- :7 meses más tarde: -

La guerra había pasado y Draco se encontraba con los brazos desnudos, donde se podía apreciar con total nitidez lo que quedaba de su Marca Tenebrosa, pero lo peor, sus brazos estaban encadenados, se encontraba afuera de la saga de juzgado del Wizengamot, franqueado por dos magos de porte sobrio y rudo que no conocía, sabía lo que le esperaba, iba a ser juzgado con cadena perpetua por apoyo al Innombrable, como lo habían hecho ese mismo día con su padre.

Un hombre que conocía se adentro en esa sala estrecha en la que solo estaban él y sus rudos acompañantes, sabia quien era, pero no quiso mostrar ningún gesto de reconocimiento ante ese traidor a la sangre victorioso, Percy Weasley.

-El Señor Draco Lucius Malfoy debe pasar a la saga donde se decidirá su castigo por pertenecía a los mortifagos y poseedor de la marca del Innombrable-le dijo de forma solemne, pero Draco sabía que esa familia en especial se deleitaba al verle en esa situación y también como vieron a su padre condenado.

Sin mirarle ni un momento paso a su lado con gesto firme y despectivo, ya le habían quitado su libertad, el juicio solo era una pantomima, no iban a ser justos con él, pero lo que no le quitarían nunca sería su arrogancia innata y entro a la sala.

Más de cincuenta magos ataviados con la túnica morada le observaban desde la tribuna principal, a la figura mas emblemática, el representante del Wizengamot también la había reconocido, era la profesora McGonagall y esa mujer le odiaba, no contaba con clemencia ese día, pero ese juicio encabezado por ella, mucho menos.

Draco aparto la mirada de los jueces, reconocía que su presencia le impresionaba mucho, sabia cual era su futuro definitivamente, pero se resistía a creerlo o aceptarlo, miro a su derecha y como esperaba su madre le miraba con lagrimas en los ojos mientras rodeaba su boca intentando silenciarse con un enorme pañuelo, Draco le sonrió como pudo, se alegro de que ella no tocase Azkaban por que en el último momento traiciono al Señor Tenebroso, salvando la vida de Potter, pero él no tenía nada a su favor o eso pensaba cuando vio entrar por la sala, a la espalda de su madre a Theodore y Daphne.

Draco ahora sonrió con sinceridad, no había vuelto a ver ni a saber de Daphne desde aquel fatídico día donde le había dicho que su familia había fallecido, siendo todo una emboscada de Snape y a Theodore le vio al final de la Batalla de Hogwarts, fue uno de los pocos Slytherin condecorados con servicios prestados a Hogwarts, realmente, el único Slytherin condecorado con ese premio y ambos le sonreían, aunque Draco extraño en ese momento a la niña, no había dejado de pensar en Astoria, desde que ella se había ido y seguía sin saber nada de ella.

-El juicio comenzara inmediatamente-dijo Percy Weasley con voz solemne y inmediatamente las cadenas se hicieron alrededor de sus brazos clavándole mas a la silla, con este mágico movimiento, su madre ya no contuvo el llanto y lanzo un sollozo al aire- Preside Minerva McGonagall, líder del jurado del Wizengamot-dijo simplemente y volvió a sentarse, al mismo tiempo que la profesora McGonagall se ponía en pie y se miraba con detenimiento a través de sus pequeñas gafas.

-¿Es usted, Draco Lucius Malfoy?-pregunto directamente la profesora McGonagall, Draco simplemente asintió una vez, notando un enorme nudo en el estomago-conteste sí o no, por favor…

-Si-quiso decir Draco con seguridad ante el pesar por lo que se estaba acercando, le tembló un poco los labios.

-Ha sido acusado de pertenencia a los Mortifagos y leal al El-que-no-debe-ser-nombrado, ¿Cómo se alega?-le pregunto con claridad y de forma directa.

-De lo primero, culpable…-dijo Draco con la voz temblorosa, pero se le había pasado por la cabeza negarlo, pero resultaría estúpido, ya que lo que quedaba de la marca Tenebrosa aun era visible-… pero de lo segundo… Inocente-dijo con claridad y esta declaración levanto algunos susurros indignados, molestos o incluso burlones entre el jurado, pero era la verdad.

-Explíquese-dijo con claridad la profesora McGonagall mientras le seguía mirando fijamente a través de sus gafas.

-Nunca quise ser un mortifago…-dijo simplemente Draco mientras veía reírse a algunos de los miembros del jurado de forma burlona.

-Silencio-ordeno la profesora McGonagall a la sala después de que el hablase.

-¡Dice la verdad!-grito de pronto Theodore desde la grada a su derecha y todo el jurado con el mismo se giraron al verle-¡Tienen que dejarme hablar por el!-les grito una vez más.

-Si sus palabras no tienen nada que ver con este juicio, le aconsejo que se las guarde, Señor Nott-le dijo con respecto la Directora McGonagall.

-Lo que tengo que decir ayudara a decidir al jurado-dijo una vez mas Theodore con confianza, Draco le seguía mirando sin entender, a esa gente no le interesaba nada más que un hecho…

Poseedor del emblema del Señor Tenebroso era lo mismo a cadena perpetua en Azkaban.

-Bien, hable entonces-le dijo sin más la profesora McGonagall y el se acerco unos pasos al jurado.

-Quiero contar lo que paso el día en el que nos obligaron a ambos a hacernos la Marca Tenebrosa…-empezó a decir Theodore y otros miembros del jurado ya lanzaban improperios hacia él, Draco pensó que ese idiota acabaría en Azkaban por no saber tener la boca cerrada, pero estaba tan nervioso que no se sentía con ganas de decir nada mas-solo porque éramos hijos de mortifagos, pero yo rehusé y me negué… y Draco me salvo la vida…-dijo sin mas mientras Theodore le mira, el miro al suelo, eso no era del todo cierto.

-¿Puede ser mas explicito?-pregunto con paciencia la profesora McGonagall.

-Por negarme los seguidores del Señor Tenebroso casi me matan, pero Draco acepto la responsabilidad de la misión que nos querían asignar a los dos, le hicieron la Marca Tenebrosa y le obligaron a matarme…-dijo con cuidado y cierto pesar, Draco también recordaba muy bien esa noche-pero claro esta… que no lo hizo…-dijo con un susurro, Draco ahora levanto la mirada, con sinceras esperanzas de que no contase la historia tal como había ocurrido, porque eso no le iba a ayudar ante aquel jurado…-me torturo…-Draco ahora cerró los ojos devastado, eso no le iba a ayudar, sería condenado de por vida en Azkaban por usar Cruciatus-…pero solo era una estrategia, nos dejaron solos mientras Draco me torturaba, el llamo a mi novia, que está aquí…-dijo señalando a Daphne que también bajo al estrado con mirada de suplica-y le dijo que me llevase lejos de allí y él se ataco a si mismo fingiendo una huida mía… aquel día, mientras me torturo, me salvo de que los mortifagos me matasen, la forma fue dura… pero gracias a eso puedo tener una vida… el me salvo la vida cargando con la responsabilidad y posterior castigo que recibió por dejarme escapar, o eso fue lo que ellos entendieron-dijo Theodore sin pararse una momento demostrando firmeza y seguridad, algo de lo que Draco no tendría si recordaba esa noche, Theodore había sido la primera persona que había torturado antes de su sexto año en Hogwarts y sus gritos aun resonaban en su mente…

-¡Y el nos salvo a mí y a mi hermana de Lestrange y los Carrow! ¡Con todo lo que acarrearía si le descubrían! ¡LOS SUYOS LE TORTURARON!-les grito Daphne a pesar del gesto de Theodore, mientras encaraba con rabia al jurado-¡Que tenga la Marca Tenebrosa no le convierte en un monstro! ¡DRACO NO LO ES!

-Vuelvan a sus lugares-les ordeno la profesora McGonagall a ambos, Theodore y Daphne-los que piensen que Draco Malfoy merece la cadena perpetua que levanten sus manos-dijo sin más la profesora McGonagall entre los sollozos de su madre y de Daphne, el corazón de Draco empezó a latir con fuerza mientras veía como las manos de algunos miembros se alzaban, pero para su sorpresa, no llegaba ni a menos de la mitad del jurado, ni siquiera la levanto ni la profesora McGonagall ni Percy Weasley.

Estaba salvado de acabar sus días en Azkaban, ¡No iba a morir en Azkaban! Pensó para sí con alegría y expiro con tranquilidad, cualquier condena que le darían no sería ni un poco como era aquella.

-Con los hechos que poseo y las declaraciones que nos han dado, considero que es justa una condena de quince años y la imposibilidad de la magia en lo que le reste de vida al Señor Draco Malfoy, los que consideren una pena justa, que levanten sus manos-concluyó rápidamente la profesora McGonagall sin darle tiempo a Draco de pensar.

Pero esa sería su condena, las manos de la inmensa mayoría del Wizengamot habían decidido que esa era su justa condena, pasaría quince años de su vida en Azkaban y nunca mas volvería a sentir la sensación en el cuerpo cuando creas magia, pero eso ya no le importaba, no iba a morir en Azkaban.

-Llévenselo-sentencio la profesora McGonagall y vio como los magos rudos de antes se acercaban a él y se lo llevaban.

-¡Draco…!-grito su madre al lado de Theodore y Daphne con lagrimas en los ojos, el simplemente miro a esas tres personas que habían sufrido hasta esos momentos con él y se sintió agradecido.


- :7 años más tarde: -

Astoria se levanto y se recogió el pelo para su despedida de Hogwarts, ese día iba ser la graduación y seria un día triste y a la vez divertido, aunque aun en su cuerpo sentía una gran incertidumbre en ella, ya que no tenía nada claro su futuro.

-Astoria-le llamo una compañera de habitación, llamada, Anabel Argyle-tu novio te espera en el Gran Comedor, me dijo que te dieras prisa y que no tardes tanto-le dijo mientras la miraba desafiante, sabía que odiaba que Rolf la tratara como una mensajera, Anabel podría decirse que era su única amiga que tenía en Slytherin, pero no era capaz de llevarse bien con Rolf.

-Gracias…-le dijo simplemente con una gran sonrisa a su amiga y recogió una carta y emprendió el camino para encontrarse con Rolf…

Desde hacía más de dos años había empezado su relación amorosa con Rolf, pero, a pesar de que le tenía un inmenso cariño y aprecio, cada día que pasaba se daba cuenta de que no estaba enamorada de él, Rolf, siempre significo mucho para ella, fue su primer amigo, la persona a la que siempre había recurrido, pero no se imaginaba un futuro con él, y estaba segura que Rolf también pensaba lo mismo, porque en las últimas vacaciones había vuelto a ver a Luna Lovegood, una de las personas que tanto le habían ayudado en Hogwarts cuando estaban en primero y la verdad, no paro ni un instante de hablar de lo impresionado que estaba con ella, ya que era investigadora en la reserva de su familia, La Reserva Scamander y ya había sido postulada como premio en la Orden de Merlín de tercera clase, porque en menos de un año había descubierto once nuevas especies y Rolf, como un amante de los animales y de la naturaleza en sí, se sintió privilegiado de conocer a alguien que era tan buena en aquello, y que rápidamente le encandilo por su dulzura, según sus palabras, además a ella no le gustaban mucho los animales, solo los gatos, como su Dona, pero nada más y el amor por los animales le llegaba a Rolf de toda su familia y era algo que Lovegood entendía, la verdad pensaba en que jamás Rolf había hablado de ella en ese año como lo hizo de Lovegood, en solo unos minutos, Astoria sabía que su relación se iba a acabar ese año, como su andanza en Hogwarts y lo único que lamentaba era si terminaría su amistad…

-Por fin llegas…-se exaspero Rolf-nunca entenderé que manía tienes en querer siempre llegar perfecta…-le dijo cansado, Astoria se abstuvo de hacer algún comentario, no se consideraba tan frívola como Anabel, (principal motivo por el que ella y Rolf no se soportaban), pero siempre le gustaba arreglarse y pasaba muchas horas para hacerlo, algo que a Rolf siempre le dio igual, ya que siempre o casi siempre aparecía medio despeinado y con la túnica mal puesta, el era más natural y sabia que le gustaban las chicas mas naturales y ella no lo era.

-Vale… ¿me acompañas a la lechuceria?-le pidió con paciencia Astoria, pensando detenidamente en lo que le tenía que decir.

-De verdad, nunca entenderé porque le escribes todos los días a ese presidiario-le dijo de forma despectiva Rolf, la otra cosa que no le gustaba.

-Draco me salvo la vida y no se merece el castigo que le han dado-le dijo Astoria con contundencia, desde siempre su atención y agradecimiento a Draco era un motivo recurrente en sus peleas, pero no solo con Rolf, sino con todo el mundo, nadie era capaz de entender lo mucho que ella, su hermana y Theodore le debían a Draco.

-Pero que le escribas todos los días interrumpidamente, ni siquiera sabes si lo lee, nunca contesta…-le dijo sin mas Rolf, mientras apuraba su zumo.

-¡Si no me contesta es porque no puede!-le dijo Astoria con seguridad y hartándose de la insistencia de Rolf-¿Vienes o no?-le pregunto mientras se exasperaba, pero el gesto de Rolf cambio y se sereno, Astoria sabia que solo lo hacía por ella, porque siempre a la llegada de las lechuzas se sentía decepcionada al no recibir ninguna de él, cosa que hacía desde siempre, pero que ni su hermana ni Theodore sabían.

Caminaron con tranquilidad hacia la lechuceria, como casi todos los días, querían disfrutar esos últimos días del castillo, porque no iban a volver y la incertidumbre del futuro volvió a asaltarle a Astoria, ya que no tenía nada decidido.

-¿Al final sabes lo que harás Rolf…?-le pregunto con cuidado Astoria mientras se acercaba a una lechuza y le ataba la carta y miraba mientras se alejaba, sin esperanzas de que le devuelvan la respuesta.

-Me han planteado algo… pero…-le decía mientras miraba hacia otro lugar avergonzado, Astoria sabía que había algo que Rolf aun no le había dicho.

-¿El qué?-le pregunto Astoria con amabilidad, para darle ánimos a continuar.

-Me han propuesto un viaje de investigación por el Amazonas, pero no creo que acepte…-dijo cohibido Rolf

-¡ESE ES EL SUEÑO DE TU VIDA!-le grito Astoria emocionada, pero veía en el rostro del que aun era su pareja, la vergüenza-Rolf…-le llamo compresivamente Astoria-¿Qué es eso que no me cuentas?

-Astoria, perdóname, pero yo no quise… fue un extraño impulso…-le decía mientras Astoria apartaba la mirada dolida, era lo que sospechaba-yo y ella, nos besamos, nada más, lo juro…

-¿Estas enamorado de ella?-le pregunto Astoria un poco dolida, pero nada sorprendida, sabía que Rolf no estaba enamorado de ella, como ella de él tampoco.

-Si…-le dijo simplemente Rolf-Astoria… me siento mal… en mi vida me sentí peor… tú no te mereces… no debí ocultártelo… no volveré a verla…

-Me acabas de decir que estas enamorado de ella…-le dijo sin más Astoria, era el momento, iban a acabar, pero eso aun le hacía sentirse mal.

-Mi novia eres tu…-le dijo Rolf mientras se atrevía a mirarla, pero no había amor en sus ojos, sino compromiso y obligación.

-No me siento mal porque le hayas besado…-le dijo Astoria aun dolida-me siento mal porque no me lo has dicho… porque has dejado que pasase así… sé que no me quieres, no tanto como a ella… Rolf, quiero que seas feliz y juntos no lo seremos nunca…-le dijo Astoria mientras se armaba de valor y lo que decía era cierto.

-Me siento tan mal… yo nunca quise hacerte daño, por eso pensé en no aceptar el viaje…-le dijo sin más Rolf agobiado.

-Rolf… tu y yo empezamos por una equivocación, porque todos nos decían que no podíamos ser amigos y nada mas… nunca me enamore de ti y tu tampoco de mi…-le dijo Astoria mientras caminaba de un lugar a otro sin saber muy bien que mas decirle.

-Astoria… no te lo dije… porque tenía miedo a perder tu amistad y aun la tengo…-le dijo Rolf con cierta suplica, mirándole con culpabilidad.

-Yo tampoco quiero perderte-le dijo Astoria mientras daba unos pasos al frente y se abraza a él con fuerza, no podía reprocharle por besar a una chica de la que se había enamorado y menos ser capaz de renunciar a ella, solo por no perderla, porque sabía que Rolf sería capaz de hacerlo, lo único por lo que realmente se sentía tan dolida, era no poder entenderle, por no enamorarse de alguien y perder la razón…

Su ultimo día en Hogwarts llego, había sido muy duro despedirse de ese lugar donde guardaba tantos y tan buenos recuerdos, pero ya no podía mirar más hacia atrás, compartió su último viaje con Rolf y en la estación de Londres se despidieron con el último beso que se iban a dar, el en unos días desaparecería con su nuevo amor en el Amazonas y sería la última vez que se verían al menos en un año, lo que iba a durar la expedición, Astoria le iba a echar de menos, pero no le importaba, el cumpliría su sueño. Se separo de Rolf y al momento vio a una de las personitas que más había echado de menos, el pequeño Theodore le hacía gestos desde los brazos de su padre y Astoria no pudo evitar correr unos metros para abrazar a su pequeño sobrino.

-Te he echado de menos-le dijo en un susurro Astoria a su pequeño sobrino mientras le colmaba de besos y él le gritaba un poco descontento.

-No tardemos, tenemos una sorpresa que te alegrara por tu graduación-le dijo su cuñado Theodore con una sonrisa mientras recogía los enseres de Astoria, en ese momento se dio cuenta de que su hermana no estaba allí.

-¿El que…? ¿Daphne…?-le quiso preguntar confusa, pero Theodore no dio nada mas a entender y emprendió el camino con confianza.

Daphne y Theodore se habían casado al poco de terminar la guerra y también al año siguiente Astoria paso por uno de los peores momentos de su vida, sus padres había fallecido, su madre Isabella por larga enfermedad y al poco tiempo, su padre Harold por una ataque al corazón, desde entonces, en las vacaciones de la escuela pasaba los días en la casa de su hermana y Theodore, ya que la casa de sus padres había sido destruida en la guerra cuando fingieron su muerte ante los seguidores del Innombrable, además Daphne y Theodore había tenido un hijo que ya tenía cuatro años, que se llamaba igual a su padre, al que se parecía en todo, excepto por sus ojos azules, los mismos de ella y Daphne, su madre. Astoria se dio cuenta que el momento de encontrar trabajo e independizarse definitivamente había llegado y se sentía muy insegura con respecto a su inminente futuro.

Theodore la cogió con fuerza a ella y a su hijo y juntos desaparecieron para aparecer al momento en el pequeño porche de la casa que vivía, lo cierto es que Astoria si había echado mucho de menos ese lugar, se sentía al fin en casa.

-¿Preparada para la sorpresa?-le pregunto de pronto su hermana que había salido a recibirla con un gran abrazo y le cogió al pequeño Theo de sus brazos.

-No creo que haiga nada que me sorprenda…-rio Astoria pero al momento enmudeció al ver salir a alguien más de la casa…

Era un hombre alto, rubio, de rostro marcado y piel muy clara, estaba rodeador de una enorme y elegante capa negra que le cubría los hombros, ojeroso, pero de ojos grises… después de que su relación con Rolf había acabado, le conto que se había enamorado instantáneamente de aquella mujer y Astoria se rio y lo vio como imposible, pero eso le había pasado a ella en ese instante… se había enamorado instantáneamente de ese hombre en el que no había dejado de pensar, el que la había salvado hacia tanto tiempo atrás…

Era Draco…


Sé que ha habido muchos saltos temporales que supongo que a la mayoría nos ha gustado mucho, viendo cómo evolucionaba poco a poco, pero siempre lo tuve en mente así de disperso, tampoco no me imagine una historia mas extensa que de 7 capítulos como mucho y eso es lo que será.

7meses, 7 años y 7 capítulos.

Uno para el final.

Gracias, simplemente…

SSS