-¿Draco…?-le llamo asustada Astoria, mientras seguía corriendo con ella en los brazos-¿Dónde está mi hermana…?

-Espera, no digas nada-le pidió simplemente Draco y siguió corriendo, por fin la Marca Tenebrosa de su brazo paro de quemarle, eso solo significaba que la llamada había cesado, pero no sabía durante cuánto tiempo y tenía miedo, no conocía nadie de fiar, solo podía dejar a Astoria en un lugar más o menos a salvo.

Draco llego a las mazmorras y camino hasta su desierta y privada habitación, había una contraseña para entrar, "La gloria" algo que ambicionaba y que no alcanzaría jamás por no haber podido matar a Dumbledore, ahora ese lugar era el único resquicio que quedaba para proteger a Astoria.

-¿Que hacemos aquí?-pregunto Astoria asustada mientras miraba a todas partes de su habitación, era un lugar que resultaba desconocido para ella, Draco se quedo mirándola mientras se tiraba en unos de los sillones de cuero preocupado, pensando en que podía hacer ahora-¿Que pasa…? ¿Qué querían…? ¿Daphne…?-le seguía preguntando Astoria y Draco se dio cuenta que era solo una niña asustada.

-Tienes que quedarte aquí, es mi habitación, nadie vendrá a buscarte en este lugar-le pidió Draco mientras se ponía en pie, solo podía tener una cosa en mente, tenía que encontrar a la chica Weasley y asegurarse de que Theodore y Daphne están a salvo, ya que jamás se perdonaría que les pasase algo por su culpa.

-Pero… no quiero estar sola…-le dijo Astoria con voz trémula, Draco la miro nervioso, no podía decirle a una niña que pasaba realmente, tampoco podía decirle, que si algo le había pasado a Theodore y Daphne, si que ya estaba sola, aunque no quería que le sucediera algo malo.

-Veras… tengo cosas que hacer… y Daphne está ocupada…-dijo Draco intentando pensar en otras cosas para no preocuparla, pero por su mirada deducía que no lo estaba haciendo nada bien.

-Si Daphne no puede venir, me gustaría estar con Dona…-le pidió Astoria en un susurro mientras parecía nerviosa, Draco sospecho que podía pensar que algo no iba bien.

-¿Quién es Dona?-pregunto Draco confuso, con la esperanza de que no fuese un alumno.

-Es mi gata… está en la Sala Común, en una cajita de madera, cerca de la chimenea…-le dijo Astoria esperanzada, aunque el sin querer torcía el gesto, estaba seguro que en la mazmorra de Slytherin no se encontraría con Weasley-es de color blanco y pequeña…-dijo en un susurro Astoria mientras bajaba la mirada triste.

-Está bien…-le dijo Draco y Astoria le miro sonriendo, eso le alegro-te traeré a Dona, pero no puedes salir de este sitio, no puedes moverte de aquí y nadie puede entrar, ¿entendido?-le pregunto y Astoria asintió varias veces contenta, era fácil hacerle sonreír.

Draco sello la habitación con un nuevo hechizo que le había enseñado su madre, con ese hechizo y la contraseña tenía esperanzas de que nadie se le ocurriera ir allí, así que sin perder tiempo, ya que tendría que encontrar a la chica Weasley, fue por los pasillos para presentarse en la Sala Común de Slytherin, algunos compañeros suyos le miraron mal por meterse, allí, lo cierto es que poco o nada le importaba esa gente cuando logro encontrar acaracolado al dichoso gato blanco, lo cogió sin perder tiempo, a pesar de que este casi le araña, por cogerlo repentinamente y se puso en camino, no quería dejar mucho tiempo a Astoria tan sola, pero de pronto a los pies de la escalera que conducía a su habitación se encontró con una de las últimas personas que quería ver allí.

Snape.

-Draco, no sabía que te habías vuelto un amante de los animales…-dijo el hombre con profunda voz mientras fijaba su mirada en sus ojos, Draco empezó a concentrarse fuertemente en las clases de Oclumancia que le había enseñado su tía.

-Lo encontré por ahí señor… será una comida formidable para el calamar…-le soltó Draco con desprecio y crueldad hacia el gato, no quería que Snape notase más interés en el.

-Te han llamado y no has acudido-le dijo severamente mirándole fijamente el mago, Draco nunca se había sentido tan nervioso, pensaba que ante Snape todo el entrenamiento no servía-no puedes ignorar la llamada de los mortifagos para tus absurdas tentativas-le dijo mordazmente el mago.

-No sé en qué puedo ayudar-dijo Draco con cierto deje de desprecio, pero quería disimular su nerviosismo, estaba deseando salir de allí y subir las escaleras y quedarse encerrado con Astoria, por primera vez quiso fugarse el también.

-Tal vez te interese saber que ordene poner alarmas en Hogsmeade, después de la inexplicable desaparición de Longbottom y la señorita Abbott…-decía sin más, pero Draco abría los ojos cada vez más, ya estaba, estaba muerto, habían capturado a Theodore y Daphne y probablemente a la chica Weasley, no quedaba a nadie a quien recurrir- y esta tarde por primera vez se activaron…

-No sé porque iba a interesarme todo eso-le dijo sin más Draco siguiendo con ese tono de desprecio, mientras agarraba con más fuerza a la gata, que le bufo enfadada.

-Lo mismo le dije yo a Bella, pero ella no está de acuerdo…-le dijo sin mas Snape, mientras cogía a la gata, Draco no pudo hacer nada por impedírselo-Bella te espera en Astronomía, alguien ataco a Carrow y no parece de buen humor…

-¿Para… que quiere que valla?-pregunto Draco así como así, con la esperanza que no se le notase su voz entrecortada, odiaba a su tía con cada fibra de su ser, era despiadada y le obligaba a hacer cosas…. que no quería…

-No lo sé, siempre que se pone a chillar o a torturar prefiero irme, hace que me duela la cabeza…-le dijo sin mas Snape, mientras miraba detenidamente el gato-si no te importa me lo llevare… tengo pociones en las que me servirá-dijo Snape, mientras el gato parecía tranquilo en sus manos, Draco no pudo evitar que la cara entristecida de Astoria de hace un momento volviese con total nitidez a su mente y Snape le miro fijamente y él le miro asesinamente-¿Alguna objeción?-mientras acariciaba el animal a la expectativa.

-Ninguna Señor-dijo inmediatamente Draco, no podía hacer nada por ese gato, pero algún día Astoria lo entendería, si lograba salir de allí.

-Pues no hagas esperar más a tu tía…-le dijo con un mueca sarcástica y el empezó a andar muy lentamente, tenía miedo de lo que Snape mirase en su mente, quería pensar que había hecho bien sus clases de Oclumancia o a Astoria le esperaba un destino peor al que le esperaba a su gato.

Subió lentamente las escaleras, esperando su castigo por no acudir a la llamada y con la esperanza que solo le castigasen con eso, tenía la esperanza de que le dijeran que no tenían noticias de Daphne y Theodore, pero cuanto más lo quería creer, más improbable le parecía. Llego a la entrada y paso sin llamar, porque como imaginaba, allí ya le esperaba su diabólica tía, Bellatrix y los Carrow, la mujer ya parecía recuperada, pero algo desorientada.

-¡Draco!-le llamo su tía de un grito mientras se acercaba a él con cabriolas y le pasaba la mano por el pelo-que bien que has venido… al final-remarco con una voz asesina, mientras notaba un tirón y notaba como le arrancaba unos pelos de la cabeza, Draco solo la miro con rabia y aparto su cabeza de un mal gesto, no quería parecer más asustado de lo que estaba.

-¡¿Donde están?-le pregunto en un grito Amycus, pero ante los ojos maquiavélicos de su tía le silencio enseguida.

-A mi no me grites-le dijo con asco y arrogancia Draco, recordando las palabras de su padre, "muestra siempre arrogancia, no dejes que te intimiden, intimida tu"

-Draco…-le llamo su tía mientras mordía la punta de su varita-¿sabes que hoy huyo una chica que buscamos? ¿Te imaginas como pudo suceder?

-No-le contesto inmediatamente a su tía, aunque en la cabeza de Draco aun seguía la palabra "huyo" no les había capturado.

-¿De verdad que no…?-le dijo de forma distraída su tía mirándole fijamente con su falsa risa.

-No tengo ni idea-le dijo con el temple seguro Draco o eso intentaba.

-Vale…-le dijo sin más su tía, de forma cantaría, Draco aun no se creía que le convenciera así de fácil-pero también buscábamos a otra chica que tu sabes donde esta…

-Lo dudo mucho…-le rio Draco de forma burlona, pero notaba como empezaba a sudar frio, por el miedo.

-¡MIETES!-le grito ahora Alecto que lo miraba con rabia, no parecía desorientada ahora-¡TU ME HECHIZASTE!

-Lo tuyo Malfoy no son lo hechizos de memoria-le dijo con burla Amycus, mientras Draco ya no pudo mantener mas la fachada y su rostro reflejo el miedo.

-CRUCIO-le grito su tía y de una ráfaga de dolor le hizo inclinarse y retorcerse en el suelo, Draco miraba a los ojos de su loca tía mientras ella se acercaba a su rostro-¿Donde está Draco? ¿Donde la has escondido Draco?-le preguntaba de forma maléfica como un susurro, Draco le miro asesinamente y apretó los labios sabiendo lo que venía-¡CRUCIO!-y Draco ya no pudo evitar gritar con ganas, mientras su tía se reía con deleite, el solo pudo acordarse de que la única mujer que podía parar a su tía, era su madre, cada vez que le torturaba.

-Es cobarde hasta para esto… como se parece a su padre…-le espeto Amycus mientras se acercaba a él y con la ayuda de su hermana lo encadenaron a la pared de la torre, donde hacía apenas unos minutos había salvado a Astoria.

-¡¿DONDE ESTA?-le grito su tía mientras volvía a torturarle una y otra vez.

Así siguió unos minutos que a él le resultaron horas cuando en un momento de debilidad deslumbro la cara feliz de Astoria, al recordar por quien pasaba todo eso sintió un inmenso alivio, pero al momento se arrepintió...

-Ya sé donde esta…-le dijo con una sonrisa malévola su tía mientras empezaba a andar con tranquilidad seguida de los Carrow que les miraban con asco.

-¡NO!-vocifero Draco como pudo, intento deshacerse de las cadenas, pero tampoco pudo, solo se quedo allí, experimentando el dolor más grande de su vida y no se parecía a la maldición Cruciatus.


-Liverate-escucho a la voz de una chica y Draco apareció de golpe en el suelo cansado, con los brazos temblorosos por las horas colgado de ellos.

Draco se incorporo todo lo que pudo para mirar a quien le había liberado de las cadenas, cuando sus ojos se encontraron con los de una chica rubia, que ya conocía, la chalada Lovegood, hasta en esas situaciones los "héroes" de Hogwarts aparecían como setas, o eso pensaba.

-Me dijeron que torturaban a alguien aquí arriba, quise ayudarle y eres tu-le dijo sin más la chica loca-es una sorpresa, porque tú eres de los que torturan, no torturados, ¿ahora eres bueno?-le pregunto como si nada la chica loca, pero Draco la ignoro y camino un poco y se apoyo cerca de una pared, sabía que esa loca aun merodeaba por allí.

Pero la mente de Draco volvió de pronto a la realidad, después de la tortura, cedió al cansancio, pero ahora era capaz de recordarlo todo…

-Astoria…-dijo en un susurro doloroso.

Y sin importarle ni lo mas mínimo la chica rara se puso a correr como un poseso por todo el castillo, no le importaba nada más, tenía que llegar, no podía ser… eso no podía pasarle a él, la presión en su cuerpo resultaba muy pesada, sentía casa musculo y hueso de su cuerpo dolorido, pero no podía parar, llego a las mazmorras y enfilo el camino a su cuarto subió… pero la puerta ya estaba abierta…

-No…-dijo Draco en un susurro doloroso y noto que la presión de su cuerpo le abandonaba, para solo ser un enorme vacío mezclado con culpa que había sido lo más doloroso que había experimentado en toda su vida.

La habitación había sido vapuleada, el colchón aparecía a un lado, el somier estaba todo roto, las paredes parecían que habían sufrido muchos hechizos, los sillones estaban rajados y el relleno estaba por toda la estancia… habían destrozado todo… pero lo que más le importaba… es que… no había rastro de Astoria… la habían cogido…se la habían llevado o algo peor…

Cuando entro más en su habitación rebuscando algo entre los escombros, cualquier cosa que le diese una pista de lo que había pasado porque no había ni el más mínimo rastro de ella, noto como la puerta se movía sola y gravado en la madera…

"Ven a mi despacho, inmediatamente"

Draco no necesito leer mas para saber que ese mensaje era de Snape, pensando que ya nada le importaba, que nada de lo que hicieran con el tendría sentido, bajo con cuidado los escalones y camino hasta el despacho del Director Snape, sintiendo aun el dolor más grande que había experimentado en su vida, un remordimiento y una culpa de la que ni siquiera sabía su existencia hasta en ese instante y sus pies le llevaron hasta la gárgola de piedra.

-"El señor Oscuro es mi amo"-dijo Draco la contraseña y la gárgola empezó a moverse, para ver la puerta de la dirección, donde ya sabía lo que le aguardaba, pero nada de eso era lo que esperaba.

-¡DRACO!-grito Astoria mientras corría hacia sus brazos, Draco se arrodillo y recibió el abrazo, no era capaz de creer lo que había sucedido, no entendía como había pasado, pero Astoria estaba viva y bien. Nunca había experimentado tanta alegría, esa niña pequeña había cambiado todo en su vida, la había convertido de una forma que jamás no esperaba, para él esa niña significaba más que cualquier cosa y solo era una niña.

-Por fin ya le ha visto, ahora llévatela-dijo de forma despectiva una voz que ya conocía, era la de Snape.

Draco miro a quienes más estaban allí mientras Astoria seguía acurrucada en sus brazos y vio a una de las últimas personas que esperaba encontrarse allí, era Theodore Nott, Padre, el mismo que había asesinado a los padres de Astoria y que se acercaba a él con intención de coger a Astoria.

-¡No!-dijo Draco como un resorte apartándose de ese hombre.

-No seas ridículo, él le llevara con su hermana, ¿quién crees que salvo a Daphne y Theodore en Hogsmeade?-le dijo cortantemente Snape mientras daba señas a Nott para que cogiera a la niña y Draco tuvo que dejarla ir.

-Draco…-le llamo Astoria con miedo.

-El te llevara con Daphne…-le dijo con cuidado a Astoria mientras el Señor Nott la cogía de la mano y ella se agacho a coger a su gata Dona.

-Adiós… hasta pronto…-le dijo simplemente Astoria mientras veía que las llamas verdes se la tragaba, Draco pensó amargadamente, que lo mejor para Astoria era que no le volviese a ver en lo que le quedaba de vida, no debía existir un "hasta pronto".

-Señor… ¿Cómo?-quiso saber Draco mientras miraba el hombre que estaba sentado detrás del escritorio, a su espalada se sorprendió de ver a Dumbledore que les miraba de forma interesante.

-Nott vino a mí y me suplico que salvase a las chicas, ya que sus padres no habían muerto, era solo una tapadera…-le dijo simplemente Snape con la paciencia que parecía que no tenia.

-¡¿Los padres de Daphne y Astoria no están muertos?-pregunto asombrado Draco.

-No, pero si el Señor Tenebroso así lo piensa, podrán huir con tranquilidad-le dijo sin mas Snape, mientras se levantaba, Draco asombrado se sentó, ya que no se sentía capaz de asimilar tanta información-pero antes de que pudiera poner a salvo a las niñas, una había desaparecido y otra estaba escondida…

-Señor…-intento decir Draco agradecido, pero Snape lo callo de un gesto.

-Nott nunca tuvo las agallas para matar, has sido útil entreteniendo a Bella mientras sacaba a la niña de tus aposentos, no quería marcharse porque tu no se lo habías dicho, me costó persuadirla, hasta que le enseñe a su mascota- continuo Snape con su voz inquietante, pero Draco sonrió para sí mismo por la reacción de Astoria-logre convencer a Bella de que tu no tenias nada que ver y que las niñas habían huido por su cuenta y ella descargo su frustración sobre tus pertenencias-concluyo simplemente mientras se volvía a poner en pie.

-Señor, ¿Por qué ha hecho todo esto?-le pregunto Draco sin entender, Nott ganaba que su hijo no le odiase de lo que quedase de vida, el ganaba… el ganaba, no sabía el que, pero se sentía ganador, por ver a Astoria a salvo.

-Para ganar tu servicio-le dijo claramente Snape a Draco, el se asusto, pensando en todo lo que le había hecho hacer su tía Bellatrix, no quería imaginar que Snape le obligase a hacer cosas terribles...

-¿Que quiere de mi?-pregunto Draco volviendo a su tono defensivo de arrogancia, aunque volvía a sentirse asustado.

-Quiero que me traigas a Potter y todo lo que sepas de él gracias a tu familia llegue a mi-le dijo con contundencia Snape.

-Pero Señor, El Señor Tenebroso dijo que quien capture a Potter debe avisarle inmediatamente… o pagara las consecuencias…-dijo pensativamente y desconfiadamente.

-Tengo tu servicio Draco, me lo debes, piensa en lo que Bellatrix le habría hecho a la niña….-le dijo despacio Snape como una amenaza y sus propios gritos fueron a su mente y no se imaginaba lo que sería que Astoria pasase por eso, no podía permitirlo, se lo debía…

-Lo hare, pero ¿Por qué?-le pregunto Draco sin entender como el hombre que gozaba del apoyo del Señor Tenebroso planeaba algo por lo que le mataría sin dudar.

Snape simplemente le dio la espalda y le señalo la puerta y Draco abandono el interés, pensando que gracias a eso, Astoria estaba salvada...