No se que me paso con este fic, no podia continuarlo, no encontraba la forma adecuada, me santaba frente a la camputadora y me quedaba mirandolo y pensando como continuarlo, tuve que obligarme a mi misma a continuarlo incluso cuando no queria hacerlo, pero ahora ya esta! ya encontre la inspiración, era solo un mal momento, ahora todo va bien, es mas, ya tengo terminado el capitulo siguiente!
Muchísimas gracias a aquellos que dejaron review, me encanta leerlos! ^^ aunque este un poco ocupada mientras que mas review dejen mas pronto actualizaré (si, es chantaje xD) Bueno, este capitulo no se si es lo que esperaban (si no lo es díganmelo). ya que me costo mucho y fue un obstáculo, pero creo que lo logre vencer (ja! creías que ibas a poder con migo fucker)
Disclaimer: man y sus personajes pertenecen a hoshino Katsura T.T
Raiting: T
Aclaraciones: lenguaje vulgar :D
Enjoy!
~†» Volviendo a ser niños «†~
En ese instante no pudo pensar nada más, no importaba que no fuera el momento apropiado, tenía que agradecerle, sentía una profunda necesidad de darle las gracias por todo lo que él había hecho por él. Supuso que haberle ayudado de seguro había cansado mucho al otro, y a pesar de eso se seguía preocupando. No podía hacer más que simplemente agradecerle. Porque era demasiada la felicidad que sentía, a pesar del extremo cansancio provocado por la fiebre que había tenido hacia un rato.
Y entonces el mayor le preguntaba que por que le agradecía tanto. ¿Qué acaso no era obvio? Porque lo amaba demasiado, y porque le ardía el pecho cada vez que recibía un buen trato por parte de este. Porque no había palabras en el mundo que pudieran describir lo que le hacía sentir. Fue en ese preciso instante que decidió que era hora de hacer que el mayor escuchara lo que se había negado a escuchar la noche anterior.
-Porque me gustas.
No era exactamente eso lo que quería decirle, pero no podía decir que lo amaba tan pronto, ni siquiera él estaba seguro de que eso fuera amor, solo sabía que un "me gustas" se quedaba corto cuando se trataba de esos sentimientos que abordaban su ser, era mejor esperar un poco para decir esto, no quería asustar al mayor con una confesión de esta magnitud, solo quería que las cosas fluyeran con tranquilidad, tal y como lo haría el rio luego de una tormenta.
Así que creyó que para empezar estaba bien. Sentía que su corazón le latía más fuerte que nunca, ese golpeteo que no cesaría hasta el día de su muerte lo obligaba a tomar bocanadas de aire cada vez más grandes. Iba a estallar en llanto, no por tristeza sino porque era un sentimiento tan fuerte que la única forma de desahogarse en ese instante era a través de las lágrimas o el colapso total de su sistema. Justo cuando creyó que iba a desmallarse o algo parecido el japonés dijo algo que no alcanzo a escuchar bien. Pero pudo detectar perfectamente que se trato de una grosería o algo parecido, Algo como "al carajo con la iglesia y la sociedad"
Y en ese instante sintió los labios del mayor posarse en un beso delicado contra los suyos, no sabía qué hacer, solo se quedo helado ante la acción, quizá esa era la forma que tenia Kanda de decirle "a mí también"
Podía sentir que la suavidad del beso se desvanecía, el japonés se había alejado solo unos centímetros y le observaba con una mirada que no lograba descifrar, y sin siquiera darse cuenta fue él quien comenzó un nuevo beso. Sintió la lengua del mayor posarse sobre sus labios tratando así de abrirse paso con la misma, y sin más entreabrió un poco la boca para dejarlo hacer lo que deseaba. Sentía como esa lengua cálida se abría paso en su boca recorriéndola con gran gusto. Era una sensación nueva para él, la textura, el sabor y la calidez de la cavidad del otro le fascinaban de un modo extraño. Trato de seguir al mayor como pudo, puesto que no tenía mucha experiencia en el asunto. Mientras tanto le acariciaba los largos y sedosos cabellos.
No tardo mucho en quedarse sin aire viéndose obligado a separarse, dejando así un delgado y casi imperceptible hilo de saliva que se deshizo al instante, estaba completamente ruborizado, sentía que el corazón le latía tan rápido que se le saldría por la boca, trato de no establecer contacto visual con el samurái. Solo tenía la mirada gacha.
Sintió que Kanda le tomaba suavemente el mentón para obligarlo a subir la cabeza encontrándose así con esos majestuosos ojos que antes había observado. Podría quedarse una vida eterna tan solo observando aquellos ojos tan oscuros y profundos. Había algo allí que no podía descifrar, alguna especie de secreto, era como si pudiera ver el alma de Kanda atreves de estos, era la mirada de alguien que había pasado por muchas cosas, y sin embargo el no sabía nada del pasado del mayor, tampoco importaba. El mayor depositó otro suave beso en los labios del pequeño, quien solo se quedo congelado ante esa acción tan sutil.
—Yo… bueno… el beso…—
—Acuéstate y descansa Moyashi—
Kanda usaba otra vez ese tono uniforme que solía tener con todos y lo observaba con una mirada muy fría, casi como arrepentido de lo que había hecho unos segundos antes, No pudo evitarlo, solo se abalanzo para abrazarlo muy fuerte, no quería separarse ni un centímetro, no quería que ese momento terminara, y sin embargo el pelinegro trato de alejarlo, sin éxito.
—No te voy a soltar… no hasta que me digas algo…—
— ¿Qué te pasa?- pregunto extrañado—
— ¿a ti también te gusto?—
—tsk, si no me gustaras no te habría besado ¿no?—
Soltó el agarre por el cual tenía sujeto al mayor. No pudo evitarlo, los ojos se le llenaron de lagrimas, sentía las saladas gotas caer contorneando sus sonrosadas mejillas. Todo aquello era demasiado, tenía que descansar un poco, todavía no se sentía del todo recuperado. Se recostó, cerró los ojos con pesadez , de pronto sintió como Kanda se estaba levantando y lo tomo del brazo, haciendo que del tirón Kanda quedara sentado junto a él, que no abrió sus ojos ni un momento.
—Quédate a mi lado—
El mayo solo quedo callado un instante indeciso, luego procedió a correr al de pelos plateados sin ninguna sutileza.
—Oye bakanda! Más sutileza que estoy enfermo—
—es tu culpa por no moverte—
—tú vas del otro lado, pasa por encima de mí—
— ¡eres un pendejo pretencioso!—
Aunque el mayor se había quejado, obedeció lo que el otro le dijo y paso por encima del menor aplastándolo por unos segundos mientras que su cuerpo pasaba al otro lado, quedando así del lado de la pared. Apenas el mayor se hubo acomodado se poso sobre su pecho, estaba algo tenso, era una situación rara; "empalagosa" esa era la palabra que de seguro pensaba el pelilargo, Podía sentir la tibieza del cuerpo del otro bajo suyo, podía sentir los latidos del corazón del mayor, eran normales, nada comparado a lo que el experimentaba cada vez que estaba cerca suyo. Era una sensación simplemente deslumbrante, le producía tranquilidad y a la vez inquietud, otra vez los sentimientos encontrados… pronto se percato de que Kanda se relajaba completamente, se había quedado dormido, se veía apacible, un gesto muy natural de comodidad era lo que ahora podía ver en el rostro del exorcista malhumorado y huraño.
Tenía miedo, miedo de que se tratase de un sueño, que fuera producto de su imaginación. Esbozo una sonrisa interior y se estiro un poco, solo para llegar a los labios del otro, para luego depositar un suave pero no por eso menos significativo, un beso de buenas noches, (lo que quedaba de esta)
Ya había amanecido, y era muy temprano pero unos movimientos brutos de su "almohada" fueron lo que lo despertaron, sentía que el cuerpo le dolía, al parecer la fiebre traía sus consecuencias.
— ¡buenos días! dijo con una voz de dormido muy seductora y los ojos entrecerrados—
—buenos… tsk, apártate Moyashi tengo que levantarme—
Observo como el mayor se levantaba y se ponía su camisa blanca recién lavada y se cambiaba los pantalones. No pudo evitar desviar la mirada, cosa que Kanda notó.
—eres como una condenada niña ¿lo sabías?—
— ¡cállate desgraciado!—
Le miro a los ojos con cara de enojado y las mejillas infladas, una expresión muy infantil era lo que ahora presentaba su rostro, y luego le volvió la espalda en la cama. Repentinamente sintió como unos fuertes brazos lo rodeaban. Sentía el cálido aliento de Kanda sobre su cuello.
—te ves muy lindo enojado—Y luego dio una pequeña lamida en la oreja del menor.
hizo que se estremeciera, sintió una pequeña descarga eléctrica que le recorrió todo el cuerpo, luego solo se puso completamente colorado, y dio un respingo tratando de regañar al mayor por la acción previa. Pero se encontraba solo en la habitación.
—·. ·´¯`·. ·_†_·. ·´¯`·. ·
Se dirigía a la oficina de Komui con los pensamientos totalmente alborotados. ¿Qué carajo había sido todo aquello? Todavía no podía creer lo sucedido. Era todo demasiado confuso. Había pasado la noche abrazado al Moyashi. A ese que tanto odió en un principio y tanto amaba ahora. Todo era demasiado perfecto en ese momento, pero seguía confundido. Para él no era tan fácil, El no era fácil. Su mente iba más allá de un "me gustas" estaba confundido… jamás podría hacer del todo feliz al Moyashi debido a su temperamento y excesivo orgullo, si, su perdición. El orgullo.
¿Cómo era que había llegado a esa situación?, ¿cómo fue que termino enamorado del Moyashi estúpido? Ya se lo había planteado anteriormente, esa vez en la azotea, y lo había aceptado, pero ahora que todas emociones resurgían, no era tan sencillo como creía.
¿Cuando fue que se vio obligado a plantearse sus sentimientos de otra forma?, ¡oh si! Fue luego de esa discusión tan absurda que habían tenido en aquella ocasión, Allen trato de meterse con su pasado… no supo bien porque pero reacciono muy mal, había dejado por primera vez en su vida que algo le afectara, y para colmo se había mostrado vulnerable ¡cuán patético había sido!
Todo por culpa de Su pasado... Sabía que ese hijo de puta nunca lo iba a dejar en paz. Estaba marcado a fuego en su interior.
De pronto se topo con la puerta de su destino, tenía que decirle a Komui lo de la fiebre de Allen, golpeo la puerta varias veces, pero no obtuvo respuesta, se decidió a marcharse un tanto encolerizado pero escucho una voz femenina proveniente de la oficina que le decía que pase. Obedeció pero el lugar se encontraba aparentemente desierto, solo había una gran silla de espaldas a la puerta, había alguien sentado en la misma, se trataba de Lenalee.
—buenos días Kanda—dijo con una gran sonrisa en el rostro.
—Buenos días— dijo con su típico tono áspero
—Mi hermano está ocupado con unos asuntos que surgieron, así que lo estoy ayudando ordenando unos papeles—
-no te he preguntado.
— lo sé. Sabes, el nunca me pide que haga nada más que café, pero creo que está muy ocupado con un "proyecto misterioso" Del cual se niega a hablarme—
La pequeña de ojos amatista lo miraba y sonreía con gran naturalidad, como si no le fastidiase en lo absoluto que alguien le ocultara cosas.
—tsk, en fin solo vine para decirle a tu loco hermano que el Moyashi tuvo fiebre anoche—
— ¿QUEEE? Como que Allen tuvo fiebre, ¿cómo se encuentra? ¿Le ha bajado? ¿Le duele algo? Lo iré a ver—
—está descansando, ve un poco más tarde—
Se produjo un gran silencio, la chica iba a decir algo pero cambio de opinión al ver el rostro de Kanda, volvió a poner su sonrisa de antes
— ¿ya te has encargado de él no?—
—Si ¬¬ —
—eso es bueno… muy bueno—
— ¡adiós!—
Y así se retiro dando un portazo. Le molestaba de sobremanera a que esa jodida niña pudiera leerle los pensamientos de esa manera, ¡que mierda se creía!
Por otro lado, se olvido de lo que había ocurrido unos segundos antes para luego recordar lo que dijo Lenalee
"creo que está muy ocupado con un proyecto misterioso Del cual se niega a hablarme."
Eso era sospechoso, no era que le interesaba la vida de los demás, pero no era bueno que Komui estuviera metido en algo.
Iba a ir a meditar, pero escucho una voz familiar que le llamaba, era el Moyashi
—que haces levantado, tú no estás bien, ve a la cama —
—Solo me levante a comer enfermera—
— ¿a quién le dices enfermera Moyashi?—
—a ti bakanda, no te enojes tanto, con esos cabellos tan largos podrías pasar perfectamente por una—
—El único afeminado aquí eres tu niñita—
Al parecer Allen se encontraba mucho mejor, pues habían comenzado a discutir como de costumbre. Ahora se encontraba uno a centímetros del otro, diciéndose groserías mutuamente
—un día de estos te cortare el cabello mientras que duermes y lo venderé, me hare millonario y pagare las deudas que mi maestra me deja—
— ¡y yo venderé el tuyo como una rareza al zoológico!—
De pronto pararon ambos quedando en silencio, sus miradas se encontraron, y simultáneamente se encontraron en un beso apasionado, no era nada comparado del primer beso que se habían dado, este era desesperado, un beso que venía del enojo, y se hacía cada vez más apasionado, ambas lenguas entablaban una lucha por ver quién ganaba más espacio en la boca del otro, las manos las caricias se hacían más INTENSAS.
Tuvo que separar un poco al Moyashi quien no pareció nada contento por la acción, no es que no quisiera seguir con aquello, pero estaban en los pasillos de la orden y no podían arriesgarse a ser descubiertos así. A partir de ahora tenían que ser más cautelosos lo que hacían y delante de quien lo hacían.
— ¿a-a dónde vas Kanda?—
—a meditar—
— ¿Te veré luego?—Dijo Allen con un tono de preocupación
—cuenta con eso—
No era imprescindible el meditar pero supuso que un poco de claridad no le vendría mal. Paso por un par de sectores que estaban apestados de buscadores hablando de sus supuestos sacrificios, escucho a uno decir algo de una supuesta reunión entre Leverrier y los supervisores de las secciones más importantes, pero como no era su costumbre escuchar conversaciones y a él le valía una mierda lo que hicieran siguió de largo. Quizá debió haber escuchado aquello, pues parecía serio, pero el solo se limitaba a hacer lo que era su responsabilidad, lo que pasara alrededor suyo no era su problema. O al menos así era hasta hacia unos meses.
Medito durante una hora y media, lo cual era extraño ya que sus meditaciones solo duraban hasta una hora, supuso que no estaba mal, se dirigía ahora a entrenar, pero choco con el ayudante de Komui… River.
—ah! Kanda! ¿Podrías ayudarme con estas cosas? Es que Lavi está de misión y en el departamento tenemos demasiadas cosas—
—Y tú porque crees que yo voy a hacer eso, no es mi trabajo, ve y jode a alguien más—
—ya sé que no es tu trabajo, pero todos en la orden están ayudando, ¿sebes? Nos han llegado muchos papeles en estos últimos días desde la reunión que tuvieron los supervisores…—
—tsk, ¡de acuerdo dame esa mierda!—
El rostro de River se ilumino por completo, realmente parecía necesitado, no tenía ganas de hacerlo, pero antes que hacer nada era preferible eso, no veía la hora de que le mandaran en una misión, hacia meses que no salía de ese asqueroso lugar. Y pensar tanto no era bueno. Algo raro sucedía.
Ahora sí que estaba fastidiado, había llegado a la biblioteca y tenía mucho trabajo que hacer, trabajo que no le correspondía. Agradeció que el lugar fuera muy silencioso. Se trataba una antigua biblioteca, bastante grande, tenia centenares de libros, había un vitral que servía como única luz, una vez que el sol se ponía no solía rondar nadie por aquella zona, pero había velas en unos candelabros que servían a todo aquel que se quedara con recargo de tarea.
Ahora ya estaba atardeciendo, la luz excesivamente anaranjada bañaba todo el lugar, y en una silla aterciopelada color bordó se encontraba Kanda con sus manos posadas en una mesa de madera tallada, hacía rato que se encontraba ordenando aquellos papeles, tenía que admitir que ya estaba un poco cansado, y por sobre todo fastidiado. De pronto su oído se agudizo cuando oyó como la antigua puerta del lugar rechinaba abriéndose muy lentamente.
Solo se quedo observando muy atentamente y sin bajar la guardia a la puerta que se abría, de pronto vio la cara del peli plateado que se asomaba con un gesto de curiosidad.
— ¿qué quieres mierda Moyashi?—
El menor se sobresalto
—es Allen ¡bastardo!—
—Si, como digas… al grano—
— Bueno... River san me pidió que si podía ayudarte…—
—Tienes que guardar reposo—
—ya estoy bien, unas enfermeras me dieron antifebriles y antibióticos, dijeron que es una simple gripe ^^ —
Separó un par de hojas (muy pocas) y se las tiro a un lado de la mesa sin siquiera mirarlo.
—Ordénalos por fecha y lugar—
—enseguida…—
Habían pasado unos cuantos minutos, y ninguno había pronunciado palabra. Cuando se volteo para ver si el otro había terminado se encontró con un Moyashi con la vista perdida posando su barbilla y cachete sobre una de sus manos con un gesto muy infantil.
— ¿Terminaste?—
— ¿Eh? ¡Ah! Si, termine. ^^ —
—Si te aburres te puedes ir—
— ¡No! No, no es eso—
— ¿y entonces?—
—Es que… ¡no importa!—
No iba a forzarlo a que le dijera así que volvió a lo suyo, le dio un par de hojas más y al cabo de unos minutos el pequeño ya había terminado, era bastante rápido. Ahora se había levantado de su silla y curioseaba todo el lugar, revisaba un par de libros y luego los dejaba, como haciéndose el desentendido.
Así había estado un rato largo… y de pronto se acerco a donde estaba el haciéndose el que miraba los lápices que estaban al lado de su mano.
Estaba muy cerca suyo, y ahora miraba las hojas en las que escribía, Kanda se corrió un poco hacia atrás reposándose sobre el respaldo de la silla y haciéndola un tanto hacia atrás, permitiendo que el Moyashi mirara los papeles con mayor facilidad, pero al hacerse hacia atrás, el chico se sentó sobre su regazo volteando ahora hacia él.
—deberíamos tomarnos un descanso ¿no?—
Ahora el Moyashi lo rodeaba con sus brazos y estaba muy cerca de su cara, mirándole a los ojos unos segundos y luego mirando hacia sus labios…
Trato de hacer la cara hacia atrás, pero chocó con el respaldo de la silla no supo porque, pero quería huirle al beso. El Moyashi poso un beso muy suavemente, se separo unos segundos y volvió a posar otro beso un tanto menos delicado, pero sin introducirle la lengua.
Luego solo se recostó sobre uno de sus hombros y suspiro. No iba a decirle nada porque las palabras arruinarían el momento. Hubiera deseado algo un poco más intenso que ese beso, pero el solo hecho de que haya sido el Moyashi quien inicio la acción era un gran avance.
Esa era su extraña relación (si así podía llamarse). Esa que había empezado hacia tan poco, no eran hombres de muchas palabras, o al menos así era él. El Moyashi solo lo complacía no diciendo mucho, pero sabía que por su mente pasaban demasiadas cosas, lo veía en sus plateados ojos.
—Dime… ¿Q-que se supone que somos nosotros?—
— ¿nosotros? Pues… no lo sé, no es necesario ponerle un nombre ¿o sí?—
—Hm… supongo que no- dijo con aire ausente—
No iba a decirle que eran novios o alguna de esas cosas, eso eran las parejas normales, y ellos… bueno, no eran lo que tradicionalmente se llama "normal" lo cual no le afectaba en lo absoluto, de hecho, le agradaba, supuso que el menor pensaba de la misma manera. Suponía que Allen sabía más que nadie que no podía esperar cosas como esas de él. Lo que sentía no podía ser nombrado, no era algo como un objeto, era un sentimiento, y hasta ahora no podía tan siquiera describirlo de manera correcta... Y ahora tenía al Moyashi a su merced, ¡carajo! ¿Que no se daba cuenta de lo difícil que le resultaba controlarse? Quería tirar todos los papeles del escritorio y hacerle el amor ahí mismo, ¡pero no! Demonios no podía hacer eso, no tan rápido… no así.
Para que esto sucediera tenía que estar completamente seguro acerca de ellos.
El Moyashi seguía abrazado a él, mirándolo con una cara de ingenuidad total, se estaba resbalando, y a cada rato trataba de acomodarse rozando así la entrepierna de Kanda, quien comenzó a sentirse acalorado.
—deja de moverte, me voy a caer, y si eso pasa, ¡te voy a patear el culo!—
—no es necesario, no nos vamos a caer—
No supo bien porque, pero en ese instante le pareció ver un aura gris alrededor del Moyashi, tenía una expresión de melancolía, los ojos posados en la nada y una sonrisa estática.
— ¿hay algo que te incomode?—
—N-no… es solo que… tengo un mal presentimiento—
—No me vengas con esas estupideces—
—es en serio Kanda… ¿no has notado que algo raro sucede en la orden?—
—pues…—
—olvídalo, deben ser ideas mías. ^^ Sabes… será mejor que prendamos todas los candelabros, se está poniendo oscuro—
—puedes irte a dormir si quieres Moyashi, yo te alcanzare luego—
—No, me quedare a ayudarte, se lo prometí a River san, además… me gusta estar contigo—
—como quieras, luego no me culpes—
—no lo hare, solo… quiero quedarme a tu lado—
El Moyashi hablaba como si fuera la última vez que estarían juntos, y eso no iba a suceder. El estaría para el siempre, aun cuando su cuerpo se desvaneciera… aun cuando envejezca...
"Aun cuando envejeciéramos ¿vendremos a verlas verdad?"
—si…—
— ¿qué?—
— ¿Ugh? Nada, no dije nada—
Así se quedaron hasta altas horas de la noche, solo ordenando papeles, y aunque muchas cosas pasaran por sus mentes no dijeron nada.
Cuando terminaron ambos se dirigieron juntos hacia su habitación, esa que sería testigo del pecado en su forma más pura…
Kanda se preparó para dormir, y Allen hizo lo mismo. El mayor se dispuso a recostarse sobre su cama y darle a su cuerpo el descanso que este tanto le pedía. Esto era aún más estresante que salir de misión... No se había dado cuenta cuanto extrañaba a estas... Después de todo, este era el único motivo por el cual vivía, matar akumas y derrotar al conde.
Apoyo su cabeza en la almohada y en el preciso momento en el que estaba por cerrar sus ojos, escucho la suave voz del Moyashi.
—Oye… ¿p-puedo dormir contigo?- dijo haciendo la mirada a un lado—
No le contesto nada, solo abrió las sabanas como invitándolo a entrar, invitación que el menor no despreciaría. Se sentía como un niño nuevamente, como un estúpido niño enamorado…
Detestaba tener que admitirlo, pero realmente le gustaba mucho estar así con él, sintiendo el calor de ese cuerpo, la suavidad de esa piel, el aroma de esos cabellos, Cielos, le hubiera encantado hacer algo más que dormir aquella noche, pero por lo pronto se contendría, iría despacio aunque le pesara, no porque quisiera hacer de eso especial, ¡carajo que no! Era simplemente que quería estar pleno, con las ideas en su lugar para darle a ese crio la follada que se merecía. Porque sabía que en el fondo el Moyashi también debía desear algo más que unos inocente besos.
A la mañana siguiente se despertó bastante tarde, tenia al Moyashi sobre su pecho acurrucado, no tenía idea de cómo había podido dormir con ese molesto chico sobre él. Quizás era que el cansancio no era pretencioso. Se lo quito lentamente cuidando de no despertarlo. El otro solo se quejo un poco y se abrazo a la almohada que Kanda puso en su reemplazo. Tenía que escaparse antes de que el otro se despertara y le obligara a quedarse. Definitivamente era algo infantil.
Bueno, ahí estuvo el capitulo que tanto costó. espero sinceramente de todo corazón que les haya gustado. y nuevamente perdón!
pronto vendrá lo interesante señoras y señores, ustedes saben a lo que me refiero ;)
espero que dejen mas de sus hermosos reviews que tanto me alegran, por que aunque les parezca tontito me alegran de verdad.
Meiko!
