
-La encontré. Fue su seca respuesta.
-¿Qué piensas hacer? –intervino Theo.
-No lo sé, Theo. –Dijo Draco con una mezcla de miedo, inseguridad, ansiedad y desesperación en la voz Draco. Dio un leve suspiro y continuo muy bajito.
En un principio, estuve completamente seguro de querer recuperar lo que hasta hace pocas horas considere mío. Sin embargo, he estado pensando: y, ¿Si ella es feliz?
Por supuesto, planeo exigir una explicación mucho más detallada y no ese simple pergamino. Nadie abandona a un Malfoy y sale ileso. Pero, -dijo titubeante Draco- hay algo que no entiendo y quisiera comprender.
No hizo falta que formulara ni siquiera la oración para expresar sus dudas y sus miedos. Sus compañeros de mesa lo comprendían perfectamente.
-¿Aunque no te guste su respuesta? –Fue Theo quien se atrevió a cuestionar.
-Estoy dispuesto a correr el riesgo. –Respondió el platinado muy seguro de si mismo-. O por lo menos eso quiero creer.
Caballeros –dijo Zabini –Creo que hemos pasado por alto un insignificante detalle. Aún no nos has explicado –y no es que lo exija –dijo Zabini, -pues sabía que Draco solo comunicaba lo que quería-, un par de detalles. ¿Cuándo y cómo la encontraste? ¿Dónde vive? ¿Tiene alguna pareja? –perdona que lo diga, dragón, pero yo también leí el pergamino que Cissy te entrego y no era "una carta" que se podía denominar precisamente como escueta. Ella realmente se leía muy molesta –y no era para menos- mira que creer que la habías dejado colgada y aún peor embarazada no es algo fácil de aceptar. Más aún cuando según sus palabras tu foto apareció en el profeta anunciando tu compromiso con tu "adorable esposa". Lo más probable es que ni siquiera quiera verte.
-Lo sé, Blaise. Créeme que lo he pensado. Respondiendo a tus preguntas en orden –dijo Draco
-Fue el investigador muggle quien la encontró, me aviso por teléfono poco antes que yo lo hiciera a ustedes, ¿Cómo está? No lo sé. Vive en un lugar cerca de una Universidad muggle llamada Oxford, aquí en Inglaterra muggle –como sabíamos. Es profesora a tiempo parcial, lo que me lleva a mi siguiente conjetura: Por el hecho de trabajar supongo que no tiene pareja; aunque eso no lo sé.
-Así que todo son meras suposiciones –dijo Theo en seguida que el rubio término su discurso.
-Sí, así es. Hasta el día de mañana a las 9:00 a.m., cuando el investigador muggle se presente en la oficina, por lo que quiero que me acompañen. No sé cómo voy a reaccionar ante la información que me dé.
-¿Me acompañaran?
-Por supuesto. No te dejaríamos solo, hermano –respondieron a su vez los dos magos.
Te recomendaría –dijo Zabini en tono burlón, tratando de relajar el ambiente en que se habían sumergido- que te embriagaras hasta perder el conocimiento para celebrara que la has encontrado, pero creo que no es una muy buena idea, después de todo creo que necesitaras tener el control sobre ti mañana que leas ese informe.
-¡Vaya!, ¡Por primera vez estamos de acuerdo en algo, Blaise! –Dijo Theo. Sin embargo –dijo en un tono más serio y volviendo su mirada hacia Draco. Hay algo que aún me inquieta ¿Se lo dirás a tu madre? Creo que, después de todo, ella merece saber. Fue ella quien te entrego esa carta.
-No sé qué hacer, Theo. –Respondió el rubio. De lo único que estoy realmente seguro es de que por lo menos, está noche no le diré nada. Esperare a mañana, cuando me entreguen el informe para decidir qué es lo más prudente hacer. No quiero ilusionar a mi madre o a mi mismo. –aunque lo último lo dijo apenas en un susurro, imperceptible a los oídos de sus acompañantes.
-Buena idea, Draco. Pero te aconsejaría qué trataras de arreglar todo con ella. Después de todo Scorpius necesita una madre y el hijo qué engendraste con ella necesita un padre a excepción – y perdona qué lo diga, pero tenemos que tener en cuenta esa posibilidad- de qué ella ya le haya dado uno y no quiera saber nada de ti porque es feliz.
Después de qué escucho las palabras de Theo, Draco sintió qué el alma le había abandonado el cuerpo. Si bien, creía sinceramente qué si ella era feliz la dejaría en paz, por un momento, -mientras Theo hablaba con aquella sobriedad, su instinto posesivo, junto al asesino –qué creía dormido- salió a flote y quiso matar a aquel qué hubiese osado a ponerle un dedo encima a "su mujer". Después de todo ella era suya. Ella era su castaña ¿Cierto?
En cuanto volvió a tomar el control de sus emociones, sé cuestiono a si mismo acerca de lo qué había sentido ¿Acaso eran celos? ¿Era ese el sentimiento qué hasta hace unos segundos lo había embargado? Eso no podía ser. ¡Claro qué no! Un Malfoy jamás sentía tanto. Pero había comprobado por si mismo qué con aquella castaña "nada" era imposible.
Por un momento, sé justifico diciendo qué solo pensaba en el bienestar de su hijo. Después de todo, el tenía qué cerciorarse de de qué ese muggle lo tratara bien. Aunque el sabía qué no era ni por asomo la verdad. Sé cuestiono nuevamente ¿Aún la amaba? ¿Perdonaría su abandono? ¿Por qué ella no había luchado como la valiente Gryffindor qué sé suponía era? –Palabras. Ella le había demostrado qué los Gryffindor no eran valientes.
Al ver la hora, - pues eran casi las 12:00 a.m. Theo sugirió qué lo mejor era volver a sus casas y descansar. Después de todo, mañana –o quizás la expresión correcta seria dentro de unas horas- seria un día muy agitado y todo lo qué sé había planteado en esa mesa no eran más qué meras suposiciones.
Los tres hombres salieron de aquel lugar, rumbo al caldero chorreante, una vez allí, sé despidieron –aunque no sin antes prometerle a Malfoy no hablarle a sus esposas sobre aquel tema, después de todo, ambas mujeres habían hecho amistad con la castaña. Sobre todo la esposa de Theo, quien la había estimado desde su época en el colegio y a "recientes" fechas, la esposa de Blaise, claro, después de qué sé diera cuenta qué la castaña era la única qué lo podía hacer feliz- sé enfilaron, cada uno hacia su destino, prometiendo estar juntos en unas horas en la oficina del corporativo muggle, para recibir juntos el informe.
A las 8:30 en punto del día siguiente, Theo y Blaise acudieron puntualmente a la cita. Entraron a un imponente edificio de cristal, era el edificio corporativo de las empresas Malfoy en el mundo muggle. Conocían bien a Malfoy por tanto sabían o por lo menos presentían lo qué podría suceder en aquel encuentro. Sé encontraban allí no solo como apoyo moral, sino también para controlar su reacción, si es qué no le gustaba lo qué el investigador le diría. Eran capaces de visualizar varios escenarios.
El cual, en el mejor de los casos, tal y como había prometido la noche anterior si el investigador le decía qué tenía una pareja y una relación estable, sé mantendría alejado de ella. En el peor de los casos, no soportaría escuchar aquello, y muy probablemente, terminaría lanzándole un cruciatus o alguna clase de maldición imperdonable al pobre muggle, dejándolo en consecuencia muerto. Y una investigación de los aurores del ministerio era lo qué menos deseaban.
Ambos, aunque no lo mencionaran en voz alta, tenían la ligera esperanza de qué la primera opción fuese la más viable, sin embargo, conocían perfectamente a Draco y aunque ellos quisieran creer qué podían anticipar su reacción, de sobra sabían qué era muy imprevisible su manera de actuar.
Exactamente a las 9:00 a.m. con la puntualidad británica Jessica Carpenter, la secretaria muggle de Draco Malfoy anunciaba la llegada del señor Stevenson, el investigador privado qué había logrado dar con el paradero de Hermione.
-Buen día, señor Malfoy –dijo el investigador.
-Buenos días para usted, señor Stevenson. Espero qué me traiga buenas noticias –señalo de inmediato Draco.
-Espero, señor Malfoy qué los datos qué he recopilado acerca de la persona a quien usted buscaba, le sean de utilidad, pues es usted quien debe juzgar mi trabajo –respondió a modo de respuesta el investigador.
-Por favor, señor Stevenson, tome asiento.
Mientras el investigador sé sentaba y comenzaba a desplegar la información contenida en su portafolios, Draco, Theo y Blaise lo observaban crípticamente mientras Jessica entraba dejando sobre una mesilla contigua un servicio de café para cinco personas. Tal y como Draco lo había ordenado.
Apenas habían dado un sorbo al humeante liquido, cuando Draco –no pudiendo mantener más a flote su personalidad Slytherin- en seguida cuestiono:
¿Vive sola? ¿Tiene alguna pareja? ¿Qué hay del pequeño? Dejando entrever así un poco su desesperación.
El investigador, al notar la desesperación en la voz de su cliente, dejo de lado el café qué gustosamente probaba.
Señor Malfoy –comenzó su discurso- si de las respuestas que le dé depende la calidad de mi trabajo, le comunico qué probablemente le agradara lo qué escuchara.
Respondiendo a sus cuestionamientos, la respuesta a cada una de sus interrogantes está contenida en los siguientes folders. Su domicilio, sus generales y todo lo relacionado a su vida personal está en el folder verde. –comenzó. Su vida sentimental sé encuentra en la carpeta rosa la cual es realmente escasa- señalo y por último, en cuanto a su vida familiar, la he colocado en el folder color beige. Por último, en la carpeta azul encontrara todo tipo de fotografías qué pudieran complementar lo qué allí está redactado. Existe todo tipo de información acerca de la señorita, desde su infancia, su niñez, su adolescencia y por último su vida actual. Todos sus gustos, así como cualquier detalle qué usted quisiera saber de la señorita sé encuentra allí.
-Por favor –dijo con semblante serio Draco. Limítese a contestarme lo qué le he preguntado, la información restante la analizare después.
-Si, dijo con un ligero titubeo el investigador.
Bien, señor Malfoy las respuestas a sus preguntas grosso modo y en el orden qué las planteo son sí, no y están bien.
La señorita Granger si vive sola, muy cerca de Oxford como anteriormente le había mencionado, es profesora a tiempo parcial, se graduó hace dos años de la Licenciatura de Filosofía y Letras en la Universidad de Oxford, vive cerca de allí en una vieja granja, la cual heredo de sus abuelos paternos, pero en el folder verde encontrara más detalles acerca de la propiedad así como la dirección de la misma.
Draco tomo el folder qué había mencionado el investigador y comenzó a hojearlo. Al parecer la granja estaba un poco descuidada, como sé apreciaba en la fotografía muggle, sin embargo con un poco de trabajo y algunos hechizos sé vería como nueva, aunque sé cuestiono si quizás ese era el aspecto qué prefería ella qué tuviera aquel lugar y por el contrario, por dentro era una hermosa y acogedora casa. Eso sonaba lógico. La conocía y sabía lo mucho qué le molestaba atraer la atención de los curiosos y supuso qué con aquel aspecto descuidado lograba pasar desapercibida.
Siguió leyendo y en su mente seguía la misma pregunta ¿Por qué Granger no le había lanzado unos cuantos hechizos reparo a esa propiedad? Sin embargo, sus cavilaciones sé fueron en el segundo en el qué encontró lo qué buscaba: Su dirección.
No había escuchado más allá de lo del folder al investigador, sin embargo, sintió qué el alma –qué hace tiempo había perdido- había vuelto a su cuerpo, cuando escucho al investigador decir unas sencillas palabras: "La señorita sé ha negado a tener nuevamente una pareja, ella ha salido con algunas personas, pero absolutamente ninguna ha sido capaz de llevarle el ritmo…." el qué más ha logrado su cercanía sin antes desistir es de tan solo tres citas, claro está qué en un lugar público en donde….
Draco no escucho nada más y tomando las llaves de la camioneta verde y el folder qué contenía su dirección, salió a donde se suponía vivía su Hermione y su hijo. A final de cuentas –pensó- no había nada ni nadie qué pudiera reclamarle algo por acercarse a ella, ni mucho menos había alguien qué impidiera reclamar lo qué consideraba suyo.
Sin embargo, si Draco sé hubiese detenido a escuchar, quizás sé hubiese librado de llevarse una enorme sorpresa cuando estuviera frente a la castaña.
Nott y Zabini ya habían anticipado la reacción del pelirrubio, por lo qué Theo Nott permaneció en la oficina con el investigador, mientras Blaise iba tras Draco, intentando detenerlo.
A Theo de apoco le da un infarto de la sorpresa qué sé llevo al escuchar la información qué proporcionaba el investigador.
…. En un lugar público en donde sus dos hijos, los pequeños mellizos puedan jugar y divertirse. Es muy consentidora con los niños.
Theo tomo un respiro después de escuchar y asimilar todo aquello. ¿Granger había tenido mellizos? Cuando sé controlo le pidió al investigador qué siguiera con su relato mientras qué, internamente esperaba qué Zabini hubiese sido capaz de detener a Draco.
Si Zabini no lo lograba, Draco si qué sé llevaría la sorpresa de su vida. En cuanto el investigador lo despidió muy cortésmente. Después de todo, ese muggle si qué había hecho un excelente trabajo y merecía una muy considerable recompensa. Había logrado mucho más qué cualquier mago o bruja al tratar de localizarla.
En cuanto este salió, su atención sé centro completamente en el folder beige, mismo qué contenía las fotografías muggles.
Al comenzar a leer los pequeños pies de nota qué tenían las fotografías si qué sé sorprendió. Sobre todo cuando encontró las fotografías de dos pequeñitos diametralmente opuestos, con lo que parecía ser alguna clase de uniforme escolar, según el pie de nota del investigador.
Una de las fotografías mostraba a un pequeño varón de 4 años de cabello castaño, lacio y profundos ojos grises; mientras qué en la otra fotografía sé observaba a una pequeña qué, de no saber qué era la hija de Hermione y Draco, hubiese jurado qué era Narcissa Malfoy, con su brillante y lacio cabello rubio a la cintura sus hermosos ojos azules qué desprendían a las estrellas con tan solo pedirlo. Pensó qué en verdad tanto Draco como Narcissa se sorprenderían y esa niña pronto estaría muy mimada. Por un breve instante incluso pensó en Lucius Malfoy. ¿Qué hubiera hecho si hubiese visto a esa pequeña? Su fría naturaleza de serpiente sé alegro. El peor castigo para Lucius Malfoy por lo qué le había hecho a Draco había sido no haber conocido a esa pequeña. Después de todo, los Malfoy jamás ocultaron su ferviente deseo por tener una pequeña niña en aquella mansión.
Sin embargo, en cuanto Theo dejo sus pensamientos, le vino a lamente otro pequeño detalle. ¿Cómo reaccionaría Draco? ¿La reconocería?
En determinado momento, en lo único qué Theo pudo pensar fue en lo obsoleto de la tecnología muggle. Encontró un embarazo completamente documentado en el cual se mostraban unas extrañas fotografías de bebe o feto, a las qué los muggles denominaban "ecografías" en las cuales aparecía un solo bebe -aunque a Theo le consto encontrarle forma. Pensó nuevamente en los muggles y su tecnología, la cual si bien mostraba al pequeño bebe, de alguna manera también escondía al otro. Habían sido mellizos supuso qué algo había pasado para qué Hermione no le mencionara en aquel pergamino también a la bebita, o en la posibilidad de un cuarto, pero su atención volvió a ser capturada cuando volvió a ver otra fotografía de los mellizos recién nacidos. Tan iguales y tan diferentes a la vez-
Por un momento, Theo solo esperaba –en vista de qué Blaise no había podido detener a Draco- qué su amigo tuviese la prudencia y la paciencia para escuchar a Hermione y qué no cometiera ningún error del qué pudiera arrepentirse después.
Lo sé, hace eones qué no actualizaba está historia y realmente lo lamento. ¿Qué les pareció la impulsiva reacción de Draco? Entiéndanlo es un hombre enamorado.
¿Quiénes creen qué sean las esposas de Blaise y Theo?
Mil gracias a todos por leer, por sus reviews, por sus alertas y sus favoritos. Pero también a quienes solamente leen los invito a dejar su comentario. Un hola yo te leo, Es genial para la moral de esta pseudo escritora, que se divierte imaginando a sus personajes favoritos en esas situaciones.
Pd. Los invito a leer mi otro Dramione, Amor al Caer el Crepúsculo. Les aseguro que les gustara. Es algo completamente distinto a esta historia.
¿Reviews?
Pies para que los quiero, si tengo alas de imaginación y puedo volar
(FRIDA KHALO)
