LOS PERSONAJES NO SON MIOS... SON DE LA MARAVILLOSA STEPHANIE MEYER... YO SOLO JUEGO CON LA TRAMA... UN SEGUNDO CAPITULO...


¿Nuevo Alumno?

Ya nos habíamos saltado la primera clase, que era seguridad. No nos interesaba seguridad, por lo que no me importaba reprobarlo, la segunda español y la tercera que era fisiología. Realmente el efecto fue demasiado fuerte, sin mencionar que tenía demasiado sueño. El Popper me había calmado completamente, pero podía sentir aun los efectos de este en mí. Vicky también estaba así, pero la muy zorra había desaparecido. No la encontraba por ninguna parte.

- Hola, dulzura - susurro una voz a mis espaldas, me gire.

- Hola, James - me dio un casto beso en mis labios.

- ¿Buen vuelo? - levanto sus cejas, observándome.

- Aja - dije mientras oía como sonaba el timbre. Literatura, siempre asistía a esa clase - debo irme.

- ¿Que tal si nos saltamos esta hora? ¿Que dices? - sus ojos azules brillaban de la emoción contenida, pero realmente no tenia animo para nada.

- ¿Mañana, si? - el frunció el ceño y luego me beso la frente.

- Como quieras, cariño, pero solo porque te quiero, bebe.

Se marcho al sentido contrario, aunque antes le dio un buen agarro a mi trasero, riendo, me di media vuelta y entre al salón de literatura. Victoria no estaba, así que debía estar con alguien por ahí, quizás en el baño de profesores, aunque mencionándolo, no había visto a Seth en toda la mañana... Quizás estos dos estaban juntos...

La clase paso y ya me encontraba en la cafetería, sola, ya que la puta de Victoria aun no daba chispas de vida. No tenia hambre por lo que solo compre un agua, mientras apoyaba mi cabeza entre mis manos. Mi cabello me cubría el rostro y mi mueca de cansancio. La noche pasada solo pude dormir tres horas ya que imágenes de mi pasado se repetían en mi mente.

Sin saber como había pasado el tiempo, el timbre sonó, sin siquiera haberme bebido el agua que compre. La tome, levantándome de la silla, con cansancio y de camino la bote, si abrirla, a la basura. Camine hasta mi casillero, saque mis cosas y me fui a Biología. Debía asistir a esta clase ya que nunca lo hacia y no podía reprobar. Se acabaría el dinero y eso significaba, Adiósdrogas y no podría vivir con eso. Camine, mientras arrastraba mi bolso, hasta que llegue al salón. La clase ya había comenzado.

- OH, Señorita Swan, nos honra con su presencia - fue sarcástico.

- Muy gracioso – le dije al profesor Banner mientras entraba al salón.

Camine hacia mi puesto sin mirar a nadie, ni nada. Mi puesto, como siempre estaba vacío, ya que en esta clase no tenía compañero de banco. Tire el bolso sobre la mesa, que cayo con un sordo golpe y me deje caer en la silla, dejando mi cuerpo recostado en la mesa. Me sentaba en unos de los primeros puestos, por lo que podía ver y me podían ver perfectamente. No sabia de que estaba hablando el profesor Banner, solo tenia mi vista en la mesa, mientras el escribía, dibujaba y explicaba los términos de la materia.

Realmente solo lo que quería era dormir, estar en mi cama toda la tarde, la noche y dormir como un bebe. No quería saber nada del mundo, ni de Jessica y Lauren, de James, de profesores, de materias, del instituto, de Victoria, de fiestas, de drogas, de las agresiones de Charlie, de Renne ni de Phil, de mis ex-amigos. DE NADA. Quería olvidarme de todo...

- ¡Señorita Swan! - escuche como me llamaba el profesor.

- ¿Eh? - le pregunte mientras me erguía y lo miraba.

- Ya que nos visita, ¿Podría por lo menos obtener su atención? - me pregunto el muy descarado sarcásticamente.

- Imbecil - susurre bajito mientras rodaba mis ojos y desviaba mi vista de el.

- ¿Que dijo?

- Que si puede obtener mi atención, profesor - le dije cortante y con voz irritada.

- Bien, - pude ver su mirada de maldad - aprovechando este hecho, ¿Podría decirme que son los cromosomas? ¿Y cuantos tenemos los seres humanos?

¿Que son los cromo...? ¿Cuanto...? ¿Cromó santos?

- Son los portadores de los genes cromo somáticos, profesor, contienen nuestras características y los seres humanos tenemos 46 pares, 22 de nuestras madres, 22 de nuestros padres y 2 cromosomas sexuales.

El profesor asintió contento con la respuesta de aquel estudiante.

Su voz era como un canto de Ángeles, como el terciopelo, pero varonil. Me di cuenta que venia desde mi espalda, por lo que me di vuelta y le mire. ¡ERA UN DIOS EN PERSONA! El chico más hermoso que nunca había visto, todo un Dios Griego. Cabello indomable, ojos verdes, labios carnoso, piel pálida y rasgos delicados pero muy masculinos. Juro que me quede sin respiración y me emociono, este chico si que era bello, pero mantuve en mi rostro la misma expresión de aburrimiento que desde el comienzo. El solo me observo y levanto una ceja perfecta interrogándome con la vista, seguramente del porque le observaba.

Estaba claro que el chico era nuevo y solo quería presumir, nada mas ya que yo no había contestado. Así que solo rodeé mis ojos y me di la vuelta ignorándolo olímpicamente. Pero, lo que no podía negar es que ese tipo era el más caliente que había visto en mis putos 17 años. ¿Quién dijo que existiría alguien como el? Si era una belleza en persona.

Quizás debería inaugurarlo…

- Bien, Señor Cullen - le dijo Banner al chico…

¿Cillen? ¿Cullon?... ¿Callen?

¿Cullen?¿Eseessuapellido?Parecequetenemosnuevapresa,Isabella- me dije mentalmente mientras sonreía cansadamente.

La clase seguía transcurriendo pero mi atención parecía estar en otra parte ya que aun no sabia de los que estaba hablando. No entendía ni una mierda de lo que el profesor estaba hablando en el pizarrón.

- Podría decirme, ¿Porque se produce el Síndrome de Down? Señorita Swan... – me pregunto nuevamente el profesor al darse cuenta que no le prestaba atención alguna.

Mierda... ¿Síndrome de Down? ¿No era eso donde los niños salen tontitos…?

Nuevamente no conteste, solo observe mis uñas aburrida, entonces lo escuche de nuevo.

- Por la triso mía de el par 21 de los cromosomas, profesor.

Maldito espécimen sexy y sabelotodo.

- Exacto, Cullen - sonrío orgulloso.

Eso se volvió a repetir unas tres o cuatro veces más en la clase. No sabía para que me preguntaba si sabia que no respondería. Es tan absurdo...Cuando termino la clase estaba contentísima, pero nuevamente en estado zombie, guarde mis cosas y cuando iba saliendo escuche a Banner.

- Señorita Swan, quédese un momento.

¡Perfecto, ahora tendría que quedarme con el viejo antipático!

- ¿Que quiere? - fui grosera, pero no me importo. Ya estaba frente a su escritorio apoyando mis manos en la mesa y una de mis rodillas estaba flexionada. Mi bolso en el suelo, colgando de uno de mis brazos.

- Isabella, me preocupas - dijo sinceramente, pero no me lo trague, me hice la aburrida - Todas tus notas son pésimas en este ramo y reprobaras si no hacemos algo.

La palabra mágica me saco de mis cavilaciones.

- ¿Reprobar? - trague con miedo, eso no podía ocurrirme.

- Si, así es.

- Pero, hagamos algo, no se un examen, un trabajo, cualquier cosa, por favor - le rogué.

- No puedo hacer eso, pero aun quedan cinco calificaciones, deberás esforzarte o llamaremos a tu padre – OK,esonomeloesperaba.

- ¿A Charlie? – musite lentamente, con terror.

- Si, así es. Pero podría charlar con Cullen es un buen alumno, quizás el podría ayudarte…

- ¿Cullen? – ese apellido me sonaba – Mmm...…No se quien es y la verdad no creo que necesite ayuda de desconocidos – me estaba irritando.

Tuytumalditoorgullo– hablo mi maldito subconsciente.

- Es el joven que estaba sentado detrás suyo, el que respondía en clases. Si hubieses prestado atención, obviamente sabrías que llego aproximadamente hace dos semanas.

¿Dos semanas?Nunca lo había visto...

Si,clarosiempretesaltaslasclases,Swan- maldito subconsciente.

- Mire, creo que el asunto de mis notas no le incumbe, así que…. No se meta.

Dicho esto me di media vuelta mientras escuchaba a Banner suspirar cansado. Mierda, debía hacer algo urgente ya que ellos NO podían llamar a Charlie. Pero, ¿Quién mierda se creía ese vejestorio para venir a decirme que mis notas no son buenas? Acepto que no son la octava maravilla del mundo, pero no son tan horrendas, ¿Verdad?

¡Agh!, Banner, siempre estaba buscándomelas, no sabía si eran ideas mías o el vejestorio me tenía ganas. Quizás debía darle un poco de Swan para que me dejará tranquila, pero la sola idea de revolcarme con el, me daban nauseas. Quien sabe por donde ha estado metido su paquete y yo no iba a averiguarlo.

Camine por los pasillos, aun me quedaba Gimnasia, pero ni gracia mi hacia aparecerme por allí. Tome el camino largo, el cual me llevaría lejos del gimnasio y del salón de Biología. Me preguntaba donde estaría James y Victoria, quizás se habían ido a divertir y ni caso me habían echo. Malditos pendejos calientes….

Doble por uno de los pasillos y allí estaba el, mi Dios Griego de Biología. Estaba parado frente a una de las máquinas de bebidas, esperando que terminara de realizarse su café. Podía olerlo en el ambiente.

Quizáseslahoradepresentarse,Bellita– Hablo el subconsciente mas traicionero que conocía. Pero esta vez quería hacerle caso.

Como felina camine hacia el. Sabia que estaba guapa, bueno en general lo era. El, al sentir mis pasos miro en mi dirección y al verme frunció el ceño, pero lo ignore, de seguro ya sabia mi estado.

Cuando estuve cerca, pude comprobar que era demasiado alto, debería medir entre el metro ochenta y cinco o el noventa, sin exageraciones. Su torso era musculoso, no exageradamente, aunque, con la camisa y el chaleco que traía, podía verle claramente sus marcados y fuerte brazos. Me pregunto que escondería detrás de esas ropas… Quizás era aun más deseable sin todos esos estropajos.

- Hola – le salude cuando estuve a su lado, me recargue contra la maquina esperando respuesta, pero nada. Pude darme cuenta de que ya poseía un café listo en sus manos, pero estaba esperando que el segundo estuviera listo.

Me atreví a acercarme más, pero su olor me impacto. Era el olor más atrayente que pudiera describir, jamás había sentido algo así y eso hizo que lo deseara aun más, por que si, lo deseaba más de lo debido, pero que importaba.

- Ey, dije Hola – volví a repetirle con voz irritada, el me observo interrogante – soy Bella – le sonreí coquetamente.

- Mucho gusto – respondió sin mirarme.

- ¿Eso es todo? – le pregunte frunciendo el ceño, yo no esperaba tal recibimiento.

- ¿Disculpa?.. – me miro de pies a cabeza y medio sonrío negando con ella – Si lo que esperas es que caiga a tus pies, olvídalo niña.

Eso me dejo estupefacta.

Ni siquiera pude moverme, no pude hablar, solo me quede mirándolo como estupida mientras sacaba el segundo café la maquina.

- Y si me disculpas, me esperan – dijo sonriendo irónicamente.

Se dio la vuelta y se marcho, dejándome sola, ahí apoyada en la maquina de café como tarada. Juro que en ese momento lo vi todo rojo. Jamás, nunca, en la vida, me había pasado tal cosa. Nunca nadie había rechazado una "aventurilla" conmigo.

¿Que? ¿Acaso el se creía mucha cosa para mi?... Si, claro.

Yo era la que era demasiada carne fresca para tan poco gato. El no era nadie al lado mío, el no había vivido nada en comparación a mi, el no había sufrido nada considerándolo conmigo… Así que, ¿Qué mierda se creía ese pendejo para tratarme así? ¿Cómo una basura?

Golpee fuertemente la maquina con mi mano, pero no sentí dolor, lo único que quería hacer era gritar y así lo hice, dejándome llevar por mis instintos. Grite tan fuerte que el profesor de Trígonomía salio del salón enojadísimo.

- ¡Swan! – Me regaño - Debí imaginar que seria usted. ¿Por qué no esta en clases?

- Y que le importa – le respondí tan enojada que su rostro se puso tan rojo de furia, pero se tranquilizo y lo único que hizo fue darme una tarjeta de castigo.

- ¡A detención, AHORA!

Bien, este día iba de mal en peor. Ahora debía ir a castigo y si no cumplía, llamarían a Charlie y eso no seria muy buena idea. A regañadientes, tome la maldita tarjeta y me dirigí a paso tortuga al salón de castigos maldiciendo todo el camino.

Al entrar ahí, se encontraba el profesor Flores, quien era un viejo asqueroso y obeso que estaba todo el día sentado en esa silla comiendo quien sabe que cosa y luego de eso se las pasaba durmiendo.

- Veo que nos visitas de nuevo, Isabella – me dijo con su boca llena de ¿pastel?

- Si – dije mirándolo con asco.

Toda su boca estaba repleta de ¿chocolate con crema?...Bueno, estaba repleto de comida y más encima tenia toda la mesa manchada con lo que estaba comiendo.

Volviendo al tema del castigo, si, me las pasaba allí. Digamos que hasta tenía un asiento reservado. Le di la tarjeta y me fui a mi asiento. Si tenia suerte, en unos 15 minutos estaría saliendo de este lugar.

*10 minutos después*

Por suerte, mi tiempo había sido mínimo. Flores, después de haberse comido todo y sin siquiera limpiarse, apoyo su cabeza en la mesa y se durmió. Para que mencionar que todo el mundo se levanto de su mesa y nos fuimos de allí, con tal, estaba registrado que pasamos por ese lugar.


EMPEZARE A SUBIR DE MAS DE UN CAPITULO CON EL PROPOSITO DE TERMINARLA LUEGO PARA PROSEGUIR CON MIS OTRAS HISTORIAS. ME ENCANTARIA DEDICARME A TODAS, SIN EMBARGO, ESTA NO SALE DE MI CABEZA Y OPACA TODAS LAS IDEAS PARA LAS DEMAS...

AGRADECERIA SI ALGUNA DE USTEDES PUDIESE AYUDARME, YA SABEN... TENGO FICS QUE ESTAN AHI, EN EL FONDO DE MI PC YA QUE ESTOY TOTALMENTE BLOQUEADA Y NO SE COMO CONTINUARLAS... SI QUIEREN AYUDARME... CONTACTENME POR AQUI O POR MI FACEBOOK; SCARLEETT VASQUEZ ARRIAGADA...

GRACIIIAS... BESIINES.. SCARLEETT CULLENS.