doble capitulo para ponerme al día con mi otra cuenta :D

Advertencias: vocabulario obseno, lemon.

Raiting: M

Disclaimer: -man y sus personajes pertenecen a Hoshino Katsura T_T

Enjoy!


~†» Una sonrisa y un adiós «†~

Estaba un tanto preocupada, hacía rato que lo veía actuar sospechoso, sabía que trataba de ocultarle algo, pero su hermano era muy torpe para ese tipo de cosas, y ella le conocía muy bien. Le preocupaba que no confiara en ella, no era la primera vez que sucedía de todas formas.

Su hermano era un perro fiel de la orden y debía obedecer si quería permanecer al lado de Lenalee, aun si para esto fuera necesario ocultarle cosas.

No sabía porque, pero últimamente se sentía sola, hacía rato que no veía a Lavi, ya que este había salido de misión hacia ya un mes, su hermano le huía cada vez que podía solo para evitar las preguntas a las que vería sometido, y Allen... Bueno, hacia ya unas semanas que actuaba de manera extraña, no andaba por lugares públicos y cuando lo hacía era solo para comer, dirigirle una tierna pero falsa sonrisa y largarse de nuevo, actuaba así desde… si, desde que estaba con Kanda y compartían la habitación, era obvio lo que sucedía, pero claramente no tenía derecho a reclamar nada.

Después de todo ella solo era una compañera de misiones, ¿era eso lo que Allen y los demás la consideraban?

Sin saber por qué se le nublo la vista y le invadió una sensación de vacío al pensar esto, por que para ella sus "compañeros" eran su familia, su vida, y hubiera arriesgado todo por ellos, pero que tal si tan solo era un estorbo, tan solo alguien más...

Y entonces una lagrima le corrió por sus mejillas dolía mucho sentirse solo, a veces uno puede estar rodeado de muchas personas y sentir que no hay nadie a tu lado…

Aunque ella pareciera o más bien dicho se hiciera la despistada estaba al tanto de lo que sucedía entre Allen y Kanda, ella no podía ser engañada tan fácilmente.

Desde el primer momento en que se vieron esos dos se odiaron, pero la verdad era otra, y ella se había percatado de esto inclusive antes de que ellos mismos lo supieran y ahora parecía que lo habían descubierto, eso la hacía muy feliz, porque sus seres más queridos podrían finalmente encontrar la felicidad plena.

Aun así… tenía miedo, que pasaría si la orden se enterara de esto… o si Lavi… no, eso no pasaría, el estaba de misión, y no se enteraría

De pronto recordó el momento en el que ingreso en la orden, cuando se negaba a aceptar su vida como una exorcista, así... hundida en la completa oscuridad, solo esperando… esperando a que llegara alguien a sacarla de ese inmenso agujero de soledad en que se encontraba sumida, solo podía anhelar el estar con su único familiar, la única persona en el planeta por la cual continuaba en pie

Cuando ya no quedaba más que rendirse y esperar la muerte, cuando ya daba lo mismo vivir que morir, cuando había bajado los brazos y solo le quedaba el ocaso, apareció su hermano, devolviéndole la vida…

Ahora se dirigió lentamente hacia ningún lugar, solo caminando y pensando, su cabeza era una maraña de pensamientos una verdadera enredadera en la cual se encontraba atrapada.

Iba con la cabeza gacha mirando hacia el suelo a medida que caminaba, y de pronto se topó con la sala en la cual solía meditar Kanda, y en donde ella solía refugiarse para no tener que ver a Leverrier, ese lugar le reconfortaba de alguna manera, por que el mayor de algún modo la consolaba, su silencio era reconfortante.

Cuando entro no encontró más que ese silencio avasallante del cual hablaba, y se sentó en el suelo con las piernas en la posición de loto.

Y si, se sentía un poco más tranquila pero definitivamente algo faltaba, al parecer era el silencio de Kanda lo que lograba tranquilizarla, y supo que lo terriblemente triste era que las cosas no eran como antes, y que no podía quitarse la sensación del pecho de que algo sucedería muy pronto, que algo iba a cambiar para siempre.

Comenzó a llorar nuevamente, pero esta vez de alegría, por que comprendió que la felicidad de sus seres queridos era lo más importante del mundo para ella y estaba segura que ese afecto era reciproco

Y mientras el alma le volvía al cuerpo un nuevo sentimiento afloro; preocupación, le resultaba más que obvio lo que sucedía entre Allen y Kanda, y le alegraba mucho por sus amigos pero sabía que no estaban en el lugar más indicado para que su amor aflorara

Y si alguien se enteraba… no quería imaginarse lo que les podría pasar…

Se levanto y se dirigió hasta la cafetería, tenía un apetito digno de Allen Walker, eso la hizo sonreír un poco, una vez que llego ordeno una comida liviana y se dirigió a sentarse, estaban allí unos buscadores reunidos, algunos de ellos reían otros se compadecían, pero todos tenían algo en común, sus misiones en la vida.

Todos para ella sin excepción de ninguno eran su familia, su gran familia con un fin en común: matar al conde del milenio.

Siguió con su comida, ese día se encontraba sola pues su hermano había salido misteriosamente nuevamente, Lavi no había vuelto y Allen y Kanda… quien sabía.

Y de pronto escucho a unos buscadores decir algo que hizo que su corazón se detuviera…

Estaban murmurando algo sobre unos experimentos que querían realizar con algunos exorcistas, un proyecto denominado: "terceros exorcistas"

No entendía bien de que se trataba todo eso, pero sabía que no era nada bueno, menos si estaba relacionado con ese temible hombre: Leverrier

Esa persona que tanto miedo le daba, miedo y asco, porque era un ser completamente asqueroso sin ninguna clase de valores morales. Un ser que con tal de lograr su cometido no iba a reparar en daños a los demás. Era alguien de quien debía cuidarse y debía cuidar a sus amigos, principalmente a Allen.

La situación con él era muy tensa, estaba en la mira de la orden oscura injustamente. Si bien comprendía que el menor representaba una gran amenaza por ser el catorceavo, estaba más que segura que Allen no dejaría que tomaran poder de su cuerpo y mente. Allen había dicho que prefería morir que ser un enemigo y Lenalee le creía.

Pero a la orden no le importaba en lo absoluto si Allen Walker era un exorcista fiel, para ellos Allen era una amenaza. E iban a mantenerlo cerca hasta que no les sirviera, y una vez que las memorias del catorceavo despertaran por completo iba a deshacerse de él, como lo hicieron durante mucho tiempo con todo aquello que les estorbara

Y no importaría cuan duro hubiera trabajado Allen para derrotar al conde, no importaba si arriesgo su vida más de una vez por la orden oscura y sus amigos, simplemente seria eliminado como a un traidor.

Podrían haberlo hecho hacia mucho tempo, podrían haber eliminado al mal de raíz, matar al exorcista Allen Walker señalándolo como un "enemigo" y todo estaría acabado, pero iban a exprimir hasta la última gota de su amigo.

"mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún mas" eso había dicho Leverrier.

Solo alguien de su calaña podría decir algo como eso, solo alguien tan nefasto como él podía decir que Allen era un enemigo, pero no podía culparlo, porque en su subconsciente, cuando la noche era silenciosa y no había estrellas en el cielo ella se hacia una sola pregunta ¿es Allen Walker alguien de quien yo debería desconfiar? Hacía tiempo que pensaba en eso, le atormentaba, tenia peleas internas consigo misma, a veces desconfiaba, pero siempre terminaba volviendo a creer en Allen.

Allen era su fiel amigo, ella lo amaba más que a nadie en ese lugar, e iba a confiar en el aun cuando no debiera.

Le parecía algo horrible el tan solo pensar que Allen era alguien malo, pero era excusable, a veces de tanto oír las cosas uno las integra como propias.

Ahora había terminado su comida, se encontraba con la vista perdida en algún lugar del suelo. Se levanto y decidió que averiguaría hasta la última parte de lo que se estaba llevando a cabo en sus narices. Trataría de comunicarse con Lavi, quizá el supiera algo. Por algo lo habían enviado a él a investigar, el era un Bookman, y era su trabajo estar presente en cada acontecimiento de la historia, por ende de la orden oscura.

Una vez que averiguara de qué se trataba todo iba a contárselo a sus amigos, iba a advertirles que se cuidaran de ese perverso hombre y de sus secuaces, no estaba muy segura si el japonés iba a querer escucharla, pero de seguro Allen lo convencería.

Sonrió al hacerse una imagen mental de esos dos peleándose como siempre lo hacían, estaba muy contenta de que Allen encontrara en Kanda lo que más necesitaba en el mundo; cariño.

Quizás no era la clase de cariño que Allen imaginaba, pero era cariño, y del más puro. Siempre pudo ver esa pequeña chispa en los ojos del japonés cuando miraba a Allen y en los últimos días esa chispa de encendió y se convirtió en un fuego vivo que ardía y ardía.

Además a Kanda no le había importado lo que los demás dijeran del Moyashi, mientras que todos decían que era un lobo disfrazado de cordero y que era de la misma calaña del conde milenario, y quizás aun peor por hacerlos creer que era un amigo, él se paseaba con su cara de pocos amigos y hacia dé cuenta que no escuchaba nada, según el ese no era su puto problema, y si al Moyashi se le ocurría volverse contra sus superiores "le iba a patear el culo a lo grande" pero sabía perfectamente que los motivos eran aun más profundos.

Kanda confiaba en el pequeño de ojos plateados y los demás como diría el "le valían una mierda".

Se adentro por los pasillos de la orden, caminando cada vez más ligero, tenía que averiguar de qué se trataba el nuevo experimento: "los terceros exorcistas" y estaba más que segura que en la oficina de su hermano encontraría toda la información que necesitaba

Entro deprisa procurando que no hubiera nadie a los alrededores, la sala estaba vacía, había papeles tirados por doquier, pero estaba más que claro que lo que ella necesitaba no se encontraba en entre esos papeles tan ordinarios.

Lo que ella necesitaba estaba en un cajón que su hermano mantenía bajo llave, estaba segura de que si era tan importante esa investigación debía estar todo en aquel cajón.

Obviamente que ella no tenía la llave de aquel mueble, pero con un poco de maña, y algún que otro truco que había aprendido de Lavi, se las ingenió para abrir el cajón.

Había muchos papeles que no entendía bien, unas lapiceras, un retrato suyo y en el fondo del cajón estaba "la carta robada"

Era un sobre grande de papel madera con un gran sello que tenía el logo de la orden, el sello estaba abierto, tomo los papeles con prisa, y comenzó a leer. En un principio te entendió mucho ya que las primeras hojas se trataban en general de cordialidades y datos más específicos que no eran de su total comprendimiento… pero a medida que sus ojos se deslizaban por esas líneas, su rostro mueca se desfiguraba cada vez mas haciendo así un gesto de total espanto.

Sintió que empalidecía, y un frio le recorría el cuerpo, sin siquiera darse cuenta las hojas se le resbalaron de las manos cayendo al piso, y ella quedo congelada en la misma pose.

Lo que leyó en esas hojas era tan aterrador como lo es la oscuridad para un niño asustadizo. La orden oscura, estaba creando exorcistas mitad akuma…

·. ·´¯`·. ·_†_·. ·´¯`·. ·

Era una noche estrellada, podía verlo desde el ventanal que tenia sobre la cama, se encontraba recostado sobre la cama, con los brazos atrás de la nuca, tan solo recapacitando un poco sobre lo que estaba sucediendo con el Moyashi.

Hacía ya unas semanas que aquella locura había sucedido, el imbécil le había dicho que gustaba de él, había caído como un idiota y había accedido a mantener una especie de "relación" con el enano. ¿Cómo carajo fue que se dejo ganar ante las emociones?, no lo recordaba, ahora estaba todo muy nublado, parecía que había transcurrido siglos, y sin embargo eran solo semanas.

Todo era muy extraño, tener al Moyashi a su disposición era algo difícil de comprender, el besarlo, el poder acariciarlo y que inclusive fuera Allen el que a veces le exigía cariño era jodidamente bizarro.

Era algo que jamás había experimentado, era extraño sí, pero no malo, hacia ya bastante tiempo que había aceptado que estaba enamorado del Moyashi, estaba a la merced del amor, completamente expuesto a cualquier mala pasada que este quisiera jugarle.

Y aunque odiaba sentirse tan idiota, había una parte de eso que le fascinaba, le encantaba poder estar con el Moyashi, le llenaba de una forma que jamás imaginó, le proporcionaba un bienestar físico y mental que no se podría lograr ni con siglos de meditación. Quería estar con ese enano escandaloso hasta que su corazón se detuviera, porque lo amaba, y este amor le quemaba.

Ya se había acostumbrado a tener al chico de ojos plateados a su alrededor, estaba acostumbrado a su olor y a la calidez de sus besos, podía quedarse horas tan solo mirando cada uno de los gestos del Moyashi.

Pero él era el gran Kanda y jamás iba a admitir todo esto frente a nadie, ni siquiera ante el propio Allen, el era orgullo puro y jamás iba a mostrar sus flaquezas de la forma que lo hiso aquella vez que Allen le hablo sobre su pasado. El no era hombre de tropezar dos veces contra la misma cosa.

En el fondo de su ser deseaba que el Moyashi sintiera lo mismo, ansiaba, deseaba, y anhelaba que aquel chico que tanto le provocaba se sintiera del mismo modo, que lo necesitara que ansiara estar a su lado, que se sintiera incompleto si no estaba con él. Era egoísta y caprichoso, lo sabía, pero esa era su forma de ser, esa era su forma de amar, ácida, egoísta y desquiciada, tal y como él. Pero supuso que el Moyashi ya sabía eso desde hacía mucho tiempo, y así lo había aceptado.

Sabía que su amor iba a estar por siempre prohibido, y que probablemente ardería en las llamas del infierno por eso, pero en su codicia, no le interesaba si le costaba la eternidad.

A él le valía tres carajos lo que los demás pensaran, el amor es amor, y no es propio de un solo género, si amas a alguien no interesa si es una mujer o un hombre, tan solo lo amas, y no puedes hacer nada para evitarlo, incluso el mismo se vio obligado a admitir que jamás hubiera creído que se iba a enamorar de otro hombre, y tampoco le hubiera agradado la idea si se lo decían hacia unos años… pero ahora, ahora que sabía que Allen era la persona ya no le interesaba, no importaba si por desear a un hombre iba a ser señalado, no le importaba si esto lo hacia un marica, el estaba muy seguro de lo que hacía y de quien realmente era.

Amar a otro hombre no lo hacía menos hombre a él, pues verán, todos somos productos de nuestros sentimientos.

Esos mismos sentimientos que lo habían hecho una nueva persona, obviamente seguía siendo el mismo obstinado y poco sociable, pero en el fondo algo había cambiado, y no iba a renunciar a este nuevo sentimiento, este sentimiento que permanecía en algún lugar de su corazón oculto y que solo salía cuando veía al otro exorcista, las cosas vividas con el Moyashi valían mucho más que lo que los demás dijeran.

Sin embargo había algo en todo esto que le inquietaba, había dejado muy en claro que a él la opinión de los demás se la pasaba por el culo, pero que pasaba con Allen… él era un ser muy fuerte y valiente, debía admitirlo, pero no estaba seguro de que Allen soportara el ser señalado por sus supuestos "amigos".

Inclusive cuando se supo lo del catorceavo, Allen estaba muy deprimido, se sentía solo y él lo sabía, entonces ¿cómo reaccionaría al ser doblemente acusado? Era algo que solo el tiempo se lo iba a responder.

De pronto el flujo de sus pensamientos se vio detenidos por el ruido de la puerta, Allen había entrado e instantáneamente se había tumbado a su lado boca abajo sosteniéndose con los codos.

No entendía bien que era lo que le sucedía al Moyashi, pero tenía la mirada extrañamente encendida, supuso que venía de comer, solo cuando lo hacía tenía esa expresión de júbilo, el chiquillo solo lo observaba fijamente con esos enormes ojos plateados, el solo dio vuelta su cara mirando hacia la pared que quedaba en sentido contrario a la cara de Allen.

— ¡hey! no me des vuelta la cara bakanda—

— ¿ahora qué mierda quieres?—

— ¿no puedo venir a ver como estas?—

—Sabes perfectamente que estoy bien, así que será mejor que me digas a que has venido—

—bueno… yo… nada, tan solo quería estar un rato contigo— expreso sonrojándose un poco y apartando la mirada.

Kanda le miro y lo que vio le pareció completamente apetecible, al estar el Moyashi tumbado boca abajo le daba una perfecta vista de su delicado trasero, lo miro dos veces y sintió que la lujuria le invadía.

por más que Kanda y Allen estuvieran "juntos" nada más que unos besos un tanto apasionados habían sucedido, puesto que cuando las cosas se ponían calientes el pequeño siempre salía corriendo como un idiota dejándolo a Kanda con las ganas, pero esta vez no sucedería lo mismo, no se iba a escapar tan fácilmente.

Se sentó sobre la cama apoyando su espalda contra unos almohadones, el menor tan solo se quedo mirando lo que el otro hacia tratando de entender que es lo que planeaba.

—que… que haces kan- —

No pudo terminar la frase ya que el pelilargo lo había tomado con ambas manos de las caderas posicionándolo sobre su pelvis, sintió como el Moyashi se ponía aun mas colorado, al cabo de unos minutos de observarlo lo besó, recorriendo con la lengua la tibia boca del menor, quien se tensó un poco al sentir el movimiento de sus manos por el trasero.

—Nhg... Kanda... Espera un poco...— dijo entre besos

Kanda se separo de su boca analizando los gestos del otro, estaba completamente ruborizado y miraba hacia todos lados como buscado una forma de escapar.

—Oye tampoco tienes que asustarte tanto Moyashi, no voy a comerte...—pensó un poco— bueno tal vez sí. —agregó con una sonrisa socarrona

Instantáneamente comenzó a besarle el cuello mientras que con una de sus manos le sostenía las muñecas para que no se resistiera y con la otra acariciaba suavemente el trasero del chico pellizcándolo suavemente de vez en vez.

Le besó el cuello con insistencia saboreando la piel del otro, quien estaba completamente avergonzado por las actitudes del mayor y no dejaba de moverse tratando de zafar del agarre, lamia la extensión de su cuello dejando así un rastro de saliva tibia casi imperceptible, se detenía en algunos puntos para succionar un poco, marcando al chico como su propiedad.

Subió hasta su oído y le susurro algunas groserías impactando el aliento caliente contra el lóbulo del más pequeño, quien ahogo un gemido cuando Kanda le mordisqueo un poco la oreja.

Aunque el de cabellos plateados se resistiera y se tensara sabia que lo disfrutaba pues había ladeado la cabeza como pidiendo que siguiera con aquello y a medida que las lamidas y caricias aumentaban la velocidad se relajaba un poco más, incluso había dejado de forcejear.

Lo oía susurrar algunas cosas como "detente" o "no quiero" pero el ritmo de su respiración y la presión que sentía contra su abdomen le decían otra cosa.

Con las manos seguía delineando todo el cuerpo del de ojos grises, le había desabrochado el chaleco y comenzaba a desabrocharle los botones de la camisa. Decidió que ya era suficiente de torturarlo placenteramente, y lo acostó en la cama quedando así el encima del más joven.

Lo besó con insistencia y otro correspondió con mucho empeño. Deslizó el dedo índice suavemente por el abdomen del menor hasta llegar hasta el miembro del otro, y con la mano completa comenzó a acariciarle lentamente pero ejerciendo cierta presión por sobre los pantalones.

—O-oye no seas-ah!— dejó que se le escapara otro gemido cuando Kanda le abrió completamente la camisa y le acaricio una de sus tetillas. El pequeño solo se aferró fuerte a la espalda del pelinegro.

—Ngh… de-berías... deberíamos detenernos K-Kanda—

—me parece alguien allí abajo no piensa lo mismo Moyashi— dijo señalándole a la entrepierna con un tono burlón.

El pequeño tan solo miro hacia otro lado con cara de enojo, cosa que no impidió al pelinegro que siguiera con lo que estaba haciendo. Continuó besándolo mientras que deslizaba suavemente el cierre del pantalón del que tenia abajo suyo. Le bajó los pantalones a la altura de las rodillas arrastrando con estos la ropa interior del otro, Y con la otra mano seguía acariciando en círculos una de sus tetillas, provocándole descargas eléctricas en todo el cuerpo.

Allen interrumpió el beso tratando de subirse los pantalones, no había forma de describir cuan avergonzado se sentía, inclusive cuando a pesar de todo quería seguir, quería que Kanda hiciese de él lo que se le ocurriera, quizás era este pensamiento lo que lo avergonzaba mas.

Pero su intento desesperado fue interrumpido por una caricia sobre una de sus mejillas, Kanda estaba siendo amable.

Y por algún extraño motivo esa caricia le tranquilizó de una manera que no podía describir, quizás era porque sabía que después de todo el, en alguna forma extraña le quería, y no lo lastimaría. Así que solo se dejó e incluso le quito la camisa al mayor como pudo y la arrojo en el suelo.

Kanda tomo el miembro ya humedecido por el líquido pre seminal del menor con toda la mano, comenzó a deslizarla por el mismo con una maestría impresionante, de arriba hacia abajo acariciando con la otra mano el glande del que estaba abajo suyo para proporcionarle más placer, el chiquillo solo se retorcía y balbuceaba el nombre del mayor con los ojos vidriosos.

El samurái ya no aguantaba más, realmente la tenia dura y tener esos pantalones tan apretados no le ayudaban mucho, así que agarro una de las manos del Moyashi y la dirigió directo a su entrepierna, inmediatamente el menor entendió que debía hacer así que le desabrochó los pantalones y liberó el pene de Kanda que se encontraba rogando por atención, rodeo con la mano de la inocencia toda la extensión carnosa y comenzó a imitar el vaivén que Kanda realizaba sobre él, realmente lo tenía duro y era una sensación bastante gustosa poder brindarle esa clase de placer al mayor, podía escuchar cómo era ahora él, el que gemía por lo bajo.

Sentía un fuego abrazante que le recorría todo el cuerpo, a cada movimiento de la mano de Kanda sentía que se volvería loco, quería mas, pero podía sentir que estaba llegando a su límite, sentía como algo dentro suyo alcanzaría un punto de placer del que no podría volver, ese fuego le quemaba ahora más que nunca, y si Kanda seguía con ese movimiento no tardaría en...

—k-Kanda…ya, no sigas, no...— no podía hablar, todo lo que hacía era gemir por lo bajo para que nadie pudiera oírles. Sintió como un escalofrío que le recorrió toda la espina dorsal y al cabo de unos momentos se corrió en la mano del mayor arqueando un la espalda y gimiendo un poco más audible que antes. Estaba realmente exhausto, con el rostro cubierto de sudor y muy agitado, pero aun así siguió con el movimiento de sus manos haciendo que Kanda se corriera como lo había hecho él unos minutos antes.

El mayor solo se recostó sobre una almohada con los ojos cerrados y el rostro perlado por el sudor, tomo un pañuelo que tenía en el bolsillo del pantalón y limpio los retos de semen desparramados por ambos cuerpos, el más pequeño solo se acomodo en su pecho y emitió un largo suspiro. Ambos trataban de regular los latidos de su corazón y el ritmo su respiración.

se quedaron dormidos sin decir nada, el menor se abrazaba fuertemente al torso desnudo de Kanda, quien dormía profundamente, realmente se sentía a gusto en esa posición, poder sentir cada respiración de Kanda, y la tibieza que el cuerpo del otro desprendía era realmente acogedora.

Estar con él le generaba una tranquilidad que no podía describir con simples palabras, era algo más complejo, era que lo amaba sí, pero había algo más. Se dejó de pensar tanto y decidió dormir tranquilamente como lo hacía su amante bajo el.

El día llegó pronto y los rayos del sol lo obligaron a abrir los ojos un tanto fastidiado, normalmente él era una persona madrugadora pero jamás había dormido tan cómodo como aquella noche, poco a poco se fue integrando y noto que el Moyashi aun dormía profundamente, con la boca entreabierta, tan condenadamente tentador.

Incluso si la noche anterior se habían masturbado mutuamente todavía se encontraba deseoso de ese cuerpo, no había sacado todo el provecho que hubiera deseado, pero prefirió no apurar las cosas, no quería que el Moyashi se espante o algo por el estilo, además se le notaba realmente agitado incluso aunque hubieran hecho casi nada.

Pero para él estaba bien, lo que al Moyashi le gustara para él estaba bien, por supuesto que más tarde le reclamaría el premio mayor, pero decidió que haría todo a u tiempo, iba a ser paciente, tan solo para que entendiera que lo amaba, por que no iba a decírselo eso estaba claro, pero para él era mucho mejor demostrar que decir.

Lo sacudió un poco tratando de despertarlo pero no obtuvo respuesta alguna.

—Oi Moyashi, ¿ya es hora de que te levante, no lo crees?

—mmm…No—dijo con la voz melosa

Esperaba esa respuesta, así que solo se levanto rápido haciendo que el pequeño quedara tendido en la cama con un gesto de molestia y los ojos apenas abiertos por la falta de costumbre a la luz, mirándolo en forma de reproche

El tan solo tomo algunas toallas y un jabón y se dirigió a los baños comunes, sin decir una sola palabra. Una vez llegado abrió la ducha, regulo el agua y se metió en esta dejando que el agua fluya por su cuerpo, tan solo con la mirada clavada en el piso, ni siquiera se puso a pensar como normalmente solía hacer.

Procedió con su aseo y una vez terminado de limpiarse cerró la canilla, se colocó una toalla y se dirigió a su habitación, al entrar pudo observar que en todo el tiempo que había tardado en bañarse el Moyashi lo único que había hecho era seguir durmiendo.

Se quito la toalla y observo al menor voltearse.

— ¿estabas despierto Moyashi pervertido?

—Me llamo Allen y si, estaba despierto—dijo apartando la vista con las mejillas sonrosadas.

El mayor tan solo sonrió de lado y continuo vistiéndose, cuando termino con esta tarea solo se dispuso a salir, pero la voz del Moyashi hiso que se detuviera.

— ¿a dónde vas Kanda?

—a desayunar ¿vienes?

Al menor se le ilumino la mirada y de un salto salió de la cama y comenzó a vestirse rápidamente ignorando completamente que el pelinegro lo observaba felinamente.

No podía creer que Kanda lo haya invitado a desayunar con él, ya que desde que Lavi se había ido de misión jamás habían desayunado juntos, hubiera deseado pegarse una ducha antes, pero sabía que la oferta de Kanda no incluía esperarlo, no iba a desaprovechar la oportunidad, ya tendría todo el resto del día para bañarse.

—Vamos —dijo el de ojos plateados

Y ambos se dirigieron juntos hacia el comedor, se dispuso a ir a una de las mesas del medio donde se encontraba Lenalee con la mirada perdida, Kanda iba adelante suyo y de pronto pudo sentir que unos brazos lo rodeaban

— ¡Yuu chan! ¡Moyashi chan!— el pelirrojo tumbó al de pelos plateados en el suelo.

— ¡ah! ¡Lavi! ¡Regresaste!— dijo el menor bastante entusiasmado a pesar de que lo habían tumbado y ahora se encontraba en el suelo frio.

Kanda solo continuo su camino y se puso en la cola para ordenar su desayuno, estaba realmente fastidiado, se había levantado mas tarde y en consecuencia le tocó desayunar con todos los demás en la orden, eso no le agradaba en lo absoluto, trató de olvidarse de esto y comenzó a observar a Lavi y al Moyashi charlar con mucho entusiasmo en la mesa, pero había algo raro ahí, si, Lenalee tenía una expresión extraña, estaba distraída y se notaba que desde el primer minuto que había escuchado la voz de Lavi se había puesto tensa.

De todas formas no era su problema.

Podía escuchar la conversación que tenían los buscadores que se encontraban delante de él en la fila, le molestaba tener que oír lo que los demás hablaban, pero no estaba de humor como para callarlos como normalmente haría.

Reían y se codeaban entre sí, el más bajo estaba realmente sonrojado, y el otro acariciaba la mano suavemente, el contacto era casi imperceptible a los ojos de los demás, pero a él nada se le escapaba, además el más alto de ellos tenía una mirada muy particular veía al otro de una forma diferente de cómo uno ve a un compañero normal.

Acaso esos dos… si, estaba seguro que esos dos eran pareja o algo parecido. Estaba tan concentrado sacando conjeturas que no se percató de que era su turno de ordenar.

—Sino vas a ordenar nada déjame a mí que me estoy muriendo de hambre— dijo el albino que se había posicionado detrás de él en la fila.

Solo le dirigió una mirada asesina y ordenó lo de siempre, se fue a sentar a una mesa apartada, y se dispuso a comer para luego seguir con su día normal. Escuchó que el pelirrojo lo llamaba y le hacía gestos para que fuera a aquella mesa, pero hiso caso omiso a la propuesta del pelirrojo, pudo ver como el Moyashi agacho la mirada y siguió comiendo pero sin el ánimo que traía hacia unos momentos.

Terminó de comer y se dispuso a irse, tenía que entrenar y hablar con Komui sobre el asunto de las misiones, quería estar al tanto de que estaba pasando.

Comenzó a caminar hacia la salida, planeaba ir hacia el bosque que estaba en las afueras para ejercitarse un poco, pasaba por las puertas de varios lugares y podía observar a los buscadores, las enfermeras y todo tipo de gente que se encontraba ahí haciendo su labor o simplemente nada, realmente no les prestó mucha atención así que siguió su camino, pero cuando estaba por llegar a la oficina principal, donde se reunían algunas veces los (esos) casi choca dos buscadores que salían escoltados por Komui, iba a maldecir a los tres pero observo algo raro, la cara de Komui… tenía una expresión lúgubre, y la mirada clavada en el suelo a medida que caminaba.

—Lo siento, de verdad… lo siento— dijo el buscador con una sonrisa triste en la cara.

Abrió los ojos grande cuando se dio cuenta de que eran los buscadores que vio esa mañana en la cola de la cafetería, tan solo siguieron caminando a un paso pesado, el no se movió, siguió mirándolos, no sabía por qué, vio como se tomaban fuerte de la mano, y desaparecían por los pasillos.

¿Cuánto tiempo se había quedado observándolos? ¿Por qué no se había ido ya? ¿Qué era que le llamó tanto la atención en esa sonrisa? Estaba seguro que era una sonrisa de adiós… trato de olvidarlo y siguió adelante, ya le preguntaría al idiota con complejo de hermana a donde iban con caras tan largas.


Hubo lemon lo notaron? xD bueno, no soy muy buena escribiendo lemon, pero lo intenté T_T para la próxima espero mejorarlo :/ así que disculpen todos los errores del capitulo n_nU

bueno, si tienen alguna duda o algo ya saben, dejar un Review no les cuesta nada y me hace muy feliz, e inclusive aumenta las probabilidades de que actualice aun mas rápido D

saludos!

Meiko